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jueves, 24 de junio de 2021

Jueves 29 julio 2021, 1ª Lectura y salmo Jueves XVII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
1ª Lectura y salmo del Jueves de la XVII semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Éx 40, 16-21. 34-38
La nube cubrió la Tienda del Encuentro, y la gloria del Señor la llenó
Lectura del libro del Éxodo.

En aquellos días, Moisés hizo todo conforme a lo que el Señor le había mandado.
El día uno del mes primero del segundo año fue erigida la Morada. Moisés erigió la Morada, colocó las basas, puso los tablones con sus travesaños y plantó las columnas; montó la tienda sobre la Morada y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había mandado a Moisés.
Luego colocó el Testimonio en el Arca, sujetó los varales al Arca y puso el propiciatorio encima del Arca. Después trasladó el Arca a la Morada, puso el velo de separación para cubrir el Arca del Testimonio; como el Señor había mandado a Moisés.
Entonces la nube cubrió la Tienda del Encuentro y la gloria del Señor llenó la Morada.
Moisés no pudo entrar en la Tienda del Encuentro, porque la nube moraba sobre ella y la gloria del Señor llenaba la Morada.
Cuando la nube se alzaba de la Morada, los hijos de Israel levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero cuando la nube no se alzaba, ellos esperaban hasta que se alzase.
De día la nube del Señor se posaba sobre la Morada, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11 (R.: 2)
R. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

V. Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo.
R. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

V. Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío.
R. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

V. Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.
R. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

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