miércoles, 30 de noviembre de 2016

Miércoles 4 enero 2017, Miércoles de la II semana de Navidad, feria antes de Epifanía.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI. Carta Apostólica en forma de Motu proprio "Ministeria Quaedam"

En la conservación y adaptación de los oficios peculiares a las necesidades actuales, se encuentran aquellos elementos que se relacionan más estrechamente con los ministerios, sobre todo, de la Palabra y del Altar, llamados en la Iglesia Latina Lectorado, Acolitado y Subdiaconado; y es conveniente conservarlos y acomodarlos, de modo que en lo sucesivo haya dos ministerios, a saber, el de Lector y el de Acólito, que abarquen también las funciones correspondientes al Subdiácono.

Además de los ministerios comunes a toda la Iglesia Latina, nada impide que las Conferencias Episcopales pidan a la Sede Apostólica la institución de otros que por razones particulares crean necesarios o muy útiles en la propia región. Entre estos están, por ejemplo, el oficio de Ostiario, de Exorcista y de Catequista [5], y otros que se confíen a quienes se ocupan de las obras de caridad, cuando esta función no esté encomendada a los diáconos.

Está más en consonancia con la realidad y con la mentalidad actual el que estos ministerios no se llamen ya órdenes menores; que su misma colación no se llame «ordenación» sino «institución»; y además que sean propiamente clérigos, y tenidos como tales, solamente los que han recibido el Diaconado. Así aparecerá también mejor la diferencia entre clérigos y seglares, entre lo que es propio y está reservado a los clérigos y lo que puede confiarse a los seglares cristianos; de este modo se verá más claramente la relación mutua, en virtud de la cual el «sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial o jerárquico, aunque diferentes esencialmente y no sólo en grado, se ordenan sin embargo el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo».[6]

Por tanto, después de madura reflexión, pedido el voto de los peritos, consultadas las Conferencias Episcopales y teniendo en cuenta sus pareceres, y así mismo después de haber deliberado con nuestros venerables Hermanos que son miembros de las Sagradas Congregaciones competentes, con nuestra Autoridad Apostólica establecemos las siguientes normas, derogando, si es necesario y en cuanto lo sea, las prescripciones del Código de Derecho Canónico hasta ahora vigente, y las promulgamos con esta Carta.

[5] Cfr. Decr. Ad Gentes, n. 15: AAS 58, 1966, p. 965; Ibíd.., n. 17: l.c., pp. 967-968.
[6] Const. Dogm. Lumen Gentium, n. 10: AAS 57, 1965, p. 14.


CALENDARIO

4 MIÉRCOLES DE LA II SEMANA DE NAVIDAD, feria

Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Nav.
LECC.: vol. II.
- 1 Jn 3, 7-10. No puede pecar, porque ha nacido de Dios.
- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
- Jn 1, 35-42. Hemos encontrado al Mesías.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-4 de enero.

Martirologio: elogs. del 5 de enero, pág. 94.
CALENDARIOS: RR. Angélicas: Santa Genoveva Torres Morales, religiosa (S). Segorbe-Castellón: (MO). Zaragoza: (MO).
Misioneras Eucarísticas de Nazaret: San Manuel González, obispo (F). Huelva: (MO). Sevilla, Málaga y Palencia: (ML).
Dominicos: Santa Zadislava de Lemberk (MO).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Isabel Ana Bayley Setón, religiosa (MO).
OFM Conv. y TOR: Santa Ángela de Foligno, religiosa (ML).
Arzobispado Castrense: Aniversario de la muerte de Mons. Emilio Benavent Escuín, arzobispo, emérito (2008).

TEXTOS MISA

FERIAS DEL TIEMPO DE NAVIDAD
Desde el 2 de enero, hasta el sábado anterior a la fiesta del Bautismo del Señor
Miércoles
IN FERIIS TEMPORIS NATIVITATIS
a die 2 ianuarii usque ad sabbatum ante festum Baptismatis Domini
Feria quarta
Antífona de entrada Is 9, 1
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Antiphona ad introitum Is 9, 1
Pópulus qui ambulábat in ténebris, vidit lucem magnam; habitántibus in regióne umbrae mortis, lux orta est eis.
Oración colecta
Antes de la solemnidad de Epifanía:
Dios todopoderoso, concédenos que tu salvación, que llegó con una luz nueva del cielo para la redención del mundo, amanezca en nuestros corazones y los renueve siempre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ante sollemnitatem Epiphaniae
Concéde nobis, omnípotens Deus, ut salutáre tuum, quod ad redemptiónem mundi luce nova caelórum procéssit, nostris semper innovándis córdibus oriátur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 4 de enero, feria de Navidad (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 3, 7-10
No puede pecar, porque ha nacido de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.
Quien comete el pecado es del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del Diablo.
Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.
En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 7-8. 9 (R.: 3cd)
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

Aleluya Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
En muchas ocasiones habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.
Multifárie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio.
R.

EVANGELIO Jn 1, 35-42
Hemos encontrado al Mesías

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 23- noviembre-2013
Los dos discípulos encuentran al Maestro y permanecen con Él. Tras haberle encontrado, advierten inmediatamente algo nuevo en su corazón: la exigencia de transmitir su alegría también a los demás, a fin de que también ellos lo puedan encontrar. Andrés, en efecto, encuentra a su hermano Simón y lo conduce a Jesús. ¡Cuánto bien nos hace contemplar esta escena! Nos recuerda que Dios no nos ha creado para estar solos, cerrados en nosotros mismos, sino para encontrarle a Él y para abrirnos al encuentro con los demás. Dios, el primero, viene hacia cada uno de nosotros; y esto es maravilloso. Él viene a nuestro encuentro. En la Biblia Dios aparece siempre como Aquél que toma la iniciativa del encuentro con el hombre: es Él quien busca al hombre, y generalmente le busca precisamente mientras el hombre atraviesa la experiencia amarga y trágica de traicionar a Dios y de huir de Él. Dios no espera a buscarle: le busca inmediatamente. Nuestro Padre es un buscador paciente. Él nos precede y nos espera siempre. No se cansa de esperarnos, no se aleja de nosotros, sino que tiene la paciencia de esperar el momento favorable del encuentro con cada uno de nosotros. Y cuando tiene lugar el encuentro, nunca es un encuentro apresurado, porque Dios desea permanecer largo rato con nosotros para sostenernos, para consolarnos, para donarnos su alegría. Dios se apresura para encontrarnos, pero nunca tiene prisa para dejarnos. Permanece con nosotros. Como nosotros le anhelamos y le deseamos, así también Él tiene deseo de estar con nosotros, porque nosotros pertenecemos a Él, somos "propiedad" suya, somos sus creaturas. También Él, podemos decir, tiene sed de nosotros, de encontrarnos. Nuestro Dios está sediento de nosotros. Éste es el corazón de Dios. 


Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Navidad antes de Epifanía III.
44. Oremos, hermanos, al Padre, por medio de Jesucristo, su Hijo, que siendo rico se hizo pobre por nosotros, para salvarnos a todos.
- Para que la santa Iglesia de Dios, llena de gozo, celebre la presencia de Dios en medio de los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que los hombres de todas la religiones lleguen a conocer a Cristo y encuentre en él la plenitud de aquella verdad que desean. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor dé fortaleza a los débiles, fuerza a los que están tentados y protección a los que se encuentran en peligro. Roguemos al Señor.
- Para que el Hijo de Dios, que descendió al mundo para que los hombres pudieran subir al cielo, admita en su gloria a nuestros familiares que ya nos han dejado. Roguemos al Señor.
Señor Dios, rico en misericordia y amor, escucha nuestras oraciones y haz que los que celebramos con alegría el nacimiento de tu Hijo, nos veamos libres de todo mal y obtengamos los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, autor de la piedad sincera y de la paz, te pedimos que con esta ofrenda veneremos dignamente tu grandeza y nuestra unión se haga más fuerte por la participación en este sagrado misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, auctor sincérae devotiónis et pacis, da, quaesumus, ut et maiestátem tuam conveniénter hoc múnere venerémur, et sacri participatióne mystérii fidéliter sénsibus uniámur. Per Christum.
PREFACIO I DE NAVIDAD
Cristo, luz del mundo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque, gracias al misterio del Verbo hecho carne, la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que, conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y arcángeles tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE NATIVITATE DOMINI
De Christo luce
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per incarnáti Verbi mystérium nova mentis nostrae óculis lux tuae claritátis infúlsit: ut, dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión 1 Jn 1, 2
La vida, que estaba junto al Padre, se hizo visible y se nos manifestó.
Antiphona ad communionem 1Jn 1, 2
Vita manifestáta est, quae erat apud Patrem, et appáruit nobis.
Oración después de la comunión
Que tu pueblo, Señor, dirigido por tu abundante ayuda, reciba los auxilios presentes y futuros de tu amor, para que, sostenido por el consuelo necesario de las cosas temporales, aspire con más confianza a los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Divérsis plebs tua, Dómine, gubernáta subsídiis, et praeséntia pietátis tuae remédia cápiat et futúra, ut, transeúntium rerum necessária consolatióne fovénte, fiduciálius ad aetérna conténdat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de enero

1. En Alejandría de Egipto, santa Sinclética, virgen, de quien se cuenta que llevó vida eremítica (s. IV).
2. En Cartago, ciudad del norte de África (hoy Túnez), san Diosgracias, obispo, que redimió a muchos cautivos capturados por los vándalos, ofreciéndoles cobijo en dos grandes basílicas dotadas de camas y lechos (457/458).
3. En Roma, conmemoración de santa Emiliana, virgen, tía paterna de san Gregorio I Magno, papa, la cual falleció piadosamente poco después que su hermana Tarsila (s. VI).
4*. En Bretaña Menor (hoy Francia), san Convoión, abad, que fundó en Roten el monasterio de San Salvador, en el que, bajo su dirección y siguiendo la Regla de san Benito, floreció un elevado número de monjes, pero destruido el monasterio por los normandos, fundo una nueva casa en Plélan, donde falleció ya octogenario (868).
5. En Londres, en Inglaterra, san Eduardo, apellidado el Confesor, que, siendo rey de los ingleses, fue muy amado por su eximia caridad, y trabajó incansablemente por mantener la paz en sus estados y la comunión con la Sede Romana (1066).
6*. Cerca de Valkenburg, en la región de Limburg (hoy Bélgica), san Gerlaco, eremita, que se distinguió por el servicio prestado a los indigentes (1165).
7*. En la ciudad de Todi, en la Umbría (hoy Italia), beato Rogerio, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, discípulo de san Francisco y ferviente imitador suyo (1237).
8*. En Angers, ciudad de Francia, beatos Francisco Peltier, Jacobo Ledoyen y Pedro Tressier, presbíteros y mártires, que, por mantenerse fieles a su sacerdocio, fueron degollados durante la Revolución Francesa (1794).
9. En la ciudad de Filadelfia, del estado de Pensilvania, en los Estados Unidos de Norteamérica, san Juan Nepomuceno Neumann, obispo, de la Congregación del Santísimo Redentor, quien se distinguió por su solicitud a favor de los inmigrantes pobres, ayudándoles con sus consejos y su caridad, así como en la educación cristiana de los niños (1860).
10*. En Génova, ciudad de Italia, beata María Repetto, virgen, de las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio en el Monte Calvario, que vivió escondida del mundo y se esforzó por ayudar a los afligidos y dar esperanza de salvación eterna a los que dudaban (1890).
11*. En Dublín, en Irlanda, beato Carlos de San Andrés (Juan Andrés) Houben, presbítero de la Congregación de la Pasión, admirable ministro del sacramento de la penitencia (1893).
12*. En Jazlowice, en Ucrania, beata Marcelina Darowska, que, muertos su esposo y su primogénito, se dedicó a Dios y, preocupada por la dignidad de la familia, fundó la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, para la educación de las jóvenes (1911).
13*. En Spoleto, en Italia, beato Pedro Bonilli, presbítero, fundador del Instituto de las Hermanas de la Sagrada Familia, para atender y educar a la niñas pobres y huérfanas (1935).
14*. En Zaragoza, en España, santa Genoveva Torres Morales, virgen, que desde joven experimentó las contrariedades de la vida y soportó la enfermedad que le aquejaba. Fundó el Instituto de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Ángeles, para ayudar a la mujeres (1956). Canonizada.

El Viático fuera de la Misa.

Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos (6ª ed. española 1996)

CAPÍTULO III. EL VIÁTICO

EL VIÁTICO FUERA DE LA MISA

174. Si el enfermo quisiera confesarse (para lo que el sacer­dote debe estar siempre solícito) hágalo, a ser posible, antes de recibir el Viático. Si se confiesa dentro de la misma celebración, lo hará al comienzo del rito. De lo contrario, y también en el caso en que haya otros enfermos que quieran comulgar, hágase oportunamente el acto penitencial.

Ritos iniciales

Saludo

175. El sacerdote, vestido cual conviene al sagrado ministe­rio que va a realizar, llega al enfermo y, con sencillas y afectuo­sas palabras, saluda al enfermo y a cuantos están con él. Puede decir, si le parece, este saludo:

La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí pre­sentes.
O bien:
La paz del Señor sea con vosotros (contigo).
________________________________________________________

176. Otras fórmulas de saludo:

V. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.
R. Y con tu espíritu.

177. O bien:

V. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.
R. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesu­cristo.
O bien:
R. Y con tu espíritu.
________________________________________________________

Una vez colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes.

178. Luego, si es oportuno, rocía con agua bendita (si hay que bendecir el agua, se hace con la oración propuesta en el n. 259) al enfermo y a la habitación, diciendo esta fórmula:

Que esta agua nos recuerde nuestro bautismo en
Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección.

179. Luego, con esta monición o con otra más adaptada a la situación del enfermo, se dirige a los presentes:

Queridos hermanos, nuestro Señor Jesucristo, an­tes de pasar de este mundo al Padre, nos legó el sacra­mento de su Cuerpo y de su Sangre, para que, robustecidos con su Viático, prenda de resurrección, nos sintamos protegidos a la hora de pasar también nosotros de esta vida a Dios.
Unidos por la caridad con nuestro hermano, ore­mos por él.

Acto penitencial

180. Si fuera necesario, el sacerdote acoge la confesión sa­cramental del enfermo, la cual puede hacerse de modo genérico si no se puede hacer de otro modo.

181. Pero cuando no se celebra dentro del rito la confesión sacramental del enfermo, o hay otros enfermos que han de co­mulgar, el sacerdote invita a todos al acto penitencial.

182. Primera fórmula

El sacerdote invita a los fieles a la penitencia:

Hermanos: para participar con fruto en esta cele­bración, comencemos por reconocer nuestros peca­dos.

Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos juntos, hacen la confesión:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Dándose golpes de pecho añaden:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Y a continuación:
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que inter­cedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

El sacerdote concluye:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén
________________________________________________________

183. Segunda fórmula

El sacerdote invita a los fieles a la penitencia:

Hermanos: para participar con fruto en esta cele­bración, comencemos por reconocer nuestros pecados.

Se hace una breve pausa en silencio.

Después el sacerdote dice:

V.  Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.

V.  Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.

El sacerdote concluye:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

184. Tercera fórmula

El sacerdote invita a los fieles a la penitencia:

Hermanos: para participar con fruto en esta cele­bración, comencemos por reconocer nuestros peca­dos.

Se hace una breve pausa en silencio.

Después, el sacerdote, o uno de los presentes, hace las si­guientes u otras invocaciones con el Señor, ten piedad.

V. Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

V. Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.

V. Tú que por la comunión de tu cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor, ten pie­dad.
R. Señor, ten piedad.

El sacerdote concluye:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.
___________________________________________________________

185. El sacramento de la Penitencia o el acto penitencial pueden concluirse con la indulgencia plenaria, en peligro de muerte, que el sacerdote otorgará al enfermo de esta manera:

En nombre de nuestro santo Padre el Papa N., te concedo indulgencia plenaria y el perdón de todos los pecados. En el nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo.
R. Amén.

186. O bien:

Que Dios todopoderoso, por la muerte y resurrec­ción de Cristo, te perdone todas las penas de esta vida y de la otra, te abra las puertas del paraíso y te lleve a los gozos eternos.
R. Amén.
_____________________________________________________________

Liturgia de la Palabra

Proclamación de la Palabra de Dios

187. Es muy conveniente que el sacerdote o uno de los pre­sentes lean un texto breve de la Sagrada Escritura, v. g.:

Jn 6, 54-55

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es ver­dadera bebida.

Jn 6, 54-58

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es ver­dadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.

Jn 14, 6

—Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

Jn 14, 23

—El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

Jn 15, 4

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sar­miento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

1 Co 11, 26

Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Puede seleccionarse otro texto adecuado entre los que se pro­ponen más adelante (nn. 260 ss.) o del Leccionario de Misas ri­tuales. Una explicación del mismo será muy oportuna, siempre que pueda hacerse.

Profesión de fe bautismal

188. Conviene también que, antes de recibir el Viático, el enfermo renueve la profesión de fe bautismal. Para ello, el sacerdote, después de crear con palabras adecuadas un ambiente propicio, preguntará al enfermo:

¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
R. Sí, creo.

¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Se­ñor, que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
R. Sí, creo.

¿Crees en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
R. Sí, creo.

Letanía

189. Luego, si las condiciones del enfermo lo permiten, se hace una breve letanía con éste o parecido formulario, respon­diendo el enfermo, si puede, y todos los presentes.

Invoquemos, queridos hermanos, con un solo cora­zón a nuestro Señor Jesucristo, y digámosle: Te rogamos por nuestro hermano.
R. Te rogamos por nuestro hermano.

A ti, Señor, que nos amaste hasta el extremo y te entregaste a la muerte para darnos la vida.
R. Te rogamos por nuestro hermano.

A ti, Señor, que dijiste: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna».
R. Te rogamos por nuestro hermano.

A ti, Señor, que nos invitas al banquete en que ya no habrá ni dolor, ni llanto, ni tristeza, ni separación.
R. Te rogamos por nuestro hermano.

Viático

190. El sacerdote introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:

Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la
oración que el mismo Cristo nos enseñó:

Y todos juntos dicen:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

191. El sacerdote muestra el Santísimo Sacramento, di­ciendo:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

El enfermo, si puede, y los que van a comulgar dicen una sola vez:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

192. El sacerdote se acerca al enfermo y, mostrándole el Sa­cramento, dice:

El Cuerpo de Cristo (o la Sangre de Cristo).

El enfermo responde:

Amén.

Y ahora, o después de dar la comunión, añade el sacerdote:

El mismo te guarde y te lleve a la vida eterna.

El enfermo responde:

Amén.

Los presentes que deseen comulgar reciben el Sacramento en la forma acostumbrada.

193. Una vez distribuida la comunión, el ministro purifica los vasos sagrados. Pueden seguir unos momentos de silencio.

Conclusión del rito

194. El sacerdote dice la oración final.

Oremos.
Dios todopoderoso, cuyo Hijo es para nosotros el camino, la verdad y la vida, mira con piedad a tu siervo N., y concédele que, confiando en tus promesas y fortalecido con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, lle­gue en paz a tu reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.
_________________________________________________________

Otras oraciones:

195. Señor, tú que eres la salvación eterna de los que creen en ti, concede a tu hijo N., que, fortalecido con el pan y el vino del Viático, llegue seguro a tu reino de luz y de vida.Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

196. Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con fe viva que el Cuerpo (la Sangre) de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que nuestro hermano (nuestra hermana) acaba de recibir, le conceda la salud corporal y la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
__________________________________________________________

197. Y bendice al enfermo y a los presentes con algunas de estas fórmulas:

Que Dios Padre te bendiga.
R. Amén.

Que el Hijo de Dios te devuelva la salud.
R. Amén.

Que el Espíritu Santo te ilumine.
R. Amén.

Que el Señor proteja tu cuerpo y salve tu alma.
R. Amén.

Que haga brillar su rostro sobre ti y te lleve a la
vida eterna.
R. Amén.

(Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo.
R. Amén.)
__________________________________________________________

198. O bien:

Jesucristo, el Señor, esté siempre a tu lado para de­fenderte.
R . Amén.

Que él vaya delante de ti para guiarte y vaya tras de ti para guárdate.
R. Amén.

(Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
R . Amén.)

199. O bien:

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acom­pañe siempre.
R . Amén.

Puede emplearse también alguna de las fórmulas del Misal para el final de la Misa.
________________________________________________________

200. Puede bendecir también con el Sacramento, si ha so­brado, haciendo con él la señal de la cruz sobre el enfermo.

Finalmente, tanto el sacerdote como los presentes pueden dar la paz al enfermo.

martes, 29 de noviembre de 2016

Martes 3 enero 2017, Santísimo Nombre de Jesús, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

PABLO VI
CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO "MINISTERIA QUAEDAM"
POR LA QUE SE REFORMA EN LA IGLESIA LATINA LA DISCIPLINA RELATIVA A LA PRIMERA TONSURA, A LAS ORDENES MENORES Y AL SUBDIACONADO
15 de agosto de 1972

La Iglesia instituyó ya en tiempos antiquísimos algunos ministerios para dar debidamente a Dios el culto sagrado y para el servicio del Pueblo de Dios, según sus necesidades; con ellos se encomendaba a los fieles, para que las ejercieran, funciones litúrgico-religiosas y de caridad, en conformidad con las diversas circunstancias. Estos ministerios se conferían muchas veces con un rito especial mediante el cual el fiel, una vez obtenida la bendición de Dios, quedaba constituido dentro de una clase o grado para desempeñar una determinada función eclesiástica.

Algunos de entre estos ministerios más estrechamente vinculados con las acciones litúrgicas, fueron considerados poco a poco instituciones previas a la recepción de las Ordenes sagradas; tanto es así que el Ostiariado, Lectorado, Exorcistado y Acolitado recibieron en la Iglesia Latina el nombre de Ordenes menores con relación al Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado, que fueron llamadas Ordenes mayores y reservadas generalmente, aunque no en todas partes, a quienes por ellas se acercaban al Sacerdocio.

Pero como las Ordenes menores no han sido siempre las mismas y muchas de las funciones anejas a ellas, igual que ocurre ahora, las han ejercido en realidad también los seglares, parece oportuno revisar esta práctica y acomodarla a las necesidades actuales, al objeto de suprimir lo que en tales ministerios resulta ya inusitado; mantener lo que es todavía útil; introducir lo que sea necesario; y asimismo establecer lo que se debe exigir a los candidatos al Orden sagrado.

Durante la preparación del Concilio Ecuménico Vaticano II, no pocos Pastores de la Iglesia pidieron la revisión de las Ordenes menores y del Subdiaconado. El Concilio sin embargo, aunque no estableció nada sobre esto para la Iglesia Latina, enunció algunos principios que abrieron el camino para esclarecer la cuestión, y no hay duda de que las normas conciliares para una renovación general y ordenada de la liturgia [1] abarcan también lo que se refiere a los ministerios dentro de la asamblea litúrgica, de manera que, por la misma estructura de la celebración, aparece la Iglesia constituida en sus diversos Ordenes y ministerios [2]. De ahí que el Concilio Vaticano II estableciese que « en las celebraciones litúrgicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempeñar su oficio hará todo y sólo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas ». [3]

Con esta proposición se relaciona estrechamente lo que se lee poco antes en la misma Constitución: « La Santa Madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la liturgia misma, y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, " linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido " (1 Pet. 2, 9; cf. 2, 4-5). Al reformar y fomentar la sagrada liturgia hay que tener muy en cuenta esta plena y activa participación de todo el pueblo, porque es la fuente primaria y necesaria en la que han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano y, por lo mismo, los pastores de almas deben aspirar a ella con diligencia en toda su actuación pastoral por medio de una educación adecuada ».[4]

[1] Cfr. Const. sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 62: AAS 56, 1964, p. 117; cfr. también n. 21: l.c., pp. 105-106.
[2] Cfr. Ordo Missae, Institutio Generalis Missalis Romani, n. 58, ed. tip. 1969, p. 29.
[3] Const. sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 58: AAS 56, 1964, p. 107.
[4] Ibíd.., n. 14: l.c., p. 104.


CALENDARIO

3 MARTES DE LA II SEMANA DE NAVIDAD, feria o SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, memoria libre

Misa de feria o de la memoria (blanco).
MISAL: para la feria: ants. y oracs. props. / para la memoria: ants. y oracs. props.; Pf. Nav.
LECC.: vol. II.
- 1 Jn 2, 29-3, 6. Todo el que permanece en él no peca.
- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
- Jn 1, 29-34. Este es el Cordero de Dios.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-3 de enero o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 4 de enero, pág. 92.
CALENDARIOS: Jesuitas: Santísimo Nombre de Jesús (S). Cartujos: (F). Familia Franciscana: (MO). Agustinos: (ML).
Teatinos: San José María Tomasi, presbítero (F).
Granada, Jaca y Zaragoza: San Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores (MO-trasladada).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Alano de Solminihac, obispo (MO).
Agustinos: San Fulgencio (ML).
Carmelitas: Beato Ciriaco Elías Chavara, presbítero (ML).
Dominicos: Beata Estefana Quinzani, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
El santísimo Nombre de Jesús, a cuyo solo nombre toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el abismo, para gloria de la Divina Majestad.

3 de enero
Santísimo Nombre de Jesús
Die 3 ianuarii
Sanctissimi Nominis Iesu
Antífona de entrada Flp 2, 10-11
Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre.
Antiphona ad introitum Ph 2,10-11
In nómine Iesu omne genu flectátur, caeléstium, terréstrium et infernórum; et omnis língua confiteátur quia Dóminus Iesus Christus in glória est Dei Patris.
Oración colecta
Oh Dios que cimentaste en la encarnación de tu Verbo la salvación del género humano, concede a tu pueblo la misericordia que implora, para que todos sepan que no ha de ser invocado otro nombre que el de tu Unigénito. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui salútem humáni géneris in Verbi tui incarnatióne fundásti, da pópulis tuis misericórdiam quam depóscunt, ut sciant omnes non esse, quam Unigéniti tui, nomen áliud invócandum. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 3 de enero, feria de Navidad (Lec. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 2, 29-3, 6
Todo el que permanece en él no peca

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos:
Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él.
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!
El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.
Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.
Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.
Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97,1bcde. 3Cd 4. 5-6 (R.: 3cd)
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

Aleluya Jn 1, 14a. 12B
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros; a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios. Verbum caro factum est, et habitávit in nobis. Quotquot recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri.
R.

EVANGELIO Jn 1, 29-34
Éste es el Cordero de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

El día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 19-enero-2014
El verbo que se traduce con "quita" significa literalmente "aliviar", "tomar sobre sí". Jesús vino al mundo con una misión precisa: liberarlo de la esclavitud del pecado, cargando sobre sí las culpas de la humanidad. ¿De qué modo? Amando. No hay otro modo de vencer el mal y el pecado si no es con el amor que impulsa al don de la propia vida por los demás. En el testimonio de Juan el Bautista, Jesús tiene los rasgos del Siervo del Señor, que "soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores" (Is 53, 4), hasta morir en la cruz. Él es el verdadero cordero pascual, que se sumerge en el río de nuestro pecado, para purificarnos.

O bien:

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la memoria del Santísimo Nombre de Jesús (Lec. Ant. V).

PRIMERA LECTURA Fil 2, 1-11
Manteneos unánimes y concordes
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

Hermanos:
Dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por envidia ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús.
Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo.
Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Ps 8, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 2)
R.
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

V. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R.
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

V. Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies. R.
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

V. Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R.
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

Aleluya Mt 1, 21
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo; dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús. Quod in ea natum est de Spiritu
Sancto est; pariet autem filium et vocabis nomen eius Iesum.
R.

EVANGELIO Lc 2, 21-24
Le pusieron por nombre Jesús
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a Ti, Señor.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Palabra del Señor.
R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 1-enero-2010
Hoy la liturgia nos recuerda que, ocho días después del nacimiento del Niño, ella y su esposo José lo hicieron circuncidar, según la ley de Moisés, y le pusieron por nombre Jesús, como había sido llamado por el ángel (cf. Lc 2, 21). Este nombre, que significa "Dios salva", es el cumplimiento de la revelación de Dios. Jesús es el rostro de Dios, es la bendición para todos los hombres y para todos los pueblos, es la paz para el mundo. ¡Gracias, Madre santa, que has dado a luz al Salvador, el Príncipe de la paz!

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Navidad antes de Epifanía II.
43. Oremos, hermanos, al Padre, por mediación de su Hijo Jesucristo, Señor del cielo y de la tierra, que siendo rico se ha hecho pobre por nosotros, para salvarnos a todos.
- Para que guarde siempre a su Iglesia, la conserve incontaminada del pecado en su peregrinación por el mundo y la haga alcanzar los frutos de la redención. Roguemos al Señor.
- Para que los pueblos que no han sido iluminados por la fe reconozcan a Cristo, lo adoren como a su Dios verdadero y puedan gozarse en el pleno conocimiento de la verdad. Roguemos al Señor.
- Para que Cristo, el Señor, que ha querido compartir nuestra existencia, dé gozo a los que lloran, justicia a los oprimidos, ayuda a los moribundos y consuelo divino a los que carecen de felicidad humana. Roguemos al Señor.
- Para que, por la abundancia de su misericordia, nos salve y nos conserve, y nos haga dignos de los bienes futuros. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso, la oraciones de tu pueblo, para que en la venida de tu Hijo, el Redentor del mundo, sean colmadas nuestras almas sedientas con tus grades beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al presentar, Señor, los dones de tu generosidad, te rogamos que, así como a Cristo, obediente hasta la muerte, le otorgaste el Nombre que nos salva, nos concedas también la fuerza de su protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Largitátis tuae múnera deferéntes, quaesumus, Dómine, ut sicut Christo usque ad mortem obodiénti salutíferum nomen dedísti, ita nobis eius virtúte muníri concéde. Per Christum.
PREFACIO III DE NAVIDAD
El intercambio realizado en la Encarnación del Verbo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Por él, hoy resplandece el maravilloso intercambio de nuestra redención: porque al asumir tu Verbo nuestra debilidad, no sólo asume dignidad eterna nuestra naturaleza humana, sino que esta unión admirable nos hace a nosotros eternos.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te alabamos proclamando llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE NATIVITATE DOMINI
De commercio in Incarnatione Verbi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem hódie commércium nostrae reparatiónis effúlsit, quia, dum nostra fragílitas a tuo Verbo suscípitur, humána mortálitas non solum in perpétuum transit honórem, sed nos quoque, mirándo consórtio, reddit aetérnos.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Sal 8, 2
Señor, Dueño nuestro, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra.
Antiphona ad communionem Ps 8,2
Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!
Oración después de la comunión
Señor, la Víctima recibida que hemos ofrecido a tu majestad en honor del Nombre de Cristo infunda en nosotros tu gracia abundante, para alegrarnos también porque nuestros nombres están escritos en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Hóstia sumpta, Dómine, quam Christi nomen honorántes tuae obtúlimus maiestáti, grátiam tuam, quaesumus, nobis infúndat ubérrime, ut et nostra in caelis esse scripta nómina gaudeámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 4 de enero

1. En Mesia (hoy en Rumania), santos Hermes y Cayo, mártires, originarios de Reciaria y de Bolonia, respectivamente (s. IV).
2. En Arvernia (hoy Clermont-Ferrand), de Aquitania (hoy Francia), san Abrúnculo, obispo, que fue obispo de Langres, pero amenazado por los burgundios huyó de noche y se refugió entre los arvernios, llegando a ocupar la sede de san Sidonio Apolinar (490).
3. En Dijon, de Borgoña (hoy Francia), san Gregorio, que, después de haber regido la región de Autun, fue ordenado obispo de Langres (539/540).
4*. En la ciudad de Uses, en la Galia Narbonense (hoy Francia), san Ferreol, obispo, que escribió una Regla para monjes, fue exiliado por envidia y al regresar junto a su grey al cabo de tres años, le recibieron con alegría, como un verdadero hombre de Dios (581).
5. En Meaux, ciudad de Neustria (hoy Francia), san Rigomerio, obispo (s. VI)
6. En la ciudad de Reims, también en Neustria (hoy Francia), san Rigoberto, obispo, que habiendo sido expulsado de su sede por Carlos Martel, en contra de lo dispuesto por los cánones, llevó una vida humilde (743).
7*. En Brouay-sur-l’Escaut, ciudad del Artois, igualmente en Neustria (hoy Francia), santa Faraildis, viuda, que, obligada a casarse con un hombre violento, abrazó hasta la ancianidad una vida de oración y austeridad (740/750).
8*. En la ciudad de Foligno, en la Umbría (hoy Italia), beata Ángela, la cual, después de la muerte de su esposo y de sus hijos, siguió las huellas de san Francisco, entregándose totalmente a Dios, y escribió un libro, en donde cuenta las experiencias de su vida mística (1309).
9*. En Santa Cruz de Valdarno, en Etruria (hoy Italia), beata Cristiana (Oringa) Menabuoi, virgen, que fundó un monasterio bajo la Regla de san Agustín (1310).
10*. En Durham, ciudad de Inglaterra, beato Tomás Plumtree, presbítero y mártir, que en tiempo de la reina Isabel I fue condenado a muerte por su fidelidad a la Iglesia católica y, llevado ante el patíbulo, prefirió ser colgado antes que vivir en la apostasía (1570).
11. En la ciudad de Emmitsburg, del estado de Maryland, en los Estados Unidos de Norteamérica, santa Isabel Ana Seton, que al quedar viuda abrazó la fe católica y trabajó denodadamente para fundar la Congregación de la Hermanas de la Caridad de San José, con el fin de educar a niñas y atender a niños pobres (1821).
12*. En Madrid, capital de España, san Manuel González García, obispo sucesivamente de Málaga y de Palencia, que fue un pastor eximio según el corazón del Señor. Promovió el culto a la Sagrada Eucaristía y fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de Nazaret (1940). Canonizado 2106.

El Viático. El Viático dentro de la Misa.

Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos (6ª ed. española 1996)

CAPÍTULO III. EL VIÁTICO

167. Corresponde a los párrocos y a los sacerdotes, a quie­nes les ha sido confiado la atención espiritual de los enfermos, procurar que éstos, cuando se hallen en próximo peligro de muerte, sean fortalecidos con el Viático del Cuerpo y de la San­gre de Cristo. Para ello, deberá hacerse una previa y conve­niente preparación pastoral del enfermo, de su familia y de los que le cuidan, teniendo en cuenta las circunstancias de cada caso.

168. Puede administrarse el Viático o bien dentro de la Misa, si se tiene la celebración eucarística junto al enfermo (n. 26), o bien fuera de la Misa, según el rito y las normas que se indican luego.

169. Se puede dar la comunión bajo la sola especie de vino a aquellos enfermos que no la puedan recibir bajo la especie de pan.

Si no se celebra la Misa junto al enfermo, guárdese después de la Misa y en el sagrario la Sangre del Señor en un cáliz debi­damente cubierto, y llévese al enfermo en un recipiente cerrado para evitar cualquier riesgo de derram e. Para administrar el Sa­cramento, elíjase en cada caso el modo más apto entre los que se proponen en el rito de la comunión bajo las dos especies. Si, una vez dada la comunión, quedase algo de la preciosísima Sangre del Señor, deberá sumirla el ministro, que hará también las oportunas abluciones.

170. Todos cuantos participan en la celebración pueden co­mulgar bajo las dos especies. 

EL VIÁTICO DENTRO DE LA MISA

171. Siempre que se dé el Viático dentro de la Misa, el sa­cerdote, con vestiduras blancas, podrá decir la Misa para admi­nistrar el Viático (n. 256) o la Misa de la Santísima Eucaristía. Si coincide con alguna dominica de Adviento, Cuaresma y Pascua, con una solemnidad, con el miércoles de Ceniza o con una feria de la Semana Santa, se dirá la Misa del día, manteniéndose, si parece oportuno, la fórmula de la bendición final (nn. 151-153) o la fórmula que aparece al final de la Misa.

Las lecturas se tomarán de las propuestas en el Leccionario de Misas rituales o de las que se indican más adelante (n. 260 ss.), a no ser que el bien del enfermo y de los presentes aconseje seleccionar otras distintas.

Cuando esté prohibida la Misa votiva, una de las lecturas puede tomarse de los textos que se acaba de indicar, siempre que no coincida el día con el Triduo Sacro, con la Natividad del Señor, la Epifanía, la Ascensión, Pentecostés, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo u otra solemnidad de precepto.

172. Si fuera necesario, el sacerdote acogerá la confesión sa­cramental del enfermo antes de la celebración de la Misa.

173. La Misa se celebra como de costumbre, si bien el sacer­dote habrá de tener en cuenta lo que sigue:

a) Después del Evangelio, y si le parece oportuno, hará una breve homilía en la que, atendidas la situación del enfermo y demás circunstancias, exponga la importancia y significa­ción del Viático (cf. nn. 26-28).

b) Hacia el fin de su homilía, sugiera, si hay que hacerla, la profesión de fe que renovará el enfermo (n. 188). Esa pro­fesión de fe hace las veces del Credo en la Misa.

c) Adaptará a esta celebración la oración universal, tomando el texto de los elementos que se indican más abajo (n. 189); pero puede omitirse, si ha precedido la renovación de la profesión de fe o si se prevé que el enfermo pueda fatigarse demasiado.

d) El sacerdote y todos los presentes pueden ofrecer la paz al enfermo en el momento indicado en el Ordinario de la Misa.

e) Tanto el enfermo como los que están presentes pueden comulgar bajo las dos especies. Pero al dar la comunión al en­fermo, úsese la fórmula propuesta para el Viático (n. 192).

f) Al final de la Misa, el sacerdote puede emplear una fór­mula especial de bendición (nn. 197-199), añadiendo el formulario de la indulgencia plenaria en peligro de muerte que empieza con las palabras: Que Dios todopoderoso (n. 186).

lunes, 28 de noviembre de 2016

Lunes 2 enero 2017, Santo Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Const. Apostólica "Pontificalis Romani recognito" (18-junio-1968)

Finalmente, en la Ordenación del Obispo la materia es la imposición de manos que hacen en silencio los Obispos consagrantes, o por lo menos el consagrante principal, sobre la cabeza del elegido antes de la Plegaria de consagración; la forma consiste en las palabras de esta Plegaria de consagración, entre las cuales son esenciales, y por tanto necesarias para la validez del acto, las siguientes:

“Et nunc effúnde super hunc eléctum eam virtútem, quae a te est, Spíritum principálem, quem dedísti dilécto Fílio tuo Iesu Christo, quem ipse donávit sanctis Apóstolis, qui constituérunt Ecclésiam per síngula loca, ut sanctuarium tuum, in glóriam et laudem indeficiéntem nóminis tui”.

(Infunde ahora sobre este tu elegido la fuerza que de ti procede: el Espíritu de gobierno que diste a tu amado Hijo Jesucristo, y él, a su vez, comunicó a los santos Apóstoles, quienes establecieron la Iglesia como santuario tuyo en cada lugar para gloria y alabanza incesante de tu nombre.)

Así pues, Nos mismo, con nuestra autoridad apostólica, aprobamos este rito para la administración de las sagradas Órdenes del Diaconado, Presbiterado y Episcopado, revisado por el Consilium ad exsequendam Constitutionem de Sacra Liturgia, “con la ayuda de los expertos y después de consultar a los Obispos de diversas partes del mundo” [10: Concilio Vaticano II, Constitución sobre la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, núm. 25.], de forma que de ahora en adelante se emplee para conferir estas Órdenes, en lugar del rito existente todavía en el Pontificale romanum.

Queremos que estos nuestros decretos y prescripciones sean firmes y eficaces ahora y en el futuro, sin que obsten, si se da el caso, las Constituciones y Ordenaciones Apostólicas promulgadas por nuestros antecesores, ni las demás prescripciones, ni que sean dignas de peculiar mención y derogación.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 18 de junio de 1968, quinto de nuestro pontificado.

PABLO PP. VI

CALENDARIO

2 LUNES. SANTOS BASILIO MAGNO Y GREGORIO NACIANCENO, obispos y doctores de la Iglesia, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props. Pf. Nav. o del común.
LECC.: vol. II.
- 1 Jn 2, 22-28. Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros.
- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
- Jn 1, 19-28. El que viene detrás de mí.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 3 de enero, pág. 91.
CALENDARIOS: Zaragoza: Conmemoración de la venida de la Santísima Virgen a Zaragoza (F).
Granada: Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos (MO).
Jaca: Conmemoración de la Venida de Nuestra Señora del Pilar (MO).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Basilio Magno y Gregorio Nazianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia, actual Turquía, apodado “Magno” por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero del año 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla y finalmente de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, y mereció por ello ser llamado “Teólogo”. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores.

2 de enero
San Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia.
Memoria
Die 2 ianuarii
Ss. Basilii Magni et Gregorii Nazianzeni, episcoporum et Ecclesiae doctorum.
Memoria
Antífona de entrada Eclo 44, 14. 15
Los pueblos hablarán de su sabiduría, la asamblea proclamará su alabanza y su nombre vive por generaciones.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 44, 14. 15
Sapiéntiam Sanctórum narrent pópuli, et laudes eórum núntiet Ecclésia; nómina autem eórum vivent in saeculum saeculi.
Oración colecta
Oh Dios, que te has dignado instruir a tu Iglesia con el ejemplo y doctrina de los santos obispos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, haz que aprendamos humildemente tu verdad y la vivamos fielmente en la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Ecclésiam tuam beatórum episcopórum Basilíi et Gregórii exémplis et doctrínis dignátus es illustráre, concéde, quaesumus, ut tuam discámus in humilitáte veritátem et eam in caritáte fidéliter operémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 2 de enero, feria de Navidad (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 2, 22 28
Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos:
¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.
En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.
Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas -y es verdadera y no mentirosa-, según os enseñó, permaneced en él.
Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

Aleluya Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
En muchas ocasiones habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.
Multifárie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus locútus est nobis in Fílio.
R. 

EVANGELIO Jn 1, 19-28
El que viene detrás de mí

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:
«¿Tú quién eres?»
Él confesó y no negó; confesó:
«Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron:
«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo:
«No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió: «No».
Y le dijeron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
El contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió:
«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús

San Gregorio, in Evang. hom. 7
San Juan no bautizaba en espíritu sino en agua, porque no podía perdonar los pecados. Lavaba con agua los cuerpos de los que se bautizaban, pero no purificaba sus almas por medio del perdón. ¿Y para qué bautiza si no perdona los pecados por medio del bautismo? Porque, cumpliendo en todo el orden y oficio de precursor de Aquel que venía -esto es, a cuyo nacimiento se había adelantado naciendo-, debía adelantarse también al Señor, que había de bautizar, bautizando él. Y el que se había hecho precursor de Jesucristo por medio de la predicación también había de ser su precursor bautizando, para imitarle en el sacramento, puesto que con ello anunciaba que éste era uno de los misterios de nuestra redención, y que estaba en medio de los hombres Aquél que aún no era conocido. Por esto sigue: "Mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis", porque como el Señor aparece en carne, es visible en cuanto al cuerpo pero invisible en cuanto a la majestad.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Navidad antes de Epifanía I
42. Llenos de gozo, oremos, hermanos, al Padre, que ha enviado su salvación a todos los hombres por medio de su Hijo.
- Por la Iglesia: para que en estas fiestas navideñas se renueve en santidad. Roguemos al Señor.
- Por las autoridades y gobernantes: para que empleen todas sus energías en pro de la justicia y de la paz. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres que sufren: para que alcancen la paz, el amor y consuelo que Cristo vino a traernos. Roguemos al Señor.
- Por todos aquellos que en estos días padecen soledad o abandono: para que encuentren en nosotros amor y comprensión. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos: para que alcancen pronto la felicidad eterna. Roguemos al Señor.
- Por cuantos estamos aquí reunidos: para que acojamos a Cristo en nuestras vidas y sepamos comunicárselo a los demás. Roguemos al Señor.
Te damos gracias, Padre celestial, por el don de tu Hijo Unigénito; escucha nuestras preces y ayúdanos a ser testigos y portadores de su presencia en el mundo. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este sacrificio de tu pueblo, y haz que aquello que ofrecemos a tu gloria en honor de los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, nos sirva para la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, hoc sacrifícium pópuli tui, ut, quod tibi in honóre beatórum Basilíi et Gregórii offértur ad glóriam, nobis tríbuas ad salútem perpétuam. Per Christum.
PREFACIO II NAVIDAD
La restauración del universo en la Encarnación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Porque en el misterio santo que hoy celebramos, el que era invisible en su naturaleza se hace visible al adoptar la nuestra; el Eterno, engendrado antes del tiempo, comparte nuestra vida temporal para reconstruir todo el universo al asumir en sí todo lo caído, para llamar de nuevo al reino de los cielos al hombre descarriado.
Por eso, te alabamos con todos los ángeles, aclamándote llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE NATIVITATE DOMINI
De restauratione universa in Incarnatione
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, in huius venerándi festivitáte mystérii, invisíbilis in suis, visíbilis in nostris appáruit, et ante témpora génitus esse copit in témpore; ut, in se érigens cuncta deiécta, in íntegrum restitúeret univérsa, et hóminem pérditum ad caeléstia regna revocáret.
Unde et nos, cum ómnibus Angelis te laudámus, iucúnda celebratióne clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión 1 Cor 1, 23-24
Nosotros predicamos a Cristo crucificado: fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Antiphona ad communionem Cf. 1Co 1, 23-24
Nos praedicámus Christum crucifíxum, Christum, Dei virtútem et Dei sapiéntiam.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, que la mesa celestial robustezca y acreciente la fuerza de lo alto en quienes celebramos la festividad de los santos Basilio y Gregorio, para que guardemos íntegro el don de la fe y caminemos por la senda de la salvación que se nos ha revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Mensa caeléstis, omnípotens Deus, in ómnibus festivitátem beatórum Basilíi et Gregórii celebrántibus supérnas vires firmet et áugeat, ut et fídei donum íntegrum custodiámus, et per osténsum salútis trámitem ambulémus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 3 de enero
E
l santísimo Nombre de Jesús
, a cuyo solo nombre toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el abismo, para gloria de la Divina Majestad.
2. En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Antero, papa, que tuvo un breve episcopado después del papa mártir san Ponciano (236).
3. En Nicomedia, de la provincia romana de Bitinia (hoy Turquía), santos Teopempo y Teonas, que sufrieron el martirio en la persecución llevada a cabo bajo Diocleciano (c. 304).
4. En Cesarea de Capadocia (hoy Turquía), san Gordio, centurión y mártir, al que san Basilio consideró émulo del centurión que estuvo junto a la Cruz, por cuanto confesó a Jesús, Hijo de Dios, durante la persecución bajo Diocleciano (304).
5. En Padua, en la región de Venecia (hoy Italia), conmemoración de san Daniel, diácono y mártir (c. 304).
6. En Parios, en el Helesponto (hoy Turquía), san Teógeno, mártir, quien, en tiempo del emperador Licinio, al negarse a formar parte de los reclutas a causa de su fe cristiana, fue martirizado en la cárcel y finalmente arrojado al mar (320).
7. En Vienne, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Florencio, obispo, que participó en el concilio celebrado en Valence (después de 377).
8. En París, ciudad de la Galia (hoy Francia), santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, aconsejada por el obispo Germán de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes. Animó a los habitantes de la ciudad, temerosos por las incursiones de los hunos, y ayudó a sus conciudadanos en tiempo de hambre (c. 500).
9*. En Lentini, de Sicilia (hoy Italia), san Luciano, obispo (s. X).
10*. En el monasterio de Mannanam, en Kerala, estado de la India, beato Ciriaco Elías Chevara, presbítero, fundador de la Congregación de los Hermanos Carmelitas de María Inmaculada (1871).