sábado, 27 de febrero de 2016

Confirmación: Fórmulas de Renuncia y de Profesión de Fe.

Ritual de la Confirmación

I.
108. (Del Ritual del Bautismo de niños)

El Obispo:
¿Renunciáis al pecado para vivir
en la libertad de los hijos de Dios?

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
¿Renunciáis a todas las seducciones del mal,
para que no domine en vosotros el pecado?

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
¿Renunciáis a Satanás,
padre y príncipe del pecado?

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que nació de Santa María Virgen,
murió, fue sepultado,
resucitó de entre los muertos,
y está sentado a la derecha del Padre?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que hoy os será comunicado de un modo singular
por el sacramento de la Confirmación,
como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en la Santa Iglesia Católica,
en la comunión de los Santos,
en el perdón de los pecados,
en la resurrección de la carne
y en la vida eterna?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo asiente a la profesión de fe diciendo:
Ésta es nuestra fe.
Ésta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos
de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Y los fieles, a su vez, asienten también diciendo:
Amén.

En lugar de la fórmula Esta es nuestra fe, se puede cantar un canto con el que los fieles proclamen su fe.


II.
109.  (Del Ritual del Bautismo de niños)

El Obispo:
Renunciáis a Satanás, esto es: al pecado, como negación de Dios; al mal, como signo del pecado
en el mundo; al error, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo, como falta de testimonio del amor.

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
Renunciáis a sus obras, que son: vuestras envidias y odios; vuestras perezas e indiferencias; vuestras cobardías y complejos; vuestras tristezas y desconfianzas; vuestros materialismos y sensualidades; vuestras injusticias y favoritismos; vuestras faltas de fe, de esperanza y de caridad.

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser: el creeros los mejores; el veros superiores; el estar muy seguros de vosotros mismos; el creer que ya estáis convertidos del todo; el quedaros en las cosas, medios, instituciones, métodos, reglamentos, y no ir a Dios.

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que nació de Santa María Virgen,
murió, fue sepultado,
resucitó de entre los muertos,
y está sentado a la derecha del Padre?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que hoy os será comunicado de un modo singular
por el sacramento de la Confirmación,
como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en la Santa Iglesia Católica,
en la comunión de los Santos,
en el perdón de los pecados,
en la resurrección de la carne
y en la vida eterna?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo asiente a la profesión de fe diciendo:
Ésta es nuestra fe.
Ésta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos
de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Y los fieles, a su vez, asienten también diciendo:
Amén.
En lugar de la fórmula Esta es nuestra fe, se puede cantar un canto con el que los fieles proclamen su fe.

III.
110. (Del Ritual del Bautismo de niños)

El Obispo:
¿Renunciáis a creeros superiores a los demás, esto es, a cualquier tipo de abuso, discriminación, fariseísmo, hipocresía, cinismo, orgullo, egoísmo personal, desprecio?

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
¿Renunciáis a inhibiros ante las injusticias y necesidades de las personas e instituciones por: cobardía, pereza, comodidad, ventajas personales?

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
¿Renunciáis a los criterios y comportamientos materialistas que consideran: el dinero como la aspiración suprema de la vida; el placer ante todo; el negocio como valor absoluto; el propio
bien por encima del bien común?

Los confirmandos:
Sí, renuncio.

El Obispo:
¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que nació de Santa María Virgen,
murió, fue sepultado,
resucitó de entre los muertos,
y está sentado a la derecha del Padre?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que hoy os será comunicado de un modo singular
por el sacramento de la Confirmación,
como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo:
¿Creéis en la Santa Iglesia Católica,
en la comunión de los Santos,
en el perdón de los pecados,
en la resurrección de la carne
y en la vida eterna?

Los confirmandos:
Sí, creo.

El Obispo asiente a la profesión de fe diciendo:
Ésta es nuestra fe. 
Ésta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos 
de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Y los fieles, a su vez, asienten también diciendo:
Amén.

En lugar de la fórmula Esta es nuestra fe, se puede cantar un canto con el que los fieles proclamen su fe.