Ritual de la Sagrada Comunión y del culto a la Eucaristía fuera de la Misa, 21-junio-1973
6. ORACIONES PARA LA BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO
193. Concédenos, Señor y Dios nuestro, a los que creemos y proclamamos que Jesucristo, el mismo que por nosotros nació de la Virgen María y murió en la cruz, está presente en el Sacramento, bebamos de esta divina fuente el don de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
194. Concédenos, te rogamos, Señor y Dios nuestro, celebrar con dignas alabanzas al Cordero que fue inmolado por nosotros y que está oculto en el Sacramento, para que merezcamos verle patente en la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
195. Oh Dios, que nos diste el verdadero pan del cielo, concédenos, te rogamos, que, con la fuerza de este alimento espiritual, siempre vivamos en ti y resucitemos gloriosos en el último día. Por Jesucristo, nuestro Señor.
196, Ilumina, Señor, con la luz de la fe nuestros corazones y abrásalos con el fuego de la caridad, para que adoremos confiadamente en espíritu y en verdad a quien reconocemos en este Sacramento como nuestro Dios y señor. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
197. Que los sacramentos con los que te has dignado restaurarnos, Señor, llenen de la dulzura de tu amor nuestros corazones y nos impulsen a desear las riquezas inefables de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
198. Oh Dios, que redimiste a todos los hombres con el misterio pascual de Cristo, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, venerando constantemente el misterio de nuestra salvación, merezcamos conseguir su fruto. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Textos para la pastoral litúrgica de la Misa y otras celebraciones litúrgicas, en España. Se proponen los textos en castellano (y el de la edición "typica" en latín) elegidos por el autor entre las variantes posibles de la Liturgia ordinaria de la Iglesia. En cada entrada de la misa diaria primero se recoge un texto sobre Liturgia, luego el Calendario Litúrgico de España. Después viene la Misa del día. Al final se describen los santos y beatos del día siguiente, según el Martirologio Romano.
miércoles, 19 de agosto de 2015
martes, 18 de agosto de 2015
Textos Eucarísticos: Himnos, Antífonas y Responsorios.
Ritual de la Sagrada Comunión y del culto a la Eucaristía fuera de la Misa, 21-junio-1973
CAPÍTULO IV. TEXTOS VARIOS PARA LA DISTRIBUCIÓN DE LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA Y PARA LA ADORACIÓN Y PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
CAPÍTULO IV. TEXTOS VARIOS PARA LA DISTRIBUCIÓN DE LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA Y PARA LA ADORACIÓN Y PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
2
. HIMNOS
PANGE, LINGUA
152. Para
la bendición con que se acaba la adoración, especialmente
cuando
ésta es breve, se puede cantar solamente la última parte de este
himno, es decir, desde las palabras: *Tantum ergo.
Pange, lingua, gloriósi
córporis mystérium,
sanguinísque pretiósi,
quem in mundi prétium
fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.
Nobis datus, nobis natus
ex intácta Vírgine,
et in mundo conversátus,
sparso verbi sémine,
sui moras incolátus
miro clausit órdine.
In suprémre nocte cenae
recúmbens cum frátribus,
observáta lege plene
cibis in legálibus,
cibum turbre duodénae
se dat suis mánibus.
Verbum caro panem verum
verbo carnem éfficit,
fitque sanguis Christi merum,
et, si sensus déficit,
ad firmándum cor sincérum
sola fides súfficit.
*Tantum
ergo sacraméntum
venerémur cérnui,
et antíquum documéntum
novo cedat rítui;
prestet fides suppleméntum
sénsuum deféctui.
Genitóri Genitóque
laus et iubilátio,
salus, honor, virtus quoque
sit et benedíctio;
procedénti ab utróque
compar sit laudátio. Amen.
|
160.
Que la lengua humana
cante este misterio: la preciosa sangre y el precioso cuerpo. Quien nació de Virgen Rey del universo, por salvar al mundo, dio su sangre en precio. Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo de una casta Virgen; y, acabado el tiempo, tras haber sembrado la palabra al pueblo, coronó su obra con prodigio excelso. Fue en la última cena -ágape fraterno-, tras comer la Pascua según mandamiento, con sus propias manos repartió su cuerpo, lo entregó a los Doce para su alimento. La Palabra es carne y hace carne y cuerpo con palabra suya lo que fue pan nuestro. Hace sangre el vino, y, aunque no entendemos, basta fe si existe corazón sincero. *Adorad postrados este Sacramento. Cesa el viejo rito; se establece el nuevo. Dudan los sentidos y el entendimiento: que la fe lo supla con asentimiento. Himnos de alabanza, bendición y obsequio; por igual la gloria y el poder y el reino al eterno Padre con el Hijo eterno y el divino Espíritu que procede de ellos. Amén. |
SACRIS
SOLLEMNIIS
153. Sacris sollémniis
iuncta sint gáudia,
et ex praecórdiis sonent
praecónia;
recédant vétera, nova sint ómnia,
corda, voces et ópera.
Noctis recólitur cena novíssima,
qua Christus créditur agnum et
ázyma
dedísse frátribus iuxta legítima
priscis indúlta pátribus.
Dedit fragílibus córporis
férculum,
dedit et trístibus sánguinis
póculum,
dicens: “Accípite quod trado
vásculum;
omnes ex eo bíbite.”
Sic sacrifícium istud instítuit,
cuius offícium commítti vóluit
solis presbfteris, quibus sic
cóngruit,
ut sumant et dent céteris.
Panis angélicus fit panis hóminum;
dat panis caélicus figúris
términum.
O res mirábilis: mandúcat Dóminum
servus pauper et húmilis.
Te, trina Déitas únaque,
póscimus;
sic nos tu vísitas sicut te
cólimus:
per tuas sémitas duc nos quo
téndimus
ad lucem quam inhábitas. Amen.
|
161.
Sumando nuestro gozo al de esta fiesta elevemos cordiales alabanzas, y que todo lo viejo se renueve: corazones, acciones y palabras. Hoy se recuerda Ia postrera cena en que Jesús, conforme al viejo rito, se dignó repartir a sus hermanos el cordero y los ázimos prescritos. Una vez acabado aquel banquete y después de comido aquel Cordero, creemos que fue el mismo Jesucristo quien se dio a todos, igualmente entero. Como a flacos les dio a comer su cuerpo, como a tristes les dio a beber su sangre, cuando les dijo: "Recibid, amigos, lo que os doy a beber en este cáliz." Así dejó instituido el sacrificio y encomendó tan sólo al sacerdote celebrar el oficio respectivo y distribuir el pan que él mismo come. El angélico pan se vuelve humano y las figuras llegan a su término. ¡Oh maravilla! El pobre y el esclavo comen el cuerpo de su propio dueño. Oh Deidad trina y una: te rogamos que te dignes bajar a nuestra vida, y que nos lleves por tus derroteros hasta la misma claridad que habitas. |
VERBUM SUPERNUM
154. Verbum supérnum
pródiens
nec Patris linquens déxteram,
ad opus suum éxiens
venit ad vitae vésperam.
In mortem a discípulo
suis tradéndus aémulis,
prius in vitae férculo
se trádidit discípulis.
Quibus sub bina spécie
carnem dedit et sánguinem,
ut dúplicis substántiae
totum cibáret hóminem.
Se nascens dedit sócium,
convéscens in edúlium,
se móriens in prétium,
se regnans dat in praémium.
O salutáris hóstia,
que caeli pandis óstium,
bella premunt hostília:
da robut fer auxílium.
Uni trinóque Dómino
sit sempitérna glória,
qui vitam sine término
nobis donet in pátria. Amen.
|
162. Sin dejar la derecha de su Padre y para consumar su obra divina, el sumo Verbo, que ha venido al mundo, llega al fin a la tarde de su vida. Antes de ser (por uno de los suyos) dado a quienes la muerte le darían, en el vital banquete del cenáculo se dio a los suyos como vianda viva. Se dio a los suyos, bajo dos especies, en su carne y su sangre sacratísimas, a fin de alimentar en cuerpo y alma a cuantos hombres este mundo habitan. Se dio, naciendo, como compañero; comiendo se entregó como comida; muriendo se empeñó como rescate; reinando, como premio se nos brinda. Hostia de salvación, que abres las puertas celestes de la gloria prometida: fortalece y socorre a nuestras almas asediadas por fuerzas enemigas. Glorificada eternamente sea la perpetua Deidad, que es una y trina, y que ella finalmente nos conceda en la patria sin fin vida infinita. |
IESU, NOSTRA
REDEMPTIO
155. Iesu, nostra redémptio,
amor et desidérium,
Deus creátor ómnium,
homo in fine témporum,
Que te vicit cleméntia,
ut ferres nostra crímina,
crudélem mortem pátiens,
ut nos a morte tólleres;
Inférni claustra pénetrans,
tuos captívos rédimens;
victor triúmpho nóbili
ad dextram Patris résidens!
Ipsa te cogat píetas,
ut mala nostra súperes
parcéndo, et voti cómpotes
nos tuo vultu sáties.
Tu esto nostrum gáudium,
qui es futúrus praémium;
sit nostra in te glória
per cuncta semper saécula.
AETERNE REX
ALTISSIME
156. AEtérne rex altíssime,
redémptor et fidélium,
quo mors solúta déperit,
datur triúmphus grátiae,
Scandis tribúnal déxtera
e
Patris tibíque caélitus
fertur potéstas ómnium,
quae non erat humánitus,
Ut trina rerum máchina
celéstium, terréstrium
et inferórum cóndita;
flectat genu iam súbdita.
Tremunt vidéntes ángeli
versam vicem mortálium:
culpat caro, purgat caro,
regnat caro Verbum Dei.
Tu, Christe, nostrum gáudium,
manens perénne praémium,
mundi regis qui fábricam,
mundána vincens gáudia.
Hinc te precántes quaésumus,
ignósce culpis ómnibus
et corda sursum súbleva
ad te supérna grátia,
Ut, cum rubénte coéperis
clarére nube iúdicis,
poenas repéllas débitas,
reddas corónas pérditas.
Iesu, tibi sit glória,
qui scandis ad caeléstia,
cum Patre et almo Spíritu,
in sempitérna saécula. Amen.
LAUDA, SION
157. Esta
secuencia puede cantarse íntegramente o en forma más breve, desde
las palabras: *Ecce panis.
Lauda, Sion, Salvatórem, lauda
ducem et pastórem
in hymnis et cánticis.
Quantum potes, tantum aude: quia
maior omni laude,
nec laudáre súfficis.
Laudis thema speciális, panis vivus
et vitális hódie propónitur.
Quem, in sacrae mensa cenae, turbe
fratrum duodénae
datum non ambígitur.
Sit laus plena, sit sonóra, sit
iucúnda, sit decóra
mentis iubilátio.
Dies enim sollémnis ágitur, in qua
mensae prima recólitur
huius institútio.
In hac mensa novi Regis, novum
Pascha novae legis
Phase vetus términat.
Vetustátem nóvitas, umbram fugat
véritas,
noctem lux elíminat.
Quod in cena Christus gessit,
faciéndum hoc expréssit
in sui memóriam.
Docti sacris institútis, panem,
vinum in salútis
consecrámus hóstiam.
Dogma datur christiánis, quod in
carnem transit panis,
et vinum in sánguinem.
Quod non capis, quod non vides,
animósa firmat fides,
preter rerum órdinem.
Sub divérsis speciébus, signis
tantum, et non rebus,
latent res exímiae.
Cara cibus, sanguis potus: manet
tamen Christus totus,
sub utráque spécie.
A suménte non concísus, non
confráctus, non divísus:
ínteger accípitur.
Sumit unus, sumunt mille: quantum
isti, tantum ille:
nec sumptus consúmitur.
Sumunt boni, sumunt mali: sorte
tamen inaequáli,
vitae vel intéritus.
Mors est malis, vita bonis: vide
paris sumptiónis
quam sit dispar éxitus.
Fracto demum sacraménto, ne
vacílles, sed meménto,
tantum esse sub fragménto, quantum
toto tégitur.
Nulla rei fit scissúra: signi
tantum fit fractúra:
qua nec status nec statúra signáti
minúitur.
*Ecce
panis angelórum, factus cibus viatórum:
vere panis filiórum, non mitténdus
cánibus.
In figúris praesignátur cum Isaac
immolátur:
agnus pasche deputátur: datur manna
pátribus.
Bone Pastor panis vere, Iesu, nostri
miserére:
tu nos pasce, nos tuére: tu nos
bona fac vidére in terra vivéntium.
Tu,
qui
cuncta scis et vales: qui
nos pascis hic mortáles:
tuos ibi commensáles, coherédes et
sodáles
fac sanctórum cívium. |
163. Alaba, alma mía, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor con himnos y cánticos. Pregona su gloria cuanto puedas, porque él está sobre toda alabanza, y jamás podrás alabarle lo bastante. El tema especial de nuestros loores es hoy el pan vivo y que da vida. El cual se dio en la mesa de la sagrada cena al grupo de los doce apóstoles sin género de duda. Sea, pues, llena, sea sonora, sea alegre, sea pura la alabanza de nuestra alma. Pues celebramos el solemne día en que fue instituido este divino banquete. En esta mesa del nuevo rey, la pascua nueva de la nueva ley pone fin a la pascua antigua. Lo viejo cede ante lo nuevo, la sombra ante la realidad, y la luz ahuyenta la noche. Lo que Jesucristo hizo en la cena, mandó que se haga en memoria suya. Instruidos con sus santos mandatos, consagramos el pan y el vino, en sacrificio de salvación. Es dogna que se da a los cristianos, que el pan se convierte en carne, y el vino en sangre. Lo que no comprendes y no ves, una fe viva lo atestigua, fuera de todo el orden de la naturaleza. Bajo diversas especies, que son accidentes y no sustancia, están ocultos los dones más preciados. Su carne es alimento y su sangre bebida; mas Cristo está todo entero bajo cada especie. Quien lo recibe no lo rompe, no lo quebranta ni lo desmembra; recíbese todo entero. Recíbelo uno, recíbenlo mil; y aquél lo toma tanto como éstos, pues no se consume al ser tomado. Recíbenlo buenos y malos; mas con suerte desigual de vida o de muerte. Es muerte para los malos, y vida para los buenos; mira cómo un mismo alimento produce efectos tan diversos. Cuando se divida el Sacramento, no vaciles, sino recuerda que Jesucristo tan entero está en cada parte como antes en el todo. No se parte la sustancia, se rompe sólo la señal; ni el ser ni el tamaño se reducen de Cristo presente. *He aquí el pan de los ángeles, hecho viático nuestro; verdadero pan de los hijos, no lo echemos a los perros. Figuras lo representaron: Isaac fue sacrificado; el cordero pascual, inmolado; el maná nutrió a nuestros padres. Buen pastor, pan verdadero, ¡oh Jesús!, ten piedad. Apaciéntanos y protégenos; haz que veamos los bienes en la tierra de los vivientes. Tú, que todo lo sabes y puedes, que nos apacientas aquí siendo aún mortales, haznos allí tus comensales, coherederos y compañeros de los santos ciudadanos. |
ADORO
TE DEVOTE
158. Adóro te devóte,
latens véritas,
te qui sub his figuris vere
látitas:
tibi se cor meum totum súbicit,
quia te contémplans totum déficit.
Visus, gustus, tactus, in te
fállitur;
sed solus audítus tute créditur.
Credo quicquid dixit Dei Fílius:
nihil Veritátis verbo vérius.
In cruce latébat sola Déitas;
sed hic latet simul et humánitas.
Ambo tamen credens atque cónfitens
peto quod petívit latro paénitens.
Plagas, sicut Thomas, non intúeor;
meum tamen Deum te confíteor.
Fac me tibi semper magis crédere,
in te spem habére, te dilígere.
O memoriále mortis Dómini,
Panis veram vitam praestans hómini,
praesta mere menti de te vívere,
et te semper illi dulce sápere.
Pie pelicáne, Iesu Dómine,
me immúndum munda tuo sánguine,
cuius una stilla salvum f.ácere
totum mundum posset omni scélere.
Iesu, quem velátum nunc aspício,
quando fiet illud quod tam cúpio
ut, te reveláta cernens fácie,
visu sim beátus tue glóriae? Amen.
|
164. Adórote devotamente, oculta Deidad, que bajo estas sagradas Especies
te ocultas verdaderamente.
A
ti mi corazón se somete totalmente,
pues al contemplarte, se siente desfallecer por completo. La vista, el tacto, el gusto, son aquí falaces; sólo con el oído se llega a tener fe segura. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios, nada más verdadero que esta palabra de la Verdad. En la cruz se ocultaba sólo la Divinidad, mas aquí se oculta hasta la humanidad. Pero yo, creyendo y confesando entrambas cosas, pido lo que pidió el ladrón arrepentido. Tus llagas no las veo, como las vio Tomás; pero te confieso por Dios mío. Haz que crea yo en ti más y más, que espere en ti y te ame. Oh recordatorio de la muerte del Señor; pan vivo, que das vida al hombre, da a mi alma que de ti viva y disfrute siempre de tu dulce sabor. Piadoso pelícano, Jesús Señor límpiame a mí, inmundo, con tu sangre; una de cuyas gotas puede limpiar al mundo entero de todo pecado. Oh Jesús, a quien ahora veo velado, te pido que se cumpla lo que yo tanto anhelo: que viéndote finalmente cara a cara, sea yo dichoso con la vista de tu gloria. Amén. |
UBI CARITAS
159. Ant.
Ubi cáritas
est vera, Deus
ibi
est.
V.
Congregávit nos in unum Christi amor.
V.
Exsultémus et in ipso iucundémur.
V.
Timeámus et amémus Deum vivum.
V.
Et
ex corde diligámus nos sincéro.
Ant. Ubi
cáritas
est vera, Deus
ibi est.
V.
Simul
ergo cum in unum congregámur:
V.
Ne
nos mente dividámur:, caveámus.
V.
Cessent
iúrgia malígna, cessent lites.
V.
Et
in médio nostri sit Christus Deus.
Ant. Ubi
cáritas
est vera, Deus ibi est.
V.
Simul
quoque cum beátis videámus
V.
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus:
V.
Gáudium, quod est imménsum atque probum,
V. Saécula per infiníta
seculórum. Amen. |
165. Ant. Donde hay caridad
y amor, allí está Dios.
V. Nos congregó y unió el amor de Cristo. V. Regocijémonos y alegrémonos en él. V. Temamos y amemos al Dios vivo. V. Y amémonos con corazón sincero. Ant. Donde hay caridad y amor, allí está Dios. V. Pues estamos en un cuerpo congregados. V. Cuidemos que no se divida nuestro afecto. V. Cesen las contiendas malignas, cesen los litigios. V. Y en medio de nosotros esté Cristo Dios. Ant. Donde hay caridad y amor, allí está Dios. V. Veamos juntamente con los santos V. tu glorioso rostro, ¡oh Cristo Dios! V. Éste será gozo inmenso y puro. V. Por los siglos de los siglos infinitos. Amén. |
OTROS CANTOS
Pueden emplearse
“ad libitum” otros cantos de la Liturgia de las Horas que
celebran el misterio pascual de Cristo, como, por ejemplo:
I
166. Nuestra Pascua inmolada,
aleluya,
es Cristo el Señor aleluya, aleluya.
Pascua sagrada, ¡oh fiesta de la
luz!,
despierta, tú que duermes,
y el Señor te alumbrará.
Pascua sagrada, ¡oh fiesta
universal!,
el mundo renovado
canta un himno a su Señor.
Pascua sagrada, ¡victoria de
la cruz!
La muerte, derrotada,
ha perdido su aguijón.
Pascua sagrada, ¡oh noche bautismal!
Del seno de las aguas
renacemos al Señor.
Pascua sagrada, ¡eterna novedad!
Dejad al hombre viejo,
revestíos del Señor.
Pascua sagrada. La sala del festín
se llena de invitados
que celebran al Señor.
Pascua sagrada. ¡Cantemos al Señor!
Vivamos la alegría
dada a luz en el dolor.
II
167. Quédate con nosotros,
la tarde está cayendo.
¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.
¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.
III
168.
Oveja perdida, ven
sobre mis hombros, que hoy
no sólo tu pastor soy,
sino tu pasto también.
Por descubrirte mejor
cuando balabas perdida,
dejé en un árbol la vida
donde me subió el amor;
si prenda quieres mayor,
mis obras hoy te la den.
Oveja perdida, ven
sobre mis hombros, que hoy
no sólo tu pastor soy,
sino tu pasto también.
Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,
¿cuál dará mayor asombro,
o el traerte yo en el hombro
o el traerme tú en el pecho?
Prendas son de amor estrecho
que aun los más ciegos las ven.
Oveja perdida, ven
sobre mis hombros, que hoy
no sólo tu pastor soy,
sino tu pasto también.
3
. ANTÍFONAS
169. ¡Oh sagrado banquete, en
que Cristo es nuestra comida,
se celebra el memorial de su pasión,
el alma se llena de gracia
y se nos da la prenda de la gloria
futura!
170. ¡Qué bueno es, Señor, tu
espíritu!
Para demostrar a tus hijos tu ternura,
les has dado un pan delicioso bajado
del cielo,
que colma de bienes a los hambrientos,
y deja vacíos a los ricos hastiados.
171.
Salve, Cuerpo verdadero,
nacido de María Virgen,
verdaderamente atormentado,
inmolado en la cruz por el hombre,
de cuyo costado traspasado manó agua y
sangre.
Seas saboreado por nosotros en el
trance de la muerte,
oh Jesús dulce, oh Jesús piadoso, oh
Jesús hijo de María.
172. Yo soy el pan vivo que ha
bajado del cielo;
el que coma de este pan vivirá para
siempre;
y el pan que yo daré es mi carne para
la vida del mundo.
4
. RESPONSORIOS
173. Durante la cena, Jesús
cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a los
discípulos diciendo: * “Tomad, comed:
esto es mi cuerpo.”
V. Los
hombres de mi campamento dijeron: “¡Ojalá
nos dejen saciarnos de
su carne!” * “Tomad, comed:
esto es
mi cuerpo.”
174.
Yo soy el pan de la vida.
Vuestros padres comieron en
el desierto el maná y murieron: *Éste
es el pan que
baja del cielo, para que el hombre coma de él y no
muera.
V. Yo soy
el pan vivo que ha bajado del cielo: el que
coma de este pan vivirá
para siempre: *Éste es el pan
que baja
del cielo, para que el hombre coma de él y
no muera.
175. Reconoced
en el pan lo que
estuvo colgado en la cruz; en el cáliz, lo que manó del costado.
Tomad, pues, y
comed el Cuerpo de Cristo; tomad y bebed la Sangre
de Cristo. *Ya estáis hechos, vosotros,
miembros de
Cristo.
V.
Para
que no viváis separados,.comed al que es vínculo de vuestra unión;
para que no os estiméis en poco,
bebed vuestro precio.
*Ya estáis hechos, vosotros,
miembros de Cristo.
176. El pan es uno, y así
nosotros, aunque
somos muchos,
formamos un solo cuerpo.
*Todos
participamos del
mismo pan y del mismo
cáliz.
V.
Tu
bondad, oh Dios, lo preparó para los pobres, a
los que haces
habitar unánimes en tu casa. *Todos
participamos del mismo pan y del mismo cáIiz.
177. Un hombre daba un gran
banquete , y a la hora del
banquete mandó a un criado a avisar a
los convidados: Venid, *Que ya está
preparado.
V. Venid a
comer de mi pan y a beber
el vino que he
mezclado. *Que
ya está preparado.
178. El Padre que vive me ha
enviado, y yo vivo por el Padre. *Y el
que me come vivirá por mí.
V. El
Señor lo alimentó con pan de vida y de sensaIez. *Y
el que me come vivirá por mí.
domingo, 9 de agosto de 2015
Textos Eucarísticos, Lecturas Bíblicas: Salmos y Aleluyas.
Ritual de la Sagrada Comunión y del culto a la Eucaristía fuera de la Misa, 21-junio-1973
1. LECTURAS BÍBLICAS
CAPÍTULO IV. TEXTOS VARIOS PARA LA DISTRIBUCIÓN DE LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA Y PARA LA ADORACIÓN Y PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
1. LECTURAS BÍBLICAS
SALMOS RESPONSORIALES
130.
1. Sal 22, 1-3. 4. 5. 6 (R.: 1)
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
O bien:
Aleluya.
El Señor es mi pastor,
nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
131.
2. Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 9a)
R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
O bien:
Aleluya.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará,
Si el afligido invoca al Señor; él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
132.
3. Sal 39, 2 y 4ab. 7-8a.8b-9. 10 (R.: 8a y 9a)
R. Aquí estoy, Señor para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy." R.
Como está escrito en mi libro:
"Para hacer tu voluntad."
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
133.
4. Sal 77, 3 y 4a y 7ab. 23-24. 25 y 54 (R.: 2 b)
R. El Señor les dio un trigo celeste.
Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
no lo ocultaremos a sus hijos,
para que pongan en Dios su confianza
y no olviden las acciones de Dios. R.
Dio orden a las altas nubes,
abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos maná,
les dio un trigo celeste. R.
Y el hombre comió pan de ángeles,
les mandó provisiones hasta la hartura.
Los hizo entrar por las santas fronteras,
hasta el monte que su diestra había adquirido. R.
134.
5. Sal 109, 1.2.3.4 (R.: 4bc)
R. Cristo, el Señor, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec, ofreció pan y vino.
O bien:
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
Oráculo del Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies." R.
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R.
"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora." R.
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
"Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec." R.
135.
6. Sal 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18 (R.: cf. 1Co 10, 16)
R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
O bien:
Aleluya.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.
136.
7. Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18 (R.: cf. 16)
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.
137.
8. Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 6, 58c)
R. El que come este pan vivirá para siempre.
O bien:
Aleluya.
Glorifica al Señon Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.
ALELUYAS Y VERSÍCULOS ANTES DEL EVANGELIO
138.
1. Jn 6, 51
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
-dice el Señor-;
el que coma de este pan
vivirá para siempre.
139.
2. Jn 6, 56
El que come mi carne y bebe mi sangre
habita en mí y yo en él
-dice el Señor-.
140.
3. Jn 6, 57
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre;
del mismo modo, el que me come vivirá por mí
-dice el Señor-.
141.
4. Cf. Ap 1, 5ab
Jesucristo, tú eres el testigo fiel,
el primogénito de entre los muertos;
tú nos amaste
y nos has librado de nuestros pecados por tu sangre.
142.
5. Ap 5, 9
Eres digno, Señor, de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre nos compraste para Dios.
130.
1. Sal 22, 1-3. 4. 5. 6 (R.: 1)
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
O bien:
Aleluya.
El Señor es mi pastor,
nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
131.
2. Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 9a)
R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
O bien:
Aleluya.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará,
Si el afligido invoca al Señor; él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
132.
3. Sal 39, 2 y 4ab. 7-8a.8b-9. 10 (R.: 8a y 9a)
R. Aquí estoy, Señor para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy." R.
Como está escrito en mi libro:
"Para hacer tu voluntad."
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
133.
4. Sal 77, 3 y 4a y 7ab. 23-24. 25 y 54 (R.: 2 b)
R. El Señor les dio un trigo celeste.
Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
no lo ocultaremos a sus hijos,
para que pongan en Dios su confianza
y no olviden las acciones de Dios. R.
Dio orden a las altas nubes,
abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos maná,
les dio un trigo celeste. R.
Y el hombre comió pan de ángeles,
les mandó provisiones hasta la hartura.
Los hizo entrar por las santas fronteras,
hasta el monte que su diestra había adquirido. R.
134.
5. Sal 109, 1.2.3.4 (R.: 4bc)
R. Cristo, el Señor, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec, ofreció pan y vino.
O bien:
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
Oráculo del Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies." R.
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R.
"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora." R.
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
"Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec." R.
135.
6. Sal 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18 (R.: cf. 1Co 10, 16)
R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
O bien:
Aleluya.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.
136.
7. Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18 (R.: cf. 16)
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.
137.
8. Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 6, 58c)
R. El que come este pan vivirá para siempre.
O bien:
Aleluya.
Glorifica al Señon Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.
ALELUYAS Y VERSÍCULOS ANTES DEL EVANGELIO
138.
1. Jn 6, 51
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
-dice el Señor-;
el que coma de este pan
vivirá para siempre.
139.
2. Jn 6, 56
El que come mi carne y bebe mi sangre
habita en mí y yo en él
-dice el Señor-.
140.
3. Jn 6, 57
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre;
del mismo modo, el que me come vivirá por mí
-dice el Señor-.
141.
4. Cf. Ap 1, 5ab
Jesucristo, tú eres el testigo fiel,
el primogénito de entre los muertos;
tú nos amaste
y nos has librado de nuestros pecados por tu sangre.
142.
5. Ap 5, 9
Eres digno, Señor, de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre nos compraste para Dios.
martes, 28 de julio de 2015
La Comunión y el Viático llevados a los Enfermos por un Ministro Extraordinario.
Ritual de la Sagrada Comunión y del culto a la Eucaristía fuera de la Misa, 21-junio-1973
RITO PARA DISTRIBUIR LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA
Capítulo II. LA COMUNIÓN Y EL VIÁTICO LLEVADOS A LOS ENFERMOS POR UN MINISTRO EXTRAORDINARIO
54. La sagrada comunión y el Viático se administran a los enfermos por el sacerdote o diácono según el Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos. Cuando la sagrada Eucaristía se lleva a los enfermos por un acólito, o por un ministro extraordinario de la sagrada comunión designado según las normas del derecho, se observan los ritos siguientes.
55. Se puede dar la comunión bajo la sola especie de vino a quienes no la pueden recibir bajo la especie de pan.
La Sangre del Señor llévese al enfermo en un recipiente cerrado para evitar cualquier riesgo de que se derrame. Para administrar el Sacramento, elíjase en cada caso el modo más apto entre los que se proponen en el rito de la comunión bajo las dos especies. Si una vez dada la comunión, quedase algo de la preciosísima Sangre del Señor, deberá sumirla el ministro, que hará también las oportunas abluciones.
1. RITO ORDINARIO DE LA COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS
Ritos iniciales
56. El ministro, vestido cual conviene al ministerio que va a realizar (cf. n. 20), llega a la habitación, y saluda con sencillez y afecto al enfermo y a los circunstantes. Puede decir, si le parece, este saludo:
La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
También pueden emplearse otras palabras de la Sagrada Escritura, con las que se acostumbra a saludar a los fieles.
Una vez colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes.
57. El ministro invita al enfermo y a los circunstantes a hacer el acto penitencial:
Primera fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento, diciendo:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos juntos, hacen la confesión:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Dándose golpes de pecho añaden:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Y a continuación:
Por eso ruego a santa Matía, siempre Vel irgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.
Segunda fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio.
Después el ministro dice:
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Muéstranos, Señon tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:Amén.
Tercera fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace breve pausa en silencio.
Después el ministro, o uno de los asistentes, hace las siguientes u otras invocaciones con el Señor, ten piedad:
V. Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación: Señor ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú que por la comunión de tu Cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor, ten piedad.
R. Señor ten piedad.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.
Lectura breve a la Palabra de Dios
58. Entonces, si se juzga oportuno, uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de Ia sagrada Escritura, por ejemplo uno de los que se indican en el n. 71.
Sagrada comunión
59. El ministro introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:
Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Y todos juntos prosiguen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
60. Entonces el ministro muestra el Santísimo Sacramento, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
El enfermo y los que van a comulgar dicen una sola vez:
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
61. El ministro se acerca al enfermo y, mostrándole el Sacramento, dice:
El Cuerpo de Cristo (o bien: La Sangre de Cristo).
El enfermo responde:
Amén.
Y comulga.
Los otros presentes que hayan de comulgar reciben el Sacramento del modo acostumbrado.
62. Una vez distribuida la comunión, el ministro hace la purificación.
Pueden seguir unos momentos de sagrado silencio.
A continuación, el ministro concluye con esta oración:
Oremos.
Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con fe viva que el Cuerpo (la Sangre) de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que nuestro hermano (nuestra hermana) acaba de recibir, le conceda la salud corporal y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.
Otras oraciones "ad libitum", nn. 181-193.
Rito de conclusión
63. Después el ministro, invocando la bendición de Dios y santiguándose, dice:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
O bien:
El Señor onmipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde.
Todos responden:
Amén.
2. RITO MÁS BREVE DE LA COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS
64. Este rito más breve se emplea cuando la sagrada comunión se ha de distribuir a varios enfermos repartidos en distintas habitaciones de la misma casa, por ejemplo, de la misma enfermería, hospital, añadiendo, si lo piden las circunstancias, algunos elementos tomados del rito ordinario.
65. El rito puede empezar en la iglesia, o en la capilla, o en la primera habitación, diciendo el ministro la antífona:
¡Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!
Otras antífonas "ad libitum", nn. 169-172.
66. Luego el ministro, acompañado, según la oportunidad, por alguna persona que porte un cirio, se acerca a los enfermos y dice, una sola vez a todos los enfermos que están en la misma sala, o a cada uno en particular:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Cada uno de los comulgantes añade una sola vez:
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Y recibe la comunión del modo acostumbrado.
67. El rito concluye con la oración (cf. n. 62), que se puede decir en la iglesia, o en la capilla, o en la última habitación.
3. EL VIÁTICO
Ritos iniciales
68. El ministro, vestido cual conviene al ministerio que va a realizar (cf. n. 20), llega a la habitación y saluda con sencillez y afecto al enfermos y a los circunstantes. Puede decir, si le parece, este saludo:
La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
También pueden emplearse otras palabras de la Sagrada Escritura, con las que se acostumbra a saludar a los fieles.
Una vez colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes.
Luego, con esta monición o con otra más adaptada a la situación del enfermo, se dirige a los presentes:
Queridos hermanos: Nuestro Señor Jesucristo, antes de pasar de este mundo al Padre, nos legó el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, para que, robustecidos con su Viático, prenda de resurrección, nos sintamos protegidos a la hora de pasar también nosotros de esta vida a Dios. Unidos por la caridad con nuestro hermano, oremos por él.
Y todos ruegan en silencio durante un momento.
70. El ministro invita al enfermo y a los circunstantes a hacer el acto penitencial:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio.
Primera fórmula
Todos juntos hacen la confesión:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Dándose golpes de pecho, añaden:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Y a continuación:
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
Segunda fórmula
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Muéstranos, Señor tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.
Tercera fórmula
El ministro, o uno de los asistentes, hace las siguientes u otras invocaciones con el Señor, ten piedad.
V. Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú que por la comunión de tu Cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor ten piedad.
R. Señor ten piedad.
RITO PARA DISTRIBUIR LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA
Capítulo II. LA COMUNIÓN Y EL VIÁTICO LLEVADOS A LOS ENFERMOS POR UN MINISTRO EXTRAORDINARIO
54. La sagrada comunión y el Viático se administran a los enfermos por el sacerdote o diácono según el Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos. Cuando la sagrada Eucaristía se lleva a los enfermos por un acólito, o por un ministro extraordinario de la sagrada comunión designado según las normas del derecho, se observan los ritos siguientes.
55. Se puede dar la comunión bajo la sola especie de vino a quienes no la pueden recibir bajo la especie de pan.
La Sangre del Señor llévese al enfermo en un recipiente cerrado para evitar cualquier riesgo de que se derrame. Para administrar el Sacramento, elíjase en cada caso el modo más apto entre los que se proponen en el rito de la comunión bajo las dos especies. Si una vez dada la comunión, quedase algo de la preciosísima Sangre del Señor, deberá sumirla el ministro, que hará también las oportunas abluciones.
1. RITO ORDINARIO DE LA COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS
Ritos iniciales
56. El ministro, vestido cual conviene al ministerio que va a realizar (cf. n. 20), llega a la habitación, y saluda con sencillez y afecto al enfermo y a los circunstantes. Puede decir, si le parece, este saludo:
La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
También pueden emplearse otras palabras de la Sagrada Escritura, con las que se acostumbra a saludar a los fieles.
Una vez colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes.
57. El ministro invita al enfermo y a los circunstantes a hacer el acto penitencial:
Primera fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento, diciendo:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos juntos, hacen la confesión:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Dándose golpes de pecho añaden:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Y a continuación:
Por eso ruego a santa Matía, siempre Vel irgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.
Segunda fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio.
Después el ministro dice:
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Muéstranos, Señon tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:Amén.
Tercera fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace breve pausa en silencio.
Después el ministro, o uno de los asistentes, hace las siguientes u otras invocaciones con el Señor, ten piedad:
V. Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación: Señor ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú que por la comunión de tu Cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor, ten piedad.
R. Señor ten piedad.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.
Lectura breve a la Palabra de Dios
58. Entonces, si se juzga oportuno, uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de Ia sagrada Escritura, por ejemplo uno de los que se indican en el n. 71.
Sagrada comunión
59. El ministro introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:
Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Y todos juntos prosiguen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
60. Entonces el ministro muestra el Santísimo Sacramento, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
El enfermo y los que van a comulgar dicen una sola vez:
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
61. El ministro se acerca al enfermo y, mostrándole el Sacramento, dice:
El Cuerpo de Cristo (o bien: La Sangre de Cristo).
El enfermo responde:
Amén.
Y comulga.
Los otros presentes que hayan de comulgar reciben el Sacramento del modo acostumbrado.
62. Una vez distribuida la comunión, el ministro hace la purificación.
Pueden seguir unos momentos de sagrado silencio.
A continuación, el ministro concluye con esta oración:
Oremos.
Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con fe viva que el Cuerpo (la Sangre) de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que nuestro hermano (nuestra hermana) acaba de recibir, le conceda la salud corporal y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.
Otras oraciones "ad libitum", nn. 181-193.
Rito de conclusión
63. Después el ministro, invocando la bendición de Dios y santiguándose, dice:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
O bien:
El Señor onmipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde.
Todos responden:
Amén.
2. RITO MÁS BREVE DE LA COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS
64. Este rito más breve se emplea cuando la sagrada comunión se ha de distribuir a varios enfermos repartidos en distintas habitaciones de la misma casa, por ejemplo, de la misma enfermería, hospital, añadiendo, si lo piden las circunstancias, algunos elementos tomados del rito ordinario.
65. El rito puede empezar en la iglesia, o en la capilla, o en la primera habitación, diciendo el ministro la antífona:
¡Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!
Otras antífonas "ad libitum", nn. 169-172.
66. Luego el ministro, acompañado, según la oportunidad, por alguna persona que porte un cirio, se acerca a los enfermos y dice, una sola vez a todos los enfermos que están en la misma sala, o a cada uno en particular:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Cada uno de los comulgantes añade una sola vez:
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Y recibe la comunión del modo acostumbrado.
67. El rito concluye con la oración (cf. n. 62), que se puede decir en la iglesia, o en la capilla, o en la última habitación.
3. EL VIÁTICO
Ritos iniciales
68. El ministro, vestido cual conviene al ministerio que va a realizar (cf. n. 20), llega a la habitación y saluda con sencillez y afecto al enfermos y a los circunstantes. Puede decir, si le parece, este saludo:
La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
También pueden emplearse otras palabras de la Sagrada Escritura, con las que se acostumbra a saludar a los fieles.
Una vez colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes.
Luego, con esta monición o con otra más adaptada a la situación del enfermo, se dirige a los presentes:
Queridos hermanos: Nuestro Señor Jesucristo, antes de pasar de este mundo al Padre, nos legó el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, para que, robustecidos con su Viático, prenda de resurrección, nos sintamos protegidos a la hora de pasar también nosotros de esta vida a Dios. Unidos por la caridad con nuestro hermano, oremos por él.
Y todos ruegan en silencio durante un momento.
70. El ministro invita al enfermo y a los circunstantes a hacer el acto penitencial:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio.
Primera fórmula
Todos juntos hacen la confesión:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Dándose golpes de pecho, añaden:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Y a continuación:
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
Segunda fórmula
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Muéstranos, Señor tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.
Tercera fórmula
El ministro, o uno de los asistentes, hace las siguientes u otras invocaciones con el Señor, ten piedad.
V. Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú que por la comunión de tu Cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor ten piedad.
R. Señor ten piedad.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.
Lectura breve de Ia Palabra de Dios
71. Es muy conveniente que uno de los presentes, o el mismo ministro, lea un breve texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo:
Jn 6, 54-55:
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
Jn 6, 54-58:
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.
Jn 14, 6:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Jn 14, 23:
El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
Jn 14, 27:
La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy yo como la da el mundo.
Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.
Jn 15, 4:
Permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Jn 15, 5:
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en é1, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
I Co 11, 26:
Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señoq hasta que vuelva.
I Jn 4, 16:
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.
Puede elegirse también algún otro texto adecuado entre los que se proponen en el Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos.
Profesión de fe bautismal
72. Conviene también que, antes de recibir el Viático, el enfermo renueve la profesión de fe bautismal. Para ello, el ministro, después de una breve introducción, hecha con las palabras adecuadas, preguntará al enfermo:
- ¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
R. Sí, creo.
- ¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
R. Sí, creo.
- ¿Crees en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
R. Sí, creo.
Súplicas por el enferrno
73. Luego, si las condiciones del enfermo lo permiten, se hacen unas breves súplicas con este o parecido formulario, respondiendo al enfermo, si es posible, y todos los presentes:
Invoquemos, queridos hermanos, con un solo corazón a nuestro Señor Jesucristo:
- A ti, Señor, que nos amaste hasta el extremo y te entregaste a la muerte para darnos la vida, te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
- A ti, Señor que dijiste: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna", te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
- A ti, Señor, que nos invitas al banquete en que ya no habrá ni, ni dolor; ni llanto, ni tristeza, ni separación, te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
Viático
74. El ministro introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:
Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Y todos juntos prosiguen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
75. Entonces el ministro muestra el Santísimo Sacramento, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
El enfermo, si puede, y los que van a comulgar dicen una sola vez:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
76. El ministro se acerca el enfermo y, mostrándole el Sacramento, dice:
El Cuerpo de Cristo (o bien: La Sangre de Cristo).
El enfermo responde:
Amén.
Y ahora, o después de dar la comunión, añade el ministro:
Él mismo te guarde y te lleve a la vida eterna.
El enfermo responde:
Amén.
Los presentes que hayan de comulgar reciben el Sacramento del modo acostumbrado.
77. Una vez distribuida la comunión, el ministro hace la purificación en la forma acostumbrada.
Pueden seguir unos momentos de sagrado silencio.
Rito de conclusión
78. A continuación, eI ministro concluye con esta oración:
Oremos.
Dios todopoderoso, cuyo Hijo es para nosotros el camino, la verdad y la vida, mira con piedad a tu siervo N., y concédele que, confiando en tus promesas, y fortalecido con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, llegue en paz a tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.
Otra oración "ad libitum", n. 192.
Finalmente, el ministro dice:
El Señor esté siempre contigo, te proteja con su poder y te guarde en paz.
Tanto el ministro como los presentes pueden dar la paz al enfermo.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.
Lectura breve de Ia Palabra de Dios
71. Es muy conveniente que uno de los presentes, o el mismo ministro, lea un breve texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo:
Jn 6, 54-55:
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
Jn 6, 54-58:
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.
Jn 14, 6:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Jn 14, 23:
El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
Jn 14, 27:
La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy yo como la da el mundo.
Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.
Jn 15, 4:
Permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Jn 15, 5:
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en é1, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
I Co 11, 26:
Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señoq hasta que vuelva.
I Jn 4, 16:
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.
Puede elegirse también algún otro texto adecuado entre los que se proponen en el Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos.
Profesión de fe bautismal
72. Conviene también que, antes de recibir el Viático, el enfermo renueve la profesión de fe bautismal. Para ello, el ministro, después de una breve introducción, hecha con las palabras adecuadas, preguntará al enfermo:
- ¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
R. Sí, creo.
- ¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
R. Sí, creo.
- ¿Crees en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
R. Sí, creo.
Súplicas por el enferrno
73. Luego, si las condiciones del enfermo lo permiten, se hacen unas breves súplicas con este o parecido formulario, respondiendo al enfermo, si es posible, y todos los presentes:
Invoquemos, queridos hermanos, con un solo corazón a nuestro Señor Jesucristo:
- A ti, Señor, que nos amaste hasta el extremo y te entregaste a la muerte para darnos la vida, te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
- A ti, Señor que dijiste: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna", te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
- A ti, Señor, que nos invitas al banquete en que ya no habrá ni, ni dolor; ni llanto, ni tristeza, ni separación, te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
Viático
74. El ministro introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:
Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Y todos juntos prosiguen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
75. Entonces el ministro muestra el Santísimo Sacramento, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
El enfermo, si puede, y los que van a comulgar dicen una sola vez:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
76. El ministro se acerca el enfermo y, mostrándole el Sacramento, dice:
El Cuerpo de Cristo (o bien: La Sangre de Cristo).
El enfermo responde:
Amén.
Y ahora, o después de dar la comunión, añade el ministro:
Él mismo te guarde y te lleve a la vida eterna.
El enfermo responde:
Amén.
Los presentes que hayan de comulgar reciben el Sacramento del modo acostumbrado.
77. Una vez distribuida la comunión, el ministro hace la purificación en la forma acostumbrada.
Pueden seguir unos momentos de sagrado silencio.
Rito de conclusión
78. A continuación, eI ministro concluye con esta oración:
Oremos.
Dios todopoderoso, cuyo Hijo es para nosotros el camino, la verdad y la vida, mira con piedad a tu siervo N., y concédele que, confiando en tus promesas, y fortalecido con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, llegue en paz a tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.
Otra oración "ad libitum", n. 192.
Finalmente, el ministro dice:
El Señor esté siempre contigo, te proteja con su poder y te guarde en paz.
Tanto el ministro como los presentes pueden dar la paz al enfermo.
lunes, 27 de julio de 2015
POLITICA DE COOKIES
POLITICA DE COOKIES
¿QUÉ SON LAS COOKIES?
Una cookie es un fichero que se descarga en su ordenador al acceder a determinadas páginas web. Las cookies permiten a una página web, entre otras cosas, almacenar y recuperar información sobre los hábitos de navegación de un usuario o de su equipo y, dependiendo de la información que contengan y de la forma en que utilice su equipo, pueden utilizarse para reconocer al usuario.
¿QUÉ TIPOS DE COOKIES UTILIZAN ESTA PÁGINA WEB?
Google Analytics: Cookies analiticas, son aquéllas que bien tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten cuantificar el número de usuarios y así realizar la medición y análisis estadístico de la utilización que hacen los usuarios del servicio ofertado. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos.
Google Adsense: Cookies publicitarias, son aquéllas que, bien tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten gestionar de la forma más eficaz posible la oferta de los espacios publicitarios que hay en la página web, adecuando el contenido del anuncio al contenido del servicio solicitado o al uso que realice de nuestra página web. Para ello podemos analizar sus hábitos de navegación en Internet y podemos mostrarle publicidad relacionada con su perfil de navegación.
CONSULTE EN ESTE ENLACE DONDE PUEDE CONSULTAR LA POLÍTICA DE PRIVACIDAD DE ESTO SERVICIOS DE GOOGLE.
Para más información sobre el navegador Firefox pulse aquí.
Para más información sobre el navegador Chrome pulse aquí.
Para más información sobre el navegador Explorer pulse aquí.
Para más información sobre el navegador Safari desde aquí.
Para más información sobre el navegador Opera: Opera
¿QUÉ SON LAS COOKIES?
Una cookie es un fichero que se descarga en su ordenador al acceder a determinadas páginas web. Las cookies permiten a una página web, entre otras cosas, almacenar y recuperar información sobre los hábitos de navegación de un usuario o de su equipo y, dependiendo de la información que contengan y de la forma en que utilice su equipo, pueden utilizarse para reconocer al usuario.
¿QUÉ TIPOS DE COOKIES UTILIZAN ESTA PÁGINA WEB?
Google Analytics: Cookies analiticas, son aquéllas que bien tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten cuantificar el número de usuarios y así realizar la medición y análisis estadístico de la utilización que hacen los usuarios del servicio ofertado. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos.
Google Adsense: Cookies publicitarias, son aquéllas que, bien tratadas por nosotros o por terceros, nos permiten gestionar de la forma más eficaz posible la oferta de los espacios publicitarios que hay en la página web, adecuando el contenido del anuncio al contenido del servicio solicitado o al uso que realice de nuestra página web. Para ello podemos analizar sus hábitos de navegación en Internet y podemos mostrarle publicidad relacionada con su perfil de navegación.
CONSULTE EN ESTE ENLACE DONDE PUEDE CONSULTAR LA POLÍTICA DE PRIVACIDAD DE ESTO SERVICIOS DE GOOGLE.
REVOCACIÓN Y ELIMINACIÓN DE COOKIESPuedes permitir, bloquear o eliminar las cookies instaladas en tu ordenador mediante la configuración de las opciones del navegador instalado en tu ordenador.
Para más información sobre el navegador Firefox pulse aquí.
Para más información sobre el navegador Chrome pulse aquí.
Para más información sobre el navegador Explorer pulse aquí.
Para más información sobre el navegador Safari desde aquí.
Para más información sobre el navegador Opera: Opera
martes, 7 de abril de 2015
12 de mayo. Beato Álvaro del Portillo, obispo.
Calendario propio de la Prelatura del Opus Dei.
Se celebra el 12 de mayo, como memoria obligatoria.
Se celebra el 12 de mayo, como memoria obligatoria.
Textos misa
Beato Álvaro del Portillo
12 de mayo
Beato Álvaro del Portillo, obispo.
Memoria
Oración
colecta propia. El resto del común de Pastores: II.
Para un obispo 1
Antífona de
entrada Cf. Ez 34, 11. 23-24
Buscaré a mis
ovejas, dice el Señor, y suscitaré un pastor que las apaciente: yo,
el Señor, seré su Dios
[T. P.
Aleluya].
Visitábo oves
meas, dicit Dóminus, et suscitábo pastórem qui pascat eas: ego
autem Dóminus ero eis in Deum (T.P.
allelúia).
O
bien: Cf. Lc 12, 42
Este es el
administrador fiel y prudente a quien el Señor pondrá al frente de
su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas
[T.
P. Aleluya].
Iste est fidélis et prudens
dispensátor, quem constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det
illis in témpore trítici mensúram (T.P.
Allelúia).
Monición de
entrada
Celebramos al beato Álvaro del Portillo, obispo, prelado del Opus Dei. Nació en Madrid, España, el 11 de marzo de 1914. Fue doctor en ingeniería de caminos, en historia, y en derecho canónico. En 1935, pidió la admisión en el Opus Dei y en 1944 fue ordenado sacerdote. En el Concilio Ecuménico Vaticano II fue Secretario de la Comisión "De disciplina cleri et populi christiani". Fue primer sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei. El 6 de enero de 1991 recibió la ordenación episcopal de manos de san Juan Pablo II. Su celo pastoral brilló por su fidelidad a Dios y continuo trabajo, encaminado a la expansión de los apostolados de los fieles de la Prelatura al servicio de la Iglesia y de todas las almas. Murió en Roma el 23 de marzo de 1994, apenas unas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa
Celebramos al beato Álvaro del Portillo, obispo, prelado del Opus Dei. Nació en Madrid, España, el 11 de marzo de 1914. Fue doctor en ingeniería de caminos, en historia, y en derecho canónico. En 1935, pidió la admisión en el Opus Dei y en 1944 fue ordenado sacerdote. En el Concilio Ecuménico Vaticano II fue Secretario de la Comisión "De disciplina cleri et populi christiani". Fue primer sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei. El 6 de enero de 1991 recibió la ordenación episcopal de manos de san Juan Pablo II. Su celo pastoral brilló por su fidelidad a Dios y continuo trabajo, encaminado a la expansión de los apostolados de los fieles de la Prelatura al servicio de la Iglesia y de todas las almas. Murió en Roma el 23 de marzo de 1994, apenas unas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa
Oración colecta
Dios Padre de misericordia, que
infundiste en el beato Álvaro, obispo, el espíritu de verdad y de
amor, concédenos que, siguiendo su ejemplo, nos gastemos
humildemente en la misión salvífica de la Iglesia. Por nuestro
Señor Jesucristo
Deus Pater misericordiárum, qui
beátum epíscopum Alvárum spíritu veritátis et dilectiónis
implevísti, præsta, quǽsumus, ut, eius vestígia sectántes,
salutíferæ Ecclésiæ missióni nos humíliter impendámus. Per
Dóminum.
LITURGIA DE LA
PALABRA
Lecturas de la
feria correspondiente
O bien
Lecturas propias
de la memoria
PRIMERA
LECTURA (opción 1) Ez 34, 11-16
Como cuida un
pastor de su grey dispersa, así cuidaré yo de mi rebaño
Lectura de la profecía de Ezequiel
Porque esto dice el Señor Dios:
«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo
cuidaré. Como cuida un pastor de su grey dispersa, así cuidaré yo
de mi rebaño y lo libraré, sacándolo de los lugares por donde se
había dispersado un día de oscuros nubarrones.
Sacaré a mis ovejas de en medio de los
pueblos, las reuniré de entre las naciones, las llevaré a su
tierra, las apacentaré en los montes de Israel, en los valles y en
todos los poblados del país.
Las apacentaré en pastos escogidos,
tendrán sus majadas en los montes más altos de Israel; se
recostarán en pródigas dehesas y pacerán pingües pastos en los
montes de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré reposar
—oráculo del Señor Dios—.
Buscaré la oveja perdida, recogeré a
la descarriada; vendaré a las heridas; fortaleceré a la enferma;
pero a la que esté fuerte y robusta la guardaré; la apacentaré con
justicia».
Palabra de Dios.
R.
Te alabamos, Señor.
PRIMERA
LECTURA (opción 2) Col 1, 24-29
Dios me ha
nombrado servidor de la Iglesia
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Colosenses.
Hermanos:
Ahora me alegro de mis sufrimientos por
vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos
de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios
me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido
encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de
Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado
ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál es
la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es
Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a ese Cristo;
amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la
sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo. Por este
motivo lucho denodadamente con su fuerza, que actúa poderosamente en
mí.
Palabra de Dios.
R.
Te alabamos, Señor.
Salmo
responsorial Sal 22, 1-3. 4. 5. 6 (R.: 1)
R. El
Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi
déerit.
V. El
Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. El
Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi
déerit.
V. Me guía
por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. El
Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi
déerit.
V.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. El
Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi
déerit.
V. Tu
bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. El
Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi
déerit.
Aleluya Jn
10, 14
R.
Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo
soy el Buen Pastor, dice el Señor, y conozco mis ovejas, y las mías
me conocen. R.
Ego sum Pastor Bonus, dicit Dóminus,
et cognósco oves meas, et cognóscunt me meæ.
EVANGELIO
Jn 10, 11-16
El buen pastor da
su vida por las ovejas
╬
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria
a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor
da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño
de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el
lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan
las ovejas.
Yo soy el Buen Pastor, que conozco a
las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo
conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son
de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi
voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor».
Palabra del Señor.
R. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Oración
de los fieles
Hermanos y hermanas, Jesús nuestro
Señor, maestro y modelo de toda perfección, llama a todos a la
santidad. Por intercesión del beato Álvaro del Portillo pidamos al
Padre, fuente de todo bien, que la Iglesia crezca cada día en número
y en santidad.
- Por la Santa
Iglesia, signo e instrumento de salvación universal, para que el
Espíritu Santo la conserve en la unidad y la refuerce en la fe, para
que el conocimiento y el amor de Cristo Redentor nuestro se extiendan
cada vez más por toda la tierra. Roguemos al Señor.
- Por el Santo
Padre N., elegido por Dios como sucesor
de Pedro y Pastor de la grey de Cristo, para que en su incesante
ministerio al servicio de los cristianos y de todos los hombres esté
siempre lleno de la sabiduría, del consuelo y de la fortaleza del
Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
- Por la Prelatura
del Opus Dei, para que todos sus fieles, sacerdotes y laicos,
siguiendo el ejemplo del beato Álvaro del Portillo, sepan responder
con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana,
convirtiendo todos los momentos y circunstancias de sus vidas en
ocasión de amar y servir al Reino de Jesucristo. Roguemos al Señor.
- Por la paz del
mundo y la unidad de la familia humana, para que los cristianos,
solícitos por los pobres y los que sufren, colaboren con todos los
hombres de buena voluntad en la construcción de una sociedad más
justa, fundada en el mandamiento nuevo del Señor. Roguemos al Señor.
- Por las familias
cristianas, pequeñas iglesias domésticas, llamadas a ser hogares
luminosos y alegres donde encuentren acogida los niños y los
ancianos, los enfermos y los necesitados, para que sepan educar a sus
hijos de modo que sean generosos y estén dispuestos a escuchar la
llamada de Dios. Roguemos al Señor.
- Por todos los
que participan en esta Eucaristía, por sus familias y por la
humanidad entera,
para que, escuchando la voz de Jesús, Verbo encarnado y Redentor del
mundo, dejen que el Espíritu divino ilumine todas las realidades
humanas. Roguemos al Señor.
Bendito seas, Señor, por habernos
dado la compañía y el ejemplo de tu fiel siervo Álvaro; a través
de su intercesión, danos la gracia de vivir una vida humilde,
alegre, escondida y silenciosa, decididos a dar testimonio de la
perenne novedad del Evangelio. Por Cristo Nuestro Señor.
Oración sobre
las ofrendas
Mira con bondad, Señor, las
ofrendas que presentamos en este santo altar en la fiesta del beato
Álvaro, para que glorifiquen tu nombre y nos obtengan el perdón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Hóstias, quǽsumus Dómine, quas in
festivitáte beáti Alvári sacris altáribus exhibémus, propítius
réspice, ut nobis indulgéntiam largiéndo, tuo nómini dent
honórem. Per Christum Dóminum nostrum.
PREFACIO DE LOS
SANTOS PASTORES
La presencia de
los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.
Porque nos concedes la alegría de
celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el
ejemplo de su vida santa, instruyéndola con su palabra y
protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y la
multitud de los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin
cesar:
Vere dignum et iustum est, aequum et
salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine,
sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum
nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam
sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis
corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi
supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque
Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
R. Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA
EUCARÍSTICA III.
Antífona de la
comunión Cf. Jn 15, 16
No sois vosotros
los que me habéis elegido, dice el Señor, soy yo quien os he
elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro
fruto permanezca [T.
P. Aleluya].
Non vos me
elegístis, dicit Dóminus; sed ego elégi vos, et pósui vos ut
eátis et fructum afferátis, et fructus vester máneat (T.P.
allelúia).
O
bien: Cf. Lc 12, 36-37
Bienaventurado
aquel criado, a quien el Señor, cuando venga y llame a la puerta, lo
encuentre en vela [T.
P. Aleluya].
Beátus ille servus, quem, cum
vénerit dóminus eius, et pulsáverit iánuam, invénerit vigilántem
(T.P. allelúia).
Oración después
de la comunión
Alimentados por estos sacramentos te
pedimos humildemente, Señor, que, a ejemplo del beato Álvaro, nos
esforcemos en proclamar lo que él creyó y en poner en práctica lo
que enseñó. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Refécti sacris mystériis, Dómine,
humíliter deprecámur, ut, beáti Alvári exémplo, studeámus
confitéri quod crédidit, et ópere exercére quod dócuit. Per
Christum Dóminum nostrum.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)