lunes, 8 de mayo de 2017

Lunes 12 junio 2017, Lunes X semana del Tiempo Ordinario, misa de feria.

SOBRE LITURGIA

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE
CARTA SACERDOTIUM MINISTERIALE (6 de agosto 1983)


IV - Invitación a la vigilancia


Al proponer estos puntos a la atención de los sagrados Pastores de la Iglesia, la S. Congregación para la Doctrina de la Fe ha querido ofrecerles un servicio en su ministerio de apacentar la grey del Señor con el alimento de la verdad, de custodiar el depósito de la fe y de conservar íntegra la unidad de la Iglesia. Es necesario resistir, fuertes en la fe, al error, aun cuando se presenta bajo apariencia de piedad, para poder abrazar a los errantes en la caridad del Señor, profesando la verdad en la caridad (cf. Ef 4, 15). Los fieles que atenían la celebración de la Eucaristía al margen del sagrado vínculo de la sucesión apostólica, establecido con el sacramento del Orden, se excluyen a sí mismos de la participación en la unidad del único cuerpo del Señor, y en consecuencia no nutren ni edifican la comunidad, más bien la destruyen.

Toca pues a los sagrados Pastores el oficio de vigilar, para que en la catequesis y en la enseñanza de la teología no continúen difundiéndose las antedichas opiniones erróneas, y especialmente para que no encuentren aplicación concreta en la praxis; y si se dieran semejantes casos, les incumbe el sagrado deber de denunciarlos como totalmente extraños a la celebración del sacrificio eucarístico y ofensivos de la comunión eclesial. El mismo deber les incumbe contra los que disminuyen la importancia central de los Sacramentos del Orden y de la Eucaristía para la Iglesia. También a nosotros se nos dice: « Predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, refuta, exhorta con toda longanimidad y voluntad de instruir ... vigila atentamente, resiste a la prueba, predica el Evangelio, cumple el ministerio » (2 Tim 4, 2-5).

Que la solicitud colegial encuentre en semejantes circunstancias una aplicación concreta, de modo que la Iglesia, manteniéndose indivisa en su variedad de Iglesias locales que colaboran conjuntamente [12], guarde el depósito que le ha sido confiado por Dios a través de los Apóstoles. La fidelidad a la voluntad de Cristo y la dignidad cristiana requieren que la fe transmitida permanezca la misma y así dé a los fieles la paz en la fe (cf. Rom 15, 13).

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, durante una Audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado la presente Carta, decidida en la reunión ordinaria de esta S. Congregación, y ha ordenado su publicación.

Roma, en la sede de la S. Congregación para la Doctrina de la Fe, el día 6 de agosto 1983, fiesta de la Transfiguración del Señor.

Joseph Card. Ratzinger
Prefecto

+ Fr. Jéróme Hamer, O. P.
Arzobispo tit. de Lorium
Secretario

[12] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium, n. 23.

CALENDARIO

12 LUNES DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar.
- 2 Cor 1, 1-7. Dios nos consuela hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en la lucha.
- Sal 33. R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
- Mt 5, 1-12. Bienaventurados los pobres en el espíritu.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 13 de junio, pág. 362.
CALENDARIOS: Jaén-ciudad: Nuestra Señora de la Capilla (S-trasladada).
Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación: Santa María Rosa Molas y Vallvé, virgen (S). Segorbe-Castellón y Tortosa-diócesis: (ML).
Salamanca: San Juan de Sahagún, presbítero (S). León y Agustinos: (MO).
Hermanas de Santa Dorotea de la Frassinetti: Santa Paula Frassinetti (S).
Guadix-Baza: San Fándila, presbítero y mártir (MO).
Tortosa-ciudad: San Bernabé, apóstol (MO-trasladada).
Orden de San Juan de Jerusalén: Santa Flora de Beaulíe, virgen (MO).
Burgos: San Juan de Sahagún, religioso (ML).
Carmelitas: Beato Hilarión Januyzawshi, presbítero (ML).
OFM Conv.: Beato Antonino Bajewski y compañeros mártires (ML).
Carmelitas Descalzos: Beato Alfonso María Mazurek, religioso y mártir (ML).
Clarisas Capuchinas: Beata Florida Cerroli, religiosa (ML).
Dominicos: Beato Esteban Bandelli, presbítero (ML).
Familia salesiana: Beato Francisco Kesy, presbítero, y compañeros mártires (ML).
II Franciscanos: Beata Yolanda, religiosa (ML).
Misioneros Oblatos de María Inmaculada: Beato José Cebula, presbítero y compañeros mártires (ML).
O. Cist. y OCSO: Santa Alicia o Aleide, monja cisterciense (ML).
Pasionistas: Beato Lorenzo Marzá Lalvi, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. Feria.
HEBDOMADA X PER ANNUM. Feria.
Antífona de entrada Sal 26, 1-2
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Ellos, mis enemigos y adversarios, tropiezan y caen.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 26, 1-2
Dóminus illuminátio mea, et salus mea, quem timébo? Dóminus defénsor vitae meae, a quo trepidábo? Qui tríbulant me inimíci mei, ipsi infirmáti sunt.
Oración colecta
Oh Dios, fuente de todo bien, escucha a los que te invocamos, para que, inspirados por ti, consideremos lo que es justo y lo cumplamos según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, a quo bona cuncta procédunt, tuis largíre supplícibus, ut cogitémus, te inspiránte, quae recta sunt, et, te gubernánte, éadem faciámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la X semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA 2 Cor 1, 1-7
Dios nos consuela hasta el punto de poder nosotros consolar a los demás en la lucha

Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que residen en Acaya: gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios!
Porque lo mismo que abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, abunda también nuestro consuelo gracias a Cristo.
De hecho, si pasamos tribulaciones, es para vuestro consuelo y salvación; si somos consolados, es para vuestro consuelo, que os da la capacidad de aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros.
Nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que si compartís los sufrimientos, también compartiréis el consuelo.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 9a)
R.
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. El ángel del Señor acampa en torno quienes lo temen y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Aleluya Mt 5, 12a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. R. Gaudéte et exsultáte, quóniam merces vestra copiósa est in cælis.

EVANGELIO Mt 5, 1-12
Bienaventurados los pobres en el espíritu
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Papa Francisco, Ángelus, 29-enero-2017
Jesús manifiesta la voluntad de Dios de conducir a los hombres a la felicidad. Este mensaje estaba ya presente en la predicación de los profetas: Dios está cerca de los pobres y de los oprimidos y les libera de los que les maltratan. Pero en esta predicación, Jesús sigue un camino particular: comienza con el término bienaventurados, es decir felices; prosigue con la indicación de la condición para ser tales; y concluye haciendo una promesa. El motivo de las bienaventuranzas, es decir de la felicidad, no está en la condición requerida –pobres de espíritu, afligidos, hambrientos de justicia, perseguidos– sino en la sucesiva promesa, que hay que acoger con fe como don de Dios. Se comienza con las condiciones de dificultad para abrirse al don de Dios y acceder al mundo nuevo, el Reino anunciado por Jesús. No es un mecanismo automático, sino un camino de vida para seguir al Señor, para quien la realidad de miseria y aflicción es vista en una perspectiva nueva y vivida según la conversión que se lleva a cabo. No se es bienaventurado si no se convierte, para poder apreciar y vivir los dones de Dios.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VI
294. Pidamos, hermanos, a Dios nuestro Padre, e cuyas manos están los destinos del universo, que escuche las oraciones de su pueblo.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea fiel a la voluntad de Cristo y se purifique de sus faltas y debilidades. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan las naciones: para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir y progresar en justicia, en paz y en libertad. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los afligidos, por los enfermos y los moribundos, y por todos los que sufren: para que encuentren el consuelo y la salud. Roguemos al Señor.
- Por todos los que estamos aquí reunidos: para que perseveremos en la verdadera fe y crezcamos siempre en la caridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, que por tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo nos has dado el conocimiento de tu verdad: mira con bondad al pueblo que te suplica, líbralo de toda ignorancia y de todo pecado para que llegue a la gloria del reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira complacido, Señor, nuestro humilde servicio, para que esta ofrenda sea grata a tus ojos y nos haga crecer en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Réspice, Dómine, quaesumus, nostram propítius servitútem, ut quod offérimus sit tibi munus accéptum, et nostrae caritátis augméntum. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión Sal 17, 3
Señor, mi roca, mi alcazar, mi libertador. Dios mío, peña mía.
O bien: 1 Jn 4, 16
Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
Antiphona ad communionem Ps 17, 3
Dóminus firmaméntum meum, et refúgium meum, et liberátor meus. Deus meus adiútor meus.
Vel: 1 Jn 4, 16
Deus cáritas est, et qui manet in caritáte in Deo manet et Deus in eo.
Oración después de la comunión
Que tu acción medicinal, Señor, nos libere, misericordiosamente, de nuestra maldad y nos conduzca hacia lo que es justo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Tua nos, Dómine, medicinális operátio, et a nostris perversitátibus cleménter expédiat, et ad ea quae sunt recta perdúcat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 13 de junio
M
emoria de san Antonio, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Portugal, primero fue canónigo regular y después entró en la Orden recién fundada de los Hermanos Menores, para propagar la fe entre los pueblos de África, pero se dedicó a predicar por Italia y Francia, atrayendo a muchos a la verdadera doctrina. Escribió sermones notables por su doctrina y estilo, y por mandato de san Francisco enseñó teología a los hermanos, hasta que en Pádua descansó en el Señor (1231).
2. En la vía Ardeatina, a siete miliarios de la ciudad de Roma, santa Felícula, mártir (90).
3. En Alejandría, en Egipto, beato Aquíleo, obispo, insigne por su erudición, su fe, su vida y costumbres (312).
4. En Leucosia (hoy Nicosia), en la isla de Chipre, san Trifilio, obispo, que defendió enérgicamente la fe de Nicea y fue un orador excelente en su época, comentando espléndidamente el Cantar de los Cantares, como cuenta san Jerónimo (370).
5. En Abruzzo, san Ceteo o Peregrino, obispo de Amiterno, el cual, al invadir los lombardos la región, fue acusado de haber entregado la ciudad y le condenaron a ser arrojado a un río (c. 600).
6. En Alejandría, en Egipto, san Eulogio, obispo, célebre por su doctrina, al que el papa san Gregorio I Magno escribió varias cartas, diciendo de él: «no está lejos de mí el que está unido a mí» (c. 607).
7*. Cerca de Limoges, en Aquitania, san Salmodio, eremita (s. VII).
8*. En la región de Lyon, en la Galia, san Ragneberto, mártir, el cual, de origen noble y adornado de virtudes, se hizo odioso a Ebroino, maestro de palacio, quien lo envió al destierro y finalmente lo hizo asesinar (680).
9*. En el valle de Larboust, en los montes Pirineos, san Aventino, eremita y mártir, muerto, según la tradición, a manos de los sarracenos (s. VIII).
10. En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, san Fandila, presbítero y monje, que en la persecución bajo los sarracenos, en tiempo del emir Mohamed I fue degollado por su fe en Cristo (853).
11*. En el monasterio de Clairvaux, en Borgoña, beato Gerardo, monje, hermano de san Bernardo, que doctrinalmente preparado, demostró una especial sagacidad y criterio en el campo de la espiritualidad (1138).
12. En Hue, en Annam (hoy Vietnam), santos Agustín Phan Viet Huy y Nicolás Bui Viet The, mártires, los cuales, llevados primero por el miedo, profanaron la cruz, pero arrepentidos inmediatamente, solicitaron del emperador Minh Mang ser juzgados de nuevo como cristianos, siendo heridos mortalmente y arrojados, aún vivos, al mar desde una nave (1839).
13*. En la aldea de Naumowicze, cercana a Grodno, en Polonia (hoy Bielorrusia), beata María Ana Biernacka, madre de familia y mártir, que durante la ocupación militar en tiempo de guerra, se entregó a los soldados para salvar a su nuera encinta, siendo fusilada inmediatamente, alcanzando así la palma del martirio (1943).