martes, 29 de diciembre de 2015

Bautismo niños: Salmos responsoriales, Aleluyas y versículos antes del evangelio.

Ritual del Bautismo de los niños

SALMOS RESPONSORIALES

I
194. Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

Este salmo, que canta una serena confianza, nos brinda imágenes elementales (verdor, agua, camino) que hacen referencia a una aplicación directa al rito bautismal. Importa señalar la íntima correlación entre los tres sacramentos de la iniciación cristiana: las "fuentes tranquilas" del Bautismo, "el reparar las fuerzas" en la Confirmación, la "mesa y la copa" de la Eucaristía, que guían aI cristiano hacia la "casa del Señor, por años sin término".

V. El Señor es mi pastor,
nada me falta.

R. El Señor es mi pastor,
nada me falta.

V. El Señor es mi pastor,
nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

R. El Señor es mi pastor,
nada me falta.

V. Me guía por sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

R. El Señor es mi pastor,
nada me falta.

V. Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

R. El Señor es mi pastor,
nada me falta.

V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

R. El Señor es mi pastor,
nada me falta.

II.
195. Sal 26, 1. 4. 8b-9abc. 13-14

La confianza domina enteramente el espíritu de este salmo. Dios protege en su templo al que se entra por el Bautismo. Es necesario buscar siempre el rostro y la presencia de Dios. Toda la vida del cristiano bautizado debe tener una tónica de esperanza, que mira hacia la consumación a través de la Iglesia terrestre, que es imagen y preparación de la Iglesia celeste.

V. El Señor es mi luz y mi salvación.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

V. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

V. Una cosa pido al Señor
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

V. Tu rostro buscaré, Señor
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

V. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
-Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

III.
196. Sal 33, 2-3. 6-7. 8-9. 14-15. 16-17. 18-19

Este salmo comienza con un acto de alabanza, contemplando a Dios en gloria y claridad. Esta contemplación es sabrosa y es bienaventuranza. El cristiano bautizado debe ser fiel a Dios, observar sus mandamientos, así experimentará la cercanía de Dios.

V. Contempladlo y quedaréis radiantes.
(o Gustad y ved qué bueno es el Señor.)

R. Contempladlo y quedaréis radiantes.

V. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

R. Contempladlo y quedaréis radiantes.

V. Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

R. Contempladlo y quedaréis radiantes.

V. El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles, y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

R. Contempladlo y quedaréis radiantes.

V. Guarda tu lengua del mal,
tus labios, de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca Ia paz y corre tras ella.

R. Contempladlo y quedaréis radiantes.

V. Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores
para borrar de la tierra su memoria.

R. Contempladlo y quedaréis radiantes.

V. Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

V. Contempladlo y quedaréis radiantes.

197. ALELUYA Y VERSÍCULOS PARA ANTES DEL EVANGELIO

I.
Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo,
que le entregó a su Hijo único.
Todos los que creen en él
tienen vida eterna.

II.
Jn 8, 12
Yo soy la luz del mundo,
dice el Señor.
El que me sigue no camina en las tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida.

III.
Jn 14, 5
Yo soy el camino, la verdad y la vida,
dice el Señor.
Nadie va al Padre, sino por mí.

IV.
Ef 4, 5-6
Un Señor, una fe, un bautismo.
Un Dios, Padre de todo.

V.
2 Tm 1, 10b
Nuestro Salvador Jesucristo
destruyó la muerte
e iluminó la vida
mediante el Evangelio.

VI. 
1 P 2, 9
Vosotros sois una raza elegida,
un sacerdocio real,
una nación consagrada,
para proclamar las hazañas del que nos llamó
a salir de la tiniebla
y a entrar en su luz maravillosa.