jueves, 30 de octubre de 2014

Jueves 4 diciembre 2014, Jueves de la I semana de Adviento, Feria.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES


Los padrinos

16. Según costumbre antiquísima de la Iglesia, no se admite a un adulto al Bautismo sin un padrino, tomado de entre los miembros de la comunidad cristiana. Este padrino le habrá ayudado al menos en la última fase de preparación al sacramento y, después de bautizado, contribuirá a su perseverancia en la fe y en la vida cristiana.
En el Bautismo de un niño debe haber también un padrino: representa a la familia, como extensión espiritual de la misma, y a la Iglesia madre, y, cuando sea necesario, ayuda a los padres para que el niño llegue a profesar la fe y a expresarla en su vida.

17. El padrino interviene en la celebración del Bautismo para profesar, juntamente con los padres, la fe de la Iglesia en la cual es bautizado el niño.

18. Por tanto, es conveniente que el padrino elegido por la familia reúna, a juicio de los pastores, las cualidades requeridas para que pueda realizar los ritos que le corresponden, a saber:
a) que tenga la madurez necesaria para cumplir con esta función;
b) que haya recibido los tres sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía;
c) que pertenezca a la Iglesia católica y no esté incapacitado, por el derecho, para el ejercicio de la función de padrino.
Sin embargo, cuando así lo deseen los padres, se puede admitir como padrino o testigo cristiano del Bautismo a un bautizado que pertenezca a una Iglesia o comunidad separada, siempre que lo sea juntamente con un padrino católico o una madrina católica. En cada caso, se tendrán en cuenta las normas establecidas en materia ecuménica.

19. Cada niño puede tener padrino y madrina, o solamente padrino o madrina. La palabra “padrino”, en el ritual, incluye los tres casos.

20. Los padres han de tomar en serio la elección de buenos padrinos para sus hijos, a fin de que el padrinazgo no se convierta en una institución de puro tramite y formalismo. No deben dejarse guiar únicamente por razones de parentesco, amistad o prestigio social, sino por un deseo sincero de asegurar a sus hijos unos padrinos que, por su edad, proximidad, formación y vida cristianas, sean capaces de influir, en su día, eficazmente en la educación cristiana de aquellos.

CALENDARIO

4
JUEVES DE LA I SEMANA DE ADVIENTO, Feria o SAN JUAN DAMASCENO, presbítero y doctor, M. libre

Misa de feria (morado) o de la memoria (blanco).
mo bl MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto de la feria o del común, Pf. I ó III Adv. o de la memoria.
LECC.: vol. VII.
- Is 26, 1-6. Que entre un pueblo justo que observa la lealtad.
- Sal 117. R. Bendito el que viene en nombre del Señor.
- Mt 7, 21. 24-27. El que cumple la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.
o bien: vol. V.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 5 de diciembre, pág. 705.
CALENDARIOS: Arzobispado Castrense: Arma de Artillería y Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra: Santa Bárbara (S).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Arcángel Canetoli, presbítero (MO).
Valencia: Beato Francisco Gálvez, mártir (ML).

TEXTOS MISA

Jueves de la I semana de Adviento
Feria quinta. Hebdómada I Adventus
Antífona de entrada Cf. Sal 118, 151-152
Tú, Señor, estás cerca y todos tus mandatos son estables; hace tiempo comprendí tus preceptos, porque tú existes desde siempre.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 118, 151-152
Prope es tu, Dómine, et omnes viae tuae véritas; inítio cognóvi de testimóniis tuis, quia in aetérnum tu es.
Oración colecta
Despierta tu poder, Señor, y ven a socorrernos con tu fuerza; que tu amor y tu perdón apresuren la salvación que retardan nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Excita, Dómine, poténtiam tuam, et magna nobis virtúte succúrre, ut, quod nostra peccáta praepédiunt, grátia tuae propitiatiónis accéleret. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Jueves de la 1ª semana de Adviento

PRIMERA LECTURA
Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad

Lectura del libro de Isaías 26, 1-6

Aquel día, se cantará este canto en el país de Judá:
«Tenemos una ciudad fuerte, ha puesto para salvarla murallas y baluartes:
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo, que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua: doblegó a los habitantes de la altura y a la ciudad elevada; la humilló, la humilló hasta el suelo, la arrojó al polvo, y la pisan los pies, los pies del humilde, las pisadas de los pobres.»
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 117, 1 y 8-9. 19-21. 25-27a
R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de loa jefes. R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mí salvación. R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.

ALELUYA
Is 55, 6
Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca. Quærite Dóminum, dum inveníri potest, invocáte eum, dum prope est.

EVANGELIO
El que cumple la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 21. 24-27
Gloria a ti Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.
Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 5 de febrero de 2011
Ciertamente, la fe es, en primer lugar, confiarse a Dios, una relación viva con él. Pero el Dios al cual nos confiamos tiene un rostro y nos ha dado su Palabra. Podemos contar con la estabilidad de su Palabra. La Iglesia antigua resumió el núcleo esencial de la enseñanza de los Apóstoles en la llamada Regula fidei, que, substancialmente, es idéntica a las profesiones de fe. Este es el fundamento seguro, sobre el cual nos basamos también hoy los cristianos. Es la base segura sobre la cual podemos construir la casa de nuestra fe, de nuestra vida (cf. Mt 7, 24 ss). Y de nuevo, la estabilidad y el carácter definitivo de lo que creemos no significan rigidez. San Juan de la Cruz comparó el mundo de la fe a una mina en la cual descubrimos siempre nuevos tesoros, tesoros en los cuales se desarrolla la única fe, la profesión del Dios que se manifiesta en Cristo. Como pastores de la Iglesia vivimos de esta fe y así también podemos anunciarla como la buena noticia que hace que estemos seguros del amor de Dios y de que él nos ama.

Oración de los fieles
7. Acudamos, hermanos, al Señor, que viene con gran poder a iluminar los ojos de sus siervos.
- Para que la Iglesia sea, en medio del mundo, el signo que manifieste a todos los hombres la presencia de Dios. Roguemos al Señor.
- Para que por la venida del Señor se realicen las grandes esperanzas de los hombres y nazca un mundo mejor. Roguemos al Señor.
- Para que los que se sienten desesperados, descorazonados y tristes sientan reanimarse en ellos la esperanza. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros tengamos viva conciencia de que somos pecadores, espiritualmente enfermos y necesitados de salvación. Roguemos al Señor.
Oh Señor, que has reunido en la Iglesia a tus hijos para formar con ellos una sola familia, escucha la oración de tu Iglesia y reconoce en ella la voz de tu Hijo amado, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este pan y este vino, escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera, quae de tuis offérimus colláta benefíciis, et, quod nostrae devotióni concédis éffici temporáli, tuae nobis fiat praemium redemptiónis aetérnae. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.
Antífona de comunión Tit 2, 12-13
Llevemos ya desde ahora una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios.
Antiphona ad communionem Tt 2, 12-13
Iuste et pie vivámus in hoc saeculo, exspectántes beátam spem et advéntum glóriae magni Dei.
Oración después de la comunión
Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos, con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Prosint nobis, quaesumus, Dómine, frequentáta mystéria, quibus nos, inter praetereúntia ambulántes, iam nunc instítuis amáre caeléstia et inhaerére mansúris. Per Christum

MARTIROLOGIO
Elogios del día 5 de diciembre

1. En Teveste, de Numidia, pasión de santa Crispina Tagorense, madre de familia, la cual, en tiempo de Diocleciano y Maximiano, al no querer sacrificar a los ídolos fue degollada por mandato del procónsul Anolino (304).
2. Cerca de Jerusalén, san Sabas abad, que, nacido en Capadocia, se retiró al desierto de Judea, en donde fundó un nuevo estilo de vida eremítica en siete monasterios que se llamaron lauras, reuniendo a los solitarios bajo un superior. Vivió durante muchos años en la gran laura, que posteriormente llevó su nombre, brillando con el ejemplo de santidad y luchando esforzadamente por la fe de Calcedonia (532).
3*. En el cenobio de San Pedro de Aquara, en la Lucania, san Lúcido, monje (c. 983).
4*. En Braga, en Portugal, conmemoración de san Geraldo, obispo, insigne por la restauración del culto divino y de las iglesias, y por la promoción de la disciplina eclesiástica. Murió haciendo la visita pastoral en un lugar lejano llamado Bornos (1108).
5*. En Mantua, de la Lombardía, beato Bartolomé Fanti, presbítero de la Orden de los Carmelitas, el cual, con palabras y con el ejemplo, incitó los corazones de los fieles al santo amor de Dios y a la filial devoción a María, Madre del Señor (1495).
6. En Londres, en Inglaterra, san Juan Almond, presbítero y mártir, que durante más de diez años ejercitó ocultamente la cura pastoral, hasta que, reinando Jacobo I, a causa de su sacerdocio fue ahorcado en Tyburn, no dejando de hacer limosnas incluso desde el patíbulo (1612).
7*. En Schwerin, de la región del norte de Alemania, tránsito del beato Nicolás Stensen, obispo titular de Titiopolis, el cual, siendo oriundo de Dinamarca, fue primero uno de los más preclaros investigadores de las ciencias naturales de su tiempo, pero al abrazar la fe católica, queriendo servir a Dios en la tutela de la verdad, fue ordenado presbítero y después obispo, desarrollando con todo esmero su misión en la Europa septentrional (1683).
8*. En Turín, en Italia, beato Felipe Rinaldi, presbítero de la Sociedad Salesiana, quien trabajó para propagar la fe en tierras de misión (1931).

miércoles, 29 de octubre de 2014

Miércoles 3 diciembre 2014, San Francisco Javier, presbítero, Memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES


c) Los padres del niño ejercen un ministerio verdaderamente propio en la celebración del Bautismo. En efecto, además de escuchar las moniciones del celebrante y de orar juntamente con la asamblea desempeñan un verdadero ministerio:
- cuando piden públicamente que sea bautizado el niño;
- cuando lo signan en la frente, después del celebrante;
- cuando hacen la renuncia a Satanás y pronuncian la profesión de fe;
- cuando llevan el niño a la fuente bautismal (función que corresponde principalmente a la madre);
- cuando encienden el cirio;
- cuando reciben la bendición especial, destinada a las madres y a los padres.

d) Si acaso alguno no pudiera, en conciencia, hacer la profesión de fe -por ejemplo, por no ser católico-, puede guardar silencio. En este caso, sólo se le pide que cuando presente su hijo al Bautismo garantice o, por lo menos, permita que el niño sea educado en la fe bautismal.

e) Después de conferido el Bautismo, los padres, por gratitud a Dios y por fidelidad a la misión recibida, deben conducir al niño al conocimiento de Dios, del cual ha sido hecho hijo adoptivo, así como prepararle a la Confirmación y a la Eucaristía. En esta tarea el párroco les prestará ayuda con medios adecuados.

CALENDARIO

3
MIÉRCOLES. SAN FRANCISCO JAVIER, presbítero, Memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco).
bl MISAL: oracs. props., Pf. I ó III Adv. o de la memoria.
LECC.: vol. VII.
- Is 25, 6-10a. El Señor invita a su convite y enjuga las lágrimas de todos los rostros.
- Sal 22. R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
- Mt 15, 29-37. Jesús cura a muchos y multiplica los panes.
o bien: vol. V.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 4 de diciembre, pág. 703.
CALENDARIOS: Pamplona y Tudela: (S), Bilbao, San Sebastián, Jesuitas y Misioneros de la Preciosa Sangre: (F).
Barbastro-Monzón: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Alfonso Milián Sorribas, obispo (2000).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Francisco Javier, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, evangelizador de la India, el cual, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio que, movido por el ardor de dilatar el Evangelio, anunció diligentemente a Cristo a innumerables pueblos en la India, en las Molucas y otras islas, y después en el Japón. Convirtió a muchos a la fe y, finalmente, murió en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los trabajos. (1552)

En español las antífonas están tomadas del común de pastores, 12. Misioneros; las oraciones son propias de la memoria. En latín todo es propio.

3 de diciembre
San Francisco Javier, presbítero
Memoria
Die 3 decembris
S. Francisci Xavier, presbyteri
Memoria
Antífona de entrada Sal 95, 3-4
Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones: porque es grande el Señor y muy digno de alabanza.
Antiphona ad introitum Ps 17, 50. 21,23
Confitébor tibi in pópulis, Dómine, et narrábo nomen tuum frátribus mei.
Oración colecta
Señor y Dios nuestro, tú has querido que numerosas naciones llegaran al conocimiento de tu nombre por la predicación de san Francisco Javier; infúndenos su celo generoso por la propagación de la fe, y haz que tu Iglesia encuentre su gozo en evangelizar a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beáti Francísci praedicatióne multos tibi pópulos acquisísti, da, ut fidélium ánimi eódem fídei zelo férveant, et ubérrima ubíque prole Ecclésia sancta laetétur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Miércoles de la 1ª semana de Adviento

PRIMERA LECTURA
El Señor invita a su convite y enjuga las lágrimas de todos los rostros

Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos.
Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-.
Aquel día se dirá:
«Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término. Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término. Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término. Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término. Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término. Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

ALELUYA
Mirad que llega el Señor para salvar a su pueblo; dichosos los que están preparados para salir a su encuentro. Ecce véniet Dóminus, ut salvet pópulum suum; beáti qui paráti sunt occúrrere illi.

EVANGELIO
Jesús cura a muchos y multiplica los panes

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 29-37
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los raba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.»
Los discípulos le preguntaron:
-«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?»
Jesús les preguntó:
-«¿Cuántos panes tenéis?»
Ellos contestaron:
- «Siete y unos pocos peces.»
Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 53, 1 
Es digno de admiración el amor que tenían los apóstoles a la verdad, puesto que aun en sus mismos escritos no ocultan sus grandes defectos y no hay acusación tan grave o falta tan notable como la suya por haber olvidado tan pronto el prodigio tan grande que obró el Señor. También es de admirar en ellos otra prueba de su sabiduría: vencían el hambre, sin tener apenas en cuenta la necesidad de comer. Porque en el desierto, donde vivían ya tres días, no contaban con más alimentos que con siete panes. 

Oración de los fieles
6. Nuestro Dios es un Dios que salva: acudamos, pues, a él llenos de confianza.
- Para que los cristianos seamos para todos los hombres testimonio de aquella alegría que brota de la certeza de que viene el Señor a salvarnos. Roguemos al Señor.
- Para que los hombres de nuestro tiempo no se cierren en su autosuficiencia, sino que se abran para acoger al Señor. Roguemos al Señor.
- Para que los que sufren experimenten en la oración y en el amor de los hermanos la venida del Señor. Roguemos al Señor.
- Para que nosotros esperemos la salvación únicamente de Cristo y no de ningún otro. Roguemos al Señor.
Señor, concédenos los bienes que te hemos pedido y haz que toda nuestra vida sea una espera constante de tu venida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Señor, recibe los dones que te presentamos en la festividad de san Francisco Javier, y si él partió a lejanos continentes, impulsado por el celo de la salvación de los hombres, concédenos a nosotros que, dando testimonio eficaz del Evangelio, sintamos la urgencia de llegar a ti en unión de todos los hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblate
Súscipe, Dómine, múnera, quae tibi in beáti Francísci commemoratióne deférimus, et praesta, ut, sicut ille desidério salútis hóminum ad terras longínquas est progréssus, ita et nos, testimónium Evangélio efficáciter perhibéntes, ad te cum frátribus properáre festinémus. Per Christum.
PREFACIO III DE ADVIENTO
Cristo, Señor y Juez de la Historia
En verdad es justo darte gracias, es nuestro deber cantar en tu honor himnos de bendición y de alabanza, Padre todopoderoso, principio y fin de todo lo creado.
Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo, Señor y Juez de la historia, aparecerá revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del cielo. En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva. El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la esperanza dichosa de su reino.
Por eso, mientras aguardamos su última venida, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Cf. Lc 10, 1. 9
Envió el Señor a los discípulos a anunciar por los pueblos: Está cerca de vosotros el reino de Dios.
Antiphona ad communionem Mt 10, 27
Quod dico vobis in ténebris, dícite in lúmine, dicit Dóminus, et quod in aure audítis, praedicáte super tecta.
Oración después de la comunión
El sacramento que hemos recibido, Señor, despierte en nosotros el amor ardiente que inflamó a san Francisco Javier en el celo por la salvación de las almas, así, trabajando según las exigencias de nuestra vocación, conseguiremos el premio que tú has prometido a aquellos que te sirven con un corazón generoso. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Mystéria tua, Deus, eum in nobis accéndant caritátis ardórem, quo beátus Francíscus pro animárum salúte flagrávit, ut, vocatióne nostra dígnius ambulántes, promíssum bonis operáriis praemium cum eo consequámur. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 4 de diciembre

San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia, célebre por su santidad y por su doctrina, que luchó valerosamente de palabra y por escrito contra el emperador León Isáurico para defender el culto de las sagradas imágenes, y hecho monje en la laura de San Sabas, cerca de Jerusalén, compuso himnos sagrados y allí murió. Su cuerpo fue enterrado en este día (c. 750).
2. Conmemoración de santa Bárbara, de la cual se dice que fue virgen y mártir en Nocomedia (s. III/IV).
3. En Alejandría, en Egipto, san Heraclas, obispo, famoso como discípulo de Orígenes, de quien fue colaborador y sucesor en la escuela, y elegido después para regir esta sede (247/249).
4. En Sebastopol, del Ponto, san Melecio, obispo, el cual, aunque ya famoso por su erudición, fue aún más famoso por su virtud y sencillez de vida (s. IV).
5. En Bolonia, de la Emilia, san Félix, obispo, que fue diácono de la Iglesia de Milán con san Ambrosio (431/432).
6*. En Vienne, de la Galia Lugdunense, san Apro, presbítero, el cual, abandonando su patria, se construyó una celda en donde llevó una vida solitaria y penitente (s. VII).
7*. En la región de Bourges, en Aquitania, san Sigiramnio, peregrino y abad de Longoret (s. VII).
8*. En Cenómano (hoy Le Mans), de Neustria, santa Adrehildis o Ada, abadesa del monasterio de Santa María (c. 692).
9*. En el monasterio de Ellwangen, en Baviera, san Sola, presbítero y eremita (794).
10. En Poliboto, de Frigia, san Juan, llamado el Taumaturgo, obispo, que, contra el dictamen del emperador León el Armenio, trabajó intensamente en favor del culto de las sagradas imágenes (s. IX).
11. En el monasterio de Siegburg, de Renania, en Alemania, san Annon, obispo de Colonia, hombre de agudo ingenio, que fue tenido en gran honor tanto, en la Iglesia como en los negocios civiles, en tiempo del emperador Enrique IV, y para aumentar la fe y la devoción, procuró la fundación de muchas iglesias y monasterios (1075).
12. En Salisbury, en Inglaterra, san Osmundo, obispo, que junto con el rey Guillermo se trasladó de Normandía a Inglaterra y, promovido enseguida al episcopado, consagró la iglesia catedral, proveyendo a la administración de la sede y al culto divino (1099).
13. En Parma, de la Emilia, san Bernardo, obispo, el cual, siendo monje, se aplicó a una vida de perfección, y después, como cardenal, buscó el bien de la Iglesia, para, finalmente, ya obispo, procurar la salvación de las almas (1133).
14*. En Siena, de la Toscana, beato Pedro Pectinario, religioso de la Tercera Orden de San Francisco, insigne por su peculiar caridad hacia los pobres y los enfermos, y por su humildad y silencio (1289).
15*. En el lugar llamado Edo, de Japón, beatos mártires Francisco Gálvez, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, Jerónimo de Angelis, presbítero, y Simón Yempo, religioso, estos dos últimos de la Compañía de Jesús, todos los cuales fueron quemados por odio a la fe (c. 1622/1623).
16*. En Colonia, de Renania, en Prusia, beato Adolfo Kolping, presbítero, quien, ardientemente solícito para con los trabajadores y la justicia social, fundó una sociedad de jóvenes obreros, que difundió en muchos lugares (1865).
17. En Verona, en Italia, san Juan Calabria, presbítero, quien fundó la Congregación de Pobres Siervos y Siervas de la Divina Providencia (1954).

martes, 28 de octubre de 2014

Martes 2 diciembre 2014, Martes de la I semana de Adviento, Feria.

 SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES


Los padres

15. Por el mismo orden natural, el ministerio y las funciones de los padres en el Bautismo de los niños está muy por encima del ministerio y funciones de los padrinos.

a) Es muy importante que antes de la celebración del sacramento los padres, movidos por su propia fe o ayudados por amigos u otros miembros de la comunidad, se preparen a una celebración consciente, recurriendo a medios adecuados, como pueden ser libros, folletos, circulares y catecismos. Procure el párroco tener contacto con ellos, personalmente o por otros, incluso reuniendo a varias familias, para prepararles a la próxima celebración con reflexiones pastorales y oración en común.

b) Es igualmente importante que los padres del niño asistan a la celebración en la que su hijo renacerá del agua y del Espíritu Santo.

CALENDARIO

2
MARTES DE LA I SEMANA DE ADVIENTO, Feria

Misa de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I ó III Adv.
LECC.: vol. VII.
- Is 11, 1-10. Sobre él se posará el espíritu del Señor.
- Sal 71. R. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.
- Lc 10, 21-24. Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 3 de diciembre, pág. 702.
CALENDARIOS: Clarisas y Capuchinas: Beata María Ángela Astorch (MO). Cartagena, Zaragoza y Capuchinos: (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Juan Ruysbroeck, presbítero (MO).
Orden de San Juan de Jerusalén: Santa María, Causa de nuestra alegría (MO).
OFM Conv.: Beato Rafael Chylinski, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

Martes de la I Semana de Adviento
Feria tertia hebdomada I Adventus
Antífona de entrada Cf. Zac 14, 5. 7
Vendrá el Señor y con él todos sus santos; aquel día brillará una gran luz.
Antiphona ad introitum Cf. Za 14, 5. 7
Ecce Dóminus véniet, et omnes sancti eius cum eo; et erit in die illa lux magna.
Oración colecta
Señor y Dios nuestro, acoge favorablemente nuestras súplicas y concédenos tu ayuda en las tribulaciones; que reanimados con la venida de tu Hijo, ya cercana, no volvamos a mancharnos con el pecado. Por nuestro señor Jesucristo.
Collecta
Propitiáre, Dómine Deus, supplicatiónibus nostris, et tribulántibus, quaesumus, tuae concéde pietátis auxílium, ut, de Fílii tui veniéntis praeséntia consoláti, nullis iam polluámur contágiis vetustátis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 1ª semana de Adviento.

PRIMERA LECTURA
Sobre él se posará el espíritu del Señor
Lectura del libro de Isaías 11, 1-10

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados.
Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios.
La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea.
La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey.
El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente.
No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 71, 1-2, 7-8. 12-13. 17
R.
Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.
Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R
Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del robre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.
Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol:
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.
Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.

ALELUYA
Mirad, el Señor llega con poder e iluminará los ojos de sus siervos.
Ecce Dóminus noster cum virtúte véniet, et illuminábit óculos servórum suórum.

EVANGELIO
Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 21-24
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús:
- «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.»
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
- «¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Audiencia general 7 de diciembre de 2011 
En esta expresión de su oración, Jesús manifiesta su comunión con la decisión del Padre que abre sus misterios a quien tiene un corazón sencillo: la voluntad del Hijo es una cosa sola con la del Padre. La revelación divina no tiene lugar según la lógica terrena, para la cual son los hombres cultos y poderosos los que poseen los conocimientos importantes y los transmiten a la gente más sencilla, a los pequeños. Dios ha usado un estilo muy diferente: los destinatarios de su comunicación han sido precisamente los "pequeños". Esta es la voluntad del Padre, y el Hijo la comparte con gozo.


Oración de los fieles
5. Oremos, hermanos, a nuestro Salvador, que está cerca, y pidámosle que escuche nuestras oraciones y se manifieste a todos los hombres.
- Para que visite y custodie siempre a su Iglesia. Roguemos al Señor.
- Para que nuestro tiempo, con la ayuda de la divina providencia, goce de seguridad y de paz. Roguemos al Señor.
- Para que los que son probados y sufren, sientan en este tiempo de Adviento que Dios viene en su ayuda. Roguemos al Señor.
- Para que nosotros nunca nos ilusionemos pensando que con sólo nuestro esfuerzo podemos mejorar nuestra vida y transformar el mundo. Roguemos al Señor.
Acoge, Padre misericordioso, las súplicas de tu pueblo, que espera anhelante la venida de tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Que los ruegos y ofrendas de nuestra pobreza te conmuevan, Señor, y, al vernos desvalidos y sin méritos propios, acude, compasivo, en nuestra ayuda. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Placáre, Dómine, quaesumus, nostrae précibus humilitátis et hóstiis, et, ubi nulla súppetunt suffrágia meritórum, tuae nobis indulgéntiae succúrre praesídiis. Per Christum.
PREFACIO I DE ADVIENTO
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión 2 Tim 4, 8
El Señor, justo juez, dará la corona merecida a todos los que esperan con amor su venida.
Antiphona ad communionem Cf. 2Tm 4, 8
Corónam iustítiae reddet iustus iudex iis qui díligunt advéntum eius.
Oración después de la comunión
Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Señor, que, por la comunión de tu sacramento, nos des sabiduría para sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Repléti cibo spiritális alimóniae, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, huius participatióne mystérii, dóceas nos terréna sapiénter perpéndere, et caeléstibus inhaerére. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 3 de diciembre
M
emoria de san Francisco Javier, presbítero de la Compañía de Jesús, evangelizador de la India, el cual, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio que, movido por el ardor de dilatar el Evangelio, anunció diligentemente a Cristo a innumerables pueblos en la India, en las Molucas y otras islas, y después en el Japón, convirtiendo a muchos a la fe. Murió en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los trabajos (1552).
2. Conmemoración de san Sofonías, profeta, que en los días de Josías, rey de Judá, anunció la ruina de los impíos en el día de la ira del Señor y robusteció con la esperanza de la salvación a los pobres y menesterosos.
3. En Tánger, de la Mauritania, san Casiano, mártir (c. 300).
4. En Winchester, en Inglaterra, sepultura de san Birino, el cual, enviado a Gran Bretaña por el papa Honorio, tuvo su primera sede en Dorchester y difundió con empeño el anuncio de la salvación entre los sajones occidentales (650).
5. En Chur (Coira), de la Recia, entre los helvecios (hoy Suiza), san Lucio, eremita (c. s. IV).
6*. En Londres, en Inglaterra, beato Eduardo Coleman, mártir, que, por haber abrazado la fe católica, fue acusado falsamente de conjuración contra el rey Carlos II, siendo ahorcado en Tyburn y, aún con vida, descuartizado (1678).
7*. En Trento, de la región del Véneto, beato Juan Nepomuceno De Tschiderer, obispo, el cual administró aquella Iglesia con el ardor evangélico de la fe, pero con comprensión, y en tiempo de aflicción dio a su grey un admirable testimonio de amor (1860).

lunes, 27 de octubre de 2014

Lunes 1 diciembre 2014, Lunes de la I semana de Adviento, Feria.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES


12. La comunidad cristiana, viva representación de la Iglesia madre, debe sentirse solidariamente responsable del crecimiento de la Iglesia, considerando como misión de todos el comunicar por los sacramentos la vida de Cristo a nuevos miembros y el ayudarles luego a alcanzar la madurez y plenitud de esa vida.
Este sentido de corresponsabilidad debe mover tanto a los que celebran el sacramento como a los miembros más activos de nuestras comunidades, sobre todo a los educadores, ya sean religiosos o seglares.

13. El niño, en efecto, tiene derecho al amor y la solicitud de la comunidad, tanto antes como después de la celebración del sacramento. Dentro del mismo rito, además de lo dicho anteriormente (n. 11), la comunidad ejercita su propio oficio litúrgico dando su asentimiento, juntamente con el celebrante, después de la profesión de fe de los padres y padrinos. La fe en que son bautizados los niños se manifiesta así como un tesoro, no sólo de la familia, sino de toda la Iglesia de Cristo.

14. Toda la comunidad, reunida para la celebración del Bautismo, cumple un verdadero oficio litúrgico con sus intervenciones en los momentos señalados en el rito. Se ha de procurar por todos los medios que todos los asistentes asuman la responsabilidad que les corresponde en la celebración.

CALENDARIO

DICIEMBRE
1
LUNES DE LA I SEMANA DE ADVIENTO, Feria

Misa de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I ó III Adv.
LECC.: vol. VII.
- Is 2, 1-5. El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del reino de Dios.
o bien: Is 4, 2-6. El vástago del Señor será ornamento para los supervivientes.
- Sal 121. R. Vamos alegres a la casa del Señor.
- Mt 8, 5-11. Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de diciembre, pág. 701.

CALENDARIOS: Granada y Tui-Vigo: Dedicación de la Iglesia Catedral: Catedral (S), Diócesis (F).
Jesuitas: San Edmundo Campión, san Robert Southwell, presbíteros; beatos Rogelio Filcoch, Roberto Middleton y compañeros, mártires (MO).
Dominicos: Beato Juan de Vercelli, presbítero (ML).
Huesca: Beato José de Otín, mártir (ML).

TEXTOS MISA

Lunes de la I Semana de Adviento Feria secúnda. Hebdómada I Advéntus
Antífona de entrada Cfr Jr 31, 10; Is 35, 4
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en los confines de la tierra: Mirad a nuestro Salvador que viene: no temáis.
Antiphona ad introitum Cf. Jr 31, 10; Is 35, 4
Audíte verbum Dómini, gentes, et annuntiáte illud in fínibus terrae: Ecce Salvátor noster advéniet, et iam nolíte timére.
Oración colecta
Concédenos, Señor Dios nuestro, permanecer alertas a la venida de tu Hijo, para que, cuando llegue y llame a la puerta, nos encuentre en vela y orando. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Fac nos, quaesumus, Dómine Deus noster, advéntum Christi Fílii tui sollícitos exspectáre, ut, dum vénerit pulsans, oratiónibus vigilántes, et in suis invéniat láudibus exsultántes. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 1ª semana de Adviento.

PRIMERA LECTURA
El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios

Lectura del libro de Isaías 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amos, acerca de Judá y de Jerusalén:
Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas.
Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos.
Dirán:
«Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob:
él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor».»
Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9
R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.» R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

ALELUYA
Cf Sal 79, 4
Ven a librarnos, Señor, Dios nuestro, que brille tu rostro y nos salve. Veni ad liberándum nos, Dómine Deus noster osténde fáciem tuam, et salvi érimus.

EVANGELIO
Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos
+
Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 5-11
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
- «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.»
Jesús le contestó:
- «Voy yo a curarlo.»
Pero el centurión le replicó:
- «Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace.»
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
- «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, de la homilía del lunes 2 de diciembre de 2013
En este período del año litúrgico, por lo tanto, estamos en camino para encontrar al Señor, pero también y sobre todo "para dejarnos encontrar por Él". Y debemos hacerlo con corazón abierto, "para que Él me encuentre, me diga lo que quiere decirme, que no es siempre lo que quiero que Él me diga". No olvidemos entonces que "Él es el Señor y me dirá lo que tiene para mí", para cada uno de nosotros, porque "el Señor no nos mira en conjunto, como a una masa: ¡no, no! Él nos mira uno por uno, a la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor abstracto, sino un amor concreto. Persona por persona. El Señor, persona, me mira a mí, persona". He aquí por qué dejarnos encontrar por el Señor significa, en definitiva, "dejarse amar por el Señor".

Oración de los fieles
4. Levantemos, hermanos, nuestra alma al Señor, confiémosle nuestras peticiones, pues los que esperan en él no quedan nunca defraudados.
- Para que la venida de Cristo sea siempre el único fundamento de la esperanza de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Para que todos los hombres superen la tentación de creer que con sus solas fuerzas pueden encontrar el sentido de la propia vida. Roguemos al Señor.
- Para que los que tienen dificultades en creer encuentren en la fe de los cristianos un camino que les prepare la venida del Señor. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros nos convenzamos de que tenemos necesidad de una conversión continua. Roguemos al Señor.
Oh Dios todopoderoso y eterno, que nos mandas preparar el camino a Cristo, el Señor; escucha nuestras oraciones y haz que recibamos dignamente a tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este pan y este vino escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta Eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera quae de tuis offérimus colláta benefíciis, et, quod nostrae devotióni concédis éffici temporáli, tuae nobis fiat praemium redemptiónis aetérnae. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de la comunión Cfr Sal 106, 4-5; Is 38, 3
Ven, Señor; visítanos con tu paz, y nos alegraremos en tu presencia de todo corazón.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 105, 4-5; Is 38, 3
Veni, Dómine, visitáre nos in pace, ut laetémur coram te corde perfécto.
Oración después de la comunión
Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Prosint nobis, quaesumus, Dómine, frequentáta mystéria, quibus nos, inter praetereúntia ambulántes, iam nunc instítuis amáre caeléstia et inhaerére mansúris. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 2 de diciembre

1. Conmemoración de san Habacuc, profeta, el cual, ante la iniquidad y violencia de los hombres, anunció el juicio de Dios, pero también su misericordia, diciendo: El justo vivirá por su fe.
2. En Roma, santa Bibiana, mártir, a quien el papa san Simplicio dedicó una basílica en el Esquilino (s. inc.).
3. También en Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, san Pimenio, presbítero y mártir (s. III/IV).
4. En Aquileya, de la región de Venecia, san Cromacio, obispo, auténtico artífice de la paz, que, arrasadas las fronteras de Italia por Alarico, remedió las penas de los pueblos y, explicando exquisitamente los misterios de la divina palabra, elevó las almas a la contemplación (c. 407).
5. En la isla de Palmaria, en Italia, tránsito de san Silverio, papa y mártir, el cual, no queriendo rehabilitar a Antimo, obispo herético de Constantinopla depuesto por su predecesor san Agapito, por orden de la emperatriz Teodora fue privado de su sede y enviado al destierro, donde murió desgastado por los sufrimientos (537).
6*. En el monasterio de Groenendaal, en Brabante, cerca de Bruselas, beato Juan Ruysbroeck, presbítero y canónigo regular, que enseñó las grandezas de los varios grados de la vida espiritual (1381).
7*. En Murcia, en España, beata María Ángela Astorch, abadesa de la Orden de las Clarisas, la cual, muy humilde y entregada a las penitencias, daba buenos consejos y ayuda, tanto a las monjas como a los laicos (1665).
8*. En Logiewniki, en Polonia, beato Rafael (Melchor) Chylinski, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Conventuales, el cual, en tiempo de peste visitaba a los enfermos de Cracovia, para asistirlos piadosamente y procurarles una honesta y cristiana muerte (1741).
9*. En Stanislaviv, en Ucrania, beato Iván Slezyuk, obispo y mártir, a quien el Señor otorgó la palma eterna por su ministerio clandestino, llevado a cabo infatigablemente entre los fieles de Rito bizantino bajo un régimen contrario a Dios, y por su impávida constancia en Cristo ante los perseguidores (1973).

domingo, 26 de octubre de 2014

Domingo 30 noviembre 2014, I Domingo de Adviento (año B).

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

En el tiempo de Adviento


96. El Adviento es tiempo de espera, de conversión, de esperanza:
- espera-memoria de la primera y humilde venida del Salvador en nuestra carne mortal; espera-súplica de la última y gloriosa venida de Cristo, Señor de la historia y Juez universal;
- conversión, a la cual invita con frecuencia la Liturgia de este tiempo, mediante la voz de los profetas y sobre todo de Juan Bautista: "Convertios, porque está cerca el reino de los cielos" (Mt 3,2);
- esperanza gozosa de que la salvación ya realizada por Cristo (cfr. Rom 8,24-25) y las realidades de la gracia ya presentes en el mundo lleguen a su madurez y plenitud, por lo que la promesa se convertirá en posesión, la fe en visión y "nosotros seremos semejantes a Él porque le veremos tal cual es" (1 Jn 3,2)

97. La piedad popular es sensible al tiempo de Adviento, sobre todo en cuanto memoria de la preparación a la venida del Mesías. Está sólidamente enraizada en el pueblo cristiano la conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador. Los fieles saben que Dios mantenía, mediante las profecías, la esperanza de Israel en la venida del Mesías.
A la piedad popular no se le escapa, es más, subraya llena de estupor, el acontecimiento extraordinario por el que el Dios de la gloria se ha hecho niño en el seno de una mujer virgen, pobre y humilde. Los fieles son especialmente sensibles a las dificultades que la Virgen María tuvo que afrontar durante su embarazo y se conmueven al pensar que en la posada no hubo un lugar para José ni para María, que estaba a punto de dar a luz al Niño (cfr. Lc 2,7).
Con referencia al Adviento han surgido diversas expresiones de piedad popular, que alientan la fe del pueblo cristiano y transmiten, de una generación a otra, la conciencia de algunos valores de este tiempo litúrgico.

La Corona de Adviento

98. La colocación de cuatro cirios sobre una corona de ramos verdes, que es costumbre sobre todo en los países germánicos y en América del Norte, se ha convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos.
La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de justicia (cfr. Mal 3,20; Lc 1,78).

Las Procesiones de Adviento

99. En el tiempo de Adviento se celebran, en algunas regiones, diversas procesiones, que son un anuncio por las calles de la ciudad del próximo nacimiento del Salvador (la "clara estrella" en algunos lugares de Italia), o bien representaciones del camino de José y María hacia Belén, y su búsqueda de un lugar acogedor para el nacimiento de Jesús (las "posadas" de la tradición española y latinoamericana).

La Virgen María en el Adviento

101. Durante el tiempo de Adviento, la Liturgia celebra con frecuencia y de modo ejemplar a la Virgen María: recuerda algunas mujeres de la Antigua Alianza, que eran figura y profecía de su misión; exalta la actitud de fe y de humildad con que María de Nazaret se adhirió, total e inmediatamente, al proyecto salvífico de Dios; subraya su presencia en los acontecimientos de gracia que precedieron el nacimiento del Salvador. También la piedad popular dedica, en el tiempo de Adviento, una atención particular a Santa María; lo atestiguan de manera inequívoca diversos ejercicios de piedad, y sobre todo las novenas de la Inmaculada y de la Navidad.
Sin embargo, la valoración del Adviento "como tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor" no quiere decir que este tiempo se deba presentar como un "mes de María".
En los calendarios litúrgicos del Oriente cristiano, el periodo de preparación al misterio de la manifestación (Adviento) de la salvación divina (Teofanía) en los misterios de la Navidad-Epifanía del Hijo Unigénito de Dios Padre, tiene un carácter marcadamente mariano. Se centra la atención sobre la preparación a la venida del Señor en el misterio de la Deípara. Para el Oriente, todos los misterios marianos son misterios cristológicos, esto es, referidos al misterio de nuestra salvación en Cristo. Así, en el rito copto durante este periodo se cantan las Laudes de María en los Theotokia; en el Oriente sirio este tiempo es denominadoSubbara, esto es, Anunciación, para subrayar de esta manera su fisonomía mariana. En el rito bizantino se nos prepara a la Navidad mediante una serie creciente de fiestas y cantos marianos.

102. La solemnidad de la Inmaculada (8 de Diciembre), profundamente sentida por los fieles, da lugar a muchas manifestaciones de piedad popular, cuya expresión principal es la novena de la Inmaculada. No hay duda de que el contenido de la fiesta de la Concepción purísima y sin mancha de María, en cuanto preparación fontal al nacimiento de Jesús, se armoniza bien con algunos temas principales del Adviento: nos remite a la larga espera mesiánica y recuerda profecías y símbolos del Antiguo Testamento, empleados también en la Liturgia del Adviento.
Donde se celebre la Novena de la Inmaculada se deberían destacar los textos proféticos que partiendo del vaticinio de Génesis 3,15, desembocan en el saludo de Gabriel a la "llena de gracia" (Lc 1,28) y en el anuncio del nacimiento del Salvador (cfr. Lc 1,31-33).

CALENDARIO

30 +
I DOMINGO DE ADVIENTO

Misa del Domingo (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., sin Gl., Cr., Pf. I ó III Adv.
LECC.: vol. II.
- Is 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7. ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!
- Sal 79. R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
- 1Cor 1, 3-9. Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
- Mc 13, 33-37. Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa.

* Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la Misa exequial.
* Si se ha instalado la Corona de Adviento en la iglesia se puede bendecir al comienzo de la Misa (cf. Bendicional, nn. 1241-1242).

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 1 de diciembre, pág. 699.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Primer domingo del Adviento de nuestro Señor Jesucristo; en este tiempo se recuerda la primera venida del Hijo de Dios a los hombres y se espera, a la vez, su segunda venida al final de los tiempos.

BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

La “Corona de Adviento”, que se ha instalado en la iglesia, se puede bendecir al comienzo de la Misa.
La bendición se hace después del saludo inicial, en lugar del acto penitencial. La oración puede utilizarse cada domingo para encender el cirio que corresponda.

Monición para el primer domingo de Adviento
Hermanos: Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza.
La corona de Adviento es, pues, un símbolo de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado la verdadera vida.
El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad. Por eso hoy, primer domingo de Adviento, bendecimos esta corona y encendemos el primer cirio.

Oración para cada domingo de Adviento
Luego el sacerdote, con las manos extendidas dice:
Oremos.
La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijos, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramo del bosque y la ha adornado con luces.
Ahora, [sólo el domingo I: pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,] te pedimos, Señor, que, mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces, a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas las oscuridades. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Y se enciende el cirio que corresponda según la semana del Adviento.

I DOMINGO DE ADVIENTO DOMINICA I ADVENTUS
Antífona de entrada Sal 24, 1-3
A ti, Señor levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos, pues los que esperan en ti no quedan defraudados.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 24, 1-3
Ad te levávi ánimam meam, Deus meus, in te confído, non erubéscam. Neque irrídeant me inimíci mei, étenim univérsi qui te exspéctant non confundéntur.
No se dice Gloria.
Non dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Da, quaesumus, omnípotens Deus, hanc tuis fidélibus voluntátem, ut, Christo tuo veniénti iustis opéribus occurréntes, eius déxterae sociáti, regnum mereántur possidére caeléste. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Domingo de la 1ª semana de Adviento. Año B.

PRIMERA LECTURA
¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!

Lectura del libro de Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7

Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es «Nuestro redentor».
Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te tema?
Vuélvete, por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad.
¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia! Bajaste. y los montes se derritieron con tu presencia, jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti que hiciera tanto por el que espera en él.
Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos.
Estabas airado, y nosotros fracasamos:aparta nuestras culpas, y seremos salvos.
Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento.
Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa.
Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19
R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti;
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

SEGUNDA LECTURA
Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,3-9

Hermanos:
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.
En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús.
Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo.
De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro.
Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Sal 84, 8
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam, et salutáre tuum da nobis.

EVANGELIO
Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa

Lectura del santo evangelio según san Marcos 13, 33-37
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros lo,digo a todos: ¡Velad!»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
522 La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la "Primera Alianza"(Hb 9, 15), todo lo hace converger hacia Cristo; anuncia esta venida por boca de los profetas que se suceden en Israel. Además, despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida.
524 Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que El crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30).
673 Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente (cf Ap 22, 20) aun cuando a nosotros no nos "toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad" (Hch 1, 7; cf. Mc 13, 32). Este advenimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento (cf. Mt 24, 44:1Ts 5, 2), aunque tal acontecimiento y la prueba final que le ha de preceder estén "retenidos" en las manos de Dios (cf. 2Ts 2, 3-12).

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus I domingo de Adviento, 27 de noviembre de 2011
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy iniciamos con toda la Iglesia el nuevo Año litúrgico: un nuevo camino de fe, para vivir juntos en las comunidades cristianas, pero también, como siempre, para recorrer dentro de la historia del mundo, a fin de abrirla al misterio de Dios, a la salvación que viene de su amor. El Año litúrgico comienza con el tiempo de Adviento: tiempo estupendo en el que se despierta en los corazones la espera del retorno de Cristo y la memoria de su primera venida, cuando se despojó de su gloria divina para asumir nuestra carne mortal.
"¡Velad!". Este es el llamamiento de Jesús en el Evangelio de hoy. Lo dirige no sólo a sus discípulos, sino a todos: "¡Velad!" (Mc 13, 37). Es una exhortación saludable que nos recuerda que la vida no tiene sólo la dimensión terrena, sino que está proyectada hacia un "más allá", como una plantita que germina de la tierra y se abre hacia el cielo. Una plantita pensante, el hombre, dotada de libertad y responsabilidad, por lo que cada uno de nosotros será llamado a rendir cuentas de cómo ha vivido, de cómo ha utilizado sus propias capacidades: si las ha conservado para sí o las ha hecho fructificar también para el bien de los hermanos.
Del mismo modo, Isaías, el profeta del Adviento, nos hace reflexionar hoy con una apremiante oración, dirigida a Dios en nombre del pueblo. Reconoce las faltas de su gente, y en cierto momento dice: "Nadie invocaba tu nombre, nadie salía del letargo para adherirse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas al poder de nuestra culpa" (Is 64, 6). ¿Cómo no quedar impresionados por esta descripción? Parece reflejar ciertos panoramas del mundo posmoderno: las ciudades donde la vida resulta anónima y horizontal, donde Dios parece ausente y el hombre el único amo, como si fuera él el artífice y el director de todo: construcciones, trabajo, economía, transportes, ciencias, técnica, todo parece depender sólo del hombre. Y, a veces, en este mundo que se presenta casi perfecto, suceden cosas desconcertantes, en la naturaleza o en la sociedad, por las que pensamos que Dios se ha retirado, que, por así decir, nos ha abandonado a nosotros mismos.
En realidad, el verdadero "señor" del mundo no es el hombre, sino Dios. El Evangelio dice: "Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos" (Mc 13, 35-36). El Tiempo de Adviento viene cada año a recordarnos esto, para que nuestra vida recupere su orientación correcta, hacia el rostro de Dios. El rostro no de un "señor", sino de un Padre y de un Amigo. Con la Virgen María, que nos guía en el camino del Adviento, hagamos nuestras las palabras del profeta. "Señor, tú eres nuestro padre; nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano" (Is 64, 7).
Ángelus I Domingo de Adviento, 30 de noviembre de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, con el primer domingo de Adviento, comenzamos un nuevo año litúrgico. Este hecho nos invita a reflexionar sobre la dimensión del tiempo, que siempre ejerce en nosotros una gran fascinación. Sin embargo, siguiendo el ejemplo de lo que solía hacer Jesús, deseo partir de una constatación muy concreta: todos decimos que "nos falta tiempo", porque el ritmo de la vida diaria se ha vuelto frenético para todos.
También a este respecto, la Iglesia tiene una "buena nueva" que anunciar: Dios nos da su tiempo. Nosotros tenemos siempre poco tiempo; especialmente para el Señor no sabemos, o a veces no queremos, encontrarlo. Pues bien, Dios tiene tiempo para nosotros. Esto es lo primero que el inicio de un año litúrgico nos hace redescubrir con una admiración siempre nueva. Sí, Dios nos da su tiempo, pues ha entrado en la historia con su palabra y con sus obras de salvación, para abrirla a lo eterno, para convertirla en historia de alianza. Desde esta perspectiva, el tiempo ya es en sí mismo un signo fundamental del amor de Dios: un don que el hombre puede valorar, como cualquier otra cosa, o por el contrario desaprovechar; captar su significado o descuidarlo con necia superficialidad.
Además, el tiempo de la historia de la salvación se articula en tres grandes "momentos": al inicio, la creación; en el centro, la encarnación-redención; y al final, la "parusía", la venida final, que comprende también el juicio universal. Pero estos tres momentos no deben entenderse simplemente en sucesión cronológica. Ciertamente, la creación está en el origen de todo, pero también es continua y se realiza a lo largo de todo el arco del devenir cósmico, hasta el final de los tiempos. Del mismo modo, la encarnación-redención, aunque tuvo lugar en un momento histórico determinado -el período del paso de Jesús por la tierra-, extiende su radio de acción a todo el tiempo precedente y a todo el siguiente. A su vez, la última venida y el juicio final, que precisamente tuvieron una anticipación decisiva en la cruz de Cristo, influyen en la conducta de los hombres de todas las épocas.
El tiempo litúrgico de Adviento celebra la venida de Dios en sus dos momentos: primero, nos invita a esperar la vuelta gloriosa de Cristo; después, al acercarse la Navidad, nos llama a acoger al Verbo encarnado por nuestra salvación. Pero el Señor viene continuamente a nuestra vida.
Por tanto, es muy oportuna la exhortación de Jesús, que en este primer domingo se nos vuelve a proponer con fuerza: "Velad" (Mc 13, 33.35.37). Se dirige a los discípulos, pero también "a todos", porque cada uno, en la hora que sólo Dios conoce, será llamado a rendir cuentas de su existencia. Esto implica un justo desapego de los bienes terrenos, un sincero arrepentimiento de los propios errores, una caridad activa con el prójimo y, sobre todo, un abandono humilde y confiado en las manos de Dios, nuestro Padre tierno y misericordioso. La Virgen María, Madre de Jesús, es icono del Adviento. Invoquémosla para que también a nosotros nos ayude a convertirnos en prolongación de la humanidad para el Señor que viene.

Se dice Credo.
Dicitur Credo.
Oración de los fieles
3. Oremos al Señor nuestro Dios. Los que esperan en él no quedan defraudados.
- Por la Iglesia: para que, en medio de la injusticia de este mundo, sepa anunciar al que viene: el “Señor-nuestra-justicia”. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes: para que, procurando el bien común, defiendan los derechos de todos y principalmente de los más débiles. Roguemos al Señor.
- Por los que están angustiados, en trance de desesperación: para que encuentren junto a ellos una mano amiga que los levante y sientan cercana la liberación. Roguemos al Señor.
- Por nosotros y todos los que comparten nuestra esperanza: para que, amándonos unos a otros, procedamos siempre agradando a Dios y, cuando venga el Señor Jesús, podamos presentarnos santos e irreprochables anta él. Roguemos al Señor.
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este pan y este vino escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta Eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera quae de tuis offérimus colláta benefíciis, et, quod nostrae devotióni concédis éffici temporáli, tuae nobis fiat praemium redemptiónis aetérnae. Per Christum.
PREFACIO I DE ADVIENTO
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.
PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANO.
Antífona de comunión Sal 84, 13
El Señor nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto.
Antiphona ad communionem Ps 84, 13
Dóminus dabit benignitátem, et terra nostra dabit fructum suum.
Oración después de la Comunión
Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Prosint nobis, quaesumus, Dómine, frequentáta mystéria, quibus nos, inter praetereúntia ambulántes, iam nunc instítuis amáre caeléstia et inhaerére mansúris. Per Christum.
Puede utilizarse la Bendición solemne.
Adviento.
El Dios todopoderoso y rico en misericordia, por su Hijo Jesucristo, cuya venida en carne creéis y cuyo retorno glorioso esperáis, en la celebración de los misterios del Adviento, os ilumine y os llene de sus bendiciones.
R. Amén.
Dios os mantenga durante esta vida firmes en la fe, alegres por la esperanza y diligentes en el amor.
R. Amén.
Y así, los que ahora os alegráis por el próximo nacimiento de nuestro Redentor, cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria recibáis el premio de la vida eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis.
In Adventu.
Omnípotens et miséricors Deus, cuius Unigéniti advéntum et praetéritum créditis, et futúrum exspectátis, eiúsdem advéntus vos illustratióne sanctíficet et sua benedictióne locuplétet.
R. Amen.
In praeséntis vitae stádio reddat vos in fide stábiles, spe gaudéntes, et in caritáte efficáces.
R. Amen.
Ut, qui de advéntu Redemptóris nostri secúndum carnem devóta mente laetámini, in secúndo, cum in maiestáte sua vénerit, praemiis aetérnae vitae ditémini.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Filii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 1 de diciembre

1. Conmemoración de san Nahúm, profeta, que predicó a Dios como el que gobierna el devenir de los tiempos y juzga con justicia a los pueblos.
2. En Milán, ciudad de la Transpadania, san Castriciano, obispo (s. III).
3*. En Poitiers, de Aquitania, santa Florencia virgen, que convertida al Dios verdadero por el obispo san Hilario durante su destierro en Asia, luego le siguió al regresar a su tierra (s. IV).
4*. En Frejus, de la Provenza, san Leoncio, obispo, que favoreció la vida monástica de san Honorato en la isla de Lérins, y al cual san Juan Casiano, su amigo, le dedicó las diez primeras Colaciones (c. 433).
5. En Cenómano (hoy Le Mans), de Neustria, san Domnolo, obispo, que antes había sido abad del monasterio de San Lorenzo de París y que resplandeció por la fuerza de sus milagros (581).
6. En Verdún, de Austrasia, san Agerico, obispo, que edificó iglesias y bautisterios, y, habiendo convertido su iglesia en asilo de prófugos, tuvo que padecer mucho por parte del rey Teodorico (588).
7. En Noyon, de Neustria, san Eloy, obispo, que, siendo orfebre y consejero del rey Dagoberto, edificó monasterios y construyó monumentos a los santos con gran arte y elegancia, y más tarde fue elevado a las sedes de Noyon y Tournai, dedicándose con gran celo al trabajo apostólico (660).
8*. En la ciudad de Cotiniola, en la Emilia, beato Antonio Bonfadini, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, el cual, predicando la Palabra de Dios, durante largo tiempo recorrió muchas regiones de Italia y lugares de Tierra Santa (1482).
9*. En Colchester, en Inglaterra, beato Juan Beche, presbítero de la Orden de San Benito y mártir, el cual, siendo abad del monasterio de San Juan, por mantener la fidelidad al Romano Pontífice fue acusado de crimen de traición y condenado a la pena capital por el rey Enrique VIII, acabando en el patíbulo (1539).
10. En Londres, también en Inglaterra, santos Edmundo Campion, Rodolfo Sherwin y Alejandro Briant, presbíteros y mártires durante el reinado de Isabel I, eximios por su fortaleza y carácter. San Edmundo, que de joven había profesado la fe católica, siendo admitido en Roma en la Compañía de Jesús y ordenado sacerdote en Praga, regresó a su patria, donde, de palabra y por escrito, consolidó en gran manera las almas de los fieles y, por esto, después de muchos tormentos murió en Tyburn. Con él también sufrieron los mismos suplicios san Rodolfo y san Alejandro, mereciendo este último ser admitido en la Compañía de Jesús, estando ya en la cárcel (1581).
11*. En York, también en Inglaterra, beato Ricardo Langley, mártir, que bajo el reinado de la misma Isabel I fue condenado a la pena capital y ahorcado, por haber hospedado a sacerdotes (1586).
12*. En el campo de concentración de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Casimiro Sykulski, presbítero y mártir, que, durante la guerra, por mantener con fortaleza la fe ante los perseguidores de la Iglesia, fue fusilado (1941).
13*. En la ciudad de Dire-Daua, en Etiopía, beata Liduina (Elisa Anagela) Meneguzzi, virgen del Instituto de San Francisco de Sales, que, cual espejo de humildad y caridad cristiana, mostró la misericordia de Dios entre los pobres, enfermos y cautivos (1941).
14*. En Isiro, de la República Popular del Congo, beata Clementina Nengapeta Anuarite, virgen de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia y mártir, que, en la persecución que se desató durante la guerra civil fue apresada junto con otras religiosas, a las que exhortó a que vigilaran y oraran, resistiendo con gran fuerza la torpe pasión del capitán de los soldados, el cual, enfurecido, la mató a causa de Cristo, su Esposo (1964).