lunes, 24 de noviembre de 2014

Lunes 29 diciembre 2014, 29 de diciembre, Día V dentro de la Octava de Navidad.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES

VIII. LA EDUCACIÓN DE LA FE DE LOS BAUTIZADOS

A) Principios generales


87. Aunque el don del Bautismo es pleno por parte de Dios, sin embargo, por parte del hombre requiere respuesta y conversión; esto es: fe personal, cuando el hombre sea capaz de ello. Lo que en los adultos es requisito previo al Bautismo, en los niños es exigencia posterior, de tal manera que si esta exigencia no se cumple, el Bautismo queda, de alguna manera, infructuoso. Lo que al niño le salvó en promesa no le será suficiente de adulto si no se cumple esa promesa viviendo la fe de la Iglesia, en la que ha sido bautizado.

88. Porque “quienes fueron incorporados a la Iglesia por el Bautismo recibido en la infancia están llamados a desarrollar la fe que se les infundió, de modo que lleguen a ser conscientes de lo que significa haber sido elegidos para asociarse a Cristo por el sacramento del agua y del Espíritu” (27).

89. Desde la más corta edad se debe iniciar la educación cristiana, la cual “no persigue solamente la madurez de la persona humana, sino que busca, sobre todo, que los bautizados se hagan conscientes cada día del don de fe recibido, mientras son iniciados gradualmente en el conocimiento del misterio de la salvación; aprendan a adorar a Dios Padre en espíritu y verdad, ante todo en la acción litúrgica, adaptándose a vivir según el hombre nuevo, en justicia y santidad verdaderas, y así lleguen al hombre perfecto, a la edad de la plenitud de Cristo y contribuyan al crecimiento del Cuerpo Místico” (28).

(27) Comisión Episcopal de Enseñanza, La Iglesia y la educación en España hoy, n. 10.
(28) Conc. Vat. II, Declaración sobre la educación cristiana de la juventud, Gravissimum educationis momentum, n 2

CALENDARIO

29
LUNES. DÍA V DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD o SANTO TOMÁS BECKET, obispo y mártir, conmemoración

Misa del día V dentro de la Octava (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props. (puede decirse la 1ª orac. de la memoria de santo Tomás Becket), Gl., Pf. Nav., embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. VII, lects. de la Octava de Navidad-29 de diciembre:
- 1Jn 2, 3-11. Quien ama a su hermano permanece en la luz.
- Sal 95. R. Alégrese el cielo, goce la tierra.
- Lc 2, 22-35. Luz para alumbrar a las naciones.

* Hoy no se pueden decir Misas de difuntos, excepto la exequial y en el primer aniversario.

Liturgia de las Horas: oficio del día 29 de diciembre. Te Deum. Vísp. como II Vísp. del día 25 de diciembre y props.; se puede hacer la conmemoración de santo Tomás Becket (ants. Laud. y Vísp. props.). Comp. Dom I ó II.

Martirologio: elogs. del 30 de diciembre, pág. 740.

TEXTOS MISA

29 de diciembre
Quinto día dentro de la octava de Navidad
Die 29 decembris
De V die infra octavam Nativitatis Domini
Antífona de entrada Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Antiphona ad introitum Jn 3, 16
Sic Deus diléxit mundum, ut Fílium suum Unigénitum daret, ut omnis qui credit in eum non péreat, sed hábeat vitam aetérnam.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso a quien nadie ha visto nunca, tú que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la luz verdadera, míranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del nacimiento de tu Hijo. Él que vive y reina contigo.
Collecta
Omnípotens et invisíbilis Deus, qui tuae lucis advéntu mundi ténebras effugásti, seréno vultu nos, quaesumus, intuére, ut magnificéntiam nativitátis Unigéniti tui dignis praecóniis collaudémus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del día 29 de diciembre, V dentro de la Octava de Navidad.

PRIMERA LECTURA
Quien ama a su hermano permanece en la luz

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 3-11

Queridos hermanos:
En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos.
Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.
En esto conocemos que estamos en él.
Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.
Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo -lo cual es verdadero en él y en vosotros-, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya.
Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas.
Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza.
Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 95,1-2a.2b-3.5b-6
R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

El Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

ALELUYA
Lc 2, 32
Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Lumen ad revelatiónem géntium, et glória plebis tuæ Israel.

EVANGELIO
Luz para alumbrar a las naciones

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-35
Gloria a ti, Señor.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María su madre:
- «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
Nuestra participación en el sacrificio de Cristo
618 La Cruz es el único sacrificio de Cristo "único mediador entre Dios y los hombres" (1Tm 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, "se ha unido en cierto modo con todo hombre" (GS 22, 2), él "ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida, se asocien a este misterio pascual" (GS 22, 5). El llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1P 2, 21). El quiere en efecto asociar a su sacrificio redentor a aquéllos mismos que son sus primeros beneficiarios(cf. Mc 10, 39; Jn 21, 18-19; Col 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35):
"Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo" (Sta. Rosa de Lima, vida).

Oración de los fieles
40. Oremos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que ha proclamado por sus ángeles la gloria en el cielo, la paz en la tierra y la renovación en todo el universo, para que se digne llenarnos con sus bienes.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que al celebrar las fiestas de Navidad, todos sus fieles renazcan a una vida de justicia, de libertad, de amor y de paz. Roguemos al Señor.
- Por todas las naciones del mundo: para que reine en ellas la paz, sus magistrados las gobiernen con espíritu de servicio y cada día sea más estrecha la hermandad universal que Cristo ha traído con su nacimiento. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los enfermos, por los prisioneros y los refugiados, por los desterrados, los emigrantes y los que sufren los horrores de la guerra: para que en estos días de Navidad sientan de alguna forma la paz y el amor que Cristo ha traído al mundo. Roguemos al Señor.
- Por todos los que en otros años celebraban con nosotros estas santas fiestas y han partido de este mundo: para que en el Reino eterno contemplen el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de misericordia, nuestras súplicas y ayuda a los que padecen, para que, consolados con la presencia de tu Hijo, no tengan ya que temer ningún mal. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, estas ofrendas en las que vas a realizar con nosotros un admirable intercambio, pues al ofrecerte los dones que tú mismo nos diste esperamos merecerte a ti mismo como premio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera nostra, quibus exercéntur commércia gloriósa, ut, offeréntes quae dedísti, teípsum mereámur accípere. Per Christum.
PREFACIO II NAVIDAD
Restauración universal por la encarnación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
El cual, en el misterio santo que hoy celebramos, se hizo presente entre nosotros sin dejar la gloria del Padre; siendo invisible en su naturaleza divina, se hizo visible al asumir la nuestra y, engendrado antes de todo tiempo, comenzó a existir en el tiempo para reintegrar en la unidad a la creación entera, reconstruyendo en su persona cuanto en el mundo yacía derrumbado y para llamar de nuevo al hombre caído al Reino de los cielos.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos, llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE NATIVITATE DOMINI
De restauratione universa in Incarnatione
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, in huius venerándi festivitáte mystérii, invisíbilis in suis, visíbilis in nostris appáruit, et ante témpora génitus esse copit in témpore; ut, in se érigens cuncta deiécta, in íntegrum restitúeret univérsa, et hóminem pérditum ad caeléstia regna revocáret.
Unde et nos, cum ómnibus Angelis te laudámus, iucúnda celebratióne clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
se dice Acuérdate, Señor propio.
PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Lc 1, 78
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos ha visitado el Sol que nace de lo alto.
Antiphona ad communionem Lc 1, 78
Per víscera misericórdiae Dei nostri, visitávit nos Oriens ex alto.
Oración después de la comunión
Por la eficacia de estos santos misterios fortalece, Señor, cada vez más nuestra vida cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da, quaesumus, omnípotens Deus, ut mysteriórum virtúte sanctórum iúgiter vita nostra firmétur. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 30 de diciembre

1. En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, sepultura de san Félix I, papa, el cual rigió la Iglesia romana en tiempo del emperador Aureliano (274).
2. En Bononia (hoy Widdin), de Mesia, san Hermetes, exorcista y mártir (s. III/IV).
3. Conmemoración de san Anisio, obispo de Tesalónica, que vivió en tiempo del emperador Teodosio y a quien los Romanos Pontífices le constituyeron vicario apostólico en Eslavonia, y san Ambrosio lo llenó de alabanzas (c. 406).
4. En Tours, de la Galia Lugdunense, san Perpetuo, obispo, que edificó la basílica de San Martín y muchas otras en honor de los santos, y reguló en su Iglesia la práctica de ayunos y vigilias (491).
5*. En Aosta, en los Alpes Graios, san Jocundo, obispo (c. 502).
6. En Flay, en la región de Beauvais, san Geremaro, abad del monasterio que él mismo fundó en este lugar (c. 658).
7*. En Worcester, en Inglaterra, san Egvino, obispo, que fundó el monasterio local (707).
8. En la región de los Vestinos, en Italia, san Rainerio, obispo de Furcone (hoy L’Aquila), cuya habilidad en administrar los bienes alabó el papa Alejandro II (1077).
9*. En Canne, de la Apulia, san Rogerio, obispo (s. XII).
10*. En el pueblo de Fraxanone, en Sicilia, san Lorenzo, monje según la regla oriental, insigne por la austeridad de vida y por su constante predicación (c. 1162).
11*. En Palestrina, del Lacio, beata Margarita Colonna, virgen, que prefirió a las riquezas y deleites del siglo la pobreza por Cristo, a quien sirvió profesando la Regla de santa Clara (1280).
12*. En Génova, de la Liguria, en Italia, beata Eugenia Rivasco, virgen, que fundó el Instituto de las Hermanas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, a las que encomendó la educación de niñas y el cuidado de enfermos y de la infancia menesterosa (1900)
13*. En el pueblo de Pancalieri, cerca de Turín, en Italia, beato Juan María Boccardo, presbítero, el cual, trabajando infatigablemente en el cuidado de los ancianos y enfermos, fundó la Congregación de Hermanas de los Pobres Hijas de San Cayetano (1913).

domingo, 23 de noviembre de 2014

Domingo 28 diciembre 2014, La Sagrada Familia: Jesús, María y José, Fiesta. Año B.

SOBRE LITURGIA

La fiesta de la Sagrada Familia

112. La fiesta de la Sagrada Familia, Jesús, María y José (Domingo en la octava de Navidad) ofrece un ámbito celebrativo apropiado para el desarrollo de algunos ritos o momentos de oración, propios de la familia cristiana.

El recuerdo de José, de María y del niño Jesús, que se dirigen a Jerusalén, como toda familia hebrea observante, para realizar los ritos de la Pascua (cfr. Lc 2,41-42), animará a que toda la familia acepte la invitación a participar unida, ese día, en la Eucaristía. Y resultaría muy significativo que la familia se encomendase nuevamente al patrocinio de la Sagrada Familia de Nazaret, la bendición de los hijos, prevista en el Ritual, y donde sea oportuno, la renovación de las promesas matrimoniales asumidas por los esposos, convertidos ya en padres, en el día de su matrimonio, así como las promesas de los desposorios con las que los novios formalizan su proyecto de fundar en el futuro una nueva familia.

Pero más allá del día de la fiesta, a los fieles les agrada recurrir a la Sagrada Familia de Nazaret en muchas circunstancias de la vida: se inscriben con gusto en las Asociaciones de la Sagrada Familia, para configurar su propio núcleo familiar según el modelo de la Familia de Nazaret, y dirigen a la misma jaculatorias frecuentes, mediante las que se encomiendan a su patrocinio y piden la asistencia para el momento de la muerte.

CALENDARIO

28 +
DOMINGO. LA SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, Fiesta

Fiesta de la Sagrada Familia, Jesús, María y José, desde la que se proponen santísimos ejemplos a las familias cristianas y se invocan los auxilios oportunos (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. Nav., embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. II.
- Eclo 3, 2-6. 12-14. El que teme al Señor honra a sus padres.
- Sal 127. R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
- Col 3, 12-21. La vida de familia vivida en el Señor.
- Lc 2, 22-40. El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría.

Historia de una triple familia. La liturgia navideña conmemora y celebra la Familia de Nazaret y la propone como modelo de las familias cristianas. Nazaret es la escuela donde se aprende a vivir en familia. Las lecturas presentan una triple familia: la patriarcal (1 Lect.), la nazarena (Ev.) y la cristiana (2 Lect.). La patriarcal se fundamenta en los derechos y obligaciones de los padres y de los hijos (1 Lect.). La nazarena se cimienta en el cumplimiento de la ley establecida y en la creación de un espacio para que el Niño crezca y se llene de sabiduría y gracia (Ev.). La cristiana se basa en las actitudes fundamentales para una mutua relación (2 Lect.). La Palabra de Dios insiste en los deberes más que en los derechos de cada familia (1 Lect.), en el amor y la gratuidad (2 Lect.), en la apertura al misterio (Ev.).

* JORNADA POR LA FAMILIA Y LA VIDA (pontificia y dependiente de la CEE): Liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la orac. univ.
* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 29 de diciembre, pág. 738.
CALENDARIOS: Hijos e hijas de la Sagrada Familia, Siervas de San José y Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia (S).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de la Sagrada Familia, Jesús, María y José, desde la que se proponen santísimos ejemplos a las familias cristianas y se invocan los auxilios oportunos.

Domingo dentro de la octava de Navidad (o en su defecto, el 30 de diciembre)
LA SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Fiesta
Dominica infra octavam Nativitatis Domini, vel, ea deficiente, die 30 decembris
S. FAMILIAE IESU, MARIAE ET IOSEPH
Festum
Antífona de entrada Lc 2, 16
Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en un pesebre.
Antiphona ad introitum Lc 2, 16
Venérunt pastóres festinántes, et invenérunt Maríam et Ioseph et Infántem pósitum in praesépio.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui praeclára nobis sanctae Famíliae dignátus es exémpla praebére, concéde propítius, ut, domésticis virtútibus caritatísque vínculis illam sectántes, in laetítia domus tuae praemiis fruámur aetérnis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Domingo Octava de Navidad. Lecturas de la fiesta de la Sagrada Familia. Año B.

PRIMERA LECTURA
El que teme al Señor honra a sus padres

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole.
El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 127, 1-2. 3. 4-5
R.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos. Beati omnes qui timent Dóminum, qui ambulant in viis eius.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos. Beati omnes qui timent Dóminum, qui ambulant in viis eius.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos. Beati omnes qui timent Dóminum, qui ambulant in viis eius.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos. Beati omnes qui timent Dóminum, qui ambulant in viis eius.

SEGUNDA LECTURA
La vida de familia vivida en el Señor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.
Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.
Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Col 3, 15a. 16a.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza. Pax Christi exsúltet in córdibus vestris; verbum Christi hábitet in vobis abundánter.

EVANGELIO
El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40
Gloria a ti, Señor.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» .
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
- «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
- «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
529 La Presentación de Jesús en el templo (cf. Lc 2, 22-39) lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor (cf. Ex 13, 2. 12-13). Con Simeón y Ana toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, "luz de las naciones" y "gloria de Israel", pero también "signo de contradicción". La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado "ante todos los pueblos".
Los misterios de la vida oculta de Jesús
531 Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la inmensa mayoría de los hombres: una vida cotidiana sin aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa judía sometida a la ley de Dios (cf. Ga 4, 4), vida en la comunidad. De todo este período se nos dice que Jesús estaba "sometido" a sus padres y que "progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres" (Lc 2, 51 - 52).
532 Con la sumisión a su madre, y a su padre legal, Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento. Es la imagen temporal de su obediencia filial a su Padre celestial. La sumisión cotidiana de Jesús a José y a María anunciaba y anticipaba la sumisión del Jueves Santo: "No se haga mi voluntad … "(Lc 22, 42). La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inaugurada ya la obra de restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido (cf. Rm 5, 19).
533 La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana:
"Nazaret es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jesús: la escuela del Evangelio … Una lección de silencio ante todo. Que nazca en nosotros la estima del silencio, esta condición del espíritu admirable e inestimable … Una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe lo que es la familia, su comunión de amor, su austera y sencilla belleza, su carácter sagrado e inviolable … Una lección de trabajo. Nazaret, oh casa del "Hijo del Carpintero", aquí es donde querríamos comprender y celebrar la ley severa y redentora del trabajo humano … ; cómo querríamos, en fin, saludar aquí a todos los trabajadores del mundo entero y enseñarles su gran modelo, su hermano divino" (Pablo VI, discurso 5 enero 1964 en Nazaret).
564 Por su sumisión a María y a José, así como por su humilde trabajo durante largos años en Nazaret, Jesús nos da el ejemplo de la santidad en la vida cotidiana de la familia y del trabajo.
LA IGLESIA DOMESTICA
1655 Cristo quiso nacer y crecer en el seno de la Sagrada Familia de José y de María. La Iglesia no es otra cosa que la "familia de Dios". Desde sus orígenes, el núcleo de la Iglesia estaba a menudo constituido por los que, "con toda su casa", habían llegado a ser creyentes (cf Hch 18, 8). Cuando se convertían deseaban también que se salvase "toda su casa" (cf Hch 16, 31  y Hch 11, 14). Estas familias convertidas eran islotes de vida cristiana en un mundo no creyente.
1656 En nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, "Ecclesia domestica" (LG 11; cf. FC, 21). En el seno de la familia, "los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada" (LG 11).
1657 Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal del padre de familia, de la madre, de los hijos, de todos los miembros de la familia, "en la recepción de los sacramentos, en la oración y en la acción de gracias, con el testimonio de una vida santa, con la renuncia y el amor que se traduce en obras" (LG 10). El hogar es así la primera escuela de vida cristiana y "escuela del más rico humanismo" (GS 52, 1). Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de su vida.
1658 Es preciso recordar asimismo a un gran número de personas que permanecen solteras a causa de las concretas condiciones en que deben vivir, a menudo sin haberlo querido ellas mismas. Estas personas se encuentran particularmente cercanas al corazón de Jesús; y, por ello, merecen afecto y solicitud diligentes de la Iglesia, particularmente de sus pastores. Muchas de ellas viven sin familia humana, con frecuencia a causa de condiciones de pobreza. Hay quienes viven su situación según el espíritu de las bienaventuranzas sirviendo a Dios y al prójimo de manera ejemplar. A todas ellas es preciso abrirles las puertas de los hogares, "iglesias domésticas" y las puertas de la gran familia que es la Iglesia. "Nadie se sienta sin familia en este mundo: la Iglesia es casa y familia de todos, especialmente para cuantos están `fatigados y agobiados' (Mt 11, 28)" (FC, 85).

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 28 de diciembre de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
En este domingo, que sigue al Nacimiento del Señor, celebramos con alegría a la Sagrada Familia de Nazaret. El contexto es el más adecuado, porque la Navidad es por excelencia la fiesta de la familia. Lo demuestran numerosas tradiciones y costumbres sociales, especialmente la de reunirse todos, precisamente en familia, para las comidas festivas y para intercambiarse felicitaciones y regalos. Y ¡cómo no notar que en estas circunstancias, el malestar y el dolor causados por ciertas heridas familiares se amplifican!
Jesús quiso nacer y crecer en una familia humana; tuvo a la Virgen María como madre; y san José le hizo de padre. Ellos lo criaron y educaron con inmenso amor. La familia de Jesús merece de verdad el título de "santa", porque su mayor anhelo era cumplir la voluntad de Dios, encarnada en la adorable presencia de Jesús.
Por una parte, es una familia como todas las demás y, en cuanto tal, es modelo de amor conyugal, de colaboración, de sacrificio, de ponerse en manos de la divina Providencia, de laboriosidad y de solidaridad; es decir, de todos los valores que la familia conserva y promueve, contribuyendo de modo primario a formar el entramado de toda sociedad.
Sin embargo, al mismo tiempo, la Familia de Nazaret es única, diversa de todas las demás, por su singular vocación vinculada a la misión del Hijo de Dios. Precisamente con esta unicidad señala a toda familia, y en primer lugar a las familias cristianas, el horizonte de Dios, el primado dulce y exigente de su voluntad y la perspectiva del cielo al que estamos destinados. Por todo esto hoy damos gracias a Dios, pero también a la Virgen María y a san José, que con tanta fe y disponibilidad cooperaron al plan de salvación del Señor.
Para expresar la belleza y el valor de la familia, hoy se han dado cita en Madrid miles de personas. A ellas quiero dirigirme ahora en lengua española.
Dirijo ahora un cordial saludo a los participantes que se encuentran reunidos en Madrid en esta entrañable fiesta para orar por la familia y comprometerse a trabajar en favor de ella con fortaleza y esperanza. La familia es ciertamente una gracia de Dios, que deja traslucir lo que él mismo es: Amor. Un amor enteramente gratuito, que sustenta la fidelidad sin límites, aun en los momentos de dificultad o abatimiento. Estas cualidades se encarnan de manera eminente en la Sagrada Familia, en la que Jesús vino al mundo y fue creciendo y llenándose de sabiduría, con los cuidados primorosos de María y la tutela fiel de san José.
Queridas familias, no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen. Pedídselo constantemente al Señor, orad juntos, para que vuestros propósitos sean iluminados por la fe y ensalzados por la gracia divina en el camino hacia la santidad. De este modo, con el gozo de vuestro compartir todo en el amor, daréis al mundo un hermoso testimonio de lo importante que es la familia para el ser humano y la sociedad. El Papa está a vuestro lado, pidiendo especialmente al Señor por quienes en cada familia tienen mayor necesidad de salud, trabajo, consuelo y compañía. En esta oración del Ángelus, os encomiendo a todos a nuestra Madre del cielo, la Santísima Virgen María.

La infancia de Jesús
Presentación de Jesús en el templo
(...) En el cuadragésimo día hay tres acontecimientos: la «purificación» de María, el «rescate» del hijo primogénito Jesús mediante un sacrificio prescrito por la Ley y la «presentación» de Jesús en el templo.
En el relato de la infancia en su conjunto, y también en este pasaje del texto, se puede reconocer fácilmente el fundamento judeocristiano que proviene de la tradición familiar de Jesús. Pero se puede ver al mismo tiempo que ha sido elaborado por alguien que escribe y piensa según la cultura griega, y que se ha de identificar lógicamente en el mismo evangelista Lucas. En esta redacción se pone de manifiesto, por un lado, que su autor no tenía un conocimiento preciso de la legislación veterotestamentaria y, por otro, que su interés no se centraba en los detalles, sino que se orientaba más bien al núcleo teológico del acontecimiento, que es lo que pretendía demostrar ante sus lectores.
En el Libro del Levítico se establece que una mujer, después de dar a luz un varón, es impura (es decir, excluida de las prácticas litúrgicas) durante siete días; el octavo día el niño ha de ser circuncidado, y la mujer deberá quedarse en casa todavía treinta y tres días para purificar su sangre (cf. Lv 12, 1-4). Después debe ofrecer un sacrificio de purificación, un cordero como holocausto y un pichón o una tórtola como sacrificio expiatorio. Los pobres sólo tienen que ofrecer dos tórtolas o dos pichones.
María ofreció el sacrificio de los pobres (cf. Lc 2, 24). Lucas, cuyo Evangelio está impregnado todo él por una teología de los pobres y de la pobreza, nos da a entender aquí, una vez más de manera inequívoca, que la familia de Jesús se contaba entre los pobres de Israel; nos hace comprender que precisamente entre ellos podía madurar el cumplimiento de la promesa. También aquí nos percatamos nuevamente de lo que quiere decir: «nacido bajo la Ley»; y qué significa el que Jesús diga al Bautista que debe cumplirse toda justicia (cf. Mt 3, 15). María no necesita ser purificada por el parto de Jesús: este nacimiento trae la purificación del mundo. Pero ella obedece la Ley y sirve justamente así al cumplimiento de las promesas.
El segundo acontecimiento del que se trata es el rescate del primogénito, que es propiedad incondicional de Dios. El precio del rescate era de cinco siclos y se podía pagar en todo el país a cualquier sacerdote.
Lucas cita ante todo explícitamente el derecho a reservarse al primogénito: «Todo primogénito varón será consagrado (es decir, perteneciente) al Señor» (Lc 2, 23; cf. Ex 13, 2; Ex 13, 12-15). Pero lo singular de su narración consiste en que luego no habla del rescate de Jesús, sino de un tercer acontecimiento, de la entrega («presentación») de Jesús. Obviamente, quiere decir: este niño no ha sido rescatado y no ha vuelto a pertenecer a sus padres, sino todo lo contrario: ha sido entregado personalmente a Dios en el templo, asignado totalmente como propiedad suya. La palabra paristánai, traducida aquí como «presentar», significa también «ofrecer», referido a lo que ocurre con los sacrificios en el templo. Suena aquí el elemento del sacrificio y el sacerdocio.
Sobre el acto del rescate prescrito por la Ley, Lucas no dice nada. En su lugar se destaca lo contrario: la entrega del Niño a Dios, al que tendrá que pertenecer totalmente. Para ninguno de dichos actos prescritos por la Ley era necesario presentarse en el templo. Para Lucas, sin embargo, es esencial precisamente esta primera entrada de Jesús en el templo como lugar del acontecimiento. Aquí, en el lugar del encuentro entre Dios y su pueblo, en vez del acto de recuperar al primogénito, se produce el ofrecimiento público de Jesús a Dios, su Padre.
A este acto cultual, en el sentido más profundo de la palabra, sigue en Lucas una escena profética. El viejo profeta Simeón y la profetisa Ana –movidos por el Espíritu de Dios– se presentan en el templo y saludan como representantes del Israel creyente al «Mesías del Señor» (Lc 2, 26).
A Simeón se le describe con tres cualidades: es justo, es piadoso y espera la consolación de Israel. En la reflexión sobre la figura de san José hemos visto lo que es un hombre justo: un hombre que vive en y de la Palabra de Dios, vive en la voluntad de Dios, tal como está descrita en la Torá. Simeón es «piadoso», vive en una íntima apertura personal hacia Dios. Está interiormente cerca del templo, vive en el encuentro con Dios y espera la «consolación de Israel». Vive orientado hacia lo que redime, hacia quien ha de venir.
En la palabra «consolación» (paráklésis) resuena la palabra de Juan sobre el Espíritu Santo. Él es el Paráclito, el Dios consolador. Simeón es uno que espera y aguarda, y justamente así se posa ya ahora en él el «Espíritu Santo». Podríamos decir que es un hombre espiritual y, por tanto, sensible a las llamadas de Dios, a su presencia. Por eso habla ahora también como profeta.
En un primer momento toma al Niño Jesús en sus brazos y bendice a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz» (Lc 2, 29).
El texto, tal como Lucas lo transmite, ya está litúrgicamente acuñado. Desde los tiempos antiguos forma parte de la oración litúrgica de la noche en las iglesias, tanto de Oriente como de Occidente. Y, junto con el Benedictus y el Magnificat, transmitidos también por Lucas en el relato de la infancia, pertenece al patrimonio de plegarias de la Iglesia judeocristiana más antigua, cuya vida litúrgica llena de espíritu podemos atisbar aquí por un momento. En las palabras dirigidas a Dios se califica al Niño Jesús como «tu salvación». Vuelve a sonar la palabra sótér (salvador), que habíamos encontrado en el mensaje del ángel en la Noche Santa.
En este himno se hacen dos afirmaciones cristológicas. Jesús es «luz para alumbrar a las naciones», y existe para la «gloria de tu pueblo, Israel» (Lc 2, 32). Ambas expresiones están tomadas del profeta Isaías; la de «luz para iluminar a las naciones» proviene del primer y del segundo canto del Siervo del Señor (cf. Is 42, 6; Is 49, 6). Jesús es identificado así como el siervo de Dios, que en el profeta aparece como una figura misteriosa que remite al futuro. La esencia de su misión conlleva la universalidad, la revelación a las naciones, a las que el siervo lleva la luz de Dios. La referencia a la gloria de Israel se encuentra en las palabras de consuelo del profeta y está dirigida al Israel atemorizado, al cual se le anuncia una ayuda mediante el poder salvador de Dios (cf. Is 46, 13).
Simeón, con el niño en brazos, tras haber alabado a Dios, se dirige con una palabra profética a María, a. la que, después de las muestras de alegría por el niño, anuncia una especie de profecía de la cruz (cf. Lc 2, 34 s). Jesús «está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción». Al final le dirige a la madre una predicción muy personal: «Y a ti, una espada te traspasará el alma.» La teología de la gloria está indisolublemente unida a la teología de la cruz. Al siervo de Dios le corresponde la gran misión de ser el portador de la luz de Dios para el mundo. Pero esta misión se cumple precisamente en la oscuridad de la cruz.
Como trasfondo de la palabra sobre los muchos que caen y se levantan está la alusión a una profecía tomada de Isaías (Is 8, 14), en la cual se indica a Dios mismo como una piedra en la que se tropieza y se cae. Así, justamente en el oráculo sobre la Pasión, aparece la profunda relación de Jesús con Dios mismo. Dios y su Palabra –Jesús, la palabra viva de Dios– son «signos» e incitan a la decisión. La oposición del hombre contra Dios recorre toda la historia. Jesús se revela como el verdadero signo de Dios, precisamente tomando sobre sí, atrayendo hacia si la oposición contra Dios hasta la oposición de la cruz.
Aquí no se habla del pasado. Todos nosotros sabemos hasta qué punto Cristo es hoy signo de una contradicción que, en último análisis, apunta a Dios mismo. Dios es considerado una y otra vez como el límite de nuestra libertad, un límite que se ha de abatir para que el hombre pueda ser totalmente él mismo. Dios, con su verdad, se opone a la multiforme mentira del hombre, a su egoísmo y a su soberbia.
Dios es amor. Pero también se puede odiar el amor cuando éste exige salir de uno mismo para ir más allá. El amor no es una romántica sensación de bienestar. Redención no es wellness, un baño en la autocomplacencia, sino una liberación del estar oprimidos en el propio yo. Esta liberación tiene el precio del sufrimiento de la cruz. La profecía de la luz y la palabra acerca de la cruz van juntas.
Como hemos visto, este oráculo sobre el sufrimiento se hace finalmente muy concreto; una palabra dirigida directamente a María: «Y a ti, una espada te traspasará el alma» (Lc 2, 35). Podemos suponer que esta frase haya sido conservada en la antigua comunidad judeocristiana como palabra tomada de los recuerdos personales de María. Allí se conocía también, basándose en dicho recuerdo, el significado concreto que tenía la frase. Pero también nosotros podemos saberlo, junto con la Iglesia creyente y orante. La oposición contra el Hijo afecta también a la Madre e incide en su corazón. La cruz de la contradicción, que se ha hecho radical, se convierte en ella en una espada que le traspasa el alma. De María podemos aprender la verdadera compasión, libre de sentimentalismo alguno, acogiendo el dolor ajeno como sufrimiento propio.
En los Padres de la Iglesia se consideraba la insensibilidad, la indiferencia ante el dolor ajeno como algo típico del paganismo. La fe cristiana opone a esto el Dios que sufre con los hombres y así nos atrae a la compasión. La Mater Dolorosa, la Madre con la espada en el corazón, es el prototipo de este sentimiento de fondo de la fe cristiana.
Junto al profeta Simeón comparece la profetisa Ana, una mujer de ochenta y cuatro años que, después de estar siete años casada, vivía viuda desde hacía decenios. «No se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones» (Lc 2, 37). Ella es la imagen por excelencia de la persona verdaderamente piadosa. En el templo se siente simplemente en su casa. Vive cerca de Dios y para Dios en cuerpo y alma. De este modo, es realmente una mujer colmada de Espíritu, una profetisa. Puesto que vive en el templo –en adoración–, está allí cuando llega Jesús. «Presentándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén» (Lc 2, 38). Su profecía consiste en su anuncio, en la transmisión de la esperanza de la que ella vive.
Lucas concluye su relato del nacimiento de Jesús, del que formaba parte también el cumplimiento de todo lo que se debía hacer según las prescripciones de la Ley (cf. Lc 2, 39), hablando del retorno de la Sagrada Familia a Nazaret. «El niño iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él» (Lc 2, 40).

Se dice Credo Dícitur Credo.
Oración de los fieles
53. Oremos al Señor nuestro Dios, Padre de la gran familia humana.
- Por la Iglesia, la familia de los hijos de Dios: para que sepa acoger a todos. Roguemos al Señor.
- Por todos los hogares: para que sepamos discernir los valores permanentes que es preciso salvaguardar. Roguemos al Señor.
- Por los padres: para que sepan educar a sus hijos, respetando su personalidad y ganándose su confianza. Roguemos al Señor.
- Por los novios: para que, preparándose seriamente durante el noviazgo, sean capaces de realizar su vida familiar según el proyecto de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes: para que procuren con tenacidad la solución de los graves problemas -educación, vivienda, salarios- que afectan a la familia. Roguemos al Señor.
- Por las familias desunidas, por las familias que sufren: para que reciban ayuda y consuelo, fruto de la solidaridad cristiana. Roguemos al Señor.
- Por nosotros aquí reunidos: para que la Eucaristía que celebramos fomente en nosotros el espíritu de familia. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, la plegaria de tu Iglesia, que pone su confianza en tu amor y su mirada en el hogar de Nazaret. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de expiación, te suplicamos, por intercesión de la Virgen, Madre de Dios, y de san José, que guardes a nuestras familias, en tu gracia y en tu paz verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstiam tibi placatiónis offérimus, Dómine, supplíciter deprecántes, ut, Deíparae Vírginis beatíque Ioseph interveniénte suffrágio, famílias nostras in tua grátia fírmiter et pace constítuas. Per Christum.
PREFACIO III DE NAVIDAD
El intercambio efectuado en la Encarnación del Verbo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Por Él, hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva, ya que al asumir tu Hijo nuestra fragilidad humana, no sólo quedó nuestra carne mortal honrada para siempre, sino que, por esta unión admirable, nos hizo también participes de su eternidad.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE NATIVITATE DOMINI
De commercio in Incarnatione Verbi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem hódie commércium nostrae reparatiónis effúlsit, quia, dum nostra fragílitas a tuo Verbo suscípitur, humána mortálitas non solum in perpétuum transit honórem, sed nos quoque, mirándo consórtio, reddit aetérnos.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. Se dice Reunidos en comunión propio. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANO. Dicitur Communicántes proprium.
Antífona de comunión Ba 3, 38
Nuestro Dios apareció en el mundo y vivió entre los hombres.
Antiphona ad communionem
Deus noster in terris visus est, et cum homínibus conversátus est.
Oración después de la comunión
Padre nuestro, que nos amas y nos perdonas, concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar en el cielo de su eterna compañía. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Quos caeléstibus réficis sacraméntis, fac, clementíssime Pater, sanctae Famíliae exémpla iúgiter imitári, ut, post aerúmnas saeculi, eius consórtium consequámur aetérnum. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 29 de diciembre
S
anto Tomas Becket, obispo y mártir, que por defender la justicia y la Iglesia fue obligado a desterrarse de la sede Canterbury y de la misma Inglaterra, volviendo al cabo de seis años a su patria, donde padeció mucho hasta que fue asesinado en la catedral por los esbirros del rey Enrique II, emigrando a Cristo (1170).
2. Conmemoración de san David, rey y profeta, hijo de Jesé betlehemita, quien encontró gracia ante Dios y fue ungido con el santo óleo por el profeta Samuel para regir el pueblo de Israel. Trasladó a la ciudad de Jerusalén el arca del Señor, y el Señor le juró que su descendencia permanecería para siempre, porque de él nacería Jesucristo según la carne.
3. En Arlés, de la Provenza, en la Galia, san Trófimo, considerado como el primer obispo de esta ciudad (s. III).
4. En Cartago, san Libosio, obispo de Vaga y mártir, que en el concilio de Cartago afirmó acerca del bautismo de los herejes: Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre (c. 258).
5. En Milán, de la Liguria, san Martiniano, obispo (c. 431).
6. En Constantinopla, san Marcelo, abad del monasterio de los Acemetes en el Bósforo, donde día y noche, sin parar, se cantaban salmos (c. 480).
7. En Oroër, de Neustria, san Ebrulfo, abad del monasterio de Saint-Fuscien, en tiempo del rey Childerberto (c. 596).
8*. En Palermo, de Sicilia, beato Gerardo Cagnoli, religioso de la Orden de Hermanos Menores, que durante mucho tiempo hizo vida eremítica (1342).
9*. En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Howard, mártir, que, siendo vizconde de Stafford, profesó la fe católica y por esto fue acusado de conspiración contra el rey Carlos II, muriendo degollado por Cristo (1680).
10. En Seúl, de Corea, santos Benedicta Ion Kyong-nyon, viuda y catequista, y seis compañeros (Sus nombres son: san Pedro Ch’oe Ch’ang-hub, catequista; Bárbara Cho Chung-i, viuda de san Sebastián Nam I-gwam; Magdalena Han Yong-i, viuda; Isabel Chong Chong-hye, virgen, hija de santa Cecilia Yu So-sa y hermana de san Pablo Chong Ha-sang; Bárbara Ko Sun-i, mujer de san Agustín Pak Chong-won; y Magdalena Yi Yong-dog, virgen, hermana de santa Catalina Yi.), mártires, todos los cuales sufrieron muchos suplicios a causa del nombre de cristiano, acabando degollados (1839).
11*. En la ciudad de Paterna, en la región de Valencia, en España, beato José Aparicio Sanz, presbítero y mártir, que derramó su sangre por Cristo cuando arreciaba la persecución contra la fe (1936).
12*. En el pueblo de Picadero de Paterna, de la misma región de Valencia, beatos mártires Enrique Juan Requena, presbítero, y José Perpiñá Nácher, los cuales lucharon noblemente por Cristo (1936).
13*. En la localidad de San Miguel de los Reyes, en la misma región, beato Juan Bautista Ferreres Boluda, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que durante la misma persecución, imitando la pasión de Cristo, consiguió la palma el martirio (1936).

sábado, 22 de noviembre de 2014

Sábado 27 diciembre 2014, San Juan, apóstol y evangelista, Fiesta.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES

F) Acomodaciones que competen al ministro


85. Haga uso el ministro, gustosa y oportunamente, de las opciones que le ofrece el rito, según las circunstancias, necesidades particulares y deseos de los fieles.

86. Según esto, el ministro puede introducir en el rito algunas acomodaciones exigidas por las circunstancias. Por ejemplo:
a) Si la madre del niño ha fallecido de parto, esta circunstancia deberá tenerse en cuenta en la monición inicial (nn. 109 y 136), en la oración universal (nn. 117-18 y 143-144) y en la bendición final (nn. 135 y 160).
b) En el diálogo con los padres (nn. 1l0-111) hay que fijarse en las respuestas que dan; si en vez de responder: “El Bautismo”, contestan “la gracia de Cristo”, o “la entrada en la Iglesia”, o “la vida eterna”, el ministro no debe empezar la frase siguiente por: “El Bautismo que pedís para vuestros hijos. . .”, sino ajustándose a la respuesta de los padres: “La gracia de Cristo”, etc.
c) El rito para presentar a la Iglesia un niño ya bautizado (nn. 169-183) no prevé más que el caso de un niño bautizado en peligro de muerte, pero se puede adaptar también a otras circunstancias; por ejemplo, cuando unos niños han sido bautizados en tiempos de persecución religiosa o durante un desacuerdo pasajero entre los padres, etc.

CALENDARIO

27
SÁBADO. Hasta la hora nona:
SAN JUAN, apóstol y evangelista, Fiesta


Fiesta de san Juan, apóstol y evangelista, hijo de Zebedeo, que junto con su hermano Santiago y con Pedro fue testigo de la transfiguración y de la pasión del Señor, y al pie de la cruz recibió de él a María como madre. En su Evangelio y en otros escritos se muestra como teólogo, habiendo contemplado la gloria del Verbo encarnado y anunciando lo que vio (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. Nav., conveniente PE I, embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. V.
- 1Jn 1, 1-4. Os anunciamos lo que hemos visto y oído.
- Sal 96. R. Alegraos, justos, con el Señor.
- Jn 20, 2-8. El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elog. prop. de la fiesta de la Sagrada Familia, pág. 43 y elogs. del 28 de diciembre, pág. 737.
CALENDARIOS: Barcelona: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Lluís Martínez Sistach, arzobispo (1987).
Huelva: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. José Vilaplana Blasco, obispo (1984).
Mérida-Badajoz: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Santiago García Aracil, arzobispo (1984).

27 SÁBADO. Después de la hora nona:
Misa vespertina de la fiesta de la Sagrada Familia (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio de la fiesta, Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Juan, apóstol y evangelista, hijo de Zebedeo, que junto con su hermano Santiago y con Pedro fue testigo de la transfiguración y de la pasión del Señor, y al pie de la cruz recibió de él a María como madre. En su Evangelio y en otros escritos se muestra como teólogo, habiendo contemplado la gloria del Verbo encarnado y anunciando lo que vio. (s. I)

27 de diciembre
SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA
Fiesta
Die 27 decembris
S. IOANNIS, APOSTOLI ET EVANGELISTAE
Festum
Antífona de entrada
Este es el apóstol Juan, que durante la cena reclinó su cabeza en el pecho del Señor. Este es el apóstol que conoció los secretos divinos y difundió la palabra de vida por toda la tierra.
Antiphona ad introitum
Iste est Ioánnes, qui supra pectus Dómini in cena recúbuit: beátus Apóstolus, cui reveláta sunt secréta caeléstia, et verba vitae in toto terrárum orbe diffúdit.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios y Señor nuestro, que nos has revelado por medio del apóstol san Juan el misterio de tu Palabra hecha carne; concédenos, te rogamos, llegar a comprender y amar de corazón lo que tu apóstol nos dio a conocer. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui per beátum apóstolum Ioánnem Verbi tui nobis arcána reserásti, praesta, quaesumus, ut, quod ille nostris áuribus excellénter infúdit, intellegéntiae competéntis eruditióne capiámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de san Juan, apóstol y evangelista.

PRIMERA LECTURA
Os anunciamos lo que hemos visto y oído

Comienzo de la primera carta del apóstol san Juan 1, 1-4

Queridos hermanos:
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó.
Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 96, 1-2. 5-6. 11-12
R.
Alegraos, justos, con el Señor. Laetámini, iusti, in Dómino.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R.
Alegraos, justos, con el Señor. Laetámini, iusti, in Dómino.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
Alegraos, justos, con el Señor. Laetámini, iusti, in Dómino.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre. R.
Alegraos, justos, con el Señor. Laetámini, iusti, in Dómino.

ALELUYA
A ti, Oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles. Te Deum laudámus, te Dóminum confitémur; te gloriósus Apostolórum chorus laudat Dómine.

EVANGELIO
El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro 

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 2-8
Gloria a ti, Señor.

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
-«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que habla llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Audiencia general 5 de julio de 2006
Según la tradición, Juan es "el discípulo predilecto", que en el cuarto evangelio se recuesta sobre el pecho del Maestro durante la última Cena (cf. Jn 13, 25), se encuentra al pie de la cruz junto a la Madre de Jesús (cf. Jn 19, 25) y, por último, es testigo tanto de la tumba vacía como de la presencia del Resucitado (cf. Jn 20, 2; 21, 7) (...). Nosotros nos contentamos ahora con sacar una lección importante para nuestra vida:  el Señor desea que cada uno de nosotros sea un discípulo que viva una amistad personal con él. Para realizar esto no basta seguirlo y escucharlo exteriormente; también hay que vivir con él y como él. Esto sólo es posible en el marco de una relación de gran familiaridad, impregnada del calor de una confianza total. 

Oración de los fieles
367. El evangelista san Juan contempló al Señor Jesús en la Palabra hecha carne. Por su intercesión, elevemos al Padre nuestra común oración.
- Por la Iglesia: para que viva siempre mejor el mandato del amor, recordado y testimoniado por el evangelista san Juan. Oremos al Señor.
- Por todos los que anuncian el Evangelio a través de la predicación, de la catequesis y de los varios medios de comunicación social: para que puedan hacerlo en todo momento con la sabiduría y profundidad del apóstol san Juan. Oremos al Señor.
- Por todos los que sufren en el cuerpo y en el espíritu: para que sean fortalecidos por la maternal asistencia de la Virgen María, confiada por Cristo en la cruz a su discípulo amado. Oremos al Señor.
- Por todos nosotros: para que, por la intercesión de san Juan, evangelista, unamos la intimidad en la oración al ardor apostólico en el servicio a Dios y a los hermanos. Oremos al Señor.
Todo esto te lo pedimos, Padre, por tu Hijo Jesucristo, que quiso acampar entre nosotros para nuestra salvación. Él, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, los dones que presentamos en tu altar y haz que por esta cena, que fue para san Juan fuente de revelación, también lleguemos nosotros a participar plenamente en el misterio de tu Palabra eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera, quaesumus, Dómine, obláta sanctífica, et praesta, ut ex huius cenae convívio aetérni Verbi secréta hauriámus, quae ex eódem fonte apóstolo tuo Ioánni revelásti. Per Christum.
PREFACIO III DE NAVIDAD
El intercambio efectuado en la Encarnación del Verbo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Por Él, hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva, ya que al asumir tu Hijo nuestra fragilidad humana, no sólo quedó nuestra carne mortal honrada para siempre, sino que, por esta unión admirable, nos hizo también participes de su eternidad.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE NATIVITATE DOMINI
De commercio in Incarnatione Verbi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem hódie commércium nostrae reparatiónis effúlsit, quia, dum nostra fragílitas a tuo Verbo suscípitur, humána mortálitas non solum in perpétuum transit honórem, sed nos quoque, mirándo consórtio, reddit aetérnos.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.
Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio.
PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANO.
Quando adhibetur Canon romanus, dicitur Communicántes proprium.
Antífona de comunión Jn 1, 14. 16
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. De su plenitud todos hemos recibido.
Antiphona ad communionem Jn 1,14. 16
Verbum caro factum est, et habitávit in nobis. Et de plenitúdine eius nos omnes accépimus.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que la Palabra hecha carne de que nos hablo san Juan, tu evangelista, que habite siempre en nosotros por esta eucaristía que hemos celebrado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut Verbum caro factum, quod beátus Ioánnes apóstolus praedicávit, per hoc mystérium quod celebrávimus hábitet semper in nobis. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO
Elogio propio de la fiesta de la Sagrada Familia

Fiesta de la Sagrada Familia, Jesús, María y José, desde la que se proponen santísimos ejemplos a las familias cristianas y se invocan los auxilios oportunos.
Elogios del día 28 de diciembre
F
iesta de los santos Inocentes mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien habían adorado los Magos, y que fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que derramarían su sangre por Dios y el Cordero.
2. En Alejandría, en Egipto, san Teona, obispo, que fue el maestro y predecesor de san Pedro, mártir (300).
3. Conmemoración de san Antonio, monje, el cual llevó vida solitaria y, siendo ya anciano, se recluyó en el monasterio de Lérins, de la Provenza, en donde, amable y docto, murió piadosamente (c. 520).
4*. En Matelica, del Piceno, en Italia, beata Matías de Nazareis, abadesa de la Orden de las Clarisas (1326).
5. En Lyon, en Francia, muerte de san Francisco de Sales, obispo de Ginebra, cuya memoria se celebra en la fecha de su sepultura en Annecy, el día veinticuatro de enero (1622).
6. En Roma, san Gaspar del Búfalo, presbítero, el cual lucho denodadamente por la libertad de la Iglesia y, encarcelado, no cesó de conducir a los pecadores por el camino recto, principalmente con la devoción a la preciosísima sangre de Cristo, en cuyo honor fundó las Congregaciones de Misioneros y de Hermanas (1837).
7*. En Nápoles, en Italia, beata Catalina Volpicelli, virgen, que, entregada a la asistencia de los pobres y enfermos, fundó el Instituto de Esclavas del Sagrado Corazón, para que siempre manifestase una caridad activa, adaptada a las necesidades de los tiempos (1894).
8*. En Kiev, en Ucrania, beato Gregorio Khomysyn, obispo de Stanislaviv y mártir, el cual, en tiempo de persecución de la fe, mereció sentarse en el convite celestial del Cordero (1945).

viernes, 21 de noviembre de 2014

Viernes 26 diciembre 2014, San Esteban, protomártir, Fiesta.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES

E) Ritual breve del Bautismo


82. El ritual breve para bautizar a un niño en peligro de muerte, ausente el ministro ordinario, presenta dos formas:
a) “In articulo mortis”, o sea, cuando la muerte es inminente y el tiempo urge, el ministro, omitido todo lo demás; vierte sobre la cabeza del niño agua, aunque no esté bendecida, siempre que sea natural, pronunciando la fórmula habitual.
b) Pero si prudentemente se juzga que hay tiempo suficiente, congréguense algunos fieles y, si hay entre ellos alguno que pueda dirigir una breve oración, utilícese el siguiente rito: se tiene una monición del ministro y una breve oración universal, la profesión de fe de los padres o solamente del padrino, y la infusión del agua con las palabras acostumbradas. Cuando los presentes sean poco instruidos, el ministro, después de haber recitado en alta voz el símbolo de la fe, bautice según el rito indicado para el caso de peligro de muerte inminente.

83. También el sacerdote y el diácono pueden utilizar, en caso de peligro de muerte, este rito breve. El párroco u otro sacerdote que tenga potestad equivalente, si tiene a mano el Santo Crisma y queda tiempo suficiente, no deje de administrar la Confirmación después del Bautismo, omitiendo en este caso la crismación posbautismal.

84. En los casos de urgencia, no se atienda únicamente a asegurar la validez del sacramento, sino que se deben salvar todos los valores pastorales que sea posible, como se indica en los formularios previstos para estos casos.

CALENDARIO

OCTAVA DE NAVIDAD

26
VIERNES. SAN ESTEBAN, protomártir, Fiesta

Fiesta de san Esteban, protomártir, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, que fue el primero de los siete diáconos que los apóstoles eligieron como cooperadores de su ministerio, y también fue el primero de los discípulos del Señor que en Jerusalén derramó su sangre, dando testimonio de Cristo Jesús al afirmar que veía al Señor sentado en la gloria a la derecha del Padre, al ser lapidado mientras oraba por los perseguidores (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (rojo).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl. Pf. Nav., embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. V, lects. props. de la fiesta:
- Hch 6, 8-10; 7, 54-60. Veo el cielo abierto.
- Sal 30. R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
- Mt 10, 17-22. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 27 de diciembre, pág. 736.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Esteban, protomártir, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, que fue el primero de los siete diáconos que los apóstoles eligieron como cooperadores de su ministerio, y también fue el primero de los discípulos del Señor que en Jerusalén derramó su sangre, dando testimonio de Cristo Jesús al afirmar que veía al Señor sentado en la gloria a la derecha del Padre, al ser lapidado mientras oraba por los perseguidores. (s. I)

26 de diciembre
SAN ESTEBAN, PROTOMARTIR
Fiesta
Die 26 decembris
S. STEPHANI, PROTOMARTYRIS
Festum
Antífona de entrada
Las puertas del cielo se han abierto para Esteban, el primero de los mártires; por eso ha recibido el premio de la corona del triunfo.
Antiphona ad introitum
Apértae sunt iánuae caeli beáto Stéphano, qui in número Mártyrum invéntus est primus, et ídeo triúmphat in caelis coronátus.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Concédenos, Señor, la gracia de imitar a tu mártir san Esteban y de amar a nuestros enemigos, ya que celebramos la muerte de quien supo orar por sus perseguidores. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Da nobis, quaesumus, Dómine, imitári quod cólimus, ut discámus et inimícos dilígere, quia eius natalícia celebrámus, qui novit étiam pro persecutóribus exoráre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de San Esteban, protomártir.

PRIMERA LECTURA
Veo el cielo abierto

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 8-10; 7, 54-60

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espiritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
_«Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
-«Señor Jesús, recibe mi espíritu.»
Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:
-«Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»
Y, con estas palabras, expiró.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 30, 3cd-4. 6 y 8ab. 16bc-17
R.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. In manus tuas, Dómine, comméndo spíritum meum.

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. In manus tuas, Dómine, comméndo spíritum meum.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. In manus tuas, Dómine, comméndo spíritum meum.

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. In manus tuas, Dómine, comméndo spíritum meum.

ALELUYA
Sal 117, 26a y 27a
Bendito el que viene en nombre del Señor, el Señor es Dios, él nos ilumina. Benedíctus qui venit in nómine Dómini; Deus Dóminus, et illúxit nobis.

EVANGELIO
No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 17-22
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
-«No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán.
Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 26 de diciembre de 2012
Cada año, al día siguiente del Nacimiento del Señor, la liturgia nos invita a celebrar la fiesta de san Esteban, diácono y primer mártir. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos lo presenta como un hombre lleno de gracia y de Espíritu Santo (cf. Hch 6, 8-10; Hch 7, 55); en él se verificó plenamente la promesa de Jesús a la que hace referencia el texto evangélico de hoy; es decir, que los creyentes llamados a dar testimonio en circunstancias difíciles y peligrosas no serán abandonados y desprotegidos: el Espíritu de Dios hablará en ellos (cf. Mt 10, 20). El diácono Esteban, en efecto, obró, habló y murió animado por el Espíritu Santo, testimoniando el amor de Cristo hasta el sacrificio extremo. 

Oración de los fieles
366. Jesucristo es el testigo fiel, el servidor de todos, de quien san Esteban dio testimonio por primero con su martirio. Por la intercesión del mismo san Esteban, protomártir, invoquemos al Padre por las necesidades de todos los hombres.
- Para que toda la Iglesia dé testimonio valiente del Evangelio y, con la fuerza del Espíritu, lo anuncie a través de su vida y de su palabra hablada o escrita. Roguemos al Señor.
- Para que los pobres y los necesitados en el cuerpo y en el espíritu encuentren siempre hermanos que les sirvan en actitud de entrega generosa. Roguemos al Señor.
- Para que, por la intercesión de san Esteban, que supo anunciar con valentía el mensaje de Cristo, los que luchan en favor de la justicia y de la verdad tengan el valor que en todo momento necesitan. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros, como el protomártir Esteban, seamos fortalecidos por la fuerza de esta Eucaristía en la fe y en el perdón mutuo. Roguemos al Señor.
Padre, que has coronado a san Esteban con la gloria de tu Hijo, concédenos todo cuanto con fe te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dígnate, Señor, aceptar los dones que te presentamos este día, en conmemoración del triunfo glorioso de tu mártir san Esteban. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Múnera, quaesumus, Dómine, tibi sint hodiérnae devotiónis accépta, quae beáti Stéphani mártyris commemorátio gloriósa deprómit. Per Christum.
PREFACIO II DE NAVIDAD
La restauración del universo en la Encarnación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en el misterio santo que hoy celebramos, Cristo, el Señor, sin dejar la gloria del Padre, se hace presente entre nosotros de un modo nuevo: el que era invisible en su naturaleza se hace visible al adoptar la nuestra; el eterno, engendrado antes del tiempo, comparte nuestra vida temporal para asumir en sí todo lo creado, para reconstruir lo que estaba caído y restaurar de este modo el universo, para llamar de nuevo al reino de los cielos al hombre sumergido en el pecado.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE NATIVITATE DOMINI
De restauratione universa in Incarnatione
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, in huius venerándi festivitáte mystérii, invisíbilis in suis, visíbilis in nostris appáruit, et ante témpora génitus esse copit in témpore; ut, in se érigens cuncta deiécta, in íntegrum restitúeret univérsa, et hóminem pérditum ad caeléstia regna revocáret.
Unde et nos, cum ómnibus Angelis te laudámus, iucúnda celebratióne clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.
Cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio.
PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANO.
Quando adhibetur Canon romanus, dicitur Communicántes proprium.
Antífona de comunión Hch 7, 58
Se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: Señor Jesús, recibe mi espíritu.
Antiphona ad communionem Ac 7,58
Lapidábant Stéphanum, invocántem et dicéntem: Dómine Iesu, súscipe spíritum meum.
Oración después de la comunión
Señor, te damos gracias por la abundancia de tus misericordias, pues nos salvas por el nacimiento de tu Hijo, y nos llenas de júbilo por el triunfo de tu mártir san Esteban. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Grátias ágimus, Dómine, multiplicátis circa nos miseratiónibus tuis, qui et Fílii tui nativitáte nos salvas, et beáti mártyris Stéphani celebratióne laetíficas. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 27 de diciembre
F
iesta de san Juan, apóstol y evangelista, hijo de Zebedeo, que, junto con su hermano Santiago y con Pedro, fue testigo de la transfiguración y de la pasión del Señor, y al pie de la cruz recibió de Él a María como madre. En su evangelio y en otros escritos se muestra como teólogo, habiendo contemplado la gloria del Verbo encarnado y anunciando lo que vio (s. I).
2*. Conmemoración de santa Fabiola, viuda romana, la cual, según el testimonio de san Jerónimo, dedicó y llevó a cabo su penitencia en beneficio de los pobres (399)
3. En Apamea, de Bitinia, pasión de san Teodoro, monje de la laura de San Sabas, en Palestina, presbítero y mártir, el cual, junto con su hermano san Teófanes, por defender las sagradas imágenes, sufrió en Constantinopla azotes, cárcel, destierro y llagas en la frente, llamado por esto el “Grapto”, y murió en la cárcel (841).
4*. En la ciudad de Santander, en Cantabria, en el litoral de España, beato Alafredo Parte, presbítero de la Orden Clérigos Regulares de las Escuelas Pías y mártir, que, en tiempo de persecución, por ser sacerdote fue llevado al glorioso martirio (1936).
5*. En una embarcación anclada ante la ciudad de Santander, de Cantabria, en España, beato José María Corbín Ferrer, mártir, que por Cristo luchó una buena batalla (1936).