lunes, 18 de junio de 2018

Lunes 23 julio 2018, Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa, fiesta.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

San Pablo pone como principio fundamental de la perfección cristiana el precepto «revestíos de nuestro Señor Jesucristo» (Rm 13, 14). Este precepto, si vale para todos los cristianos, vale de modo especial para los sacerdotes. Mas revestirse de Cristo no es sólo inspirar los propios pensamientos en su doctrina, sino entrar en una vida nueva que, para resplandecer con los fulgores del Tabor, debe conformarse a los del Calvario. Pero esto exige un arduo y continuo trabajo, por el que nuestra alma se convierta como en víctima, a fin de participar íntimamente en el sacrificio mismo de Cristo. Trabajo arduo y constante que no ha de tener como principio una voluntad ineficaz, ni ha de limitarse tan sólo a deseos y promesas, sino que ha de ser un ejercicio incansable y continuo que lleve a una fructífera renovación del espíritu; debe ser ejercicio de piedad, que lo refiere todo a la gloria de Dios; debe ser ejercicio de penitencia, que refrene y modere los desordenados movimientos del alma; debe ser acto de caridad, que inflame nuestras almas en el amor hacia Dios y hacia el prójimo y que nos estimule a promover todas las obras de misericordia; debe ser, finalmente, voluntad activa para empeñarse y luchar por hacer lo más perfecto.

Necesario es, por lo tanto, que el sacerdote procure reproducir en su alma todo cuanto sobre el altar ocurre. Como Jesucristo se inmola a sí mismo, también su ministro debe inmolarse con El; como Jesús expía los pecados de los hombres, así él, siguiendo el arduo camino de la ascética cristiana, debe trabajar por la propia y por la ajena purificación. De esta suerte lo amonesta San Pablo Crisólogo: «Sé sacrificio y sacerdote de Dios; no pierdas lo que te dio y concedió la divina autoridad. Revístete de la estola de la santidad; cíñete con el cíngulo de la castidad; sea Cristo velo sobre tu cabeza; esté la cruz como baluarte sobre tu frente; pon sobre tu pecho el sacramento de la ciencia divina; quema siempre el oloroso perfume de la oración; empuña la espada del espíritu; haz de tu corazón como un altar y ofrece sobre él tu cuerpo generosamente como víctima a Dios... Ofrece la fe de modo que sea castigada la perfidia; inmola el ayuno, para que cese la voracidad; ofrece en sacrificio la castidad, para que muera la pasión; pon sobre el altar la piedad, para que sea depuesta la impiedad; invita a la misericordia, para que se destruya la avaricia; y para que desaparezca la necedad, conviene siempre inmolar la santidad; así tu cuerpo será tu hostia, si no está herida por ningún dardo de pecado» [12].

Cumple bien ahora el repetir, con las mismas palabras, pero de modo particular a los sacerdotes, todo cuanto Nos propusimos como digno de meditarse a todos los fieles en la encíclica Mediator Dei: «Jesucristo, en verdad, es sacerdote, pero sacerdote para nosotros, no para Sí, al ofrecer al Eterno Padre los deseos y sentimientos religiosos en nombre de todo el género humano: igualmente, El es víctima, pero para nosotros, al ofrecerse a Sí mismo en vez del hombre sujeto a la culpa. Pues bien; aquello del Apóstol, habéis de tener en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyo, exige a todos los cristianos que reproduzcan en sí, en cuanto al hombre es posible, aquel sentimiento que tenía el Divino Redentor cuando se ofrecía en Sacrificio, es decir, que imiten su humildad y eleven a la suma Majestad de Dios la adoración, el honor, la alabanza y la acción de gracias. Exige, además, que de alguna manera adopten la condición de víctima, abnegándose a sí mismos según los preceptos del Evangelio, entregándose voluntaria y gustosamente a la penitencia, detestando y expiando cada uno sus propios pecados. Exige, finalmente, que nos ofrezcamos a la muerte mística en la Cruz juntamente con Jesucristo, de modo que podamos decir como San Pablo: estoy clavado en la Cruz juntamente con Cristo» [13].

[12] Sermo 108: PL 52, 500, 501.
[13] AAS 39 (1947) 552, 553.


CALENDARIO

23 LUNES. SANTA BRÍGIDA, religiosa, patrona de Europa, fiesta


Fiesta de santa Brígida, religiosa, nacida en Suecia, que contrajo matrimonio con el noble Ulfo, de quien tuvo ocho hijos, a todos los cuales educó piadosamente, y consiguió al mismo tiempo, con sus consejos y su ejemplo, que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto este, peregrinó a muchos santuarios y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma, tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó finalmente de este mundo al cielo (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. de santas vírgenes y religiosos. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- Gál 2, 19-20. Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.
- Sal 33. R. Bendigo al Señor en todo momento.
o bien: R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
- Jn 15, 1-8. El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 24 de julio, pág. 439.
CALENDARIOS: Brígidas: Santa Brígida de Suecia (S).
Getafe: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Zaragoza: Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón y compañeros, mártires (MO).
Ciudad Real: Beatos Nicéforo de Jesús y María y compañeros, mártires (ML).
Santander: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Manuel Sánchez Monge, obispo (2005).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de santa Brígida, religiosa, nacida en Suecia, que contrajo matrimonio con el noble Ulfo, de quien tuvo ocho hijos, a todos los cuales educó piadosamente, y consiguió al mismo tiempo, con sus consejos y su ejemplo, que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto este, peregrinó a muchos santuarios y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma, tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó finalmente de este mundo al cielo. (1373)

En castellano todo es propio de la fiesta. En latín sólo la collecta, el resto está tomado del común de santas mujeres 2.

23 de julio
SANTA BRÍGIDA, RELIGIOSA, PATRONA DE EUROPA
Fiesta
Die 23 iulii
S. BIRGITTAE, RELIGIOSAE, PATRONAE EUROPAE
Festum
Antífona de entrada
Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor a santa Brígida; los ángeles se alegran de esta fiesta, y alaban a una al Hijo de Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Pr 14, 1-2
Ecce múlier sápiens, quae aedificávit domum suam, et timens Dóminum ambulávit recto itínere.
Se dice Gloria. Dícitur Gloria in excelsis
Oración colecta
Oh, Dios, que guiaste a santa Brígida en los diversos estados de vida, y le enseñaste de modo admirable la sabiduría de la cruz en la contemplación de la pasión de tu Hijo, concédenos que, siguiendo fielmente tu llamada, te busquemos en todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Birgíttam per várias vitae sémitas duxísti eámque sapiéntiam crucis in contemplatióne passiónis Fílii tui mirabíliter docuísti, concéde nobis, ut, digne in tua vocatióne ambulántes, te in ómnibus quaerere valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de Santa Brígida (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA Gál 2, 19-20
Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas.

Hermanos:
Yo he muerto a la ley por medio de la ley, con el fin de vivir para Dios.
Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.
Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 2a o 9a)
R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Aleluya Jn 15, 9b. 5b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Permaneced en mi amor -dice el Señor-; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. R. Manéte in dilectióne mea, dicit Dóminus; qui manet in me et ego in eo, hic fert fructum multum.

EVANGELIO Jn 15, 1-8
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
864 "Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen del apostolado de la Iglesia", es evidente que la fecundidad del apostolado, tanto el de los ministros ordenados como el de los laicos, depende de su unión vital con Cristo (cf Jn 15, 5; AA 4). Según sean las vocaciones, las interpretaciones de los tiempos, los dones variados del Espíritu Santo, el apostolado toma las formas más diversas. Pero es siempre la caridad, conseguida sobre todo en la Eucaristía, "que es como el alma de todo apostolado" (AA 3).

Oración de los fieles
408. Invoquemos, humildemente, hermanos, la bondad de Dios todopoderoso, por la intercesión de santa Brígida, religiosa, patrona de Europa.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sus hijos logren la perfección en todos los estados de vida. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de Europa: para que se abran al Evangelio y se enriquezcan con su luz. Roguemos al Señor.
- Por las madres de familia: para que vivan la plenitud del amor y se consagren al la educación de sus hijos. Roguemos al Señor.
- Por las viudas que viven en soledad: para que Dios las sostenga y las asista con su providencia. Roguemos al Señor.
- Por las familias de nuestra comunidad (parroquia) que no tienen trabajo o sufren por otras causas: para que se vean libres de sus angustias y recuperen su seguridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fuerza de los débiles: escucha las súplicas de los que te invocan; y, por la intercesión de santa Brígida concédeles la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración de las ofrendas
Dios misericordioso, que en santa Brígida, destruido el hombre viejo, quisiste crear al hombre nuevo a tu imagen, concédenos, transformados del mismo modo, ofrecer este sacrificio de reconciliación, agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias, Dómine, tuae plebis inténde, et, quas in honóre beátae N. devóta mente célebrat, profícere sibi séntiat ad salútem. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS SANTOS
La gloria de los Santos
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque eres glorificado en la asamblea de los santos, y, al coronar sus méritos, coronas tu propios dones.
Tú nos ofreces el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino; para que, animados por tan abundantes testigos, cubramos sin desfallecer la carrera que nos corresponde y alcancemos, con ellos, la corona de gloria que no se marchita, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con la variada asamblea de los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS
De gloria Sanctorum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui in Sanctórum concílio celebráris, et eórum coronándo mérita tua dona corónas. Qui nobis eórum conversatióne largíris exémplum, et communióne consórtium, et intercessióne subsídium; ut, tantis téstibus confirmáti, ad propósitum certámen currámus invícti et immarcescíbilem cum eis corónam glóriae consequámur, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cumque multíplici congregatióne Sanctórum, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANO.
Antífona de comunión Sal 44, 8
Has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.
Antiphona ad communionem Mt 12, 50
Quicúmque fécerit voluntátem Patris mei, qui in caelis est, ipse meus frater et soror et mater est, dicit Dóminus
Oración después de la comunión
Te rogamos, Dios todopoderoso, que, fortalecidos por este sacramento, aprendamos a buscarte siempre sobre todas las cosas, a ejemplo de santa Brígida, y ser portadores, ya en este mundo, de la imagen del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Repléti sumus, Dómine, munéribus tuis, quae in celebritáte beátae N. percépimus; tríbue, quaesumus, ut eórum et mundémur efféctu, et muniámur auxílio. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de julio
S
an Sarbelio (José) Makhluf
, presbítero de la Orden de los Maronitas Libaneses, que, por amor a la soledad y para alcanzar la más alta perfección, dejó el cenobio de Annaya, en el Líbano, y se retiró al desierto, en el que sirvió a Dios día y noche, viviendo con gran austeridad, ayunando y orando (1898).
2. En Bolsena, ciudad de la Toscana, santa Cristina, virgen y mártir (s. inc.).
3. En Amiterno, en la Sabina, en la vía Salaria, san Victorino, mártir (c. s. IV).
4*. En Tauriano, de Calabria, san Fantino el Viejo, de sobrenombre “Taumaturgo” (s. IV).
5. En la Tebaida, santa Eufrasia, virgen, que, siendo de familia senatorial, optó por hacer vida eremítica en el desierto, en humildad, pobreza y obediencia (s. V).
6*. En Ardmore, en la provincia irlandesa de Momonia (hoy Waterford), san Declano, a quien esta Iglesia celebra con gran devoción como su primer obispo (c. s. V).
7*. En la región de Albi, de Aquitania, santa Sigolena, religiosa (c. s. VI).
8. En Rusia, santos Boris y Gleb, mártires, príncipes de Rus e hijos de san Vladimiro, que prefirieron morir antes que oponerse por la fuerza a su hermano Svatopolk. Boris consiguió la palma del martirio cerca de Pereislavia, junto al río Altam, y Gleb, poco después, junto al río Dneper, cerca de Smolensko (1015).
9*. En Rieti, ciudad de la Sabina, san Balduíno, abad, discípulo de san Bernardo en el monasterio de Claraval, que fue enviado por el mismo san Bernardo a esta ciudad para fundar y regir el monasterio de San Mateo sub Lacu (1140).
10*. En el convento de Saint-Trond, en Brabante, beata Cristina, llamada la “Admirable”, porque en ella obró Dios cosas realmente admirables, tanto en su cuerpo, pues tuvo que sufrir mucho, como en su alma, enriquecida con fenómenos místicos (c. 1224).
11. En Stary Sacz, de Tarnow, en Polonia, santa Kinga o Cunegunda, hija del rey de Hungría y casada con el príncipe Boleslao, la cual, de acuerdo con su esposo, conservó su virginidad y, muerto éste, profesó la vida religiosa bajo la Regla de Santa Clara, en el monasterio fundado por ella misma (1293).
12*. En Ferrara, ciudad de la Emilia, beato Juan de Tossignano Tavelli, obispo, de la Orden de los Jesuatos (1146).
13. En Colonia, de la Lotaringia, traslación de los tres magos, sabios procedentes de Oriente, que fueron a Belén para ofrecer dones y contemplar en un niño el misterio insondable del Unigénito (1162).
14*. En l´Aquila, en la región Vestina, beato Antonio Torriani, presbítero de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, médico de cuerpos y almas (1494).
15*. En Orbe, de Saboya (hoy en el cantón de Vaud), beata Luisa, religiosa, hija del duque beato Amadeo, que contrajo matrimonio con el príncipe Hugo de Châlon-Arlay y, fallecido éste, profesó la Regla de Santa Clara, reformada por santa Coleta, viviendo fielmente y con humildad la vida religiosa (1503).
16*. En la ciudad de Derby, en Inglaterra, beatos Nicolás Garlick, Roberto Ludlam y Ricardo Simpson, presbíteros y mártires, que, reinando Isabel I, después de haber sufrido toda clase de vejaciones por ser sacerdotes, fueron decapitados, alcanzando así la gloria celestial (1588).
17*. En Newcastle, junto al Tyne, también en Inglaterra, beato José Lambton, presbítero y mártir, que, no contando más que veinticuatro años, por ser sacerdote fue atrozmente descuartizado (1592).
18. En Durhan, en Inglaterra también, san Juan Boste, presbítero, que, siendo reina la misma Isabel I, por ser sacerdote sufrió el martirio y ante el juez no cesó de dar ánimos a sus compañeros (1594).
19. En la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, san José Fernández, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, decapitado a causa de su fe en Cristo, siendo emperador Minh Mang (1838).
20*. En Nápoles, ciudad de la Campania, beato Modestino de Jesús y de María (Domingo) Mazzarello, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que, cercano siempre a toda clase de pobres y afligidos, al asistir a los moribundos en tiempo de cólera murió contagiado de la misma enfermedad (1854).
21*. En la ciudad de Guadalajara, en España, beatas María Pilar de San Francisco Borja (Jacoba) Martínez García, Teresa del Niño Jesús (Eusebia) García y García, y María Ángeles de San José (Marciana) Valtierra Tordesillas, carmelitas descalzas, vírgenes y mártires, todas ellas coronadas con el martirio durante la guerra, mientras aclamaban a Cristo, su Esposo (1936).
22*. En Barcelona, también en España, beata María de la Merced Prat, de la Sociedad de Santa Teresa de Jesús, virgen y mártir, que durante la misma contienda fue condenada a muerte por ser religiosa (1936).
23*. En Barcelona igualmente, beato Javier Bordas Piferrer, religioso salesiano, que con su martirio testimonió claramente que era discípulo del divino Maestro (1936).

domingo, 17 de junio de 2018

Domingo 22 julio 2018, XVI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Como toda la vida del Salvador fue ordenada al sacrificio de sí mismo, así también la vida del sacerdote, que debe reproducir en sí la imagen de Cristo, debe ser con El, por El y en El un aceptable sacrificio.

En efecto, la oferta que el Señor hizo en el Calvario no fue sólo la inmolación de su propio Cuerpo; pues El se ofreció a sí mismo, hostia de expiación, como Cabeza de la Humanidad, y por eso, al encomendar su espíritu en las manos del Padre, se encomendó a sí mismo a Dios como hombre, para recomendar todos los hombres a Dios [10].

Lo mismo ocurre en el sacrificio eucarístico, que es renovación incruenta del sacrificio de la cruz: pues, en él, Cristo se ofrece a sí mismo al Padre por su gloria y por nuestra salud. Mas, como quiera que El, sacerdote y víctima, obra como Cabeza de la Iglesia, se ofrece e inmola, no solamente a sí mismo, sino también a todos los fieles, y en cierto modo a todos los hombres [11].

Ahora bien: si esto vale de todos los fieles, con mayor razón vale de los sacerdotes, que son ministros de Cristo principalmente por la celebración del sacrificio eucarístico. Precisamente en el sacrificio eucarístico, cuando representando a la persona de Cristo consagran el pan y el vino, que se convierten en cuerpo y sangre de Cristo, pueden beber, en la fuente misma de la vida sobrenatural, los tesoros de la salvación y todos aquellos medios que les son necesarios, no sólo para sí mismos individualmente, sino también para cumplir su misión.

Porque el sacerdote, al estar en tan estrecho contacto con estos divinos misterios, no puede menos de tener hambre y sed de justicia (cf. Mt 5, 6) ni dejar de sentir los estímulos de ajustar su vida a aquella tan excelsa dignidad, con que está adornado, y de encuadrarla en su afán de sacrificarse, pues en cierto modo debe inmolarse a sí mismo junto con Cristo. Por lo tanto, no se contente con celebrar la santa misa: necesario es que la viva íntimamente; y tan sólo así podrá encontrar aquella vida sobrenatural que habrá de transformarle, haciéndole participar —en cierto modo— de la vida sacrificial del mismo Divino Redentor.

[10] S. Athanas. De Incarnatione, n. 12: PG 26, 1003 ss
[11] . Cf. S. Aug. De civitate Dei 10, 6; PL 41, 284.


CALENDARIO

22 + XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Misa
del Domingo (verde).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. dominical.
LECC.: vol. I (B).
- Jer 23, 1-6. Reuniré el resto de mis ovejas, y les pondré pastores.
- Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
- Ef 2, 13-18. Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno.
- Mc 6, 30-34. Andaban como ovejas que no tienen pastor.

La figura de Cristo como Pastor del pueblo de Dios es el centro de la liturgia de hoy. En Él se cumple la profecía de Jeremías (1 lect.): «Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé». Cristo, en su vida, ya fue Pastor siendo cercano a la gente (cf. Ev.). Y mediante la cruz, uniendo en uno solo a los dos pueblos —judíos y gentiles—, dio muerte al odio (2 lect.). Un solo rebaño y un solo pastor. Esta realidad espiritual se hace presente en la Iglesia de la que están llamados a formar parte todos los pueblos y en la que Cristo Pastor se hace presente especialmente a través del sacerdocio ministerial.

* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 23 de julio, pág. 437.

TEXTOS MISA

XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO DOMINICA XVI PER ANNUM.
Antífona de entrada Sal 53, 6. 8
Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre, que es bueno.
Antiphona ad introitum Ps 53, 6. 8
Ecce Deus ádiuvat me, et Dóminus suscéptor est ánimae meae. Voluntárie sacrificábo tibi, et confitébor nómini tuo, Dómine, quóniam bonum est.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Muéstrate propicio con tus siervos, Señor, y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren siempre, con observancia atenta, en tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Propitiáre, Dómine, fámulis tuis, et clémenter grátiae tuae super eos dona multíplica, ut, spe, fide et caritáte fervéntes, semper in mandátis tuis vígili custódia persevérent. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del XVI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B (Lec. I B).

PRIMERA LECTURA Jer 23, 1-6
Reuniré el resto de mis ovejas, y les pondré pastores
Lectura del libro de Jeremías.

¡Ay de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño! —oráculo del Señor—.
Por tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel a los pastores que pastorean a mi pueblo:
«Vosotros dispersasteis mis ovejas y las dejasteis ir sin preocuparos de ellas. Así que voy a pediros cuentas por la maldad de vuestras acciones —oráculo del Señor—.
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán. Ninguna se perderá —oráculo del Señor—».
Mirad que llegan días —oráculo del Señor— en que daré a David un vástago legítimo:
reinará como monarca prudente,
con justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y le pondrán este nombre:
«El-Señor-nuestra-justicia».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1b)
R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

SEGUNDA LECTURA Ef 2, 13-18
Eres nuestra paz: el que de dos pueblos ha hecho uno
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.
Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad.
Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear, de los dos, en sí mismo, un único hombre nuevo, haciendo las paces. Reconcilió con Dios a los dos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, a la hostilidad.
Vino a anunciar la paz: paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Mis ovejas escuchan mi voz –dice el Señor– y yo las conozco, y ellas me siguen. R. Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO Mc 6, 30-34
Andaban como ovejas sin pastor
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor.

Del Papa Francisco

ÁNGELUS, Domingo 19 de julio de 2015
Queridos hermanos y hermanas, ·buenos días!
Veo que sois valientes con este calor en la plaza, ·enhorabuena!
El Evangelio de hoy nos dice que los Apóstoles, tras la experiencia de la misión, regresaron contentos pero también cansados. Y Jesús, lleno de comprensión, quiso darles un poco de alivio; y es así que los lleva a un lugar desierto, a un sitio apartado para que descansaran un poco (cf. Mc 6, 31). "Muchos los vieron marcharse y los reconocieron... y se les adelantaron" (Mc 6, 33). Y es así que el evangelista nos ofrece una imagen de Jesús de especial intensidad, "fotografiando", por decirlo así, sus ojos y captando los sentimientos de su corazón, y dice así el evangelista: "Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas" (Mc 6, 34).
Retomemos los tres verbos de este sugestivo fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los verbos del Pastor. Ver, tener compasión, enseñar. El primero y el segundo, ver y tener compasión, están siempre asociados con la actitud de Jesús: su mirada, en efecto, no es la mirada de un sociólogo o de un reportero gráfico, porque Él mira siempre con "los ojos del corazón". Estos dos verbos, ver y tener compasión, configuran a Jesús como buen Pastor. Incluso su compasión, no es solamente un sentimiento humano, sino que es la conmoción del Mesías en quien se hizo carne la ternura de Dios. Y de esta compasión nace el deseo de Jesús de alimentar a la multitud con el pan de su Palabra, es decir enseñar la Palabra de Dios a la gente. Jesús ve, Jesús tiene compasión, Jesús nos enseña. ·Es hermoso esto!
Y yo le pedí al Señor que el Espíritu de Jesús, buen pastor, este Espíritu, me guiase durante el viaje apostólico que realicé los días pasados a América Latina y que me permitió visitar Ecuador, Bolivia y Paraguay. Doy gracias a Dios de todo corazón por este don. Agradezco a los pueblos de los tres países por su afectuosa y calurosa acogida y entusiasmo. Renuevo mi gratitud a las Autoridades de estos países por su acogida y colaboración. Con gran afecto doy las gracias a mis hermanos obispos, a los sacerdotes, las personas consagradas y a todas las poblaciones por la calidez con la cual han participado. Con estos hermanos y hermanas alabé al Señor por las maravillas realizadas en el pueblo de Dios en camino en esas tierras, por la fe que animó y anima su vida y su cultura. Y lo alabamos también por las bellezas naturales con las que enriqueció a estos países. El continente latinoamericano tienes grandes potencialidades humanas y espirituales, custodia valores cristianos profundamente arraigados, pero vive también graves problemas sociales y económicos. Para contribuir a su solución, la Iglesia está comprometida en movilizar las fuerzas espirituales y morales de sus comunidades, colaborando con todos los componentes de la sociedad. Ante los grandes desafíos que debe afrontar el anuncio del Evangelio, invité a buscar en Cristo Señor la gracia que salva y que da fuerza al compromiso del testimonio cristiano, a ampliar la difusión de la Palabra de Dios, a fin de que la destacada religiosidad de esas poblaciones pueda ser siempre testimonio fiel del Evangelio.
A la maternal intercesión de la Virgen María, que toda América Latina venera como patrona con el título de Nuestra Señora de Guadalupe, confío los frutos de este inolvidable viaje apostólico.

Del Papa Benedicto XVI
ÁNGELUS, Domingo 22 de julio de 2012
Queridos hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios de este domingo nos vuelve a proponer un tema fundamental y siempre fascinante de la Biblia: nos recuerda que Dios es el Pastor de la humanidad. Esto significa que Dios quiere para nosotros la vida, quiere guiarnos a buenos pastos, donde podamos alimentarnos y reposar; no quiere que nos perdamos y que muramos, sino que lleguemos a la meta de nuestro camino, que es precisamente la plenitud de la vida. Es lo que desea cada padre y cada madre para sus propios hijos: el bien, la felicidad, la realización. En el Evangelio de hoy Jesús se presenta como Pastor de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Su mirada sobre la gente es una mirada por así decirlo "pastoral". Por ejemplo, en el Evangelio de este domingo se dice que, "habiendo bajado de la barca, vio una gran multitud; tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas" (Mc 6, 34). Jesús encarna a Dios Pastor con su modo de predicar y con sus obras, atendiendo a los enfermos y a los pecadores, a quienes están "perdidos" (cf. Lc 19, 10), para conducirlos a lugar seguro, a la misericordia del Padre.
Entre las "ovejas perdidas" que Jesús llevó a salvo hay también una mujer de nombre María, originaria de la aldea de Magdala, en el lago de Galilea, y llamada por ello Magdalena. Hoy es su memoria litúrgica en el calendario de la Iglesia. Dice el evangelista Lucas que Jesús expulsó de ella siete demonios (cf. Lc 8, 2), o sea, la salvó de un total sometimiento al maligno. ¿En qué consiste esta curación profunda que Dios obra mediante Jesús? Consiste en una paz verdadera, completa, fruto de la reconciliación de la persona en ella misma y en todas sus relaciones: con Dios, con los demás, con el mundo. En efecto, el maligno intenta siempre arruinar la obra de Dios, sembrando división en el corazón humano, entre cuerpo y alma, entre el hombre y Dios, en las relaciones interpersonales, sociales, internacionales, y también entre el hombre y la creación. El maligno siembra guerra; Dios crea paz. Es más, como afirma san Pablo, Cristo "es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad" (Ef 2, 14). Para llevar a cabo esta obra de reconciliación radical, Jesús, el Buen Pastor, tuvo que convertirse en Cordero, "el Cordero de Dios... que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Sólo así pudo realizar la estupenda promesa del Salmo: "Sí, bondad y fidelidad me acompañan / todos los días de mi vida, / habitaré en la casa del Señor / por años sin término" (Sal 23, 6).
Queridos amigos: estas palabras nos hacen vibrar el corazón, porque expresan nuestro deseo más profundo; dicen aquello para lo que estamos hechos: la vida, la vida eterna. Son las palabras de quien, como María Magdalena, ha experimentado a Dios en la propia vida y conoce su paz. Palabras más ciertas que nunca en los labios de la Virgen María, que ya vive para siempre en los pastos del Cielo, donde la condujo el Cordero Pastor. María, Madre de Cristo nuestra paz, ruega por nosotros.

DIRECTORIO HOMILÉTICO
Ap. I. La homilía y el Catecismo de la Iglesia Católica
Ciclo B. Decimosexto domingo del Tiempo Ordinario
Cristo nuestra paz
2302 Recordando el precepto: "no matarás" (Mt 5, 21), nuestro Señor exige la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la cólera homicida y del odio:
La cólera es un deseo de venganza. "Desear la venganza para el mal de aquel a quien es preciso castigar, es ilícito"; pero es loable imponer una reparación "para la corrección de los vicios y el mantenimiento de la justicia" (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 158, 1 ad 3). Si la cólera llega hasta el desear deliberado de matar al prójimo o de herirlo gravemente, constituye una falta grave contra la caridad; es pecado mortal. El Señor dice: "Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal" (Mt 5, 22).
2303 El odio voluntario es contrario a la caridad. El odio al prójimo es pecado cuando el hombre le desea deliberadamente un mal. El odio al prójimo es un pecado grave cuando se le desea deliberadamente un daño grave. "Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial… " (Mt 5, 44-45).
2304 El respeto y el crecimiento de la vida humana exigen la paz. La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra, sin la salvaguarda de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad. Es "tranquilidad del orden" (S. Agustín, civ. 19, 13). Es obra de la justicia (cf Is 32, 17) y efecto de la caridad (cf GS 78, 1-2).
2305 La paz terrena es imagen y fruto de la paz de Cristo, el "Príncipe de la paz" mesiánica (Is 9, 5). Por la sangre de su cruz, "dio muerte al odio en su carne" (Ef 2, 16; cf. Col 1, 20-22), reconcilió con Dios a los hombres e hizo de su Iglesia el sacramento de la unidad del género humano y de su unión con Dios. "El es nuestra paz" (Ef 2, 14). Declara "bienaventurados a los que obran la paz" (Mt 5, 9).
2306 Los que renuncian a la acción violenta y sangrienta y recurren para la defensa de los derechos del hombre a medios que están al alcance de los más débiles, dan testimonio de caridad evangélica, siempre que esto se haga sin lesionar los derechos y obligaciones de los otros hombres y de las sociedades. Atestiguan legítimamente la gravedad de los riesgos físicos y morales del recurso a la violencia con sus ruinas y sus muertes (cf GS 78, 5).
Testimoniar y trabajar por la paz y la justicia
2437 En el plano internacional la desigualdad de los recursos y de los medios económicos es tal que crea entre las naciones un verdadero "abismo" (SRS 14). Por un lado están los que poseen y desarrollan los medios de crecimiento, y por otro, los que acumulan deudas.
2438 Diversas causas, de naturaleza religiosa, política, económica y financiera, confieren hoy a la cuestión social "una dimensión mundial" (SRS 9). La solidaridad es necesaria entre las naciones cuyas políticas son ya interdependientes. Es todavía más indispensable cuando se trata de acabar con los "mecanismos perversos" que obstaculizan el desarrollo de los países menos avanzados (cf SRS 17; 45). Es preciso sustituir los sistemas financieros abusivos, si no usureros (cf CA 35), las relaciones comerciales inicuas entre las naciones, la carrera de armamentos, por un esfuerzo común para movilizar los recursos hacia objetivos de desarrollo moral, cultural y económico "fijando de nuevo las prioridades y las escalas de valores" (CA 28).
2439 Las naciones ricas tienen una responsabilidad moral grave respecto a las que no pueden por sí mismas asegurar los medios de su desarrollo, o han sido impedidas de realizarlo por trágicos acontecimientos históricos. Es un deber de solidaridad y de caridad; es también una obligación de justicia si el bienestar de las naciones ricas procede de recursos que no han sido pagados justamente.
2440 La ayuda directa constituye una respuesta apropiada a necesidades inmediatas, extraordinarias, causadas por ejemplo por catástrofes naturales, epidemias, etc. Pero no basta para reparar los graves daños que resultan de situaciones de indigencia ni para remediar de forma duradera las necesidades. Es preciso también reformar las instituciones económicas y financieras internacionales para que promuevan mejor relaciones equitativas con los países menos desarrollados (cf SRS 16). Es preciso sostener el esfuerzo de los países pobres que trabajan por su crecimiento y su liberación (cf CA 26). Esta doctrina exige ser aplicada de manera muy particular en el ámbito del trabajo agrícola. Los campesinos, sobre todo en el Tercer Mundo, forman la masa preponderante de los pobres.
2441 Acrecentar el sentido de Dios y el conocimiento de sí mismo constituye la base de todo desarrollo completo de la sociedad humana. Este multiplica los bienes materiales y los pone al servicio de la persona y de su libertad. Disminuye la miseria y la explotación económicas. Hace crecer el respeto de las identidades culturales y la apertura a la transcendencia (cf SRS 32; CA 51).
2442 No corresponde a los pastores de la Iglesia intervenir directamente en la actividad política y en la organización de la vida social. Esta tarea forma parte de la vocación de los fieles laicos, que actúan por su propia iniciativa con sus conciudadanos. La acción social puede implicar una pluralidad de vías concretas. Deberá atender siempre al bien común y ajustarse al mensaje evangélico y a la enseñanza de la Iglesia. Pertenece a los fieles laicos "animar, con su compromiso cristiano, las realidades y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y de justicia" (SRS 47; cf 42).

Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
220. Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que escuche al pueblo redimido por la sangre de Jesucristo.
- Por nuestro Santo Padre el papa N., por los obispos, presbíteros y diáconos, por cuantos tienen un servicio en la Iglesia y por todo el pueblo santo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por el mundo y sus gobernantes, por nuestra nación y sus magistrados, por la justicia, la libertad y la paz de los pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los que viven lejos de sus casas, por los que no tienen trabajo ni hogar, por cuantos padecen injusticia o hambre en el mundo. Roguemos al Señor.
- Por los que estamos aquí reunidos en la fe, en la piedad y en el temor de Dios, por los bienhechores de nuestra comunidad (parroquia) y por los que ayudan a los pobres. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso, miera propicio a tu pueblo; y a quienes has llamado a los premios eternos, no les niegues en la tierra tu ayuda y tu consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único los diferentes sacrificios de la ley antigua, recibe la ofrenda de tus fieles siervos y santifica estos dones como bendijiste los de Abel, para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros en alabanza de tu gloria, beneficie a la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui legálium differéntiam hostiárum uníus sacrifícii perfectióne sanxísti, áccipe sacrifícium a devótis tibi fámulis, et pari benedictióne, sicut múnera Abel, sanctífica, ut, quod sínguli obtulérunt ad maiestátis tuae honórem, cunctis profíciat ad salútem. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Sal 110, 4-5
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a los que lo temen.
O bien: Ap 3, 20
Mira, estoy a la puerta y llamo, dice el Señor. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.
Antiphona ad communionem Ps 110, 4-5
Memóriam fecit mirabílium suórum miséricors et miserátor Dóminus; escam dedit timéntibus se.
Vel: Ap 3, 20
Ecce sto ad óstium et pulso, dicit Dóminus: si quis audíerit vocem meam, et aperúerit mihi iánuam, intrábo ad illum, et cenábo cum illo, et ipse mecum.
Oración después de la comunión
Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de julio
S
anta Brígida
, religiosa, nacida en Suecia, que contrajo matrimonio con el noble Ulfo, del que tuvo ocho hijos, a los cuales educó piadosamente, consiguiendo al mismo tiempo con sus consejos y con su ejemplo que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto éste, peregrinó a muchos santuarios y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó de este mundo al cielo (1373).
2. Conmemoración de san Ezequiel, profeta, hijo del sacerdote Buzi, que elegido durante la visión de la gloria de Dios que tuvo en su exilio en el país de los caldeos, y puesto como atalaya para vigilar a la casa de Israel, censuró por su infidelidad al pueblo elegido y previó que la ciudad santa de Jerusalén sería destruida y su pueblo deportado. Estando en medio de los cautivos, alentó a éstos a tener esperanza y les profetizó que sus huesos áridos resucitarían y tendrían nueva vida.
3. En Classe, cerca de la ciudad de Rávena, en la vía Flaminia, conmemoración de san Apolinar, obispo, cuya memoria se celebra el veinte de julio (c. s. II).
4. En Bizia (hoy Wiza), en Tracia, san Severo, mártir en tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiano, que, según cuenta la tradición, convirtió al centurión san Memnón y fue martirizado después de él (c. 304).
5*. En Marsella, ciudad de la Provenza, en la Galia, san Juan Casiano, presbítero, que fundó un monasterio para varones y otro para mujeres, y, como fruto de su larga experiencia en la vida monástica, escribió para los monjes dos obras: Instituciones Cenobíticas y Conferencias de los Padres (c. 435).
6*. En Cimiez, también en la Provenza, san Valeriano, obispo, que, sacado del monasterio de Lérins para ser elevado al episcopado, puso por escrito ejemplos de la vida de varios santos para edificación de los monjes y del pueblo en general (c. 460).
7*. En Orvieto, ciudad de la Toscana, beata Juana, virgen, terciaria dominica, ilustre por su caridad y su paciencia (1306).
8*. En la localidad de Manzanares, en Castilla La Nueva, en España, beatos Nicéforo de Jesús y de María (Vicente) Díez Tejerina, presbítero, y cinco compañeros (cuyos nombres son: beatos José de los Sagrados Corazones Estalayo García, Epifanio de San Miguel Sierra Conde, Abilio de la Cruz Ramos y Ramos, Zacarías del Santísimo Sacramento Fernández Crespo, Fulgencio del Corazón de María Sánchez, religiosos), miembros todos de la Congregación de la Pasión, que en tiempo de persecución fueron fusilados por mantenerse fieles a su vocación religiosa, mereciendo por ello la corona de los mártires (1936).
9*. En Carabanchel Bajo, en la provincia de Madrid, también en España, y durante la misma persecución, beatos mártires Germán de Jesús y de María (Manuel) Pérez Giménez, presbítero, y ocho compañeros (cuyos nombres son: beatos Felipe del Sagrado Corazón de María Valcabado Granado, presbítero; Maurilio del Niño Jesús Macho Rodríguez, José de Jesús y María Osés Sáinz, Julio del Sagrado Corazón Mediavilla Concejero, José María de Jesús Muriente Ruiz Martínez, Laurino de Jesús Crucificado Proaño Cuesta, Anacario de la Inmaculada Benito Nozal, Felipe de San Miguel Ruiz Fraile, religiosos), religiosos de la misma Congregación de la Pasión, que al morir por Cristo se convirtieron en vencedores (1936).
10*. En la ciudad de Toledo, igualmente en España, beatos mártires Pedro Ruiz de los Paños y José Sala Picó, presbíteros de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, asesinados durante la misma persecución (1936).
11*. En Dachau, cerca de la ciudad de Munich, de Baviera, en Alemania, beato Cristino Gondek, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, quien desterrado de Polonia, su patria, entonces oprimida por un régimen hostil a la dignidad humana y a la religión, por su fe cristiana fue trasladado a un campo de concentración, donde, sometido a toda clase de tormentos, alcanzó la gloriosa corona de los mártires (1942).
12*. En la ciudad de Presov, de Eslovaquia, beato Basilio Hopko, obispo auxiliar de esta eparquía y mártir, que en tiempo de un régimen contrario a Cristo y a la Iglesia, mientras servía a los fieles de rito bizantino fue encarcelado, debiendo sufrir malos tratos y una cruel enfermedad hasta la muerte, alcanzando así la palma de la victoria (1976)

sábado, 16 de junio de 2018

Sábado 21 julio 2018, Sábado de la XV semana del Tiempo Ordinario o santa María en sábado, memoria libre, o san Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Pero no juzguéis que sea bastante el que por la castidad hayáis renunciado a todos los placeres de la carne, y que por vuestra obediencia hayáis sometido plenamente vuestra voluntad a vuestros superiores; necesario es, asimismo, que vuestro espíritu se halle cada día más alejado de las riquezas y de las cosas terrenales. Una y otra vez os exhortamos, amados hijos, a que no améis demasiado las cosas caducas y perecederas de este mundo; procurad, más bien —con suma veneración—, tomar como modelos a los grandes santos de tiempos pasados y de los nuestros; pues ellos, uniendo la renuncia necesaria de los bienes temporales a una suma confianza en la divina Providencia y al más ardiente celo sacerdotal, realizaron las obras más admirables confiados tan sólo en Dios que nunca niega los medios que sean necesarios. Aun los mismos sacerdotes "seculares", que no hacen profesión de pobreza por voto especial, deberán conducirse por un amor a la pobreza, que se muestre claro, así en su vida —sencilla y modesta—, como en su habitación —sin suntuosidad— y en su largueza generosa para con los pobres. Y, sobre todo, se abstengan de participar en las empresas económicas, que les apartarán del cumplimiento de sus deberes pastorales, y harán disminuir la consideración de los fieles hacia ellos. Porque el sacerdote, obligado como está a procurar por todos los medios la salvación de las almas, debe considerar como suya aquella sentencia del apóstol San Pablo: «No busco vuestras cosas, a vosotros busco» (2Co 12, 14).

Si ahora fuera oportuno el tratar detalladamente de todas aquellas virtudes, por las cuales el sacerdote ha de reproducir en sí, en la mejor forma posible, el divino ejemplar de Jesucristo, iríamos desarrollando muchas cosas que en Nuestra mente están presentes; hemos querido, sin embargo, inculcar de modo especial a vuestra mente tan sólo todo aquello que singularmente parece necesario en estos nuestros tiempos; cuanto a las demás virtudes, baste recordar esta sentencia del áureo libro de la Imitación de Cristo: «El sacerdote debe estar adornado de todas las virtudes y dar a los demás ejemplo de recta vida. Su conversación no sea según las vulgares y comunes maneras de los hombres, sino como de ángeles y hombres perfectos» [9].

Nadie ignora, mis amados hijos, que no es posible a ningún cristiano —y de modo especial, a ningún sacerdote— el imitar, en la práctica de la vida cotidiana, los admirables ejemplos del Divino Maestro, sin el auxilio de la divina gracia y sin el uso de aquellos instrumentos de la gracia misma, que El nos ha puesto a nuestra disposición. Y ello es tanto más necesario cuanto mayor es la perfección que nosotros hayamos de conseguir, y cuanto mayores son las dificultades derivadas de nuestra naturaleza, inclinada al mal. Movidos por esta razón, juzgamos Nos oportuno el pasar a la consideración de otras verdades, tan sublimes como consoladoras, en las que aparece aun más claramente cuán excelsa ha de ser la santidad sacerdotal y cuán eficaces son las riquezas que Jesucristo nos ha comunicado para que podamos llevar a la práctica, en nosotros, los designios de la divina misericordia.

[8] Pontificale Rom., In ordin. diacon.

CALENDARIO

21 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XV SEMANA DEL T. ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o SAN LORENZO DE BRINDIS, presbítero y doctor, m. libre

Misa
de sábado (verde) o de una de las memorias (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María» / para la memoria de san Lorenzo 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores o de doctores o de santos (para religiosos), o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Miq 2, 1-5. Desean los campos y se apoderan de las casas.
- Sal 9. R. No te olvides de los humildes, Señor.
- Mt 12, 14-21. Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo dicho por el profeta.
o bien:
cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 22 de julio, pág. 435.
CALENDARIOS: Capuchinos: San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor (F). Familia Franciscana: (MO).
Mallorca: Beatos Simón Reynés y compañeros, mártires (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Gabriel Pergaud, presbítero y mártir (ML).

21 SÁBADO. Después de la hora nona:
DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del XVI Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del sábado: del XV Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de santa María:
COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. I. Tiempo ordinario 7.
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS. I. Tempore per annum 7.
Antífona de entrada Cf. Lc 1, 47-48
María dijo: «Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava».
Antiphona ad introitum Cf. Lc 1, 47-48
Ait María: Exsultávit spíritus meus in Deo salutári meo; quia respéxit Dóminus humilitátem ancíllae suae.
Oración colecta
Oh, Dios, que te has dignado elegir para morada de tu Verbo el seno virginal de santa María, concédenos, defendidos por su protección, participar en su memoria llenos de alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui virginálem aulam beátae Maríae, in qua Verbum tuum habitáret, elígere dignátus es, da, quaesumus, ut, eius nos defensióne munítos, iucúndos fácias interésse eius commemoratióni. Per Dóminum.

Misa de san Lorenzo de Brindis:
Elogio del martirologio
San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, predicador incansable por las regiones de Europa, que, de carácter sencillo y humilde, cumplió fielmente todas las misiones que se le encomendaron, como la defender la Iglesia contra los infieles, reconciliar a los príncipes enfrentados y llevar el gobierno de su Orden religiosa. Murió en Lisboa, en Portugal, el veintidós de julio de 1619.

Oración colecta propia. El resto del formulario está tomado del común de pastores: III. Pastores, B. Para un pastor 1.

21 de julio
San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia
Die 21 iulii
S. Laurentii de Brindisi, presbyteri et Ecclesiae doctoris
Antífona de entrada Cf. Sal 131, 9
Que tus sacerdotes, Señor, se vistan de justicia, que tus fieles vitoreen.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 131, 9
Sacerdótes tui, Dómine, índuant iustítiam, et sancti tui exsúltent.
Oración colecta
Oh, Dios, que para gloria de tu nombre y salvación de las almas otorgaste al presbítero san Lorenzo espíritu de consejo y fortaleza, Concédenos conocer, con el mismo espíritu, lo que debemos realizar y, una vez conocido, por su intercesión llevarlo a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui pro nóminis tui glória et animárum salúte beáto Lauréntio presbytero spíritum consílii et fortitúdinis contulísti, da nobis, in eódem spíritu, et agénda cognóscere, et cógnita, eius intercessióne, perfícere. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Miq 2, 1-5
Desean los campos y se apoderan de las casas
Lectura de la profecía de Miqueas.

¡Ay de los que traman el crimen
y planean perfidias acciones en sus camas!
En cuanto apunta el día las ejecutan,
porque tienen poder.
Desean campos y los roban,
casas, y se apoderan de ellas;
oprimen al cabeza de familia
y a los suyos,
explotan al ciudadano y sus bienes.
Por tanto, esto dice el Señor:
«Yo también tramo
contra estas gentes un mal
del que no podréis apartar el cuello
y no andaréis con la cabeza alta,
pues serán malos tiempos aquellos.
Aquel día os dedicarán una sátira,
se cantará una elegía que diga:
“Estamos totalmente perdidos,
pues se reparte el lote de mi pueblo;
¿cómo se volverá hacia mí
para restituir nuestros campos
que ahora está repartiendo?”.
Por ello, no tendrás quien te eche a suertes
un lote en la asamblea del Señor».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 9, 22-23. 24-25. 28-29. 35 (R.: 33b)
R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. ¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
En su soberbia el impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
El malvado dice con insolencia:
«No hay Dios que me pida cuentas». R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente. R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano. R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

Aleluya 2 Co 5, 19ac
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. R. Deus erat in Christo mundum reconcílians sibi et pósuit in nobis verbum reconciliatiónis.

EVANGELIO 12, 14-21
Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo dicho por el profeta
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.
Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron.
Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Mirad a mi siervo, mi elegido,
mi amado, en quien me complazco.
Sobre él pondré mi espíritu
para que anuncie el derecho a las naciones.
No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará,
hasta llevar el derecho a la victoria;
en su nombre esperarán las naciones».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 40, 2
O también por las palabras: "No romperá la caña cascada", significa que le era a El tan fácil romperlos a todos como a una caña, y no como a una caña simplemente, sino como a una caña cascada. Y por las palabras: "No apagará la mecha que humea", nos demuestra el encendido furor de los judíos, y la poderosa virtud de Cristo para extinguir con toda facilidad semejante furor; en todo lo cual brilla la gran mansedumbre de Cristo.

Oración de los fieles
373. Elevemos nuestra oración a Dios, fuente de la sabiduría, que revela su misterio a los pobres y sencillos. Lo hacemos animados por la mediación de María, la humilde hija de Sión.
R. Danos, Señor, la sabiduría del corazón.
- Por los pastores del pueblo de Dios: para que sean fieles dispensadores de la palabra de verdad y no se dejen contagiar nunca por la mentalidad engañosa del mundo. Oremos. R.
- Por los pobres y los que sufren: para que, experimentando el misterio de la cruz, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen María. Oremos. R.
- Por las familias: para que guarden íntegro el sentido cristiano de la vida y resuelvan en la caridad los problemas generacionales que puedan surgir entre padres e hijos. Oremos. R.
- Por los jóvenes: para que busquen la verdad con corazón libre y puro, asumiendo las dificultades y sacrificios inherentes a la fidelidad radical al Evangelio. Oremos. R.
Acoge, Padre, nuestras súplicas y derrama sobre nosotros la luz de tu Espíritu para que, a ejemplo de la Virgen María, sepamos glorificar tu nombre con la santidad de vida. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Misa de santa María:
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones de tu pueblo, ofrecidos en la conmemoración de santa María, que te agradó por su virginidad y en su humildad concibió a tu Hijo, nuestro Señor. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Accépta sint tibi, Dómine, múnera pópuli tui, in commemoratióne beátae Maríae obláta, quae tibi virginitáte plácuit et humilitáte concépit Fílium tuum Dóminum nostrum. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la  veneración de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones, tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in veneratione beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre.
Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Lc 1, 19
María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Antiphona ad communionem Lc 2, 19
María conservábat ómnia verba haec, cónferens in corde suo.
Oración después de la comunión
Después de participar del alimento espiritual, te pedimos, Señor Dios nuestro, que, imitando fielmente a la bienaventurada Virgen María, nos dediquemos siempre al bien de la Iglesia y experimentemos el gozo de servirte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Spirituális alimóniae partícipes effécti, quaesumus, Dómine Deus noster, ut, beátam Vírginem Maríam assídue imitántes, et Ecclésiae servítio semper inveniámur inténti et tui experiámur gáudia famulátus. Per Christum.

Misa de san Lorenzo de Brindis:
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, la ofrenda que traemos a tu altar en conmemoración de san N. y, así como a él le concediste la gloria por estos santos misterios, concédenos también a nosotros el perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Praeténde múnera, quaesumus, Dómine, altáribus tuis pro beáti tui N. commemoratióne propósita, ut, sicut per haec beáta mystéria illo glóriam contulísti, ita nobis indulgéntiam largiáris. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida santa, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y la multitud de los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Mt 24, 46-47
Bienaventurado el criado a quien el Señor, al llegar, lo encuentre velando; en verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.
O bien: Cf. Lc 12, 42
Este es el siervo fiel y prudente a quien el Señor ha puesto al frente de su servidumbre, para que les reparta la ración de alimento a sus horas.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 24, 46-47
Beátus servus, quem, cum vénerit Dóminus, invénerit vigilántem; amen dico vobis, super ómnia bona sua constítuet eum.
Vel: Cf. Lc 12, 42
Fidélis servus et prudens, quem constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det illis in témpore trítici mensúram.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, que la mesa celestial robustezca y acreciente la fuerza de lo alto en quienes celebramos la festividad de san N., para que guardemos íntegro el don de la fe y caminemos por la senda de la salvación que se nos ha revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Mensa caeléstis, omnípotens Deus, in ómnibus festivitátem beáti N. celebrántibus supérnas vires firmet et áugeat, ut et fídei donum íntegrum custodiámus, et per osténsum salútis trámitem ambulémus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 22 de julio
F
iesta de santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios y convertida en su discípula, le siguió hasta el monte Calvario y mereció ser la primera que vio al Señor resucitado en la mañana de Pascua y la que se lo comunicó a los demás discípulos (s. I).
2. En Ancira, de Galacia, san Platón, mártir (s. III/IV).
3. En África, santos mártires Masilitanos, de quienes, en el aniversario de su muerte, san Agustín predicó un sermón a los fieles (s. III/IV).
4. En Antioquía, ciudad de Siria, san Cirilo, obispo, el cual, siendo emperador Diocleciano, fue encarcelado y desterrado (c. 306).
5. En la fortaleza de Suania, en los montes del Cáucaso, san Anastasio, monje, discípulo de san Máximo el Confesor, con el que, por defender la fe ortodoxa, fue encarcelado y tuvo que sufrir toda suerte de tormentos. Falleció en dicha fortaleza, o tal vez en camino, cuando se dirigía hacia ella (662).
6. En el monasterio de Fontenelle, en Neustria, san Vandregisilo, abad, que, habiendo renunciado a vivir en la corte con el rey Dagoberto, hizo vida monástica en varios lugares, y promovido al sacerdocio por san Audeno, obispo de Rouen, en el bosque llamado Gemeticense fundó y rigió el monasterio de este mismo nombre (c. 668).
7. En Menat, en la Galia Arvernense, san Meneleo, abad (c. 700).
8*. En Pavía, ciudad de la Lombardía, san Jerónimo, obispo (s. VIII).
9*. En Lodi, en la Lombardía también, san Gualterio, fundador del Hospital de la Misericordia (1224).
10*. En Venecia, beato Agustín de Biella Fangi, presbítero de la Orden de Predicadores, que prestó grandes servicios en Soncino, en Viglebano y en la misma Venecia (1493).
11. En Lisboa, capital de Portugal, san Lorenzo de Brindis, cuya memoria se celebró ayer (1619).
12. En Cardiff, ciudad de Gales, santos Felipe Evans, de la Compañía de Jesús, y Juan Lloyd, presbíteros y mártires, que, siendo rey Carlos II, fueron ahorcados al descubrirse que ejercían el sacerdocio en su patria (1679).
13*. Ante el litoral de Rochefort, en Francia, beato Jacobo Lombardie, presbítero de Limoges, mártir, que en la terrible persecución desencadenada contra la Iglesia durante la Revolución Francesa, por ser sacerdote fue encarcelado en una pequeña nave, en condiciones insalubres, donde falleció consumido por una enfermedad incurable (1794).
14. En un lugar llamado Majiazhuang, cerca de Daining, en la provincia de Hebei, en China, santos mártires Ana Wang, virgen, Lucía Wang Wangzhi y su hijo Andrés Wang Tianqing, asesinados por el nombre de Cristo durante la persecución promovida por los Yihetuan (1900).
15. Cerca de Daining, también en la provincia china de Hebei, santa María Wang Lizhi, mártir, que en la misma persecución, cuando algunos paganos intentaban salvarla pidiéndole que dijera que no era cristiana, ella afirmó abiertamente que era sierva de Cristo Jesús, por lo que fue ejecutada inmediatamente (1900).