miércoles, 22 de febrero de 2017

Miércoles 29 marzo 2017, Miércoles de la IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

1102
§ 1. No puede contraerse válidamente matrimonio bajo condición de futuro.

§ 2. El matrimonio contraído bajo condición de pasado o de presente es válido o

no, según que se verifique o no aquello que es objeto de la condición.

§ 3. Sin embargo, la condición que trata el § 2 no puede ponerse lícitamente sin licencia escrita del Ordinario del lugar.

1103 Es inválido el matrimonio contraído por violencia o por miedo grave proveniente de una causa externa, incluso el no inferido con miras al matrimonio, para librarse del cual alguien se vea obligado a casarse.

1104 § 1. Para contraer válidamente matrimonio es necesario que ambos contrayentes se hallen presentes en un mismo lugar, o en persona o por medio de un procurador.

§ 2. Expresen los esposos con palabras el consentimiento matrimonial; o, si no pueden hablar, con signos equivalentes.

1105 § 1. Para contraer válidamente matrimonio por procurador, se requiere:

1 que se haya dado mandato especial para contraer con una persona determinada;

2 que el procurador haya sido designado por el mandante, y desempeñe personalmente esa función.

§ 2. Para la validez del mandato se requiere que esté firmado por el mandante y, además, por el párroco o el Ordinario del lugar donde se da el mandato, o por un sacerdote delegado por uno de ellos, o al menos por dos testigos; o debe hacerse mediante documento auténtico a tenor del derecho civil.

§ 3. Si el mandante no puede escribir, se ha de hacer constar esta circunstancia en el mandato, y se añadirá otro testigo, que debe firmar también el escrito; en caso contrario, el mandato es nulo.

§ 4. Si el mandante, antes de que el procurador haya contraído en su nombre, revoca el mandato o cae en amencia, el matrimonio es inválido, aunque el procurador o el otro contrayente lo ignoren.

1106 El matrimonio puede contraerse mediante intérprete, pero el párroco no debe asistir si no le consta la fidelidad del intérprete.

1107 Aunque el matrimonio se hubiera contraído inválidamente por razón de un impedimento o defecto de forma, se presume que el consentimiento prestado persevera, mientras no conste su revocación.

CALENDARIO

29 MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Escuchar al Hijo y creer en el Padre es obtener la luz y la vida.
- Is 49, 8-15. Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país.
- Sal 144. R. El Señor es clemente y misericordioso.
- Jn 5, 17-30. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 30 de marzo, pág. 229.

TEXTOS MISA

Miércoles de la IV Semana de Cuaresma. Feria quarta. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 68, 14
Mi oración se dirige a ti, Señor, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.
Antiphona ad introitum Ps 68, 14
Ego vero oratiónem meam ad te, Dómine; tempus benepláciti, Deus. In multitúdine misericórdiae tuae exáudi me in veritáte salútis tuae.
Oración colecta
Oh, Dios, que concedes a los justos el premio de sus méritos, y a los pecadores, por la penitencia, les perdonas sus pecados, ten piedad de nosotros, para que la humilde confesión de nuestras culpas nos obtenga tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui et iustis praemia meritórum et peccatóribus véniam per paeniténtiam praebes, tuis supplícibus miserére, ut reátus nostri conféssio indulgéntiam váleat percípere delictórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 49, 8-15
Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país,
para repartir heredades desoladas,
para decir a los cautivos: “Salid”,
a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán,
tendrán praderas en todas las dunas;
no pasarán hambre ni sed,
no les hará daño el bochorno ni el sol;
porque los conduce el compasivo
y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos;
miradlos, del Norte y del Poniente,
y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra;
romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 144, 8-9. l3cd-14. 17-18 (R.: 8a)
R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

Versículo antes del Evangelio Jn 11, 25a. 26
Yo soy la resurrección y la vida –dice el Señor–; el que cree en mí no morirá para siempre. Ego sum resurréctio et vita, dicit Dóminus; qui credit in me, non moriétur in aetérnum.

EVANGELIO Jn 5, 17-30
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque
no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
679 Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. "Adquirió" este derecho por su Cruz. El Padre también ha entregado "todo juicio al Hijo" (Jn 5, 22;cf. Jn 5, 27; Mt 25, 31; Hch 10, 42; Hch 17, 31; 2Tm 4, 1). Pues bien, el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar (cf. Jn 3, 17) y para dar la vida que hay en él (cf. Jn 5, 26). Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo (cf. Jn 3, 18; Jn 12, 48); es retribuido según sus obras (cf. 1Co 3, 12-5) y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor (cf. Mt 12, 32; Hb 6, 4-6; Hb 10, 26-31).

Oración de los fieles
116. Imploremos, hermanos, a quien tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, y pidámosle que escuche benignamente las súplicas de su pueblo penitente.
- Para que perdone y tenga piedad de la Iglesia el que en la cruz excusó a los ignorantes. Roguemos al Señor.
- Para que se apiade de todo el género humano el que murió en la cruz por todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que se apiade de los enfermos, atribulados, presos y esclavizados el que conoció las amarguras de sentirse abandonado y triste. Roguemos al Señor.
- Para que nos admita en su reino el que recibió al ladrón arrepentido. Roguemos al Señor.
- Para que el que tan generosamente nos concede este tiempo de Cuaresma, nos dé también la fortaleza necesaria para renovarnos durante estos días en nuestra fidelidad cristiana. Roguemos al Señor.
Protégenos, Señor, salvador nuestro, y concédenos misericordiosamente los auxilios temporales y eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, que la eficacia de este sacrificio borre nuestra condición antigua con la misericordia y nos haga crecer en la novedad de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Huius sacrifícii poténtia, Dómine, quaesumus, et vetustátem nostram cleménter abstérgat, et novitátem nobis áugeat et salútem. Per Christum.
PREFACIO IV DE CUARESMA
Los frutos del ayuno
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Tú, que, por el ayuno corporal, refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO IV DE QUADRAGESIMA
De fructibus ieiunii
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui corporáli ieiúnio vítia cómprimis, mentem élevas, virtútem largíris et praemia: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Jn 3, 17
Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
Antiphona ad communionem Jn 3, 17
Non misit Deus Fílium suum in mundum, ut iúdicet mundum, sed ut salvétur mundus per ipsum.
Oración después de la comunión
Después de recibir los dones del cielo, te pedimos, Señor, que no sean motivo de juicio para nosotros, pues los instituiste como medicina para tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Caeléstia dona capiéntibus, quaesumus, Dómine, non ad iudícium proveníre patiáris, quae fidélibus tuis ad remédium providísti. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Que tus siervos, Señor, se sientan protegidos por tu amor, para que, haciendo el bien en este mundo, logren llegar a ti, suma bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Fámuli tui, Dómine, pietátis tuae protectióne muniántur, ut bonum in hoc saeculo faciéntes ad te, summum bonum, pervéniant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 30 de marzo

1. En Asti, en la región transpadana, san Segundo, mártir (s. inc).
2. En Tesalónica, en Macedonia, san Domnino, mártir (s. IV).
3. En Senlis, en la Galia lugdonense, san Régulo, obispo (s. IV).
4. Conmemoración de muchos santos mártires, que en Constantinopla, en tiempo del emperador Constancio, por orden de Macedonio, obispo arriano, fueron desterrados o torturados con toda clase de tormentos (s. IV).
5. En el monte Sinaí, san Juan, abad, que compuso la célebre obra Escala del Paraíso, para la instrucción de los monjes, señalando el camino del progreso espiritual a modo de una ascensión por treinta peldaños hacia Dios, de donde mereció ser nombrado con el sobrenombre de “Clímaco” (649).
6. En Siracusa, de Sicilia, san Zósimo, obispo, que fue primero humilde custodio del sepulcro de santa Lucía y después abad del monasterio de ese lugar (c. 600).
7. En Coventry, en Inglaterra, santa Osburga, primera abadesa del monasterio de este lugar (c. 1018).
8. Cerca de Aquino, en el Lacio, san Clino, abad del monasterio de san Pedro de Silva (d. 1030).
9. En Aguilera, en la región española de Castilla, san Pedro de Valladolid Regalado, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, conspicuo por la humildad y el rigor de la penitencia, que fundó dos conventos, para que en ellos viviesen sólo doce hermanos solitarios (1456).
10*. En Vercelli, en el Piamonte, beato Amadeo IX, duque de Saboya, que en el gobierno que se le había confiado fomentó de todas formas la paz y, con su ayuda y celo, sostuvo las causas de los pobres, viudas y huérfanos (1472).
11. En la aldea de Su-Ryong, en Corea, santos mártires Antonio Daveluy, obispo, Pedro Aumaître, Martín Lucas Huin, presbíteros, José Chang Chu-gi, Tomás Son Cha-son y Lucas Hwang Sok-tu, catequistas, que por la fe de Cristo fueron decapitados (1866).
12*. En Nápoles, en Italia, beato Luis de Casáurea (Arcángel) Palmentieri, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores. Impulsado con el ardor de la caridad hacia los pobres de Cristo, instituyó dos congregaciones, a saber, los Hermanos de la Caridad y las Hermanas Franciscanas de Santa Isabel (1885).
13. En Turín, también en Italia, san Leonardo Murialdo, presbítero, que fundó la Pía Sociedad de San José, para educar en la fe y la caridad cristianas a los niños abandonados (1900).
14. En la aldea de San Julián, en el territorio de Guadalajara, en México, san Julio Álvarez, presbítero y mártir, que en la cruel persecución religiosa atestiguó con su sangre su fidelidad a Cristo Señor y a su Iglesia (1927).
15*. Cerca de Viena, en Austria, beata María Restituta (Helena) Kafka, virgen, de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana y mártir, que, nacida en Bohemia, trabajaba en un hospital, y durante la guerra fue detenida por los enemigos de la fe y decapitada (1943).

martes, 21 de febrero de 2017

Martes 28 marzo 2017, Martes de la IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

CAPÍTULO IV. DEL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL

1095
Son incapaces de contraer matrimonio:

1 quienes carecen de suficiente uso de razón;

2 quienes tienen un grave defecto de discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio que mutuamente se han de dar y aceptar;

3 quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica.

1096 § 1. Para que pueda haber consentimiento matrimonial, es necesario que los contrayentes no ignoren al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de la prole mediante una cierta cooperación sexual.

§ 2. Esta ignorancia no se presume después de la pubertad.

1097 § 1. El error acerca de la persona hace inválido el matrimonio.

§ 2. El error acerca de una cualidad de la persona, aunque sea causa del contrato, no dirime el matrimonio, a no ser que se pretenda esta cualidad directa y principalmente.

1098 Quien contrae el matrimonio engañado por dolo, provocado para obtener su consentimiento, acerca de una cualidad del otro contrayente, que por su naturaleza puede perturbar gravemente el consorcio de vida conyugal, contrae inválidamente.

1099 El error acerca de la unidad, de la indisolubilidad o de la dignidad sacramental del matrimonio, con tal que no determine a la voluntad, no vicia el consentimiento matrimonial.

1100 La certeza o la opinión acerca de la nulidad del matrimonio no excluye necesariamente el consentimiento matrimonial.

1101 § 1. El consentimiento interno de la voluntad se presume que está conforme con las palabras o signos empleados al celebrar el matrimonio.

§ 2. Pero si uno o ambos contrayentes excluyen con un acto positivo de la voluntad el matrimonio mismo, o un elemento esencial del matrimonio, o una propiedad esencial, contraen inválidamente.

CALENDARIO

28 MARTES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Recordar el agua vivificante y curante.
- Ez 47, 1-9. 12. Vi agua que manaba del templo, y habrá vida allí donde llegue el torrente.
- Sal 45. R. El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
- Jn 5, 1-16. Al momento aquel hombre quedó sano.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 29 de marzo, pág. 228.

TEXTOS MISA

Martes de la IV Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Cf. Is 55, 1
Sedientos, acudid por agua, dice el Señor; venid los que no tenéis dinero y bebed con alegría.
Antiphona ad introitum Cf. Is 55, 1
Sitiéntes, veníte ad aquas, dicit Dóminus; et qui non habétis prétium, veníte, et bíbite cum laetítia.
Oración colecta
Señor, que el ejercicio respetable de este tiempo santo prepare el corazón de tus fieles para acoger adecuadamente el Misterio pascual y anunciar a todos los hombres el mensaje de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Exercitátio veneránda sanctae devotiónis, Dómine, tuórum fidélium corda dispónat, ut et dignis méntibus suscípiant paschále mystérium, et salvatiónis tuae núntient praecónium. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 47, 1-9. 12
Vi agua que manaba del templo, y habrá vida allí donde llegue el torrente

Lectura de la profecía de Ezequiel.

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros:
era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado. Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»,
Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal, Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 8)
R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

V. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

V. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

V. El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

Versículo antes del Evangelio Sal 50, 12a. 14a
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro; y devuélveme la alegría de tu salvación. Cor mundum crea in me, Deus; et redde mihi laetítiam salutáris tui.

EVANGELIO Jn 5, 1-16
Al momento aquel hombre quedó sano

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, Homilía LXVII (LXVIII)
Mira, estás curado: no peques más, no sea que te suceda algo peor; mientras que a los otros dice: ¿Quieres ser sano? Toma tu camilla y vete a tu casa. Porque ciertamente es grave parálisis el pecado, es grave. Ni es solamente parálisis, sino algo más grave. Porque el pecador no únicamente se priva de bienes, sino que anda ejercitando el mal. Pero aunque en ese estado te encuentres, si tienes una poca de voluntad de salir de él, se remediarán todos los males. Aunque lleves ya treinta y ocho años de enfermedad, si quieres recuperar la salud, nada lo impide. Todavía ahora se presenta Cristo y te dice: Toma tu camilla. Con tal que quieras, levántate y no desesperes. No tienes un hombre que te baje a la piscina, pero tienes a Dios. No tienes quien te ponga en la piscina, pero tienes al que puede no permitir que necesites de la piscina. No tienes quien te baje, pero tienes al que puede ordenarte tomar tu camilla.

Oración de los fieles
115. Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, y pidámosle que, desde el trono de su gloria, escuche las oraciones de su pueblo, que camina hacia la Pascua.
- Para que acreciente la fe y abra la inteligencia de los que recibirán el bautismo en las próximas solemnidades pascuales. Roguemos al Señor.
- Para que las naciones necesitadas reciban ayuda en su indigencia y se consolide en todo el mundo la justicia, el bienestar y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos se sientan tristes o tentados, sean sostenidos por la gracia de Dios y ayudados por la oración de la iglesia. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros cedamos con generosidad el fruto de nuestras privaciones voluntarias en bien de los pobres y necesitados. Roguemos al Señor.
Ten misericordia, Dios todopoderoso, de tu Iglesia suplicante y atiende a los que se humillan ante ti; que cuantos participamos en estos sacramentos cuaresmales gocemos de tu protección. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, estos dones que tu mismo nos diste; haz que manifiesten la ayuda de tu providencia sobre nuestra vida mortal y actúen en nosotros como remedio de inmortalidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Offérimus tibi, Dómine, múnera quae dedísti, ut et creatiónis tuae circa mortalitátem nostram testificéntur auxílium, et remédium nobis immortalitátis operéntur. Per Christum.
PREFACIO I DE CUARESMA
Significación espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus fieles anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, los sacramentos pascuales, para que, dedicados con mayor entrega a la oración y a la caridad fraterna, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, santo...
PRAEFATIO I DE QUADRAGESIMA
De spiritali significatione Quadragesimae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia fidélibus tuis dignánter concédis quotánnis paschália sacraménta in gáudio purificátis méntibus exspectáre: ut, pietátis offícia et ópera caritátis propénsius exsequéntes, frequentatióne mysteriórum, quibus renáti sunt, ad grátiae filiórum plenitúdinem perducántur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf. Sal 22, 1-2
El Señor me guía, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 22, 1-2
Dóminus regit me, et nihil mihi déerit; in loco páscuae ibi me collocávit, super aquam refectiónis educávit me.
Oración después de la comunión
Purifica con bondad, Señor, nuestro espíritu y renuévanos con los sacramentos del cielo, para que alcancemos también en nuestro cuerpo los auxilios presentes y futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Purífica, quaesumus, Dómine, mentes nostras benígnus, et rénova caeléstibus sacraméntis, ut consequénter et córporum praesens páriter et futúrum capiámus auxílium. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Concede, Dios misericordioso, que tu pueblo mantenga siempre su entrega a ti
y que incesantemente obtenga de tu clemencia lo que le conviene. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Concéde, miséricors Deus, ut devótus tibi pópulus semper exístat et de tua cleméntia, quod ei prosit, indesinénter obtíneat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 29 de marzo

1*. En Nápoles, de la Campania, conmemoración de san Eustasio, obispo (s. III).
2. Conmemoración de san Marcos, obispo de Aretusa, en Siria, que durante la controversia arriana no se desvió lo más mínimo de la fe ortodoxa y, bajo el emperador Juliano el Apóstata, fue perseguido. San Gregorio Nacianceno lo saludó como varón eximio y santísimo anciano (364).
3. Conmemoración de los santos Armogastes, Arquinimo y Saturno, mártires, que en África, en tiempo de la persecución desencadenada por los vándalos bajo el rey arriano Genserico, sufrieron graves suplicios y oprobios por la confesión de la verdad (c. 462).
4*. En el Monte Carmelo, en Palestina, beato Bertoldo, que, siendo militar, fue admitido entre los hermanos que vivían vida religiosa en este monte, y más adelante, elegido prior, encomendó la piadosa comunidad a la Madre de Dios (c. 1188).
5*. En Poitiers, en Aquitania, san Guillermo Tempier, obispo, que, prudente y firme, defendió contra los nobles la Iglesia a él encomendada, ofreciendo en su persona un integérrimo ejemplo de vida (1197).
6*. En Wismar, de Holstein, en Alemania, san Ludolfo, obispo de Ratzeburg y mártir, que por defender la libertad de la Iglesia fue arrojado a una reducida cárcel por mandato del duque Alberto, donde quedó tan agotado corporalmente que, al ser liberado de prisión, emigró hacia el Señor (1250).
7*. En Salisbury, en Inglaterra, conmemoración del beato Juan Hambley, presbítero y mártir, que en tiempo de la reina Isabel I, por ser sacerdote, se conformó a la pasión de Cristo subiendo al patíbulo en un día desconocido de este mes, cercano a la Pascua del Señor (1587).

lunes, 20 de febrero de 2017

Lunes 27 marzo 2017, Lunes de la IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

1087
Atentan inválidamente el matrimonio quienes han recibido las órdenes sagradas.

1088 Atentan inválidamente el matrimonio quienes están vinculados por voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso.

1089 No puede haber matrimonio entre un hombre y una mujer raptada o al menos retenida con miras a contraer matrimonio con ella, a no ser que después la mujer, separada del raptor y hallándose en lugar seguro y libre, elija voluntariamente el matrimonio.

1090 § 1. Quien, con el fin de contraer matrimonio con una determinada persona, causa la muerte del cónyuge de ésta o de su propio cónyuge, atenta inválidamente ese matrimonio.

§ 2. También atentan inválidamente el matrimonio entre sí quienes con una cooperación mutua, física o moral, causaron la muerte del cónyuge.

1091 § 1. En línea recta de consanguinidad, es nulo el matrimonio entre todos los ascendientes y descendientes, tanto legítimos como naturales.

§ 2. En línea colateral, es nulo hasta el cuarto grado inclusive.

§ 3. El impedimento de consanguinidad no se multiplica.

§ 4. Nunca debe permitirse el matrimonio cuando subsiste alguna duda sobre si

las partes son consanguíneas en algún grado de línea recta o en segundo grado de línea colateral.

1092 La afinidad en línea recta dirime el matrimonio en cualquier grado.

1093 El impedimento de pública honestidad surge del matrimonio inválido después de instaurada la vida en común o del concubinato notorio o público; y dirime el matrimonio en el primer grado de línea recta entre el varón y las consanguíneas de la mujer y viceversa.

1094 No pueden contraer válidamente matrimonio entre sí quienes están unidos por parentesco legal proveniente de la adopción, en línea recta o en segundo grado de línea colateral.

CALENDARIO

27 LUNES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Acoger la vida.
- Is 65, 17-21. Ya no se oirá ni llanto ni gemido.
- Sal 29. R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
- Jn 4, 43-54. Anda, tu hijo vive.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 28 de marzo, pág. 226.
CALENDARIOS: Clérigos Regulares de Somasca: Beato Francisco Fara de Bruno, presbítero (conm.).

TEXTOS MISA

Lunes de la IV Semana de Cuaresma Feria secúnda. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Cf. Sal 30, 7-8
Yo confío en el Señor. Que tu misericordia sea mi gozo y mi alegría porque te has fijado en mi aflicción.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 30, 7-8
Ego autem in Dómino sperábo. Exsultábo, et laetábor in tua misericórdia, quia respexísti humilitátem meam.
Oración colecta
Oh Dios, que renuevas el mundo por medio de sacramentos divinos, concede a tu Iglesia la ayuda de estos auxilios del cielo sin que le falten los necesarios de la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ineffabílibus mundum rénovas sacraméntis, praesta, quaesumus, ut Ecclésia tua et aetérnis profíciat institútis, et temporálibus non destituátur auxíliis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 65, 17-21
Ya no se oirá ni llanto ni gemido

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b (R.: 2a)
R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exsaltábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.

V. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exsaltábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.

V. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exsaltábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.

V. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exsaltábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.

Versículo antes del Evangelio Cf. Am 5, 14
Buscad el bien, no el mal, y viviréis; y el Señor estará con vosotros. Quaérite bonum, et non malum, ut vivátis; et erit Dóminus vobíscum.

EVANGELIO Jn 4, 43-54
Anda, tu hijo vive

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, homilía en Santa Marta, 16-marzo-2015
Ese hombre, se lee, a Jesús le "pedía que bajase a curar a su hijo, porque estaba por morir". Y Jesús le respondió: "Anda, tu hijo vive". Así, pues, ese padre "creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino: creyó, creyó que Jesús tenía el poder de curar a su niño. Y tuvo razón".
"La fe es dejar espacio a este amor de Dios; es dejar espacio al poder, al poder de Dios, al poder de alguien que me ama, que está enamorado de mí y desea la alegría conmigo. Esto es la fe. Esto es creer: es dejar espacio al Señor para que venga y me cambie".

Oración de los fieles
114. Que el Señor escuche nuestras palabras, atienda nuestros deseos y haga caso de las peticiones de la Iglesia penitente:
- Por todo el pueblo cristiano: para que en este tiempo de Cuaresma tenga mayor hambre de la palabra de Dios. Roguemos al Señor.
- Por todas las naciones: para que vivan en paz, alcancen el desarrollo necesario y el mundo entero experimente días de gracia y de salvación. Roguemos al Señor.
- Por los pecadores y los indiferentes: para que en este tiempo de gracia se conviertan a Dios. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos: para que el Señor suscite en nuestro interior un sincero arrepentimiento de nuestros pecados. Roguemos al Señor.
Concede Dios todopoderoso, a tu pueblo la conversión del corazón, para que obtenga de tu bondad lo que te pide humildemente. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, concédenos recibir el fruto de estas ofrendas dedicadas a ti, para que, limpios de la vieja conducta de pecado, nos renovemos con el anticipo de la vida celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Dicátae tibi, Dómine, quaesumus, capiámus oblatiónis efféctum, ut, a terrénae vetustátis conversatióne mundáti, caeléstis vitae proféctibus innovémur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Cf. Ez 36, 27
Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ez 36, 27
Spíritum meum ponam in médio vestri, et fáciam ut in praecéptis meis ambulétis, et iudícia mea custodiátis, et operémini, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que tus sacramentos, renovándonos, nos llenen de vida y, santificándonos, nos conduzcan a los premios eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sancta tua nos, Dómine, quaesumus, et renovándo vivíficent, et sanctificándo ad aetérna perdúcant. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Te pedimos, Señor, que renueves interior y exteriormente a tu pueblo, para que aumente su propósito de santificación sin que lo impidan los placeres corporales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Plebem tuam, Dómine, quaesumus, intérius exteriúsque restáura, ut quam corpóreis non vis delectatiónibus impedíre, spiritáli fácias vigére propósito. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 28 de marzo

1. En Tarso, de Cilicia, san Castor, mártir (s. inc.).
2. Conmemoración de los santos mártires Prisco, Malco y Alejandro, los cuales, durante la persecución bajo el emperador Valeriano, vivían en una granja cerca de Cesarea, en Palestina, y sabiendo que en la ciudad se les ofrecían celestiales coronas de martirio, inflamados del ardor divino de la fe, espontáneamente se presentaron al juez y le reprocharon que se ensañase tanto con la sangre de los santos, y él, inmediatamente, los entregó a las fieras para que los devorasen (260).
3. En Heliópolos, de Fenicia, san Cirilo, diácono y mártir, que bajo el emperador Juliano Apóstata sufrió un cruel martirio (c. 362).
4. En Alejandría, en Egipto, san Proterio, obispo, que el Jueves Santo, en un tumulto popular, fue cruelmente asesinado por los monofisitas, seguidores de su predecesor Dióscoro (454).
5. En Chalons, de Burgundia, en Francia, sepultura de san Gountrán, rey de los francos, que destinó sus tesoros a las iglesias y a los pobres (593).
6. En el monte Olimpo, en Bitinia, san Hilarión, hegúmeno del monasterio de Pelecete, que luchó valerosamente por el culto de las santas imágenes (s. VIII).
7. En el monasterio de Cister, en Borgoña (hoy Francia), san Esteban Harding, abad, que junto con otros monjes vino de Molesmes y, más tarde, estuvo al frente de este célebre cenobio, donde instituyó a los hermanos conversos, recibió a san Bernardo con treinta compañeros y fundó doce monasterios, que unió con el vínculo de la Carta de Caridad, para que no hubiese discordia alguna entre ellos, sino que los monjes actuasen con unidad de amor, de Regla y con costumbres similares (1134).
8*. En Naso, cerca de Mesina, en Sicilia, beato Conón, monje, que al regreso de una peregrinación a los Santos Lugares encontró difuntos a sus padres y, distribuyendo su hacienda familiar entre los indigentes, abrazó la vida de anacoreta, según la disciplina de los monjes orientales (1236).
9*. En Monticiano, cerca de Siena, en la Toscana, beato Antonio Patrizi, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que fue verdadero amador de los hermanos y del prójimo (c. 1311).
10*. En Tours, en Francia, beata Juana María de Maillé, que, al morir su esposo en la guerra, quedó reducida a la miseria y, arrojada por los suyos de casa, vivió abandonada de todos en una celda como una reclusa, junto al convento de los Menores, mendigando el pan, abandonada totalmente en Dios (1414).
11*. En York, en Inglaterra, beato Cristobal Wharton, presbítero y mártir en tiempo de la reina Isabel I, ajusticiado por ser sacerdote (1600).
12*. En Anjou, en Francia, beata Renata María Feillatreau, mártir, que, estando casada, durante la Revolución Francesa fue decapitada por su fidelidad hacia la Iglesia católica, (1794).
13*. En Przemysl, en Polonia, beato José Sebastián Pelczar, obispo, fundador de la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón y maestro eximio de la vida espiritual (1924).

domingo, 19 de febrero de 2017

Domingo 26 marzo 2017, IV Domingo de Cuaresma, ciclo A.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

CAPÍTULO III. DE LOS IMPEDIMENTOS DIRIMENTES EN PARTICULAR

1083
§ 1. No puede contraer matrimonio válido el varón antes de los dieciséis años cumplidos, ni la mujer antes de los catorce, también cumplidos.

§ 2. Puede la Conferencia Episcopal establecer una edad superior para la celebración lícita del matrimonio.

1084 § 1. La impotencia antecedente y perpetua para realizar el acto conyugal, tanto por parte del hombre como de la mujer, ya absoluta ya relativa, hace nulo el matrimonio por su misma naturaleza.

§ 2. Si el impedimento de impotencia es dudoso, con duda de derecho o de hecho, no se debe impedir el matrimonio ni, mientras persista la duda, declararlo nulo.

§ 3. La esterilidad no prohibe ni dirime el matrimonio, sin perjuicio de lo que se prescribe en el c. 1098.

1085 § 1. Atenta inválidamente matrimonio quien está ligado por el vínculo de un matrimonio anterior, aunque no haya sido consumado.

§ 2. Aun cuando el matrimonio anterior sea nulo o haya sido disuelto por cualquier causa, no por eso es lícito contraer otro antes de que conste legítimamente y con certeza la nulidad o disolución del precedente.

1086 § 1. Es inválido el matrimonio entre dos personas, una de las cuales fue bautizada en la Iglesia católica o recibida en su seno, y otra no bautizada.

§ 2. No se dispense este impedimento si no se cumplen las condiciones indicadas en los cc. 1125 y 1126.

§ 3. Si al contraer el matrimonio, una parte era comúnmente tenida por bautizada o su bautismo era dudoso, se ha de presumir, conforme al c. 1060, la validez del matrimonio hasta que se pruebe con certeza que uno de los contrayentes estaba bautizado y el otro no.

CALENDARIO

26 + IV DOMINGO DE CUARESMA «LÆTARE»


Misa
del Domingo (morado o rosa).
MISAL: ants. y oracs. props., sin Gl., Cr., Pf. prop. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. I (A).
- 1 Sam 16, 1b. 6-7. 10-13a. David es ungido rey de Israel.
- Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
- Ef 5, 8-14. Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará.
- Jn 9, 1-41. Él fue, se lavó, y volvió con vista.

Cristo se hizo hombre para conducirnos a los peregrinos en tinieblas al esplendor de la fe (cf. prefacio). Es lo que se expone en el Ev.: todos nacemos privados de la luz de la fe y la gracia de Dios por el pecado original. Lo mismo que el primer hombre fue creado del barro de la tierra, Cristo hizo barro con su saliva, lo untó en los ojos del ciego y le mandó lavárselos con agua, y el ciego vio. En el bautismo Cristo nos vuelve a crear. Y, como el ciego, en la Cuaresma tenemos que seguir renunciando a cuanto nos impide decirle a Cristo con toda verdad: «Creo en ti, Señor».

* Este domingo se celebra el segundo escrutinio preparatorio al bautismo para los catecúmenos que en la Vigilia pascual serán admitidos a los sacramentos de la Iniciación cristiana, con oraciones e intercesiones propias.
* Hoy puede utilizarse la música instrumental y se puede adornar el altar con flores.
* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, tampoco la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. No se dice Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 27 de marzo, pág. 225.

TEXTOS MISA

IV DOMINGO DE CUARESMA
En esta misa se puede usar color morado o rosa, se admite el uso de instrumentos musicales y se puede adornar con flores el altar. 
Este domingo se celebra el segundo escrutinio preparatorio al bautismo para los catecúmenos que en la Vigilia pascual serán admitidos a los sacramentos de la Iniciación cristiana, con oraciones e intercesiones propias.
DOMINICA IV IN QUADRAGESIMA
In hac Missa adhibetur color violaceus vel rosaceus, sonus instrumentorum admittitur et altare floribus ornari potest. 
Hac dominica celebratur secundum scrutinium praeparatorium ad baptismum pro catechumenis, qui in Vigilia paschali ad sacramenta initiationis christianae admittentur, adhibitis orationibus et intercessionibus propriis, ut infra.
Antífona de entrada Cf. Is 66, 10-11
Alégrate, Jerusalén, reuníos todos los que la amáis, regocijaos los que estuvisteis tristes para que exultéis; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos.
Antiphona ad introitum Cf. Is 66, 10-11
Laetáre, Ierúsalem, et convéntum fácite, omnes qui dilígitis eam; gaudéte cum laetítia, qui in tristítia fuístis, ut exsultétis, et satiémini ab ubéribus consolatiónis vestrae.
No se dice Gloria. Non dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Oh, Dios, que, por tu Verbo, realizas de modo admirable la reconciliación del género humano, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe gozosa y entrega diligente, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui per Verbum tuum humáni géneris reconciliatiónem mirabíliter operáris, praesta, quaesumus, ut pópulus christiánus prompta devotióne et álacri fide ad ventúra sollémnia váleat festináre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del IV Domingo de Cuaresma, ciclo A (Lec. I A).

PRIMERA LECTURA 1 Sam 16, 1b. 6-7. 10-13a
David es ungido rey de Israel

Lectura del primer libro de Samuel.

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel:
«Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí».
Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo:
«Seguro que está su ungido ante el Señor».
Pero el Señor dijo a Samuel:
«No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira el corazón».
Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé:
«El Señor no ha elegido a estos».
Entonces Samuel preguntó a Jesé:
«¿No hay más muchachos?».
Y le respondió:
«Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».
Samuel le dijo:
«Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga».
Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel:
«Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este».
Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)
R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por los años sin término. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

SEGUNDA LECTURA Ef 5, 8-14
Levántate de entre los muertos, y Cristo será lo luz

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
Antes erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor.
Vivid como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Buscad lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas.
Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, descubierto es luz.
Por eso dice:
«Despierta tú que duermes,
levántate de entre los muertos
y Cristo te iluminará».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Versículo antes del Evangelio Cf. Jn 8, 12b
Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Ego sum Iux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me, habébit lumen vitae.

EVANGELIO (forma larga) Jn 9, 1-41
Él fue, se lavó, y volvió con vista
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
«Maestro, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?».
Jesús contestó:
«Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».
Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
« ¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
Unos decían:
«El mismo».
Otros decían:
«No es él, pero se le parece».
El respondía:
«Soy yo».
Y le preguntaban:
« ¿Y cómo se te han abierto los ojos?».
Él contestó:
«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver».
Le preguntaron:
« ¿Dónde está él?».
Contestó:
«No lo sé».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
«Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».
Algunos de los fariseos comentaban:
«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban:
«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó:
«Que es un profeta».
Pero los judíos no se creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
« ¿Es este vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?».
Sus padres contestaron:
«Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse».
Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él».
Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron:
«Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».
Contestó él:
«Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo».
Le preguntan de nuevo:
« ¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?».
Les contestó:
«Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?».
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
«Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene».
Replicó él:
«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si este no viniera de Dios, no tendría ningún poder».
Le replicaron:
«Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».
Él dijo:
«Creo, Señor».
Y se postró ante él.
Dijo Jesús:
«Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos».
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
«¿también nosotros estamos ciegos?».
Jesús les contestó:
«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO (forma breve) Jn 9, 1.6-9. 13-17. 34-38
Él fue, se lavó, y volvió con vista
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
Unos decían:
«El mismo».
Otros decían:
«No es él, pero se le parece».
El respondía:
«Soy yo».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
«Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».
Algunos de Los fariseos comentaban:
«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban:
«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó:
«Que es un profeta».
Le replicaron:
«Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar
lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
« ¿Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
« ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».
Él dijo:
«Creo, Señor».
Y se postró ante él.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco
ÁNGELUS, IV Domingo de Cuaresma, 30 de marzo de 2014
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de hoy nos presenta el episodio del hombre ciego de nacimiento, a quien Jesús le da la vista. El largo relato inicia con un ciego que comienza a ver y concluye –es curioso esto– con presuntos videntes que siguen siendo ciegos en el alma. El milagro lo narra Juan en apenas dos versículos, porque el evangelista quiere atraer la atención no sobre el milagro en sí, sino sobre lo que sucede después, sobre las discusiones que suscita. Incluso sobre las habladurías, muchas veces una obra buena, una obra de caridad suscita críticas y discusiones, porque hay quienes no quieren ver la verdad. El evangelista Juan quiere atraer la atención sobre esto que ocurre incluso en nuestros días cuando se realiza una obra buena. Al ciego curado lo interroga primero la multitud asombrada –han visto el milagro y lo interrogan–, luego los doctores de la ley; e interrogan también a sus padres. Al final, el ciego curado se acerca a la fe, y esta es la gracia más grande que le da Jesús: no sólo ver, sino conocerlo a Él, verlo a Él como "la luz del mundo" (Jn 9, 5).
Mientras que el ciego se acerca gradualmente a la luz, los doctores de la ley, al contrario, se hunden cada vez más en su ceguera interior. Cerrados en su presunción, creen tener ya la luz; por ello no se abren a la verdad de Jesús. Hacen todo lo posible por negar la evidencia, ponen en duda la identidad del hombre curado; luego niegan la acción de Dios en la curación, tomando como excusa que Dios no obra en día de sábado; llegan incluso a dudar de que ese hombre haya nacido ciego. Su cerrazón a la luz llega a ser agresiva y desemboca en la expulsión del templo del hombre curado.
El camino del ciego, en cambio, es un itinerario en etapas, que parte del conocimiento del nombre de Jesús. No conoce nada más sobre Él; en efecto dice: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos" (v. 11). Tras las insistentes preguntas de los doctores de la ley, lo considera en un primer momento un profeta (v. 17) y luego un hombre cercano a Dios (v. 31). Después que fue alejado del templo, excluido de la sociedad, Jesús lo encuentra de nuevo y le "abre los ojos" por segunda vez, revelándole la propia identidad: "Yo soy el Mesías", así le dice. A este punto el que había sido ciego exclamó: "Creo, Señor" (v. 38), y se postró ante Jesús. Este es un pasaje del Evangelio que hace ver el drama de la ceguera interior de mucha gente, también la nuestra porque nosotros algunas veces tenemos momentos de ceguera interior.
Nuestra vida, algunas veces, es semejante a la del ciego que se abrió a la luz, que se abrió a Dios, que se abrió a su gracia. A veces, lamentablemente, es un poco como la de los doctores de la ley: desde lo alto de nuestro orgullo juzgamos a los demás, incluso al Señor. Hoy, somos invitados a abrirnos a la luz de Cristo para dar fruto en nuestra vida, para eliminar los comportamientos que no son cristianos; todos nosotros somos cristianos, pero todos nosotros, todos, algunas veces tenemos comportamientos no cristianos, comportamientos que son pecados. Debemos arrepentirnos de esto, eliminar estos comportamientos para caminar con decisión por el camino de la santidad, que tiene su origen en el Bautismo. También nosotros, en efecto, hemos sido "iluminados" por Cristo en el Bautismo, a fin de que, como nos recuerda san Pablo, podamos comportarnos como "hijos de la luz" (Ef 5, 9), con humildad, paciencia, misericordia. Estos doctores de la ley no tenían ni humildad ni paciencia ni misericordia.
Os sugiero que hoy, cuando volváis a casa, toméis el Evangelio de Juan y leáis este pasaje del capítulo 9. Os hará bien, porque así veréis esta senda de la ceguera hacia la luz y la otra senda nociva hacia una ceguera más profunda. Preguntémonos: ¿cómo está nuestro corazón? ¿Tengo un corazón abierto o un corazón cerrado? ¿Abierto o cerrado hacia Dios? ¿Abierto o cerrado hacia el prójimo? Siempre tenemos en nosotros alguna cerrazón que nace del pecado, de las equivocaciones, de los errores. No debemos tener miedo. Abrámonos a la luz del Señor, Él nos espera siempre para hacer que veamos mejor, para darnos más luz, para perdonarnos. ¡No olvidemos esto! A la Virgen María confiamos el camino cuaresmal, para que también nosotros, como el ciego curado, con la gracia de Cristo podamos "salir a la luz", ir más adelante hacia la luz y renacer a una vida nueva.

Del Papa Benedicto XVI
ÁNGELUS, Domingo 2 de marzo de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
En estos domingos de Cuaresma, a través de los pasajes del evangelio de san Juan, la liturgia nos hace recorrer un verdadero itinerario bautismal: el domingo pasado, Jesús prometió a la samaritana el don del "agua viva"; hoy, curando al ciego de nacimiento, se revela como "la luz del mundo"; el domingo próximo, resucitando a su amigo Lázaro, se presentará como "la resurrección y la vida". Agua, luz y vida: son símbolos del bautismo, sacramento que "sumerge" a los creyentes en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo, liberándolos de la esclavitud del pecado y dándoles la vida eterna.
Detengámonos brevemente en el relato del ciego de nacimiento (cf. Jn 9, 1-41). Los discípulos, según la mentalidad común de aquel tiempo, dan por descontado que su ceguera es consecuencia de un pecado suyo o de sus padres. Jesús, por el contrario, rechaza este prejuicio y afirma: "Ni este pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios" (Jn 9, 3). ¡Qué consuelo nos proporcionan estas palabras! Nos hacen escuchar la voz viva de Dios, que es Amor providencial y sabio. Ante el hombre marcado por su limitación y por el sufrimiento, Jesús no piensa en posibles culpas, sino en la voluntad de Dios que ha creado al hombre para la vida. Y por eso declara solemnemente: "Tengo que hacer las obras del que me ha enviado. (...) Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo" (Jn 9, 4-5).
Inmediatamente pasa a la acción: con un poco de tierra y de saliva hace barro y lo unta en los ojos del ciego. Este gesto alude a la creación del hombre, que la Biblia narra con el símbolo de la tierra modelada y animada por el soplo de Dios (cf. Gn 2, 7). De hecho, "Adán" significa "suelo", y el cuerpo humano está efectivamente compuesto por elementos de la tierra. Al curar al hombre, Jesús realiza una nueva creación. Pero esa curación suscita una encendida discusión, porque Jesús la realiza en sábado, violando, según los fariseos, el precepto festivo. Así, al final del relato, Jesús y el ciego son "expulsados" por los fariseos: uno por haber violado la ley; el otro, porque, a pesar de la curación, sigue siendo considerado pecador desde su nacimiento.
Al ciego curado Jesús le revela que ha venido al mundo para realizar un juicio, para separar a los ciegos curables de aquellos que no se dejan curar, porque presumen de sanos. En efecto, en el hombre es fuerte la tentación de construirse un sistema de seguridad ideológico: incluso la religión puede convertirse en un elemento de este sistema, como el ateísmo o el laicismo, pero de este modo uno queda cegado por su propio egoísmo.
Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el "gran pecado" (cf. Sal 19, 14): el orgullo. Que nos ayude en esto María santísima, la cual, al engendrar a Cristo en la carne, dio al mundo la verdadera luz.

DIRECTORIO HOMILÉTICO
Ap. I. La homilía y el Catecismo de la Iglesia Católica
Ciclo A. Cuarto domingo de Cuaresma.
Cristo, luz de las naciones.
280 La creación es el fundamento de "todos los designios salvíficos de Dios", "el comienzo de la historia de la salvación" (DCG 51), que culmina en Cristo. Inversamente, el Misterio de Cristo es la luz decisiva sobre el Misterio de la creación; revela el fin en vista del cual, "al principio, Dios creó el cielo y la tierra" (Gn 1, 1): desde el principio Dios preveía la gloria de la nueva creación en Cristo (cf. Rm 8, 18-23).
529 La Presentación de Jesús en el templo (cf. Lc 2, 22-39) lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor (cf. Ex 13, 2. 12-13). Con Simeón y Ana toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, "luz de las naciones" y "gloria de Israel", pero también "signo de contradicción". La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado "ante todos los pueblos".
748 "Cristo es la luz de los pueblos. Por eso, este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el evangelio a todas las criaturas". Con estas palabras comienza la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" del Concilio Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe sobre la Iglesia depende enteramente de los artículos que se refieren a Cristo Jesús. La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.
1165 Cuando la Iglesia celebra el Misterio de Cristo, hay una palabra que jalona su oración: ¡Hoy!, como eco de la oración que le enseñó su Señor (Mt 6, 11) y de la llamada del Espíritu Santo (Hb 3, 7-4, 11; Sal 95, 7). Este "hoy" del Dios vivo al que el hombre está llamado a entrar, es la "Hora" de la Pascua de Jesús que es eje de toda la historia humana y la guía:
"La vida se ha extendido sobre todos los seres y todos están llenos de una amplia luz: el Oriente de los orientes invade el universo, y el que existía "antes del lucero de la mañana" y antes de todos los astros, inmortal e inmenso, el gran Cristo brilla sobre todos los seres más que el sol. Por eso, para nosotros que creemos en él, se instaura un día de luz, largo, eterno, que no se extingue: la Pascua mística" (S. Hipólito, pasc. 1-2).
2466 En Jesucristo la verdad de Dios se manifestó toda entera. "Lleno de gracia y de verdad" (Jn 1, 14), él es la "luz del mundo" (Jn 8, 12), la Verdad (cf Jn 14, 6). El que cree en él, no permanece en las tinieblas (cf Jn 12, 46). El discípulo de Jesús, "permanece en su palabra", para conocer "la verdad que hace libre" (cf Jn 8, 31-32) y que santifica (cf Jn 17, 17). Seguir a Jesús es vivir del "Espíritu de verdad" (Jn 14, 17) que el Padre envía en su nombre (cf Jn 14, 26) y que conduce "a la verdad completa" (Jn 16, 13). Jesús enseña a sus discípulos el amor incondicional de la Verdad: "Sea vuestro lenguaje: `sí, sí'; `no, no'" (Mt 5, 37).
2715 La contemplación es mirada de fe, fijada en Jesús. "Yo le miro y él me mira", decía, en tiempos de su santo cura, un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario. Esta atención a El es renuncia a "mí". Su mirada purifica el corazón. La luz de la mirada de Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón; nos enseña a ver todo a la luz de su verdad y de su compasión por todos los hombres. La contemplación dirige también su mirada a los misterios de la vida de Cristo. Aprende así el "conocimiento interno del Señor" para más amarle y seguirle (cf San Ignacio de Loyola, ex. sp. 104).
Jesús es el Hijo de David.
439 Numerosos judíos e incluso ciertos paganos que compartían su esperanza reconocieron en Jesús los rasgos fundamentales del mesiánico "hijo de David" prometido por Dios a Israel (cf. Mt 2, 2; Mt 9, 27; Mt 12, 23; Mt 15, 22; Mt 20, 30; Mt 21, 9. 15). Jesús aceptó el título de Mesías al cual tenía derecho (cf. Jn 4, 25 – 26; Jn 11, 27), pero no sin reservas porque una parte de sus contemporáneos lo comprendían según una concepción demasiado humana (cf. Mt 22, 41-46), esencialmente política (cf. Jn 6, 15; Lc 24, 21).
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido "absque semine ex Spiritu Sancto" (Cc Letrán, año 649; DS 503), esto es, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, S. Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): "Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen, … Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato … padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente" (Smyrn. 1-2).
559 ¿Cómo va a acoger Jerusalén a su Mesías? Jesús rehuyó siempre las tentativas populares de hacerle rey (cf. Jn 6, 15), pero elige el momento y prepara los detalles de su entrada mesiánica en la ciudad de "David, su Padre" (Lc 1, 32; cf. Mt 21, 1-11). Es aclamado como hijo de David, el que trae la salvación ("Hosanna" quiere decir "¡sálvanos!", "Danos la salvación!"). Pues bien, el "Rey de la Gloria" (Sal 24, 7-10) entra en su ciudad "montado en un asno" (Za 9, 9): no conquista a la hija de Sión, figura de su Iglesia, ni por la astucia ni por la violencia, sino por la humildad que da testimonio de la Verdad (cf. Jn 18, 37). Por eso los súbditos de su Reino, aquel día fueron los niños (cf. Mt 21, 15-16; Sal 8, 3) y los "pobres de Dios", que le aclamaban como los ángeles lo anunciaron a los pastores (cf. Lc 19, 38; Lc 2, 14). Su aclamación "Bendito el que viene en el nombre del Señor" (Sal 118, 26), ha sido recogida por la Iglesia en el "Sanctus" de la liturgia eucarística para introducir al memorial de la Pascua del Señor.
2616 La oración a Jesús ya ha sido escuchada por él durante su ministerio, a través de los signos que anticipan el poder de su muerte y de su resurrección: Jesús escucha la oración de fe expresada en palabras (el leproso: cf Mc 1, 40-41; Jairo: cf Mc 5, 36; la cananea: cf Mc 7, 29; el buen ladrón: cf Lc 23, 39-43), o en silencio (los portadores del paralítico: cf Mc 2, 5; la hemorroísa que toca su vestido: cf Mc 5, 28; las lágrimas y el perfume de la pecadora: cf Lc 7, 37-38). La petición apremiante de los ciegos: "¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!" (Mt 9, 27) o "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" (Mc 10, 48) ha sido recogida en la tradición de la Oración a Jesús: "¡Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Señor, ten piedad de mí, pecador!" Curando enfermedades o perdonando pecados, Jesús siempre responde a la plegaria que le suplica con fe: "Ve en paz, ¡tu fe te ha salvado!".
San Agustín resume admirablemente las tres dimensiones de la oración de Jesús: "Orat pro nobis ut sacerdos noster, orat in nobis ut caput nostrum, oratur a nobis ut Deus noster. Agnoscamus ergo et in illo voces nostras et voces eius in nobis" ("Ora por nosotros como sacerdote nuestro; ora en nosotros como cabeza nuestra; a El dirige nuestra oración como a Dios nuestro. Reconozcamos, por tanto, en El nuestras voces; y la voz de El, en nosotros", Sal 85, 1; cf IGLH 7).
El Bautismo es iluminación.
1216 "Este baño es llamado iluminación porque quienes reciben esta enseñanza (catequética) su espíritu es iluminado… " (S. Justino, Apol. 1, 61, 12). Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, "la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1, 9), el bautizado, "tras haber sido iluminado" (Hb 10, 32), se convierte en "hijo de la luz" (1 Ts 5, 5), y en "luz" él mismo (Ef 5, 8):
"El Bautismo es el más bello y magnífico de los dones de Dios… lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo más precioso que hay. Don, porque es conferido a los que no aportan nada; gracia, porque, es dado incluso a culpables; bautismo, porque el pecado es sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real (tales son los que son ungidos); iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello, porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios" (S. Gregorio Nacianceno, Or. 40, 3-4).
Los cristianos están llamados a ser la luz del mundo.
782 El Pueblo de Dios tiene características que le distinguen claramente de todos los grupos religiosos, étnicos, políticos o culturales de la Historia:
- Es el Pueblo de Dios: Dios no pertenece en propiedad a ningún pueblo. Pero El ha adquirido para sí un pueblo de aquellos que antes no eran un pueblo: "una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa" (1P 2, 9).
- Se llega a ser miembro de este cuerpo no por el nacimiento físico, sino por el "nacimiento de arriba", "del agua y del Espíritu" (Jn 3, 3-5), es decir, por la fe en Cristo y el Bautismo.
- Este pueblo tiene por jefe [cabeza] a Jesús el Cristo [Ungido, Mesías]: porque la misma Unción, el Espíritu Santo fluye desde la Cabeza al Cuerpo, es "el Pueblo mesiánico".
- "La identidad de este Pueblo, es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo".
- "Su ley, es el mandamiento nuevo: amar como el mismo Cristo mismo nos amó (cf. Jn 13, 34)". Esta es la ley "nueva" del Espíritu Santo (Rm 8, 2; Ga 5, 25).
- Su misión es ser la sal de la tierra y la luz del mundo (cf. Mt 5, 13-16). "Es un germen muy seguro de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano".
- "Su destino es el Reino de Dios, que el mismo comenzó en este mundo, que ha de ser extendido hasta que él mismo lo lleve también a su perfección" (LG 9).
1243 La vestidura blanca simboliza que el bautizado se ha "revestido de Cristo" (Ga 3, 27): ha resucitado con Cristo. El cirio que se enciende en el cirio pascual, significa que Cristo ha iluminado al neófito. En Cristo, los bautizados son "la luz del mundo" (Mt 5, 14; cf Flp 2, 15).
El nuevo bautizado es ahora hijo de Dios en el Hijo Unico. Puede ya decir la oración de los hijos de Dios: el Padre Nuestro.
2105 El deber de dar a Dios un culto auténtico corresponde al hombre individual y socialmente. Esa es "la doctrina tradicional católica sobre el deber moral de los hombres y de las sociedades respecto a la religión verdadera y a la única Iglesia de Cristo" (DH 1). Al evangelizar sin cesar a los hombres, la Iglesia trabaja para que puedan "informar con el espíritu cristiano el pensamiento y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en la que cada uno vive" (AA 13). Deber social de los cristianos es respetar y suscitar en cada hombre el amor de la verdad y del bien. Les exige dar a conocer el culto de la única verdadera religión, que subsiste en la Iglesia católica y apostólica (cf DH 1). Los cristianos son llamados a ser la luz del mundo (cf AA 13). La Iglesia manifiesta así la realeza de Cristo sobre toda la creación y, en particular, sobre las sociedades humanas (cf León XIII, enc. "Inmortale Dei"; Pío XI "Quas primas").

Se dice Credo. Dicitur Credo.

Oración de los fieles
Año A:
111. Oremos al Señor nuestro Dios, que nos ha sacado de las tinieblas y nos ha llamado al reino de su luz.
- Por todos los que en la Iglesia han recibido la misión de anunciar la palabra de Dios y tienen el carisma de iluminar con la enseñanza de la fe y la exhortación profética. Roguemos al Señor.
- Por los catecúmenos que se preparan durante la Cuaresma para recibir el bautismo en la noche de Pascua. Roguemos al Señor.
- Por los responsables de la educación, los que dedican su vida a la docencia, los que controlan los medios de información pública. Roguemos al Señor.
- Por los que viven en la ceguera de la incultura y la ignorancia, sin capacidad de pensar y decidir por falta de la debida luz. Roguemos al Señor.
- Por tantos ciegos, que dicen ver y se aferran a su ceguera. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a dar testimonio de la luz de Cristo. Roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, que nos has enviado a Jesucristo, luz del mundo, para iluminar las tinieblas de nuestra ignorancia y nuestro pecado; escucha nuestras súplicas y cura nuestra ceguera. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, al ofrecerte alegres los dones de la eterna salvación, te rogamos nos ayudes a celebrarlos con fe verdadera
y a saber ofrecértelos de modo adecuado por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Remédii sempitérni múnera, Dómine, laetántes offérimus, supplíciter exorántes, ut éadem nos et fidéliter venerári, et pro salúte mundi congruénter exhibére perfícias. Per Christum.
Cuando no se lee el Evangelio del ciego de nacimiento, se utiliza el prefacio 1 o II de Cuaresma.
Prefacio: EL CIEGO DE NACIMIENTO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, por el misterio de la encarnación, condujo al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe; y a los que nacieron esclavos del pecado los hizo renacer por el bautismo, transformándolos en tus hijos adoptivos.
Por eso, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra te adoran cantando un cántico nuevo, y también nosotros, con todo el ejército de los ángeles, te aclamamos por siempre diciendo:
Santo, Santo, Santo...
Quando non legitur Evangelium de caeco nato, adhibetur Praefatio I vel II de Quadragesima.
Praefatio: De caeco nato.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui genus humánum, in ténebris ámbulans, ad fídei claritátem per mystérium incarnatiónis addúxit, et, qui servi peccáti véteris nascebántur, per lavácrum regeneratiónis in fílios adoptiónis assúmpsit.
Propter quod caeléstia tibi atque terréstria cánticum novum cóncinunt adorándo, et nos, cum omni exércitu Angelórum, proclamámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Deus Sábaoth...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión
Cuando se lee el evangelio del ciego de nacimiento: Cf. Jn 9, 11. 38
El Señor untó mis ojos: fui, me lavé, vi y creí en Dios.
Antiphona ad communionem
Quando legitur Evangelium de caeco nato: Cf. Jn 9, 11
Dóminus linívit óculos meos: et ábii, et lavi, et vidi, et crédidi Deo.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, luz que alumbras a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con la claridad de tu gracia, para que seamos capaces de pensar siempre, y de amar con sinceridad, lo que es digno y grato a tu grandeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui illúminas omnem hóminem veniéntem in hunc mundum, illúmina, quaesumus, corda nostra grátiae tuae splendóre, ut digna ac plácita maiestáti tuae cogitáre semper, et te sincére dilígere valeámus. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Defiende, Señor, a los que te suplican, fortalece a los débiles, vivifica siempre con tu luz a los que caminan en sombras de muerte, y, libres de todo mal por tu compasión, concédeles llegar a los bienes definitivos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum
Tuére, Dómine, súpplices tuos, susténta frágiles, et inter ténebras mortálium ambulántes tua semper luce vivífica, atque a malis ómnibus cleménter eréptos, ad summa bona perveníre concéde. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 27 de marzo

1. En Salzburgo, en Baviera, san Ruperto, obispo, que siendo originario de la región de Worms, a petición del duque Teodon se dirigió a Baviera y en la antigua ciudad de Juvavum edificó una iglesia y un monasterio, donde estuvo al frente como obispo y como abad, y desde allí difundió la fe cristiana (c. 718).
2*. En la región Septempedana (hoy San Severino Marche), del Piceno, en Italia, beato Peregrino de Falerone, presbítero, que fue uno de los primeros discípulos de san Francisco y que, peregrino en Tierra Santa, resultó admirado incluso por los sarracenos (1232).
3*. En Quarona, junto a Novara, del Piamonte, en Italia, beata Panacea de’Muzzi, virgen y mártir, que a los quince años de edad, estando orando en la iglesia, fue asesinada por su propia madrastra, que siempre la atormentaba (1383).
4*. En Turín, también en el Piamonte, beato Francisco Faá di Bruno, presbítero, que unió la ciencia de las matemáticas y de la física con la práctica de las obras de caridad (1888).