miércoles, 20 de junio de 2018

Miércoles 25 julio 2018, Santiago, apóstol, patrono de España, solemnidad.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Pero el oficio divino es también un medio eficacísimo de santificación. No es, en efecto, tan sólo una recitación de fórmulas ni de cánticos que hayan de cantarse según cánones del arte: no se trata sólo del respeto de ciertas normas, llamadas rúbricas, o de ceremonias externas del culto, sino que se trata más bien de la elevación de la mente y del alma a Dios para que se unan a la armonía de los espíritus bienaventurados que cantan sus alabanzas eternamente [16]. Por ello, el oficio divino se ha de rezar, en todas sus horas, según lo que en el principio del mismo se hace notar: «Digna, atenta, devotamente».

Pero es necesario que el sacerdote ore con la misma intención del Redentor. Es casi la misma voz del Señor que, por medio de su sacerdote, continúa implorando de la clemencia del Padre los beneficios de la Redención; es la voz del Señor, a la que se asocian los coros de los ángeles y de los santos del cielo y de todos los fieles en la tierra, para glorificar debidamente a Dios; es la voz de Cristo, nuestro abogado, por medio de la cual se nos obtienen los inmensos tesoros de sus méritos.

Meditad, por eso, atentos y solícitos, aquellas verdades fecundas que el Espíritu Santo nos propone por las palabras de las Sagradas Escrituras y que los escritos de los Padres y de los Doctores comentan. Mientras vuestros labios repiten las palabras dictadas por el Espíritu Santo, cuidad bien de no perder nada de tesoro tan grande; y, para que vuestra alma sea el eco vivo de la voz de Dios, alejad sin cesar y con cuidado todo cuanto pueda distraeros y recoged vuestra atención y vuestros pensamientos de modo que os consagréis más fácilmente y con mayor fruto a la contemplación de las verdades eternas.

En la encíclica Mediator Dei hemos explicado ampliamente por qué fin el ciclo litúrgico anual evoca y representa de modo ordenado los misterios de Nuestro Señor Jesucristo y celebra también las fiestas de la Santísima Virgen y de los Santos. Estas enseñanzas, que hemos comunicado a todos los fieles, porque son utilísimas a todos, deben ser meditadas especialmente por vosotros, los sacerdotes; por vosotros, que por el Sacrificio eucarístico y por el Oficio divino tenéis parte tan importante en el desarrollo del ciclo litúrgico.

Para que avancen cada vez más expeditamente por el camino de la santidad, la Iglesia recomienda con todo empeño a los sacerdotes, además de la celebración del Sacrificio eucarístico y la recitación del Oficio divino, también otros ejercicios de piedad. Sobre ellos Nos place tocar ahora algunos puntos y proponerlos a vuestra consideración.

[16] Cf. enc. Mediator Dei: AAS 39 (1947) 574.

CALENDARIO

25 + MIÉRCOLES. SANTIAGO, APÓSTOL, patrono de España, solemnidad


Solemnidad del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio. (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la solemnidad (rojo).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. prop., conveniente PE I. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- Hch 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2. El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago.- Sal 66. R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
- 2 Cor 4, 7-15. Llevamos siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús.
- Mt 20, 20-28. Mi cáliz lo beberéis.
Santiago, hijo de Zebedeo, hermano del apóstol san Juan, fue el primero de los apóstoles en beber el cáliz del Señor, cuando participó en su Pasión, al ser decapitado por orden del rey Herodes. De esa manera anunció el reino que viene por la muerte y resurrección de Cristo (cf. Pf.). Estando sus restos en Galicia, es patrono de los pueblos de España. Pidamos por su intercesión que España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos (1ª orac). Una petición muy necesaria hoy día, cuando la fe y los valores cristianos están tan en crisis en nuestra sociedad. Pidamos también que seamos testigos de esta fe, como Santiago, dispuestos a beber el cáliz del Señor.

* Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la solemnidad. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 26 de julio, pág. 445.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Solemnidad del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio. (s. I)

En España el formulario de la misa es propio de la solemnidad. En el resto de la Iglesia es fiesta.

25 de julio
SANTIAGO, APÓSTOL, PATRONO DE ESPAÑA
Solemnidad
Die 25 iulii
S. IACOBI, APOSTOLI
Festum
Antífona de entrada Cf. Mt 4, 18. 21; Mc 3, 17
Jesús paseando junto al mar de Galilea, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban repasando las redes, y los llamó, y les puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno.
Antiphona ad introitum Cf. Mt 4,18. 21
Ambulans Iesus iuxta mare Galilaeae, vidit Iacóbum Zebedaei et Ioánnem fratrem eius, reficiéntes rétia sua, et vocávit eos.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de tus apóstoles con la sangre de Santiago, haz que tu Iglesia, reconfortada constantemente por su patrocinio, sea fortalecida por su testimonio, y que los pueblos de España se mantengan fieles a Cristo hasta el final de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, qui Apostolórum tuórum primítias beáti Iacóbi sánguine dedicásti, da, quaesumus, Ecclésiae tuae ipsíus confessióne firmári, et iúgiter patrocíniis confovéri. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas de la solemnidad de Santiago, apóstol, Patrono de España (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA Hch 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2
El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles.

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado. Por mano de los apóstoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón.
Les hicieron comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.
El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 66, 2-3. 5. 7-8 (R.: 4)
R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

SEGUNDA LECTURA 2 Cor 4, 7-15
Llevamos siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos:
Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros:
Atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Pues, mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De este modo, la muerte actúa en nosotros, y la vida en vosotros.
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará con vosotros ante él.
Pues todo esto es para vuestro bien, a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Aleluya.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Astro brillante de España, apóstol Santiago, tu cuerpo descansa en la paz, tu gloria pervive entre nosotros. R.
Ego vos elégi de mundo, ut eátis et fructum afferátis, et fructus vester máneat, dicit Dóminus.

EVANGELIO Mt 20, 20-28
Mi cáliz lo beberéis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Catequesis del Papa Benedicto XVI
Audiencia General, miércoles 21-junio-2006
"Santiago, el Mayor"
Proseguimos la serie de retratos de los Apóstoles elegidos directamente por Jesús durante su vida terrena. Hemos hablado de san Pedro y de su hermano Andrés. Hoy hablamos del apóstol Santiago.
Las listas  bíblicas de los Doce mencionan dos personas con este nombre:  Santiago, el hijo de Zebedeo, y Santiago, el hijo de Alfeo (cf. Mc 3, 17-18; Mt 10, 2-3), que por lo general se distinguen con los apelativos de Santiago el Mayor y Santiago el Menor. Ciertamente, estas designaciones no pretenden medir su santidad, sino sólo constatar la diversa importancia que reciben en los escritos del Nuevo Testamento y, en particular, en el marco de la vida terrena de Jesús. Hoy dedicamos nuestra atención al primero de estos dos personajes homónimos.
El nombre Santiago es la traducción de Iákobos, trasliteración griega del nombre del célebre patriarca Jacob. El apóstol así llamado es hermano de Juan, y en las listas a las que nos hemos referido ocupa el segundo lugar inmediatamente después de Pedro, como en el evangelio según san Marcos (cf. Mc 3, 17), o el tercer lugar después de Pedro y Andrés en los evangelios según san Mateo (cf. Mt 10, 2) y san Lucas (cf. Lc 6, 14), mientras que en los Hechos de los Apóstoles es mencionado después de Pedro y Juan (cf. Hch 1, 13). Este Santiago, juntamente con Pedro y Juan, pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida.
Dado que hace mucho calor, quisiera abreviar y mencionar ahora sólo dos de estas ocasiones. Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en el momento de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní y en el acontecimiento de la Transfiguración de Jesús. Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre sí:  en un caso, Santiago, con los otros dos Apóstoles, experimenta la gloria del Señor, lo ve conversando con Moisés y Elías, y ve cómo se trasluce el esplendor divino en Jesús; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillación, ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla haciéndose obediente hasta la muerte.
Ciertamente, la segunda experiencia constituyó para él una ocasión de maduración en la fe, para corregir la interpretación unilateral, triunfalista, de la primera:  tuvo que vislumbrar que el Mesías, esperado por el pueblo judío como un triunfador, en realidad no sólo estaba rodeado de honor y de gloria, sino también de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.
Esta maduración de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Espíritu Santo en Pentecostés, de forma que Santiago, cuando llegó el momento del testimonio supremo, no se echó atrás. Al inicio de los años 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, "por aquel tiempo echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan" (Hch 12, 1-2). La concisión de la noticia, que no da ningún detalle narrativo, pone de manifiesto, por una parte, que para los cristianos era normal dar testimonio del Señor con la propia vida; y, por otra, que Santiago ocupaba una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, entre otras causas por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús.
Una tradición sucesiva, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido trasladado a España, a la ciudad de Santiago de Compostela.
Como todos sabemos, ese lugar se convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones, no sólo procedentes de Europa sino también de todo el mundo. Así se explica la representación iconográfica de Santiago con el bastón del peregrino y el rollo del Evangelio, características del apóstol itinerante y dedicado al anuncio de la "buena nueva", y características de la peregrinación de la vida cristiana.
Por consiguiente, de Santiago podemos aprender muchas cosas:  la prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la "barca" de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.
Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.
Homilía, Santiago de Compostela, sábado-noviembre-2010
Amadísimos Hermanos en Jesucristo:
Doy gracias a Dios por el don de poder estar aquí, en esta espléndida plaza repleta de arte, cultura y significado espiritual. En este Año Santo, llego como peregrino entre los peregrinos, acompañando a tantos como vienen hasta aquí sedientos de la fe en Cristo resucitado. Fe anunciada y transmitida fielmente por los Apóstoles, como Santiago el Mayor, a quien se venera en Compostela desde tiempo inmemorial.
Agradezco las gentiles palabras de bienvenida de Monseñor Julián Barrio Barrio, Arzobispo de esta Iglesia particular, y la amable presencia de Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, de los Señores Cardenales, así como de los numerosos Hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio. Vaya también mi saludo cordial a los Parlamentarios Europeos, miembros del intergrupo "Camino de Santiago", así como a las distinguidas Autoridades Nacionales, Autonómicas y Locales que han querido estar presentes en esta celebración. Todo ello es signo de deferencia para con el Sucesor de Pedro y también del sentimiento entrañable que Santiago de Compostela despierta en Galicia y en los demás pueblos de España, que reconoce al Apóstol como su Patrón y protector. Un caluroso saludo igualmente a las personas consagradas, seminaristas y fieles que participan en esta Eucaristía y, con una emoción particular, a los peregrinos, forjadores del genuino espíritu jacobeo, sin el cual poco o nada se entendería de lo que aquí tiene lugar.
Una frase de la primera lectura afirma con admirable sencillez: "Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor" (Hch 4, 33). En efecto, en el punto de partida de todo lo que el cristianismo ha sido y sigue siendo no se halla una gesta o un proyecto humano, sino Dios, que declara a Jesús justo y santo frente a la sentencia del tribunal humano que lo condenó por blasfemo y subversivo; Dios, que ha arrancado a Jesucristo de la muerte; Dios, que hará justicia a todos los injustamente humillados de la historia.
"Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen" (Hch 5, 32), dicen los apóstoles. Así pues, ellos dieron testimonio de la vida, muerte y resurrección de Cristo Jesús, a quien conocieron mientras predicaba y hacía milagros. A nosotros, queridos hermanos, nos toca hoy seguir el ejemplo de los apóstoles, conociendo al Señor cada día más y dando un testimonio claro y valiente de su Evangelio. No hay mayor tesoro que podamos ofrecer a nuestros contemporáneos. Así imitaremos también a San Pablo que, en medio de tantas tribulaciones, naufragios y soledades, proclamaba exultante: "Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros" (2Co 4, 7).
Junto a estas palabras del Apóstol de los gentiles, están las propias palabras del Evangelio que acabamos de escuchar, y que invitan a vivir desde la humildad de Cristo que, siguiendo en todo la voluntad del Padre, ha venido para servir, "para dar su vida en rescate por muchos" (Mt 20, 28). Para los discípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser. Un servicio que no se mide por los criterios mundanos de lo inmediato, lo material y vistoso, sino porque hace presente el amor de Dios a todos los hombres y en todas sus dimensiones, y da testimonio de Él, incluso con los gestos más sencillos. Al proponer este nuevo modo de relacionarse en la comunidad, basado en la lógica del amor y del servicio, Jesús se dirige también a los "jefes de los pueblos", porque donde no hay entrega por los demás surgen formas de prepotencia y explotación que no dejan espacio para una auténtica promoción humana integral. Y quisiera que este mensaje llegara sobre todo a los jóvenes: precisamente a vosotros, este contenido esencial del Evangelio os indica la vía para que, renunciando a un modo de pensar egoísta, de cortos alcances, como tantas veces os proponen, y asumiendo el de Jesús, podáis realizaros plenamente y ser semilla de esperanza.
Esto es lo que nos recuerda también la celebración de este Año Santo Compostelano. Y esto es lo que en el secreto del corazón, sabiéndolo explícitamente o sintiéndolo sin saber expresarlo con palabras, viven tantos peregrinos que caminan a Santiago de Compostela para abrazar al Apóstol. El cansancio del andar, la variedad de paisajes, el encuentro con personas de otra nacionalidad, los abren a lo más profundo y común que nos une a los humanos: seres en búsqueda, seres necesitados de verdad y de belleza, de una experiencia de gracia, de caridad y de paz, de perdón y de redención. Y en lo más recóndito de todos esos hombres resuena la presencia de Dios y la acción del Espíritu Santo. Sí, a todo hombre que hace silencio en su interior y pone distancia a las apetencias, deseos y quehaceres inmediatos, al hombre que ora, Dios le alumbra para que le encuentre y para que reconozca a Cristo. Quien peregrina a Santiago, en el fondo, lo hace para encontrarse sobre todo con Dios que, reflejado en la majestad de Cristo, lo acoge y bendice al llegar al Pórtico de la Gloria.
Desde aquí, como mensajero del Evangelio que Pedro y Santiago rubricaron con su sangre, deseo volver la mirada a la Europa que peregrinó a Compostela. ¿Cuáles son sus grandes necesidades, temores y esperanzas? ¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos? Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y que es Él quien nos ha dado la vida. Solo Él es absoluto, amor fiel e indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables de este mundo; admirables pero insuficientes para el corazón del hombre. Bien comprendió esto Santa Teresa de Jesús cuando escribió: "Sólo Dios basta".
Es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad. Con esto se quería ensombrecer la verdadera fe bíblica en Dios, que envió al mundo a su Hijo Jesucristo, a fin de que nadie perezca, sino que todos tengan vida eterna (cf. Jn 3, 16).
El autor sagrado afirma tajante ante un paganismo para el cual Dios es envidioso o despectivo del hombre: ¿Cómo hubiera creado Dios todas las cosas si no las hubiera amado, Él que en su plenitud infinita no necesita nada? (cf. Sb 11, 24-26). ¿Cómo se hubiera revelado a los hombres si no quisiera velar por ellos? Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente. ¿Cómo el hombre mortal se va a fundar a sí mismo y cómo el hombre pecador se va a reconciliar a sí mismo? ¿Cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana? ¿Cómo lo más determinante de ella puede ser recluido en la mera intimidad o remitido a la penumbra? Los hombres no podemos vivir a oscuras, sin ver la luz del sol. Y, entonces, ¿cómo es posible que se le niegue a Dios, sol de las inteligencias, fuerza de las voluntades e imán de nuestros corazones, el derecho de proponer esa luz que disipa toda tiniebla? Por eso, es necesario que Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa; que esa palabra santa no se pronuncie jamás en vano; que no se pervierta haciéndola servir a fines que le son impropios. Es menester que se profiera santamente. Es necesario que la percibamos así en la vida de cada día, en el silencio del trabajo, en el amor fraterno y en las dificultades que los años traen consigo.
Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa.
Ese Dios y ese hombre son los que se han manifestado concreta e históricamente en Cristo. A ese Cristo que podemos hallar en los caminos hasta llegar a Compostela, pues en ellos hay una cruz que acoge y orienta en las encrucijadas. Esa cruz, supremo signo del amor llevado hasta el extremo, y por eso don y perdón al mismo tiempo, debe ser nuestra estrella orientadora en la noche del tiempo. Cruz y amor, cruz y luz han sido sinónimos en nuestra historia, porque Cristo se dejó clavar en ella para darnos el supremo testimonio de su amor, para invitarnos al perdón y la reconciliación, para enseñarnos a vencer el mal con el bien. No dejéis de aprender las lecciones de ese Cristo de las encrucijadas de los caminos y de la vida, en el que nos sale al encuentro Dios como amigo, padre y guía. ¡Oh Cruz bendita, brilla siempre en tierras de Europa!
Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres. No se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él. La Europa de la ciencia y de las tecnologías, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre, desde la comprensión que de ambos se nos ofrece en Jesucristo.
Queridos amigos, levantemos una mirada esperanzadora hacia todo lo que Dios nos ha prometido y nos ofrece. Que Él nos dé su fortaleza, que aliente a esta Archidiócesis compostelana, que vivifique la fe de sus hijos y los ayude a seguir fieles a su vocación de sembrar y dar vigor al Evangelio, también en otras tierras.
Que Santiago, el amigo del Señor, alcance abundantes bendiciones para Galicia, para los demás pueblos de España, de Europa y de tantos otros lugares allende los mares, donde el Apóstol es signo de identidad cristiana y promotor del anuncio de Cristo. Amen.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
LA IGLESIA ES APOSTÓLICA
857
 La Iglesia es apostólica porque está fundada sobre los apóstoles, y esto en un triple sentido:
 - Fue y permanece edificada sobre "el fundamento de los apóstoles" (Ef 2, 20; Hch 21, 14), testigos escogidos y enviados en misión por el mismo Cristo (cf Mt 28, 16-20; Hch 1, 8; 1Co 9, 1; 1Co 15, 7-8; Ga 1, l; etc. ).
 - Guarda y transmite, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en ella, la enseñanza (cf Hch 2, 42), el buen depósito, las sanas palabras oídas a los apóstoles (cf 2Tm 1, 13-14).
 - Sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los apóstoles hasta la vuelta de Cristo gracias a aquellos que les suceden en su ministerio pastoral: el colegio de los obispos, "a los que asisten los presbíteros juntamente con el sucesor de Pedro y Sumo Pastor de la Iglesia" (AG 5):
Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que, por medio de los santos pastores, lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio (MR, Prefacio de los apóstoles).
La misión de los apóstoles
858 
Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, "llamó a los que él quiso, y vinieron donde él. Instituyó Doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar" (Mc 3, 13 -14). Desde entonces, serán sus "enviados" [es lo que significa la palabra griega "apostoloi"]. En ellos continúa su propia misión: "Como el Padre me envió, también yo os envío" (Jn 20, 21; cf Jn 13, 20; Jn 17, 18). Por tanto su ministerio es la continuación de la misión de Cristo: "Quien a vosotros recibe, a mí me recibe", dice a los Doce (Mt 10, 40; cf Lc 10, 16).
859 Jesús los asocia a su misión recibida del Padre: como "el Hijo no puede hacer nada por su cuenta" (Jn 5, 19. 30), sino que todo lo recibe del Padre que le ha enviado, así, aquellos a quienes Jesús envía no pueden hacer nada sin Él (cf Jn 15, 5) de quien reciben el encargo de la misión y el poder para cumplirla. Los apóstoles de Cristo saben por tanto que están calificados por Dios como "ministros de una nueva alianza" (2Co 3, 6), "ministros de Dios" (2Co 6, 4), "embajadores de Cristo" (2Co 5, 20), "servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios" (1Co 4, 1).
860 En el encargo dado a los apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la Resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto permanente de su misión. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los tiempos (cf Mt 28, 20). "Esta misión divina confiada por Cristo a los apóstoles tiene que durar hasta el fin del mundo, pues el Evangelio que tienen que transmitir es el principio de toda la vida de la Iglesia. Por eso los apóstoles se preocuparon de instituir… sucesores" (LG 20).
La intercesión de los santos. 
956 "Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad… no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra… Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad" (LG 49):
"No lloréis, os seré más útil después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente que durante mi vida" (Santo Domingo, moribundo, a sus hermanos, cf. Jordán de Sajonia, lib 43).
"Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra" (Santa Teresa del Niño Jesús, verba).
2237 El poder político está obligado a respetar los derechos fundamentales de la persona humana. Y administrar humanamente justicia en el respeto al derecho de cada uno, especialmente de las familias y de los desheredados.
Los derechos políticos inherentes a la ciudadanía pueden y deben ser concedidos según las exigencias del bien común. No pueden ser suspendidos por los poderes públicos sin motivo legítimo y proporcionado. El ejercicio de los derechos políticos está destinado al bien común de la nación y de la comunidad humana.
2239 Deber de los ciudadanos es contribuir con la autoridad civil al bien de la sociedad en un espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad. El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien común exigen de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la vida de la comunidad política.
La comunidad política y la Iglesia
2244 
Toda institución se inspira, al menos implícitamente, en una visión del hombre y de su destino, de la que saca sus referencias de juicio, su jerarquía de valores, su línea de conducta. La mayoría de las sociedades han configurado sus instituciones conforme a una cierta preeminencia del hombre sobre las cosas. Sólo la religión divinamente revelada ha reconocido claramente en Dios, Creador y Redentor, el origen y el destino del hombre. La Iglesia invita a las autoridades civiles a juzgar y decidir a la luz de la Verdad sobre Dios y sobre el hombre:
Las sociedades que ignoran esta inspiración o la rechazan en nombre de su independencia respecto a Dios se ven obligadas a buscar en sí mismas o a tomar de una ideología sus referencias y finalidades; y, al no admitir un criterio objetivo del bien y del mal, ejercen sobre el hombre y sobre su destino, un poder totalitario, declarado o velado, como lo muestra la historia (cf CA 45; 46).
2245 La Iglesia, que por razón de su misión y su competencia, no se confunde en modo alguno con la comunidad política, es a la vez signo y salvaguarda del carácter transcendente de la persona humana. La Iglesia "respeta y promueve también la libertad y la responsabilidad política de los ciudadanos" (GS 76, 3).
2246 Pertenece a la misión de la Iglesia "emitir un juicio moral también sobre cosas que afectan al orden político cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, aplicando todos y sólo aquellos medios que sean conformes al evangelio y al bien de todos según la diversidad de tiempos y condiciones" (GS 76, 5).


Se dice Credo. (Dicitur Credo)
Oración de los fieles
339. Oremos, Dios Padre todopoderoso, que nos ha reunido en un sólo pueblo, para que derrame sobre nosotros y sobre todos los hombres los beneficios de su misericordia.
- Por la Iglesia que peregrina en España: para que anuncie la alegría del Evangelio sirviendo a todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Por nuestros gobernantes: para que atiendan con solicitud el bien de todos y favorezcan siempre la justicia y la verdad. Roguemos al Señor.
- Por todas las regiones de España. Para que logremos la convivencia pacífica a través del diálogo y la mutua comprensión. Roguemos al Señor.
- Por los que viven alejados de nuestra patria: para que encuentren amor y comprensión en sus nuevos ambientes. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que sepamos vivir y transmitir con fidelidad la fe que hemos recibido de los apóstoles. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, que edificas y guardas la ciudad futura del cielo y la ciudad presente de la tierra: por la intercesión de tu apóstol Santiago, protege a nuestra nación y a todos sus habitantes. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Purifícanos, Señor, con el bautismo salvador de la muerte de tu Hijo, para que, en la solemnidad de Santiago, el primer apóstol que participó en el cáliz redentor de Cristo, podamos ofrecerte un sacrificio agradable. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Munda nos, Dómine, passiónis Fílii tui baptísmate salutári, ut in festo beáti Iacóbi, quem primum inter Apóstolos cálicis eius partícipem esse voluísti, beneplácitum tibi sacrifícium offerámus. Per Christum.
Prefacio: El patronazgo del Apóstol.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso, Pastor eterno.
Porque Santiago, testigo predilecto, anunció el reino que viene por la muerte y resurrección de tu Hijo, y, el primero entre los apóstoles, bebió el cáliz del Señor:
con su guía y patrocinio se conserva la fe en España y en los pueblos hermanos y se dilata por toda la tierra, mientras tu apóstol alienta a los que peregrinan para que lleguen finalmente a ti, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, Señor, con todos los ángeles te alabamos ahora y por siempre, diciendo con humilde fe:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE APOSTOLIS
De Apostolis pastoribus populi Dei
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui gregem tuum, Pastor aetérne, non déseris, sed per beátos Apóstolos contínua protectióne custódis, ut iísdem rectóribus gubernétur, quos Fílii tui vicários eídem contulísti praeésse pastóres.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Cf. Mt 20, 22-23
Bebieron el cáliz del Señor y se hicieron amigos de Dios.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 20, 22-23
Cálicem Dómini bibérunt, et amíci Dei facti sunt.
Oración después de la comunión
Al darte gracias, Señor, por los dones santos que hemos recibido en esta solemnidad de Santiago, apóstol, patrono de España, te pedimos que sigas protegiéndonos siempre con su poderosa intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Beáti apóstoli Iacóbi, quaesumus, Dómine, intercessióne nos ádiuva, pro cuius festivitáte percépimus tua sancta laetántes. Per Christum.
Se puede utilizar la bendición solemne de los Apóstoles.
Dios que os ha edificado sobre el cimiento de los apóstoles, por la intercesión gloriosa de san N., apóstol, os llene de sus bendiciones.
R. Amén.
Quien os ha enriquecido con la palabra y el ejemplo de los apóstoles os conceda su ayuda para que seáis testigos de la verdad ante el mundo.
R. Amén.
Para que así obtengáis la heredad del reino eterno, por la intercesión de los apóstoles, por cuya palabra os mantenéis firmes en la fe.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis. De Apostolis.
Deus, qui vos in apostólicis tríbuit consístere fundaméntis, benedícere vobis dignétur beati Apostoli N. méritis intercedéntibus gloriósis.
R. Amen.
Et apostólicis praesídiis vos pro cunctis fáciat testes veritátis, qui vos eórum munerári documéntis vóluit et exémplis.
R. Amen.
Ut eórum intercessióne ad aetérnae pátriae hereditátem perveníre possítis, per quorum doctrínam fídei firmitátem possidétis.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 26 de julio
M
emoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a tradición de los cristianos.
2. Conmemoración de san Erasto, tesorero de la ciudad de Corinto, que prestó sus servicios al apóstol Pablo (s. I).
3. En el monasterio de San Benito, junto al río Po, en el territorio de Mantua, san Simeón, monje y ermitaño (1016).
4*. En Auch, ciudad de Aquitania, san Austindo, obispo, que construyó la iglesia catedral de esta ciudad, mejoró las costumbres del pueblo y fue modelo en la casa de Dios (1068).
5*. En Verona, en los confines de Venecia, beatos Evangelista y Peregrino, presbíteros (s. XII/XIII).
6*. En Sassoferrato, del Piceno, en Italia, beato Hugo de Actis, monje de la Congregación de los Silvestrinos de la Orden de San Benito (1250).
7*. En Septémpeda (hoy San Severino Marche), también del Piceno, beata Camila Gentili, martirizada por su propio esposo (s. XIV/XV).
8*. En Gateshead, pueblo cercano a Newcastle, a orillas del río Tyne, en Inglaterra, beato Juan Ingram, presbítero y mártir, que siendo inglés de nacimiento, una vez ordenado en la basílica Lateranense ejerció su ministerio en Escocia hasta que, habiendo pasado a Inglaterra, fue ahorcado por ser sacerdote, en tiempo de la reina Isabel I (1594).
9*. En Darlington, en Inglaterra también, beato Jorge Swallowell, mártir,condenado a muerte el mismo año en que había vuelto a la Iglesia católica, y aun cuando al ser atrozmente atormentado fue presa de gran pavor, permaneció firme en la fe católica aceptando los crueles suplicios a que fue sometido (1594).
10*. En Lancaster, igualmente en Inglaterra, beatos Eduardo Thwing, de la Orden de Predicadores, y Roberto Nuter, presbíteros ambos y mártires, que, después de haber trabajado mucho y de muchos modos en la viña del Señor, reinando Isabel I fueron condenados a muerte por ser sacerdotes, alcanzando así la gloria del martirio (1600).
11*. En Londres, también en Inglaterra, beato Guillermo Webster, presbítero y mártir, que después de haber ejercido el ministerio a lo largo de más de veinte años en diversas cárceles, durante el reinado de Carlos I fue apresado por ser sacerdote y consiguió la gloria del martirio en el patíbulo de Tyburn (1641).
12*. En Phû Yên, pueblo de Annam, beato Andrés, catequista, que al exacerbarse la persecución contra la enseñanza de la doctrina cristiana, fue hecho prisionero y después condenado a muerte, derramando su sangre por Cristo, siendo el primer mártir de la Iglesia de ese país (1644).
13*. En una nave anclada ante las costas de Rochefort, en Francia, beatos Marcelo Gaucherii Labigne de Reignefort, de la Sociedad de los Misioneros, y Pedro José Le Groing de la Romagère, ambos presbíteros y mártires. El primero vivía en un pueblo de Limoges y el segundo era de la localidad de Bourges, y detenidos durante la Revolución Francesa en odio a la religión, murieron consumidos por el hambre y la enfermedad (1794).
14*. En Orange, población también de Francia, beatas María Margarita de San Agustín Bonnet y cuatro compañeras (cuyos nombres son: beatas Catalina de Jesús (María Magdalena) de Jastamont, Ana de San Basilio Cartier, Clara de Santa Rosalía (María Clara) du Bac e Isabel Teresa del Corazón de Jesús Consolin), vírgenes de la Orden de Santa Úrsula, que fueron martirizadas durante la misma revolución (1794).
15. En Luere, de la Lombardía, santa Bartolomea Capitanio, virgen, fundadora junto con santa Vicenta Gerosa del Instituto de las Hermanas de la Caridad de María Niña. Murió a los veintisiete años, atacada por la tisis o más bien consumida por su caridad (1833).
16. En Motril, pueblo de la provincia de Granada, en España, beatos Vicente Pinilla, agustino recoleto, y Manuel Martín Sierra, presbíteros y mártires, que, en tiempo de persecución religiosa, fueron sacados por la fuerza de la iglesia y fusilados al día siguiente (1936).
17*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, de Baviera, en Alemania, beato Tito Brandsma, presbítero de la Orden de los Carmelitas, mártir, holandés de nacimiento, que por defender la Iglesia y la dignidad del hombre sufrió con ánimo sereno toda clase de quebrantos y vejaciones, dando ejemplo de una caridad sin límites, tanto en favor de sus hermanos concautivos como de sus mismos verdugos (1942).
18*. En La Valetta, capital de la isla de Malta, beato Jorge Preca, presbítero, que se entregó amorosamente a la formación catequética de los niños y fundó la Sociedad de la Doctrina Cristiana, cuya misión es ser testigos de la Palabra de Dios y propagarla (1962).

martes, 19 de junio de 2018

Martes 24 julio 2018, Martes de la XVI semana del Tiempo Ordinario, feria o san Sarbelio Makhluf, presbítero, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Sacerdotes y amadísimos hijos, en nuestras propias manos tenemos un tesoro grande, una margarita, la más preciosa: esto es, las riquezas inagotables de la sangre del mismo Jesucristo; usemos de ellas con mayor largueza, para que, por medio del sacrificio total de nosotros mismos, ofrecido junto con Cristo al Eterno Padre, en verdad lleguemos a ser mediadores de justicia «en aquellas cosas que tocan a Dios» (Hb 5, 1), y así sean aceptadas benignamente nuestras plegarias, logrando impetrar aquella lluvia de gracias tan abundantes que renueven y enriquezcan a la Iglesia y a las almas todas. Y sólo entonces, cuando hayamos llegado a ser como una sola cosa con Cristo, mediante su inmolación y la nuestra, y cuando hayamos unido nuestra voz a la del coro de los habitantes de la celestial Jerusalén «illi canentes iungimur almae Sionis aemuli» [14], sólo entonces, fortalecidos con la virtud del Salvador será cuando, desde la altura de la santidad, que hayamos conseguido, podremos bajar seguramente y sin peligro, para llevar a todos los hombres la luz sobrenatural de Dios y la vida sobrenatural.

La santidad perfecta requiere también una continua comunicación con Dios: y para que este íntimo contacto que el alma sacerdotal debe establecer con Dios no fuese jamás interrumpido en la sucesión de los días y de las horas, la Iglesia impuso al sacerdote la obligación de recitar el oficio divino. De ese modo, ella recogió fielmente el precepto del Señor: «Es preciso orar siempre y no descansar» (Lc 18, 1). La Iglesia, del mismo modo que nunca cesa de orar, desea ardientemente que sus hijos hagan lo mismo, repitiendo las palabras del Apóstol: «Por medio, pues, de El [Jesucristo] ofrezcamos a Dios perennemente el sacrificio de alabanza; esto es, el fruto de los labios que confiesan su nombre» (Hb 13, 15). Pues a los sacerdotes les confió ese peculiar oficio, el de que, orando aun en nombre del mismo pueblo, consagren a Dios en cierto modo el correr y las vicisitudes de todo el tiempo.

Y el sacerdote, al conformarse con tal deber, no hace sino continuar, a través de los siglos, aquello mismo que Cristo hizo, pues «en los días de su carne, habiendo ofrecido plegarias y súplicas con grandes gritos..., fue oído por su reverencia» (ibid., 5, 7). Esta oración, tiene una eficacia, porque está hecha en nombre de Cristo, esto es, por medio de Nuestro Señor Jesucristo, el cual es nuestro mediador junto al Padre y presenta a él incesantemente su satisfacción, sus méritos y el precio sumo de su Sangre. Ella es la «voz de Cristo», el cual «ora por nosotros como nuestro sacerdote, ora en nosotros como nuestra Cabeza» [15]. Es igualmente siempre la «voz de la Iglesia», que recoge las ansias y los deseos de todos los fieles que, asociados a la voz y a la fe del sacerdote, alaban a Jesucristo, y por medio de El dan gracias al Eterno Padre del que, cada día y a cada hora, impetran los auxilios necesarios. Así es como viene a repetirse lo que en otro tiempo hizo Moisés, cuando —en lo alto del monte, y con los brazos extendidos hacia el cielo— hablaba con Dios y le suplicaba misericordia para su pueblo que tantas penas sufría en el valle adyacente. No otra cosa es lo que los sacerdotes reiteran cada día.

[14] Brev. Rom., Hymn. pro off. Dedic. Eccl.
[15] S. Aug. Enarr. in Ps. 85, 1: PL 37, 1081.


CALENDARIO

24 MARTES. Hasta la hora nona:
MARTES DE LA XVI SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria o SAN SARBELIO MAKHLÛF, presbítero, memoria libre

Misa
de feria (verde) o de la memoria (blanco).
MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores (para un pastor) o de santos (para un monje), o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Miq 7, 14-15. 18-20. Arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar.
- Sal 84. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
- Mt 12, 46-50. Extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos».
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 25 de julio, pág. 442.
CALENDARIOS: Mérida-Badajoz: San Sisenando, mártir (MO).
Tarazona: Beatas mártires Carmelitas de Guadalajara (MO). Sigüenza-Guadalajara y Zaragoza: (ML).
Valencia: Santos Bernardo, religioso, María y Gracia, mártires (MO).
Carmelitas: Beato Juan Soreth, presbítero (MO).
Bilbao: Beata Margarita Maturana y Órtiz de Zárate, virgen (ML).
Córdoba y Mérida-Badajoz: Beato Cristóbal de Santa Catalina Fernández, presbítero (ML).
Madrid y Getafe: Beata María de los Ángeles de San José y compañeras, vírgenes y mártires (ML).
Palencia y Pasionistas: Beatos Nicéforo de Jesús y María y compañeros, mártires (ML).
Plasencia: Beato Pedro Ruiz de los Paños, mártir (ML).
Urgell: Beatos José Sala Picó, presbítero, y compañeros, mártires (ML).
Valladolid: Beatos Pedro Ruiz de los Paños y compañeros, mártires (ML).
Zaragoza y Tarazona: Beata María del Pilar de San Francisco de Borja y compañeras vírgenes y mártires (ML).
Compañía de Santa Teresa de Jesús y Carmelitas Descalzos: Beata Mercedes Prat, mártir (ML).
Dominicos: Beata Juana de Orvieto, virgen, o beato Agustín de Biella, presbítero (ML).
Mínimos: Beatas María Montserrat García Solanas, virgen, Lucrecia García Solanas, y compañeras, mártires (ML).
OFM Cap.: Beato Antonio Lucci, obispo (ML).
II Franciscanos: Beata Luisa de Saboya, religiosa (ML).

24 MARTES. Después de la hora nona:
Misa
vespertina de la solemnidad de Santiago, apóstol, patrono de España (rojo).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio de la solemnidad. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XVI Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de la memoria:

Elogio del martirologio
San Sarbelio (José) Makhlûf, presbítero de la Orden Libanesa Maronita, que, por amor a la soledad y para alcanzar la más alta perfección, dejó el cenobio de Annaya, en el Líbano, y se retiró al desierto, en el que sirvió a Dios día y noche, y donde vivió con gran austeridad, ayunando y orando. (1898)

Oración colecta propia. Resto de común de santos y santas: II. Para monjes y religiosos, B. Para un monje.

24 de julio
San Sarbelio Makhlûf, presbítero
Die 24 iulii
S. Sarbelii Makhlûf, presbyteri
Antífona de entrada Cf. Sal 91, 13-14
Donde se reúnen los hermanos para glorificar a Dios, allí el Señor les dará la bendición.
O bien: Cf. Sal 70, 8. 23
Llena está mi boca de tu alabanza para poder cantar. Se alegrarán mis labios, mientras canto para ti.
Antiphona ad introitum
Ubi fratres in unum gloríficant Deum, ibi dabit Dóminus benedictiónem.
Vel: Cf. Ps 70, 8. 23
Repleátur os meum laude tua, ut possim cantáre; gaudébunt lábia mea, dum cantávero tibi.
Oración colecta
Oh, Dios, que llamaste a san Sarbelio, presbítero, al singular combate de la vida eremítica y lo enriqueciste con toda clase de virtudes, te pedimos que, imitando la pasión del Señor, merezcamos participar de su reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui sanctum Sarbélium, presbyterum, ad singulárem pugnam erémi vocásti et omni génere pietátis imbuísti, concéde nobis, quaesumus, ut imitatóres domínicae passiónis effécti regno eius mereámur esse consórtes. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XVI semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Miq 7, 14-15. 18-20
Arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar
Lectura de la profecía de Miqueas.

Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 84, 2-4. 5-6. 7-8 (R.: 8a)
R.
Muéstranos, Señor, tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.

V. Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira. R.
Muéstranos, Señor, tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.

V. Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad? R.
Muéstranos, Señor, tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.

V. ¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación. R.
Muéstranos, Señor, tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.

Aleluya Cf. Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
Si quis díligit me, sermónem meum servábit, dicit Dóminus; et Pater meus díliget eum, et ad eum veniémus.

EVANGELIO Mt 12, 46-50
Extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos»
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 44, 2
Lo que se acaba de decir nos enseña también otra cosa, a saber: que no se debe despreciar la virtud dejándose llevar de la confianza que puede inspirar el parentesco; porque si nada aprovecha a la Madre el ser Madre, si no tiene virtud, ¿quién podrá gloriarse de encontrar su salvación en el parentesco? Porque no hay más que una sola nobleza, el hacer la voluntad de Dios, y por eso sigue: "Cualquiera, pues, que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, es mi hermano, mi hermana y mi Madre". Muchas mujeres glorificaron a aquella Virgen santa, y a su vientre, y desearon ser madres parecidas a ella. ¿Quién se lo impide? Abierto tenéis el camino, y no sólo las mujeres, sino también los hombres pueden llegar a ser Madre de Dios.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVII
305. Oremos a Dios Padre.
- Por los pastores de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por los que no tienen trabajo. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, aquí reunidos. Roguemos al Señor.
Socórrenos, Señor, para que podamos alegrarnos con tus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos por la salvación de tu pueblo; con ellas te pedimos, por intercesión de san N., alejarnos de la seducción del pecado y tomar parte en los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, quaesumus, hóstias pro salúte tuae plebis oblátas, quibus nos, intercedénte beáto N., et peccándi illécebras fúgere valeámus et caeléstibus propinquáre consórtiis. Per Christum.
PREFACIO COMÚN III
Alabanza a Dios que nos creó y nos ha creado de nuevo en Cristo.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido ser, por medio de tu amado Hijo, no sólo el creador del género humano, sino también el autor generoso de la nueva creación. Por eso, con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos y unánimes te bendicen tus santos.
Con ellos, unidos a los ángeles, nosotros queremos celebrarte y te alabamos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS III
Laudes Deo pro creatione et reformatione hominis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui per Fílium dilectiónis tuae, sicut cónditor géneris es humáni, ita benigníssimus reformátor. Unde mérito tibi cunctae sérviunt creatúrae, te redémpti rite colláudant univérsi, et uno Sancti tui te corde benedícunt.
Quaprópter et nos cum ómnibus te Angelis celebrámus, iucúnda semper confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Lc 8, 15
Los que guardan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, dan fruto con paciencia.
O bien: Cf. Sal 83, 5
Bienaventurados los que viven en tu casa, Señor, alabándote siempre.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 8, 15
Qui verbum Dei rétinent corde perfécto et óptimo, fructum áfferunt in patiéntia.
Vel: Cf. Ps 83, 5
Beáti qui hábitant in domo tua, Dómine, in perpétuum laudábunt te.
Oración después de la comunión
Concédenos, Señor Dios nuestro, que, sostenidos por la protección de san N., vivamos, por este sacramento, regalo de tu sabiduría, con justa austeridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Annue, quaesumus, Dómine, Deus noster, ut, beáti N. fulti praesídio, per hoc tuae sapiéntiae sacraméntum aequa moderatióne vivámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 25 de julio
S
olemnidad del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta le Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio (s. I).
2. En Licia, san Cristóbal, mártir (s. inc.).
3. En Barcelona, ciudad de la Hispania Tarraconense, san Cucufate, mártir, que, herido con espada durante la persecución desencadenada por el emperador Diocleciano, subió victorioso al cielo (s. IV).
4. En Cesarea de Palestina, santos Valentina, Tea y Pablo, mártires durante la persecución llevada a cabo en tiempo del emperador Maximiano, siendo prefecto Firmiliano. Valentina, virgen, por haber tirado a tierra de un puntapié la ara levantada en honor de los dioses, fue arrojada al fuego junto con Tea, virgen también, después de haber sido cruelmente atormentada, volando de este modo al encuentro del Esposo. Pablo, condenado a muerte, habiendo conseguido un breve tiempo para orar, rogó encarecidamente por la salvación de todos y seguidamente fue decapitado, recibiendo la corona del martirio (308).
5. En Nicomedia, de Bitinia, tránsito de santa Olimpíada, que, habiendo enviudado siendo aún joven, pasó el resto de su vida piísimamente en Constantinopla entre las mujeres consagradas a Dios, sirviendo a los pobres, y permaneció siempre fiel a san Juan Crisóstomo, a quien acompañó cuando el santo fue desterrado (408).
6. En Tréveris, ciudad de Renania, en Austrasia, san Magnerico, obispo, discípulo de san Niceto, a quien acompañó fielmente cuando éste fue desterrado y al que emuló, al sucederle en el episcopado, en el celo por la salvación de los almas (c. 596).
7*. En Tréveris también, santos Beato y Banto, presbíteros, que hicieron vida eremítica en tiempo de san Magnerico (s. VI/VII).
8*. En Metz, ciudad de la Galia Bélgica, santa Glodesindis, abadesa (s. VI).
9. En Córdoba, ciudad de la región hispánica de Andalucía, san Teodomiro, monje de Carmona, martirizado, siendo aún joven, durante la persecución desencadenada por los sarracenos (851).
10*. En Angers, ciudad de Francia, beato Juan Soreth, presbítero de la Orden de los Carmelitas, en la que introdujo una observancia más estrecha y la amplió con conventos para monjas (1471).
11*. En Camerino, del Piceno, en Italia, beato Pedro de Mogliano Corradini, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que brilló por su evangélica predicación, el ejemplo de sus virtudes y la fama de sus milagros (1490).
12*. En la región de Salsette, en la India, beatos mártires Rodolfo Aquaviva, Alfonso Pacheco, Pedro Berna, Antonio Francisco, presbíteros, y Francisco Aranha, religioso, todos jesuitas, asesinados por los infieles a causa de haber levantado una cruz (1583).
13*. En Bobino, en la Apulia, beato Antonio Lucci, obispo, de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, que, brillando por su singular doctrina, de tal modo se entregaba a ayudar a los pobres que se olvidaba de atender las más mínimas necesidades de sí mismo (1752).
14*. En una nave anclada ante la costa de Rochefort, en Francia, beato Miguel Ludovico Brulard, presbítero de la Orden de los Carmelitas Descalzos, mártir, el cual, durante la Revolución Francesa, por ser sacerdote fue encerrado en dicha nave en condiciones inhumanas, muriendo en ella consumido por la enfermedad (1794).
15*. En Madrid, capital de España, beata María del Carmen Sallés y Barangueras, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción, para la educación de mujeres piadosas e incultas (1911).
16*. En Urda, pueblo de la provincia española de Toledo, beatos mártires Pedro del Sagrado Corazón Redondo, presbítero, Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzun y Benito de la Virgen del Villar Solano Ruiz, religiosos de la Congregación de la Pasión, que consiguieron la gloriosa palma del martirio al ser fusilados por su fe cristiana, durante la persecución religiosa desencadenada en la guerra (1936).
17*. Cerca de Talavera de la Reina, en la provincia de Toledo, en España también, beatos mártires Federico (Carlos) Rubio Álvarez, presbítero, Primo Martínez de San Vicente Castillo, Jerónimo Ochoa Urdangarín y Juan de la Cruz (Eligio) Delgado Pastor, religiosos todos de la Orden de San Juan de Dios, que, sin previo juicio, durante la misma persecución religiosa consiguieron la corona del martirio (1936).
18*. En Monzón, cerca de Huesca, en Aragón, región de España, beato Dionisio Pamplona, presbítero de la Orden de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, asesinado por odio a la fe en la misma persecución desencadena contra la religión (1936).
19*. En Motril, pueblo en el litoral español de la provincia de Granada, beatos mártires Deogracias Palacios, León Inchausti, José Rada, Julián Moreno, presbíteros, y José Ricardo Díez, religioso, miembros de la Orden de los Agustinos Recoletos, detenidos inesperadamente por el populacho durante la misma persecución e inmediatamente fusilados en el camino (1936).
20*. En el campo de concentración de Dzialdowo, en Polonia, beata María Teresa Kowalska, virgen de la Orden de las Clarisas Capuchinas y mártir, la cual, encarcelada durante la ocupación militar de Polonia, permaneció firme en la fe, alcanzando la vida eterna (1941).

lunes, 18 de junio de 2018

Lunes 23 julio 2018, Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa, fiesta.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

San Pablo pone como principio fundamental de la perfección cristiana el precepto «revestíos de nuestro Señor Jesucristo» (Rm 13, 14). Este precepto, si vale para todos los cristianos, vale de modo especial para los sacerdotes. Mas revestirse de Cristo no es sólo inspirar los propios pensamientos en su doctrina, sino entrar en una vida nueva que, para resplandecer con los fulgores del Tabor, debe conformarse a los del Calvario. Pero esto exige un arduo y continuo trabajo, por el que nuestra alma se convierta como en víctima, a fin de participar íntimamente en el sacrificio mismo de Cristo. Trabajo arduo y constante que no ha de tener como principio una voluntad ineficaz, ni ha de limitarse tan sólo a deseos y promesas, sino que ha de ser un ejercicio incansable y continuo que lleve a una fructífera renovación del espíritu; debe ser ejercicio de piedad, que lo refiere todo a la gloria de Dios; debe ser ejercicio de penitencia, que refrene y modere los desordenados movimientos del alma; debe ser acto de caridad, que inflame nuestras almas en el amor hacia Dios y hacia el prójimo y que nos estimule a promover todas las obras de misericordia; debe ser, finalmente, voluntad activa para empeñarse y luchar por hacer lo más perfecto.

Necesario es, por lo tanto, que el sacerdote procure reproducir en su alma todo cuanto sobre el altar ocurre. Como Jesucristo se inmola a sí mismo, también su ministro debe inmolarse con El; como Jesús expía los pecados de los hombres, así él, siguiendo el arduo camino de la ascética cristiana, debe trabajar por la propia y por la ajena purificación. De esta suerte lo amonesta San Pablo Crisólogo: «Sé sacrificio y sacerdote de Dios; no pierdas lo que te dio y concedió la divina autoridad. Revístete de la estola de la santidad; cíñete con el cíngulo de la castidad; sea Cristo velo sobre tu cabeza; esté la cruz como baluarte sobre tu frente; pon sobre tu pecho el sacramento de la ciencia divina; quema siempre el oloroso perfume de la oración; empuña la espada del espíritu; haz de tu corazón como un altar y ofrece sobre él tu cuerpo generosamente como víctima a Dios... Ofrece la fe de modo que sea castigada la perfidia; inmola el ayuno, para que cese la voracidad; ofrece en sacrificio la castidad, para que muera la pasión; pon sobre el altar la piedad, para que sea depuesta la impiedad; invita a la misericordia, para que se destruya la avaricia; y para que desaparezca la necedad, conviene siempre inmolar la santidad; así tu cuerpo será tu hostia, si no está herida por ningún dardo de pecado» [12].

Cumple bien ahora el repetir, con las mismas palabras, pero de modo particular a los sacerdotes, todo cuanto Nos propusimos como digno de meditarse a todos los fieles en la encíclica Mediator Dei: «Jesucristo, en verdad, es sacerdote, pero sacerdote para nosotros, no para Sí, al ofrecer al Eterno Padre los deseos y sentimientos religiosos en nombre de todo el género humano: igualmente, El es víctima, pero para nosotros, al ofrecerse a Sí mismo en vez del hombre sujeto a la culpa. Pues bien; aquello del Apóstol, habéis de tener en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyo, exige a todos los cristianos que reproduzcan en sí, en cuanto al hombre es posible, aquel sentimiento que tenía el Divino Redentor cuando se ofrecía en Sacrificio, es decir, que imiten su humildad y eleven a la suma Majestad de Dios la adoración, el honor, la alabanza y la acción de gracias. Exige, además, que de alguna manera adopten la condición de víctima, abnegándose a sí mismos según los preceptos del Evangelio, entregándose voluntaria y gustosamente a la penitencia, detestando y expiando cada uno sus propios pecados. Exige, finalmente, que nos ofrezcamos a la muerte mística en la Cruz juntamente con Jesucristo, de modo que podamos decir como San Pablo: estoy clavado en la Cruz juntamente con Cristo» [13].

[12] Sermo 108: PL 52, 500, 501.
[13] AAS 39 (1947) 552, 553.


CALENDARIO

23 LUNES. SANTA BRÍGIDA, religiosa, patrona de Europa, fiesta


Fiesta de santa Brígida, religiosa, nacida en Suecia, que contrajo matrimonio con el noble Ulfo, de quien tuvo ocho hijos, a todos los cuales educó piadosamente, y consiguió al mismo tiempo, con sus consejos y su ejemplo, que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto este, peregrinó a muchos santuarios y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma, tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó finalmente de este mundo al cielo (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. de santas vírgenes y religiosos. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- Gál 2, 19-20. Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.
- Sal 33. R. Bendigo al Señor en todo momento.
o bien: R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
- Jn 15, 1-8. El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 24 de julio, pág. 439.
CALENDARIOS: Brígidas: Santa Brígida de Suecia (S).
Getafe: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Zaragoza: Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón y compañeros, mártires (MO).
Ciudad Real: Beatos Nicéforo de Jesús y María y compañeros, mártires (ML).
Santander: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Manuel Sánchez Monge, obispo (2005).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de santa Brígida, religiosa, nacida en Suecia, que contrajo matrimonio con el noble Ulfo, de quien tuvo ocho hijos, a todos los cuales educó piadosamente, y consiguió al mismo tiempo, con sus consejos y su ejemplo, que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto este, peregrinó a muchos santuarios y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma, tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó finalmente de este mundo al cielo. (1373)

En castellano todo es propio de la fiesta. En latín sólo la collecta, el resto está tomado del común de santas mujeres 2.

23 de julio
SANTA BRÍGIDA, RELIGIOSA, PATRONA DE EUROPA
Fiesta
Die 23 iulii
S. BIRGITTAE, RELIGIOSAE, PATRONAE EUROPAE
Festum
Antífona de entrada
Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor a santa Brígida; los ángeles se alegran de esta fiesta, y alaban a una al Hijo de Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Pr 14, 1-2
Ecce múlier sápiens, quae aedificávit domum suam, et timens Dóminum ambulávit recto itínere.
Se dice Gloria. Dícitur Gloria in excelsis
Oración colecta
Oh, Dios, que guiaste a santa Brígida en los diversos estados de vida, y le enseñaste de modo admirable la sabiduría de la cruz en la contemplación de la pasión de tu Hijo, concédenos que, siguiendo fielmente tu llamada, te busquemos en todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Birgíttam per várias vitae sémitas duxísti eámque sapiéntiam crucis in contemplatióne passiónis Fílii tui mirabíliter docuísti, concéde nobis, ut, digne in tua vocatióne ambulántes, te in ómnibus quaerere valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de Santa Brígida (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA Gál 2, 19-20
Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas.

Hermanos:
Yo he muerto a la ley por medio de la ley, con el fin de vivir para Dios.
Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.
Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 2a o 9a)
R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omne témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Aleluya Jn 15, 9b. 5b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Permaneced en mi amor -dice el Señor-; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. R. Manéte in dilectióne mea, dicit Dóminus; qui manet in me et ego in eo, hic fert fructum multum.

EVANGELIO Jn 15, 1-8
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
864 "Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen del apostolado de la Iglesia", es evidente que la fecundidad del apostolado, tanto el de los ministros ordenados como el de los laicos, depende de su unión vital con Cristo (cf Jn 15, 5; AA 4). Según sean las vocaciones, las interpretaciones de los tiempos, los dones variados del Espíritu Santo, el apostolado toma las formas más diversas. Pero es siempre la caridad, conseguida sobre todo en la Eucaristía, "que es como el alma de todo apostolado" (AA 3).

Oración de los fieles
408. Invoquemos, humildemente, hermanos, la bondad de Dios todopoderoso, por la intercesión de santa Brígida, religiosa, patrona de Europa.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sus hijos logren la perfección en todos los estados de vida. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de Europa: para que se abran al Evangelio y se enriquezcan con su luz. Roguemos al Señor.
- Por las madres de familia: para que vivan la plenitud del amor y se consagren al la educación de sus hijos. Roguemos al Señor.
- Por las viudas que viven en soledad: para que Dios las sostenga y las asista con su providencia. Roguemos al Señor.
- Por las familias de nuestra comunidad (parroquia) que no tienen trabajo o sufren por otras causas: para que se vean libres de sus angustias y recuperen su seguridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fuerza de los débiles: escucha las súplicas de los que te invocan; y, por la intercesión de santa Brígida concédeles la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración de las ofrendas
Dios misericordioso, que en santa Brígida, destruido el hombre viejo, quisiste crear al hombre nuevo a tu imagen, concédenos, transformados del mismo modo, ofrecer este sacrificio de reconciliación, agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias, Dómine, tuae plebis inténde, et, quas in honóre beátae N. devóta mente célebrat, profícere sibi séntiat ad salútem. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS SANTOS
La gloria de los Santos
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque eres glorificado en la asamblea de los santos, y, al coronar sus méritos, coronas tu propios dones.
Tú nos ofreces el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino; para que, animados por tan abundantes testigos, cubramos sin desfallecer la carrera que nos corresponde y alcancemos, con ellos, la corona de gloria que no se marchita, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con la variada asamblea de los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS
De gloria Sanctorum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui in Sanctórum concílio celebráris, et eórum coronándo mérita tua dona corónas. Qui nobis eórum conversatióne largíris exémplum, et communióne consórtium, et intercessióne subsídium; ut, tantis téstibus confirmáti, ad propósitum certámen currámus invícti et immarcescíbilem cum eis corónam glóriae consequámur, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cumque multíplici congregatióne Sanctórum, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANO.
Antífona de comunión Sal 44, 8
Has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.
Antiphona ad communionem Mt 12, 50
Quicúmque fécerit voluntátem Patris mei, qui in caelis est, ipse meus frater et soror et mater est, dicit Dóminus
Oración después de la comunión
Te rogamos, Dios todopoderoso, que, fortalecidos por este sacramento, aprendamos a buscarte siempre sobre todas las cosas, a ejemplo de santa Brígida, y ser portadores, ya en este mundo, de la imagen del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Repléti sumus, Dómine, munéribus tuis, quae in celebritáte beátae N. percépimus; tríbue, quaesumus, ut eórum et mundémur efféctu, et muniámur auxílio. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de julio
S
an Sarbelio (José) Makhluf
, presbítero de la Orden de los Maronitas Libaneses, que, por amor a la soledad y para alcanzar la más alta perfección, dejó el cenobio de Annaya, en el Líbano, y se retiró al desierto, en el que sirvió a Dios día y noche, viviendo con gran austeridad, ayunando y orando (1898).
2. En Bolsena, ciudad de la Toscana, santa Cristina, virgen y mártir (s. inc.).
3. En Amiterno, en la Sabina, en la vía Salaria, san Victorino, mártir (c. s. IV).
4*. En Tauriano, de Calabria, san Fantino el Viejo, de sobrenombre “Taumaturgo” (s. IV).
5. En la Tebaida, santa Eufrasia, virgen, que, siendo de familia senatorial, optó por hacer vida eremítica en el desierto, en humildad, pobreza y obediencia (s. V).
6*. En Ardmore, en la provincia irlandesa de Momonia (hoy Waterford), san Declano, a quien esta Iglesia celebra con gran devoción como su primer obispo (c. s. V).
7*. En la región de Albi, de Aquitania, santa Sigolena, religiosa (c. s. VI).
8. En Rusia, santos Boris y Gleb, mártires, príncipes de Rus e hijos de san Vladimiro, que prefirieron morir antes que oponerse por la fuerza a su hermano Svatopolk. Boris consiguió la palma del martirio cerca de Pereislavia, junto al río Altam, y Gleb, poco después, junto al río Dneper, cerca de Smolensko (1015).
9*. En Rieti, ciudad de la Sabina, san Balduíno, abad, discípulo de san Bernardo en el monasterio de Claraval, que fue enviado por el mismo san Bernardo a esta ciudad para fundar y regir el monasterio de San Mateo sub Lacu (1140).
10*. En el convento de Saint-Trond, en Brabante, beata Cristina, llamada la “Admirable”, porque en ella obró Dios cosas realmente admirables, tanto en su cuerpo, pues tuvo que sufrir mucho, como en su alma, enriquecida con fenómenos místicos (c. 1224).
11. En Stary Sacz, de Tarnow, en Polonia, santa Kinga o Cunegunda, hija del rey de Hungría y casada con el príncipe Boleslao, la cual, de acuerdo con su esposo, conservó su virginidad y, muerto éste, profesó la vida religiosa bajo la Regla de Santa Clara, en el monasterio fundado por ella misma (1293).
12*. En Ferrara, ciudad de la Emilia, beato Juan de Tossignano Tavelli, obispo, de la Orden de los Jesuatos (1146).
13. En Colonia, de la Lotaringia, traslación de los tres magos, sabios procedentes de Oriente, que fueron a Belén para ofrecer dones y contemplar en un niño el misterio insondable del Unigénito (1162).
14*. En l´Aquila, en la región Vestina, beato Antonio Torriani, presbítero de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, médico de cuerpos y almas (1494).
15*. En Orbe, de Saboya (hoy en el cantón de Vaud), beata Luisa, religiosa, hija del duque beato Amadeo, que contrajo matrimonio con el príncipe Hugo de Châlon-Arlay y, fallecido éste, profesó la Regla de Santa Clara, reformada por santa Coleta, viviendo fielmente y con humildad la vida religiosa (1503).
16*. En la ciudad de Derby, en Inglaterra, beatos Nicolás Garlick, Roberto Ludlam y Ricardo Simpson, presbíteros y mártires, que, reinando Isabel I, después de haber sufrido toda clase de vejaciones por ser sacerdotes, fueron decapitados, alcanzando así la gloria celestial (1588).
17*. En Newcastle, junto al Tyne, también en Inglaterra, beato José Lambton, presbítero y mártir, que, no contando más que veinticuatro años, por ser sacerdote fue atrozmente descuartizado (1592).
18. En Durhan, en Inglaterra también, san Juan Boste, presbítero, que, siendo reina la misma Isabel I, por ser sacerdote sufrió el martirio y ante el juez no cesó de dar ánimos a sus compañeros (1594).
19. En la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, san José Fernández, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, decapitado a causa de su fe en Cristo, siendo emperador Minh Mang (1838).
20*. En Nápoles, ciudad de la Campania, beato Modestino de Jesús y de María (Domingo) Mazzarello, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que, cercano siempre a toda clase de pobres y afligidos, al asistir a los moribundos en tiempo de cólera murió contagiado de la misma enfermedad (1854).
21*. En la ciudad de Guadalajara, en España, beatas María Pilar de San Francisco Borja (Jacoba) Martínez García, Teresa del Niño Jesús (Eusebia) García y García, y María Ángeles de San José (Marciana) Valtierra Tordesillas, carmelitas descalzas, vírgenes y mártires, todas ellas coronadas con el martirio durante la guerra, mientras aclamaban a Cristo, su Esposo (1936).
22*. En Barcelona, también en España, beata María de la Merced Prat, de la Sociedad de Santa Teresa de Jesús, virgen y mártir, que durante la misma contienda fue condenada a muerte por ser religiosa (1936).
23*. En Barcelona igualmente, beato Javier Bordas Piferrer, religioso salesiano, que con su martirio testimonió claramente que era discípulo del divino Maestro (1936).