sábado, 1 de octubre de 2016

Sábado 5 noviembre 2016, Santa María en sábado, memoria libre, misa de santa María Virgen, Madre de la Iglesia.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Encíclica "Mysterium fidei" (3-septiembre-1965)

Motivos de solicitud pastoral y de preocupación


2. Sin embargo, venerables hermanos, no faltan, precisamente en la materia de que hablamos, motivos de grave solicitud pastoral y de preocupación, sobre los cuales no nos permite callar la conciencia de nuestro deber apostólico.

En efecto, sabemos ciertamente que entre los que hablan y escriben de este sacrosanto misterio hay algunos que divulgan ciertas opiniones acerca de las misas privadas, del dogma de la transustanciación y del culto eucarístico, que perturban las almas de los fieles, causándoles no poca confusión en las verdades de la fe, como si a cualquiera le fuese lícito olvidar la doctrina, una vez definida por la Iglesia, o interpretarla de modo que el genuino significado de las palabra o la reconocida fuerza de los conceptos queden enervados.

En efecto, no se puede —pongamos un ejemplo— exaltar tanto la misa, llamada comunitaria, que se quite importancia a la misa privada; ni insistir tanto en la naturaleza del signo sacramental como si el simbolismo, que ciertamente todos admiten en la sagrada Eucaristía, expresase exhaustivamente el modo de la presencia de Cristo en este sacramento; ni tampoco discutir sobre el misterio de la transustanciación sin referirse a la admirable conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo de Cristo y de toda la sustancia del vino en su sangre, conversión de la que habla el Concilio de Trento, de modo que se limitan ellos tan sólo a lo que llaman transignificación y transfinalización; como, finalmente, no se puede proponer y aceptar la opinión, según la cual en las hostias consagradas, que quedan después de celebrado el santo sacrificio de la misa, ya no se halla presente Nuestro Señor Jesucristo.

Todos comprenden cómo en estas opiniones y en otras semejantes, que se van divulgando, reciben gran daño la fe y el culto de la divina Eucaristía.

Así, pues, para que la esperanza suscitada por el Concilio de una nueva luz de piedad eucarística que inunda a toda la Iglesia, no sea frustrada ni aniquilada por los gérmenes ya esparcidos de falsas opiniones, hemos decidido hablaros, venerables hermanos, de tan grave tema y comunicaros nuestro pensamiento acerca de él con autoridad apostólica.

Ciertamente, Nos no negamos a los que divulgan tales opiniones el deseo nada despreciable de investigar y poner de manifiesto las inagotables riquezas se tan gran misterio, para hacerlo entender a los hombres de nuestra época; más aún; reconocemos y aprobamos tal deseo; pero no podemos aprobar las opiniones que defienden, y sentimos el deber de avisaros sobre el grave peligro que esas opiniones constituyen para la recta fe.

CALENDARIO

5 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ, virgen, memoria libre


Misa
de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para la memoria del común de santa María Virgen o de las «Misas de la Virgen María» (véase en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 17. 24), Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Flp 4, 10-19. Todo lo puedo en aquel que me conforta.
- Sal 111. R. Dichoso quien teme al Señor.
- Lc 16, 9-15. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras?
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 6 de noviembre, pág. 652.
CALENDARIOS: Hermanas de la Cruz: Santa Ángela de la Cruz, virgen (S). Sevilla: (F). Asidonia-Jerez y Huelva: (MO).
Toledo: Santos cuyas reliquias se conservan en las iglesias de la archidiócesis: (F).
Hermanas de la Caridad de Santa Ana: Beata María Rafols, virgen. (F). Huesca, Sant Feliu de Llobregat y Zaragoza: (ML).
Jesuitas: Todos los santos y beatos de la Compañía de Jesús (F).
Misioneros Javerianos: San Guido María Conforti, obispo (F).
Astorga y León: Santos de la diócesis y Santos cuyas reliquias se custodian en la diócesis (MO).
Burgos: Mártires de la diócesis del siglo XX (MO).
Pamplona y Tudela: Todos los Santos de Navarra (MO).
Santander: Todos los Santos de la Iglesia de Santander (MO).
Mínimos: Santos cuyas reliquias se veneran en las iglesias de la Orden (MO).
Trinitarios: San Carlos Borromeo, obispo (MO-trasladada).
Canónigos Regulares de Letrán: San Geraldo, obispo (ML).
Carmelitas: Beata Francisca de Amboise, religiosa (ML).
Dominicos: Beato Simón Ballacchi (ML).
Brígidas, Calasancias, Escolapios, Escolapias, Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, Hospitalarios de San Juan de Dios y Pasionistas: Conmemoración de los difuntos de la Orden.
Claretianos: Conmemoración de los difuntos de las congregaciones, familiares y bienhechores.
Familia salesiana: Conmemoración de los Cooperadores y Bienhechores difuntos.

5 SÁBADO. Después de la hora nona:
TRIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del XXXII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

De santa María Virgen, Madre de la Iglesia. De beata Maria Ecclesiae Matre.
Antífona de entrada Cf. Hch 1, 14
Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la Madre de Jesús.
Ant. ad introitum Cf. Act 1,14
Erant discípuli perseverántes unanímiter in oratióne cum María, matre Iesu.
Oración colecta
Oh Dios, Padre de misericordia, cuyo Hijo clavado en la cruz, proclamó como Madre nuestra a santa María Virgen, Madre suya, concédenos, por su mediación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por la santidad de sus hijos, y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, misericordiárum Pater, cuius Unigénitus, cruci affíxus, beátam Maríam Vírginem, Genetrícem suam, Matrem quoque nostram constítuit, concéde, quaesumus, ut, eius cooperánte caritáte, Ecclésia tua, in dies fecúndior, prolis sanctitáte exsúltet et in grémium suum cunctas áttrahat famílias populórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XXXI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par)

PRIMERA LECTURA Fil 4, 10-19
Todo lo puedo en aquel que me conforta

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

Hermanos:
Me alegré muchísimo en el Señor de que ahora, por fin, haya vuelto a florecer vuestro interés por mí; siempre lo habíais sentido, pero os faltaba la ocasión. Aunque ando escaso de recursos, no lo digo por eso; yo he aprendido a bastarme con lo que tengo. Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mis tribulaciones. Vosotros, filipenses, sabéis además que, desde que salí de Macedonia y empecé la misión, ninguna iglesia, aparte de vosotros, me abrió una cuenta de haber y debe. Ya me mandasteis a Tesalónica, más de una vez, un subsidio para aliviar mi necesidad; no es que yo busque regalos, busco que los intereses se acumulen en vuestra cuenta. Tengo lo necesario, y me sobra. Estoy plenamente satisfecho habiendo recibido de Epafrodito vuestro donativo, que es suave olor, sacrificio aceptable y grato a Dios.
En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 111, 1b-2. 5-6. 8a y 9 (R.: 1b)
R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.
O bien: Aleluya.

V. Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.

V. Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.

V. Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.

Aleluya 2 Cor 8, 9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza.
Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.
R.

EVANGELIO Lc 16, 9-15
Si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.
Y les dijo:
«Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica. 
2424. Una teoría que hace del lucro la norma exclusiva y el fin último de la actividad económica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social.
Un sistema que "sacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción" es contrario a la dignidad del hombre (cfr. GS 65). Toda práctica que reduce a las personas a no ser más que medios con vistas al lucro esclaviza al hombre, conduce a la idolatría del dinero y contribuye a difundir el ateísmo. "No podéis servir a Dios y al dinero" (Mt 6, 24; Lc 16, 13).

Oración de los fieles
384. Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.
- Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.
- Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.
- Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.
- Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.
- Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuela de amor y aprecio a la vida frente a quienes, como Herodes, quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón. Roguemos al Señor.
Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestros dones y conviértelos en sacramento de salvación que nos inflame en el amor de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y nos asocie más estrechamente a ella en la obra de la salvación de los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, oblatiónes nostras et in mystérium salútis convérte, cuius virtúte et caritáte Vírginis Maríae, Ecclésiae Matris, inflammémur et óperi redemptiónis cum ea árctius sociári mereámur. Per Christum.
Prefacio: María, modelo y Madre de la Iglesia.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte debidamente en esta celebración en honor de la Virgen María.
Ella, al aceptar tu Palabra con limpio corazón, mereció concebirla en su seno virginal, y al dar a luz a su Hijo preparó el nacimiento de la Iglesia.
Ella, al recibir junto a la cruz el testamento de tu amor divino, tomó como hijos a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte de Cristo.
Ella, en la espera pentecostal del Espíritu, al unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante.
Desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno y a la Iglesia peregrina, y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa del Señor.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De Maria, forma et Matre Ecclesiae.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Et te in celebratióne beátae Maríae Vírginis débitis magnificáre praecóniis.
Quae Verbum tuum immaculáto corde suscípiens virgíneo méruit sinu concípere atque, páriens Conditórem, Ecclésiae fovit exórdia.
Quae iuxta crucem testaméntum divínae caritátis accípiens, univérsos hómines in fílios assúmpsit, Christi morte ad supérnam vitam generátos.
Quae, cum Apóstoli Promíssum exspectárent tuum, supplicatiónem suam discipulórum précibus iungens, exémplar éxstitit orántis Ecclésiae. Ad glóriam autem evécta caelórum, Ecclésiam peregrinántem matérno proséquitur amóre eiúsque gressus ad pátriam tuétur benígna, donec dies Dómini gloriósus advéniat.
Et ídeo cum Sanctis et Angelis univérsis te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cfr Jn 2, 1. 11
Había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí, allí Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.
O bien: Cfr Jn 19, 26-27
Jesús, desde la cruz, dijo al discípulo que tanto quería: Ahí tienes a tu madre.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 2,1. 11
Núptiae factae sunt in Cana Galilaeae, et erat mater Iesu ibi; tunc fecit inítium signórum Iesus et manifestávit glóriam suam, et credidérunt in eum discípuli eius.
Vel: Cf. Jn 19,26-27
Ex cruce pendens dixit Iesus discípulo, quem diligébat: Ecce mater tua.
Oración después de la comunión
Después de recibir la prenda de la redención y de la vida, te pedimos, Señor, que tu Iglesia, por la mediación maternal de la Virgen, anuncie a todas las gentes el Evangelio y llene el mundo entero de la efusión de tu Espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Sumpto, Dómine, pígnore redemptiónis et vitae, súpplices adprecámur, ut Ecclésia tua, matérna Vírginis ope, et Evangélii praecónio univérsas gentes erúdiat et Spíritus effusióne orbem terrárum adímpleat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 6 de noviembre

En España, memoria de los santos Pedro Poveda e Inocencio de la Inmaculada, presbíteros y compañeros, mártires del siglo XX.
1. En Toniza, de Numidia, san Félix, mártir, del que habló san Agustín cuando, dirigiéndose al pueblo, dijo: De veras feliz en el nombre y en la corona. Pues confesó; se fue atormentado; pero, al día siguiente, encontraron en la cárcel su cuerpo exánime (s. IV).
2. Conmemoración de san Pablo, obispo de Constantinopla y mártir, a quien expulsaron muchas veces los arrianos por mantener la fe nicea y otras tantas volvió a su sede, pero, al fin, el emperador Constancio le relegó a Cucuso, pequeña población de Capadocia, y allí mismo fue cruelmente estrangulado, según la tradición, por insidias de los arrianos (350).
3. En Rennes, de la Bretaña Menor, san Melanio, obispo, que pasó al encuentro del Señor en el lugar llamado Placio, a la vera del río Vicenon, donde él mismo, con sus propias manos, había construido una iglesia y congregado a monjes para el servicio de Dios (c. 511).
4*. En el monasterio de Llanilltud Fawr, en Cambria (hoy País de Gales), que lleva su nombre, san Iltuto, abad, que fundó un cenobio, donde la fama de su santidad y eximia doctrina congregó gran número de discípulos (511).
5. En Noblac, cerca de Limoges, en Aquitania, san Leonardo, ermitaño (559).
6. En Jerusalén, santos mártires Calinizo, Himerio, Teodoro, Esteban, Pedro, otro Teodoro, Juan, otro Juan y alguno más cuyo nombre se desconoce, todos los cuales eran soldados en Gaza y, al ser ocupada la ciudad por los sarracenos, fueron encarcelados y, animados por el obispo san Sofronio, confesaron a Cristo, por lo cual alcanzaron el martirio (638).
7. En Barcelona, ciudad de Hispania, san Severo, obispo, que, según la tradición, obtuvo la corona del martirio (633).
8. Entre los helvecios, en el reino de Burgundia, san Protasio, al que se venera como obispo de Lausanne (s. VII).
9. En la región Taruanense, de Austrasia, san Winoco, que, de origen bretón, primero fue recibido por san Bertino en la comunidad de monjes de Sithiu, y después construyó el monasterio de Wormhoudt, que dirigió santamente como prior, trabajando mucho con sus propias manos (717).
10*. En Apt, en la Provenza, de la Galia, san Esteban, obispo, que, famoso por su mansedumbre, organizó dos peregrinaciones a Jerusalén y restauró la iglesia catedral (1046).
11*. En el monasterio de Le Dorat, en la región de Limoges, de Aquitania, san Teobaldo, presbítero, que, siendo canónigo regular, fue encargado de la iglesia y nunca salía del cenobio más que para ponerse al servicio de los enfermos y atender a sus necesidades (1070).
12*. Cerca de Colonia, en la Lotaringia, de Germania, beata Cristina de Stommeln, virgen, que superó las tentaciones del mundo viviendo en comunión con la pasión de Cristo (1321).

viernes, 30 de septiembre de 2016

Viernes 4 noviembre 2016, San Carlos Borromeo, obispo, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA MYSTERIUM FIDEI
DE SU SANTIDAD PABLO VI
SOBRE LA DOCTRINA Y CULTO DE LA SAGRADA EUCARISTÍA

(3-SEPTIEMBRE-1965)

1. El misterio de fe, es decir, el inefable don de la Eucaristía, que la Iglesia católica ha recibido de Cristo, su Esposo, como prenda de su inmenso amor, lo ha guardado siempre religiosamente como el tesoro más precioso, y el Concilio Ecuménico Vaticano II le ha tributado una nueva y solemnísima profesión de fe y culto. En efecto, los Padres del Concilio, al tratar de restaurar la Sagrada Liturgia, con su pastoral solicitud en favor de la Iglesia universal, de nada se han preocupado tanto como de exhortar a los fieles a que con entera fe y suma piedad participen activamente en la celebración de este sacrosanto misterio, ofreciéndolo, juntamente con el sacerdote, como sacrificio a Dios por la salvación propia y de todo el mundo y nutriéndose de él como alimento espiritual.

Porque si la Sagrada Liturgia ocupa el primer puesto en la vida de la Iglesia, el Misterio Eucarístico es como el corazón y el centro de la Sagrada Liturgia, por ser la fuente de la vida que nos purifica y nos fortalece de modo que vivamos no ya para nosotros, sino para Dios, y nos unamos entre nosotros mismos con el estrechísimo vínculo de la caridad.

Y para resaltar con evidencia la íntima conexión entre la fe y la piedad, los Padres del Concilio, confirmando la doctrina que la Iglesia siempre ha sostenido y enseñado y el Concilio de Trento definió solemnemente juzgaron que era oportuno anteponer, al tratar del sacrosanto Misterio de la Eucaristía, esta síntesis de verdades:

«Nuestro Salvador, en la Ultima Cena, la noche en que él era traicionado, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrifico de la cruz y a confiar así a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera» [1].

Con estas palabras se enaltecen a un mismo tiempo el sacrificio, que pertenece a la esencia de la misa que se celebra cada día, y el sacramento, del que participan los fieles por la sagrada comunión, comiendo la carne y bebiendo la sangre de Cristo, recibiendo la gracia, que es anticipación de la vida eterna y la medicina de la inmortalidad, conforme a las palabras del Señor: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré en el último día» [2].

Así, pues, de la restauración de la sagrada liturgia Nos esperamos firmemente que brotarán copiosos frutos de piedad eucarística, para que la santa Iglesia, levantando esta saludable enseña de piedad, avance cada día más hacia la perfecta unidad [3] e invite a todos cuantos se glorían del nombre cristiano a la unidad de la fe y de la caridad, atrayéndolos suavemente bajo la acción de la divina gracia.

Nos parece ya entrever estos frutos y como gustar ya sus primicias en la alegría manifiesta y en la prontitud de ánimo con que los hijos de la Iglesia católica han acogido la Constitución de la sagrada liturgia restaurada; y asimismo en muchas y bien escritas publicaciones destinadas a investigar con mayor profundidad y a conocer con mayor fruto la doctrina sobre la santísima Eucaristía, especialmente en lo referente a su conexión con el misterio de la Iglesia.

Todo esto nos es motivo de no poco consuelo y gozo, que también queremos de buen grado comunicaros, venerables hermanos, para que vosotros, con Nos, deis también gracias a Dios, dador de todo bien, quien, con su Espíritu, gobierna a la Iglesia y la fecunda con crecientes virtudes.

[1] Const. De sacra liturgia c. 2. n. 47: AAS 56 (1964) 113.
[2] Jn 6, 55.
[3] Cf. Jn 17, 23.


CALENDARIO

4 VIERNES. SAN CARLOS BORROMEO, obispo, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Flp 3, 17-4, 1. Aguardamos un Salvador; él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso.
- Sal 121. R. Vamos alegres a la casa del Señor.
- Lc 16, 1-8. Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 5 de noviembre, pág. 650.
CALENDARIOS: HH. Angélicas de San Pablo: (F).
Trinitarios: San Félix de Valois, presbítero (MO).
Escolapios: Conmemoración de los familiares, benefactores y poseedores de la Carta de Hermandad de la Orden, difuntos.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Carlos Borromeo, obispo, que nombrado cardenal por su tío materno, el papa Pío IV, y elegido obispo de Milán, en Italia, fue en esta sede un verdadero pastor fiel, preocupado por las necesidades de la Iglesia de su tiempo. Para la formación del clero convocó sínodos y erigió seminarios, visitó muchas veces toda su diócesis con el fin de fomentar las costumbres cristianas y dio muchas normas para bien de los fieles. Pasó a la patria celeste en la fecha de ayer. (1584)

Las oraciones son propias de la memoria. Las antífonas están tomadas del común de pastores: 3. Obispos.

4 de noviembre
San Carlos Borromeo, obispo
Memoria
Die 4 novembris
S. Caroli Borromeo, episcopi
Memoria
Antífona de entrada Ez 34, 11. 23-24
Buscaré a mis ovejas -dice el Señor- y suscitaré un pastor que las apaciente: yo, el Señor, seré su Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Ez 34, 11. 23-24
Visitábo oves meas, dicit Dóminus, et suscitábo pastórem qui pascat eas: ego autem Dóminus ero eis in Deum.
Oración colecta
Conserva, Señor, en tu pueblo el espíritu que infundiste en san Carlos Borromeo, para que tu Iglesia se renueve sin cesar y, transformada en imagen de Cristo, pueda presentar ante el mundo el verdadero rostro de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Custódi, quaesumus, Dómine, in pópulo tuo spíritum, quo beátum Cárolum epíscopum implevísti, ut Ecclésia indesinénter renovétur, et, Christi se imágini confórmans, ipsíus vultum mundo váleat osténdere. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Fil 3, 17-4, 1
Aguardamos un Salvador; él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

Hermanos, sed imitadores míos y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros.
Porque —como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos— hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas; solo aspiran a cosas terrenas.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 121, 1bc-2. 3-4ab 4cd-5 (R.: cf. 1bc)
R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Aleluya 1 Jn 2, 5
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Quien guarda la Palabra de Cristo, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.
Qui servat verbum Christi, vere in hoc cáritas Dei perfécta est.

EVANGELIO Lc 16, 1-8
Los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.
Este respondió:
“Cien barriles de aceite».
Él le dijo:
«Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.
Él dijo:
“Cien fanegas de trigo”.
Le dice:
«Toma tu recibo y escribe ochenta».
Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 8 de noviembre de 2013
Existe, sin embargo, otro camino, el de la "astucia cristiana" –"entre comillas", dijo el Papa– que permite "hacer las cosas un poco ágiles pero no con el espíritu del mundo. Jesús mismo nos lo dijo: astutos como serpientes, puros como palomas". Poner "juntas estas dos" realidades es "una gracia" y "un don del Espíritu Santo". Por esto debemos pedir al Señor la capacidad de practicar "la honestidad en la vida, la honestidad que nos hace trabajar como se debe trabajar, sin entrar en estas cosas". El Papa Francisco reafirmó: "Esta "astucia cristiana" –la astucia de la serpiente y la pureza de la paloma– es un don, es una gracia que el Señor nos da. Pero debemos pedirla".

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XV
303. Oremos a Dios Padre.
- Por La Iglesia, signo de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen alguna responsabilidad sobre los demás. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren de muerte violenta. Roguemos al Señor.
- Por los que matan, secuestran, destruyen. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a trabajar por la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.
Que tu bondad nos conceda, Señor, lo que nuestras acciones no merecen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la fiesta de san Carlos Borromeo y concédenos, por la eficacia de este sacrificio, que así como a él le llenaste de gloria por su celo pastoral y sus virtudes nos hagas abundar a nosotros en frutos de buenas obras. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblate
Inténde múnera, Dómine, altáribus tuis pro beáti Cároli commemoratióne propósita, et huius sacrifícii virtúte concéde, ut, sicut illum pastorális offícii vigilántia et praecláris virtútum méritis sublimásti, ita nos fácias sincéris óperum frúctibus abundáre. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Jn 15, 16
No sois vosotros los que me habéis elegido -dice el Señor-, soy yo quien os he elegido, y os destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 16
Non vos me elegístis, dicit Dóminus; sed ego elégi vos, et pósui vos ut eátis et fructum afferátis, et fructus vester máneat.
Oración después de la comunión
Que esta eucaristía, Señor, nos otorgue aquella fortaleza de espíritu que hizo de san Carlos Borromeo un ministro fiel a tu servicio y un apóstol de la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Praestent nobis, quaesumus, Dómine, sacra mystéria quae súmpsimus eam ánimi fortitúdinem, quae beátum Cárolum réddidit in ministério fidélem et in caritáte fervéntem. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de noviembre
M
emoria de santa Ángela de la Cruz, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz, que no se reservó ningún derecho para sí sino que lo dejó todo para los pobres, a los cuales acostumbraba llamar sus señores, y los servía de verdad (1932).
1. En Cesarea de Palestina, santo Domnino, mártir, joven médico, que en los comienzos de la persecución bajo el emperador Diocleciano, le condenaron a ser enviado a las minas de Fanesia, donde, tras padecer crueles vejaciones, fue entregado al fuego por orden del prefecto Urbano, en el año quinto de la persecución, por haberse mantenido firme en la confesión de la fe (307).
2. En la misma ciudad, memoria de los santos Teótimo, Filoteo y Timoteo, mártires, que, siendo aún jóvenes, fueron destinados a los juegos del circo para diversión de la plebe y se les entregó a las bestias lo mismo que san Ausencio, que era ya anciano (307).
3*. En Apulia, san Marcos, obispo de Ecano (hoy Troia) (s. V).
4. En Tréveris, en la Renania, de Austrasia, san Fibicio, obispo (500).
5*. En la Bretaña Menor, san Guetnocio, venerado como hermano de los santos Winwaleo y Jacuto (s. VI).
6*. En el cenobio de Chelles, junto a Meaux, en la Galia Lugdunense, santa Bertila, su primera abadesa (s. VI).
7*. En Beziers, de la Galia Narbonense, san Geraldo, obispo, varón de admirable honradez y sencillez, al que, siendo canónigo regular, se le obligó a aceptar el episcopado, en cuya dignidad fue aún más humilde (1123).
8*. En Constantinopla, beato Gómidas Keumurgian (Cosme de Carboniano), presbítero y mártir, que, siendo padre de familia, nacido y ordenado en la Iglesia de Armenia, por mantener firmemente y propagar la fe católica profesada en el Concilio de Calcedonia, padeció enormemente y finalmente murió degollado mientras recitaba el símbolo niceno (1707).
9. Cerca del río Hung Yen, en Tonquín, santo Domingo Mau, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que en la persecución bajo el emperador Tu Duc, por exhortar a los cristianos a la profesión de la fe llevando el rosario, por su fidelidad a Cristo fue conducido al patíbulo para ser degollado, con las manos juntas, como para subir al altar (1858).
10*. En Parma, de Italia, beato Guido María Conforti, obispo y buen pastor, siempre en vela por la defensa de la Iglesia y de la fe de su pueblo, el cual, movido por el anhelo de la evangelización de los pueblos, fundó la Pía Sociedad de San Francisco Javier (1931).
11*. En Madrid, capital de España, beato Juan Antonio Burró Más, religioso de la Orden de San Juan de Dios, mártir por su profesión evangélica durante la persecución contra la Iglesia, (1936).
12*. En El Soler, cerca de Valencia, también en España, beata María del Carmen Viel Ferrando, virgen y mártir, que en la misma persecución llevó a cabo una lucha gloriosa (1936).
13*. Cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Narciso Putz, presbítero y mártir, que mientras Polonia estaba bajo un régimen extranjero durante la guerra, fue llevado al campo de concentración de Dachau por su tenacidad en la fe y allí murió agotado por crueles tormentos (1942).
14*. En la aldea de Hof, en Alemania, beato Bernardo Lichtenberg, presbítero y mártir, que al ver pisoteada la dignidad de Dios y de los hombres, no cesaba de orar en público por los judíos inhumanamente torturados y detenidos, y por eso fue también apresado y destinado al campo de concentración de Dachau, donde, destrozado por los malos tratos pero impávido, dio su vida por Cristo (1943).
15*. En el campo de concentración de la ciudad de Abez, en la Siberia rusa, beato Gregorio Lakota, obispo de Przemysl y mártir, que al ver despreciada la fe de su patria por los perseguidores, superó los tormentos corporales muriendo intrépidamente por Cristo (1950).

Preparación para la Confirmación y la Eucaristía de adultos bautizados de niños.

Ritual de la Iniciación cristiana de adultos, 6-enero-1972 (ed. Española, reimpresión 2012)

Capítulo I


PREPARACIÓN PARA LA CONFIRMACIÓN Y LA EUCARISTÍA DE LOS ADULTOS BAUTIZADOS EN LA PRIMERA INFANCIA Y QUE NO HAN RECIBIDO CATEQUESIS


295. Las sugerencias pastorales que siguen se refieren a los adultos, que recibieron el Bautismo cuando eran muy niños, y después no recibieron ninguna instrucción catequética ni, por tanto, han sido admitidos a la Confirmación y a la Eucaristía. Pueden, sin embargo, equipararse a casos similares, especialmente al caso del adulto que haya sido bautizado en peligro de muerte o ya moribundo.

Aunque tales adultos nunca hayan oído hablar del misterio de Cristo, sin embargo su condición difiere de la condición de los catecúmenos, puesto que aquéllos ya han sido introducidos en la Iglesia y hechos hijos de Dios por el Bautismo. Por tanto, su conversión se funda en el Bautismo ya recibido, cuya virtud deben desarrollar después.

296. Por la misma razón que en el caso de los catecúmenos, la preparación de estos adultos requiere tiempo prolongado (cf. Observaciones previas, n. 21), para que la fe infundida en el Bautismo pueda crecer, llegar a la madurez y ser grabada plenamente por medio de la formación pastoral que se les proporciona; y conviene que su vida cristiana sea confirmada por la oportuna enseñanza que se les propone, por la catequesis adecuada a ellos, por el trato con la comunidad de los fieles y por la participación en algunos ritos litúrgicos.

297. El desarrollo ordinario de la catequesis generalmente corresponderá al orden propuesto a los catecúmenos (cf. Observaciones previas, n. 19, 1); pero al proponerla el sacerdote, el diácono o el catequista tenga presente la peculiar condición de estos adultos que ya han recibido el Bautismo.

298. Como a los catecúmenos, también a estos adultos debe ofrecer la comunidad de los fieles su ayuda con caridad fraterna y con la oración y dando testimonio de su idoneidad cuando hayan de ser admitidos a los sacramentos (cf. Observaciones previas, nn. 4, 19 - 2, 23).

299. Los adultos son presentados a la comunidad por un fiador. Pero en el tiempo de su formación cada uno de ellos elige, con la aprobación del sacerdote, su padrino, que como delegado de la comunidad actuará junto a él, y tendrá para con él los mismos deberes que el padrino para su catecúmeno (cf. Observaciones previas, n. 43). Por cierto, que el padrino elegido en este tiempo puede ser el que lo fue del Bautismo, con tal de que realmente sea capaz de cumplir este oficio.

300. El tiempo de la preparación debe ser santificado con celebraciones litúrgicas, de las cuales la primera es el rito con el que los adultos son recibidos en la comunidad, y con el que ellos, como ya sellados con el Bautismo, reconocen que tienen parte en ella.

301. Desde entonces participarán en las celebraciones de la liturgia de la Palabra, ya sea en las celebraciones en que se reúne la asamblea de los fieles, ya sea en las que son destinadas directamente a los catecúmenos.

302. Para significar la acción de Dios en esta obra de preparación, sería muy oportuno emplear algunos de los ritos propios del catecumenado, que respondan a la condición especial de estos adultos y a su provecho espiritual, como son las "entregas" del Símbolo, de la Oración dominical y también de los Evangelios.

303. Las etapas de la catequesis acomódense de modo conveniente al año litúrgico, especialmente en cuanto a su última parte, que generalmente se combinará con la Cuaresma, porque este período del año es muy a propósito para las ceremonias penitenciales que preparan para la celebración del sacramento de la Penitencia.

304. El vértice de toda la formación será generalmente la Vigilia pascual, en la cual los adultos profesarán su fe bautismal, recibirán el sacramento de la Confirmación y participarán de la Eucaristía. Si no se pudiera administrar la Confirmación en la misma Vigilia pascual por ausencia del obispo o del ministro extraordinario de la Confirmación, debe conferirse cuanto antes, y, si es posible, durante el Tiempo Pascual.

305. Finalmente, los adultos completarán su formación cristiana, y perfeccionarán su inserción en la comunidad, viviendo en unión de los neófitos el tiempo de la "mystagogia".

jueves, 29 de septiembre de 2016

Jueves 3 noviembre 2016, San Martín de Porres, religioso, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

San Juan Pablo II, Carta "Dominicae Cenae" (24-febrero-1980)

CONCLUSIÓN

13. Permitidme, venerables y queridos Hermanos, que termine ya estas consideraciones, que se han limitado a profundizar sólo algunas cuestiones. Al proponerlas he tenido delante toda la obra desarrollada por el Concilio Vaticano II, y he tenido presente en mi mente la Encíclica de Pablo VI «Mysterium Fidei», promulgada durante el Concilio, así como todos los documentos emanados después del mismo Concilio para poner en práctica la renovación litúrgica postconciliar. Existe, en efecto, un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia.

La Iglesia no sólo actúa, sino que se expresa también en la liturgia, vive de la liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida. Y por ello, la renovación litúrgica, realizada de modo justo, conforme al espíritu del Vaticano II, es, en cierto sentido, la medida y la condición para poner en práctica las enseñanzas del Concilio Vaticano II, que queremos aceptar con fe profunda, convencidos de que, mediante el mismo, el Espíritu Santo «ha dicho a la Iglesia» las verdades y ha dado las indicaciones que son necesarias para el cumplimiento de su misión respecto a los hombres de hoy y de mañana.

También en el futuro habremos de tener una particular solicitud para promover y seguir la renovación de la Iglesia, conforme a la doctrina del Vaticano II, en el espíritu de una Tradición siempre viva. En efecto, pertenece también a la sustancia de la Tradición, justamente entendida, una correcta «relectura» de los «signos de los tiempos», según los cuales hay que sacar del rico tesoro de la Revelación «cosas nuevas y cosas antiguas».[71] Obrando en este espíritu, según el consejo del Evangelio, el Concilio Vaticano II ha realizado un esfuerzo providencial para renovar el rostro de la Iglesia en la sagrada liturgia, conectando frecuentemente con lo que es «antiguo», con lo que proviene de la herencia de los Padres y es expresión de la fe y de la doctrina de la Iglesia unida desde hace tantos siglos.

Para continuar poniendo en práctica, en el futuro, las normas del Concilio en el campo de la liturgia, y concretamente en el campo del culto eucarístico, es necesaria una íntima colaboración entre el correspondiente Dicasterio de la Santa Sede y cada Conferencia Episcopal, colaboración atenta y a la vez creadora, con la mirada fija en la grandeza del santísimo Misterio y, al mismo tiempo, en las evoluciones espirituales y en los cambios sociales, tan significativos para nuestra época, dado que no sólo crean a veces dificultades, sino que disponen además a un modo nuevo de participar en ese gran Misterio de la fe.

Me apremia sobre todo el subrayar que los problemas de la liturgia, y en concreto de la Liturgia eucarística, no pueden ser ocasión para dividir a los católicos y amenazar la unidad de la Iglesia. Lo exige una elemental comprensión de ese Sacramento, que Cristo nos ha dejado como fuente de unidad espiritual. Y ¿cómo podría precisamente la Eucaristía, que es en la Iglesia «sacramentum pietatis, signum unitatis, vinculum caritatis»[72] constituir en este momento, entre nosotros, punto de división y fuente de disconformidad de pensamientos y comportamientos, en vez de ser centro focal y constitutivo, cual es verdaderamente en su esencia, de la unidad de la misma Iglesia?

Somos todos igualmente deudores hacia nuestro Redentor. Todos juntos debemos prestar oído al Espíritu de verdad y amor, que El ha prometido a la Iglesia y que obra en ella. En nombre de esta verdad y de este amor, en nombre del mismo Cristo Crucificado y de su Madre, os ruego y suplico que, dejando toda oposición y división, nos unamos todos en esta grande y salvífica misión, que es precio y a la vez fruto de nuestra redención. La Sede Apostólica hará todo lo posible para buscar, también en el futuro, los medios que puedan garantizar la unidad de la que hablamos. Evite cada uno, en su modo de actuar, «entristecer al Espíritu Santo».[73]

Para que esta unidad y la colaboración constante y sistemática que a ella conduce, puedan proseguirse con perseverancia, imploro de rodillas para todos nosotros la luz del Espíritu Santo, por intercesión de María, su Santa Esposa y Madre de la Iglesia. Al bendecir a todos de corazón, me dirijo una vez más a vosotros, venerados y queridos Hermanos en el Episcopado, con un saludo fraterno y plena confianza. En esta unidad colegial de la que participamos, hagamos el máximo esfuerzo para que, dentro de la unidad universal de la Iglesia de Cristo sobre la tierra, la Eucaristía se convierta cada vez más en fuente de vida y luz para la conciencia de todos nuestros hermanos, en todas las comunidades.

Con espíritu de fraterna caridad, me es grato impartir la Bendición Apostólica a vosotros y a todos los hermanos en el sacerdocio.

Vaticano, 24 de febrero, domingo I de Cuaresma, del año 1980, segundo de mi Pontificado

JOANNES PAULUS PP. II

[71] Mt 13, 52.
[72] Cf. S. Agustín, In Ioann. Ev. tract. 26, 13: PL 35, 1612 ss.
[73] Ef 4, 30


CALENDARIO

3 JUEVES DE LA XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o SAN MARTÍN DE PORRES, religioso, memoria libre

Misa de feria (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T. O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Flp 3, 3-8a. Lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo.
- Sal 104. R. Que se alegren los que buscan al Señor.
- Lc 15, 1-10. Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 4 de noviembre, pág. 649.
CALENDARIOS: Urgell: San Ermengol, obispo (F). Solsona: (MO).
Zaragoza: Santa Engracia, virgen y mártir, y los protomártires de Zaragoza (F).
Dominicos: San Martín de Porres, religioso (F).
Sevilla: Todos los Santos hispalenses (MO).
Barbastro-Monzón y Tarazona: San Gaudioso, obispo (ML).
Jaén: Beato Manuel Lozano Garrido (ML).
Vic: San Pedro Almato, mártir (ML).
Jesuitas: Beato Ruperto Mayer, presbítero (ML).
Pasionistas: Beato Pío de San Luis, religioso (ML).
Escolapios, Mínimos y Salesas: Conmemoración de lo difuntos de la Orden.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
San Martín de Porres, religioso de la Orden de Predicadores, hijo de un español y de una mujer de color, quien, ya desde niño, a pesar de las limitaciones provenientes de su condición de hijo ilegítimo y mulato, aprendió la medicina que, después, siendo religioso, ejerció generosamente en Lima, ciudad del Perú, a favor de los pobres. Entregado al ayuno, a la penitencia y a la oración, vivió una existencia austera y humilde, pero irradiante de caridad. (1639)

Oración colecta propia; el resto del común de santos, religiosos.

3 de noviembre
San Martín de Porres, religioso
Die 3 novembris
S. Martini de Porres, religiosi
Antífona de entrada Sal 15, 5-6
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mí suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 15, 5
Dóminus pars hereditátis meae et cálicis mei: tu es qui restítues hereditátem meam mihi.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que has querido conducir a san Martín de Porres, por el camino del servicio y la humildad, a la gloria del cielo, concédenos la gracia de seguir sus ejemplos, para que merezcamos ser coronados con él en la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Collecta
Deus, qui beátum Martínum per humilitátis iter ad caeléstem glóriam perduxísti, tríbue nobis eius ita nunc pérsequi exémpla praeclára, ut exaltári cum ipso mereámur in caelis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la XXXI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Fil 3, 3-8a
Todo eso que para mí era ganancia, lo consideré pérdida a causa de Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Fílipenses.

Hermanos:
Los circuncisos somos nosotros, los que damos culto en el Espíritu de Dios y ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne. Aunque también yo tendría motivos para confiar en ella. Y si alguno piensa que puede hacerlo, yo mucho más: circuncidado a los ocho días, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo hijo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, irreprochable.
Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia, lo consideré pérdida a causa de Cristo. Más aún: todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 3b)
R.
Que se alegren los que buscan al Señor. Lætetur cor quærentium Dóminum.
O bien: Aleluya.

V. Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas.
Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R.
Que se alegren los que buscan al Señor. Lætetur cor quærentium Dóminum.

V. Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
Que se alegren los que buscan al Señor. Lætetur cor quærentium Dóminum.

V. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
Que se alegren los que buscan al Señor. Lætetur cor quærentium Dóminum.

Aleluya Mt 11, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados -dice el Señor-, y yo os aliviaré.
Veníte ad me, omnes qui laborátis et oneráti estis, et ego refíciam vos, dicit Dóminus.
R.

EVANGELIO Lc 15, 1-10
Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.
Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 5 de noviembre de 2015
Sucede que el pastor y la mujer están llenos de alegría, porque encontraron lo que estaba perdido. Y van a los vecinos, a los amigos porque están muy felices: “¡Lo encontré, lo incluí!”. Precisamente esto es el incluir de Dios en contraposición con la exclusión del que juzga, que aparta a la gente, a las personas, diciendo: No, este no, este no, este no.... Creando así un pequeño círculo de amigos, que es su ambiente.
Esta es la dialéctica entre exclusión e inclusión: Dios nos ha incluido a todos en la salvación, a todos. Y este es el inicio: nosotros, con nuestras debilidades, con nuestros pecados, con nuestras envidias, celos, tenemos siempre esta actitud de excluir que, como he dicho antes, puede acabar en las guerras.
Jesús actúa precisamente como el Padre cuando lo envió a salvarnos: nos busca para incluirnos, para entrar en la comunidad, para ser una familia. (...) Así, volviendo a las dos parábolas evangélicas, la alegría del pastor y de la mujer está precisamente en el hecho de haber encontrado lo que creían haber perdido para siempre.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIV
302. Oremos al Señor nuestro Dios.
- Para que la Iglesia sepa anunciar a Cristo. Roguemos al Señor.
- Para que los políticos acierten en la solución de los graves problemas. Roguemos al Señor.
- Para que crezca entre todos los ciudadanos el sentido de la solidaridad. Roguemos al Señor.
- Para que sepamos dar un buen testimonio cristiano. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor, y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios de bondad, que en san N. has querido destruir el hombre viejo y crear en él un hombre nuevo, a tu imagen, concédenos, por sus méritos, ser renovados por ti, como él lo fue, para que podamos ofrecerte un sacrificio que te sea agradable. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Super oblata
Clementíssime Deus, qui, vétere hómine consúmpto, novum secúndum te in beáto N. creáre dignátus es, concéde propítius, ut nos páriter renováti hanc placatiónis hóstiam tibi acceptábilem offerámus. Per Christum.
PREFACIO DE SANTAS VÍRGENES Y RELIGIOSOS
Significado de la vida de consagración exclusiva a Dios
En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra, y, al recordar a los santos que por el reino de los cielos se consagraron a Cristo, celebremos la grandeza de tus designios.
En ellos recobra el hombre la santidad primera que de ti había recibido, y gusta ya en la tierra los dones reservados para el cielo.
Por eso, con todos ángeles y santos, te alabamos proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS VIRGINIBUS ET RELIGIOSIS
De signo vitae Deo consecratae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
In Sanctis enim, qui Christo se dedicavérunt propter regnum caelórum, tuam decet providéntiam celebráre mirábilem, qua humánam substántiam et ad primae oríginis révocas sanctitátem, et perdúcis ad experiénda dona, quae in novo saeculo sunt habénda.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Mt 19, 27-29
Creedme, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 19, 27-29
Amen dico vobis quod vos, qui reliquístis ómnia, et secúti estis me, céntuplum accipiétis, et vitam aetérnam possidébitis.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que nosotros tus siervos, fortalecidos por este sacramento, aprendamos a buscarte sobre todas las cosas a ejemplo de san N., y a ser nosotros, mientras vivamos en el mundo, imagen del hombre nuevo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Per huius virtútem sacraménti, quaesumus, Dómine, beáti N. exémplo, deduc nos iúgiter in tua dilectióne, et opus bonum quod copísti in nobis pérfice usque in diem Christi Iesu. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 4 de noviembre
M
emoria de san Carlos Borromeo, obispo, que nombrado cardenal por su tío materno, el papa Pío IV, y elegido obispo de Milán, fue en esta sede un verdadero pastor fiel, preocupado por las necesidades de la Iglesia de su tiempo, y para la formación del clero convocó sínodos y erigió seminarios, visitó muchas veces toda su diócesis con el fin de fomentar las costumbres cristianas y dio muchas normas para bien de los fieles. Pasó a la patria celeste en la fecha de ayer (1584).
2. En Bolonia, de la Emilia, santos Vidal y Agrícola, mártires, que, según nos refiere san Ambrosio, el primero de ellos fue antes siervo del segundo y luego compañero y colega en el martirio. Vidal padeció tantos tormentos que no le quedó parte de su cuerpo sin heridas y Agrícola, a su vez, sin asustarse por el suplicio de su antiguo criado, le imitó en el mismo martirio, siendo crucificado (304).
3. En Mira, de Licia, santos mártires Nicandro, obispo, y Hermas, presbítero (c. s. IV).
4. Conmemoración de san Pierio, presbítero de Alejandría, ilustrado en los temas filosóficos, pero más esclarecido aún por la integridad de su vida y su voluntaria pobreza. Mientras Teonas regía la Iglesia alejandrina, explicó con profundidad al pueblo las divinas Escrituras, y en Roma, después de la persecución, descansó en paz (s. IV).
5*. En Rodez, de Aquitania, san Amancio, obispo, a quien se tiene por el primero de esta ciudad (s. V).
6. En Maastrich, junto al Mossa, en Brabante, de Austrasia, san Perpetuo, obispo (c. 620).
7. En Tréveris, de Austrasia, santa Modesta, abadesa, que, consagrada a Dios desde la infancia, fue la primera que presidió la comunidad de monjas del cenobio «ad Horreum» (Öhren) en la ciudad, y estuvo unida con santa Gertrudis de Nivelles en total familiaridad, basada en Dios (680).
8. Junto a Alba Real (Székesfehérvár), en Panonia (hoy Hungría), san Emerico o Enrique, hijo de san Esteban, rey de los húngaros, sorprendido por una muerte imprevista (1031).
9*. En Padua, en la región de Venecia, beata Elena Enselmini, virgen de la Orden de las Clarisas, que sufrió con admirable paciencia multitud de dolores y hasta la pérdida del habla (1242).
10*. En Cerfroid, en el territorio de Meaux, en Francia, san Félix de Valois, que, después de una larga vida de solitario, se le considera compañero de san Juan de Mata en la fundación de la Orden de la Santísima Trinidad, para la redención de los cautivos (1212).
11*. En el convento de Nuestra Señora des Cöts, de Nantes, en Francia, beata Francisca de Amboise, que, siendo duquesa de Bretaña, fundó en Vannes el primer Carmelo femenino francés, donde se retiró como sierva de Cristo al quedar viuda (1475).

Ritual breve de la Iniciación de un adulto en peligro próximo o inminente de muerte.

Ritual de la Iniciación cristiana de adultos, 6-enero-1972 (ed. Española, reimpresión 2012)

Capítulo III

RITUAL BREVE DE LA INICIACIÓN DE UN ADULTO EN PELIGRO PRÓXIMO O INMINENTE DE MUERTE

278. Al que se encuentra en peligro próximo de muerte, sea catecúmeno o no, se le puede bautizar con el rito breve que viene a continuación en los nn. 283-294, con tal de que pueda oír las preguntas y responda a ellas.

279. Si ya ha sido recibido como catecúmeno, debe prometer que, una vez recuperada la salud, acabará la catequesis acostumbrada. Si no es catecúmeno, conviene que dé señales claras de la conversión a Cristo y de la renuncia a los cultos paganos, y no esté ligado con obstáculos morales en su vida (v. gr. poligamia "simultánea", etc.); además ha de prometer que después de recobrar la salud, seguirá todo el curso de la iniciación que le corresponda.

280. Este rito se adapta especialmente para que lo dirijan catequistas y seglares.

Sin embargo, también el presbítero y el diácono, en caso de necesidad urgente, lo pueden utilizar; pero, de ordinario, el presbítero y el diácono es mejor que utilicen el rito que hemos llamado sencillo (nn. 240-273), introduciendo los cambios necesarios al lugar y al tiempo.

Así el presbítero que bautiza, y tenga a mano el sagrado Crisma, si hay tiempo suficiente, no omita, después del Bautismo, conferir también la Confirmación, omitiendo en este caso la crismación después del Bautismo (n. 263).

Igualmente, si es posible, lo mismo el presbítero que el diácono y, en su caso, el catequista o seglar que tenga facultad de distribuir la sagrada comunión, no dejen de administrar la Eucaristía al neófito. En este caso, se puede llevar el sacramento antes de la celebración del rito, y durante la ceremonia se coloca respetuosamente el sacramento sobre una mesa cubierta con un mantel blanco.

281. En el mismo momento de la muerte, o siendo ésta inminente, cuando el tiempo urge, el ministro, omitiendo todo lo demás, derrama el agua natural, aunque no esté bendecida, sobre la cabeza del enfermo, diciendo la formula acostumbrada (cf. Observaciones generales previas de la iniciación cristiana, n. 23).

282. Para aquéllos que estén, sea en peligro próximo, sea en el momento de la muerte, procúrese que, si recobran la salud, sean instruidos con la debida catequesis, y que recibidos en la iglesia en el tiempo oportuno, se les den los otros sacramentos de la iniciación. En este caso, guárdense con las debidas acomodaciones los principios que se establecen en los nn. 295-305.

Rito inicial

283. El catequista o el seglar, después de saludar cortés y brevemente a la familia, enseguida hablará con el enfermo acerca de su petición y si no es catecúmeno, de los motivos de su conversión; después, una vez que haya decidido sobre la conveniencia de bautizarle, Ie catequizará brevemente según la necesidad.

284. Después junto al enfermo invita a su familia, al padrino (madrina), a algunos amigos y allegados, entre los cuales se elige uno o dos como testigos. Y se prepara agua, aunque no esté bendecida.

Diálogo

285. Después, volviendo al enfermo, el ministro le interroga de nuevo con éstas o parecidas palabras:

Querido amigo, has pedido el Bautismo, porque quieres alcanzar la vida eterna, como los cristianos. Pues bien, la vida eterna consiste en que conozcas al Dios verdadero y a su enviado Jesucristo. Ésta
es la fe de los cristianos: ¿sabes esto?

Enfermo:
Sí, lo sé.

Ministro:
Pero juntamente con la fe en Jesucristo, también te será necesario que quieras cumplir sus mandamientos, como hacen los cristianos: ¿también sabes esto?

Enfermo:
Sí, también lo sé.

Ministro:
¿Quieres, pues, vivir como los cristianos?

Enfermo:
Sí, quiero.

Ministro:
Promete, pues, que después de que recobres las fuerzas, emplearás el tiempo necesario para conocer mejor a Cristo, y que seguirás el curso de la instrucción cristiana.

Enfermo:
Lo prometo.

286. Entonces, vuelto al padrino y a los testigos, el ministro les interroga con éstas o parecidas palabras:

Tú, que has oído su promesa (o bien: la promesa de N.) como padrino, ¿prometes que se la recordarás y le ayudarás para que aprenda la doctrina de Cristo, para que frecuente la comunidad y se haga buen cristiano?

Padrino:
Lo prometo.

Ministro:
Y vosotros, que estáis como testigos ¿os hacéis fiadores de su promesa?

Testigos:
Sí, nos hacemos fiadores.

287. Vuelto de nuevo al enfermo, el ministro le dice:

Así pues, según el mandato de Jesús, el Señor serás bautizado para la vida eterna.

Según la oportunidad y la urgencia, lee algunas palabras del Evangelio, que explica, si es posible, v. gr.:

Jn 3, 1-6 (Lecc. VIII, pág. 44): El que no nazca de nuevo no puede ver eI reino de Dios.
Jn 6,44-46 (Lecc. VIII, pág. 60): El que cree tiene vida eterna.
Mt 22, 35-40 (Lecc. VIII, pág. 56): Este mandamiento es el principal y primero.
Mt 28, 18-20 (Lecc. VIII, pág. 39): Haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos.
Mc 1, 9-11 (Lecc. VIII, pág.40): Juan bautizó a Jesús en el Jordán.

Súplicas

288. A continuación invita a los presentes a que recen con él las súplicas siguientes:

En favor de este enfermo, que pide la gracia del Bautismo, por su padrino, y por toda su familia y amigos, invoquemos la misericordia de Dios omnipotente.

El ministro (o uno de los presentes) pronuncia una o dos de las invocaciones siguientes:

- Que te dignes aumentar su fe en Cristo, tu Hijo y Salvador nuestro:
R. Te rogamos, óyenos.

- Que te dignes escuchar su deseo de poseer Ia vida eterna y de entrar en el reino de los cielos:
R. Te rogamos, óyenos.

- Que te dignes cumplir su esperanza de conocerte a ti, creador del mundo y Padre de los hombres:
R. Te rogamos, óyenos.

- Que por el Bautismo te dignes perdonarle los pecados y santificarle:
R. Te rogamos, óyenos.

- Que te dignes darle la salvación que Cristo mereció por su pasión y resurrección:
R. Te rogamos, óyenos.

- Que te dignes concederle la adopción de tus hijos en el amor:
R. Te rogamos, óyenos.

- Que te dignes restituirle la salud y darle tiempo de conocer e imitar más profundamente a Cristo:
R. Te rogamos, óyenos.

- Que te dignes conservarnos siempre a todos los discípulos de Cristo, bautizados como miembros de un solo cuerpo, en la misma fe y en la misma caridad:
R. Te rogamos, óyenos.

Se pueden acomodar estas invocaciones según las circunstancias.

289. El ministro concluye las súplicas con la oración siguiente:

Escucha, Señor, nuestra oración,
y mirando la fe y el deseo de tu amado N.,
concédele que, configurado
según la pasión y resurrección de Cristo,
por medio de esta agua,
que elegiste para el nacimiento sobrenatural de los hombres,
consiga el perdón de todos sus pecados,
llegue a ser hijo de tu adopción
y sea agregado a tu pueblo santo.
(Concédele también que, recobrada la salud,
te dé gracias formando parte de tu Iglesia,
y, siguiendo fielmente los mandamientos de Cristo,
se haga perfecto discípulo suyo.)
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Renuncia y profesión de fe

290. A continuación el ministro, mirando al enfermo, le pide la renuncia a Satanás y la profesión de fe:

¿Renuncias a Satanás, y 4 todas sus obras y seducciones?

Enfermo:
Sí, renuncio.

Según las circunstancias el ministro puede utilizar la fórmula más extensa (cf. n.217) y la acomodación de que trata el n. 80. Y continúa:

¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?

Enfermo;
Sí, creo.

Ministro:
¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?

Enfermo:
Sí, creo.

Ministro:
¿Crees en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?

Enfermo:
Sí, creo.

Rito del Bautismo

291. Seguidamente el ministro, pronunciando el nombre que el enfermo desea recibir, le bautiza diciendo:

N., yo te bautizo en el nombre del Padre,
Derrama el agua por primera vez

y del Hijo,
Derrama el agua por segunda vez

y del Espíritu Santo.
Derrama el agua por tercera vez.

Si el ministro del Bautismo es diácono, después de derramar el agua, puede administrar la unción del Crisma que sigue al Bautismo, del modo y con la fórmula acostumbrados (n. 263).
_________________________________________________

292. si no se le puede dar la Confirmación ni la sagrada Comunión, el ministro dirá a continuación del Bautismo:

N., liberado de tus pecados y regenerado por Dios Padre, te has hecho hijo suyo en Cristo. Después, si Dios lo permite, recibirás la plenitud del Espíritu Santo por la Confirmación, y, acercándote al altar de Dios, participarás de la mesa de su sacrificio. Ahora, pues, con el espíritu de los hijos de adopción, que acabas de recibir, ora juntamente con nosotros, como el Señor nos enseñó.

Y el neófito y todos los presentes juntamente con el ministro dicen la Oración dominical (cf. n. 294).
__________________________________________________

Rito de la Confirmación

293. Si el que ha administrado el Bautismo es un presbítero, él puede conferir la Confirmación (cf. n. 280), empezando por una exhortación, concebida en los términos siguientes, o en otros parecidos:

N., regenerado ya en Cristo y transformado en miembro suyo y de su pueblo sacerdotal, ahora sólo te falta recibir al Espíritu Santo, que ha sido derramado sobre nosotros, el mismo Espíritu que envió el Señor sobre los Apóstoles el día de Pentecostés, y que ellos y sus sucesores confieren a los bautizados.

Después, si es oportuno, invita a los presentes para que oren en silencio algunos momentos. Acabada la oración, el presbítero, imponiendo las manos sobre el que va a confirmarse, dice:

Dios todopoderoso,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que regeneraste, por el agua y el Espíritu Santo,
a este siervo tuyo
y le libraste del pecado,
escucha nuestra oración
y envía sobre él el Espíritu Santo Paráclito;
llénalo de espíritu de sabiduría y de inteligencia,
de espíritu de consejo y de fortaleza,
de espíritu de ciencia y de piedad,
y cólmalo del espíritu de tu santo temor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Entonces el presbítero, con la punta del pulgar derecho empapada con el Crisma, hace la señal de la cruz en la frente del que va a confirmarse, diciendo:

N., recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo.

El confirmado:
Amén.

El presbítero añade:
La paz sea contigo.

El confirmado:
Y con tu Espíritu.

En caso de necesidad urgente, basta que se haga la crismación con las palabras Recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo, anteponiendo antes, si es posible, la imposición de manos con la oración Oh Dios omnipotente.

Después de la Confirmación se puede dar al neófito la sagrada Comunión, con el rito descrito en el n. 294. En otro caso, la ceremonia concluye con el rezo de la Oración dominical.

Sagrada Comunión

294. Si la sagrada Comunión se administra inmediatamente después de la Confirmación, o después del Bautismo, cuando la Confirmación no se puede conferir, el ministro puede decir la monición siguiente, omitiendo las palabras que van entre paréntesis cuando se ha dado la Confirmación.

N., liberado de tus pecados y regenerado por Dios Padre, te has hecho hijo suyo en Cristo. (Después, si Dios lo permite, recibirás la plenitud del Espíritu Santo por la Confirmación.) Ahora, pues, antes de que recibas el Cuerpo de Cristo, con el espíritu de los hijos de adopción que acabas de recibir, ora juntamente con nosotros, como el Señor nos enseñó.

Y el neófito y todos los presentes juntamente con el ministro dicen:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

El ministro toma la sagrada hostia, y teniéndola algo levantada y vuelto al neófito, dice:

Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los llamados a esta cena.

El neófito y los presentes dicen una sola vez:

Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.

El ministro da la comunión al neófito, diciendo:
El Cuerpo de Cristo.

Neófito:
Amén.

Y comulga. Los presentes que quieran comulgar, pueden recibir el sacramento.

Acabada la comunión, el ministro concluye la ceremonia con la oración siguiente:

Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
te suplicamos con fe viva
que el Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que nuestro hermano (hermana) acaba de recibir,
le conceda la salud corporal
y la salvación eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

El enfermo que, en próximo peligro de muerte, recibe todos o alguno de los sacramentos de la iniciación, si recuperara las fuerzas, debería seguir la catequesis acostumbrada y completar los sacramentos y los ritos que le falten (cf. nn. 279, 295-305).