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sábado, 7 de diciembre de 2013

Sábado 11 enero 2014, Santa María en Navidad, Misa del común de santa María Virgen. Lecturas 11 de enero, feria después de Epifanía.

TEXTOS MISA

COMÚN DE SANTA MARIA VIRGEN
5. En tiempo de Navidad
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS
III. TEMPORE NATIVITATIS
Antífona de entrada
Virgen Madre de Dios, el que no cabe en todo el universo, al hacerse hombre se encerró en tu seno.
Antiphona ad introitum
Virgo Dei Génetrix, quem totus non capit orbis, in tua se clausit víscera factus homo.
Oración colecta
Dios todopoderoso, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión materna de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui salútis aetérnae, beátae Maríae virginitáte fecúnda, humáno géneri praemia praestitísti, tríbue, quaesumus, ut ipsam pro nobis intercédere sentiámus, per quam merúimus Fílium tuum auctórem vitae suscípere, Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum. Qui tecum.
Vel:
Deus, cuius Verbum ab aetérno génitum ex Vírginis útero procédere voluísti, concéde, quaesumus, ut, beáta María intercedénte, splendóre praeséntiae suae nostras illúminet ténebras, ac de sua plenitúdine donet nobis laetítiam et pacem. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 11 de enero, feria de Navidad después de Epifanía.

PRIMERA LECTURA
El Espíritu, el agua y la sangre

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 5-13

Queridos hermanos:
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo.
No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.
Porque tres son los testigos: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo.
Si aceptamos el testimonio humano, más fuerza tiene el testimonio de Dios.
Éste es el testimonio de Dios, un testimonio acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene dentro el testimonio.
Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
Y éste es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.
Quien tiene al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 147, 12-13, 14-15. 19-20
R.
Glorifica al Señor, Jerusalén. Lauda, Ierúsalem, Dóminum.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
Glorifica al Señor, Jerusalén. Lauda, Ierúsalem, Dóminum.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina
él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R.
Glorifica al Señor, Jerusalén. Lauda, Ierúsalem, Dóminum.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.
Glorifica al Señor, Jerusalén. Lauda, Ierúsalem, Dóminum.

ALELUYA
Mt 4, 23
Jesús proclamaba el Evangelio del reino, curando las dolencias del pueblo. Predicábat Iesus Evangélium regni, et sanábat omnem infirmitátem in pópulo.

EVANGELIO
En seguida le dejó la lepra

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 12-16
Gloria a ti, Señor.

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó:
- Señor, si quieres puedes limpiarme.
Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo:
- Quiero, queda limpio.
Y en seguida le dejó la lepra.
Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió:
- Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades.
Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio, Moralium 6, 17 super Jb 5, 26
De día nuestro Redentor hace milagros en las ciudades, y dedica la noche a la oración. Prosigue: "Mas El se retiraba al desierto a orar"; para dar a entender a los buenos predicadores que no abandonen enteramente la vida activa, por amor a la contemplativa; y a no despreciar los goces de la contemplación por una actividad excesiva, sino que beban en la quietud de la contemplación lo que derramaron hablando, ocupados en el prójimo.

Oración de los fieles
51. En comunión con María, la madre del Señor, elevemos nuestra oración a Dios, Padre de la luz, para que purifique nuestras conciencias y nos haga dignos de contemplar un día su rostro.
- Por la Iglesia: para que, como María, con la luz y la fuerza del Espíritu, sepa orientar el camino de todo hombre hacia el bien y la verdad. Roguemos al Señor.
- Por nuestro pueblo y por todas las naciones de la tierra: para que reconozcan la Hijo de Dios, nacido de María, como la verdadera paz y como único camino de salvación. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, por las personas que viven en la soledad o en la angustia: para que Cristo, luz de las gentes, disipe su tristeza y transfigure su sufrimiento en sacrificio grato a Dios para redención de los hermanos. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, que hemos recibido el don inestimable de la fe: para que, mirando a María, sepamos ponernos al servicio de los demás y ser mensajeros transparentes para quienes aún no conocen a Cristo. Roguemos al Señor.
Acoge, oh Padre, la súplica que se eleva a ti de todos los corazones sedientos de verdad y de justicia; y, por la intercesión de María, reina de la paz, bendice a tu Iglesia y a toda la familia humana. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, los dones que te presentamos, y que nuestros corazones, encendidos por la luz del Espíritu Santo, busquen y conserven, a ejemplo de María tu voluntad y tu palabra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Beáta témpora celebrántes, quae per temporálem Unigéniti tui nativitátem et partum Maríae Vírginis consecrásti, haec oblátio, quaesumus, Dómine, nos sanctíficet, atque in illo tríbuat renásci. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de la comunión Jn 1, 14
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, llena de gracia y de verdad.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 11, 27
Beáta víscera Maríae Vírginis, quae portavérunt aetérni Patris Fílium.
Oración después de la comunión
Alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, hecho hombre, te rogamos, Señor, que estos sacramentos, recibidos con gozo en la festividad de la Virgen María, nos hagan partícipes de la divinidad de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Incarnáti Verbi tui Córpore et Sánguine refécti, quaesumus, Dómine, ut haec divína mystéria, quae in commemoratióne beátae Vírginis Maríae laetánter accépimus, eiúsdem Fílii tui divinitátis partícipes nos semper effíciant. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.