martes, 24 de abril de 2012

Misa en el aniversario de la dedicación de una iglesia, fuera de la iglesia dedicada.

Se celebra como fiesta en toda la diócesis, en el aniversario de la Dedicación del la Iglesia Catedral.

COMÚN DE LA DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA. EN EL ANIVERSARIO DE LA DEDICACIÓN
B. Fuera de la iglesia dedicada

COMMUNE DEDICATIONIS ECCLESIAE
IN ANNIVERSARIO DEDICATIONIS
II. Extra ipsam ecclesiam dedicatam
Antífona de entrada Ap 21, 2
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.
Antiphona ad introitum Cf. Ap 21, 2
Vidi civitátem sanctam, Ierúsalem novam, descendéntem de caelo a Deo, parátam sicut sponsam ornátam viro suo (T.P. allelúia).
Vel: Cf. Ap 21, 3
Ecce tabernáculum Dei cum homínibus! Et habitábit cum eis, et ipsi pópulus eius erunt, et ipse Deus cum eis erit eórum Deus (T.P. allelúia).

Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.

Oración colecta
Señor, tú que edificas el templo de tu gloria con piedras vivas y eslegidas, multiplica en tu Iglesia los dones del Espíritu Santo, a fin de que tu pueblo crezca siempre para edificación de la Jerusalén celeste. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Señor, Dios nuestro, que has querido que tu pueblo se llamara Iglesia, haz que, reunida en tu nombre, te venere, te ame y te siga y, guiada por ti, alcance el reino que le has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui de vivis et eléctis lapídibus aetérnum habitáculum tuae praeparas maiestáti, multíplica super Ecclésiam tuam grátiam, quam dedísti, ut fidélis tibi pópulus in caeléstis aedificatiónem Ierúsalem semper accréscat. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui Ecclésiam tuam sponsam vocáre dignátus es, da, ut plebs nómini tuo insérviens te tímeat, te díligat, te sequátur et ad caeléstia promíssa, te ducénte, pervéniat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA (fuera de tiempo pascual)

Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo
Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30

En aquellos días, Salomón, en pie ante el altar del Señor, en presencia de toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:
-«¡Señor, Dios de Israel! Ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, fiel a la alianza que con tus vasallos, si caminan de todo corazón en tu presencia. Aunque, ¿es posible que Dios habite en la tierra? Si no cabes en el cielo y lo más alto del cielo, ¡cuánto menos en este templo que he construido! Vuelve tu rostro a la oración y súplica de tu siervo. Señor, Dios mío, escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu siervo. Día y noche estén tus ojos abiertos sobre este templo, sobre el sitio donde quisiste que residiera tu nombre. ¡Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio! Escucha la súplica de tu siervo y de tu pueblo, Israel, cuando recen en este sitio; escucha tú, desde tu morada del cielo y perdona.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (Tiempo pascual)
Lectura del libro del Apocalipsis 21,9b-14

El Ángel me habló así:
-«Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.»
Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseño la Ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta, y doce puertas custodiadas por doce ángeles, en las que estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas daban al este, tres al norte, tres al sur y tres al oeste. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 121, 1-2.3-4.8.9
R.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus
O bien: Aleluya.

Qué alegría cuando me dijeron:
vamos a la casa del Señor.
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus

Por mis hermanos y compañeros
voy a decir: "La paz contigo".
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus

ALELUYA (o VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO)
2Cro 7,16
Elijo y consagro este templo -dice el Señor- para que esté en él mi nombre eternamente. Elégi et sanctificávi locum istum, dicit Dóminus, tu sit nomen meum ibi in sempitérnum.

EVANGELIO
+ Lectura del Santo Evangelio según San Juan 2, 13-22
Gloria a ti Señor.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
-«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
-«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
-«Destruid este templo y en tres días lo levantaré.»
Los judíos le replicaron:
-«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concede a tu pueblo, unido en la plegaria, recibir la gracia de estos sacramentos y el fruto de sus ruegos y deseos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, munus oblátum, et poscéntibus concéde, ut hic sacramentórum virtus et votórum obtineátur efféctus. Per Christum.

Prefacio: El misterio de la Iglesis, que es esposa de Cristo y templo del Espíritu Santo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque te has dignado habitar en toda casa consagrada a la oración, para hacer de nosotros, con la ayuda constante detu gracia, templos del Espíritu Santo, resplandecientes por la santidad de vida. Con tu acción constante, Señor, santificas a la Iglesia, esposa de Cristo, simbolizada en edificios visibles, para que así, como madre gozosa por la multitud de sus hijos, pueda ser presentada en la gloria de tu reino.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...

PLEGARIA EUCARÍSTICA III.

Praefatio: De mysterio Ecclesiae, quae est sponsa Christi templumque Spiritus.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Qui domum oratiónis muníficus inhabitáre dignáris, ut, grátia tua perpétuis fovénte subsídiis, templum Spíritus Sancti ipse nos perfícias, acceptábilis vitae splendóre corúscans.
Sed et visibílibus aedifíciis adumbrátam, Christi sponsam Ecclésiam perénni operatióne sanctíficas, ut, innumerábili prole mater exsúltans, in glóriam tuam collocétur in caelis.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...


PREX EUCHARISTICA III.

Antífona de la comunión 1 Pe 2, 5
Vosotros como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu formando un sacerdocio sagrado.
Antiphona ad communionem Cf. 1P 2, 5
Tamquam lápides vivi superaedificámini, domus spiritális, sacerdótium sanctum (T.P. allelúia).
Vel: Cf. Mt 21, 13; Lc 11, 10
Domus mea, domus orátionis vocábitur, dicit Dóminus: in ea omnis qui petit, áccipit; et qui quaerit, ínvenit; et pulsánti aperiétur (T.P. allelúia).

Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro, que has querido hacer de la Iglesia signo temporal de la Jerusalén del cielo, concede a tus siervos, por la participación en este sacramento, ser transformados en templos del Espíritu y entrar en el reino de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui nobis supérnam Ierúsalem per temporále Ecclésiae tuae signum adumbráre voluísti, da, quaesumus, ut, huius participatióne sacraménti, nos tuae grátiae templum effícias, et habitatiónem glóriae tuae íngredi concédas. Per Christum.