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Domingo 30 abril 2017, III Domingo de Pascua, ciclo A.

martes, 24 de abril de 2012

Misa en el aniversario de la dedicación de una iglesia, fuera de la iglesia dedicada.

Se celebra como fiesta en toda la diócesis, en el aniversario de la Dedicación del la Iglesia Catedral.

COMÚN DE LA DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA. EN EL ANIVERSARIO DE LA DEDICACIÓN
II. Fuera de la iglesia dedicada

COMMUNE DEDICATIONIS ECCLESIAE
IN ANNIVERSARIO DEDICATIONIS
II. Extra ipsam ecclesiam dedicatam
Antífona de entrada Ap 21, 2
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una esposa que se ha adornado para su esposo [T. P. Aleluya].
O bien: Ap 21, 3
He aquí la morada de Dios entre los hombres, y morará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y el “Dios con ellos” será su Dios [T. P. Aleluya].
Antiphona ad introitum Cf. Ap 21, 2
Vidi civitátem sanctam, Ierúsalem novam, descendéntem de caelo a Deo, parátam sicut sponsam ornátam viro suo (T.P. allelúia).
Vel: Cf. Ap 21, 3
Ecce tabernáculum Dei cum homínibus! Et habitábit cum eis, et ipsi pópulus eius erunt, et ipse Deus cum eis erit eórum Deus (T.P. allelúia).

Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.

Oración colecta
Oh, Dios, que preparas una morada eterna a tu majestad con piedras vivas y elegidas, multiplica en tu Iglesia la gracia que le has dado, de modo que tu pueblo fiel crezca siempre para la edificación de la Jerusalén del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Oh, Dios, que has querido que tu esposa se llamara Iglesia, haz que el pueblo reunido en tu nombre te venere, te ame, te siga y, guiado por ti,
llegue al cielo que le has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui de vivis et eléctis lapídibus aetérnum habitáculum tuae praeparas maiestáti, multíplica super Ecclésiam tuam grátiam, quam dedísti, ut fidélis tibi pópulus in caeléstis aedificatiónem Ierúsalem semper accréscat. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui Ecclésiam tuam sponsam vocáre dignátus es, da, ut plebs nómini tuo insérviens te tímeat, te díligat, te sequátur et ad caeléstia promíssa, te ducénte, pervéniat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del común del aniversario de la Dedicación de una iglesia (Lec. IV)

PRIMERA LECTURA (fuera de tiempo pascual) 1 Re 8, 22-23. 27-30
Tus ojos se hallen abiertos hacia este templo
Lectura del primer libro de los Reyes.

En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a de toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:
«Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón. 
¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido! 
Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo. Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entono hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar de que declaraste: "Allí estará mi Nombre". Atiende la plegaria que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica de tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar. Escucha tú, hacia el lugar de tu morada, hacia el cielo, escucha y perdona».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (Tiempo pascual) Ap 21, 9b-14
Te mostraré la novia, la esposa del Cordero
Lectura del libro del Apocalipsis.

El Ángel me habló diciendo:
«Mira, te mostraré la novia, a la esposa del Cordero».
Y me llevó en espíritu a un monte grande y elevado, y me mostró la ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, y tenía la gloria de Dios; su resplandor era semejante a una piedra muy preciosa, como piedra de jaspe cristalino.
Tenía una muralla grande y elevada, tenía doce puertas y sobre las puertas doce ángeles y nombres grabados que son las doce tribus de Israel.
Al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, la poniente tres puertas, y la muralla de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 121, 1bc-2. 3-4. 8-9 (R.: cf. 1bc)
R.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus

V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus

V. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor. R.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus

V. Por mis hermanos y compañeros
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R.
Vamos alegres a la casa del Señor In domum Dómini laetantes íbimus

Aleluya (o versículo antes del Evangelio) 2 Crón 7, 16a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. He elegido y santificado este templo -dice el Señor- para que mi Nombre esté en él eternamente. R.  Elégi et sanctificávi locum istum, dicit Dóminus, tu sit nomen meum ibi in sempitérnum.

EVANGELIO Jn 2, 13-22
Hablaba del templo de su templo
+ Lectura del Santo Evangelio según San Juan.
R. Gloria a ti Señor.

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:
«El celo de tu casa me devora».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».
Jesús contestó:
«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».
Los judíos le replicaron:
«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, esta ofrenda y concede a los que te invocamos la gracia de los sacramentos y el fruto de nuestros ruegos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, munus oblátum, et poscéntibus concéde, ut hic sacramentórum virtus et votórum obtineátur efféctus. Per Christum.
Prefacio: El misterio de la Iglesia, que es esposa de Cristo y templo del Espíritu.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque generosamente te dignas habitar en toda casa consagrada a la oración, para hacer de nosotros, con la ayuda constante de tu gracia, templo del Espíritu Santo, resplandeciente por la santidad de vida.
Con tu acción constante santificas a la Iglesia, esposa de Cristo, representada en edificios visibles, para colocarla en el cielo para gloria tuya, como madre gozosa por la multitud de sus hijos.
Por eso, con los santos y con todos los ángeles, te alabamos, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III.
Praefatio: De mysterio Ecclesiae, quae est sponsa Christi templumque Spiritus.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui domum oratiónis muníficus inhabitáre dignáris, ut, grátia tua perpétuis fovénte subsídiis, templum Spíritus Sancti ipse nos perfícias, acceptábilis vitae splendóre corúscans.
Sed et visibílibus aedifíciis adumbrátam, Christi sponsam Ecclésiam perénni operatióne sanctíficas, ut, innumerábili prole mater exsúltans, in glóriam tuam collocétur in caelis.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. 1 Pe 2, 5
Como piedras vivas entráis en la construcción de una casa espiritual, un sacerdocio santo [T. P. Aleluya].
O bien: Cf. Mt 21, 13; Lc 11, 10
Mi casa será casa de oración, dice el Señor: en ella todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llama se le abre [T. P. Aleluya].
Antiphona ad communionem Cf. 1P 2, 5
Tamquam lápides vivi superaedificámini, domus spiritális, sacerdótium sanctum (T.P. allelúia).
Vel: Cf. Mt 21, 13; Lc 11, 10
Domus mea, domus orátionis vocábitur, dicit Dóminus: in ea omnis qui petit, áccipit; et qui quaerit, ínvenit; et pulsánti aperiétur (T.P. allelúia).
Oración después de la comunión
Oh, Dios, que has querido hacer de tu Iglesia signo temporal de la Jerusalén del cielo, concédenos, por la participación en este sacramento, ser transformados en templo de tu gracia y entrar en la morada de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui nobis supérnam Ierúsalem per temporále Ecclésiae tuae signum adumbráre voluísti, da, quaesumus, ut, huius participatióne sacraménti, nos tuae grátiae templum effícias, et habitatiónem glóriae tuae íngredi concédas. Per Christum.