jueves, 22 de junio de 2017

Jueves 27 julio 2017, Jueves de la XVI semana del Tiempo Ordinario, feria, (o misa por la santificación del trabajo humano)

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA VICESIMUS QUINTUS ANNUS
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II
EN EL XXV ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

A todos los Hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
Salud y Bendición Apostólica.

1. Han pasado veinticinco años desde que, el 4 de diciembre del año 1963, el Sumo Pontífice Pablo VI promulgó la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia, que los Padres del Concilio Vaticano II, reunidos en el Espíritu Santo, poco antes habían aprobado [1]. Fue aquel un acontecimiento memorable por diversas razones. En efecto, era el primer fruto del Concilio, querido por Juan XXIII, para que la Iglesia se pusiera al día; había sido preparado por un amplio movimiento litúrgico y pastoral, y era portador de esperanza para la vida y la renovación eclesial.

Llevando a cabo la reforma de la Liturgia, el Concilio realizó de modo muy concreto la finalidad fundamental que se había propuesto: «Acrecentar de día en día entre los fieles la vida cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están sujetas a cambio, promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo y fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia» [2].

2. Desde el inicio de mi servicio pastoral en la cátedra de Pedro, me preocupé en «insistir sobre la importancia permanente del Concilio Vaticano II» y tomé «el empeño formal de dar al mismo la correspondiente aplicación». Y añadí que convenía «hacer madurar, con el estilo propio de lo que se mueve y vive, las fecundas semillas que los Padres del Concilio Ecuménico, alimentados con la Palabra de Dios, sembraron en tierra buena (cf. Mt 13, 8.23), es decir, los importantes documentos y las deliberaciones pastorales». [3] En más de una ocasión he desarrollado posteriormente, sobre diversos puntos, las enseñanzas del Concilio respecto a la Liturgia [4] y he llamado la atención sobre la importancia que la Constitución Sacrosanctum Concilium tiene para la vida del pueblo de Dios; en ella «es ya posible hallar la sustancia de aquella doctrina eclesiológica que será posteriormente propuesta por la asamblea conciliar. La Constitución Sacrosanctum Concilium, que fue el primer documento conciliar, cronológicamente hablando, anticipa [5] la Constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y se enriquece, a su vez, con la enseñanza de esta Constitución.

Después de un cuarto de siglo, durante el cual la Iglesia y la sociedad han conocido cambios profundos y rápidos, es oportuno poner de relieve la importancia de esta Constitución conciliar, su actualidad en relación con los problemas nuevos y la permanente validez de sus principios.

[1] AAS 56 (1964), pp. 97-134.
[2] Const. Sacrosanctum Concilium, 1.
[3] Primer mensaje al mundo (17 de octubre de 1978): AAS 70 (1978), pp. 920-921.
[4] Cf. particularmente: Carta Encic. Redemptor hominis (4 de marzo de 1979), 7.18-22: AAS 71 (1979), pp. 268-269, 301-324; Exhort. Apost. Catechesi tradendae (16 de octubre de 1979): AAS 71 (1979) 23. 27-30. 33. 37. 48. 53. 55. 66-68, pp. 1296-1297, 1298-1303, 1305-1306, 1308-1309, 1316; Carta Dominicae Cenae, sobre el misterio y el culto a la SS. Eucaristía (24 de febrero de 1980): AAS 72 (1980), pp. 1218-1232; Exhort Apost. Familiaris consortio (22 de noviembre de 1981), 13. 15. 19-21. 33. 38-39. 55-59. 66-68: AAS 74 (1982), pp. 93-96, 97, 101-106, 120-123, 129-131, 147-152, 159-165; Exhort. Apost. postsinodal Reconciliatio et Paenitentia (2 de diciembre de 1984): AAS 77 (1985), pp. 185-275, especialmente los nums. 23-33, pp. 233-271.
[5] Alocución al Congreso de los Presidentes y Secretarios de las Comisiones Nacionales de Liturgia (27 de octubre de 1984), 1: Insegnamenti, VII/2 (1984), p. 1049.

CALENDARIO

27 JUEVES DE LA XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria


Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar.
- Éx 19, 1-2. 9-11. 16-20b. El Señor descendió al monte Sinaí a la vista del pueblo.
- Salmo: Dan 3, 52-56. R. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
- Mt 13, 10-17. A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 28 de julio, pág. 450.
CALENDARIOS: Segorbe-Castellón, en la ciudad de Castellón: San Cristóbal, mártir (S).
Obra Misionera de Jesús y María: Beata María del Pilar Izquierdo Albero, virgen (F). Calahorra y La Calzada-Logroño, Madrid y San Sebastián: (ML).
Barcelona, Sant Feliu de Llobregat y Terrassa: San Cucufate, mártir (MO).
Clarisas Capuchinas: Beata María Magdalena Martinengo, virgen (MO). Franciscanos: (ML).
Huesca: Beato Zacarías Abadia, mártir (ML).
Mallorca: Beato Jesús-Eduardo Massanet Flaquer (ML).
Sevilla: San Teodomiro de Carmona, mártir (ML).
Carmelitas: Beato Tito Brandsma, mártir (ML).
Dominicos: Beato Roberto Nutter, mártir (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XVI domingo del Tiempo Ordinario (o de otro domingo del Tiempo Ordinario),

Misa por diversas circunstancias:

POR LA SANTIFICACIÓN DEL TRABAJO HUMANO A. PRO HUMANO LABORE SANCTIFICANDO A.
Antífona de entrada Gn 1, 1. 27. 31
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen. Y vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
O bien: Sal 89, 17
Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Antiphona ad introitum Gn 1, 1. 27. 31
In princípio creávit Deus caelum et terram. Et creávit Deus hóminem ad imáginem suam. Vidítque Deus cuncta quae fécerat, et erant valde bona.
Vel: Cf. Ps 89, 17
Bónitas tua, Dómine, sit super nos, et opus mánuum nostrárum secúnda nobis.
Oración colecta
Oh, Dios, creador de todas las cosas, que mandaste al hombre cumplir los deberes del trabajo, haz que la tarea que emprendemos contribuya al progreso de esta vida y, por tu benevolencia, favorezca la extensión del reino de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
O bien:
Oh, Dios, que, por medio del trabajo del hombre, diriges y perfeccionas sin cesar la obra grandiosa de la creación, escucha la oración del pueblo que te suplica, y haz que todos los hombres posean un trabajo digno, que ennoblezca su condición humana y les permita vivir más unidos, sirviendo a sus hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Rerum cónditor Deus, qui hóminem iussísti labóris offícia sustinére, da, ut opus quod incípimus huius vitae prosit increméntis, et regno Christi dilatándo tua benignitáte profíciat. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui humáno labóre imménsum creatiónis opus iúgiter pérficis atque gubérnas, exáudi preces pópuli supplicántis, et praesta, ut omnes hómines digno potiántur labóre, quo, suam condiciónem honestántes, árctius coniúncti frátribus suis váleant inservíre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la XVI semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Éx 19, 1-2. 9-11. 16-20b
El Señor descendió al monte Sinaí a la vista del pueblo
Lectura del libro del Éxodo.

A los tres meses de salir de la tierra de Egipto, aquel día, los hijos de Israel llegaron al desierto del Sinaí. Salieron de Refidín, llegaron al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña.
El Señor le dijo:
«Voy a acercarme a ti en una nube espesa, para que el pueblo pueda escuchar cuando yo hable contigo, y te crean siempre».
Y Moisés comunicó al Señor lo que el pueblo había dicho.
El Señor dijo a Moisés:
«Vuelve a tu pueblo y purifícalos hoy y mañana; que se laven la ropa y estén preparados para el tercer día; pues el tercer día descenderá el Señor sobre la montaña del Sinaí a la vista del pueblo».
Al tercer día, al amanecer, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre la montaña; se oía un fuerte sonido de trompeta y toda la gente que estaba en el campamento se echó a temblar.
Moisés sacó al pueblo del campamento, al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie de la montaña. La montaña del Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre ella en medio de fuego. Su humo se elevaba como el de un horno y toda la montaña temblaba con violencia.
El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno. El Señor descendió al monte Sinaí, a la cumbre del monte. El Señor llamó a Moisés a la cima de la montaña.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Dan 3, 52a y c. 53a. 54a. 55a. 56a (R.: 52b)
R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

V. Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres.
Bendito tu nombre, santo y glorioso. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

V. Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

V. Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

V. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas
los abismos. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

V. Bendito eres en la bóveda del cielo. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

Aleluya Cf. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R. Benedíctus es, Pater, Domine cæli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.

EVANGELIO Mt 13, 10-17
A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Por qué les hablas en parábolas?»
Él les contestó:
«A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías:
“Oiréis con los oídos sin entender;
miraréis con los ojos sin ver;
porque está embotado el corazón de este pueblo,
son duros de oído, han cerrado los ojos;
para no ver con los ojos, ni oír con los oídos,
ni entender con el corazón,
ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
546 Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas, rasgo típico de su enseñanza (cf. Mc 4, 33-34). Por medio de ellas invita al banquete del Reino (cf. Mt 22, 1-14), pero exige también una elección radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo (cf. Mt 13, 44-45); las palabras no bastan, hacen falta obras (cf. Mt 21, 28-32). Las parábolas son como un espejo para el hombre: ¿acoge la palabra como un suelo duro o como una buena tierra (cf. Mt 13, 3-9)? ¿Qué hace con los talentos recibidos (cf. Mt 25, 14-30)? Jesús y la presencia del Reino en este mundo están secretamente en el corazón de las parábolas. Es preciso entrar en el Reino, es decir, hacerse discípulo de Cristo para "conocer los Misterios del Reino de los cielos" (Mt 13, 11). Para los que están "fuera" (Mc 4, 11), la enseñanza de las parábolas es algo enigmático (cf. Mt 13, 10-15).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIX
307. Oremos al Señor.
- Por la Iglesia universal, por nuestra diócesis. Roguemos al Señor.
- Por todas las naciones del mundo, por nuestra patria. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren los horrores de la guerra. Roguemos al Señor.
- Por nuestra comunidad (parroquia), por nosotros, aquí reunidos. Roguemos al Señor.
Que tu misericordia, Señor, nos conceda lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que alimentas a los hombres con los dones presentes y los renuevas con el sacramento, concédenos que nunca falte ese sustento a nuestros cuerpos y almas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui humánum genus praeséntium múnerum et aliménto végetas et rénovas sacraménto, tríbue, quaesumus, ut eórum et corpóribus nostris subsídium non desit et méntibus. Per Christum.
Antífona de la comunión Cf. Col 3, 17
Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Antiphona ad communionem Col 3, 17
Omne quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Iesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per ipsum.
Oración después de la comunión
Después de haber tomado parte en la mesa de la unidad y de la caridad, invocamos, Señor, tu misericordia, para obtener, por los trabajos que nos has encomendado, el sustento de la vida diaria y, animosos, la construcción de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Unitátis et caritátis mensae partícipes effécti, rogámus, Dómine, cleméntiam tuam, ut, per ópera quae nobis implénda commisísti, et vitam sustentémus terrénam, et regnum tuum aedificémus fidéntes. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del 28 de julio

1. Conmemoración de los santos Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito éste de Antioquía, que fueron de los siete elegidos por la multitud entre los discípulos por considerarlos llenos de Espíritu y sabiduría, y a quienes los apóstoles impusieron las manos para que se dedicaran a atender a los pobres (s. I).
2. En Roma, san Víctor I, papa, africano de nacimiento, que fijó para todas las Iglesias la celebración de la fiesta de Pascua en el domingo que sigue inmediatamente a la Pascua judía (c. 200).
3. Conmemoración de los numerosos mártires que sufrieron el tormento en la Tebaida, en Egipto, durante la persecución en tiempo de los emperadores Decio y Valeriano. A estos cristianos, que deseaban morir pronto por Cristo traspasados por espada, sus crueles perseguidores, pretendiendo más bien degollar sus almas que sus cuerpos, retardaron su muerte lo máximo posible, sometiéndoles a una larga serie de tormentos (c. 250).
4. En Mileto, en la región de la Caria, san Acacio, mártir en tiempo del emperador Licinio (c. 308/311).
5. En Milán, de la provincia de Liguria, santos Nazario y Celso, mártires, cuyos cuerpos fueron hallados por san Ambrosio (inventio 395).
6*. En Troyes, ciudad de Francia, san Cameliano, obispo, discípulo y sucesor de san Lupo (s. VI).
7. En Dol, ciudad de la Bretaña Menor, san Sansón, abad y obispo, que propagó en Domnonia el Evangelio y la disciplina monástica, que había aprendido en Gales del abad san Iltudo (c. 565).
8*. En la región de Sodermanland, en Suecia, san Botvido, mártir, sueco de nacimiento y bautizado en Inglaterra, que estuvo trabajando en la evangelización de su patria hasta que un criado suyo, a quien él había liberado de la esclavitud, le asesinó (1100).
9. En Nam Dinh, de Tonquín, san Melchor García Sampedro, obispo, de la Orden de Predicadores y mártir, encerrado primero por ser cristiano en una estrechísima cárcel, y después, por orden del emperador Tu Duc, materialmente despedazado (1858).
10*. En Madrid, capital de España, san Pedro Poveda Castroverde, presbítero y mártir, fundador de la Institución Teresiana destinada a promover la formación cristiana, que al comienzo de la persecución contra la Iglesia fue asesinado por odio a la religión, dando un claro testimonio de su fe (1936).
11*. En Gabasa, pueblo de la provincia de Zaragoza, en España también, beatos Manuel Segura, presbítero, y David Carlos, religioso de la Orden de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, mártires durante la misma persecución (1936).
12*. En Tarragona, igualmente en España, beato Santiago Hilario (Manuel) Barbal Cosán, religioso de los Hermanos de la Escuelas Cristianas, mártir, condenado a la pena capital por odio a la Iglesia en la mencionada persecución (1936).
13*. En Barcelona, de nuevo en España, beatos José Caselles Moncho y José Castell Camps, presbíteros de la Sociedad Salesiana y mártires, que durante la misma persecución religiosa merecieron alcanzar con el martirio la gloria de la vida eterna (1936).
14*. En la ciudad de Bharananganam, en Kérala, en la India, beata Alfonsa de la Inmaculada Concepción (Ana) Muttathupadathu, virgen, que, para evitar que la obligasen a casarse, metió el pie en el fuego, y admitida en las Clarisas Malabarenses, vivió casi continuamente enferma ofreciendo su vida a Dios (1946).