domingo, 17 de julio de 2016

2. Las procesiones eucarísticas.

Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto a la Eucaristía fuera de la Misa, 21-junio-1973

Capítulo III. VARIAS FORMAS DE CULTO A LA SAGRADA EUCARISTÍA

2. Las procesiones eucarísticas

101. El pueblo cristiano da testimonio público de fe y piedad hacia el santísimo Sacramento con las procesiones en que se lleva la Eucaristía por las calles con solemnidad y con cantos.

Corresponde al Obispo diocesano juzgar sobre la oportunidad, en las circunstancias actuales, acerca del tiempo, lugar y organización de tales procesiones, para que se lleven a cabo con dignidad y sin detrimento de la reverencia debida a este santísimo Sacramento. (12)

102. Entre las procesiones eucarísticas tiene especial importancia y significación en la vida pastoral de la parroquia o de la ciudad la que suele celebrarse todos los años en la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, o en algún otro día más oportuno, cercano a esta solemnidad. Conviene, pues, donde las circunstancias actuales lo permitan y verdaderamente pueda ser signo colectivo de fe y de adoración, que se conserve esta procesión, de acuerdo con las normas del derecho.

Pero si se trata de grandes ciudades, y la necesidad pastoral así lo aconseja, se puede, a juicio del Obispo diocesano, organizar otras procesiones en las barriadas principales de la ciudad. Pero donde no se pueda celebrar la procesión en la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, conviene que se tenga otra celebración pública para toda la ciudad o para sus barriadas principales en la iglesia catedral o en otros lugares oportunos.

103. Conviene que la procesión con el santísimo Sacramento se celebre a continuación de la Misa, en la que se consagre la hostia que se ha de llevar en la procesión. Sin embargo, nada impide que la procesión se haga después de la adoración pública y prolongada que siga a la Misa.

104. Las procesiones eucarísticas se organizarán según los usos de la región, ya en lo que respecta al ornato de plazas y calles, ya en lo que toca a la regulación de los participantes. Durante el recorrido, según lo aconseje la costumbre y el bien pastoral, pueden hacerse algunas estaciones o paradas, aun con la bendición eucarística. Los cantos y oraciones que se tengan se ordenarán a que todos manifiesten su fe en Cristo y se dediquen solamente al Señor.

105. El sacerdote que lleva el Sacramento, si la procesión sigue inmediatemente a la Misa, puede conservar los ornamentos utilizados en la celebración de la Misa, o bien ponerse la capa pluvial de color blanco; pero si la procesión no sigue inmediatamente a la Misa, tome la capa pluvial.

106. Utilícense, según los usos de la región, cirios, incienso y palio, bajo el cual irá el sacerdote que lleva el Sacramento.

107. Conviene que la procesión vaya de una iglesia a otra; sin embargo, si las circunstancias del lugar lo aconsejan, se puede volver a la misma iglesia de la que salió.

108. Al final se da la bendición con el santísimo Sacramento en la iglesia en que acaba la procesión, o en otro lugar oportuno; y se reserva el santísimo Sacramento.

(12) Cf. Sagrada Congregación de Ritos, Instrucción Eucharisticum mysterium, n. 59: AAS 59 (1967), p. 570