jueves, 25 de diciembre de 2014

Jueves 29 enero 2015, Lecturas Jueves III semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 3ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Llenos de fe, mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos; fijémonos los unos en los otros, para estimularnos a la caridad

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 19-25

Hermanos, teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura.
Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa; fijémonos los unos en los otros, para estimularnos a la caridad y a las buenas obras.
No desertéis de las asambleas, como algunos tienen por costumbre, sino animaos tanto más cuanto más cercano veis el Día.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6
R.
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

ALELUYA
Sal 118, 105
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Lucérna pédibus meis verbum tuum, et lumen sémitis tuis.

EVANGELIO
El candil se trae para ponerlo en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros
+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 21-25
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre:
«¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír que oiga.»
Les dijo también:
«Atención a lo que estáis oyendo: La medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Beda, in Marcum 1, 20 
El que por amor de la vida temporal y de los placeres de la carne oculta la palabra de Dios, cubre la luz con el celemín o con el lecho. En cambio la pone en el candelero el que se entrega al servicio de la palabra de Dios. Las palabras que siguen, y con las que inspira el Señor a sus Apóstoles valor para la predicación, dicen: "Nada, pues, hay secreto que no se deba manifestar, ni cosa alguna que se haga para estar encubierta", que es como si dijese: No os avergoncéis del Evangelio, y levantad entre las tinieblas de las persecuciones la luz de la palabra de Dios sobre el candelero o sobre vuestro cuerpo, reteniendo fijo en vuestra mente aquel día en que iluminará el Señor lo recóndito de las tinieblas. La alabanza divina será entonces para vosotros, y la pena eterna para los adversarios de la verdad. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Miércoles 28 enero 2015, Lecturas Miércoles III semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 3ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 11 - 18

Hermanos:
Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; esta sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.
Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados.
Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir: Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente; añade: ´Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes.
Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 109, 1. 2. 3. 4
R.
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Tu es sacérdos in ætérnum secúndum órdinem Melchísedec.

Oráculo del Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos estrado de tus pies. R.
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Tu es sacérdos in ætérnum secúndum órdinem Melchísedec.

Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R.
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Tu es sacérdos in ætérnum secúndum órdinem Melchísedec.

Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora. R.
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Tu es sacérdos in ætérnum secúndum órdinem Melchísedec.

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec. R.
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Tu es sacérdos in ætérnum secúndum órdinem Melchísedec.

ALELUYA
La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive para siempre. Semen est verbum Dei, sator autem Christus; omnis qui ínvenit eum, manébit in ætérnum.

EVANGELIO
Salió el sembrador a sembrar

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 1-20
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago.
Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar:
-«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»
Y añadió:
-«El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo:
-«A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen."»
Y añadió:
-«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 15 de noviembre de 2009
Cristo se compara con el sembrador y explica que la semilla es la Palabra (cf. Mc 4, 14): quienes oyen la Palabra, la acogen y dan fruto (cf. Mc 4, 20), forman parte del reino de Dios, es decir, viven bajo su señorío; están en el mundo, pero ya no son del mundo; llevan dentro una semilla de eternidad, un principio de transformación que se manifiesta ya ahora en una vida buena, animada por la caridad, y al final producirá la resurrección de la carne. Este es el poder de la Palabra de Cristo.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Sábado 10 enero 2015, Lecturas del 10 de enero, feria después de Epifanía.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 10 de enero, feria de Navidad después de Epifanía.

PRIMERA LECTURA
Quien ama a Dios, ame también a su hermano
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4,19-5,4

Queridos hermanos:
Nosotros amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.
Y hemos recibido de él este mandamiento: Quien ama a Dios, ame también a su hermano.
Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él.
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
Pues en esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos.
Y sus mandamientos no, son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 71, 1-2. 14 y 15bc. 17
R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

El rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.
Que recen por él continuamente
y lo bendigan todo el día. R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

ALELUYA
Lc 4, 18
El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad. Evangelizáre paupéribus misit me Dóminus, praedicáre captivis remissiónem.

EVANGELIO
Hoy se cumple esta Escritura
+ Lectura del santo evangelio según San Lucas 4, 14-22a
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca.
Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista.
Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
- «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Concilio Vaticano II, Const. Dogm. Lumen gentium, 8.
Así también la Iglesia abraza con su amor a todos los afligidos por la debilidad humana; más aún, en los pobres y en los que sufren reconoce la imagen de su Fundador, pobre y paciente, se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Miércoles 12 noviembre 2014, Lecturas Miércoles XXXII semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

PRIMERA LECTURA
Íbamos fuera de camino, pero según su propia misericordia nos ha salvado

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 3, 1-7

Querido hermano:
Recuérdales que se sometan al gobierno y a las autoridades, que los obedezcan, que estén dispuestos a toda forma de obra buena, sin insultar ni buscar riñas; sean condescendientes y amables con todo el mundo.
Porque antes también nosotros, con nuestra insensatez y obstinación, íbamos fuera de camino; éramos esclavos de pasiones y placeres de todo género, nos pasábamos la vida fastidiando y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros. Mas cuando ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.
Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

El Señor es mí pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

ALELUYA
1Ts 5, 18
Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. In ómnibus grátias ágite: hæc est enim volúntas Dei in Christo Iesu in ómnibus vobis.

EVANGELIO
¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 11-19
Gloria a ti, Señor.

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
-«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»
Al verlos, les dijo:
-«ld a presentaros a los sacerdotes.»
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.
Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo:
-«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? »
Y le dijo:
-«Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 13 de octubre de 2013
Dios es nuestra fuerza. Pienso en los diez leprosos del Evangelio curados por Jesús: salen a su encuentro, se detienen a lo lejos y le dicen a gritos: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros" (Lc 17, 13). Están enfermos, necesitados de amor y de fuerza, y buscan a alguien que los cure. Y Jesús responde liberándolos a todos de su enfermedad. Llama la atención, sin embargo, que solamente uno regrese alabando a Dios a grandes gritos y dando gracias. Jesús mismo lo indica: diez han dado gritos para alcanzar la curación y uno solo ha vuelto a dar gracias a Dios a gritos y reconocer que en él está nuestra fuerza. Saber agradecer, saber alabar al Señor por lo que hace por nosotros.

martes, 30 de septiembre de 2014

Martes 4 noviembre 2014, Lecturas Martes XXXI semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 31ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Se rebajó, por eso Dios lo levantó

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 5-11

Hermanos:
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 21, 26b-27. 28-30a. 31-32
R.
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea. Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna.

Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R.
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea. Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán
las familias de los pueblos. R.
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea. Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna.

Porque del Señor es el reino,
el gobierna a los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba. R.
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea. Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna.

Mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R.
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea. Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna.

ALELUYA
Mt 11, 28
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré -dice el Señor. Veníte ad me, omnes qui laborátis et oneráti estis, et ego refíciam vos, dicit Dóminus.

EVANGELIO
Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 15-24
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
-«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó:
-«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados:
"Venid, que ya está preparado."
Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo:
"He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor."
Otro dijo:
"He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor."
Otro dijo:
"Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir."
El criado volvió a contárselo al amo.
Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado:
"Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos."
El criado dijo:
"Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio."
Entonces el amo le dijo:
"Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa."
Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

De San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 37
En la parábola de los invitados a la cena, el padre de familia, después de enterarse de que algunos de los que debían acudir a la fiesta se han excusado con razonadas sinrazones, ordena al criado: sal a los caminos y cercados e impele -compelle intrare- a los que halles a que vengan [Lc 14, 23]. ¿No es esto coacción? ¿No es usar violencia contra la legítima libertad de cada conciencia?
Si meditamos el Evangelio y ponderamos las enseñanzas de Jesús, no confundiremos esas órdenes con la coacción. Ved de qué modo Cristo insinúa siempre: si quieres ser perfecto..., si alguno quiere venir en pos de mí... Ese compelle intrare no entraña violencia física ni moral: refleja el ímpetu del ejemplo cristiano, que muestra en su proceder la fuerza de Dios: mirad cómo atrae el Padre: deleita enseñando, no imponiendo la necesidad. Así atrae hacia El  [S. Agustín, In Ioannis Evangelium tractatus, 26, 7 (PL 35, 1610)].

viernes, 26 de septiembre de 2014

Viernes 31 octubre 2014, Lecturas Viernes XXX semana de Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la 30ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
El que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo

Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 1-11

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios cada vez que os menciono; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido oradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo dentro, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís la gracia que me ha tocado.
Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús. Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 110,1-2. 3-4. 5-6
R.
Grandes son las obras del Señor. Magna sunt ópera Dómini.

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R.
Grandes son las obras del Señor. Magna sunt ópera Dómini.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R.
Grandes son las obras del Señor. Magna sunt ópera Dómini.

Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obra,
dándoles la heredad de los gentiles. R.
Grandes son las obras del Señor. Magna sunt ópera Dómini.

ALELUYA
Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; y yo las conozco y ellas me siguen. Oves meæ vocem áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO
Si a uno se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca, aunque sea sábado?

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 1-6
Gloria a ti, Señor.

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó:
-«¿Es lícito curar los sábados, o no?»
Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo:
-«Si a uno de vosotros se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»
Y se quedaron sin respuesta.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio, Moral. 14, 1 super Jb 18, 9 
Este hidrópico fue curado en presencia del fariseo, porque por la enfermedad del cuerpo del uno se expresa la enfermedad del corazón del otro.

martes, 16 de septiembre de 2014

Martes 21 octubre 2014, Lecturas Martes XXIX semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 12-22
Hermanos:

Antes no teníais un Mesías, erais extranjeros a la ciudadanía de Israel y ajenos alas instituciones portadoras de la promesa. En el mundo no teníais ni esperanza ni Dios. Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos.
Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.
Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo
Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14
R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

ALELUYA
Lc 21, 36
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para manteneros en pie ante el Hijo del hombre. Vigiláte, omni témpore orántes, ut digni habeámini stare ante Fílium hóminis.

EVANGELIO
Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar los encuentra en vela

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 35-38
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2849 Pues bien, este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio (cf Mt 4, 11) y en el último combate de su agonía (cf Mt 26, 36-44). En esta petición a nuestro Padre, Cristo nos une a su combate y a su agonía. La vigilancia del corazón es recordada con insistencia en comunión con la suya (cf Mc 13, 9. 23. 33-37; Mc 14, 38; Lc 12, 35-40). La vigilancia es "guarda del corazón", y Jesús pide al Padre que "nos guarde en su Nombre" (Jn 17, 11). El Espíritu Santo trata de despertarnos continuamente a esta vigilancia (cf 1Co 16, 13; Col 4, 2; 1Ts 5, 6; 1P 5, 8). Esta petición adquiere todo su sentido dramático referida a la tentación final de nuestro combate en la tierra; pide la perseverancia final. "Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela" (Ap 16, 15).

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Miércoles 8 octubre 2014, Lecturas del Miércoles XXVII semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 27ª semana del Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Reconocieron el don que he recibido

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 2, 1-2. 7-14

Hermanos:
Transcurridos catorce años, subí otra vez a Jerusalén en compañía de Bernabé, llevando también a Tito.
Subí por una revelación.
Les expuse el Evangelio que predico a los gentiles, aunque en privado, a los más representativos, por si acaso mis afanes de entonces o de antes eran vanos.
Al contrario, vieron que Dios me ha encargado de anunciar el Evangelio a los gentiles, como a Pedro de anunciarlo a los judíos; el mismo que capacita a Pedro para su misión entre los judíos me capacita a mí para la mía entre los gentiles.
Reconociendo, pues, el don que he recibido, Santiago, Pedro y Juan, considerados como columnas, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de solidaridad, de acuerdo en que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos.
Una sola cosa nos pidieron: que nos acordáramos de sus pobres, esto lo he tomado muy a pecho.
Pero cuando Pedro llegó a Antioquía, tuve que encararme con él, porque era reprensible.
Antes de que llegaran ciertos individuos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero cuando llegaron aquéllos, se retrajo y se puso aparte, temiendo a los partidarios de la circuncisión.
Los demás judíos lo imitaron en esta simulación, tanto que el mismo Bernabé se vio arrastrado con ellos a la simulación.
Ahora que, cuando yo vi que su conducta no cuadraba con la verdad del Evangelio, le dije a Pedro delante de todos:
-«Si tú, siendo judío, vives a lo gentil y no a lo judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a las prácticas judías?»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 116, 1. 2
R.
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. Eúntes in mundum univérsum, prædicáte Evangélium.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R.
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. Eúntes in mundum univérsum, prædicáte Evangélium.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R.
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. Eúntes in mundum univérsum, prædicáte Evangélium.

ALELUYA
Rm 8, 15bc
Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «!Abba¡, Padre.» Accepístis spíritum adoptiónis filiórum, in eo clamámus: Abba, Pater.

EVANGELIO
Señor, enséñanos a orar

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 1-4
Gloria a ti, Señor.

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
-«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
Él les dijo:
-«Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación."»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2845 No hay límite ni medida en este perdón, esencialmente divino (cf Mt 18, 21-22; Lc 17, 3-4). Si se trata de ofensas (de "pecados" según Lc 11, 4, o de "deudas" según Mt 6, 12), de hecho nosotros somos siempre deudores: "Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor" (Rm 13, 8). La comunión de la Santísima Trinidad es la fuente y el criterio de verdad en toda relación (cf 1Jn 3, 19-24). Se vive en la oración y sobre todo en la Eucaristía (cf Mt 5, 23-24):
"Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel" (San Cipriano, Dom. orat. 23: PL 4, 535C-536A).

miércoles, 20 de agosto de 2014

Miércoles 24 septiembre 2014, Lecturas Miércoles XXV semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 25ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
No me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan

Lectura del libro de los Proverbios 30, 5-9

La palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refugian en él.
No añadas nada a sus palabras, porque te replicará y quedarás por mentiroso.
Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes de morir: aleja de mi falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: «¿Quién es el Señor?»; no sea que, necesitando, robe y blasfeme el nombre de mi Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163
R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Considero tus decretos,
y odio el camino de la mentira. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Detesto y aborrezco la mentira,
y amo tu voluntad. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

ALELUYA
Mc 1, 15
Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio. Appropinquávit regnum Dei, pænitémini et crédite Evangélio.

EVANGELIO
Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 1-6
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
-«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 21 abril 2011
A propósito de los primeros discípulos enviados por Jesús, san Lucas nos dice: "Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos" (Lc 9, 2). El curar es un encargo primordial que Jesús ha confiado a la Iglesia, según el ejemplo que Él mismo nos ha dado, al ir por los caminos sanando a los enfermos. Cierto, la tarea principal de la Iglesia es el anuncio del Reino de Dios. Pero precisamente este mismo anuncio debe ser un proceso de curación: "...para curar los corazones desgarrados" (...) (Is 61, 1). El anuncio del Reino de Dios, de la infinita bondad de Dios, debe suscitar ante todo esto: curar el corazón herido de los hombres. El hombre por su misma esencia es un ser en relación. Pero, si se trastorna la relación fundamental, la relación con Dios, también se trastorna todo lo demás. Si se deteriora nuestra relación con Dios, si la orientación fundamental de nuestro ser está equivocada, tampoco podemos curarnos de verdad ni en el cuerpo ni en el alma. Por eso, la primera y fundamental curación sucede en el encuentro con Cristo que nos reconcilia con Dios y sana nuestro corazón desgarrado. 

jueves, 14 de agosto de 2014

Jueves 18 septiembre 2014, Lecturas Jueves XXIV semana de Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 24ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-11

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.
Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 117, 1-2. 16ab-171. 28
R.
Dad gracias al Señor porque es bueno. Confitémini Dómino, quóniam bonus.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R.
Dad gracias al Señor porque es bueno. Confitémini Dómino, quóniam bonus.

«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.»
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.
Dad gracias al Señor porque es bueno. Confitémini Dómino, quóniam bonus.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo. R.
Dad gracias al Señor porque es bueno. Confitémini Dómino, quóniam bonus.

ALELUYA
Mt 11, 28
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré -dice el Señor-. Veníte ad me, omnes qui laborátis et oneráti estis, et ego refíciam vos, dicit Dóminus.

EVANGELIO
Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 36-50
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:
-«Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.» Jesús tomó la palabra y le dijo: 
-«Simón, tengo algo que decirte.» 
Él respondió:
-«Dímelo, maestro.»
Jesús le dijo:
-«Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»
Simón contestó:
-«Supongo que aquel a quien le perdonó más.»
Jesús le dijo:
-«Has juzgado rectamente.»
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
-«¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.» 
Y a ella le dijo: 
-«Tus pecados están perdonados.»
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: 
-«¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
Pero Jesús dijo a la mujer: 
-«Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2712 La contemplación es la oración del hijo de Dios, del pecador perdonado que consiente en acoger el amor con el que es amado y que quiere responder a él amando más todavía (cf Lc 7, 36-50; Lc 19, 1-10). Pero sabe que su amor, a su vez, es el que el Espíritu derrama en su corazón, porque todo es gracia por parte de Dios. La contemplación es la entrega humilde y pobre a la voluntad amante del Padre, en unión cada vez más profunda con su Hijo amado.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Miércoles 17 septiembre 2014, Lecturas Miércoles XXIV semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 24ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Quedan la fe, la esperanza, el amor: la más grande es el amor

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,31-13, 13

Hermanos:
Ambicionad los carismas mejores. y aún os vaya mostrar un camino excepcional.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.
¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará.
Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño.
Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce.
En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 32,2-3.4-5. 12 y 22
R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

ALELUYA
Cf. Jn 6, 63c. 68c
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vitæ ætérnæ habes.

EVANGELIO
Tocamos y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis 

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 31-35
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo el Señor:
-«¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos?
Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: "Tocarnos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis."
Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenla un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores."
Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, de quaest. evang. 2, 11 
Cuando dice: "Mas la sabiduría ha sido justificada por todos sus hijos", da a entender que los hijos de la sabiduría comprenden que la justicia no consiste en abstenerse ni en comer, sino en tolerar con paciencia la pobreza. No el uso, sino la concupiscencia, es lo que debe reprenderse.