martes, 26 de junio de 2018

Martes 31 julio 2018, San Ignacio de Loyola, presbítero, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Esta vuestra solícita actividad debe, en fin, estar iluminada con la luz de la sabiduría y de la ciencia e inflamada por la llama de la caridad. Todo el que se propone eficazmente la santificación propia y de los demás, debe estar adornado con sólida doctrina, que no solamente ha de comprender la teología, sino que también debe extenderse a los conocimientos científicos y literarios de nuestra época; y pertrechado con tales estudios, el sacerdote, como buen padre de familia, podrá sacar «de su tesoro cosas nuevas y antiguas» (cf. Mt 13, 52), de tal suerte que su ministerio sea siempre muy estimado por todos, y resulte fructuoso. Ante todo, esta vuestra actividad ministerial debe ajustarse con absoluta fidelidad a las prescripciones de esta Sede Apostólica y a las normas de los Obispos. Y nunca ocurra, amados hijos, que dejen de usarse, o por defectuosa dirección no respondan a las necesidades de los fieles, todas aquellas formas y métodos de apostolado que hoy son de tanta utilidad, especialmente en aquellas regiones donde el clero es extraordinariamente escaso.

Que cada día, pues, crezca más este vuestro celo activo, que consolide a la Iglesia de Dios, que brille ejemplar para los fieles y que constituya un firme baluarte contra el que se estrellen, inútiles, los ataques de los enemigos de Dios.

Y ahora deseamos que esta Nuestra apostólica Exhortación tenga un especial recuerdo para aquellos sacerdotes que, con gran humildad, pero con caridad encendida, dedican todo su empeño a procurar y a aumentar la santificación de los demás sacerdotes, ya como consejeros suyos, ya como directores espirituales, como confesores. El bien incalculable que ellos hacen a la Iglesia queda la mayor parte de las veces oculto durante toda su vida; pero un día se manifestará con toda claridad en la gloria del Rey celestial.

Nos, que no hace muchos años, con gran consuelo Nuestro, decretamos el máximo honor de los altares al sacerdote de Turín, José Cafasso —que en tiempos muy difíciles, según bien sabéis, fue guía espiritual, tan sabio y tan santo, de no pocos sacerdotes, que les hizo avanzar en la virtud y les hizo particularmente fecundo su sagrado ministerio—, alimentamos la plena confianza de que, por su válido patrocinio, el Divino Redentor suscite numerosos sacerdotes de igual santidad, que sepan conducirse a sí mismos y guiar a sus propios hermanos a tan excelsa perfección de vida, que todos los fieles, al contemplar sus luminosos ejemplos, se sientan interior y espontáneamente movidos a imitarlos.

CALENDARIO

31 MARTES. SAN IGNACIO DE LOYOLA, presbítero, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Jer 14, 17-22. Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros.
- Sal 78. R. Por el honor de tu nombre líbranos, Señor.
- Mt 13, 36-43. Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 1 de agosto, pág. 460.
CALENDARIOS: Bilbao, San Sebastián y Jesuitas: (S).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Ignacio de Loyola, presbítero, el cual, nacido en el País Vasco, en España, pasó la primera parte de su vida en la corte como paje hasta que, herido gravemente, se convirtió a Dios. Completó los estudios teológicos en París y unió a él a sus primeros compañeros, con los que más tarde fundó la Orden de la Compañía de Jesús en Roma, donde ejerció un fructuoso ministerio escribiendo varias obras y formando a sus discípulos, todo para mayor gloria de Dios. (1556)

31 de julio
San Ignacio de Loyola, presbítero
Memoria
Die 31 iulii
S. Ignatii de Loyola, presbyteri
Memoria
Antífona de entrada Flp 2, 10-11
Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: «Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre».
Antiphona ad introitum Cf. Ph 2,10-11
In nómine Iesu omne genu flectátur, caeléstium, terréstrium et infernórum; et omnis lingua confiteátur quia Dóminus Iesus Christus in glória est Dei Patris.
Oración colecta
Oh, Dios, que has suscitado en tu Iglesia a san Ignacio de Loyola para propagar la mayor gloria de tu nombre, concédenos que, combatiendo en la tierra con su protección y su ejemplo, merezcamos ser coronados con él en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad maiórem tui nóminis glóriam propagándam beátum Ignátium in Ecclésia tua suscitásti, concéde, ut, eius auxílio et imitatióne certántes in terris, coronári cum ipso mereámur in caelis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XVII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Jer 14, 17-22
Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros
Lectura del libro de Jeremías.

Mis ojos se deshacen en lágrimas,
de día y de noche no cesan:
por la terrible desgracia que padece
la doncella, hija de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿Tiene asco tu garganta de Sion?
¿Por qué nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Reconocemos, Señor, nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
¿Tienen los gentiles ídolos de la lluvia?
¿Dan los cielos de por sí los aguaceros?
¿No eres tú, Señor, Dios nuestro;
tú, que eres nuestra esperanza,
porque tú lo hiciste todo?

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 78, 8. 9. 11 y 13 (R.: 9b)
R.
Por el honor de tu nombre líbranos, Señor. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

V. No recuerdes contra nosotros las culpas
de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.
Por el honor de tu nombre líbranos, Señor. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

V. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.
Por el honor de tu nombre líbranos, Señor. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

V. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R.
Por el honor de tu nombre líbranos, Señor. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

Aleluya.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. R. Semen est verbum Dei, sator autem Christus: omnis qui ínvenit eum, manébit in ætérnum.

EVANGELIO Mt 13, 36-43
Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:
«Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». 
Él les contestó:
«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Benedicto XVI, Ex. Ap. Verbum Domini 84.
Jesús, en el Evangelio de Mateo, dice que "el campo es el mundo. La buena semilla son los ciudadanos del Reino" (Mt 13, 38). Estas palabras valen particularmente para los laicos cristianos, que viven su propia vocación a la santidad con una existencia según el Espíritu, y que se expresa particularmente "en su inserción en las realidades temporales y en su participación en las actividades terrenas " (Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici, 17). Se ha de formar a los laicos a discernir la voluntad de Dios mediante una familiaridad con la Palabra de Dios, leída y estudiada en la Iglesia, bajo la guía de sus legítimos Pastores. Pueden adquirir esta formación en la escuela de las grandes espiritualidades eclesiales, en cuya raíz está siempre la Sagrada Escritura. 


Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario II
290. Elevemos, hermanos, fervientes oraciones a Dios nuestro Padre.
- Para que proteja y guíe a su Iglesia santa. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor llene de su gracia a los obispos, sacerdotes y ministros. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a todo el mundo la justicia y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que socorra a los que están en algún peligro. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros mismos nos conforte y conserve en su servicio. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que te muestres favorable a las oraciones de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Que te agraden, Señor Dios, las ofrendas que te presentamos en la fiesta de san Ignacio de Loyola; concédenos que estos divinos misterios, que estableciste como fuente de toda santificación, nos santifiquen también en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Pláceant, Dómine Deus, oblatiónes in celebratióne beáti Ignátii tibi delátae, et praesta, ut sacrosáncta mystéria, in quibus omnis sanctitátis fontem constituísti, nos quoque in veritáte sanctíficent. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida santa, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y la multitud de los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Lc 12, 49
He venido a prender fuego a la tierra, y cuánto deseo que ya esté ardiendo, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 12, 49
Dicit Dóminus: Ignem veni míttere in terram, et quid volo, nisi ut accendátur?
Oración después de la comunión
Señor, que el sacrificio de alabanza que te hemos ofrecido para darte gracias en honor de san Ignacio de Loyola, nos conduzca a la eterna glorificación de tu majestad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Laudis hóstia, Dómine, quam pro beáto Ignátio grátias agéntes obtúlimus, ad perpétuam nos maiestátis tuae laudatiónem perdúcat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de agosto
M
emoria de san Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, que insigne por el celo de las almas, por sus escritos, por su palabra y ejemplo, trabajó infatigablemente predicando y escribiendo libros, en especial sobre teología moral, en la que es considerado maestro, para fomentar la vida cristiana en el pueblo. Entre grandes dificultades fundó la Congregación del Santísimo Redentor, para evangelizar a la gente iletrada. Elegido obispo de santa Águeda de los Godos, se entregó de modo excepcional a esta misión, que dejaría quince años después, aquejado de graves enfermedades, y pasó el resto de su vida en Nocera de’Pagani, en la Campania, aceptando grandes trabajos y dificultades (1787).
2. Conmemoración del triunfo de los siete santos hermanos mártires, que, en Antioquía, de Siria, durante el reinado de Antioco Epifanes, por su invencible fidelidad en el cumplimiento de la Ley del Señor sufrieron un fin cruel, al igual que su madre, que presenció con dolor la muerte de cada uno de sus hijos, coronada de gloria en todos ellos, como se nos refiere en el libro de los Macabeos.
Conmemoración, asimismo, de san Eleazar, uno de los primeros escribas, varón de edad avanzada, que, en la misma persecución, por negarse para salvar su vida a comer carne prohibida, aceptó una muerte gloriosísima antes que una vida despreciable y se adelantó al lugar del suplicio, dándonos un gran ejemplo de fortaleza.
3. En la vía Prenestina, a treinta miliarios de Roma, san Secundino, mártir (s. inc).
4. En Girona, en la Hispania Tarraconense, san Félix, mártir, en la persecución bajo el emperador Diocleciano (s. IV in.).
5. En Vercelli, en la Liguria, muerte de san Eusebio, obispo, cuya conmemoración se celebra el día siguiente (371).
6*. En Bayeux, en la Galia Lugdunense, san Exsuperio, al que se venera como primer obispo de esa ciudad (c. s. IV).
7*. En Aquitania, san Severo, presbítero, que empleó sus bienes en la fundación de iglesias y en el servicio a los pobres (c. 500).
8*. En la isla Vinduneta (hoy Besné), cerca de Nantes, en Francia, santos Friardo y Secundino, diácono, ambos eremitas (s. VI),
9*. En Marchiennes, en la Galia Bélgica, san Jonato, abad, discípulo de san Amando (c. 690),
10. En Winchester, en Inglaterra, sepultura de san Ethelwoldo, obispo. Compuso la famosa Concordia Regular, para restablecer la disciplina monástica que había aprendido de san Dunstán (984).
11*. En Aosta, en los Alpes Graios, beato Emerico de Quart, obispo, admirable por su austeridad de vida y por su celo en la salvación de las almas (1313).
12*. En Rieti, de la Sabina, beato Juan Bufalari, religioso de la Orden de los Eremitas de San Agustín, joven humilde y amable, y siempre solícito para con su prójimo (c. 1336).
13*. En Roma, beato Pedro Favre, presbítero. Fue el primero entre los miembros de la Compañía de Jesús que mantuvo duros trabajos en distintas regiones de Europa. Murió en la ciudad de Roma, mientras se dirigía al Concilio Ecuménico de Trento (1546).
14*. En York, en Inglaterra, beato Tomás Welbourne, mártir. Era maestro de escuela y, en el reinado de Jacobo I, fue condenado a muerte por haber aconsejado seguir al Romano Pontífice. Colgado del patíbulo, murió configurado con Cristo, Supremo Maestro (1605).
15*. En la ciudad Nam Dinh, en Tonquín, santos Domingo Nguyen Van Hanh (Dieu), de la orden de Predicadores, y Bernardo Vu Van Due, presbíteros y mártires, que, durante el imperio de Minh Mang, murieron decapitados por su fe en Cristo (1838).
16. En la aldea La Mure, junto al río Isar, en Francia, muerte de san Pedro Julián Eymard, presbítero, cuya conmemoración se celebra al día siguiente (1868).
17*. En Madrid, en España, beato Bienvenido (José) de Miguel Arahal, Presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que, en el furor de la persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo (1936).
18*. En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Alexis Sobaszek, presbítero y mártir. De nacionalidad polaca, fue deportado de manera inhumana por los invasores de su país durante la guerra y, por Cristo, murió entre tormentos en defensa de la fe (1942).
19*. En el bosque cercano a la ciudad de Nowogródek, en Polonia, beatas María Estrella del Santísimo Sacramento (Adelhéidis) Mardosewicz y sus diez compañeras (Sus nombres: Beata María Imelda de Jesús Hostia (Hedwigis Carolina) Zak, María Raimunda de Jesús y María (Ana) Kukolowicz, María Daniela de Jesús y María Inmaculada (Eleonora Aniela) Jozwik, María Canuta de Jesús en el Huerto de Getsemaní (Josefa) Chrobot, María Sergia de la Virgen Dolorosa (Julia) Rapiej, María Guidona de la Divina Providencia (Helena) Cierpka, María Felicidad (Paulina) Borowik, María Heliodora (Leocadia) Matuszewska, María Canisia (Eugenia) Mackiewicz y María Boromea (Verónica) Tarmontowicz), de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret, vírgenes y mártires. En los funestos tiempos de guerra, fusiladas por los enemigos de la fe, entraron en la gloria de los cielos (1943).