sábado, 8 de julio de 2017

Sábado 12 agosto 2017, Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa, memoria libre. Lecturas Sábado XVIII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

TEXTOS MISA

Misa de la memoria de santa Juana Francisca:
Elogio del martirologio
Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, religiosa, que, primero madre de familia, educó piadosamente a los seis hijos que tuvo como fruto de su matrimonio cristiano y, muerto su esposo, bajo la dirección de san Francisco de Sales abrazó con decisión el camino de la perfección, dedicándose a las obras de caridad, en especial para con los pobres y enfermos, y dio inicio a la Orden de la Visitación, que dirigió también prudentemente. Su muerte tuvo lugar en Moulins, junto al río Aller, cercano a Nevers, en Francia, el día trece de diciembre. (1641)

La oración colecta es propia, el resto es del común de santos y santas: II. Para monjes y religiosos, C. Por una monja.

12 de agosto
Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa
Die 12 augusti
S. Ioannæ Franciscæ de Chantal, religiosæ
Antífona de entrada Sal 51, 10
Como verde olivo, en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios por siempre jamás.
O bien:

Por amor a mi Señor Jesucristo, a quien vi, a quien amé, en quien creí, de quien me enamoré, tuve en nada los bienes de este mundo y la seducción del tiempo presente.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 51, 10
Ego autem sicut olíva fructífera in domo Dei, sperávi in misericórdia Dei in aetérnum et in saeculum saeculi.
Vel:
Regnum mundi et omnem ornátum saeculi contémpsi propter amórem Dómini mei Iesu Christi, quem vidi, quem amávi, in quem crédidi, quem diléxi.
Oración colecta
Oh, Dios, que adornaste con excelsas virtudes a santa Juana Francisca en los distintos estados de su vida, concédenos, por su intercesión, que, caminando fielmente según nuestra vocación, manifestemos siempre las obras de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Ioánnam Francíscam per várias vitae sémitas praecláris méritis illustrásti, ipsíus nobis intercessióne concéde, ut, in vocatióne nostra fidéliter ambulántes, lucis exémpla iúgiter ostendámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XVIII semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Dt 6, 4-13
Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés dijo al pueblo:
«Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales.
Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que había de darte, según juró a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob, con ciudades grandes y ricas que tú no has construido, casas rebosantes de riquezas que tú no has llenado, pozos ya excavados que tú no has excavado, viñas y olivares que tú no has plantado, y comas hasta saciarte, guárdate de olvidar al Señor que te sacó de Egipto, de la casa de esclavitud.
Al Señor, tu Dios, temerás, a él servirás yen su nombre jurarás».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R.: 2)
R.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza. Díligam te, Dómine, fortitúdo mea.

V. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza. Díligam te, Dómine, fortitúdo mea.

V. Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza. Díligam te, Dómine, fortitúdo mea.

V. Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido. R.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza. Díligam te, Dómine, fortitúdo mea.

Aleluya Cf. 2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.
Salvátor noster Iesus Christus destrúxit mortem, et illuminávit vitam per Evangelium.

EVANGELIO Mt 17, 14-20
Si tuvierais fe, nada os sería imposible
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas, le dijo:
«Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos y no han sido capaces de curarlo». Jesús tomó la palabra y dijo:
«Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros, hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo».
Jesús increpó al demonio y salió; en aquel momento se curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:
«¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?».
Les contestó:
«Por vuestra poca fe. En verdad os digo que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a aquel monte: “Trasládate desde ahí hasta aquí”, y se trasladaría. Nada os sería imposible».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia, 14-mayo-2016
Muchas veces en los Evangelios se habla del grito espontáneo que personas enfermas, endemoniadas, pobres o afligidas dirigían a Jesús: «Ten piedad» (cf. Mc 10, 47-48; Mt 15, 22; Mt 17, 15).
A todos Jesús respondía con la mirada de la misericordia y el consuelo de su presencia. En estas invocaciones de ayuda y petición de piedad, cada uno expresaba también su fe en Jesús, llamándolo «Maestro», «Hijo de David» y «Señor». Intuían que en Él había algo extraordinario, que les podía ayudar a salir de la condición de tristeza en la que se encontraban. Percibían en Él el amor de Dios mismo. Y también cuando la multitud se congregaba, Jesús se daba cuenta de esas invocaciones de piedad y se apiadaba, sobre todo cuando veía personas sufridas y heridas en su dignidad.

Oración sobre las ofrendas
A ti, Señor, que con el consuelo temporal nos enseñas a no desesperar de las promesas eternas, te presentamos las ofrendas de nuestra devoción para consagrártelas en la conmemoración de santa N. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Devotiónis nostrae múnera, Dómine, in beátae N.commemoratióne tibi sacránda deférimus, qui temporáli consolatióne signíficas, ut promíssa non desperémus aetérna. Per Christum.
PREFACIO DE SANTAS VÍRGENES Y RELIGIOSOS
Significado de la vida de consagración exclusiva a Dios
En verdad es justo y necesario que te alaben, es nuestro deber y salvación darte gracia siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque celebramos tu providencia admirable en los santos que se entregaron a Cristo por el reino de los cielos. Por ella llamas de nuevo a la humanidad a la santidad primera que de ti había recibido, y la conduces a gustar los dones que espera recibir en el cielo.
Por eso, con los santos y todos ángeles, te alabamos proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS VIRGINIBUS ET RELIGIOSIS
De signo vitae Deo consecratae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
In Sanctis enim, qui Christo se dedicavérunt propter regnum caelórum, tuam decet providéntiam celebráre mirábilem, qua humánam substántiam et ad primae oríginis révocas sanctitátem, et perdúcis ad experiénda dona, quae in novo saeculo sunt habénda.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de la comunión Sal 44,2
Me brota del corazón un poema bello, recito mis versos a un Rey.
O bien: Cf . Lc 10, 42
Solo una cosa es necesaria: ella ha escogido la parte mejor y no le será quitada.
Antiphona ad communionem Ps 44, 2
Eructávit cor meum verbum bonum, dico ego ópera mea Regi.
Vel: Lc 10, 42
Unum est necessárium: óptimam partem elégit, quae non auferétur ab ea.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que por la gracia de este sacramento, y a ejemplo de santa N., nos mantengamos siempre en tu amor y lleves a su perfección la obra que has comenzado en nosotros hasta que vuelva Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Salutáribus, Dómine, fóntibus recreáti, te súpplices exorámus, ut, beátae N. intercessióne, Christo in dies intímius adhaeréntes, in eius regno grátiae mereámur esse consórtes. Per Christum.