sábado, 11 de agosto de 2018

Sábado 15 septiembre 2018, Bienaventurada Virgen María de los Dolores, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

ALOCUCIÓN DE SU SANTIDAD PABLO VI
DURANTE LA SANTA MISA CELEBRADA
CON MOTIVO DEL IV CENTENARIO DE LA INSTITUCIÓN DE LOS SEMINARIOS

Basílica Vaticana, Lunes 4 de noviembre de 1963

El gran rito que estamos celebrando habla ya por sí; su solemnidad nos ofrece el importante motivo que Nos ha movido a celebrarlo en la fiesta del 4 de noviembre, dedicada a San Carlos Borromeo, y en esta sede, la basílica de San Pedro, donde se está desarrollando el Concilio Ecuménico Vaticano II, y el haber querido que oficiara el venerado cardenal Pizzardo, prefecto de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades de Estudios, pues deseamos conmemorar dignamente, con este acto extraordinario de acción e impetración de gracias a Dios, el cuarto centenario de la institución de esas aulas, abiertas en cada una de las diócesis, llamadas seminarios, que están destinadas a la formación de los alumnos que se preparan para recibir la sagrada ordenación y ejercer luego dignamente el ministerio sacerdotal.

Una fuente de gracia

Esta institución, como es sabido, se debe al canon XVIII de la sesión XXIII del Concilio de Trento, firmada el 15 de julio de 1563. La ejecución de este decreto tuvo rápidamente celosos promotores; uno de los primeros fue precisamente San Carlos, entonces arzobispo de Milán, destacándose entre todos por aplicar en su diócesis y en su provincia las disposiciones del Concilio tridentino; y convencido como estaba de la importancia decisiva de la institución de los seminarios, inmediatamente fundó gran número de ellos, y fue él ciertamente el primero en dar al principal de sus seminarios, situado en el corazón de la ciudad, una sede monumental, todavía catalogada entre los edificios clásicos del suntuoso renacimiento milanés, y que aguarda ahora su reapertura, dignamente restaurado, para continuar su secular y providencial función. Cfr. Giussano, I, II, V.)

Esta misma tarde, en esta basílica, ahora empleada como aula conciliar, hablará el señor cardenal Esteban Wyszynski, arzobispo de Goiezno y Varsovia, sobre el origen histórico y significado eclesiástico que tuvo la institución de los seminarios; ya desde ahora le agradecemos que sume al interés de tema tan importante el prestigio de su experiencia y de su dignidad.

Nuestra carta apostólica, de inminente publicación, dirigida a los obispos de toda la Iglesia, hablará de la estima que todos hemos de prestar a las aulas seminarísticas y del fruto que profesores y alumnos, de forma especial, han de sacar de la celebración de este Centenario. Comienza con las palabras “Summi Dei Verbum”, y ha sido preparada con la experta colaboración de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades de Estudios. En este documento, ponderado y extenso, como lo requería la importancia del terna, el primero de este estilo e importancia de nuestro Pontificado, hemos confiado muchas cosas, no todas, que creemos se han de recordar en circunstancia tan propicia sobre tema tan extenso y destacable. No es necesario, sin embargo, que nos extendamos hablando de ello en esta ceremonia; nuestra carta apostólica os dirá nuestros pensamientos y nuestros deseos. Pero no queremos renunciar a dirigir unas palabras a estos queridos seminaristas que vemos presentes en el sagrado rito y a quienes queremos abrazar en este momento con nuestro paternal afecto y considerarlos como representantes de sus condiscípulos, de todos los seminaristas, que hay en la Iglesia de Dios.

CALENDARIO

15 SÁBADO. Hasta la hora nona:
BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE LOS DOLORES, memoria obligatoria


Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de la BVM (en la fiesta) o II-V.
LECC.: vol. III-par para la primera lectura y vol. IV para el Evangelio.
- 1 Cor 10, 14-22. Nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.
- Sal 115. R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
- Secuencia (opcional): La Madre piadosa.
- Jn 19, 25-27. Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena (Stabat Mater).
o bien:
Lc 2, 33-35. A ti misma una espada te traspasará el alma.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 16 de septiembre, pág. 555.
CALENDARIOS: Cuenca-ciudad, Guadix-Baza, ciudad de Guadix y Granada-ciudad: Nuestra Señora de las Angustias. (S). Cuenca-diócesis y Granada-diócesis: (F).
León: Nuestra Señora la Virgen del Camino (S).
Mérida-Badajoz, en la ciudad de Badajoz: Nuestra Señora de la Soledad (S).
Servitas, Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, Esclavas de la Virgen Dolorosa, Terciarios y Terciarias Capuchinos y Legionarios de Cristo: (S).
Pasionistas y Misioneras Eucarísticas de Nazaret: (F).
Santander: Nuestra Señora Bien Aparecida (F).
Zamora: Dedicación de la iglesia-catedral F).
Jaén: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Ramón del Hoyo López, obispo, emérito (1996).
Toledo: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Ángel Fernández Collado, obispo auxiliar (2013).

15 SÁBADO. Después de la hora nona:
VIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del XXIV Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte.

15 de septiembre
Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores
Memoria
Die 15 septembris
Beatæ Mariæ Virginis Perdolentis
Memoria
Antífona de entrada Cf. Lc 2, 34-35
Simeón dijo a María: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten, y será como un signo de contradicción: y a ti misma una espada te traspasará el alma».
Antiphona ad introitum Cf. Lc 2, 34-35
Dixit Símeon ad Maríam: Ecce, pósitus est hic in ruínam et in resurrectiónem multórum in Israel, et in signum cui contradicétur; et tuam ipsíus ánimam pertransíbit gládius.
Oración colecta
Oh, Dios, junto a tu Hijo elevado en la cruz quisiste que estuviese la Madre dolorosa; concede a tu Iglesia, que, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar en su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Fílio tuo in cruce exaltáto compatiéntem Matrem astáre voluísti, da Ecclésiae tuae, ut, Christi passiónis cum ipsa consors effécta, eiúsdem resurrectiónis párticeps esse mereátur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
1ª Lectura y salmo del Sábado de la XXIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par). Aleluya y Evangelio de la memoria.

PRIMERA LECTURA 1 Cor 10, 14-22
Nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Queridos hermanos, huid de la idolatría. Os hablo como a personas sensatas; juzgad vosotros lo que digo.
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan. Considerad al Israel según la carne: ¿los que comen de las víctimas no se unen al altar?
¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas sacrificadas a los ídolos son algo o que los ídolos son algo? No, sino que los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios; y no quiero que os unáis a los demonios. No podéis beber del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. ¿O vamos a provocar los celos del Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él?

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 115, 12-13. 17-18 (R.: 17a)
R.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Tibi, Dómine, sacrificábo hóstiam laudis.

V. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Tibi, Dómine, sacrificábo hóstiam laudis.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Tibi, Dómine, sacrificábo hóstiam laudis.

Secuencia
Esta secuencia es potestativa, y puede decirse entera o en forma abreviada, desde las palabras: Y, porque a amarle me anime.

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz, y lloraba
mientras el Hijo pendía;

cuya alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita
de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y ¿cuál hombre no llorara
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?

¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;

porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!
Llore yo con ansias tantas
que el llanto tan dulce me sea;

porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;

porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;

porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén
Sequentia
Hæc sequentia ad libitum dicitur vel integra vel forma breviore, inde a verbis: * Sancta Mater.

Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa,
dum pendebat Filius.

Cuius animam gementem,
contristatam et dolentem
pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta
fuit illa benedicta
mater Unigeniti!

Quæ mærebat et dolebat
pia Mater, dum videbat
Nati poenas incliti.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
tanto supplicio?

Quis non posset contristari,
piam Matremcontemplari
dolentem cum Filio?

Pro peccatis suæ gentis
vidit Iesum in tormentis,
et flagellis subditum.

Vidit suum dulcem Natum
morientem desolatum,
dum emisit spiritum.

Eia, Mater, fons amoris,
me sentire vim doloris
fac, ut tecum lugeam.

Fac ut ardeat cor meum
in amando Christum Deum,
ut sibi complaceam.

* Sancta Mater, istud agas
Crucifixi fige plagas
cordi meo valide.

Tui Nati vulnerati,
tam dignati pro me pati,
poenas mecum divide.

Fac me tecum pie flere,
Crucifixo condolere,
donec ego vixero.

Iuxtacrucem tecum stare,
ac me tibi sociare
in planctu desidero.

Virgo virginum præclara,
mihi iam non sis amara:
fac me tecum plangere.

Fac ut portem Christi mortem,
passionis fac me sortem,
et plagas recolere.

Fac me plagis vulnerari,
cruce hac inebriari,
et cruore Filii.

Flammis urar ne succensus,
per te, Virgo, sim defensus
in die iudicii.

Fac me cruce custodiri,
morte Christi præmuniri,
confoveri gratia.

Quando corpus morietur,
fac ut animæ donetur
Paradisi gloria.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Dichosa es la bienaventurada Virgen María, que, sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor. R. Felix est beáta Maria Virgo, quae sine morte méruit martyrii palmam sub cruce Dómini.

EVANGELIO (opción 1) Jn 19, 25-27
Triste contemplaba y dolorosa miraba de Hijo amado la pena (Stabat Mater)
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO (opción 2) Lc 2, 33-35
A ti misma, una espada te traspasará el alma
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el padre y la madre de Jesús estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
964 Totalmente unida a su Hijo…
El papel de María con relación a la Iglesia es inseparable de su unión con Cristo, deriva directamente de ella. "Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte" (LG 57). Se manifiesta particularmente en la hora de su pasión:
"La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. Allí, por voluntad de Dios, estuvo de pie, sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de Madre que, llena de amor, daba su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima. Finalmente, Jesucristo, agonizando en la cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: 'Mujer, ahí tienes a tu hijo' (Jn 19, 26-27)" (LG 58).
2618 El Evangelio nos revela cómo María ora e intercede en la fe: en Caná (cf Jn 2, 1-12) la madre de Jesús ruega a su hijo por las necesidades de un banquete de bodas, signo de otro banquete, el de las bodas del Cordero que da su Cuerpo y su Sangre a petición de la Iglesia, su Esposa. Y en la hora de la nueva Alianza, al pie de la Cruz (cf Jn 19, 25-27), María es escuchada como la Mujer, la nueva Eva, la verdadera "madre de los que viven".
2679 María es la orante perfecta, figura de la Iglesia. Cuando le rezamos, nos adherimos con ella al designio del Padre, que envía a su Hijo para salvar a todos los hombres. Como el discípulo amado, acogemos (cf Jn 19, 27) a la madre de Jesús, hecha madre de todos los vivientes. Podemos orar con ella y a ella. La oración de la Iglesia está sostenida por la oración de María. Le está unida en la esperanza (cf LG 68-69).

Oración de los fieles
132. (adaptada) Sigamos decididamente al Señor Jesús, que se entregó por nosotros en la Cruz, para realizar plenamente la voluntad del Padre.
- Para que el Padre, que hizo de María la discípula de la Palabra antes que fuese madre del Verbo encarnado, conceda a la comunidad eclesial el espíritu de la escucha para obedecer en la fe a cada señal de su voluntad. Oremos.
- Para que el Señor, que confió al corazón de la Virgen Madre a todos los hombres redimidos por su Hijo, conceda a sus discípulos capacidad para ver y compartir las angustias y esperanzas de todo hombre. Oremos.
- Para que el Padre, que asoció María al sacrificio del Hijo, sostenga a cuantos viven en el sufrimiento, en la enfermedad y en la soledad, para que puedan experimentar el gozo y la esperanza. Oremos.
- Para que nosotros, que caminamos llevando la cruz de cada día, miremos a María, madre y modelo de la Iglesia, y nos dejemos convertir a Dios, que espera sin cansarse nuestro retorno a él. Oremos.
Padre omnipotente, que nos llamas a la conversión del corazón y a la renovación de la vida; haz que, a imitación de María, experimentemos la dicha de ser discípulos de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Dios misericordioso, recibe las plegarias y los dones que presentamos para alabanza de tu nombre, al venerar a santa María Virgen, a quien tú nos entregaste generosamente, como piadosísima Madre, Cuando estaba de pie junto a la cruz de Jesús. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Súscipe, miséricors Deus, ad tui nóminis laudem preces hostiásque in veneratióne beátae Maríae Vírginis exhíbitas, quam, stantem iuxta crucem Iesu, cleménter nobis Matrem piíssimam providísti. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de la comunión Cf. 1P 4, 13
Estad alegres en la medida que compartís los sufrimientos de Cristo, de modo que, cuando se revele su gloria, gocéis de alegría desbordante.
Antiphona ad communionem Cf. 1P 4, 13
Communicántes Christi passiónibus, gaudéte, ut et in revelatióne glóriae eius gaudeátis exsultántes.
Oración después de la comunión
Después de recibir los sacramentos de la redención eterna, te pedimos, Señor, que, al recordar los dolores de santa María Virgen, completemos en nosotros, en favor de la Iglesia, lo que falta a la pasión de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Sumptis, Dómine, sacraméntis redemptiónis aetérnae, súpplices deprecámur, ut, compassiónem beátae Maríae Vírginis recoléntes, ea in nobis pro Ecclésia adimpleámus, quae desunt Christi passiónum. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 16 de septiembre
M
emoria de los santos Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires, acerca de los cuales el catorce de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. Juntos son celebrados en esta memoria por el orbe cristiano, porque ambos testimoniaron, en días de persecución, su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo (252, 258).
2. En Calcedonia, de Bitinia (hoy Turquía), santa Eufemia, mártir; que, según tradición, después de sufrir varias torturas bajo el emperador Diocleciano y el procónsul Prisco, al final de su combate alcanzó la corona de la gloria (c. 303).
3. En el monte Soracte, hacia la vía Flaminia, en el Lacio, santos Abundio y compañeros, mártires (304).
4. En Roma, en la vía Nomentana, hacia Capria, en el cementerio mayor, santos Víctor, Félix, Alejandro y Papías, mártires (s. inc.).
5. En Nocera de los Paganos, en la Campania (hoy Italia), san Prisco, obispo y mártir, a quien san Paulino de Nola dedicó loas poéticas (c. s. IV).
6. En Cándida Casa (hoy Whitehorn), en la región de Galloway, en Escocia, conmemoración de san Niniano, obispo, bretón de nacimiento, que llevó a los pictos a la verdad de la fe, fundando allí una sede episcopal (c. 432).
7. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos Rogelio, monje anciano, y el joven Servideo (‘Abdallah), que, procedentes de Oriente, predicaron con audacia a Cristo entre los sarracenos, por lo cual, condenados a pena capital, sin ápice de tristeza, amputadas piernas y manos, fueron finalmente degollados (852).
8*. En Praga, en el territorio de Bohemia, santa Ludmila, mártir, duquesa de Bohemia, que como responsable de la educación de su nieto san Wenceslao, procuró infundir en su ánimo el amor de Cristo, hasta morir estrangulada por la conjuración de su nuera Drahomira y otros nobles paganos (921).
9. En Vintonia (hoy Winchester), en Inglaterra, santa Edita, virgen, hija del rey de los anglos, que desde su más temprana edad se consagró a Dios en un monasterio, ignorando más que abandonando el mundo (c. 984).
10*. En Montecasino, tránsito del beato Víctor III, papa, quien, después de regir sabiamente durante treinta años el célebre monasterio y enriquecerlo magníficamente, fue elegido para gobernar la Iglesia romana (1087).
11*. En Savigny, de Normandía, en la Galia, san Vital, abad, que, dejadas las ocupaciones seculares, se entregó en la soledad al cultivo de la observancia rigurosa, ganando muchos seguidores para el monasterio por él fundado (1122).
12*. En el monasterio de Santa María de Huerta, en la región hispánica de Castilla, tránsito de san Martín, llamado el Sacerdote, que, siendo abad cisterciense, fue ordenado obispo de Sigüenza y se esforzó por reformar el clero, retirándose, finalmente, a su propio monasterio (1213).
13*. En Salon, de la Provenza, en Francia, tránsito del beato Ludovico Alemán, obispo de Arlés, que vivió una vida de eximia piedad y penitencia (1450).
14*. En Nagasaki, en Japón, beatos Domingo Shobioye, Miguel Timonoya y su hijo Pablo, degollados por su confesión de fe (1628).
15. En Lima, en el Perú, san Juan Macías, religioso dominico, que, dedicado por mucho tiempo a oficios humildes, atendió con diligencia a pobres y enfermos y rezó asiduamente el Rosario por las almas de los difuntos (1645).
16. En Sai-Nam-Hte, en Corea, pasión de san Andrés Kim Taegòn, presbítero y mártir, que dedicado durante dos años y con gran celo a la labor sacerdotal, fue decapitado con glorioso martirio. Su memoria se celebra el veinte de septiembre (1846).
17*. En la localidad de Ódena, en la provincia de Barcelona, en España, beato Ignacio Casanovas, presbítero de la Orden de Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, mártir por Cristo en la persecución religiosa durante la contienda española (1936).
18*. En la localidad de Turis, en la provincia de Valencia, también en España, beatos mártires Laureano (Salvador) Ferrer Cardet, presbítero, Benito (Manuel) Ferrer Jordá y Bernardino (Pablo) Martínez Robles, religiosos, de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores, los cuales murieron a manos de los hombres en la misma persecución religiosa, pero recibieron de Dios el reino celestial (1936).