viernes, 27 de julio de 2018

Viernes 31 agosto 2018, Viernes de la XXI del Tiempo Ordinario, feria (o misa votiva de la santa Cruz).

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MARIALIS CULTUS" (2-febrero-1974)
DE SU SANTIDAD PABLO VI

PARA LA RECTA ORDENACIÓN Y DESARROLLO DEL CULTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

32. Por su carácter eclesial, en el culto a la Virgen se reflejan las preocupaciones de la Iglesia misma, entre las cuales sobresale en nuestros días el anhelo por el restablecimiento de la unidad de los cristianos. La piedad hacia la Madre del Señor se hace así sensible a las inquietudes y a las finalidades del movimiento ecuménico, es decir, adquiere ella misma una impronta ecuménica. Y esto por varios motivos.

En primer lugar porque los fieles católicos se unen a los hermanos de las Iglesias ortodoxas, entre las cuales la devoción a la Virgen reviste formas de alto lirismo y de profunda doctrina al venerar con particular amor a la gloriosa Theotocos y al aclamarla "Esperanza de los cristianos" (94); se unen a los anglicanos, cuyos teólogos clásicos pusieron ya de relieve la sólida base escriturística del culto a la Madre de nuestro Señor, y cuyos teólogos contemporáneos subrayan mayormente la importancia del puesto que ocupa María en la vida cristiana; se unen también a los hermanos de las Iglesias de la Reforma, dentro de las cuales florece vigorosamente el amor por las Sagradas Escrituras, glorificando a Dios con las mismas palabras de la Virgen (cf. Lc 1, 46-55).

En segundo lugar, porque la piedad hacia la Madre de Cristo y de los cristianos es para los católicos ocasión natural y frecuente para pedirle que interceda ante su Hijo por la unión de todos los bautizados en un solo pueblo de Dios (95). Más aún, porque es voluntad de la Iglesia católica que en dicho culto, sin que por ello sea atenuado su carácter singular (96), se evite con cuidado toda clase de exageraciones que puedan inducir a error a los demás hermanos cristianos acerca de la verdadera doctrina de la Iglesia católica (97) y se haga desaparecer toda manifestación cultual contraria a la recta práctica católica.

Finalmente, siendo connatural al genuino culto a la Virgen el que "mientras es honrada la Madre (…), el Hijo sea debidamente conocido, amado, glorificado" (98), este culto se convierte en camino a Cristo, fuente y centro de la comunión eclesiástica, en la cual cuantos confiesan abiertamente que Él es Dios y Señor, Salvador y único Mediador (cf. 2, 5), están llamados a ser una sola cosa entre sí, con El y con el Padre en la unidad del Espíritu Santo (99).

33. Somos conscientes de que existen no leves discordias entre el pensamiento de muchos hermanos de otras Iglesias y comunidades eclesiales y la doctrina católica "en torno a la función de María en la obra de la salvación" (100) y, por tanto, sobre el culto que le es debido. Sin embargo, como el mismo poder del Altísimo que cubrió con su sombra a la Virgen de Nazaret (cf. Lc 1, 35) actúa en el actual movimiento ecuménico y lo fecunda, deseamos expresar nuestra confianza en que la veneración a la humilde Esclava del Señor, en la que el Omnipotente obró maravillas (cf. Lc 1, 49), será, aunque lentamente, no obstáculo sino medio y punto de encuentro para la unión de todos los creyentes en Cristo. Nos alegramos, en efecto, de comprobar que una mejor comprensión del puesto de María en el misterio de Cristo y de la Iglesia, por parte también de los hermanos separados, hace más fácil el camino hacia el encuentro. Así como en Caná la Virgen, con su intervención, obtuvo que Jesús hiciese el primero de sus milagros (cf. Jn 2, 1-12), así en nuestro tiempo podrá Ella hacer propicio, con su intercesión, el advenimiento de la hora en que los discípulos de Cristo volverán a encontrar la plena comunión en la fe. Y esta nueva esperanza halla consuelo en la observación de nuestro predecesor León XIII: la causa de la unión de los cristianos "pertenece específicamente al oficio de la maternidad espiritual de María. Pues los que son de Cristo no fueron engendrados ni podían serlo sino en una única fe y un único amor: porque, "¿está acaso dividido Cristo?" (cf. 1 Cor 1, 13); y debemos vivir todos juntos la vida de Cristo, para poder fructificar en un solo y mismo cuerpo (Rom 7, 14)" (101).

94. Cf. Officium magni canonis paracletici, Magnum Orologion, Athenis 1963, p. 558; passim en los cánones y en los troparios litúrgicos; cf. Sofonio Eustradiadou. Theotokarion, Chenneviéres sur Marne 1931, pp. 9-19.
95. Cf. Conc. Vat II, Const. dogm. sobre la Iglesia, Lumen gentium, n. 69; AAS 57 (1965), pp. 66-67.
96. Cf. Ibid., n. 66; AAS 57 (1965), p. 65; Const. sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 103; AAS 56 (1964), p. 125.
97. Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia, Lumen gentium, n. 67; AAS 57 (1965), pp. 65-66.
98. Ibid., n. 66; AAS 57 (1965), p. 65.
99. Cf. Pablo VI, Alocución a los Padres Conciliares en la Basílica Vaticana, el día 21 de noviembre de 1964; ASS 56 (1964), p. 1017.
100. Conc. Concilio Vat. II, Decr. Sobre el Ecumenismo, Unitatis redintegratio, n. 20; AAS 57 (1965), p.105.
101. Carta Encíclica, Adiutricem populi; AAS 28 (1895-1896), p.135.


CALENDARIO

31 VIERNES DE LA XXI SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- 1 Cor 1, 17-25. Predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los hombres; pero para los llamados es sabiduría de Dios.
- Sal 32. R. La misericordia del Señor llena la tierra.
- Mt 25, 1-13. ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 1 de septiembre, pág. 526.
CALENDARIOS: Guadix-Baza y Málaga: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Mercedarios: San Ramón Nonato, presbítero (F). Solsona: (MO). En el resto de Cataluña: (ML).
Calahorra y La Calzada-Logroño, diócesis: San Emeterio y san Celedonio, mártires (MO).
Mallorca: Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars (MO-trasladada).
Zaragoza: Santo Domingo del Val, mártir (MO).
Congregación del Oratorio: Beato Juvenal Ancina (ML).
Servitas: Beato Andrés de Borgo Sansepolcro, religioso (ML).
Jaén: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Amadeo Rodríguez Magro, obispo (2003).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XXI Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa votiva:

DEL MISTERIO DE LA SANTA CRUZ
Se dice con vestiduras de color rojo.
DE MYSTERIO SANCTAE CRUCIS
In hac Missa adhibetur color ruber.
Antífona de entrada Cf. Gál 6, 14
Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección, por él somos salvados y liberados.
Ant. ad introitum Cf. Ga 6,14
Nos autem gloriári opórtet in cruce Dómini nostri Iesu Christi, in quo est salus, vita et resurréctio nostra, per quem salváti et liberáti sumus.
Oración colecta
Oh, Dios, que para salvar al género humano has querido que tu Unigénito soportara la cruz, Concede, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio, alcanzar en el cielo los premios de su redención. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Unigénitum tuum crucem subíre voluísti, ut salvum fáceret genus humánum, praesta, quaesumus, ut, cuius mystérium in terra cognóvimus, eius redemptiónis praemia in caelo cónsequi mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 1, 17-25
Predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los hombres; pero para los llamados es sabiduría de Dios.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos:
No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Pues el mensaje de la cruz es necedad para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios.
Pues está escrito:
«Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces».
¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el docto? ¿Dónde está el sofista de este tiempo? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo?
Y puesto que, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación para salvar a los que creen.
Pues los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados —judíos o griegos—, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 32, 1-2. 4-5. 10-11 (R.: cf. 5b)
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena est terra.

V. Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena est terra.

V. La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena est terra.

V. El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena est terra.

Aleluya Lc 21, 36
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Estad despiertos en todo tiempo, pidiendo manteneros en pie ante el Hijo del hombre. R. Vigiláte, omni témpore orántes, ut digni habeámini stare ante Filium hóminis.

EVANGELIO Mt 25, 1-13
¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:
“¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
Señor, señor, ábrenos.
Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus, 12-noviembre-2017
La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida, mientras que el aceite es el símbolo de la caridad que alimenta y hace fecunda y creíble la luz de la fe. La condición para estar listos para el encuentro con el Señor no es solo la fe, sino una vida cristiana rica en amor y caridad hacia el prójimo. Si nos dejamos guiar por aquello que nos parece más cómodo, por la búsqueda de nuestros intereses, nuestra vida se vuelve estéril, incapaz de dar vida a los otros y no acumulamos ninguna reserva de aceite para la lámpara de nuestra fe; y ésta –la fe– se apagará en el momento de la venida del Señor o incluso antes. Si en cambio estamos vigilantes y buscamos hacer el bien, con gestos de amor, de compartir, de servicio al prójimo en dificultades, podemos estar tranquilos mientras esperamos la llegada del novio: el Señor podrá venir en cualquier momento, y tampoco el sueño de la muerte nos asusta, porque tenemos la reserva de aceite, acumulada con las obras buenas de cada día. La fe inspira a la caridad y la caridad custodia a la fe.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario V
293. Suba nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere iluminar y salvar a todos los hombres.
- Por nuestro Santo Padre el papa N y por todos los obispos: para que guíen fielmente al pueblo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los que rigen los destinos de los pueblos: para que protejan la libertad de los ciudadanos y gobiernen con rectitud y justicia. Roguemos al Señor.
- Por los hambrientos y los enfermos, por los emigrantes y los que no tienen trabajo, por todos los que sufren: para que sean aliviados en su necesidad. Roguemos al Señor.
- Por los que estamos aquí reunidos: para que vivamos en amor fraterno y formemos una comunidad de fe, esperanza y amor en el seno de la Iglesia. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso, las súplicas de tu pueblo; y concédenos lo que te pedimos, confiados en tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que nos limpie de toda culpa esta oblación, la misma que en el ara de la cruz quitó el pecado del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Haec oblátio, Dómine, quaesumus, ab ómnibus nos purget offénsis, quae in ara crucis totíus mundi tulit offénsam. Per Christum.
Prefacio: La victoria de la cruz gloriosa.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida, y el que venció en un árbol fuera en un árbol vencido, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De victoria crucis gloriosae.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens, aetérne Deus:
Qui salútem humáni géneris in ligno crucis constituísti, ut unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret; et, qui in ligno vincébat, in ligno quoque vincerétur: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Jn 12, 32
Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jn 12,32
Ego si exaltátus fúero a terra, omnes traham ad meípsum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Alimentados en tu sagrado banquete, te pedimos, Señor Jesucristo, que lleves a la gloria de la resurrección a los que has redimido mediante el leño de la cruz vivificadora. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Post communionem
Refectióne tua sancta enutríti, Dómine Iesu Christe, súpplices deprecámur, ut, quos per lignum crucis vivíficae redemísti, ad resurrectiónis glóriam perdúcas. Qui vivis et regnas in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 septiembre

1. Conmemoración de san Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, que al recibir la imposición de manos por Moisés, fue lleno del espíritu de sabiduría, y a la muerte de Moisés introdujo de modo maravilloso al pueblo de Israel, cruzando el Jordán, en la tierra de promisión (Jos, 1, 1).
2. En Reims, de la Galia Bélgica, san Sixto, considerado primer obispo de esta ciudad (s. III).
3. En Capua, de la Campania, en la vía Acuaria, san Prisco, mártir (s. IV).
4. En Todi, de la Umbría, san Terenciano, obispo (c. s. IV).
5. En Dax, de Aquitania, san Vicente, celebrado como obispo y mártir (c. IV).
6. En Zurzach (hoy Zurich), junto al Rin, en la región de los tigurinos de Germania, santa Verena (s. IV).
7. En Le Mans, de la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Victorio, obispo, de quien habla san Gregorio de Tours (490).
8. En Aquino, del Lacio, en Italia, san Constancio, obispo, cuyo don de profecía elogia el papa san Gregorio I Magno (570).
9. En la región de Nimes, de la Galia Narbonense (hoy Francia), san Egidio o Gil, cuyo nombre adopta la población que después se formó en la región de la Camargue y donde se dice que el santo había erigido un monasterio y acabado el curso de su vida mortal (s. VI/VII).
10. En Sens, de Neustria, san Lupo, obispo, que fue desterrado por haber dicho ante un jerarca local que convenía al pueblo ser regido por un sacerdote y obedecer a Dios antes que a los príncipes (c. 623).
11*. En Venecia, de Italia, beata Juliana de Collalto, abadesa de la Orden de San Benito (1262).
12*. En Florencia, en la región toscana también de Italia, beata Juana Soderini, virgen de la Orden Tercera de los Siervos de María, preclara por su oración y austeridad de vida (c. 1367).
13*. En Madrid, en España, beatos Cristino (Miguel) Roca Huguet, presbítero, y once compañeros (sus nombres son: beatos Proceso (Joaquín) Ruiz Cascales, Eutimio (Nicolás) Aramendía García, Canuto (José) Franco Gómez, Dositeo (Guillermo) Rubio Alonso, Cesario (Mariano) Niño Pérez, Benjamín (Alejandro) Cobos Celada, Carmelo (Isidoro) Gil Arano, Cosme (Simón) Brun Arará, Cecilio (Enrique) López López, Rufino (Crescencio) Lasheras Aizcorbe y Faustino (Antonio) Villanueva Igual), religiosos, mártires, de la Orden de San Juan de Dios, fusilados durante la guerra por odio a la religión (1936).
14*. En la ciudad de Paterna, de la provincia de Valencia, en España, beato Alfonso Sebastiá Viñals, presbítero y mártir, que estando al frente de la escuela de una institución social valenciana, recibió la corona gloriosa del martirio durante la misma persecución religiosa (1936).
15*. En Barcelona, también en España, beatos mártires Pedro Rivera, presbítero, de la Orden de Hermanos Menores Conventuales, y María del Carmen Moreno Benítez y María del Refugio Carbonell Muñoz, vírgenes, del Instituto María Auxiliadora, que en la misma persecución, a imitación de la pasión de Cristo Esposo, llegaron al premio de la paz perpetua (1936).
16. En la Hispania Cartaginense, memoria de los santos Vicente y Leto, mártires (s. inc.).
17. En Casaio, en la diócesis de Astorga, san Gil, monje de Carracedo y abad de San Martín de Castañeda, que terminó sus días como eremita (s. XII).