viernes, 6 de julio de 2018

Viernes 10 agosto 2018, San Lorenzo diácono y mártir, fiesta.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Finalmente, Venerables Hermanos, juzgamos que pertenece a Nuestro oficio el dirigiros una especial advertencia sobre las dificultades propias de nuestros tiempos. Bien habéis advertido, y tenéis muy comprobado, que entre los sacerdotes, singularmente entre los menos dotados de doctrina y de una vida severa, cada día se va difundiendo, más grave y más extenso, cierto afán de novedades.

Novedad, por sí misma, nunca es un criterio cierto de verdad, y tampoco puede ser laudable, sino cuando, al mismo tiempo que confirma la verdad, conduce a la rectitud y a la probidad.

Ciertamente que son graves los errores de la época que vivimos: sistemas filosóficos, que nacen y mueren sin haber logrado mejorar en nada las costumbres de los hombres; manifestaciones artísticas verdaderamente monstruosas, que pretenden mostrarse bajo el falso nombre cristiano; sistemas de gobernación pública, que atienden más bien a las ventajas de los individuos que al bien común, y ello en no pocos lugares; organizaciones económicas y sociales, que maquinan mayores peligros para los honrados que para los hombres sin escrúpulos. De donde necesariamente se sigue que no faltan, en estos nuestros tiempos, sacerdotes inficionados de alguna manera por semejante contagio; que con frecuencia manifiestan tales opiniones y llevan un género tal de vida, aun en su propio vestir y en el porte de su persona, que ciertamente están muy ajenos así a su dignidad como a su ministerio; que se dejan llevar por el afán de novedad, así cuando predican a los fieles como cuando combaten los errores de los adversarios; y que, finalmente, al obrar así, no sólo debilitan la fe de su propia alma, sino que, pisoteada su fama personal, aniquilan totalmente la eficacia de su ministerio.

Sobre todas estas cosas, Venerables Hermanos, llamamos vivamente vuestra atención, bien seguros de que vosotros, en medio del desmesurado afán —que hoy se ha apoderado de no pocos—, de admirar ora los tiempos pasados ora los futuros, usaréis aquella prudencia, que, unida con la sabiduría y la vigilancia, sepa encontrar los nuevos métodos para la actividad y la lucha por el triunfo de la verdad. Estamos muy lejos de pensar que el apostolado no deba adaptarse a las realidades de la vida moderna y de que las iniciativas actuales no deban corresponder a las exigencias de nuestro tiempo. Pero como quiera que todo apostolado, que en la Iglesia se desarrolla, necesariamente ha de organizarse por los grados de la dignidad legítima, no se han de introducir nuevos métodos sino tan sólo con el beneplácito del Ordinario. Que los sagrados Pastores de una misma región o nación procuren en esta materia comunicar entre sí sus criterios, proveyendo de modo conveniente a las necesidades de sus regiones y estudiando seriamente los métodos más idóneos y ajustados al apostolado religioso. Y si todo esto se hiciera con orden y disciplina, nunca jamás podrá faltar la correspondiente eficacia a la acción sacerdotal. Pero que todos estén bien persuadidos de esto: que es preciso obedecer más bien a la voluntad de Dios que a la de los hombres, y que la actividad del apostolado no deberá regularse según las opiniones personales, sino más bien según las leyes y las normas de la Jerarquía. Vana ilusión es creer que cualquiera pueda ocultar su pobreza espiritual y dedicarse eficazmente a la difusión del reinado de Cristo tan sólo porque empleare extravagantes y absurdos métodos de actuación externa.

CALENDARIO

10 VIERNES. SAN LORENZO, diácono y mártir, fiesta


Fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir, que fervientemente deseoso, como cuenta san León Magno, de compartir la suerte del papa Sixto II en su martirio, al recibir del tirano la orden de entregar los tesoros de la Iglesia, él, festivamente, le presentó a los pobres en cuyo sustento y abrigo había gastado abundante dinero. Tres días más tarde (año 258), por la fe de Cristo venció el suplicio del fuego, y el instrumento de su martirio se convirtió en distintivo de su triunfo. Su cuerpo fue enterrado en Roma, en el cementerio de Campo Verano, conocido desde entonces por su nombre (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (rojo).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. de mártires, conveniente PE I. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- 2 Cor 9, 6-10. Dios ama al que da con alegría.
- Sal 111. R. Dichoso el que se apiada y presta.
- Jn 12, 24-26. A quien me sirva, el Padre lo honrará.
* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 11 de agosto, pág. 480.
CALENDARIOS: Huesca: (S).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir, que fervientemente deseoso, como cuenta san León Magno, de compartir la suerte del papa Sixto II en su martirio, al recibir del tirano la orden de entregar los tesoros de la Iglesia, él, festivamente, le presentó a los pobres en cuyo sustento y abrigo había gastado abundante dinero. Tres días más tarde, por la fe de Cristo venció el suplicio del fuego, y el instrumento de su martirio se convirtió en distintivo de su triunfo. Su cuerpo fue enterrado en Roma, en el cementerio de Campo Verano, conocido desde entonces por su nombre. (258)

10 de agosto
SAN LORENZO, DIÁCONO Y MÁRTIR
Fiesta
Die 10 augusti
S. LAURENTII, DIACONI ET MARTYRIS
Festum
Antífona de entrada
Este es san Lorenzo, que se entregó a sí mismo al servicio de la Iglesia: así mereció la pasión del martirio para subir gozoso hasta Jesucristo el Señor.
Antiphona ad introitum
Hic est beátus Lauréntius, qui pro ope Ecclésiae semetípsum trádidit: proptérea méruit martyrii passiónem, ut laetus ascénderet ad Dóminum Iesum Christum.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Oh, Dios, con tu ardiente amor san Lorenzo resplandeció fiel en el ministerio y glorioso en el martirio, concédenos amar lo que él amó y practicar lo que enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, cuius caritátis ardóre beátus Lauréntius servítio cláruit fidélis et martyrio gloriósus, fac nos amáre quod amávit, et ópere exercére quod dócuit. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de San Lorenzo (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA 2 Cor 9, 6-10
Dios ama al que da con alegría
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos: El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará. Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama “al que da con alegría”.
Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas.
Como está escrito:
«Repartió abundantemente a los pobres,
su justicia permanece eternamente».
El que proporciona “semilla al que siembra y pan para comer” proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 111, 1-2. 5-6. 7-8. 9 (R.: 5a)
R.
Dichoso el que se apiada y presta Iucúndus homo qui miserétur et cómmodat.

V. Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.
Dichoso el que se apiada y presta Iucúndus homo qui miserétur et cómmodat.

V. Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos,
porque jamás vacilará,
El recuerdo del justo será perpetuo. R.
Dichoso el que se apiada y presta Iucúndus homo qui miserétur et cómmodat.

V. No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R.
Dichoso el que se apiada y presta Iucúndus homo qui miserétur et cómmodat.

V. Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre,
y alzará la frente con dignidad. R.
Dichoso el que se apiada y presta Iucúndus homo qui miserétur et cómmodat.

Aleluya Jn 8, 12bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El que me sigue no camina en tinieblas -dice el Señor-, sino que tendrá la luz de la vida. R.
Qui séquitur me, non ámbulat in ténebris, sed habébit lumen vitae, dicit Dóminus.

EVANGELIO Jn 12, 24-26
A quien me sirva, el Padre lo honrará
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.
El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 199.
Si el grano de trigo no muere queda infecundo. –¿No quieres ser grano de trigo, morir por la mortificación, y dar espigas bien granadas? –¡Que Jesús bendiga tu trigal!

Oración de los fieles
343. En la fiesta del diácono y mártir san Lorenzo, que confesó con sus obras y con su sangre el nombre de nuestro Señor Jesucristo, dirijamos nuestra intercesión al Padre de la misericordia.
- Para que la Iglesia, encendida en el amor a Cristo y a los pobres, encuentre en ellos su mayor riqueza. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los diáconos de la Iglesia fortaleza de espíritu, santidad de costumbres y observancia evangélica. Roguemos al Señor.
- Para que los que son ultrajados por el nombre de Cristo sientan el gozo de saber que el Espíritu de la gloria reposa en ellos. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros, alentados en nuestras dificultades por el ejemplo de san Lorenzo, sepamos alentar a los demás repartiendo con ellos el ánimo que recibimos de Dios. Roguemos al Señor.
- Para que nuestros hermanos difuntos puedan pasar de la oscuridad a la luz y resplandecer en la gloria eterna. Roguemos al Señor.
Dios de poder y misericordia, tú infundiste valor a tu mártir san Lorenzo para que pudiera soportar el dolor del martirio; concédenos a los que celebramos su triunfo soportar por tu amor toda adversidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, los dones que te ofrecemos con gozo en la fiesta de san Lorenzo, y haz que nos ayuden para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe propítius, Dómine, múnera in beáti Lauréntii celebritáte laetánter obláta, et ad nostrae salútis auxílium proveníre concéde. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con las virtudes del cielo te aclamamos continuamente en la tierra, alabando tu gloria sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS MARTYRIBUS
De signo et exemplo martyrii.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam beáti mártyris N. pro confessióne nóminis tui, ad imitatiónem Christi, sanguis effúsus tua mirabília maniféstat, quibus pérficis in fragilitáte virtútem, et vires infírmas ad testimónium róboras, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter celebrámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Jn 12, 26
El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo allí también estará mi servidor, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 12,26
Qui mihi minístrat, me sequátur; et ubi sum ego, illic et miníster meus erit, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Saciados con el don sagrado, te suplicamos, Señor, que percibamos como aumento de salvación el obsequio de nuestro humilde servicio en la fiesta de san Lorenzo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacro múnere satiáti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, quod in festivitáte beáti Lauréntii débitae servitútis praestámus obséquium, salvatiónis tuae sentiámus augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de agosto
M
emoria de santa Clara, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a san Francisco, llevando una áspera vida en Asís, en la Umbría, pero, en cambio, rica en obras de caridad y de piedad. Enamorada de verdad por la pobreza, no consintió ser apartada de la misma ni siquiera en la extrema indigencia y enfermedad (1253).
2. En Comana, en el Ponto, san Alejandro, de sobrenombre Carbonero, obispo, que a partir de la filosofía alcanzó la eminente ciencia de la humildad cristiana y, elevado por san Gregorio Taumaturgo a la sede episcopal de aquella Iglesia, fue célebre no sólo por su predicación, sino también por haber sufrido el martirio por el fuego (s. III).
3. En Roma, en el cementerio llamado «Ad duas lauros», en la vía Labicana, a tres miliarios de la ciudad, san Tiburcio, mártir, cuyas alabanzas cantó el papa san Dámaso (s. III/IV).
4. También en Roma, conmemoración de santa Susana, bajo cuyo nombre, celebrado entre los mártires en los anales antiguos, en el siglo VI fue dedicada a Dios la basílica del Título de Gaio, junto a las termas de Diocleciano (s. inc.).
5. En Asís, de la Umbría, san Rufino, a quien se considera primer obispo de aquella ciudad y mártir (c. s. IV).
6*. En Benevento, de la Campania, san Casiano, obispo (s. IV).
7. En la ciudad de Évreux, en la Galia, san Taurino, a quien se celebra como primer obispo de esta ciudad (c. s. V).
8*. En Hibernia (hoy Irlanda), santa Atracta, abadesa, que, según la tradición, recibió el velo de las vírgenes de manos de san Patricio (s. V).
9. En la provincia de Valeria, en Italia, san Equicio, abad, que, como escribe el papa san Gregorio I Magno, fue padre de muchos monasterios a causa de su santidad y, donde quiera que iba, daba a beber a los demás de la fuente de las Sagradas Escrituras (antes de 571).
10. En Cambrai, en Austrasia, san Gaugerico, obispo, célebre por su piedad y caridad para con los pobres. Fue ordenado diácono por Magnerico de Tréveris y, elegido para la sede episcopal de Cambrai, ejerció el episcopado durante treinta y nueve años (c. 625).
11*. En Arlés, de la Provenza, en la Galia, santa Rustícola, abadesa, que gobernó santamente a sus monjas durante casi sesenta años (632).
12*. En Gloucester, en Inglaterra, beatos Juan Sandys y Esteban Rowsham, presbíteros, y Guillermo Lampley, sastre, mártires, que durante el reinado de Isabel I, en días distintos no conservados en la tradición, sufrieron por Cristo los mismos tormentos (1586, 1587 y 1588).
13*. Cerca de la costa de Francia, ante el puerto de Rochefort, beato Juan Jorge (Jacobo) Rhem, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir. Encerrado durante la persecución en una escuálida prisión, levantaba la esperanza de sus compañeros de cárcel, cruelmente torturados, hasta que él mismo, por amor a Cristo, murió de una enfermedad incurable (1794).
14*. En la aldea Agullent, en el territorio de Valencia, en España, beato Rafael Alonso Gutiérrez, mártir, que era padre de familia y, en el furor de la persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo. Con él se conmemora también al bienaventurado mártir Carlos Díaz Gandía, que este mismo día y en la misma localidad recibió la vida eterna por la defensa de la fe (1936).
15*. En la localidad de Prat de Compte, cerca de Tarragona, en España, beato Miguel Domingo Cendra, religioso de la Sociedad Salesiana y mártir, que, en la misma persecución, mereció alcanzar a través del martirio la palma de la gloria (1936).
16*. En los confines del Tibet, beato Mauricio Tornay, presbítero y mártir. Era canónigo regular de la Congregación de los santos Nicolás y Bernardo de Monte Giove (Gran San Bernardo). Anunció con empeño el Evangelio en China y en el Tibet, y recibió la muerte a manos de los enemigos del nombre cristiano (1949).