sábado, 21 de julio de 2018

Sábado 25 agosto 2018, Sábado de la XX semana del Tiempo Ordinario o santa María en sábado, memoria libre, o san Luis de Francia, memoria libre, o san José de Calasanz, presbítero, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MARIALIS CULTUS" (2-febrero-1974)
DE SU SANTIDAD PABLO VI

PARA LA RECTA ORDENACIÓN Y DESARROLLO DEL CULTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

19. María es también la "Virgen-Madre", es decir, aquella que "por su fe y obediencia engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre, sin contacto con hombre, sino cubierta por la sombra del Espíritu Santo" (52): prodigiosa maternidad constituida por Dios como "tipo" y "ejemplar" de la fecundidad de la Virgen-Iglesia, la cual "se convierte ella misma en Madre, porque con la predicación y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos, concebidos por obra del Espíritu Santo, y nacidos de Dios" (53). Justamente los antiguos Padres enseñaron que la Iglesia prolonga en el sacramento del Bautismo la Maternidad virginal de María. Entre sus testimonios nos complacemos en recordar el de nuestro eximio Predecesor San León Magno, quien en una homilía natalicia afirma: "El origen que (Cristo) tomó en el seno de la Virgen, lo ha puesto en la fuente bautismal: ha dado al agua lo que dio a la Madre; en efecto, la virtud del Altísimo y la sombra del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 35), que hizo que María diese a luz al Salvador, hace también que el agua regenere al creyente" (54). Queriendo beber (cf. Lev 12,6-8), un misterio de salvación relativo en las fuentes litúrgicas, podríamos citar la Illatio de la liturgia hispánica: "Ella (María) llevó la Vida en su seno, ésta (la Iglesia) en el bautismo. En los miembros de aquélla se plasmó Cristo, en las aguas bautismales el regenerado se reviste de Cristo" (55).

20. Finalmente, María es la "Virgen oferente". En el episodio de la Presentación de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 22-35), la Iglesia, guiada por el Espíritu, ha vislumbrado, más allá del cumplimiento de las leyes relativas a la oblación del primogénito (cf. Ex 13, 11-16) y de la purificación de la madre (cf. Lev 12, 6-8), un misterio de salvación relativo a la historia salvífica: esto es, ha notado la continuidad de la oferta fundamental que el Verbo encarnado hizo al Padre al entrar en el mundo (cf. Heb 10, 5-7); ha visto proclamado la universalidad de la salvación, porque Simeón, saludando en el Niño la luz que ilumina las gentes y la gloria de Israel (cf. Lc 2, 32), reconocía en El al Mesías, al Salvador de todos; ha comprendido la referencia profética a la pasión de Cristo: que las palabras de Simeón, las cuales unían en un solo vaticinio al Hijo, "signo de contradicción", (Lc 2, 34), y a la Madre, a quien la espada habría de traspasar el alma (cf. Lc 2, 35), se cumplieron sobre el calvario. Misterio de salvación, pues, que el episodio de la Presentación en el Templo orienta en sus varios aspectos hacia el acontecimiento salvífico de la cruz. Pero la misma Iglesia, sobre todo a partir de los siglos de la Edad Media, ha percibido en el corazón de la Virgen que lleva al Niño a Jerusalén para presentarlo al Señor (cf. Lc 2, 22), una voluntad de oblación que trascendía el significado ordinario del rito. De dicha intuición encontramos un testimonio en el afectuoso apóstrofe de S. Bernardo: "Ofrece tu Hijo, Virgen sagrada, y presenta al Señor el fruto bendito de tu vientre. Ofrece por la reconciliación de todos nosotros la víctima santa, agradable a Dios" (56).

Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la redención (57) alcanza su culminación en el calvario, donde Cristo "a si mismo se ofreció inmaculado a Dios" (Heb 9, 14) y donde María estuvo junto a la cruz (cf. Jn 19, 15) "sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con ánimo materno a su sacrificio, adhiriéndose con ánimo materno a su sacrificio, adhiriéndose amorosamente a la inmolación de la Víctima por Ella engendrada" (58) y ofreciéndola Ella misma al Padre Eterno (59). Para perpetuar en los siglos el Sacrificio de la Cruz, el Salvador instituyó el Sacrificio Eucarístico, memorial de su muerte y resurrección, y lo confió a la Iglesia su Esposa (60), la cual, sobre todo el domingo, convoca a los fieles para celebrar la Pascua del Señor hasta que El venga (61): lo que cumple la Iglesia en comunión con los Santos del cielo y, en primer lugar, con la bienaventurada Virgen (62), de la que imita la caridad ardiente y la fe inquebrantable.

52. Conc. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia, Lumen gentium, n. 63: AAS 57 (1965), p. 64.
53. Ibid., n. 64: AAS 57 (1965), p. 64.
54. Tractatus XXV (In Nativitate Domini), 5: CCL 138, p.123; S. Ch. 22 bis, p. 132; cf. también Tractatus XXIX (In Nativitate Domini), 1: CCL ibid., p.147; S. Ch. ibid., p. 178; Tractatus LXIII (De Passione Domini) 6: CCL ibid., p. 386; S. Ch. 74, p. 82.
55. M. Ferotin, Le "Liber Mozarabicus Sacramentorum", col. 56.
56. In purificatione B. Mariae, Sermo III, 2: PL 183, 370; Sancti Bernardi Opera, ed. J. Leclereq-H Rochais, IV Romae 1966, p. 342.
57. Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia, Lumen gentium, n. 57; AAS 57 (1965), p. 61.
58. Ibid., n.58; AAS 57 (1965), p.61.
59. Cf. Pius XII, Carta Encíclica, Mystici Corporis: AAS 35 (1943), p. 247.
60. Cf. Conc. Vat. II, Const. sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 47; AAS 56 (1964), p. 113.
61. Cf. ibid., nn. 102 y 106; AAS 56 (1964), pp. 125 y 126.
62. "...Acuérdate de todos aquellos que te agradaron en esa vida, de los santos padres, de los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles (...) y de la santa y gloriosa Madre de Dios, María, y de todos los santos (...) que se acuerden ellos de nuestra miseria y pobreza y te ofrezcan junto con nosotros este tremendo e incruento sacrificio": Anaphora Iacobi fratris Domini syriaca: Prex Eucharistica, ed. A. Hanggi-I Pahl, Fribourg, Editions Universitaires, 1968, p. 274.


CALENDARIO

25 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o SAN LUIS DE FRANCIA, memoria libre o SAN JOSÉ DE CALASANZ, presbítero, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de una de las memorias (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María» / para la memoria de san Luis de F.: 1ª orac. prop. y el resto del común de santos (para un santo) o de un domingo del T.O. / para la memoria de san José de C.: 1ª orac. prop. y el resto del común de santos (para educadores) o de pastores (para un pastor), o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Ez 43, 1-7a. La Gloria del Señor entró en el templo.
- Sal 84. R. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.
- Mt 23, 1-12. Ellos dicen, pero no hacen.
o bien: cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 26 de agosto, pág. 513.
CALENDARIOS: Almería-ciudad: Nuestra Señora del Mar (S). Almería-diócesis: (MO).
Escolapios: San José de Calasanz, presbítero (S). Albarracín-ciudad, Barbastro-Monzón, Lleida y Urgell: (MO). En el resto de Cataluña: (ML).
HH. de Belén, TOR: San Luis de Francia (F). Familia Franciscana y Trinitarios: (MO).
Ourense: Beatos Pedro Vázquez, presbítero, y compañeros, mártires (MO).
Salesianas: Beata María Troncatti, virgen (MO). Salesianos: (ML).
Burgos: San Vitores, mártir (ML-trasladada).
Carmelitas y Betharramitas: Santa María de Jesús Crucificado, virgen (ML).
Redentoristas: Beato Metodio Dominik Trchka, mártir (ML).
Canarias: Aniversario de la muerte de Mons. Ramón Echarren Ystúriz, obispo, emérito (2014).
Toledo: Aniversario de la muerte del cardenal Marcelo González Martín, arzobispo, emérito (2004).

25 SÁBADO. Después de la hora nona:
VIGESIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del XXI Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del Sábado: del XX Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de Santa María:

De santa María, Reina de los Apóstoles. De sancta Maria, Regina Apostolorum.
Antífona de entrada Cf. Hch 1, 14
Los discípulos perseveraban unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.
Ant. ad introitum Cf. Act 1, 14
Erant discípuli perseverántes unanímiter in oratióne cum María, matre Iesu.
Oración colecta
Oh, Dios, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, concédenos, por su intercesión, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Apóstolis tuis, cum María Matre Iesu orántibus, Sanctum dedísti Spíritum, da nobis, ut, ipsa intercedénte, maiestáti tuae fidéliter servíre et nóminis tui glóriam verbo et exémplo diffúndere valeámus. Per Dóminum.

Misa de san Luis de Francia:
Elogio del martirologio
San Luis IX, rey de Francia, que se distinguió excepcionalmente por su activa fe, tanto en tiempo de paz como durante guerras interpuestas en defensa del cristianismo, y por la justicia en el gobierno, el amor a los pobres y la constancia en las adversidades. Tuvo once hijos en su matrimonio, a los que educó de una manera inmejorable y piadosa, y gastó sus bienes y fuerzas, y su vida misma, en la adoración de la cruz, la corona de espinas y el sepulcro del Señor, hasta que, estando acampado cerca de Túnez, en la costa de África del Norte, murió contagiado de peste. (1270)

Oración colecta propia. Resto del común de santos y santas: B. Para un santo 1.

25 de agosto
San Luis, de Francia.
Die 25 augusti
S. Ludovici
Antífona de entrada Cf. Sal 20, 2-3
Señor, el justo se alegra por tu fuerza, y cuánto goza con tu victoria. Le has concedido el deseo de su alma.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 20, 2-3
In virtúte tua, Dómine, laetábitur iustus, et super salutáre tuum exsultábit veheménter; desidérium ánimae eius tribuísti ei.
Oración colecta
Oh, Dios, que has trasladado a san Luis de Francia de los afanes del gobierno temporal a la gloria del reino de los cielos, concédenos, por su intercesión, que, en medio de nuestras ocupaciones temporales, busquemos tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Ludovícum e terréni regíminis cura ad caeléstis regni glóriam transtulísti, eius, quaesumus, intercessióne concéde, ut, per múnera temporália quae gérimus, regnum tuum quaerámus aetérnum. Per Dóminum.

Misa de san José de Calasanz:
Elogio del martirologio
San José de Calasanz, presbítero, que promovió escuelas populares para la formación de los niños y adolescentes en el amor y en la sabiduría del Evangelio, y fundó en Roma la Orden de Clérigos Regulares de las Escuelas Pías. (1648)

La oración colecta es propia. El resto esta tomado del común de santos y santas: IV. Educadores

25 de agosto
San José Calasanz, presbítero
Die 25 augusti
S. Iosephi de Calasanz, presbyteri
Antífona de entrada Cf. Mc 10, 14
Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, de los que son como ellos es el reino de Dios, dice el Señor.
O bien: Cf. Mt 5, 19
Quien cumple y enseña los mandatos del Señor, será grande en el reino de los cielos, dice el Señor.
Antiphona ad introitum Cf. Mc 10, 14
Sínite párvulos veníre ad me, et ne prohibuéritis eos: tálium est enim regnum Dei, dicit Dóminus.
Vel: Cf. Mt 5, 19
Qui fécerit et docúerit mandáta Dómini, hic magnus vocábitur in regno caelórum, dicit Dóminus.
Oración colecta
Oh, Dios, que has enriquecido a san José de Calasanz, presbítero, con gran caridad y paciencia para poder entregarse sin descanso a la formación integral de los niños, concédenos imitar siempre, en el servicio a la verdad, a quien veneramos como maestro de sabiduría. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Ioséphum presbyterum tanta caritáte et patiéntia decorásti, ut púeris erudiéndis omníque virtúte exornándis constánter incúmberet, concéde, quaesumus, ut, quem sapiéntiae praeceptórem cólimus, veritátis cooperatórem iúgiter imitémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Ez 43, 1-7a
La gloria del Señor entró en el templo
Lectura de la profecía de Ezequiel.

El ángel me condujo al pórtico oriental.
Vila Gloria del Dios de Israel que venía de Oriente, con un estruendo de aguas caudalosas. La tierra se iluminó con su Gloria. Esta visión fue como la visión que había contemplado cuando
vino a destruir la ciudad, y como la visión que había contemplado a orillas del río Quebar.
Caí rostro en tierra.
La Gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental.
Entonces me arrebató el espíritu y me llevó al atrio interior.
La Gloria del Señor llenaba el templo.
Entonces oí a uno que me hablaba desde el templo, mientras aquel hombre seguía de pie a mi lado, y me decía:
«Hijo de hombre, este es el sitio de mi trono, el sitio donde
apoyo mis pies, y donde voy a residir para siempre en medio
de los hijos de Israel».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. 10b)
R.
La gloria del Señor habitará en nuestra tierra. Inhabitábit glória Dómini in terra nostra.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que le temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
La gloria del Señor habitará en nuestra tierra. Inhabitábit glória Dómini in terra nostra.

V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
La gloria del Señor habitará en nuestra tierra. Inhabitábit glória Dómini in terra nostra.

V. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
La gloria del Señor habitará en nuestra tierra. Inhabitábit glória Dómini in terra nostra.

Aleluya Mt 23, 9b. 10B
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Uno sólo es vuestro Padre, el del cielo; y uno sólo es vuestro maestro, el Mesías. R.
Unus est Pater vester, qui in cælis est; et Magíster vester unus est, Christus.

EVANGELIO Mt 23, 1-12
Ellos dicen pero no hacen
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo Jo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque Uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium 150
Quien quiera predicar, primero debe estar dispuesto a dejarse conmover por la Palabra y a hacerla carne en su existencia concreta. De esta manera, la predicación consistirá en esa actividad tan intensa y fecunda que es «comunicar a otros lo que uno ha contemplado» (Santo Tomás de Aquino, S.Th. II-II, q. 188, a. 6). Por todo esto, antes de preparar concretamente lo que uno va a decir en la predicación, primero tiene que aceptar ser herido por esa Palabra que herirá a los demás, porque es una Palabra viva y eficaz, que como una espada, «penetra hasta la división del alma y el espíritu, articulaciones y médulas, y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón» (Hb 4, 12). Esto tiene un valor pastoral. También en esta época la gente prefiere escuchar a los testigos: «tiene sed de autenticidad […] Exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos conocen y tratan familiarmente como si lo estuvieran viendo» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 76).

Oración de los fieles
372. Dirijamos confiados nuestra oración a Dios Padre, que ha prometido habitar en los corazones de aquellos que, como María, guardan su Palabra.
R. Danos, Padre, tu Espíritu Santo.
- Por los pastores de la Iglesia: para que, formados en la escuela de María, Reina de los Apóstoles, sean fieles mensajeros de la Palabra de Dios y dispensadores incansables de su misericordia. Roguemos al Señor. R.
- Por los pueblos afligidos a causa de la guerra y de las adversidades: para que todo hombre se convenza de que la paz tiene su raíz en la conversión del corazón, que hace pasar del egoísmo a la generosidad y de la violencia al respeto del prójimo. Roguemos al Señor. R.
- Por todos los cristianos: para que, encontrando en la Virgen la fuente de la alegría, vivan con autenticidad su propia vocación, dando testimonio de fidelidad radical al mandato del amor. Roguemos al Señor. R.
- Por los enfermos: para que hallen en María ayuda y consuelo, y en los hermanos solidaridad generosa que aliente su esperanza. Roguemos al Señor. R.
- Por nosotros, aquí reunidos: para que, guardando la Palabra que hemos escuchado, seamos servidores fieles y testigos del Reino entre los hombres. Roguemos al Señor. R.
Oh Dios, fortalece en nosotros el deseo del bien, refuerza nuestra esperanza, confírmanos en la caridad, por intercesión de María, que nos precede en la peregrinación de la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por tu benignidad, Señor, y por la intercesión de santa María, siempre Virgen, nuestra ofrenda alcance a tu Iglesia el crecimiento por el número de fieles, y el resplandor constante por la abundancia de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Tua, Dómine, propitiatióne, et beátae Maríae semper Vírginis intercessióne haec nostra obtíneat oblátio, ut Ecclésia tua fidélium número créscat, et iúgiter fúlgeat ubertáte virtútum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Cf Lc 11, 27
Bienaventurado el vientre que llevó a Cristo, el Señor; mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 11, 27-28
Beátus venter qui portávit Christum Dóminum; quinímmo beáti qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.
Oración después de la comunión
Después de recibir tu ayuda, Señor, en este sacramento, al celebrar la memoria de santa María Virgen, reina de los Apóstoles, te pedimos que, perseverando en el cumplimiento de tu voluntad y en el servicio a los hombres, tu pueblo avance siempre hacia la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmptis, Domine, salútis nostrae subsídiis in memória beátae Maríae Vírginis, Apostolórum regínae, te súpplices, deprecámur, ut in tua voluntáte et in hóminum servítio persevérans, pópulus tuus semper profíciat ad salútem. Per Christum.

Misa de san Luis de Francia:
Oración sobre las ofrendas
Señor, por esta oblación que te presentamos en la conmemoración de san N., otorga a tus fieles los dones de la paz y la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Praesénti oblatióne, Dómine, in beáti N. commemoratióne deláta, fidélibus tuis, quaesumus, pacis et unitátis dona largíre. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Mt 6, 33
Buscad sobre todo el Reino de Dios, y todo esto se os dará por añadidura, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Mt 6, 33
Primum quaerite regnum Dei, et ómnia adiciéntur vobis, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
El sacramento que hemos recibido en la memoria de san N. santifique, Señor, nuestras mentes y corazones, para que merezcamos participar de la naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacraménta quae súmpsimus, Dómine, in commemoratióne beáti N. mentes et corda nostra sanctíficent, ut divínae consórtes natúrae éffici mereámur. Per Christum.

Misa de san José de Calasanz:
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones de tu pueblo santo en la conmemoración de san N., y concédenos, por la participación en este misterio, dar testimonio de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Accépta tibi sit, quaesumus, Dómine, sacrátae plebis oblátio pro beáti N. commemoratióne et praesta, ut, ex huius participatióne mystérii, exémpla tuae caritátis referámus. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de la comunión Cf. Mt 18, 3
Si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos, dice el Señor.
O bien: Cf. Jn 8,12
El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Antiphona ad communionem Mt 18, 3
Nisi convérsi fuéritis et efficiámini sicut párvuli, non intrábitis in regnum caelórum, dicit Dóminus.
Vel: Jn 8, 12
Qui séquitur me, non ámbulat in ténebris, sed habébit lumen vitae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, que este sagrado banquete nos ayude a manifestar con el corazón y las obras el amor fraterno y la luz de la verdad, siguiendo el ejemplo de san N. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Tríbuat nobis, omnípotens Deus, reféctio sancta subsídium, ut, exémplo beáti N., et fraternitátis caritátem et lumen veritátis in corde exhibeámus et ópere. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 26 de agosto

1. Conmemoración de san Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, que saludó y bendijo a Abrahán cuando volvía victorioso, ofreciendo al Señor un sacrificio santo, una hostia inmaculada. Como figura típica de Cristo, ha sido interpretado rey de la paz y de la justicia y sacerdote eterno, aun falto de genealogía.
2. En Roma, en el cementerio de Basila, en la vía Salaria Antigua, san Maximiliano, mártir (s. inc.).
3. En Salona, de Dalmacia, san Anastasio, de oficio batanero, mártir (s. III).
4. En Cesarea de Mauritania, san Víctor, mártir, que, según la tradición, condenado a muerte, fue crucificado en sábado (s. III/IV).
5. En Bérgamo, de Traspadana, san Alejandro, mártir (s. III/IV).
6. En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Eleuterio, obispo (s. VI).
7*. En el brazo de mar ante Rochefort, en el litoral francés, beato Jacobo Retouret, presbítero de la Orden de los Carmelitas y mártir, que, en el furor de la Revolución Francesa, fue llevado desde el convento de Limoges a una sórdida nave-prisión, en la que, abandonado durante la noche semidesnudo, murió de frío (1794).
8. En La Puye, cerca de Poitiers, también en Francia, santa Juana Isabel Bichier des Ages, virgen, que, durante la Revolución Francesa, ayudó a san Andrés Huberto Fournet cuando éste ejercía clandestinamente su ministerio. Restablecida la paz de la Iglesia, fundó la Congregación de las Hijas de la Cruz, para la educación de los pobres y la ayuda a los enfermos (1838).
9*. En la ciudad de Belén, en Tierra Santa, beata María de Jesús Crucificado (María) Baouardy, virgen de la Orden de las Carmelitas Descalzas, que, colmada de carismas místicos, unió la vida contemplativa con una singular caridad (1878).
10. En Liria, en España, santa Teresa de Jesús Jornet Ibars, virgen, que, para ayudar a los ancianos, fundó el Instituto de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados (1897).
11*. En Valencia, también en España, beato Ambrosio (Luis) Valls Matamales, presbítero de la orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que, durante la persecución contra la Iglesia, mereció entrar al banquete celestial mediante el derramamiento de su sangre (1936).
12*. En Denia, en la región de Alicante, también en España, beato Pedro (Alejandro) Max Ginestar, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que, en la misma persecución, fue gloriosamente coronado al entregar la vida por Cristo (1936).
13*. En la ciudad de Esplugues, cerca de Barcelona, también en España, beato Félix Vivet Trabal, religioso de la Sociedad Salesiana y mártir, que, durante la referida persecución, mereció entrar al banquete celestial (1936).
14*. En el lugar de Kharsk, cerca de Tomsk, en la región rusa de Siberia, beata Lorenza (Leocadia) Harasymiv, virgen de la Congregación de las Hermanas de San José, que, subyugada su patria por los perseguidores de la fe, fue conducida a un campo de concentración, donde a la pureza de vida añadió la constancia de la fe en una muerte gloriosa (1952).
15*. En Roma, beata María Beltrame Quattrocchi, que, siendo madre de familia, ilustró de modo conspicuo a la familia de Cristo y a la sociedad, viviendo ejemplarmente su vida matrimonial y mostrando su comunión de fe y amor hacia el próximo (1965).