miércoles, 18 de julio de 2018

Miércoles 22 agosto 2018, Bienaventurada Virgen María Reina, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MARIALIS CULTUS" (2-febrero-1974)
DE SU SANTIDAD PABLO VI

PARA LA RECTA ORDENACIÓN Y DESARROLLO DEL CULTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

12. El Leccionario de la Misa es uno de los libros del Rito Romano que se ha beneficiado más que los textos incluidos, sea por su valor intrínseco: se trata, en efecto, de textos que contienen la palabra de Dios, siempre viva y eficaz (cf. Heb 4,12). Esta abundantísima selección de textos bíblicos ha permitido exponer en un ordenado ciclo trienal toda la historia de la salvación y proponer con mayor plenitud el misterio de Cristo. Como lógica consecuencia ha resultado que el Leccionario contiene un número mayor de lecturas vetero y neotestamentarias relativas a la bienaventurada Virgen, aumento numérico no carente, sin embargo, de una crítica serena, porque han sido recogidas únicamente aquellas lecturas que, o por la evidencia de su contenido o por las indicaciones de una atenta exégesis, avalada por las enseñanzas del Magisterio o por una sólida tradición, puedan considerarse, aunque de manera y en grado diversos, de carácter mariano. Además conviene observar que estas lecturas no están exclusivamente limitadas a las fiestas de la Virgen, sino que son proclamadas en otras muchas ocasiones: en algunos domingos del año litúrgico (31), en la celebración de ritos que tocan profundamente la vida sacramental del cristiano y sus elecciones (32), así como en circunstancias alegres o tristes de su existencia (33).

13. También el restaurado libro de La Liturgia de las Horas, contiene preclaros testimonios de piedad hacia la Madre del Señor: en las composiciones hímnicas, entre las que no faltan algunas obras de arte de la literatura universal, como la sublime oración de Dante a la Virgen (34); en las antífonas que cierran el Oficio divino de cada día, imploraciones líricas, a las que se ha añadido el célebre tropario "Sub tuum praesidium", venerable por su antigüedad y admirable por su contenido; en las intercesiones de Laudes y Vísperas, en las que no es infrecuente el confiado recurso a la Madre de Misericordia; en la vastísima selección de páginas marianas debidas a autores de los primeros siglos del cristianismo, de la edad media y de la edad moderna.

31. Cf. Ordo Lectionum Missae, Dom. III Adventus (Anno C: sSoph 3, 14-18a); Dom. IV Adventus (cf. Supra ad n.12); Dom. Infra Oct. Nativitatis (Anno A: Mt 2,13-15, 19-23; Anno B: Lc 2,22-40; Anno C: Lc 2,41-52); Dom. II post Nativitatem (Jn 1,1-18); Dom. VII Paschae (Anno A: Act1,12-14); Dom. II per annum (Anno C: Jn 2,1-12); Dom. X per annum (Anno B: Gén 3,9-15); Dom. XIV per annum (Anno B: Mc 6,1-6).
32. Cf. Ordo Lectionum Missae, Pro catechumenatu et baptismo adultorum, Ad traditionem Orationis Dominicae (Lectio II, 2: Gál 4,4-7); Ad Initiatioem christianam extra Vigiliam paschalem (Evang., 7: In 1,1-5, 9-14, 16-18); Pro nuptiis (Evang., 7: Jn 2,1-11); Pro consecratione virginum et professione reliosa (Lectio 1,7: Is 61, 9-11; Evang., 6: Mc 3, 31-35; Lc 1, 26-28 (cf. Ordo consecrationis virginum, n. 130: Ordo professionis religiosae, Pars altera, n. 145)).
33. Cf. Ordo Lectionum Missae, Pro profugis et exsulibus (Evang., 1: Mt 2, 13-15, 19-23); Pro gratiarum actione (Lectio 1,4: Soph 3, 14-15).
34. La Divina Commedia, Paradiso XXXIII, 1-9; cf. Liturgia Horarum, Memoria Sanctae Mariae in Sabbato, ad Officium Lectionis, Hymnus.

CALENDARIO

22 MIÉRCOLES. BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA REINA, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de la BVM (en la fiesta).
LECC.: vol. III-par.
- Ez 34, 1-11. Libraré mi rebaño de sus fauces, para que no les sirva de alimento.
- Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
- Mt 20, 1-16. ¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 23 de agosto, pág. 507.
CALENDARIOS: Misioneras de la Caridad: Inmaculado Corazón de María (S).
Oviedo: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Gabino Díaz Merchán, arzobispo, emérito (1965).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de la Bienaventurada Virgen María Reina, que engendró al Hijo de Dios, Príncipe de la paz, cuyo reino no tendrá fin, y es saludada por el pueblo cristiano como Reina del cielo y Madre de la misericordia.

22 de agosto
Santa María Virgen, Reina
Memoria
Die 22 augusti
Beatæ Mariæ Virginis Reginæ
Memoria
Antífona de entrada Cf. Sal 44, 10. 14
De pie, a tu derecha está la Reina, vestida de oro, rodeada de esplendor.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 44,10
Astitit Regína a dextris tuis in vestítu deauráto, circúmdata varietáte.
Oración colecta
Oh, Dios, que nos has entregado como Madre y como Reina a la Madre de tu Hijo, concédenos por tu bondad que, ayudados por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Fílii tui Genetrícem nostram constituísti Matrem atque Regínam, concéde propítius, ut, ipsíus intercessióne suffúlti, tuórum in regno caelésti consequámur glóriam filiórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la XX semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Ez 34, 1-11
Libraré mi rebaño de sus fauces, para que no les sirva de alimento
Lectura de la profecía de Ezequiel.

Me fue dirigida esta palabra del Señor:
«Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y diles:
“¡Pastores!, esto dice el Señor: Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar las ovejas?
Os coméis las partes mejores, os vestís con su lana; matáis las más gordas, pero no apacentáis el rebaño. No habéis robustecido a las débiles, ni curado a la enferma, ni vendado a la herida; no habéis recogido a la descarriada, ni buscado a la que se había perdido, sino que con fuerza y violencia las habéis dominado.
Sin pastor, se dispersaron para ser devoradas por las fieras del campo. Se dispersó mi rebaño y anda errante por montes y altos cerros; por todos los rincones del país se dispersó mi rebaño y no hay quien lo siga ni lo busque.
Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ¡por mi vida! —oráculo del Señor Dios—; porque mi rebaño ha sido expuesto al pillaje, y a ser devorado por las fieras del campo por falta de pastor; porque mis pastores no cuidaron mi rebaño, y se apacentaron a sí mismos pero no apacentaron mi rebaño, por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: Esto dice el Señor Dios: Me voy a enfrentar con los pastores:
les reclamaré mi rebaño, dejarán de apacentar el rebaño, y ya no podrán apacentarse a sí mismos. Libraré mi rebaño de sus fauces, para que no les sirva de alimento”».
Porque esto dice el Señor Dios:
«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1b)
R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit

V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit

V. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit

V. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit

V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit

Aleluya Heb 4, 12ad
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón. R.
Vivus est sermo Dei, et éfficax, et discrétor cogitatiónum et intentiónum cordis.

EVANGELIO Mt 20, 1-16a
¿Vas a tener a tú envidia porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña.
Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».
Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.
Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña”.
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más,
pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 24 de septiembre de 2017
En realidad, esta «injusticia» del jefe sirve para provocar, en quien escucha la parábola, un salto de nivel, porque aquí Jesús no quiere hablar del problema del trabajo y del salario justo, ¡sino del Reino de Dios! Y el mensaje es éste: en el Reino de Dios no hay desocupados, todos están llamados a hacer su parte; y todos tendrán al final la compensación que viene de la justicia divina –no humana, ¡por fortuna!–, es decir, la salvación que Jesucristo nos consiguió con su muerte y resurrección. Una salvación que no ha sido merecida, sino donada, para la que «los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos» (Mt 20, 16).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVIII
306. Oremos a Dios Padre.
- Por el Papa, los obispos y los presbíteros. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, los jueces y los legisladores. Roguemos al Señor.
- Por todos los que se encuentran en cualquier necesidad. Roguemos al Señor.
- Por nuestra comunidad (parroquia), por nosotros mismos. Roguemos al Señor.
Atiende a nuestras peticiones y concédenos los dones de tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre la ofrendas
Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas en la memoria de la bienaventurada Virgen María, y te pedimos que venga en nuestra ayuda aquel que se ofreció a sí mismo en la cruz, como hostia inmaculada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Memóriam recoléntes beátae Vírginis Maríae, tibi, Dómine, múnera nostra offérimus, deprecántes, ut eius nobis succúrrat humánitas, qui tibi oblatiónem seípsum in cruce óbtulit immaculátam. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la fiesta de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones, tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in festivitate beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Lc 1, 45
Bienaventurada tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1,45
Beáta es, quae credidísti, quóniam perficiéntur ea, quae dicta sunt tibi a Dómino.
Oración después de la comunión
Después de recibir este sacramento del cielo, te suplicamos humildemente, Señor, que cuantos hemos celebrado la memoria de santa María Virgen merezcamos participar en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumptis, Dómine, sacraméntis caeléstibus, te súpplices deprecámur, ut, qui beátae Vírginis Maríae memóriam venerándo recólimus, aetérni convívii mereámur esse partícipes. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de agosto
S
anta Rosa, virgen
, quien, todavía muy niña, destacó por su gran austeridad, y recibido en Lima, ciudad de Perú, el hábito de las Hermanas de la Tercera Orden Regular de Predicadores, se entregó a la penitencia y a la oración. Ardiendo en celo por la salvación de los pecadores y de los indígenas, por quienes deseaba dar su misma vida, se sometía de buena gana a toda clase de sufrimientos para ganarlos para Cristo. Su muerte tuvo lugar el día 24 de agosto (1617).
2. Conmemoración de san Zaqueo, obispo, que, según tradición, fue el cuarto sucesor de Santiago, hermano del Señor, en el gobierno de la Iglesia de Jerusalén (s. II).
3. En Roma, en el cementerio de San Lorenzo, en la vía Tiburtina, santos Abundio y Ireneo, mártires (s. inc.).
4. En Ostia del Tíber, santos Ciriaco y Arquelao, mártires (s. inc.).
5. En Nove, de la Mesia Inferior, san Lupo mártir, que, según la tradición, alcanzó la libertad de Cristo al ser degollado (s. inc.).
6. En Egea, de Cilicia, santos mártires Claudio, Asterio y Neón, hermanos, que, según tradición, acusados por su madrastra de ser cristianos, fueron decapitados en tiempo del emperador Diocleciano y del prefecto Lysias (303).
7. En Autun, de la Galia Lugdunense, san Flaviano, obispo, que brilló en tiempos del rey Clodoveo (s. V/VI).
8*. En Derry, en Hibernia (hoy Irlanda), san Eugenio, primer obispo de Ardstraw (s. VI).
9*. En el monasterio de san Felipe Argiró, cerca de Locri, en la Calabria inferior, san Antonio de Gerace, eremita (s. X).
10*. En una nave anclada frente a Rochefort, en la costa de Francia, beato Juan (Protasio) Bourdon, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que encarcelado junto con varios sacerdotes en tiempo de la Revolución Francesa, procuró alivio a los compañeros de cautiverio, hasta que murió contagiado de la peste (1794).
11*. En la localidad de Tavernes de Valldigna, en la región de Valencia, en España, beatos mártires Constantino Carbonell Sempere, presbítero, Pedro Gelabert Amer y Raimundo Grimaltós Monllor, religiosos, de la Compañía de Jesús, que sufrieron el martirio durante la persecución contra la fe (1936).
12*. Cerca de la aldea de Vallbona, también en la región valenciana de España, beatos mártires Florentino Pérez Romero, presbítero, y Urbano Gil Sáez, religioso, de los Religiosos Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores, que, en tiempo de la misma persecución, asumieron perfectamente la prueba por la fe (1936).
13*. En la población de Silla, en el mismo territorio, beato Juan María de la Cruz (Mariano) García Méndez, presbítero de la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús y mártir, que en la misma persecución contra la religión, conservó hasta la muerte la fe de Cristo (1936).
14*. En la localidad de Puzol, también cerca de Valencia, en España, beatas Rosaria (Petra María Victoria) Quintana Argos y Serafina (Manuela Justa) Fernández Ibero, vírgenes de la Tercera Orden de Capuchinas de la Sagrada Familia y mártires, que, en el furor de la misma persecución, alcanzaron la gracia del martirio (1936).
15*. En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Francisco Dachtera, presbítero y mártir. Polaco de nacionalidad, en tiempo de guerra, destrozado por las atrocidades realizadas por los médicos sin consideración alguna a la dignidad humana, murió por Cristo (1944).