martes, 3 de julio de 2018

Martes 7 agosto 2018, Martes de la XVIII semana del Tiempo Ordinario, feria o san Sixto II, papa, y compañeros, mártires, memoria libre, san Cayetano, presbítero, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Muy necesario es que los jóvenes adquieran de tal modo el espíritu de la obediencia que se acostumbren a someter sinceramente su voluntad a la voluntad de Dios, manifestada siempre por medio de la autoridad de los superiores del seminario. Y así, en su modo de obrar nunca haya nada que no esté conforme a la voluntad divina. Obediencia, que debe siempre inspirarse, para los jóvenes, en el modelo perfecto del Divino Redentor, que en la tierra tan sólo tuvo este programa: «que yo haga, Dios mío, tu voluntad» (Hb 10, 7).

Que los jóvenes seminaristas se dispongan, ya desde los primeros años a obedecer filial y sinceramente a sus superiores, de suerte que en su día estén dispuestos a obedecer con la máxima docilidad a la voluntad de sus Obispos, según el mandato del muy invicto atleta de Cristo, Ignacio de Antioquía: «Obedeced todos al Obispo, como Jesucristo a su Padre» [25]. «Quien honra al Obispo, honrado es de Dios; quien obra algo a escondidas del Obispo, al demonio sirve» [26]. »Nada hagáis nunca sin el Obispo, guardad vuestro cuerpo cual templo de Dios, amad la unión, evitad las discordias, sed imitadores de Jesucristo como El lo fue de su Padre» [27].

Suma diligencia y solicitud, además, ha de emplearse para que los seminaristas estimen, amen y defiendan en su espíritu la castidad, porque su elección del estado sacerdotal y la perseverancia en él dependen en gran parte de esta virtud. Y estando ella tan sujeta a peligros tan grandes, dentro de la humana sociedad, ha de ser sólidamente poseída y largamente probada por quienes aspiran al sacerdocio. Por ello, en el momento oportuno, sean bien instruidos los seminaristas sobre la naturaleza del celibato eclesiástico y la consiguiente castidad que ellos han de guardar (cf. CIC, can. 132), así como sobre los deberes todos que lleva consigo, y no dejen de ser bien avisados acerca de todos los peligros que en esta materia les pueden ocurrir. Asimismo, los seminaristas han de ser muy bien prevenidos, aun desde su edad más tierna, a guardarse bien de los peligros, recurriendo fielmente a todos los medios que la ascética cristiana aconseja para refrenar las pasiones; porque cuanto más firme y eficaz sea el dominio sobre éstas, tanto más podrá el alma avanzar en las demás virtudes y tanto más abundantes serán en su día, los frutos de la actividad sacerdotal. Por todo ello, si en esta materia algún seminarista mostrare torcidas tendencias, y, dado algún tiempo para una prueba conveniente, se mostrara incorregible en tan perversa inclinación, absolutamente deberá ser despedido del seminario, antes de ser admitido a las órdenes sagradas.

Esta y todas las demás virtudes que dignifican al sacerdote, y de las que hemos hablado, las deberán adquirir fácilmente los seminaristas, si ya desde jóvenes se alimentaren con aquella sincera y tierna piedad hacia Jesucristo, presente verdadera, real y sustancialmente, entre nosotros, en el augusto Sacramento de su amor; y si al mismo tiempo fueran movidos por el mismo Cristo y sólo en El vieran el fin de todas sus acciones, así como de sus aspiraciones y sacrificios. Y muy grande será la alegría de la santa Iglesia, si ya desde jovencitos, a la piedad hacia el Santísimo Sacramento de la Eucaristía vinieren a unir una singular devoción filial hacia la Santísima Virgen María; devoción y piedad decimos, en virtud de la cual su alma se abandone totalmente a la Madre de Dios, sintiéndose movida a imitar los ejemplos de sus virtudes, porque jamás podrá faltar el fruto de un ministerio ardiente y celoso en un sacerdote, cuya adolescencia se haya nutrido principalmente del amor a Jesús y a María.

[25] Ad Smyrnaeos 8, 1; PG 8, 714.
[26] Ibid. 9, 1: 714, 715.
[27] Ad Philadelphienses 7, 2; PG 5, 700.


CALENDARIO

7 MARTES DE LA XVIII SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria o SANTOS SIXTO II, papa, y compañeros, mártires, m. libre o SAN CAYETANO, presbítero, memoria libre

Misa
de feria (verde) o de la memoria de santos Sixto y compañeros (rojo) o de la memoria de san Cayetano (blanco).
MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria de santos Sixto y comp.: 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para vv. mártires) o de un domingo del T.O. Conveniente PE I. / para la memoria de san Cayetano: 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores (para un pastor) o de santos (para religiosos), o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Jer 30, 1-2. 12b-15. 18-22. Por todos tus numerosos pecados te he tratado de ese modo. Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob.
- Sal 101. R. El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria.
- Mt 14, 22-36. Mándame ir a ti sobre el agua.
o bien:
cf. vol. IV.
Liturgia de las Horas: oficio de feria o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 8 de agosto, pág. 473.
CALENDARIOS: Teatinos: San Cayetano, presbítero (S).
Alcalá de Henares: Transfiguración del Señor (F-trasladada).
Carmelitas: San Alberto Trápani, presbítero (F). Carmelitas Descalzos: (MO).
Cuenca: Beatos Cruz Laplana, obispo, y Fernando Español, presbítero, mártires (MO).
Madrid y Getafe: Santos Justo y Pastor, mártires (MO). Huesca: (ML).
Salamanca: Santa Cándida María de Jesús, virgen (MO-trasladada).
Burgos: Santos Esteban, abad, y compañeros, mártires (ML).
OFM Cap.: Beatos Agatángelo y Casiano, mártires (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: Santa Juliana de Monte Cornillón, virgen (ML).
Dominicos: Beato Juan de Salermo, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XVIII Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de San Sixto II y compañeros:
Elogio del martirologio
Santos Sixto II, papa, y compañeros, mártires. El papa san Sixto, mientras celebraba los divinos misterios y enseñaba a los fieles los mandatos del Señor, por orden del emperador Valeriano fue inesperadamente detenido y decapitado de inmediato, el día seis de agosto; con él sufrieron el martirio cuatro diáconos, que fueron enterrados juntamente con el pontífice en Roma, enel cementerio de Calixto, en la vía Apia. En este mismo día, los santos Agapito y Felicísimo, diáconos suyos, murieron también en el cementerio de Pretextato, donde fueron sepultados (258).

Oración colecta propia, resto del común de mártires: I. Fuera del tiempo pascual, A. para varios mártires 1.

7 de agosto
San Sixto II, papa, y compañeros, mártires
Die 7 augusti
Ss. Xysti II, papæ, et sociorum, martyrum
Antífona de entrada
Las almas de los santos, que siguieron las huellas de Cristo, viven gozosas en el cielo. Derramaron la sangre por su amor, por eso se alegran con Cristo para siempre.
O bien:
Los santos derramaron su gloriosa sangre por el Señor, amaron a Cristo en su vida, lo imitaron en su muerte: por eso merecieron la corona triunfal.
Antiphona ad introitum
Gaudent in caelis ánimae Sanctórum, qui Christi vestígia sunt secúti; et quia pro eius amóre sánguinem suum fudérunt, ídeo cum Christo exsúltant sine fine.
Vel:
Viri sancti gloriósum sánguinem fudérunt pro Dómino, amavérunt Christum in vita sua, imitáti sunt eum in morte sua: et ídeo corónas triumpháles meruérunt.
Oración colecta
Dios todopoderoso, que concediste a san Sixto y a sus compañeros entregar sus vidas por tu palabra y por el testimonio de Jesús, te pedimos que, con la fuerza del Espíritu Santo, nos hagas dóciles para creer y fuertes para confesar la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Quaesumus, omnípotens Deus, ut nos, virtúte Spíritus Sancti, et ad credéndum dóciles et ad confiténdum fortes effícias, qui beáto Xysto eiúsque sóciis propter verbum tuum et testimónium Iesu ánimas suas pónere tribuísti. Per Dóminum.

Misa de San Cayetano:
Elogio del martirologio
San Cayetano de Thiene, presbítero, que en Nápoles, en la región italiana de Campania, se entregó a pías obras de caridad, especialmente a favor de los enfermos incurables, promovió asociaciones para la formación religiosa de los laicos e instituyó los Clérigos Regulares para la renovación de la Iglesia, recomendando a sus discípulos el deber de observar la primitiva forma de vida apostólica. (1547)

Oración colecta propia. El resto del común de pastores: III. Pastores, B. Para un pastor 2.

7 de agosto
San Cayetano, presbítero
Die 7 augusti
S. Caietani, presbyteri
Antífona de entrada Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres y curar a los contritos de corazón.
Antiphona ad introitum Cf. Lc 4, 18
Spíritus Dómini super me: propter quod unxit me, evangelizáre paupéribus misit me, sanáre contrítos corde.
Oración colecta
Oh, Dios, que concediste al presbítero san Cayetano imitar la forma de vida apostólica, concédenos, por su ejemplo e intercesión, poner en ti nuestra confianza y buscar incansablemente tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beáto Caietáno presbytero apostólicam vivéndi formam imitári tribuísti, eius nobis exémplo et intercessióne concéde in te semper confídere, et regnum tuum indesinénter quaerere. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XVIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Jer 30, 1-2. 12b-15. 18-22
Por todos tus numerosos pecados te he tratado de ese modo. Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob
Lectura del libro de Jeremías.

Palabra que recibió Jeremías de parte del Señor:
«Esto dice el Señor, Dios de Israel:
“Escribe en un libro todas las palabras que he dicho:
Tu fractura es incurable,
tu herida está infectada;
tu haga no tiene remedio,
no hay medicina que la cierre.
Tus amantes te han olvidado,
ya no preguntan por ti,
pues te herí como un enemigo,
te di un escarmiento cruel.
Y todo por tus muchos crímenes,
por la gran cantidad de tus pecados.
¿Por qué gritas por tu herida?
Tu haga es incurable.
Por tantos y tantos crímenes,
por todos tus numerosos pecados
te he tratado de ese modo”.
Pero esto dice el Señor:
“Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob,
voy a compadecerme de sus moradas;
reconstruirán la ciudad sobre sus ruinas,
su palacio se asentará en su puesto.
De allí saldrán alabanzas,
voces con aire de fiesta.
Haré que crezcan y no mengüen,
que sea reconocida su importancia,
que no sean despreciados.
Serán sus hijos como antaño,
su asamblea, estable en mi presencia;
yo castigaré a sus opresores.
De entre ellos surgirá un príncipe,
su gobernante saldrá de entre ellos;
lo acercaré y estará junto a mí,
pues ¿quién arriesgaría su vida
por ponerse cerca de mí?
—oráculo del Señor—.
Y vosotros seréis mí pueblo
y yo seré vuestro Dios”».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23 (R.: cf. 17)
R.
El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria. Ædificávit Dóminus Sion, et appáruit in glória sua.

V. Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.
El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria. Ædificávit Dóminus Sion, et appáruit in glória sua.

V. Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.
El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria. Ædificávit Dóminus Sion, et appáruit in glória sua.

V. Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia.
Para anunciar en Sión el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes para dar culto al Señor. R.
El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria. Ædificávit Dóminus Sion, et appáruit in glória sua.

Aleluya Jn 1, 49b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. R.
Rabbi, tu es Filius Dei, tu es Rex Israel.

EVANGELIO (opción 1 para todos los años) Mt 14, 22-36
Mándame ir a ti sobre el agua
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

Después que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y lo hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos.
Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus, 10-agosto-2014
Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y algunas veces parece estar en la situación de ser arrollada. Lo que la salva no son las cualidades y la valentía de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, con su mano que nos sostiene para apartarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros límites y nuestras debilidades. Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, el único Señor de nuestra vida. A ello nos llama siempre nuestra Madre, la Virgen. A ella nos dirigimos confiados.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VII
295. Oremos al Señor, Dios de nuestros padres, para que nos escuche y tenga piedad de nosotros.
- Por la unidad y la libertad de la santa Iglesia católica y apostólica. Roguemos al Señor.
- Por la vida, el ministerio y la salud de nuestro Padre el papa N. y de nuestro obispo N., y por el pueblo y el clero que ama a Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la paz y el progreso de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por el perdón de nuestros pecados y la liberación de toda violencia, división y peligro. Roguemos al Señor.
- Por esta comunidad, congregada en el nombre de Jesucristo, y por cuantos no han podido venir a esta celebración. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que escuches nuestras oraciones y derrames sobre nosotros la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Misa de san Sixto y compañeros:
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la fiesta de tus santos mártires y concédenos a nosotros, siervos tuyos, permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, sancte Pater, múnera quae in sanctórum mártyrum commemoratióne deférimus, et nobis fámulis tuis concéde, ut in confessióne tui nóminis inveníri stábiles mereámur. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Lc 22, 28-30
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo preparo para vosotros el reino, dice el Señor, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino.
O bien:
Esta es la gran recompensa de los santos junto a Dios: en verdad murieron por Cristo y viven eternamente
Antiphona ad communionem Lc 22, 28-30
Vos estis qui permansístis mecum in tentatiónibus meis, et ego dispóno vobis regnum, dicit Dóminus, ut edátis et bibátis super mensam meam in regno meo.
Vel:
Ecce merces Sanctórum copiósa est apud Deum: ipsi vero mórtui sunt pro Christo, et vivent in aetérnum.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, que iluminaste de modo admirable el misterio de la cruz en tus santos mártires, concédenos, por tu bondad, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos siempre fieles a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui crucis mystérium in sanctis martyribus tuis mirabíliter illustrásti, concéde propítius, ut, ex hoc sacrifício roboráti, Christo fidéliter haereámus, et in Ecclésia ad salútem ómnium operémur. Per Christum.

San Cayetano:
Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso, humildemente imploramos de tu divina Majestad que, así como estos dones ofrecidos en honor de san N. manifiestan la gloria de tu poder divino, del mismo modo nos alcancen el fruto de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Maiestátem tuam supplíciter implorámus, omnípotens Deus, ut, sicut glóriam divínae poténtiae múnera pro beáto N. obláta testántur, sic nobis efféctum tuae salvatiónis impéndant. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II
Antífona de la comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem saeculi, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Señor, que los sacramentos que hemos recibido nos preparen a los gozos eternos que mereció san N., tu servidor fiel. Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Fortalecidos con el alimento santo, te rogamos, Dios todopoderoso, que, siguiendo siempre el ejemplo de san N., nos concedas servirte con entrega constante y progresar en el amor incansable hacia todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumpta mystéria, quaesumus, Dómine, aetérnis nos praeparent gáudiis, quae beátus N. fidéli dispensatióne proméruit. Per Christum.
Vel:
Refectióne sacra enutrítos, fac nos, omnípotens Deus, exémpla beáti N. iúgiter sequéntes, te pérpeti devotióne cólere, et indeféssa ómnibus caritáte profícere. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 8 de agosto
M
emoria de santo Domingo, presbítero, que siendo canónigo de Osma se hizo humilde ministro de la predicación en los países agitados por la herejía albigense y vivió en voluntaria pobreza, hablando siempre con Dios o acerca de Dios. Deseoso de una nueva forma de propagar la fe, fundó la Orden de Predicadores, para renovar en la Iglesia la manera apostólica de vida, mandando a sus hermanos que se entregaran al servicio del prójimo con la oración, el estudio y el ministerio de la Palabra. Su muerte tuvo lugar en Bolonia, el día seis de agosto (1221).
2. En Albano, en la vía Apia, a quince miliarios de Roma, santos Segundo, Carpófono, Victorino y Severiano, mártires (s. III/IV)
3. En Roma, en la vía Ostiense, en el séptimo miliario de la ciudad, santos Ciríaco, Largo, Crescenciano, Memia, Juliana y Esmaragdo, mártires (s. IV).
4. En Tarso, de Cilicia, martirio de san Marino, anciano de Anazarbe, que, en tiempo del emperador Diocleciano y el prefecto Lysia, fue decapitado, y su cuerpo, por orden de dicho prefecto, arrojado para que lo devoraran las fieras (c. 303-311).
5. En Milán, en la provincia de Liguria, san Eusebio, obispo, que trabajó intensamente por la fe verdadera y reconstruyó la iglesia catedral destruida por los hunos (c. 462).
6. En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Severo, presbítero. (c. s. V)
7. En Burdeos, de Aquitania, san Mummolo, abad del monasterio de Fleury (678)
8. En Cízico, en el Helesponto, san Emiliano, obispo, que, por defender el culto a las sagradas imágenes, soportó grandes sufrimientos por parte del emperador León y, finalmente, acabó su vida en el destierro (s. IX).
9*. En el monasterio de Göttweig, en Austria, san Altmano, obispo de Passau, que fundó numerosas casas de clérigos siguiendo la Regla de san Agustín, restauró la disciplina del clero y, expulsado de su sede por el emperador Enrique IV por defender la libertad de la Iglesia, murió en el destierro (1091).
10*. En Galese, cerca de Viterbo, en la Toscana, san Famiano, eremita, que, nacido en Colonia, después de haber distribuido sus bienes entre los pobres y haber realizado piadosas peregrinaciones, murió en este lugar, revestido con el hábito Cisterciense (c. 1150)
11*. En Londres, en Inglaterra, beato Juan Felton, mártir, que fijó en público la sentencia de excomunión lanzada por el papa san Pío V contra la reina Isabel I y, por este motivo, fue despedazado cruelmente junto a la iglesia de San Pablo, mientras invocaba el nombre del Salvador, consumando así gloriosamente su martirio (1570).
12*. En York, también en Inglaterra, beato Juan Fingley, presbítero y mártir, que, también durante el reinado de Isabel I, fue condenado a muerte por ser sacerdote y ahorcado. Con él se conmemora al beato Roberto Bickendike, que, por aquel mismo tiempo, sin que se conozca el día y el año, sufrió iguales tormentos por haberse reconciliado con la Iglesia católica (1586).
13. En la aldea Xisiaodun, cerca de Xinhexian, en la provincia de Hebei, en China, san Pablo Ke Tingzhu, mártir. Era el jefe de la aldea cristiana y en la persecución desencadenada por los seguidores del movimiento Yihetuan, al ser despedazado ofreció a los demás un luminoso ejemplo de resignación cristiana (1900).
14*. En la ciudad de Zamora, en España, beata Bonifacia Rodríguez Castro, virgen, que fundó la Congregación de las Siervas de San José, para promover cristiana y socialmente a la mujer mediante la oración y el trabajo, según el ejemplo de la Sagrada Familia (1905).
15*. En Poggio a Caiano, en la Toscana, beata Margarita María (María Ana Rosa) Caiani, virgen, que fundó el Instituto de las Hermanas Mínimas Franciscanas del Sagrado Corazón, para la formación de la juventud y para la ayuda a los enfermos (1921).
16*. En Sydney, en Australia, beata María de la Cruz (María Elena) Mac-Killop, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanas de San José y del Sagrado Corazón, y la dirigió entre múltiples fatigas y vejaciones (1909).
17*. En el lugar llamado El Saler, cerca de Valencia, en España, beato Antonio Silvestre Moya, presbítero y mártir, que, en el furor de la persecución contra la fe, llegó victorioso al reino celestial por su testimonio constante de Cristo (1936).
18*. En Valencia, también en España, beatas María del Niño Jesús Baldillou y Bullit y sus compañeras (sus nombres: Presentación de la Sagrada Familia (Pascalina) Gallén y Martí, María Luisa de Jesús Girón y Romera, Carmela de San Felipe Neri (Nazaria) Gómez y Lezaun, y Clementia de San Juan Bautista (Antonia) Riba y Mestres), vírgenes del Instituto de las Hijas de María de las Escuelas Pías y mártires, que, en la misma persecución, salieron gloriosamente al encuentro de Cristo, su Esposo, martirizadas por la violencia de los enemigos de la Iglesia (1936).
19*. En el lugar de Gusen, en Alemania, beato Vladimiro Laskowski, presbítero y mártir, que en tiempo de guerra, encarcelado en un campo de concentración y cruelmente torturado, alcanzó la gloria del martirio (1940).