viernes, 8 de junio de 2018

Viernes 13 julio 2018, Viernes de la XIV semana del Tiempo Ordinario, feria o san Enrique, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA "AD CATHOLICI SACERDOTII" (20-diciembre-1935)
DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XI

SOBRE EL SACERDOCIO CATÓLICO

CONCLUSIÓN

Exhortación a los sacerdotes


67. Y ahora queremos dirigir directamente nuestra paternal palabra a todos vosotros, queridos hijos, sacerdotes del Altísimo, de uno y otro clero, esparcidos por todo el orbe católico: llegue a vosotros, gloria y gozo nuestro [154], que lleváis con tan buen ánimo el peso del día y del calor [155], que tan eficazmente nos ayudáis a Nos y a nuestros hermanos en el episcopado en el desempeño de nuestra obligación de apacentar el rebaño de Cristo, llegue nuestra voz de paterno agradecimiento, de aliento fervoroso, y a la par de sentido llamamiento, que aun conociendo y apreciando vuestro laudable celo, os dirigimos en las necesidades de la hora presente. Cuanto más van agravándose estas necesidades, tanto más debe crecer e intensificarse vuestra labor salvadora; puesto que vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo [156].

Llamados a ser santos

68. Mas, para que vuestra acción sea de veras bendecida por Dios y produzca fruto copioso, es necesario que esté fundada en la santidad de la vida. Esta es, como ya declaramos antes, la primera y más importante dote del sacerdote católico; sin ésta, las demás valen poco; con ésta, aun cuando las otras no sean tan eminentes, se pueden hacer maravillas, como se verificó (por citar sólo algunos ejemplos) en San José de Cupertino y, en tiempos más cercanos a nosotros, en aquel humilde cura de Ars, San Juan María Vianney, antes mencionado, a quien Nos pusimos por modelo y nombramos celestial patrono de todos los párrocos. Así, pues, ved —os diremos con el Apóstol de las Gentes—, considerad vuestra vocación [157], que el considerarla no podrá menos de haceros apreciar mejor cada día aquella gracia que os fue dada por la sagrada ordenación y estimularos a caminar de un modo digno del llamamiento con que fuisteis llamados [158].

Ejercicios espirituales y retiros mensuales

69. A esto os ayudará sumamente aquel medio que nuestro predecesor, de s. m., Pío X, en su piadosísima y afectuosísima Exhortación al Clero católico [159] (cuya lectura asidua calurosamente os recomendamos), pone en primer lugar entre las cosas que más ayudan a conservar y aumentar la gracia sacerdotal; medio aquel que Nos también varias veces, y sobre todo en nuestra carta encíclica Mens nostra [160], paternal y solemnemente inculcamos a todos nuestros hijos, pero especialmente a los sacerdotes, a saber: la práctica frecuente de los Ejercicios espirituales. Y así como, al cerrarse nuestro jubileo sacerdotal, no creíamos poder dejar a nuestros hijos recuerdo mejor y más provechoso de aquella fausta solemnidad que invitarlos por medio de la susodicha encíclica a beber con más abundancia el agua viva que salta hasta la vida eterna [161], en esta fuente perenne, puesta por Dios providencialmente en su Iglesia, así ahora, a vosotros, queridos hijos, especialmente amados porque más directamente trabajáis con Nos por el advenimiento del reino de Cristo en la tierra, no creemos poder mostrar mejor nuestro paternal afecto que exhortándoos vivamente a emplear ese mismo medio de santificación de la mejor manera posible, según los principios y las normas expuestas por Nos en la citada encíclica, recogiéndoos al sagrado retiro de los Ejercicios espirituales, no solamente en los tiempos y en la medida estrictamente prescritos por las leyes eclesiásticas [162], pero aun con la mayor frecuencia y el mayor tiempo que os será permitido, no dejando de tomar, después, de cada mes un día para consagrarlo a más fervorosa oración y a mayor recogimiento [163], como han acostumbrado a hacerlo siempre los sacerdotes más celosos.

[154] 1 Tes 2,20.
[155] Mt 20,12.
[156] Mt 5,13-14.
[157] 1 Cor 1,26.
[158] Ef 4,1.
[159] Haerent animo (4 agosto 1908): ASS 41,555-575.
[160] D. d. (20 dic. 1929): AAS 21,689-706.
[161] Cf. Jn 4,14.
[162] Cf. CIC (1917) c.126.595.1001.1367.
[163] Cf. AAS 21,705.


CALENDARIO

13 VIERNES DE LA XIV SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria o SAN ENRIQUE, memoria libre

Misa
de feria (verde) o de la memoria (blanco).
MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común de santos (para un santo) o de un domingo del T.O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Os 14, 2-10. No llamaremos ya «nuestro Dios» a la obra de nuestras manos.
- Sal 50. R. Mi boca proclamará tu alabanza.
- Mt 10, 16-23. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 14 de julio, pág. 417.
CALENDARIOS: Carmelitas: Santa Teresa de Jesús de los Andes, virgen (MO).
Servitas, Mínimos y Hermanas Mínimas de la Santísima Virgen de los Dolores: Santa Clelia Barbieri, virgen (MO).
Dominicos: Beato Santiago de Varazze, obispo (ML).
TOR: Beata Angelina de Masciano, religiosa (ML).
Madrid: Aniversario de la muerte de Mons. Angel Suquía Goicoechea, arzobispo, emérito (2006).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XIV Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de la memoria:
Elogio del martirologio
San Enrique, emperador de los romano-germánico, que, según la tradición, de acuerdo con su esposa Cunegunda puso gran empeño en reformar la vida de la Iglesia y en propagar la fe en Cristo por toda Europa, donde, movido por un celo misionero, instituyó numerosas sedes episcopales y fundó monasterios. Murió en este día en Grona, cerca de Göttingen, en Franconia, actual Alemania. (1024)

La oración colecta es propia de la memoria, el resto está tomado del común de santos y santas: B. Para un santo 2.

13 de julio
San Enrique
Die 13 iulii
S. Henrici
Antífona de entrada Mal 2, 6
Transmitía la ley con fidelidad y no se encontraba fallo alguno en sus labios; caminaba conmigo en paz y en rectitud, y apartaba del pecado a mucha gente
Antiphona ad introitum Ml 2, 6
Lex veritátis fuit in ore eius et iníquitas non est invénta in lábiis eius; in pace et in aequitáte ambulávit mecum, et multos avértit ab iniquitáte
Oración colecta
Oh Dios, que has llevado a san Enrique, movido por la generosidad de tu gracia, a la contemplación de las cosas eternas desde las preocupaciones del gobierno temporal, concédenos por sus ruegos, caminar hacia ti con sencillez de corazón en medio de la vicisitudes de este mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Henrícum, grátiae tuae ubertáte praevéntum, e terréni cura regíminis ad supérna mirabíliter erexísti, eius nobis intercessióne largíre, ut inter mundánas varietátes puris ad te méntibus festinémus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XIV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Os 14, 2-10
No llamaremos ya «nuestro Dios» a la obra de nuestras manos
Lectura de la profecía de Oseas.

Esto dice el Señor:
«Vuelve, Israel, al Señor tu Dios,
porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros,
y volved al Señor.
Decidle: «Tú quitas toda falta,
acepta el pacto.
Pagaremos con nuestra confesión:
Asiria no nos salvará,
no volveremos a montar a caballo,
y no llamaremos ya “nuestro Dios”
a la obra de nuestras manos.
En ti el huérfano encuentra compasión».
«Curaré su deslealtad,
los amaré generosamente,
porque mi ira se apartó de ellos.
Seré para Israel como el rocío,
florecerá como el lirio,
echará sus raíces como los cedros del Líbano.
Brotarán sus retoños
y será su esplendor como el olivo,
y su perfume como el del Líbano.
Regresarán los que habitaban a su sombra,
revivirán como el trigo,
florecerán como la viña,
será su renombre como el del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos?
Yo soy quien le responde y lo vigila.
Yo soy como un abeto siempre verde,
de mí procede tu fruto».
¿Quién será sabio, para comprender estas cosas,
inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos:
los justos los transitan,
pero los traidores tropiezan en ellos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial SaI 50, 3-4. 8-9. 12-13. 14y 17 (R.: 17b)
R.
Mi boca proclamará tu alabanza.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine.

V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R.
Mi boca proclamará tu alabanza.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine.

V. Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
R.
Mi boca proclamará tu alabanza.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine.

V. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R.
Mi boca proclamará tu alabanza.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine.

V. Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
R.
Mi boca proclamará tu alabanza.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine.

Aleluya Jn 16, 13a; 14 26d
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena, y os irá recordando todo lo que os he dicho. R. Cum vénerit Spíritus veritátis, docébit vos omnen veritátem; et súggeret vobis ómnia quæcúmque díxero vobis.

EVANGELIO Mt 10, 16-23
No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.
En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general 7-mayo-2014
En la intimidad con Dios y en la escucha de su Palabra, poco a poco, dejamos a un lado nuestra lógica personal, impuesta la mayoría de las veces por nuestras cerrazones, nuestros prejuicios y nuestras ambiciones, y aprendemos, en cambio, a preguntar al Señor: ¿cuál es tu deseo?, ¿cuál es tu voluntad?, ¿qué te gusta a ti? De este modo madura en nosotros una sintonía profunda, casi connatural en el Espíritu y se experimenta cuán verdaderas son las palabras de Jesús que nos presenta el Evangelio de Mateo: "No os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros" (Mt 10, 19-20). Es el Espíritu quien nos aconseja, pero nosotros debemos dejar espacio al Espíritu, para que nos pueda aconsejar. Y dejar espacio es rezar, rezar para que Él venga y nos ayude siempre.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario X
298. Reunidos, hermanos, para recordar los beneficios de nuestro Dios, pidámosle que inspire nuestras plegarias para que merezcan ser atendidas.
- Por el papa N., por nuestro obispo N., por todo el clero y el pueblo a ellos encomendado. Roguemos al Señor.
- Por todos los gobernantes y sus ministros, encargados de velar por el bien común. Roguemos al Señor.
- Por los navegantes, por los que están de viaje, por los cautivos, los encarcelados y por todos nuestros familiares difuntos. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en este santo templo en la fe, devoción, amor y temor de Dios. Roguemos al Señor.
Que te sean gratos, Señor, los deseos de tu Iglesia suplicante, para que tu misericordia nos conceda lo que no podemos esperar por nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que el sacrificio que ofrecemos a tu majestad en la fiesta de san N. sea eficaz para nuestra salvación y agradable a tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifícia, Dómine, quae in hac festivitáte beáti N. tuae offérimus maiestáti, nobis sint ad salútem efficácia, et tuae plácita pietáti. Per Christum.
PREFACIO COMÚN V
Proclamación del misterio de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque con amor celebramos su muerte, con fe viva proclamamos su resurrección, y con firme esperanza anhelamos su venida gloriosa.
Por eso, con los santos y todos los ángeles, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS V
Proclamatio mysterii Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius mortem in caritáte celebrámus, resurrectiónem fide vívida confitémur, advéntum in glória spe firmíssima praestolámur.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Mt 5, 8-9
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Antiphona ad communionem Mt 5, 8-9
Beáti mundo corde, quóniam ipsi Deum vidébunt; beáti pacífici, quóniam fílii Dei vocabúntur.
Oración después de la comunión
Saciados con el don sagrado te suplicamos, Señor, que percibamos como aumento de salvación lo que tus siervos hemos celebrado en la fiesta de san N. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacro múnere satiáti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, quod in festivitáte beáti N. débitae servitútis celebrámus offício, salvatiónis tuae sentiámus augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 14 de julio
S
an Camilo de Lelis
, presbítero, que nació cerca de Teano, en el Abruzo, y en su juventud siguió la carrera militar, dejándose arrastrar por los vicios propios de una juventud alegre y despreocupada, pero convertido de su mala vida, se entregó al cuidado de los enfermos incurables hospitalizados, a los que servía como al mismo Cristo. Ordenado sacerdote, puso en Roma los fundamentos de la Congregación de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos (1614).
2. En Brescia, en la región de Venecia, san Optaciano, obispo, que subscribió las cartas sinódicas sobre la fe católica en la Encarnación, enviadas por Eusebio, obispo de Milán, al papa san León (s. V).
3*. En Soignies, de Brabante, en Austrasia, san Vicente o Madelgario, que con el consentimiento de su esposa santa Valtrudis abrazó la vida monástica y, según cuenta la tradición, fundó dos monasterios (c. 677).
4. En Deventer, de Frisia, san Marchelmo, presbítero y monje, anglosajón de origen, discípulo desde su juventud de san Wilibrordo, al que acompañó en los trabajos que éste emprendió por Cristo (c. 775).
5*. En Stáry Kynsperk, lugar cercano a la ciudad de Egres, en Bohemia, beato Hroznata, mártir, que, fallecidos su esposa y su hijo, dejó el palacio ducal e ingresó en el monasterio premostratense de Tepla, y por defender los derechos de este monasterio, fue hecho prisionero por unos malhechores, que lo dejaron morir de hambre (1217).
6*. En el monasterio de Hautecombe, junto al lago de Burget, en Saboya, inhumación del beato Bonifacio, obispo, el cual, de estirpe regia, se retiró a una cartuja, pero, pasado un tiempo, fue elevado primero a la sede episcopal de Belley y después a la de Cantorbery, entregándose en ambas sedes al cuidado de su grey (1270).
7*. En Verona, en los confines de la región de Venecia, santa Tuscana, la cual, muerto su esposo, distribuyó todos sus bienes entre los pobres, y como miembro de la Orden de San Juan de Jerusalén dedicó su vida al cuidado de los enfermos (1343/1344).
8*. En Foligno, de la Umbría, beata Angelina de Marsciano, que al quedar viuda se entregó durante cincuenta años a servir a Dios y al prójimo, e inició la Congregación de las Terciarias Franciscanas, las cuales, viviendo en un monasterio, se dedican a la formación de las jóvenes (1435).
9*. En Valencia, ciudad de España, beato Gaspar de Bono, presbítero de la Orden de los Mínimos, que abandonó las armas de un príncipe terreno para militar a las órdenes de Cristo Rey y rigió la provincia hispana de dicha Orden con celo, prudencia y caridad (1604).
10. En Lima, capital del Perú, san Francisco Solano, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que para salvar almas recorrió en todas las direcciones América Meridional, enseñando con palabras y con milagros a los indios y a los mismos colonizadores españoles la novedad de la vida cristiana (1610).
11*. En Londres, en Inglaterra, beato Ricardo Langhorne, mártir, insigne jurista, que acusado de traición, siendo rey Carlos II, fue condenado a la pena capital y entregó su alma a Dios en el patíbulo de Tyburn (1679).
12*. En Cerecca-Ghebaba, pueblo de Etiopía, beato Ghebre Miguel, esto es, “Siervo Miguel”, presbítero de la Congregación de la Misión y mártir, que buscó siempre en sus estudios y en la oración la verdadera fe. Habiendo abrazado el dogma de la verdadera Iglesia, sufrió por ello primero cárceles, y después, custodiado por soldados y cargados sus pies con cadenas, fue obligado a caminar durante trece meses, hasta que, agotado por los azotes recibidos, falleció consumido por la sed y el hambre (1855).
13. En la ciudad de Nangon, en la provincia china de Hebei, san Juan Wang Guixin, mártir, que durante la persecución llevada a cabo por el movimiento de los Yihetuan prefirió morir por Cristo antes que mancharse con una leve mentira (1900).