sábado, 2 de junio de 2018

Sábado 7 julio 2018, Sábado de la XIII semana del Tiempo Ordinario o santa María en sábado, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA "AD CATHOLICI SACERDOTII" (20-diciembre-1935)
DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XI

SOBRE EL SACERDOCIO CATÓLICO

Responsabilidad principal del obispo

56. Pero la responsabilidad principal será siempre la del obispo, el cual, según la gravísima ley de la Iglesia, no debe conferir las sagradas órdenes a ninguno de cuya aptitud canónica no tenga certeza moral fundada en razones positivas; de lo contrario, no sólo peca gravísimamente, sino que se expone al peligro de tener parte en los pecados ajenos [127]; canon en que se percibe bien claramente el eco del aviso del Apóstol a Timoteo: «A nadie impongas de ligero las manos ni te hagas partícipe de pecados ajenos» [128]. «Imponer ligeramente las manos es (como explica nuestro predecesor San León Magno) conferir la dignidad sacerdotal, sin haberlos probado, a quienes no tienen ni la edad conveniente, ni el mérito de la obediencia, ni han sufrido los debidos exámenes, ni el rigor de la disciplina, y ser partícipe de pecados ajenos es hacerse tal el que ordena cual es el que no merecía ser ordenad» [129], porque, como dice San Juan Crisóstomo, dirigiéndose al obispo, «pagarás también tú la pena de sus pecados, así pasados como futuros, por haberle conferido la dignidad» [130].

57. Palabras severas, venerables hermanos; pero más terrible es aún la responsabilidad que ellas indican, la cual hacía decir al gran obispo de Milán San Carlos Borromeo: «En este punto, aun una pequeña negligencia de mi parte puede ser causa de muy grandes pecados» [131]. Ateneos, por lo tanto, al consejo del antes citado Crisóstomo: «No es después de la primera prueba, ni después de la segunda o tercera, cuando has de imponer las manos, sino cuando lo tengas todo bien considerado y examinado» [132]. Lo cual debe observarse sobre todo en lo que toca a la santidad de la vida de los candidatos al sacerdocio. «No basta —dice el santo obispo y doctor San Alfonso María de Ligorio— que el obispo nada malo sepa del ordenando, sino que debe asegurarse de que es positivamente bueno» [133]. Así que no temáis parecer demasiado severos si, haciendo uso de vuestro derecho y cumpliendo vuestro deber, exigís de antemano tales pruebas positivas y, en caso de duda, diferís para más tarde la ordenación de alguno; porque, como hermosamente enseña San Gregorio Magno: «Se cortan, cierto, en el bosque las maderas que sean aptas para los edificios, pero no se carga el peso del edificio sobre la madera, luego de cortada en el bosque, sino después que al cabo de mucho tiempo esté bien seca y dispuesta para la obra; que si no se toman estas precauciones, bien pronto se quiebra con el peso» [134], o sea, por decirlo con las palabras claras y breves del Angélico Doctor, «las sagradas órdenes presuponen la santidad..., de modo que el peso de las órdenes debe cargar sobre las paredes que la santidad haya bien desecado de la humedad de los vicios» [135].

[127] CIC (1917) c. 973, 3.
[128] 1 Tim 5, 22.
[129] Ep. 12: PL 54, 647.
[130] Hom. 16 in Tim: PG 62, 587.
[131] Hom. ad ordinandos (1 junio 1577); Homiliae (ed. bibl. Ambros. Mediol. 1747) 4, 270.
[132] Hom. 16 in Tim.: PG 62, 587.
[133] Theol. mor. de Sacram. Ordin. n. 803.
[134] Ep. 1, 9, 106: PL 70, 1031.
[135] II-II q.189, a. 1 ad 3.


CALENDARIO

7 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María», Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Am 9, 11-15. Repatriaré a los desterrados de mi pueblo y los plantaré en su tierra.
- Sal 84. R. Dios anuncia la paz a su pueblo.
- Mt 9, 14-17. ¿Es que pueden guardar luto mientras el esposo está con ellos?
o bien:
cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 8 de julio, pág. 404.
CALENDARIOS: Canarias-Lanzarote: San Marcial, obispo (S).
Pamplona-ciudad: San Fermín, obispo y mártir (S). Pamplona-archidiócesis y Navarra: (F). Bilbao y San Sebastián: (MO).
Urgell-ciudad: San Odón, obispo (S). Urgell-diócesis y Solsona: (MO).
Misioneros del Sagrado Corazón: Beato Pedro To Rot, mártir (MO).
Salesianas: Beata María Romero Meneses, virgen (MO). Salesianos: (ML).
Dominicos: Beato Benedicto XI, papa (ML).

7 SÁBADO. Después de la hora nona:
DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del XIV Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del sábado: del XIII Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de santa María:
COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. I. Tiempo ordinario 5. COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS. I. Tempore "Per annum" 5.
Antífona de entrada Cf. Lc 1, 28. 42
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.
Antiphona ad introitum Cf. Lc 1, 28. 42
Ave, María, grátia plena, Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.
Oración colecta
Oh, Dios, que has elegido como Madre del Salvador a la bienaventurada Virgen María, excelsa entre los humildes y los pobres, concédenos que, siguiendo su ejemplo, te ofrezcamos el obsequio de una fe sincera y pongamos en ti la esperanza de la plena salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Vírginem Maríam, inter húmiles et páuperes praecelléntem, Matrem Salvatóris elegísti, praesta, quaesumus, ut, eius exémpla sectántes, tibi sincérae fídei praestémus obséquium et in te totam spem salútis collocémus. Per Dominum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Am 9, 11-15
Repatriaré a los desterrados de mi pueblo y los plantaré en su tierra
Lectura de la profecía de Amós.

Esto dice el Señor:
«Aquel día levantaré la cabaña caída de David,
repararé sus brechas, restauraré sus ruinas
y la reconstruiré como antaño,
para que posean el resto de Edón
y todas las naciones sobre las cuales
fue invocado mi nombre
—oráculo del Señor que hace todo esto—.
Vienen días —oráculo del Señor—
cuando se encontrarán el que ara con el que siega,
y el que pisa la uva con quien esparce la semilla;
las montañas destilarán mosto
y las colinas se derretirán.
Repatriaré a los desterrados de mi pueblo Israel;
ellos reconstruirán ciudades derruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán su vino,
cultivaran huertos y comerán sus frutos.
Yo los plantaré en su tierra,
que yo les había dado,
y ya no serán arrancados de ella
—dice el Señor, tu Dios—».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 84, 9. 11-12. 13-14 (R.: 9bc)
R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón». R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R. Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO Mt 9, 14-17
¿Es que pueden guardar luto mientras el esposo está con ellos?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, sermones 210, 4-5
El que ayuna como debe, se humilla en el gemido de las oraciones, o en la mortificación de su cuerpo, o se aleja de los atractivos de la carne con el placer de la sabiduría espiritual. El Señor nos habla aquí de las dos clases de ayuno. El primero es el que humilla el espíritu cuando dice: "No pueden llorar los hijos del esposo". El otro es el que se dirige al convite del alma en aquellas palabras: "Nadie pone un remiendo de paño", etc. Luego nosotros debemos llorar con razón, porque se nos ha arrebatado el Esposo. Lloraremos con tanta mayor razón, cuanto más encendidos estemos en el deseo de poseerle. Alégrense quienes pudieron gozar de su presencia antes de su pasión, preguntarle como querían y escucharle como debían. Nuestros antepasados desearon ver esos días anteriores a su venida y no los vieron; porque estaban dispuestos de manera que ellos anunciasen su venida; no tuvieron la dicha de escucharle: pero en nosotros se cumplió aquello de San Lucas (17, 22): "Vendrán días en que desearéis ver uno de esos días y no podréis". ¿Quién no llorará, pues? ¿Quién no dirá: Mis lágrimas han llegado a ser mi pan durante el día y la noche: diciéndome todos los días: "Dónde está tu Dios?" ( Sal 41, 4) Con razón, pues, deseaba el Apóstol ser desatado de su cuerpo y estar con Cristo ( Flp 1).

Oración de los fieles
371. Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.
- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que descubran en la condivisión de los bienes materiales, culturales y espirituales el camino seguro para un futuro de progreso real en la serenidad y en la paz. Roguemos al Señor.
- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que todos reciban la ayuda y el calor de un servicio generoso por parte de quienes, como María, consagran su vida en beneficio de los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en esta celebración: para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga siempre fieles y agradecidos en los momentos de prueba y de alegría. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de la debilidad humana y, por intercesión de María, virgen orante, escucha nuestras súplicas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, la ofrenda de nuestra devoción para que el ejemplo de la santísima Virgen María confirme en el amor a ti y al prójimo a quienes celebramos el inmenso amor de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Súscipe, Dómine, haec nóstrae devótionis múnera, et praesta, ut, qui Fílii tui imménsae caritátis opus recólimus, in tui et próximi dilectióne beátae Maríae Vírginis confirmémur exémplo. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Cf. SaI 86, 3; Lc 1, 49
Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María, porque el Poderoso ha hecho obras grande en ti.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 86, 3; Lc 1, 49
Gloriósa dicta sunt de te, Virgo María, quia fecit tibi magna, qui potens est.
Oración después de la comunión
Concede, Señor, a tu Iglesia que, fortalecida por la gracia de este sacramento, siga con entusiasmo las sendas del Evangelio, hasta alcanzar la feliz visión de paz de la que ya goza, eternamente gloriosa, tu humilde sierva, la Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Concéde, Dómine, Ecclésiae tuae, ut, huius sacraménti virtúte roboráta, sémitas Evangélii alácriter percúrrat, donec beátam pacis visiónem attíngat, qua Virgo María, húmilis ancílla tua, iam frúitur in aetérnum gloriósa. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 8 de julio

1. Conmemoración de los santos esposos Áquila y Prisca o Priscila, colaboradores del apóstol Pablo, a quien acogían en su casa y por el que expusieron sus cabezas (s. I).
2. En Heraclea, de Tracia, santa Gliceria, mártir (s. inc.).
3. En Cesarea de Palestina, san Procopio, mártir, que en tiempo del emperador Diocleciano fue conducido desde la ciudad de Scytópolis a Cesarea, donde, por manifestar audazmente su fe, fue inmediatamente decapitado por el juez Fabiano (c. 303).
4. En Taormina, en Sicilia, san Pancracio, mártir, que al parecer fue el primer obispo de esta Iglesia (s. inc.).
5. En Toul, en la Galia Bélgica, san Auspicio, obispo (s. V).
6*. En Renania, san Disibodo, ermitaño, que, habiendo reunido algunos compañeros, fundó un monasterio junto al río Nahe (s. VII).
7*. En el monasterio de Bilsen, en Brabante, santa Landrada, abadesa (690).
8. En Herbipoli (hoy Würzburg), ciudad de Austrasia, san Quiliano, obispo y mártir, natural de Irlanda, desde donde viajó a esta región para predicar el Evangelio, y en la que, por velar diligentemente para que se observase en ella la vida cristiana, fue martirizado (s. VII ex.).
9. En Constantinopla, muerte de los santos monjes abrahamitas, que, en tiempo del emperador Teófilo, sufrieron el martirio por defender el culto de la sagradas imágenes (s. IX).
10*. En Spilamberto, de la Emilia, tránsito del papa san Adriano III, que trabajó incansablemente para que la Iglesia de Constantinopla se reconciliase con la Iglesia de Roma, pero atacado de una grave enfermedad, murió santísimamente cuando estaba de camino hacia las Galias (885).
11*. En Tívoli, en el Lacio, tránsito del beato Eugenio III, papa, discípulo amado de san Bernardo, que, siendo abad del monasterio de los Santos Vicente y Anastasio «ad Acquas Salvias», fue elegido Papa, defendiendo con gran tesón al pueblo cristiano de Roma de las insidias de quienes no le eran fieles y preocupándose por mejorar la disciplina eclesiástica (1153).
12*. En Shimabara, en Japón, beato Mancio Araki, mártir, que, por haber hospedado en su casa al beato Francisco Pacheco, presbítero, fue encarcelado, muriendo en la cárcel consumido por la tisis (1626).
13. En la ciudad de Young Nien, en Hebei, provincia de China, san Juan Wu Wenyin, mártir, que, siendo catequista, por negarse a renunciar a la fe cristiana y abrazar el paganismo, fue decapitado durante la persecución desencadenada por los seguidores del movimiento Yihetuan (1900).