sábado, 30 de junio de 2018

Sábado 4 agosto 2018, San Juan María Vianney, presbítero, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

En general, se ha de procurar la formación del carácter propio de cada niño; procúrese, de modo especial, el que se desarrolle cada vez mejor la conciencia de cada uno, examinando cómo se enfrenta con los peligros, cómo juzga de los hombres y de los acontecimientos, cómo, finalmente, se desarrolla en él el espíritu de iniciativa. Por esto, los que dirigen los seminarios deberán ser muy moderados en las reprensiones, aligerando, a medida que los jóvenes crecen en edad, el sistema de la vigilancia rigurosa y de las restricciones, para así lograr que los jóvenes lleguen a guiarse por sí mismos, a sentirse responsables de sus propias acciones. No sólo les concedan cierta libertad de acción en determinadas iniciativas, sino que habitúen a los alumnos a la propia reflexión para que más fácilmente lleguen a asimilarse las verdades teóricas y las normas prácticas; no teman tenerlos al corriente de los acontecimientos del día y, además de darles elementos necesarios para que puedan formarse y expresar un recto juicio sobre ellos, no rehúyan la discusión sobre los mismos, para así ayudarles y habituarles a juzgar y valorar con equilibrio los hechos y sus causas.

Si estas normas se guardaren con prudencia, los jóvenes formados en la honradez y en la lealtad, al estimar —en sí y en todos los demás— la firmeza y rectitud del carácter, llegarán al mismo tiempo a sentir aversión hacia toda forma de doblez y de simulación. Si se lograre esta rectitud y sinceridad, los superiores podrán ayudarles con mayor eficacia, cuando se trate de examinar si verdaderamente están llamados por Dios a la sagrada ordenación.

Si los jóvenes —especialmente los que han entrado en el seminario en tierna edad— se han formado en un ambiente demasiado retirado del mundo, cuando después salgan del seminario podrán encontrar serias dificultades en las relaciones con el pueblo y con el laicado culto, y puede así ocurrir o que tomen una actitud equivocada o falsa hacia los fieles o que consideren desfavorablemente la formación recibida. Por este motivo, es preciso disminuir gradualmente y con la debida prudencia la separación entre el pueblo y el futuro sacerdote, para que cuando éste, recibidas las sagradas órdenes, inicie su ministerio, no se sienta desorientado; lo cual no sólo perturbaría gravemente su espíritu, sino que también disminuiría mucho la eficacia de sus actividades sacerdotales.

Otro grave cuidado de los superiores ha de ser la formación intelectual de los alumnos.

Tenéis presentes, Venerables Hermanos, las órdenes y disposiciones que esta Sede Apostólica ha dado a este propósito y que Nos mismo hemos recomendado a todos desde el primer encuentro que tuvimos con los alumnos de los seminarios y colegios de Roma al comienzo de Nuestro Pontificado [24].

Aquí queremos recomendar, ante todo, que la cultura literaria y científica de los futuros sacerdotes sea, por lo menos, no inferior a la de los seglares que asisten a análogos cursos de estudios. De este modo no sólo se asegurará la seriedad de la formación intelectual, sino que se facilitará también, en cada caso, la elección de los candidatos. Y, así formados, los seminaristas se sentirán con la más plena libertad, cuando traten definitivamente de su elección de estado; y no habrá el peligro de que, por falta de una suficiente preparación cultural que pueda asegurarles una colocación en el mundo, alguno se sienta en cierto modo obligado a proseguir un camino que no es el suyo, haciéndose las cuentas del administrador infiel: «Para cavar no valgo, de mendigar me avergüenzo» (Lc 16, 3). Y si ocurriese que alguno, sobre el que había concebido buenas esperanzas la Iglesia, se alejara del seminario, esto no debe preocupar, porque el joven que ha conseguido encontrar su camino, más tarde no podrá menos de recordar los beneficios recibidos en el seminario, y con sus actividades podrá proporcionar una notable contribución de bien en las obras del laicado católico.

[24] Cf. Orationem diei 24 iun. 1939: AAS 31 (1939) 245-251.

CALENDARIO

4 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SAN JUAN MARÍA VIANNEY, presbítero, m. obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores (para un pastor) o de un domingo del T.O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Jer 26, 11-16. 24. Es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique estas palabras.
- Sal 68. R. En el día de la gracia, escúchame, Señor.
- Mt 14, 1-12. Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 5 de agosto, pág. 468.

4 SÁBADO. Después de la hora nona:
DECIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Segunda semana del salterio
Se comienza a utilizar el volumen IV de la Liturgia de las Horas.
Misa vespertina del XVIII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Juan María Vianney, presbítero, que durante más de cuarenta años se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con una asidua predicación, oración y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a niños y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la santa Eucaristía, brilló de tal modo que difundió sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa, y con su sabiduría llevó a Dios a muchísimas almas. (1859)

Oración colecta propia. Resto de común de Pastores: B. Para un pastor 2.

4 de agosto
San Juan María Vianney, presbítero.
Memoria
Die 4 augusti
S. Ioannis Mariæ Vianney, presbyteri
Memoria
Antífona de entrada Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres y curar a los contritos de corazón.
O bien: Cf. Eclo 45, 16
El Señor lo eligió como su sacerdote, para ofrecer el sacrificio de alabanza.
Antiphona ad introitum Cf. Lc 4, 18
Spíritus Dómini super me: propter quod unxit me, evangelizáre paupéribus misit me, sanáre contrítos corde.
Vel: Cf. Qo 45, 20
Elégit eum Dóminus sacerdótem sibi, ad sacrificándum ei hóstiam laudis.
Oración colecta
Dios de poder y misericordia, que hiciste admirable a san Juan María Vianney, presbítero, por su celo pastoral, concédenos, por su ejemplo e intercesión, ganar para Cristo nuevos hermanos en el amor y poder alcanzar con ellos la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens et miséricors Deus, qui beátum Ioánnem Maríam presbyterum pastoráli stúdio mirábilem effecísti, da, quaesumus, ut, eius exémplo et intercessióne, fratres in caritáte Christo lucrémur, et cum eis aetérnam glóriam cónsequi valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XVII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Jer 26, 11-16. 24
Es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique estas palabras
Lectura del libro de Jeremías.

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los magistrados y a la gente:
«Este hombre es reo de muerte, pues ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis podido oír vosotros mismos».
Jeremías respondió a los magistrados y a todos los presentes:
«El Señor me ha enviado a profetizar contra este templo y esta ciudad todo lo que acabáis de oír.
Ahora bien, si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones y escucháis la voz del Señor vuestro Dios, el Señor se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra vosotros.
Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca.
Pero sabedlo bien: si me matáis, os haréis responsables de sangre inocente, que caerá sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique personalmente estas palabras».
Los magistrados del pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas:
«Este hombre no es reo de muerte, pues nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios».
Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías para que no lo entregaran al pueblo y le dieran muerte.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 68, 15-16. 30-31. 33-34 (R.: cf. 14)
R.
En el día de la gracia, escúchame, Señor.
Témpore grátiæ, exáudi me, Dómine.

V. Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen,
y de las aguas sin fondo.
Que no me arrastre la corriente,
que no me trague el torbellino,
que no se cierre la poza sobre mi. R.
En el día de la gracia, escúchame, Señor.
Témpore grátiæ, exáudi me, Dómine.

V. Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.
En el día de la gracia, escúchame, Señor.
Témpore grátiæ, exáudi me, Dómine.

V. Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R.
En el día de la gracia, escúchame, Señor.
Témpore grátiæ, exáudi me, Dómine.

Aleluya Mt 5, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. R.
Beáti qui persecutiónem patiúntur propter iustítiam quóniam ipsórum est regnum cælórum.

EVANGELIO Mt 14, 1-12
Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos:
«Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo:
«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 49, 1
Observad cómo los discípulos de Juan tienen más familiaridad con Jesús. Ellos son los que le anunciaron lo acontecido a Juan. Por eso sigue: "Y vinieron sus discípulos a dar la noticia a Jesús". Renunciando a todos los otros, se acogen a El y de esta manera se dirigen a El poco a poco después de la desgracia y de la respuesta dada por el Señor.

Oración de los fieles
395. Oremos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, fuente y origen de toda santidad
- Por el papa N., los obispos y todos los sagrados ministros: para que con amor cuiden del pueblo que tienen encomendado. Roguemos al Señor.
- Por nuestro obispo N., por los sacerdotes y todo el pueblo fiel: para que fieles a la doctrina de los venerables pastores que han regido nuestra Iglesia, lleguen a participar de su gloria. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen abundancia de bienes de la tierra: para que comprendan que sus riquezas están al servicio de todos y las empleen sin egoísmos. Roguemos al Señor.
- Por los que se han apartado de la senda del bien: para que se conviertan al Señor y, así, el día de su gloriosa venida los encuentre en vela. Roguemos al Señor.
- Por esta santa asamblea: para que aumente en nosotros la fe, la esperanza y la caridad. Roguemos al Señor.
Llegue a tu presencia, Dios misericordioso, la voz de la Iglesia suplicante, para que obtenga de tu bondad los beneficios que ha pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso, humildemente imploramos de tu Divina Majestad que, así como estos dones ofrecidos en honor de san N. manifiestan la gloria de tu poder divino, del mismo modo nos alcancen el fruto de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Maiestátem tuam supplíciter implorámus, omnípotens Deus, ut, sicut glóriam divínae poténtiae múnera pro beáto N. obláta testántur, sic nobis efféctum tuae salvatiónis impéndant. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem saeculi, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Señor, que los sacramentos que hemos recibido nos preparen a los gozos eternos que mereció san N., tu servidor fiel. Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Fortalecidos con el alimento santo, te rogamos, Dios todopoderoso, que, siguiendo siempre el ejemplo de san N., nos concedas servirte con entrega constante y progresar en el amor incansable hacia todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumpta mystéria, quaesumus, Dómine, aetérnis nos praeparent gáudiis, quae beátus N. fidéli dispensatióne proméruit. Per Christum.
Vel:
Refectióne sacra enutrítos, fac nos, omnípotens Deus, exémpla beáti N. iúgiter sequéntes, te pérpeti devotióne cólere, et indeféssa ómnibus caritáte profícere. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de agosto
D
edicación de la basílica de Santa María
, en Roma, construida en el monte Esquilino, que el papa Sixto III ofreció al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Efeso, en el que la Virgen María fue saludada como Madre de Dios (c. 434).
2. En Chalons, en la Galia Bélgica, san Memmio, al que se venera como primer obispo de esta ciudad (s. III/IV).
3. En Teano, de la Campania, san Páride, obispo, que fue el primero, según se cree, en ocupar esta sede episcopal (s. IV)
4. En Autun, en la Galia Lugdunense, san Casiano, obispo (s. IV).
5. En Nacianzo, de Capadocia, santa Nona, esposa de san Gregorio el Viejo y madre de los santos Gregorio el Teólogo, Cesáreo y Gorgona (374).
6. En Áscoli, en el Piceno, de Italia, san Emigdio, al que se venera como primer obispo de esta ciudad y como mártir (s. IV),
7*. En Viviers, junto al Ródano, en la Galia, san Venancio, obispo (d. 535).
8*. En Tremblevif, en la región de Sologne, en Francia, san Viator, eremita. (s. VI).
9. En el lugar de Maserfield, posteriormente llamado Oswestria en su honor, en la región de Shropshire, en Inglaterra, san Osvaldo, mártir. Siendo rey de Northumbria se hizo ilustre por las armas, pero, más inclinado a la paz, propagó con decisión la fe cristiana en la región y, en un combate contra los paganos, fue muerto por el odio de éstos contra Cristo (642).
10*. En monte Granario, en el Piceno, de Italia, beato Francisco Zanfredini, popularmente Cecchi de Pésaro, de la Orden Tercera de San Francisco, que, después de haber empleado todos sus bienes entre los pobres, se retiró a un lugar solitario que había preparado y fue ejemplo admirable de penitencia, oración y buenas obras durante casi cincuenta años (c. 1350).
11. En San Severino Marche (Septémpeda), también en la región de Piceno, santa Margarita, viuda (1395).
12*. En el brazo de mar frente a Rochefort, en la costa francesa, beato Pedro Miguel Noël, presbítero de Rouen y mártir, que, durante la Revolución Francesa, por ser sacerdote fue encerrado de modo inhumano en un una nave de detención, donde acabó su vida contagiado de peste (1794).