sábado, 23 de junio de 2018

Sábado 28 julio 2018, Sábado de la XVI semana del Tiempo Ordinario o santa María en sábado, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

II

En el Monte Calvario le fue abierto al Redentor el costado, del que fluyó su sagrada sangre, que se derrama en el curso de los siglos como torrente que inunda, para purificar las conciencias de los hombres, expiar sus pecados y repartirles los tesoros de la salvación.

A cumplir ministerio tan sublime están destinados los sacerdotes. En efecto, ellos no sólo concilian y comunican la gracia de Cristo a los miembros de su Cuerpo Místico, sino que son también los órganos del desarrollo del mismo Cuerpo Místico, porque deben dar a la Iglesia continuamente nuevos hijos, formarlos, cultivarlos, guiarlos. Ellos son «dispensadores de los misterios de Dios» (1Co 4, 1); deben, por ello, servir a Jesucristo con perfecta caridad y consagrar todas sus fuerzas a la salvación de los hermanos. Son los apóstoles de la paz; por eso deben iluminar al mundo con la doctrina del Evangelio y ser tan fuertes en la fe que puedan comunicarla a los demás y seguir los ejemplos y las enseñanzas del divino Maestro, para poder conducirlos a todos a El. Son los apóstoles de la gracia y del perdón; deben por eso, consagrarse totalmente a la salvación de los hombres y atraerlos al altar de Dios para que se nutran del pan de la vida eterna. Son los apóstoles de la caridad; deben, por ello, promover las obras de caridad, hoy tantos más urgentes cuanto que las necesidades de los pobres han crecido enormemente.

El sacerdote debe, además, cuidar que los fieles comprendan bien la doctrina de la Comunión de los santos, la sientan, y la vivan; y para promoverla, sírvase de obras como el Apostolado litúrgico y el Apostolado de la oración. Debe, además, promover, todas aquellas otras formas de apostolado que hoy, por las especiales necesidades del pueblo cristiano, son de tanta importancia y de tanta urgencia. Aplíquese, por lo tanto, con toda diligencia a la enseñanza catequística, al desarrollo y a la difusión de la Acción católica y de la Acción misional, y asimismo, a que —valiéndose de la actividad de seglares seriamente formados y preparados— todo cuanto se refiere a la recta ordenación del problema social reciba un incremento cada día mayor, según lo requieren nuestros tiempos.

Recuerde, además, el sacerdote que su ministerio será tanto más fecundo cuanto más estrechamente esté él unido a Cristo y se guíe en la acción por el espíritu de Cristo. Entonces, su actividad sacerdotal no se reducirá a un movimiento y a una agitación, puramente naturales, que fatigan cuerpo y espíritu y que exponen al mismo sacerdote a desviaciones dañosas para sí y para la Iglesia; sino que sus trabajos y sus fatigas serán fecundados y corroborados por aquellos carismas de gracia que Dios niega a los soberbios, pero que concede en abundancia a quienes, trabajando con humildad en la viña del Señor, no se buscan a sí mismos ni su propia vanagloria (cf 1Co 10, 33), sino la gloria de Dios y la salvación de las almas. Por lo tanto, fiel a las enseñanzas del Evangelio, no confíe en sí mismo ni en sus propias fuerzas, ponga más bien su confianza en la ayuda del Señor: «Nada es el que planta ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento» (1Co 3, 7). Si el apostolado está así ordenado e inspirado, no podrá menos de ocurrir que el sacerdote atraiga hacia sí, con fuerza como divina, los ánimos de todos. Reproduciendo él en sus costumbres y en su vida la viva imagen de Cristo, todos los que se dirijan a él como maestro reconocerán, llevados por una interna persuasión, que él no dice palabras suyas, sino palabras de Dios, y que no obra por propia virtud, sino por la virtud de Dios: «Si uno habla, sean como palabras de Dios; si uno tiene un ministerio, sea como por una virtud comunicada por Dios» (1P 4, 11). Aún más; mientras se afana por ascender a la santidad y ejercer con la mayor diligencia su ministerio, cuide de representar, en sí mismo, tan perfectamente a Cristo, que pueda con toda humildad repetir las palabras del Apóstol de las Gentes: «Sed mis imitadores, como yo [lo soy] de Cristo» (1Co 4, 16).

CALENDARIO

28 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XVI SEMANA DEL T. ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María», Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Jer 7, 1-11. ¿Creéis que es una cueva de bandidos el templo dedicado a mi nombre?
- Sal 83. R. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!
- Mt 13, 24-30. Dejadlos crecer juntos hasta la siega.
o bien:
cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 29 de julio, pág. 452.
CALENDARIOS: Institución Teresiana: San Pedro Poveda Castroverde, presbítero y mártir (S). Guadix-Baza, Jaén, Madrid y Getafe: (MO). Osma-Soria y Málaga: (ML).
Mallorca y Canónigos Regulares de Letrán: Santa Catalina Thomas, virgen (F). Menorca: (MO).
Betharramitas: Bienaventurada Virgen María de Betharrán (F).
Oviedo: San Melchor García Sampedro, obispo y mártir (MO).
León: Beatos Felicísimo Díez González, Lucio Martínez Mancebo y Saturio Rey Robles, presbíteros y mártires (ML).
San Sebastián, Paúles e Hijas de la Caridad: San Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia (ML-trasladada).
Carmelitas Descalzos: Beato Juan Soreth, presbítero (ML).
OFM y Clarisas Capuchinas: María Teresa Kowalska, mártir (ML).

28 SÁBADO. Después de la hora nona:
DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del XVII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del sábado: del XVI Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de santa María:
COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. I. Tiempo ordinario 8.
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS. I. Tempore per annum 8.
Antífona de entrada
Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza: porque de ti nació el sol de justicia, Cristo nuestro Dios, por quien fuimos salvados y redimidos.
Antiphona ad introitum
Felix es, sacra Virgo María, et omni laude digníssima: quia ex te ortus est sol iustítiae, Christus Deus noster, per quem salváti et redémpti sumus.
Oración colecta
Dios todopoderoso, concede a tus fieles, alegres bajo la protección de la santísima Virgen María, verse libres, por su intercesión, de los males de este mundo y alcanzar los gozos eternos del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut fidéles tui, qui sub sanctíssimae Vírginis Maríae patrocínio laetántur, eius pia intercessióne a cunctis malis liberéntur in terris, et ad gáudia aetérna perveníre mereántur in caelis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XVI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Jer 7, 1-11
¿Creéis que es una cueva de bandidos el templo dedicado a mi nombre?
Lectura del libro de Jeremías.

Palabra que el Señor dirigió a Jeremías:
«Ponte a la puerta del templo y proclama allí lo siguiente:
¡Escucha, Judá, la palabra del Señor, los que entráis por esas puertas para adorar al Señor!
Así dice el Señor del universo, Dios de Israel: “Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, y habitaré con vosotros en este lugar. No os creáis seguros con palabras engañosas, repitiendo: ‘Es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor’.
Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si juzgáis rectamente entre un hombre y su prójimo, si no explotáis al forastero, al huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este lugar, si no seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal, entonces habitaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace tanto tiempo y para siempre.
Mirad: Vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven de nada. ¿De modo que robáis, matáis, adulteráis, juráis en falso, quemáis incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos, y después entráis a presentaros ante mí en este templo, dedicado a mi nombre, y os decís: ‘Estamos salvos’, para seguir cometiendo esas abominaciones?
¿Creéis que es una cueva de bandidos este templo dedicado a mi nombre? Atención, que yo lo he visto”» —oráculo del Señor—.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11 (R.: 2)
R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

V. Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

V. Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

V. Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza.
Caminan de baluarte en baluarte. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

V. Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

Aleluya Sant 1, 21bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Acoged con docilidad la palabra, que ha sido injertada en vosotros y es capaz de salvar vuestras vidas. R. In mansuetúdine suscípite ínsitum verbum, quod potest salváre ánimas vestras.

EVANGELIO Mt 13, 24-30
Dejadlos crecer juntos hasta la siega
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntan:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
Pero él les respondió:
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo.
Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 23-julio-2017
El Señor, que es la Sabiduría encarnada, hoy nos ayuda a comprender que el bien y el mal no se pueden identificar con territorios definidos o determinados grupos humanos: «Estos son los buenos, estos son los malos». Él nos dice que la línea de frontera entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada persona, pasa por el corazón de cada uno de nosotros, es decir: todos somos pecadores. A mí se me antoja preguntaros: «quien no es pecador levante la mano». ¡Nadie! Porque todos lo somos, todos somos pecadores. Jesucristo, con su muerte en la cruz y su resurrección, nos ha liberado de la esclavitud del pecado y nos da la gracia de caminar en una vida nueva; pero con el Bautismo nos ha dado también la Confesión, porque siempre necesitamos ser perdonados por nuestros pecados. Mirar siempre y solamente el mal que está fuera de nosotros, significa no querer reconocer el pecado que está también en nosotros.
Jesús nos enseña un modo diverso de mirar el campo del mundo, de observar la realidad. Estamos llamados a aprender los tiempos de Dios –que no son nuestros tiempos– y también la «mirada» de Dios: gracias al influjo benéfico de una trepidante espera, lo que era cizaña o parecía cizaña, puede convertirse en un producto bueno. Es la realidad de la conversión. ¡Es la perspectiva de la esperanza!

Oración de los fieles
372. Dirijamos confiados nuestra oración a Dios Padre, que ha prometido habitar en los corazones de aquellos que, como María, guardan su Palabra.
R. Danos, Padre, tu Espíritu Santo.
- Por los pastores de la Iglesia: para que, formados en la escuela de María, Reina de los Apóstoles, sean fieles mensajeros de la Palabra de Dios y dispensadores incansables de su misericordia. Roguemos al Señor. R.
- Por los pueblos afligidos a causa de la guerra y de las adversidades: para que todo hombre se convenza de que la paz tiene su raíz en la conversión del corazón, que hace pasar del egoísmo a la generosidad y de la violencia al respeto del prójimo. Roguemos al Señor. R.
- Por todos los cristianos: para que, encontrando en la Virgen la fuente de la alegría, vivan con autenticidad su propia vocación, dando testimonio de fidelidad radical al mandato del amor. Roguemos al Señor. R.
- Por los enfermos: para que hallen en María ayuda y consuelo, y en los hermanos solidaridad generosa que aliente su esperanza. Roguemos al Señor. R.
- Por nosotros, aquí reunidos: para que, guardando la Palabra que hemos escuchado, seamos servidores fieles y testigos del Reino entre los hombres. Roguemos al Señor. R.
Oh Dios, fortalece en nosotros el deseo del bien, refuerza nuestra esperanza, confírmanos en la caridad, por intercesión de María, que nos precede en la peregrinación de la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, las súplicas y ofrendas de los fieles, que te presentamos en la memoria de santa María, Madre de Dios, para que te sean agradables y nos obtengan el auxilio de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Preces, Dómine, tuórum réspice oblationésque fidélium, in beátae Maríae Dei Genetrícis commemoratióne delátas, ut et tibi gratae sint, et nobis cónferant tuae propitiatiónis auxílium. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Cf. Lc 1, 48
El Señor ha mirado la humildad de su esclava, desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 48
Respéxit Dóminus humilitátem ancíllae suae, ecce enim beátam me dicent omnes generatiónes.
Oración después de la comunión
Alimentados con los sacramentos de la salvación te pedimos con humildad, Señor, que, al celebrar piadosamente la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, merezcamos gozar siempre del fruto de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Salutáribus refécti sacraméntis, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, qui memóriam beátae Vírginis Dei Genetrícis Maríae venerándo égimus, redemptiónis tuae fructum perpétuo experíri mereámur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 29 de julio
M
emoria de santa Marta, que recibió en su casa de Betania, cerca de Jerusalén, a Jesús, el Señor, y muerto su hermano Lázaro, proclamó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo» (s. I).
2. Conmemoración de los santos Lázaro, hermano de santa Marta, a quien lloró el Señor al enterarse de que había muerto, y al que resucitó, y María, su hermana, la cual, mientras Marta se ocupaba inquieta y nerviosa en preparar todo lo necesario, ella, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras (s. I).
3. En Gangra, de Papflagonia, san Calínico, mártir (s. II/III).
4. En Roma, en el tercer miliario de la vía Portuense, en el cementerio dedicado a su nombre, san Félix, mártir (s. III/IV).
5. En Roma también, en el cementerio de Generosa, santos Simplicio, Faustino, Beatriz y Rufo, mártires (s. III/IV).
6. En Troyes, ciudad de la Galia Lugdunense, san Lupo, obispo, que con san Germán de Auxerre fue a Bretaña para luchar contra la herejía de los pelagianos, defendió después con la oración a su ciudad del furor de Atila y, habiendo ejercido de modo admirable el sacerdocio durante cincuenta años, descansó en paz (c. 478).
7. En Orleans, ciudad también de la Galia Lugdunense, san Próspero, obispo (s. V).
8. En Nídaros (hoy Trondheim), ciudad de Noruega, san Olav, mártir, que siendo rey de su pueblo, lo liberó de la idolatría y propagó con gran diligencia la fe cristiana que había conocido en Inglaterra, pero finalmente, atacado por sus enemigos, murió asesinado (1030).
9*. En Roma, en la basílica de San Pedro, beato Urbano II, papa, que defendió la libertad de la Iglesia de las intromisiones de los laicos, luchó contra los clérigos simoníacos e indignos y, en el Concilio de Clermont, exhortó a los soldados cristianos a que, con el signo de la cruz, liberasen a sus hermanos cristianos de la opresión de los infieles y recuperasen el sepulcro del Señor, que estaba su poder (1099).
10. En la ciudad de Saint Brieuc, en la Bretaña Menor, san Guillermo Pinchón, obispo, que se preocupó de que se construyese la iglesia catedral y brilló por su benignidad y sencillez, teniendo que sufrir muchas vejaciones y el destierro por defender con decisión y fortaleza a sus ovejas y los derechos de la Iglesia (1234).
11*. En Omura, región del Japón, beatos mártires Luis Bertrán, presbítero de la Orden de Predicadores, Mancio de la Santa Cruz y Pedro de Santa María, religiosos de la misma Orden, que por su fe en Cristo fueron quemados vivos (1627).
12*. En la costa de Francia, ante la ciudad de Rochefort, beato Carlos Nicolás Antonio Ancel, presbítero de la Sociedad de Jesús y de María, mártir, que durante la Revolución Francesa, por ser sacerdote, fue encarcelado en condiciones inhumanas en un barco convertido en prisión, donde murió como auténtico mártir, víctima de una enfermedad contagiosa (1794).
13. En la ciudad de Quigyan, en la provincia china de Guizhou, santos mártires José Zhang Wenlan, Pablo Chen Changpin, seminaristas, Juan Bautista Lou Tingyin, administrador del seminario, y Marta Wang Louzhi, viuda, que, encerrados en una cueva calurosa y húmeda, sufrieron atroces vejaciones, siendo finalmente decapitados (1861).
14*. En la población de Esplugas, cerca de Barcelona, en España, beato Juan Bautista Egozcuezábal Aldaz, religioso de la Orden de San Juan de Dios, que durante la persecución contra la fe desencadenada en esa región fue asesinado por odio a la Iglesia (1936).
15*. En Calanda, población cercana a Teruel, en España también, beatos Lucio Martínez Mancebo, presbítero de la Orden de Predicadores, y compañeros (cuyos nombres son: Antonio López Couceiro, Felicísimo Díez González, Saturio Rey Robles, Tirso Manrique Melero, presbíteros; Gumersindo Soto Barros y Lamberto de Navascués y de Juan, religiosos, de la Orden de Predicadores; y Manuel Albert Ginés, presbítero), mártires, que, apoyándose en la fortaleza de Cristo, dieron su vida durante la misma persecución (1936).
16*. En Valencia, igualmente en España, beato José de Calasanz Marqués, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, que derramó su sangre por Cristo en esa misma persecución (1936).