miércoles, 13 de junio de 2018

Miércoles 18 julio 2018, Miércoles de la XV semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa para la Reconciliación).

SOBRE LITURGIA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

I

Según las enseñanzas del Divino maestro, la perfección de la vida cristiana tiene su fundamento en el amor a Dios y al prójimo (cf. Mt 22, 37, 38, 39); pero este amor ha de ser férvido, diligente, activo. Y, si así estuviere conformado, en cierto modo encierra ya en sí todas las virtudes (cf. 1Co 13, 4, 5 ,5, 7); y por ello, con toda razón, puede llamarse «vínculo de perfección» (Col 3, 14). Cualesquiera sean las circunstancias en que se encuentre el hombre, necesario es que dirija sus intenciones y sus actos hacia tal ideal.

A ello, pues, viene obligado de modo particular el sacerdote. Porque todos sus actos sacerdotales por su misma naturaleza —esto es, en cuanto que el sacerdote ha sido llamado a tal fin por divina vocación, y para ello ha sido adornado con un divino oficio y con carismas divinos— es necesario que tiendan a ello: pues él mismo tiene que asociar su actividad a la de Cristo, único y eterno Sacerdote: y necesario es que siga e imite a Aquel que, durante su vida terrenal, tuvo como fin supremo el manifestar su ardentísimo amor al Padre y hacer Partícipes a los hombres de los infinitos tesoros de su corazón.

El principal impulso que debe mover al espíritu sacerdotal es el de unirse íntimamente con el Divino Redentor, el aceptar íntegra y dócilmente los mandatos de la doctrina cristiana, y el de llevarlos a la práctica, en todos los momentos de su vida, con tal diligencia que la fe sea la guía de su conducta y ésta, en cierto modo, refleje el esplendor de la fe.

Guiado por el esplendor de esta virtud, siempre tenga fija su mirada en Cristo; siga con toda diligencia sus mandatos, sus actos y sus ejemplos; y hállese plenamente convencido de que no le basta cumplir aquellos deberes a que vienen obligados los simples fieles, sino que ha de tender cada vez más y más hacia aquella santidad que la excelsa dignidad sacerdotal exige, según manda la Iglesia: «El clérigo debe llevar vida más santa que los seglares y servir a éstos de ejemplo en la virtud y en la rectitud de las obras» (CIC, can. 124).

La vida sacerdotal, del mismo modo que se deriva de Cristo, debe toda y siempre dirigirse a El. Cristo es el Verbo de Dios, que no desdeñó tomar la naturaleza humana, que vivió su vida terrenal para cumplir la voluntad del eterno Padre, que difundió en torno a sí el aroma del lirio, que vivió en la pobreza, «que pasó haciendo el bien y sanando a todos»(Hch, 10, 38); que, en fin, se inmoló como hostia por la salvación de los hermanos. Ante vuestros ojos tenéis, amados hijos, el cuadro de aquella tan admirable vida: empeñaos con todo esfuerzo por reproducirla en vosotros, acordándoos de aquella exhortación: «Os he dado ejemplo para que vosotros hagáis como yo he hecho» (Jn 13, 15).

CALENDARIO

18 MIÉRCOLES DE LA XV SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- Is 10, 5-7. 13-16. ¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?
- Sal 93. R. El Señor no rechaza a su pueblo.
- Mt 11, 25-27. Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 19 de julio, pág. 429.
CALENDARIOS: Dominicos: Beato Fray Bartolomé de los Mártires (MO).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XV Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa para la reconciliación:
PARA LA RECONCILIACIÓN
Lo que va entre corchetes, se dice con ocasión de algún tiempo especial dedicado a la penitencia.
PRO RECONCILIATIONE
Quae in hac Missa inter parentheses inscribuntur, occasione peculiaris temporis paenitentialis dicuntur.
Antífona de entrada
Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me invoquen en la tribulación, los escucharé y seré para siempre su Señor.
Antiphona ad introitum
Salus pópuli ego sum, dicit Dóminus. De quacúmque tribulatióne clamáverint ad me, exáudiam eos, et ero illórum Dóminus in perpétuum.
Oración colecta
Dios de clemencia y reconciliación, que concedes a los hombres días especiales de salvación para que te reconozcan como creador y padre de todos, ayúdanos propicio [en este tiempo favorable], para que, aceptando de corazón tu mensaje de paz, podamos cumplir tu voluntad de instaurar todas las cosas en Cristo. Él, que vive y reina contigo.
O bien, sobre todo en tiempo pascual:
Oh, Dios, origen de la verdadera libertad, que quieres que todos los hombres formen un solo pueblo, libre de servidumbre, [y nos otorgas este tiempo de gracia y de bendición,] concédenos, al ver acrecentada su libertad, que tu Iglesia aparezca con más vigor ante el mundo como sacramento universal de salvación, y manifieste y realice entre los hombres el misterio de la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus cleméntiae et reconciliatiónis, qui praecípuos dies salútis homínibus praebes ad te ómnium creatórem et patrem agnoscéndum, (per hoc acceptábile tempus) propítius nos ádiuva, ut, libénter verbum pacis a te accipiéntes, ómnia in Christo instaurándi tuae deserviámus voluntáti. Per Dóminum.
Vel, praesertim tempore paschali:
Deus, verae libertátis auctor, qui omnes hómines unum vis efformáre pópulum a servitúte solútum, (quique grátiae et benedictiónis tempus nobis praebes,) concéde, quaesumus, ut, increménta libertátis accípiens, universále salútis sacraméntum in mundum Ecclésia tua vivídius appáreat atque in hómines caritátis maniféstet et operétur mystérium. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la XV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Is 10, 5-7. 13-16
¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?
Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«¡Ay de Asiria, vara de mi ira!
¡Mi furor es bastón entre sus manos!
Lo envío contra una nación impía,
lo mando contra el pueblo que provoca mi cólera,
para saquearlo y despojarlo,
para hollarlo como barro de las calles.
Pero él no lo entiende así,
no es eso lo que piensa en su corazón,
sino exterminar, aniquilar naciones numerosas.
Porque se decía: “Con la fuerza de mi mano lo he hecho,
con mi saber, porque soy inteligente.
He borrado las fronteras de las naciones,
he saqueado sus tesoros
y, como un héroe, he destronado a sus señores.
Mi mano ha alcanzado a las riquezas de los pueblos,
como si fueran un nido;
como quien recoge huevos abandonados,
recogí toda su tierra.
Ninguno batió el ala,
ninguno abrió el pico para piar”.
¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?
¿Se gloría la sierra contra quien la mueve?
Como si el bastón moviera a quien lo sostiene,
o la vara sostuviera a quien no es de madera!
Por eso, el Señor, Dios del universo,
debilitará a los hombres vigorosos
y bajo su esplendor
encenderá un fuego abrasador».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15 (R.: 14a)
R.
El Señor no rechaza a su pueblo. Non repéllet Dóminus plebem suam.

V. Trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad;
asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos. R.
El Señor no rechaza a su pueblo. Non repéllet Dóminus plebem suam.

V. Y comentan: «Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera».
Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R.
El Señor no rechaza a su pueblo. Non repéllet Dóminus plebem suam.

V. El que plantó el oído ¿no va a oír?
El que formó el ojo ¿no va a ver?
El que educa a los pueblos ¿no va a castigar?
El que instruye al hombre ¿no va a saber? R.
El Señor no rechaza a su pueblo. Non repéllet Dóminus plebem suam.

V. Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el juicio retornará a la justicia,
y la seguirán todos los rectos de corazón.
R.
El Señor no rechaza a su pueblo. Non repéllet Dóminus plebem suam.

Aleluya Cf. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R. Benedíctus es, Pater, Dómine caeli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.

EVANGELIO Mt 11, 25-27
Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie Conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 87.
La verdadera prudencia es la que permanece atenta a las insinuaciones de Dios y, en esa vigilante escucha, recibe en el alma promesas y realidades de salvación: Yo te glorifico, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has tenido encubiertas estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeñuelos (Mt 11, 25).
Sabiduría de corazón que orienta y rige otras muchas virtudes. Por la prudencia el hombre es audaz, sin insensatez; no excusa, por ocultas razones de comodidad, el esfuerzo necesario para vivir plenamente según los designios de Dios. La templanza del prudente no es insensibilidad ni misantropía; su justicia no es dureza; su paciencia no es servilismo.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIII
301. Imploremos, hermanos, al Dios de misericordia, para que nos haga invocar su nombre con sentimientos dignos de él.
R. Amén.
- Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, católica y apostólica, extendida por todo el universo: concédele, según tu misericordia infinita, los dones del Espíritu Santo, y poder cantar eternamente tus alabanzas. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los que gobiernan las naciones, frena a los pueblos que buscan la guerra, ayuda y fortalece a los cristianos: para que llevemos todos una vida honesta y pacífica, glorificando tu nombre. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los necesitados, ancianos e inválidos, de los enfermos y de los que sufren; acuérdate de los prisioneros, emigrantes y desterrados, y de los a causa de tu nombre son perseguidos. R.
- Acuérdate, Señor, en tu gran misericordia, de nosotros, pobres pecadores e indignos siervos tuyos, y ven a socorrernos, para que donde abundó nuestro pecado sobreabunde tu gracia. R.
Ven, Dios de bondad, en ayuda de tus fieles, ven en ayuda de los que te imploran: que no sean privados de auxilio en la tierra los llamados al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recuerda, Señor, que tu Hijo, que es nuestra paz y nuestra reconciliación, ha borrado el pecado del mundo con su sangre, y, al mirar propicio los dones de tu Iglesia, concédenos, [en la celebración gozosa de este tiempo de gracia,] poder llevar a todos la libertad de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Memoráre, Dómine, Fílium tuum, qui est pax et reconciliátio nostra, mundi peccátum suo sánguine delevísse, et múnera Ecclésiae tuae propitiátus aspíciens, da, ut, (grátiam huius témporis cum laetítia celebrántes,) libertátem Christi ad omnes possímus exténdere. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
Se puede utilizar una de las dos plegarias eucarísticas de la reconciliación.
Adhiberi potest utraque forma Precis eucharisticae de reconciliatione.
PLEGARIA EUCARÍSTICA DE LA RECONCILIACIÓN II. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE II.
Antífona de la comunión Cf. Mt 11, 28
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré, dice el Señor.
O bien: Cf. Jn 16, 24
Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Mt 11, 28
Veníte ad me, omnes qui laborátis et oneráti estis, et ego refíciam vos, dicit Dóminus.
Vel: Jn 16, 24
Pétite et accipiétis, ut gáudium vestrum sit plenum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
El sacramento de tu Hijo que hemos recibido, aumente, Señor, nuestras fuerzas, para que, por este misterio de unidad, nos llenemos de tu amor saludable y seamos en todas partes constructores de tu paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Sacraméntum Fílii tui, quod súmpsimus, quaesumus, Dómine, vires nostras adáugeat, ut, ex hoc unitátis mystério, válidum hauriámus amórem et ubíque tuae pacis operatóres efficiámur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de julio

1. Conmemoración de san Epafras, que trabajó mucho en Colosas, Laodicea e Hierápolis en la divulgación del Evangelio, y a quien san Pablo llama carísimo consiervo, concautivo y fiel ministro de Cristo (s. I).
2. En Meros, de Frigia, santos Macedonio, Teódulo y Taciano, mártires, que, siendo emperador Juliano el Apóstata, por orden del prefecto Almaquio, y después de sufrir muchos tormentos, fueron tumbados sobre parrillas al rojo vivo, consiguiendo así serenamente el martirio (c. 362).
3. En el monasterio de Annesis, cerca del río Iris, en el Ponto, santa Macrina, virgen, hermana de los santos Basilio Magno, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste, gran conocedora de las Sagradas Escrituras, que abrazó la vida solitaria y fue ejemplo admirable de amor a Dios y de alejamiento de las vanidades del mundo (379).
4*. En Constantinopla, san Dío, por sobrenombre “Taumaturgo”, archimandrita, natural de Antioquía, que fue ordenado sacerdote en esta ciudad y en ella fundó un monasterio bajo la regla de los acemetas (s. V in.).
5. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Símaco, papa, a quien los cismáticos amargaron la vida y murió como un auténtico confesor de la fe (514).
6. En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, santa Áurea, vírgen, hermana de los santos mártires Adolfo y Juan, la cual, en una de las persecuciones realizadas por los musulmanes fue llevada ante el juez y, asustada, negó la fe, pero luego, arrepentida, se presentó de nuevo ante el mismo juez y, repetido el juicio, se mantuvo firme, venciendo al enemigo al derramar su sangre por Cristo (856).
7*. En Utrech, de Güeldres, en Lotaringia, san Bernoldo o Bernulfo, obispo, que libró del dominio de los señores laicos a las iglesias y a los monasterios de su diócesis, fundó nuevas iglesias e introdujo los usos y costumbres cluniacenses en los monasterios (1054).
8*. En el monasterio de Marienburg, en Franconia, beata Stilla, virgen consagrada, sepultada en la iglesia que ella misma había fundado (c. 1140).
9*. En Foligno, de la Umbría, beato Pedro Crisci, el cual, distribuidos todos sus bienes entre los pobres, se puso al servicio de la catedral y llevó vida humilde y penitente en la torre de las campanas (c. 1323).
10. En Chester, en Inglaterra, san Juan Plessington, presbítero y mártir, que habiendo sido ordenado sacerdote en Segovia, al volver a Inglaterra fue condenado por ello a la horca, siendo rey Jacobo II (1679).
11. En Lujiazhuang, pueblo cercano a Yingxian, en la provincia china de Hebei, san Juan Bautista Zhou Wurui, mártir, que, joven aún, confesó con franqueza ante los seguidores del movimiento de los Yihetuan que era cristiano, por lo cual, después de amputarle varios miembros, le remataron a golpes de hacha (1900).
12. En el lugar de Liucun, cerca de la ciudad de Renqin, también en Hebei, santos mártires Isabel Qin Bianzhi y su hijo de catorce años Simón Qin Chunfu, que en la misma persecución, fuertes en la fe, vencieron la crueldad de sus enemigos (1900).
13*. En el lugar de Borowikowszczyzna, en Polonia, beatos Aquiles Puchala y Hermann Stepien, presbíteros de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártires, que durante la ocupación militar de Polonia, su patria, fueron asesinados por odio a la fe (1943).