martes, 12 de junio de 2018

Martes 17 julio 2018, Martes de la XV semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa votiva de los santos Ángeles).

SOBRE LITURGIA 

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

Ciertamente que las necesidades actuales, hoy tan crecidas, de la sociedad, exigen cada vez más la perfección de los sacerdotes; pero téngase bien en cuenta que ellos están ya antes obligados —por la misma naturaleza del santísimo ministerio que Dios les ha confiado— a tender hacia la santidad, y ello siempre en todas las circunstancias y por todos los medios.

Como han enseñado Nuestros Predecesores, y singularmente Pío X [2] y Pío XI [3], así como Nos mismo también lo hemos mostrado en las encíclicas Mysticis Corporis [4] y Mediator Dei [5] el sacerdocio es, ciertamente, el gran don del Divino redentor: pues éste, a fin de perpetuar hasta el final de los siglos, la obra de la redención, por él consumada en su sacrificio de la Cruz, confió su potestad a la Iglesia, a la que quiso hacer partícipe de su único y eterno sacerdocio. El sacerdote es como otro Cristo, porque está sellado con un carácter indeleble, por el que se convierte casi en imagen viva de nuestro Salvador; el sacerdote representa a Cristo, el cual dijo: «Como el Padre me envió, así yo os envío a vosotros» (Jn 20, 21), «el que a vosotros os escucha a mi me escucha» (Lc 10, 16). Consagrado, como por una divina vocación, a este augustísimo misterio, está constituido en lugar de los hombres en las cosas que tocan a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados (Hb 5, 1). Necesario es, por lo tanto, que a él recurra todo el que quiera vivir la vida del Divino Redentor y desee recibir fuerza, consuelo y alimento para su alma; en él también habrá de buscar la necesaria medicina quienquiera que desee levantarse de sus pecados y tornarse al recto camino. Por ese motivo, todos los sacerdotes con plena razón podrán aplicarse a sí mismos aquellas palabras del Apóstol de las Gentes: «Cooperadores somos... de Dios» (1Co 3, 9).

Pero tan excelsa dignidad exige de los sacerdotes que con fidelidad suma correspondan a su altísimo oficio. Destinados a procurar la gloria de Dios en la tierra, a alimentar y aumentar el Cuerpo Místico de Cristo, es necesario absolutamente que sobresalgan de tal modo por la santidad de sus costumbres, que por su medio se difunda por todas partes «el buen aroma de Cristo» (2Co 1, 15).

El mismo día en que vosotros, amados hijos, fuisteis ensalzados a la dignidad sacerdotal, el obispo, en nombre de Dios, os indicó solemnemente, cuál era vuestro deber fundamental: «Comprended lo que hacéis, imitad lo que traéis entre manos; para que, al celebrar el misterio de la muerte del Señor, procuréis purificar vuestros miembros de todos los vicios y concupiscencias. Sea vuestra doctrina medicina espiritual para el pueblo de Dios; sea el aroma de vuestra vida el preferido de la Iglesia de Cristo, para que, con la predicación y con el ejemplo, edifiquéis la casa que es la familia de Dios» [6]. Totalmente inmune de pecado, vuestra vida — mucho más que la de los simples fieles— esté escondida con Cristo en Dios (cf. Col 3, 3) y así adornados con la excelsa virtud que exige vuestra dignidad, consagraos a llevar a cabo la obra de la redención, pues a ello os ha destinado la consagración sacerdotal.

Esta es la decisión que espontánea y libremente os comprometisteis a realizar; sed santos, porque, como sabéis, sagrado es vuestro ministerio.

[2] Exhort. Haerent animo; Acta Pii X, vol. IV, 237 ss.
[3] Enc. Ad catholici sacerdotii, AAS, 28. (1936), 5 ss.
[4] AAS 35 (1943) 193 ss.
[5] AAS 39 (1947) 521 ss.
[6] Pontificale Romanum, De ord. presbyt.


CALENDARIO

17 MARTES DE LA XV SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- Is 7, 1-9. Si no creéis no subsistiréis.
- Sal 47. R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
- Mt 11, 20-24. El día del juicio les será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Sodoma que a vosotras.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 18 de julio, pág. 427.
CALENDARIOS: Orihuela-Alicante, en la ciudad de Orihuela y Sevilla: Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires (F).
Segovia: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Calahorra y La Calzada-Logroño: Beato Gregorio Escribano, mártir (MO).
Carmelitas Descalzos: Beata Teresa de San Agustín, y compañeras, vírgenes y mártires (MO). Carmelitas: (ML).
Agustinos: Beata Magdalena Albrici, virgen (ML).
Dominicos: Beato Ceslao de Polonia, presbítero (ML).
Zaragoza: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Vicente Jiménez Zamora, arzobispo (2004).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XV Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa votiva:
DE LOS SANTOS ÁNGELES
Esta misa se dice con vestiduras de color blanco
DE SANCTIS ANGELIS
In hac Missa adhibetur color albus.
Antífona de entrada Sal 102, 20
Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra.
Ant. ad introitum Cf. Ps 102,20
Benedícite Dóminum, omnes Angeli eius; poténtes virtúte, qui fácitis verbum eius, ad audiéndam vocem sermónum eius.
Oración colecta
Oh, Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y de los hombres, concédenos, por tu bondad, que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui miro órdine Angelórum ministéria hominúmque dispénsas, concéde propítius, ut, a quibus tibi ministrántibus in caelo semper assístitur, ab his in terra vita nostra muniátur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Is 7, 1-9
Si no creéis, no subsistiréis
Lectura del libro de Isaías.

Cuando reinaba en Judá Ajaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, subieron a atacar Jerusalén Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, pero no lograron conquistarla. Se lo comunicaron a la casa de David:
«Los arameos han acampado en Efraín», y se agitó su corazón y el corazón del pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento.»
Entonces el Señor dijo a Isaías:
«Ve al encuentro de Ajaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la alberca de arriba, junto a la calzada del campo del batanero y dile: “Conserva la calma, no temas y que tu corazón no desfallezca ante esos dos restos de tizones humeantes: la ira ardiente de Rasín y Siria, y del hijo de Romelías. Porque, aunque Siria y Efraín y el hijo de Romelías tramen tu ruina, diciendo: ‘Marchemos contra Judá, aterroricémosla, entremos en ella y pongamos como rey al hijo de Tabee!’, así ha dicho el Señor:
‘Ni ocurrirá ni se cumplirá:
Damasco es capital de Siria, y a la cabeza de Damasco está Rasín. (Dentro de sesenta y cinco años, Efraín, destruido, dejará de ser un pueblo). Samaría es capital de Efraín, y a la cabeza de Samaría está el hijo de Romelías. Si no creéis no subsistiréis’”».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 47, 2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 9d)
R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in ætérnum.

V. Grande es el Señor
y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in ætérnum.

V. El monte Sión, confín del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in ætérnum.

V. Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos. R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in ætérnum.

V. Allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis. R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in ætérnum.

Aleluya Cf. Sal 94, 8a 7d
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. R. Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.

EVANGELIO Mt 11, 20-24
El día del juicio les será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Sodoma que a vosotras
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.
Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Jerónimo (Catena aurea)
En el otro ejemplo encontramos: "Y tú, Cafarnaúm, que fuiste exaltada hasta el cielo, descenderás hasta el infierno". Este pasaje tiene dos interpretaciones. O bien bajarás hasta el infierno, porque te resististe con el mayor orgullo a mi predicación; o bien, porque habiendo sido exaltada hasta el cielo por el tiempo que yo he estado hospedado en medio de vosotros, haciendo los milagros y maravillas que habéis presenciado, después de este gran privilegio que habéis tenido, seréis condenados a mayores suplicios, porque no quisisteis creer estas manifestaciones.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XII
300. Hermanos: En esta oración pública y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo o por sus necesidades, sino oremos a Cristo el Señor por todo el pueblo.
R. Cristo óyenos.
- Pidamos para todo el pueblo cristiano la abundancia de la bondad divina. R.
- Imploremos la largueza de los dones espirituales para todos los no creyentes. R.
- Supliquemos la fortaleza del Señor para todos los que gobiernan las naciones. R.
- Pidamos al Señor, que gobierna el mundo, tiempo bueno y maduración de los frutos. R.
- Roguemos al Señor por todos nuestros hermanos que no han podido venir a esta celebración. R.
- Oremos al juez de todos los hombres por el descanso eterno de los fieles difuntos. R.
- Pidamos la clemencia del Salvador para todos nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor. R.
- Imploremos la misericordia de Cristo, el Señor, en favor nuestro y de nuestros familiares, confiando en la bondad del Señor. R.
Atiende benignamente nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza y te suplicamos humildemente que, llevado ante tu majestad por manos de los ángeles, lo recibas con bondad, y sea provechoso para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, laudis offérimus, supplíciter deprecántes, ut eásdem, angélico ministério in conspéctum tuae maiestátis delátas, et placátus accípias, et ad salútem nostram proveníre concédas. Per Christum.
Prefacio de los santos Ángeles: La gloria de Dios manifestada en los Ángeles.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y proclamar tus alabanzas en tus ángeles y los arcángeles pues lo que se honra verdaderamente en ellos redunda en tu grandeza y gloria. Siendo ellos dignísimos de todo honor, tu eres inmenso y has de ser reconocido sobre todas las cosas, por Cristo Señor nuestro.
Por él, la multitud de los ángeles celebra tu majestad; a ellos nos unimos en gozosa adoración cantando a una sola voz tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio de Angelis: De gloria Dei per Angelos.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et in Archángelis Angelísque tuis tua praecónia non tacére, quia ad excelléntiam tuam recúrrit et glóriam quod angélica creatúra tibi probábilis honorétur: et, cum illa sit amplo decóre digníssima, tu quam sis imménsus et super ómnia praeferéndus osténderis, per Christum Dóminum nostrum.
Per quem multitúdo Angelórum tuam célebrat maiestátem, quibus adorántes in exsultatióne coniúngimur, una cum eis laudis voce clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Sal 137, 1
Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti.
Antiphona ad communionem Ps 137,1
In conspéctu Angelórum psallam tibi, Deus meus.
Oración después de la comunión
Alimentados con el pan del cielo, te pedimos humildemente, Señor, que, sostenidos por su fuerza, avancemos con valentía por la senda de la salvación bajo la fiel custodia de los ángeles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pane caelésti refécti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, eius fortitúdine roboráti, sub Angelórum fidéli custódia, fortes, salútis progrediámur in via. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 18 de julio

1. En la vía Tiburtina, a nueve miliarios de la ciudad de Roma, conmemoración de los santos Sinforosa y sus siete compañeros: Crescente, Julián, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, todos mártires, que padecieron de diversos modos el sufrimiento que los hermanó en Cristo (s. III/IV).
2. En Milán, ciudad de la Liguria, san Materno, obispo, que, alcanzada la paz de la Iglesia, trasladó con gran solemnidad desde Lodi a esta ciudad los cuerpos de los mártires Nabor y Félix (s. IV).
3. En Doróstoro, en Mesia, san Emiliano, mártir, que despreciando los edictos de Juliano el Apóstata y las amenazas de su vicario Catulino, derrumbó el altar de los ídolos para impedir los sacrificios, por lo que fue arrojado a un horno ardiente, alcanzando así la palma del martirio (362).
4. En Brescia, en la región de Venecia, san Filastrio, obispo, cuya vida y muerte alabó su sucesor san Gaudencio (c. 397).
5. En la ciudad de Forlimpopoli, en la Emilia, san Rufilo, obispo, que parece haber sido el primero que gobernó esta Iglesia, desde la que ganó para Cristo a la gente de los alrededores (s. V).
6. En Metz, ciudad de Austrasia, san Arnulfo, obispo, consejero de Dagoberto, rey de Austrasia, cargo al que renunció para abrazar la vida eremítica en los Vosgos (640).
7. En Constantinopla, santa Teodosia, monja, que sufrió el martirio por oponerse a que se tirase, como había ordenado el emperador León Isáurico, una imagen de Cristo desde lo alto de la llamada Puerta de Bronce (s. VIII).
8. En Utrecht, ciudad de Güeldres, en Austrasia, san Federico, obispo, que, ilustre por sus conocimientos sobre las Sagradas Escrituras, se dedicó incansablemente a la evangelización de los frisones (838).
9. En Segni, en el Lacio, san Bruno, obispo, que trabajó intensamente en la reforma de la Iglesia, por lo que tuvo que sufrir mucho y se vio incluso obligado a dejar su diócesis, encontrando refugio en Montecasino, monasterio del que fue abad durante un tiempo (1123).
10*. En Cracovia, ciudad de Polonia, beato Simeón de Lipnica, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, insigne por su predicación y por su devoción al nombre de Jesús, que, impulsado por su caridad, se entregó al cuidado de los apestados moribundos, deseando ardientemente incluso morir por ellos (1482).
11*. Cerca de Rochefort, en la costa de Francia, beato Juan Bautista de Bruselas, presbítero de Limoges y mártir, que durante la Revolución Francesa fue apresado en una nave destinada al traslado de esclavos, en la que, consumido de miseria y atacado por la peste, descansó en el Señor (1794).
12. En la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, santo Domingo Nicolás Dinh Dat, mártir, que, siendo soldado, le forzaron a renunciar a la fe cristiana, consiguiendo, después de crueles tormentos, que pisase una cruz, pero inmediatamente se arrepintió y, devuelto lo que había recibido por apostatar, escribió al emperador Minh Mang pidiéndole que le juzgasen de nuevo como cristiano que era, a causa de lo cual murió estrangulado (1859).
13*. En la aldea de Krystonopil, en Ucrania, beata Tarsicia (Olga) Mackiv, vírgen de la Congregación de las Hermanas Siervas de María Inmaculada y mártir, que, en tiempo de guerra, consiguió ante sus perseguidores dos victorias: la de la virginidad y la del martirio (1944).