lunes, 11 de junio de 2018

Lunes 16 julio 2018, Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

El escapulario del Carmen y otros escapularios


205. En la historia de la piedad mariana aparece la "devoción" a diversos escapularios, entre los que destaca el de la Virgen del Carmen. Su difusión es verdaderamente universal y sin duda se le aplican las palabras conciliares sobre las prácticas y ejercicios de piedad "recomendados a lo largo de los siglos por el Magisterio".

El escapulario del Carmen es una forma reducida del hábito religioso de la Orden de Hermanos de la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo: se ha convertido en una devoción muy extendida e incluso más allá de la vinculación a la vida y espiritualidad de la familia carmelitana, el escapulario conserva una especie de sintonía con la misma.

El escapulario es un signo exterior de la relación especial, filial y confiada, que se establece entre la Virgen, Reina y Madre del Carmelo, y los devotos que se confían a ella con total entrega y recurren con toda confianza a su intercesión maternal; recuerda la primacía de la vida espiritual y la necesidad de la oración.

El escapulario se impone con un rito particular de la Iglesia, en el que se declara que "recuerda el propósito bautismal de revestirse de Cristo, con la ayuda de la Virgen Madre, solícita de nuestra conformación con el Verbo hecho hombre, para alabanza de la Trinidad, para que llevando el vestido nupcial, lleguemos a la patria del cielo".

La imposición del escapulario del Carmen, como la de otros escapularios, "se debe reconducir a la seriedad de sus orígenes: no debe ser un acto más o menos improvisado, sino el momento final de una cuidadosa preparación, en la que el fiel se hace consciente de la naturaleza y de los objetivos de la asociación a la que se adhiere y de los compromisos de vida que asume".

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "MENTI NOSTRAE" (23-septiembre-1950)
DE SU SANTIDAD PÍO XII

SOBRE LA SANTIDAD DE LA VIDA SACERDOTAL

En nuestra alma resuena siempre aquella voz del Divino Redentor cuando dijo a Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿Me amas más que éstos?... Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas» (cf. Jn 21, 15 y 17); y también aquella otra con que, por su parte, el Príncipe de los Apóstoles exhortaba a los Obispos y a los fieles de su tiempo, al decirles: «Apacentad la grey de Dios, que está entre vosotros..., haciéndoos modelo de vuestra grey» (1P 5, 2. 3).

Meditando con atención, tales palabras, juzgamos que es oficio muy principal de Nuestro ministerio el hacer todo lo posible cada día para que sea más eficaz la labor de los sagrados Pastores y sacerdotes, que como fin necesario tiene el conducir al pueblo cristiano para que evite el mal, venza los peligros y adquiera la santidad y ello es más necesario aún en nuestros tiempos, cuando pueblos y naciones, a causa de la reciente cruelísima guerra, no sólo experimentan graves dificultades, sino que se hallan sometidos a una profunda perturbación espiritual mientras los enemigos del catolicismo, con mayor audacia a causa de las circunstancias de la sociedad, con odio criminal y con disimuladas asechanzas se empeñan por apartar de Dios y de su Cristo a los hombres todos.

Restauración cristiana, cuya necesidad todos los buenos admiten actualmente, que Nos incita a dirigir Nuestro pensamiento y Nuestro afecto de modo especial a los sacerdotes de todo el mundo, porque bien sabemos la humilde, vigilante y entusiasta actividad de ellos, pues viven entre el pueblo y, al conocer plenamente sus dificultades, sus penas y sus angustias, así espirituales como materiales, pueden con las normas evangélicas renovar las costumbres de todos y establecer definitivamente, en el mundo, el reinado de Jesucristo, «reino de justicia, de amor y de paz» [1].

Pero de ningún modo será posible que el ministerio sacerdotal logre con plenitud alcanzar aquellos efectos que corresponden adecuadamente a las necesidades de nuestra época, si los sacerdotes no brillan, ante el pueblo, que les rodea, con el brillo de una santidad insigne, y si no son dignos ministros de Cristo, fieles «dispensadores de los misterios divinos de Dios» (cf. 1Co 4, 1), eficaces «colaboradores de Dios» (cf. 1Co 3, 9), preparados para toda obra buena (cf. 2Tm 3, 17).

Y por ello, pensamos que de ningún modo podremos manifestar mejor Nuestra gratitud a los sacerdotes del mundo entero —que, en ocasión del quincuagésimo aniversario de Nuestro sacerdocio, con sus oraciones al Señor dieron testimonio de su filial piedad hacia Nos— que dirigiendo a todo el Clero una paternal exhortación a la santidad, sin la cual no puede ser fecundo el ministerio que les está confiado. El Año Santo, que hemos anunciado con la esperanza de que todos ajusten sus costumbres a las enseñanzas del Evangelio, deseamos que, como primer fruto, produzca éste: el de que todos cuantos son guía del pueblo cristiano atiendan con mayor empeño a dirigirse hacia la cima de la santidad, pues sólo con tal espíritu y con tales armas podrán renovarse en el espíritu de Jesucristo a la grey que les está confiada.

[1] Praef. Miss. in festo Iesu Christi Regis.

CALENDARIO

16 LUNES. BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común de la BVM o de un domingo del T.O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Is 1, 10-17. Lavaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones.
- Sal 49. R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
- Mt 10, 34 — 11, 1. No he venido a sembrar paz, sino espada.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 17 de julio, pág. 425.
CALENDARIOS: Arzobispado Castrense-Armada y Carmelitas: (S). Santander, Claretianos y Heraldos del Evangelio: (F). Benedictinos: (ML).
Cartujos: Mártires de la Orden (MO).
O. Cist. y OCSO: Beatas vírgenes de Orange, mártires (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, monte en el que Elías consiguió que el pueblo de Israel volviese a dar culto al Dios vivo y al que, más tarde, algunos, buscando la soledad, se retiraron para hacer vida eremítica, y dieron origen, con el correr de los tiempos, a una orden religiosa de vida contemplativa, que tiene como patrona y protectora a la Madre de Dios.

Oración colecta propia. Resto del común de la Bienaventurada Virgen María n. 3.

16 de julio
Nuestra Señora del Carmen
Memoria
Die 16 iulii
Beatae Mariae Virginis de Monte Carmelo
Memoria
Antífona de entrada Cf. Jdt 13, 23. 25
El Señor Dios altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra, porque ha sido glorificado tu nombre de tal modo que tu alabanza está siempre en la boca de todos.
Antiphona ad introitum Cf. Jdt 13, 23. 25
Benedícta es tu, Virgo María, a Dómino Deo excélso prae ómnibus muliéribus super terram; quia nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum.
Oración colecta
Te suplicamos, Señor, que nos ayude la admirable intercesión de la gloriosa Virgen María, para que, protegidos por su ayuda, consigamos llegar hasta el monte que es Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Adiuvet nos, quaesumus, Dómine, gloriósae Vírginis Maríae intercéssio veneránda, ut, eius muníti praesídiis, ad montem, qui Christus est, perveníre valeámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la XV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Is 1, 10-17
Lavaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones
Lectura del libro de Isaías.

Oíd la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escucha la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«¿Qué me importa la abundancia de vuestros sacrificios?
-dice el Señor-.
Estoy harto de holocaustos de carneros,
de grasa de cebones;
la sangre de toros, de corderos y chivos
no me agrada.
Cuando venís a visitarme,
¿quién pide algo de vuestras manos
para que vengáis a pisar mis atrios?
No me traigáis más inútiles ofrendas,
son para mí como incienso execrable.
Novilunios, sábados y reuniones sagradas:
no soporto iniquidad y solemne asamblea.
Vuestros novilunios y solemnidades
los detesto;
se me han vuelto una carga
que no soporto más.
Cuando extendéis las manos
me cubro los ojos;
aunque multipliquéis las plegarias,
no os escucharé.
Vuestras manos están llenas de sangre.
Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23 (R.: 23)
R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

V. No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

V. ¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

V. Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

Aleluya Mt 5, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. R. Beáti qui persecutiónem patiúntur propter iustítiam, quóniam ipsórum es regnum cælórum.

EVANGELIO Mt 10, 34-11, 1
No he venido a sembrar paz, sino espada
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz:
no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 2-julio-2017
El afecto de un padre, la ternura de una madre, la dulce amistad entre hermanos y hermanas, todo esto, aun siendo muy bueno y legítimo, no puede ser antepuesto a Cristo. No porque Él nos quiera sin corazón y sin gratitud, al contrario, es más, sino porque la condición del discípulo exige una relación prioritaria con el maestro. Cualquier discípulo, ya sea un laico, una laica, un sacerdote, un obispo: la relación prioritaria. Quizás la primera pregunta que debemos hacer a un cristiano es: «¿Pero tú te encuentras con Jesús? ¿Tú rezas a Jesús?». La relación. Se podría casi parafrasear el Libro del Génesis: Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a Jesucristo, y se hacen una sola cosa (cf. Gn 2, 24). Quien se deja atraer por este vínculo de amor y de vida con el Señor Jesús, se convierte en su representante, en su "embajador", sobre todo con el modo de ser, de vivir. Hasta el punto en que Jesús mismo, enviando a sus discípulos en misión, les dice: «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado» (Mt 10, 40). Es necesario que la gente pueda percibir que para ese discípulo Jesús es verdaderamente "el Señor", es verdaderamente el centro de su vida, el todo de la vida. No importa si luego, como toda persona humana, tiene sus límites y también sus errores –con tal de que tenga la humildad de reconocerlos–; lo importante es que no tenga el corazón doble.


Oración de los fieles
337. Oremos al Señor nuestro Dios, implorando la intercesión de la Virgen María.
- Por la Iglesia, que contempla en María la imagen radiante de la nueva humanidad salvada en Cristo. Roguemos al Señor.
- Por todos los que sufren y se encuentran en cualquier necesidad. Roguemos al Señor.
- Por los navegantes y trabajadores del mar. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y los agonizantes. Roguemos al Señor.
- Por los difuntos necesitados de purificación. Roguemos al Señor.
- Por nosotros aquí reunidos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra súplicas, que te dirigimos confiando en la poderosa intercesión de santa María. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Gozosos al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, Señor, el sacrificio de alabanza, y te pedimos, por este sagrado intercambio, que se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Laudis tibi, Dómine, hóstias offérimus, de Genetrícis Fílii tui commemoratióne laetántes; praesta, quaesumus, ut per haec sacrosáncta commércia ad redemptiónis aetérnae proficiámus augméntum. Per Christum.
PREFACIO II DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Iglesia alaba a Dios inspirándose en las palabras de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Señor, y proclamar tus maravillas en la perfección de tus santos; y, al conmemorar a la bienaventurada Virgen María, exaltar especialmente tu generosidad inspirándonos en su mismo cántico de alabanza.
En verdad hiciste obras grandes en favor de todos los pueblos, y has mantenido tu misericordia de generación en generación, cuando, al mirar la humildad de tu esclava, por ella nos diste al autor de la salvación humana, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE BEATA MARIA VIRGINE
Ecclesia, verbis Mariae, laudes Deo persolvit
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, in ómnium Sanctórum provéctu te mirábilem confitéri, et potíssimum, beátae Vírginis Maríae memóriam recoléntes, cleméntiam tuam ipsíus grato magnificáre praecónio.
Vere namque in omnes terrae fines magna fecísti, ac tuam in saecula prorogásti misericórdiae largitátem, cum, ancíllae tuae humilitátem aspíciens, per eam dedísti humánae salútis auctórem, Fílium tuum, Iesum Christum, Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Lc 1, 48
Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humildad de su esclava.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 48
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia ancíllam húmilem respéxit Deus.
Oración después de la comunión
Fortalecidos, Señor, con el alimento del cielo, te pedimos humildemente reconocer de palabra y seguir con nuestras obras a tu Hijo, nacido de la Virgen fecunda, al que hemos recibido en este sacramento. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Refécti, Dómine, caeléstibus alimóniis, te súpplices exorámus, ut Fílium tuum, ex alma Vírgine natum, quem sacraménto suscépimus, confiteámur verbis et móribus teneámus. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de julio

1. En Cartago, nacimiento en el cielo de los mártires escilitanos Esperado, Narzalo, Citino, Venturio, Félix, Aquilino, Letancio, Genara, Generosa, Vestina, Donata y Segunda, todos los cuales, por orden del procónsul Saturnino y por haber confesado a Cristo, primero fueron encarcelados, al día siguiente atados a un madero y, finalmente, al mantenerse firmes en su fe en Cristo y negarse a dar culto al emperador como si fuera un ser divino, condenados a la pena capital, y puestos todos de rodillas en el lugar en que iban a ser ejecutados, dando gracias a Dios fueron decapitados (180).
2. En Amastris, en Paflagonia, san Jacinto, mártir (c. s. III).
3. En Sevilla, ciudad de la provincia hispánica de Bética, santas Justina y Rufina, vírgenes, que, detenidas por el prefecto Diogeniano, después de ser sometidas a terribles tormentos fueron encerradas en una cárcel, donde les hicieron pasar hambre y torturas. Justa exhaló su espíritu encarcelada y Rufina, por seguir proclamando su fe en el Señor, fue decapitada (c. 287).
4. En Milán, ciudad de Liguria, santa Marcelina, virgen, hermana del obispo san Ambrosio, a la que el papa Liberio impuso el velo de consagrada en la basílica romana de San Pedro, en la fiesta de la Epifanía del Señor (s. IV ex.).
5. En Roma, en la basílica situada en el monte Aventino, se celebra con el nombre de Alejo a un hombre de Dios que, como cuenta la tradición, dejó su opulenta casa para vivir como un pobre mendigo pidiendo limosna (s. IV).
6. En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Teodosio, obispo (s. VI).
7. En Pavía, ciudad de la Liguria, san Ennodio, obispo, que compuso himnos en honor de los santos y de sus lugares de culto, y repartió generosamente sus bienes (521).
8*. En Deurne, cerca de Anvers, de Brabante, en Austrasia, san Fredegando, monje, al parecer procedente de Irlanda, que colaboró con san Foilán y otros misioneros itinerantes (s. VIII).
9*. En el monasterio de Winchelcumbe, de Mercie, en Inglaterra, san Kenelmo, príncipe de esta región, mártir según la tradición (c. 812).
10. En Roma, en la basílica de San Pedro, san León IV, papa, protector de la ciudad y defensor del primado de Pedro (855).
11. En Stockerau, cerca de Viena, en Baviera (hoy Austria), san Colmano, irlandés, que, cuando se dirigía como peregrino en nombre de Dios a Tierra Santa, le confundieron con un enemigo que estaba exploraba el terreno, por lo cual le colgaron de un árbol, llegando de este modo a la Jerusalén celestial (1012).
12*. En Nitra, en la ribera del río Waag, en los montes Cárpatos, santos Zoerardo, o Andrés, y Benito, ermitaños, que, venidos de Polonia a Hungría a petición del rey san Esteban, llevaron en la soledad del monte Zabor una vida eremítica durísima (1031/1034).
13. En Cracovia, ciudad de Polonia, santa Eduvigis, reina, que nacida en Hungría, heredó el reino de Polonia y se casó con Jaguelón, gran señor de Lituania, que recibió en el bautismo el nombre de Ladislao, y con quien implantó la fe católica en ese territorio de Lituania (1399).
14*. En París, capital de Francia, beatas Teresa de San Agustín (María Magdalena Claudina) Lindoine y quince compañeras (cuyos nombres son: beatas María Ana Francisca de San Luis Brideau, María Ana de Jesús Crucificado Piedcourt, Carlota de la Resurrección (Ana María Magdalena) Thouret, Eufrasia de la Inmaculada Concepción (María Claudia Cipriana) Brard, Enriqueta de Jesús (María Gabriela) de Croissy, Teresa del Corazón de María (María Ana) Hanisset, Teresa de San Ignacio (María Gabriela) Trézelle, Julia Luisa de Jesús (Rosa) Chrétien de Neufville, María Enriqueta de la Providencia (Ana) Pelras, Constancia (María Genoveva) Meunier, María del Espíritu Santo (Angélica) Roussel, María de Santa Marta Dufour, Isabel Julia de San Francisco Vérolot, Catalina y Teresa Soiron), vírgenes del Carmelo de Compiègne y mártires, que durante la Revolución Francesa se mantuvieron fieles a la observancia monástica y ante el patíbulo renovaron las promesas bautismales y los votos religiosos (1791).
15. En Zhujiaxiezhuang, pueblo cercano a Shenxian, en la provincia china de Hebei, san Pedro Liu Ziyu, mártir, el cual, durante la persecución desencadenada por el movimiento de los Yihetuan, desoyendo a los amigos que le aconsejaban apostatar, permaneció firme en la fe cristiana ante el mandarín, por lo que fue traspasado con espada (1900).
16*. En Leopoldvara, de Eslovaquia, beato Pablo (Pedro) Gojdich, obispo y mártir, que siendo pastor de la eparquía de Presov, durante el régimen contrario a Dios fue encarcelado, sufriendo toda clase de pruebas, de modo que, tratado atrozmente pero manteniendo la palabra de Cristo en una confesión constante, pasó a la vida gloriosa (1960)