sábado, 26 de mayo de 2018

Sábado 30 junio 2018, Sábado de la XII semana del Tiempo Ordinario o santa María en sábado, memoria libre, o santos Protomártires de la Iglesia Romana, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA "AD CATHOLICI SACERDOTII" (20-diciembre-1935)
DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XI

SOBRE EL SACERDOCIO CATÓLICO

Ciencia

44. Quedaría incompleta la imagen del sacerdote católico, que Nos tratamos de poner plenamente iluminada a la vista de todo el mundo, si no destacáramos otro requisito importantísimo que la Iglesia exige de él: la ciencia. El sacerdote católico está constituido maestro de Israel [112], por haber recibido de Cristo el oficio y misión de enseñar la verdad: «Enseñad a todas las gentes» [113]. Está obligado a enseñar la doctrina de la salvación, y de esta enseñanza, a imitación del Apóstol de las Gentes, es deudor a sabios e ignorantes [114]. Y ¿cómo la ha de enseñar si no la sabe? En los labios del sacerdote ha de estar el depósito de la ciencia, y de su boca se ha de aprender la ley, dice el Espíritu Santo por Malaquías [115]. Mas nadie podría decir, para encarecer la necesidad de la ciencia sacerdotal, palabras más fuertes que las que un día pronunció la misma Sabiduría divina por boca de Oseas: «Por haber tú desechado la ciencia, yo te desecharé a ti para que no ejerzas mi sacerdocio» [116]. El sacerdote debe tener pleno conocimiento de la doctrina de la fe y de la moral católica; debe saber y enseñar a los fieles, y darles la razón de los dogmas, de las leyes y del culto de la Iglesia, cuyo ministro es; debe disipar las tinieblas de la ignorancia, que, a pesar de los progresos de la ciencia profana, envuelven a tantas inteligencias de nuestros días en materia de religión. Nunca ha estado tan en su lugar como ahora el dicho de Tertuliano: «El único deseo de la verdad es, algunas veces, el que no se la condene sin ser conocida» [117]. Es también deber del sacerdote despejar los entendimientos de los errores y prejuicios en ellos amontonados por el odio de los adversarios. Al alma moderna, que con ansia busca la verdad, ha de saber demostrársela con una serena franqueza; a los vacilantes, agitados por la duda, ha de infundir aliento y confianza, guiándolos con imperturbable firmeza al puerto seguro de la fe, que sea abrazada con un pleno conocimiento y con una firme adhesión; a los embates del error, protervo y obstinado, ha de saber hacer resistencia valiente y vigorosa, a la par que serena y bien fundada.

45. Es menester, por lo tanto, venerables hermanos, que el sacerdote, aun engolfado ya en las ocupaciones agobiadoras de su santo ministerio, y con la mira puesta en él, prosiga en el estudio serio y profundo de las materias teológicas, acrecentando de día en día la suficiente provisión de ciencia, hecha en el seminario, con nuevos tesoros de erudición sagrada que lo habiliten más y más para la predicación y para la dirección de las almas [118]. Debe, además, por decoro del ministerio que desempeña, y para granjearse, como es conveniente, la confianza y la estima del pueblo, que tanto sirven para el mayor rendimiento de su labor pastoral, poseer aquel caudal de conocimientos, no precisamente sagrados, que es patrimonio común de las personas cultas de la época; es decir, que debe ser hombre moderno, en el buen sentido de la palabra, como es la Iglesia, que se extiende a todos los tiempos, a todos los países, y a todos ellos se acomoda; que bendice y fomenta todas las iniciativas sanas y no teme los adelantos, ni aun los más atrevidos, de la ciencia, con tal que sea verdadera ciencia. En todos los tiempos ha cultivado con ventaja el clero católico cualesquiera campos del saber humano; y en algunos siglos de tal manera iba a la cabeza del movimiento científico, que clérigo era sinónimo de docto. La Iglesia misma, después de haber conservado y salvado los tesoros de la cultura antigua, que gracias a ella y a sus monasterios no desaparecieron casi por completo, ha hecho ver en sus más insignes Doctores cómo todos los conocimientos humanos pueden contribuir al esclarecimiento y defensa de la fe católica. De lo cual Nos mismo hemos, poco ha, presentado al mundo un ejemplo luminoso, colocando el nimbo de los Santos y la aureola de los Doctores sobre la frente de aquel gran maestro del insuperable maestro Tomás de Aquino, de aquel Alberto Teutónico a quien ya sus contemporáneos honraban con el sobrenombre de Magno y de Doctor universal.

46. Verdad es que en nuestros días no se puede pedir al clero semejante primacía en todos los campos del saber: el patrimonio científico de la humanidad es hoy tan crecido, que no hay hombre capaz de abrazarlo todo, y menos aún de sobresalir en cada uno de sus innumerables ramos. Sin embargo, si por una parte conviene con prudencia animar y ayudar a los miembros del clero que, por afición y con especial aptitud para ello, se sienten movidos a profundizar en el estudio de esta o aquella arte o ciencia, no indigna de su carácter eclesiástico, porque tales estudios, dentro de sus justos límites y bajo la dirección de la Iglesia, redundan en honra de la misma Iglesia y en gloria de su divina Cabeza, Jesucristo, por otra todos los demás clérigos no se deben contentar con lo que tal vez bastaba en otros tiempos, mas han de estar en condiciones de adquirir, mejor dicho, deben de hecho tener una cultura general más extensa y completa, correspondiente al nivel más elevado y a la mayor amplitud que, hablando en general, ha alcanzado la cultura moderna comparada con la de los siglos pasados.

[112] Jn 3, 10.
[113] Mt 28, 19.
[114] Rom 1, 14.
[115] Mal 2, 7.
[116] Os 4, 6.
[117] Apolog. c. l.
[118] Cf. CIC (1917) c. 129.


CALENDARIO

30 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o SANTOS PROTOMÁRTIRES DE LA SANTA IGLESIA ROMANA, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de la memoria de santa María (blanco) o de la memoria de los santos Protomártires (rojo).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria de santa María, del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María» / para la memoria de los santos Protomártires, 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para vv. mártires) o de un domingo del T.O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Lam 2, 2. 10-14. 18-19. Sus corazones claman al Señor sobre la muralla de la hija de Sion.
- Sal 73. R. No olvides sin remedio la vida de los pobres.
- Mt 8, 5-17. Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob.
o bien:
cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 1 de julio, pág. 391.
CALENDARIOS: Familia Paulina: San Pablo (S). Barnabitas: (F).
Redentoristas: Beato Jenaro-María Samelli, presbítero (MO).
TOR: Beato Raimundo Lulio, mártir (MO). OFM y Familia Franciscana: (ML).

30 SÁBADO. Después de la hora nona:
DECIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del XIII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del sábado: de la XII semana del T. Ordinario (o de otro Domingo de T. Ordinario).

Misa de santa María:
COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. I. Tiempo ordinario 4. COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS. I. Tempore "Per annum" 4.
Antífona de entrada Cf. Sal 44, 13. 15. 16
Los pueblos más ricos buscan tu favor: la llevan ante el rey con séquito de vírgenes, las traen entre alegría y algazara.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 44, 13. 15. 16
Vultum tuum deprecabúntur omnes dívites plebis: adducéntur Regi vírgines post eam: próximae eius adducéntur tibi in laetítia et exsultatióne.
Oración colecta
Perdona, Señor, los pecados de tus siervos y, ya que no podemos complacerte con nuestras obras, concédenos la salvación por intercesión de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Famulórum tuórum, quaesumus, Dómine, delícta ignósce, ut, qui tibi placére de áctibus nostris non valémus, Genetrícis Fílii tui Dómini nostri intercessióne salvémur. Qui tecum.

Misa de los santos Protomártires:
Elogio del martirologio
Santos Protomártires de la Iglesia Romana, que, acusados de haber incendiado la Urbe, por orden del emperador Nerón unos fueron asesinados después de crueles tormentos, otros, cubiertos con pieles de fieras, entregados a perros rabiosos, y los demás, clavados en cruces, quemados para que, al caer el día, alumbrasen la noche. Eran todos discípulos de los Apóstoles y fueron las primicias del martirio que la Iglesia Romana presentó al Señor. (s. I)

La oración colecta es propia. Resto del común de mártires: I. Fuera de tiempo pascual; A. Para varios mártires 1.

30 de junio
Santos Protomártires de la santa Iglesia Romana
Die 30 iunii
Ss. Protomartyrum sanctæ Romanæ Ecclesiæ
Antífona de entrada
Las almas de los santos, que siguieron las huellas de Cristo, viven gozosas en el cielo. Derramaron la sangre por su amor, por eso se alegran con Cristo para siempre.
O bien:
Los santos derramaron su gloriosa sangre por el Señor, amaron a Cristo en su vida, lo imitaron en su muerte: por eso merecieron la corona triunfal.
Antiphona ad introitum
Gaudent in caelis ánimae Sanctórum, qui Christi vestígia sunt secúti; et quia pro eius amóre sánguinem suum fudérunt, ídeo cum Christo exsúltant sine fine.
Vel:
Viri sancti gloriósum sánguinem fudérunt pro Dómino, amavérunt Christum in vita sua, imitáti sunt eum in morte sua: et ídeo corónas triumpháles meruérunt.
Oración colecta
Oh, Dios, que santificaste los fecundos comienzos de la Iglesia Romana con la sangre de los mártires, concédenos que nos fortalezca su valentía en la lucha de tan gran combate y nos alegremos siempre en la victoria santa. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Románae Ecclésiae copiósa primórdia mártyrum sánguine consecrásti, concéde, quaesumus, ut firma virtúte de tanti agóne certáminis solidémur, et pia semper victória gaudeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 2, 2. 10-14. 18-19
Sus corazones claman al Señor sobre la muralla de la hija de Sion
Lectura del libro de las Lamentaciones.

Ha destruido el Señor, sin piedad,
todas las moradas de Jacob;
ha destrozado, lleno de cólera,
las fortalezas de la hija de Judá;
echó por tierra y profanó
el reino y a sus príncipes.
Se sientan silenciosos en el suelo
los ancianos de la hija de Sion;
cubren de polvo su cabeza
y se ciñen con saco;
humillan hasta el suelo su cabeza
las doncellas de Jerusalén.
Se consumen en lágrimas mis ojos,
se conmueven mis entrañas;
muy profundo es mi dolor
por la ruina de la hija de mi pueblo;
los niños y lactantes desfallecen
por las plazas de la ciudad.
Preguntan a sus madres:
«¿Dónde hay pan y vino?»,
mientras agonizan, como los heridos,
por las plazas de la ciudad,
exhalando su último aliento
en el regazo de sus madres.
¿A quién te compararé,
a quién te igualaré, hija de Jerusalén?;
¿con quién te equipararé para consolarte,
doncella, hija de Sion?;
pues es grande como el mar tu desgracia:
¿quién te podrá curar?
Tus profetas te ofrecieron
visiones falsas y vanas;
no denunciaron tu culpa
para que cambiara tu suerte,
sino que te anunciaron
oráculos falsos y seductores.
Sus corazones claman al Señor.
Muralla de la hija de Sion,
¡derrama como un torrente
tus lágrimas día y noche;
no te des tregua,
no descansen tus ojos!
Levántate, grita en la noche,
al relevo de la guardia;
derrama como agua tu corazón
en presencia del Señor;
levanta tus manos hacia él
por la vida de tus niños,
que desfallecen de hambre
por las esquinas de las calles.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 73, 1b-2. 3-4. 5-7. 20-21 (R.: 19b)
R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. ¿Por qué, oh, Dios, nos rechazas para siempre
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sion donde pusiste tu morada.
R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes. R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. Como quien se abre paso
entre la espesa arboleda,
todos juntos derribaron sus puertas,
las abatieron con hachas y mazas.
Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron
la morada de tu nombre.
R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. Piensa en tu alianza: que los rincones del país
están llenos de violencias.
Que el humilde no se marche defraudado,
que pobres y afligidos alaben tu nombre. R.
No olvides sin remedio la vida de tus pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

Aleluya Mt 8, 17b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades. R.
Ipse infirmitátes nostras accépit, et ægrotatiónes nostras portávit.

EVANGELIO Mt 8, 5-17
Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Y dijo Jesús al centurión:
«Vete; que te suceda según has creído».
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Él tomó nuestras dolencias
y cargó con nuestras enfermedades».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1505 Conmovido por tantos sufrimientos, Cristo no sólo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias: "El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades" (Mt 8, 17; cf Is 53, 4). No curó a todos los enfermos. Sus curaciones eran signos de la venida del Reino de Dios. Anunciaban una curación más radical: la victoria sobre el pecado y la muerte por su Pascua. En la Cruz, Cristo tomó sobre sí todo el peso del mal (cf Is 53, 4 - 6) y quitó el "pecado del mundo" (Jn 1, 29), del que la enfermedad no es sino una consecuencia. Por su pasión y su muerte en la Cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces éste nos configura con él y nos une a su pasión redentora.

Oración de los fieles
372. Dirijamos confiados nuestra oración a Dios Padre, que ha prometido habitar en los corazones de aquellos que, como María, guardan su Palabra.
R. Danos, Padre, tu Espíritu Santo.
- Por los pastores de la Iglesia: para que, formados en la escuela de María, Reina de los Apóstoles, sean fieles mensajeros de la Palabra de Dios y dispensadores incansables de su misericordia. Roguemos al Señor. R.
- Por los pueblos afligidos a causa de la guerra y de las adversidades: para que todo hombre se convenza de que la paz tiene su raíz en la conversión del corazón, que hace pasar del egoísmo a la generosidad y de la violencia al respeto del prójimo. Roguemos al Señor. R.
- Por todos los cristianos: para que, encontrando en la Virgen la fuente de la alegría, vivan con autenticidad su propia vocación, dando testimonio de fidelidad radical al mandato del amor. Roguemos al Señor. R.
- Por los enfermos: para que hallen en María ayuda y consuelo, y en los hermanos solidaridad generosa que aliente su esperanza. Roguemos al Señor. R.
- Por nosotros, aquí reunidos: para que, guardando la Palabra que hemos escuchado, seamos servidores fieles y testigos del Reino entre los hombres. Roguemos al Señor. R.
Oh Dios, fortalece en nosotros el deseo del bien, refuerza nuestra esperanza, confírmanos en la caridad, por intercesión de María, que nos precede en la peregrinación de la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Misa de santa María:
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te ofrecemos y concédenos que nuestros corazones, estimulados por la luz del Espíritu Santo, a ejemplo de la bienaventurada Virgen María, puedan escrutar y guardar siempre tu palabra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera quae tibi offérimus, et praesta, ut corda nostra, Sancti Spíritus luce irradiáta, exémplo beátae Vírginis Maríae, tua semper váleant perquírere et conserváre. Per Christum.
PREFACIO II DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Iglesia alaba a Dios inspirándose en las palabras de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Señor, y proclamar tus maravillas en la perfección de tus santos; y, al conmemorar a la bienaventurada Virgen María, exaltar especialmente tu generosidad inspirándonos en su mismo cántico de alabanza.
En verdad hiciste obras grandes en favor de todos los pueblos, y has mantenido tu misericordia de generación en generación, cuando, al mirar la humildad de tu esclava, por ella nos diste al autor de la salvación humana, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE BEATA MARIA VIRGINE
Ecclesia, verbis Mariae, laudes Deo persolvit
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, in ómnium Sanctórum provéctu te mirábilem confitéri, et potíssimum, beátae Vírginis Maríae memóriam recoléntes, cleméntiam tuam ipsíus grato magnificáre praecónio.
Vere namque in omnes terrae fines magna fecísti, ac tuam in saecula prorogásti misericórdiae largitátem, cum, ancíllae tuae humilitátem aspíciens, per eam dedísti humánae salútis auctórem, Fílium tuum, Iesum Christum, Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Lc 11, 27
Alabad al Señor, nuestro Dios, porque en María, esclava suya, manifestó su misericordia, como lo había prometido a la casa de Israel.
Antiphona ad communionem
Laudáte Dóminum Deum nostrum, quia in María ancílla sua adimplévit misericórdiam suam, quam promísit dómui Israel.
Oración después de la comunión
Después de recibir, Señor, los sacramentos de la fe y de la salvación, te pedimos humildemente que, al celebrar con devoción la memoria de santa María Virgen, merezcamos participar con ella del amor del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumptis, Dómine, salútis et fídei sacraméntis, súpplices te deprecámur, ut, beátam Vírginem Maríam devóte recoléntes, supérnae caritátis cum ipsa partícipes fíeri mereámur. Per Chrístum.

Misa de los santos Protomártires:
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la fiesta de tus santos mártires, y concédenos a nosotros, siervos tuyos, permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, sancte Pater, múnera quae in sanctórum mártyrum commemoratióne deférimus, et nobis fámulis tuis concéde, ut in confessióne tui nóminis inveníri stábiles mereámur. Per Christum.
PREFACIO II DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Las maravillas de Dios en la victoria de los mártires
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tú eres ensalzado en la alabanza de tus santos y, cuanto pertenece a su pasión, es obra admirable de tu poder: tú, bondadosamente, otorgas el ardor de su fe, das firmeza en la perseverancia y concedes la victoria en el combate, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra te adoran, cantando un cántico nuevo, y también nosotros, con todo el ejército de los ángeles, te aclamamos por siempre diciendo:
Santo, Santo, Santo....
PRAEFATIO II DE SANCTIS MARTYRIBUS
De mirabilibus Dei in martyrum victoria
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam tu magnificáris in tuórum laude Sanctórum, et quidquid ad eórum pértinet passiónem, tuae sunt ópera miránda poténtiae: qui huius fídei tríbuis cleménter ardórem, qui súggeris perseverántiae firmitátem, qui largíris in agóne victóriam, per Christum Dóminum nostrum.
Propter quod caeléstia tibi atque terréstria cánticum novum cóncinunt adorándo, et nos cum omni exércitu Angelórum proclamámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Lc 22, 28-30
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo preparo para vosotros el reino, dice el Señor, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino.
O bien:
Esta es la gran recompensa de los santos junto a Dios: en verdad murieron por Cristo y viven eternamente
Antiphona ad communionem Lc 22, 28-30
Vos estis qui permansístis mecum in tentatiónibus meis, et ego dispóno vobis regnum, dicit Dóminus, ut edátis et bibátis super mensam meam in regno meo.
Vel:
Ecce merces Sanctórum copiósa est apud Deum: ipsi vero mórtui sunt pro Christo, et vivent in aetérnum.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, que iluminaste de modo admirable el misterio de la cruz en tus santos mártires, concédenos, por tu bondad, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos siempre fieles a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui crucis mystérium in sanctis martyribus tuis mirabíliter illustrásti, concéde propítius, ut, ex hoc sacrifício roboráti, Christo fidéliter haereámus, et in Ecclésia ad salútem ómnium operémur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 julio

1. Conmemoración de san Aarón, de la tribu de Leví, a quien su hermano Moisés ungió sacerdote del Antiguo Testamento con óleo sagrado. A su muerte fue sepultado en el monte Hor.
2. En Vienne, ciudad de la Galia Lugdunense, san Martín, obispo (s. III ex.).
3. En el monasterio de Bebrón, en la región de la Galia Lugdunense, san Domiciano, abad, que vivió primero vida eremítica en este lugar, y habiendo reunido a muchos en torno suyo para que se dedicasen al servicio de Dios, fija su mirada en el cielo, dejó este mundo en buena ancianidad (s. V).
4. En territorio de Neustria Remense, san Teodorico, presbítero, discípulo del obispo san Remigio (533).
5. En Angulema, en Aquitania, san Eparquio, presbítero, que pasó treinta y nueve años en completa soledad entregado a la oración, y a sus discípulos les enseñaba: «La fe no teme el hambre» (581).
6* En la Bretaña Menor, san Golveno, obispo, de quien se dice que, después de llevar vida solitaria, sucedió a san Pablo de León (s. VI).
7*. En el monasterio de Anille, en la Galia Cenomanense, san Carilefo, abad (s. VI).
8*. En Londres, en Inglaterra, beatos Jorge Beesley y Montford Scott, presbíteros y mártires, que, condenados a la pena capital por ser sacerdotes, pasando por crueles tormentos consiguieron la palma del martirio en tiempo de la reina Isabel I (1591).
9*. En Londres también, beato Tomás Maxfield, presbítero y mártir, que, reinando Jacobo I, fue condenado a la pena capital por haber entrado en Inglaterra como sacerdote y murió en el patíbulo de Tyburn, que había sido adornado con flores por los fieles, clara manifestación del gran amor que le tenían (1616).
10*. En Londres de nuevo, san Oliverio Plunkett, obispo de Armagh y mártir, que en tiempo del rey Carlos II, falsamente acusado de traición, fue condenado a la pena capital, y ante el patíbulo, que rodeaba una multitud, después de perdonar a sus enemigos, confesó con gran firmeza la fe católica (1681).
11*. En el mar, frente a la costa de Rochefort, en Francia, beatos Juan Bautista Duverneuil, carmelita descalzo, y Pedro Aredio Labrouche de Laborderie, canónigo de Clermont, presbíteros y mártires, que durante la Revolución Francesa, por ser sacerdotes fueron recluidos en una nave destinada al transporte de esclavos, dejándolos morir en ella consumidos por el hambre y la enfermedad (1794).
12*. En La Valetta, en la isla de Malta, beato Ignacio Falzon, que, siendo clérigo, consagró su vida a la oración y a enseñar la doctrina cristiana, poniendo gran interés en ayudar a los soldados y marineros para que, antes de partir hacia la guerra, abrazasen la fe católica (1865).
13. En el pueblo de Zhuhedian, cerca de Jieshui, en la provincia de Hunan, en China, san Zhang Huailu, mártir, el cual, perseguido por los seguidores del movimiento Yihetuan, siendo solamente catecúmeno confesó espontáneamente que era cristiano y, armado con la señal de la cruz, mereció ser bautizado en Cristo con su propia sangre (1900).
14. En el Rancho de las Cruces, aldea de Guadalajara, en México, santos Justino Orona y Atilano Cruz, presbíteros y mártires, que durante la persecución desencadenada en ese país, por el Reino de Cristo juntos fueron asesinados (1928).
15*. Cerca de Munich, ciudad de Baviera, en Alemania, beato Juan Nepomuceno Chrzan, polaco, presbítero y mártir, que en tiempo de guerra murió en el campo de concentración de Dachau por defender la fe ante sus perseguidores (1942).