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sábado, 12 de mayo de 2018

Sábado 16 mayo 2018, Sábado de la X semana del Tiempo Ordinario o santa María en śabado, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA "AD CATHOLICI SACERDOTII" (20-diciembre-1935)
DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XI

SOBRE EL SACERDOCIO CATÓLICO

Poder de perdonar

16. Pero entre todos estos poderes que tiene el sacerdote sobre el Cuerpo místico de Cristo para provecho de los fieles, hay uno acerca del cual no podemos contentarnos con la mera indicación que acabamos de hacer; aquel poder que no concedió Dios ni a los ángeles ni a los arcángeles, como dice San Juan Crisóstomo [29]; a saber: el poder de perdonar los pecados: «Los pecados de aquellos a quienes los perdonareis, les quedan perdonados; y los de aquellos a quienes los retuviereis, quedan retenidos» [30]. Poder asombroso, tan propio de Dios, que la misma soberbia humana no podía comprender que fuese posible comunicarse al hombre: «¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» [31]; tanto, que el vérsela ejercitar a un simple mortal es cosa verdaderamente para preguntarse, no por escándalo farisaico, sino por reverente estupor ante tan gran dignidad: «¿Quién es éste que aun los pecados perdona?» [32]. Pero precisamente el Hombre-Dios, que tenía y tiene potestad sobre la tierra de perdonar los pecados [33], ha querido transmitirla a sus sacerdotes para remediar con liberalidad y misericordia divina la necesidad de purificación moral inherente a la conciencia humana.

¡Qué consuelo para el hombre culpable, traspasado de remordimiento y arrepentido, oír la palabra del sacerdote que en nombre de Dios le dice: Yo te absuelvo de tus pecados! Y el oírla de la boca de quien a su vez tendrá necesidad de pedirla para sí a otro sacerdote no sólo no rebaja el don misericordioso, sino que lo hace aparecer más grande, descubriéndose así mejor a través de la frágil criatura la mano de Dios, por cuya virtud se obra el portento. De aquí es que —valiéndonos de las palabras de un ilustre escritor que aun de materias sagradas trata con competencia rara vez vista en un seglar—, «cuando el sacerdote, temblorosa el alma a la vista de su indignidad y de lo sublime de su ministerio, ha puesto sobre nuestra cabeza sus manos consagradas, cuando, confundido de verse hecho dispensador de la Sangre del Testamento, asombrado cada vez de que las palabras de sus labios infundan la vida, ha absuelto a un pecador siendo pecador él mismo; nos levantamos de sus pies bien seguros de no haber cometido una vileza... Hemos estado a los pies de un hombre, fiero que hacía las veces de Cristo... y hemos estado para volver de la condición de esclavos a la de hijos de Dios» [34].

El sacramento del Orden sella con forma indeleble

17. Y tan excelsos poderes conferidos al sacerdote por un sacramento especialmente instituido para esto, no son en él transitorios y pasajeros, sino estables y perpetuos, unidos como están a un carácter indeleble, impreso en su alma, por el cual ha sido constituido sacerdote para siempre [35] a semejanza de Aquel de cuyo eterno sacerdocio queda hecho partícipe. Carácter que el sacerdote, aun en medio de los más deplorables desórdenes en que puede caer por la humana fragilidad, no podrá jamás borrar de su alma. Pero juntamente con este carácter y con estos poderes, el sacerdote, por medio del sacramento del Orden, recibe nueva y especial gracia con derecho a especiales auxilios, con los cuales, si fielmente coopera mediante su acción libre y personal a la acción infinitamente poderosa de la misma gracia, podrá dignamente cumplir todos los arduos deberes del sublime estado a que ha sido llamado, y llevar, sin ser oprimido por ellas, las tremendas responsabilidades inherentes al ministerio sacerdotal, que hicieron temblar aun a los más vigorosos atletas del sacerdocio cristiano, como un San Juan Crisóstomo, un San Ambrosio, un San Gregorio Magno, un San Carlos y tantos otros.

[29] De sacerdotio 3,5.
[30] Jn 20,23.
[31] Mc 2,7.
[32] Lc 7,49.
[33] Lc 5,24.
[34] Manzoni, Osservazioni sulla morale cattolica, c.18.
[35] Cf. Sal 109,4.


CALENDARIO

16 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María», Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- 1 Re 19, 19-21. Eliseo se levantó y siguió a Elías.
- Sal 15. R. Tú eres, Señor, el lote de mi heredad.
- Mt 5, 33-37. Yo os digo que no juréis en absoluto.
o bien: cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 17 de junio, pág. 368.
CALENDARIOS: Madrid: Santa María Micaela del Santísimo Sacramento (MO-trasladada).
Congregación de los Sagrados Corazones: San Juan Francisco de Regis, presbítero (MO).
O. Cist. y OCSO: Santa Ludgarda, monja cisterciense (MO).
Burgos: San Quirico y santa Julita, mártires (ML).
OFM Cap.: Beatos Aniceto Koplin, presbítero, y compañeros, mártires (ML).

16 SÁBADO. Después de la hora nona:
UNDÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Tercera semana del salterio
Misa
vespertina del XI Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa de sábado: del X Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa de Santa María:
COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA
I. Tiempo ordinario 3.
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS.
I. Tempore per Annum 3.
Antífona de entrada Cf. Jdt 13, 23. 25
El Señor Dios altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra, porque ha sido glorificado tu nombre de tal modo que tu alabanza está siempre en la boca de todos.
Antiphona ad introitum Cf. Jd 13, 23. 25
Benedícta es tu, Virgo María, a Dómino Deo excélso prae ómnibus muliéribus super terram; quia nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum.
Oración colecta
Concédenos Señor a cuantos honramos la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, por su intercesión, participar como ella de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Sanctíssimae venerántibus Vírginis Maríae memóriam gloriósam, ipsíus nobis, quaesumus, Dómine, intercessióne concéde, ut de plenitúdine grátiae tuae nos quoque mereámur accípere. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la X semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Re 19, 19-21
Eliseo se levantó y marchó tras Elías
Lectura del primer libro de los Reyes.

En aquellos días, partió Elías del monte y encontró a Eliseo, hijo de Safat, quien se hallaba arando. Frente a él tenía doce yuntas; él estaba con la duodécima. Pasó Elías a su lado y le echó su manto encima.
Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías, diciendo:
«Déjame ir a despedir a mi padre y a mi madre y te seguiré». Le respondió:
«Anda y vuélvete, pues ¿qué te he hecho?».
Eliseo volvió atrás, tomó la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio. Con el yugo de los bueyes asó la carne y la entregó al pueblo para que comiera. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 15, 1b-2a y 5. 7-8. 9-10 (R.: cf. 5a)
R.
Tú eres, Señor, el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

V. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. R.
Tú eres, Señor, el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

V. Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Tú eres, Señor, el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

V. Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos,
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R.
Tú eres, Señor, el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

Aleluya Sal 118, 36a. 29B
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Inclina mi corazón, oh, Dios, a tus preceptos; y dame la gracia de tu ley. R.
Inclína cor meum, Deus, in testimónia tua; et legem tuam largíre mihi.

EVANGELIO Mt 5, 33-37
Yo os digo que no juréis en absoluto
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 6-junio-2017
Cuando hay hipócritas en una comunidad existe un peligro grande ahí, hay un peligro muy feo. El Señor Jesús nos dijo: Sea vuestro hablar: sí, sí, no, no. Lo demás procede del maligno (Mt 5, 37). ¡Cuánto daño hace a la Iglesia la hipocresía! Atentos a los cristianos que caen en esa actitud pecaminosa, que mata. El hipócrita es capaz de matar a una comunidad. Está hablando dulcemente, pero está juzgando brutalmente a una persona. ¡El hipócrita es un asesino!
Recordemos esto: comienza con la adulación, pero solo se responde con la realidad. No me vengan con esas historias, la realidad es esta, como con la ideología, esta es la realidad. Y al final es el mismo lenguaje del diablo que siembra una lengua bífida en las comunidades para destruirlas. Pidamos al Señor que nos proteja para no caer en el vicio de la hipocresía, de disimular la actitud, pero con malas intenciones. Que el Señor nos dé esta gracia: Señor, que yo jamás sea hipócrita, que sepa decir la verdad y si no puedo decirla, estar callado, pero nunca jamás una hipocresía.

Oración de los fieles
371. Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.
- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que descubran en la condivisión de los bienes materiales, culturales y espirituales el camino seguro para un futuro de progreso real en la serenidad y en la paz. Roguemos al Señor.
- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que todos reciban la ayuda y el calor de un servicio generoso por parte de quienes, como María, consagran su vida en beneficio de los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en esta celebración: para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga siempre fieles y agradecidos en los momentos de prueba y de alegría. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de la debilidad humana y, por intercesión de María, virgen orante, escucha nuestras súplicas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Gozosos al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, Señor, el sacrificio de alabanza, y te pedimos, por este sagrado intercambio, que se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Laudis tibi, Dómine, hóstias offérimus, de Genetrícis Fílii tui commemoratióne laetántes; praesta, quaesumus, ut per haec sacrosáncta commércia ad redemptiónis aetérnae proficiámus augméntum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de la comunión Cf. Lc 1, 48
Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humildad de su esclava.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 48
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia ancíllam húmilem respéxit Deus.
Oración después de la comunión
Fortalecidos, Señor, con el alimento del cielo, te pedimos humildemente reconocer de palabra y seguir con nuestras obras a tu Hijo, nacido de la Virgen fecunda, al que hemos recibido en este sacramento. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Refécti, Dómine, caeléstibus alimóniis, te súpplices exorámus, ut Fílium tuum, ex alma Vírgine natum, quem sacraménto suscépimus, confiteámur verbis et móribus teneámus. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de junio

1. En Roma, en la vía Salaria Antigua, «ad septem Palumbas», santos Blasto y Diógenes, mártires (s. inc.).
2. En Apolonia, de Macedonia, santos Isauro, Inocente, Félix, Hérmio, Peregrino y Basilio, mártires (s. inc.).
3. En Dorostoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos mártires Nicandro y Marciano. Siendo soldados, rechazaron hacer ofrenda y se negaron a sacrificar a los dioses, y por ello fueron condenados a la pena capital por el prefecto Máximo, en la persecución durante el tiempo del emperador Diocleciano (c. 297).
4. En Besançon, en la Galia Lugdunense, san Antidio, obispo y mártir, que fue condenado a muerte, según se dice, por Croco, rey de los vándalos (c. 411).
5. En Bitinia, san Hipacio, hegúmeno del monasterio de los Rufinos, quien, de vida austera y duros ayunos, enseñó a sus discípulos la perfecta obediencia de la observancia monástica, y a los seglares el verdadero temor de Dios (446).
6*. En Bretaña Menor, san Herveo, eremita, ciego de nacimiento, que cantaba los goces del paraíso (s. VI).
7. En Orleans, en la Galia, san Avito, abad (c. 530).
8. En Pisa, en la Toscana, san Rainerio o Raniero, pobre y peregrino por Cristo (1160)
9. En Lorvaô, en Portugal, santa Teresa, quien, reina de León y madre de tres hijos, al perder a su esposo abrazó la vida regular en un monasterio fundado por ella misma, bajo la disciplina cisterciense (1250).
10*. En Venecia, beato Pedro Gambacorta, fundador de la Orden de los Eremitas de San Jerónimo, cuyos primeros religiosos fueron ladrones que él mismo había convertido (1435).
11*. En Nápoles, de la Campania, beato Pedro Burali, de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, primero obispo de Piacenza y después de Nápoles, que se entregó de lleno a restaurar la disciplina de la Iglesia y a confirmar en la fe la grey que se le había confiado (1578).
12*. En el litoral de Francia, en una nave anclada ante el puerto de Rochefort, beato Felipe Pappon, presbítero de Autun y mártir, que siendo párroco durante la Revolución Francesa, por ser el hecho de ser sacerdote fue encarcelado, muriendo después de haber dado la absolución a otro cautivo (1794).
13. En el lugar de Qua Linh, en Tonquín, san Pedro Da, mártir, quien, de oficio carpintero y sacristán, fue sometido a muchos y crueles tormentos en tiempo del emperador Tu Duc, permaneciendo firme en la profesión de su fe, por lo que finalmente fue arrojado a las llamas (1862).