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Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Miércoles 20 junio 2018, Miércoles de la XI semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa votiva de san José).

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA "AD CATHOLICI SACERDOTII" (20-diciembre-1935)
DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XI

SOBRE EL SACERDOCIO CATÓLICO

Poder de orar

23. Finalmente, el sacerdote, continuando también en este punto la misión de Cristo, el cual pasaba la noche entera orando a Dios [45] y siempre está vivo para interceder por nosotros [46], como mediador público y oficial entre la humanidad y Dios, tiene el encargo y mandato de ofrecer a El, en nombre de la Iglesia, no sólo el sacrificio propiamente dicho, sino también el sacrificio de alabanza [47] por medio de la oración pública y oficial; con los salmos, preces y cánticos, tomados en gran parte de los libros inspirados, paga él a Dios diversas veces al día este debido tributo de adoración, y cumple este tan necesario oficio de interceder por la humanidad, hoy más que nunca afligida y más que nunca necesitada de Dios. ¿Quién puede decir los castigos que la oración sacerdotal aparta de la humanidad prevaricadora y los grandes beneficios que le procura y obtiene?

Si aun la oración privada tiene a su favor promesas de Dios tan magníficas y solemnes como las que Jesucristo le tiene hechas [48], ¿cuánto más poderosa será la oración hecha de oficio en nombre de la Iglesia, amada Esposa del Redentor? El cristiano, por su parte, si bien con harta frecuencia se olvida de Dios en la prosperidad, en el fondo de su alma siempre siente que la oración lo puede todo, y como por santo instinto, en cualquier accidente, en todos los peligros públicos y privados, acude con gran confianza a la oración del sacerdote. A ella piden remedios los desgraciados de toda especie; a ella se recurre para implorar el socorro divino en todas las vicisitudes de este mundanal destierro. Verdaderamente, el sacerdote está interpuesto entre Dios y el humano linaje: los beneficios que de allá nos vienen, él los trae, mientras lleva nuestras oraciones allá, apaciguando al Señor irritado [49].

24. ¿Qué más? Los mismos enemigos de la Iglesia, como indicábamos al principio, demuestran, a su manera, que conocen toda la dignidad e importancia del sacerdocio católico cuando dirigen contra él los primeros y más fuertes golpes, porque saben muy bien cuán íntima es la unión que hay entre la Iglesia y sus sacerdotes. Unos mismos son hoy los más encarnizados enemigos de Dios y los del sacerdocio católico: honroso título que hace a éste más digno de respeto y veneración.

[45] Cf. Lc 6,12.
[46] Cf. Heb 7,25.
[47] Cf. Sal 49,14.
[48] Cf. Mt 7,7-11; Mc 11,24; Lc 11,9-13.
[49] S. Juan Crisóst., Homil. 5 in Is.


CALENDARIO

20 MIÉRCOLES DE LA XI SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- 2 Re 2, 1. 6-14. De pronto, un carro de fuego los separó, y subió Elías al cielo.
- Sal 30. R. Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor.
- Mt 6, 1-6. 16-18. Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 21 de junio, pág. 374.
CALENDARIOS: Misioneros de la Consolata: Santísima Virgen de la Consolata (S).
Barbastro-Monzón y Lleida: San Luis Gonzaga, religioso (MO-trasladada).
Plasencia: Santa Florentina, virgen (F). Cartagena y Sevilla: (MO).
Sigüenza-Guadalajara: San Romualdo, abad (ML).
Dominicos: Beata Margarita Ebner, virgen (ML).
Astorga: Aniversario de la muerte de Mons. Antonio Briva Mirabent, obispo (1994).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XI Domingo del T. Ordinario (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa votiva:
DE SAN JOSÉ
Esta misa dice con vestiduras de color blanco.
DE S. IOSEPH
In hac Missa adhibetur color albus.
Antífona de entrada Lc 12, 42
Este es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su servidumbre.
Ant. ad introitum Lc 12,42
Ecce fidélis servus et prudens, quem constítuit Dóminus super famíliam suam.
Oración colecta
Oh, Dios, que con inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ineffábili providéntia beátum Ioseph sanctíssimae Genetrícis Fílii tui sponsum elígere dignátus es, praesta, quaesumus, ut, quem protectórem venerámur in terris, intercessórem habére mereámur in caelis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la XI semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Re 2. 1. 6-14
De pronto, un carro de fuego los separó, y subió Elías al cielo
Lectura del segundo libro de los Reyes.

Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en la tempestad, Elías y Eliseo partieron de Guilgal.
Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Eliseo:
«Quédate aquí, porque el Señor me envía al Jordán».
Eliseo volvió a responder:
«¡Vive Dios! ¡Por tu vida, no te dejaré!»; y los dos continuaron el camino.
Cincuenta hombres de la comunidad de los profetas iban también de camino y se pararon frente al río Jordán, a cierta distancia de Elías y Eliseo, los cuales se detuvieron a la vera del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas. Se separaron estas a un lado y a otro, y pasaron ambos sobre terreno seco.
Mientras cruzaban, dijo Elías a Eliseo:
«Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de que sea arrebatado de tu lado».
Eliseo respondió:
«Por favor, que yo reciba dos partes de tu espíritu».
Respondió Elías:
«Pides algo difícil, pero si alcanzas a yerme cuando sea arrebatado de tu lado, pasarán a ti; si no, no pasarán».
Mientras ellos iban conversando por el camino, de pronto, un carro de fuego con caballos de fuego los separó a uno del otro. Subió Elías al cielo en la tempestad.
Eliseo lo veía y clamaba:
«Padre mío, padre mío! ¡Carros y caballería de Israel!».
Al dejar de verlo, agarró sus vestidos y los desgarró en dos. Recogió el manto que había caído de los hombros de Elías, volvió al Jordán y se detuvo a la orilla. Tomó el manto que había caído de los hombros de Elías y golpeó con él las aguas, pero no se separaron.
Dijo entonces:
«¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?».
Golpeó otra vez las aguas, que se separaron a un lado y a otro, y pasó Eliseo sobre terreno seco.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 26)
R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. Qué bondad tan grande, Señor,
reservas para los que te temen,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos. R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas;
los ocultas en tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras. R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. Amad al Señor, fieles suyos;
el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios los paga con creces. R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

Aleluya Cf. Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R. Si quis díligit me, sermónem meum servábit, dicit Dóminus; et Pater meus díliget eum, et ad eum veniémus.

EVANGELIO Mt 6, 1-6. 16-18
Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 18-febrero-2015
Jesús relee las tres obras de piedad previstas en la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno. Y distingue el hecho externo del hecho interno, de ese llanto del corazón. A lo largo del tiempo estas prescripciones habían sido corroídas por la herrumbre del formalismo exterior o, incluso, se habían transformado en un signo de superioridad social. Jesús pone de relieve una tentación común en estas tres obras, que se puede resumir precisamente en la hipocresía (la nombra tres veces): "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos... Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas... Cuando recéis, no seáis como los hipócritas a quienes les gusta rezar de pie para que los vea la gente... Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas" (Mt 6, 1.2.5.16). Sabed, hermanos, que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado de cómo se llora, no piden el don de lágrimas.
Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción. Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre "que ve en lo secreto" (Mt 6, 4.6.18).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIII
301. Imploremos, hermanos, al Dios de misericordia, para que nos haga invocar su nombre con sentimientos dignos de él.
R. Amén.
- Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, católica y apostólica, extendida por todo el universo: concédele, según tu misericordia infinita, los dones del Espíritu Santo, y poder cantar eternamente tus alabanzas. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los que gobiernan las naciones, frena a los pueblos que buscan la guerra, ayuda y fortalece a los cristianos: para que llevemos todos una vida honesta y pacífica, glorificando tu nombre. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los necesitados, ancianos e inválidos, de los enfermos y de los que sufren; acuérdate de los prisioneros, emigrantes y desterrados, y de los a causa de tu nombre son perseguidos. R.
- Acuérdate, Señor, en tu gran misericordia, de nosotros, pobres pecadores e indignos siervos tuyos, y ven a socorrernos, para que donde abundó nuestro pecado sobreabunde tu gracia. R.
Ven, Dios de bondad, en ayuda de tus fieles, ven en ayuda de los que te imploran: que no sean privados de auxilio en la tierra los llamados al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte este sacrificio de alabanza, te rogamos humildemente, Padre santo, que nos proteja en nuestro servicio la intercesión de san José, a quien confiaste la misión de custodiar, como padre, a tu Unigénito. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Laudis hóstiam immolatúri, Pater sancte, supplíciter postulámus, ut in ministério nostro beáti Ioseph précibus foveámur, cui dedísti Unigénitum tuum vice in terris custodíre patérna. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
Prefacio de San José. La misión de San José.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria al venerar a san José.
Porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios; el servidor fiel y prudente que pusiste al frente de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De missione sancti Ioseph.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Et te in veneratióne beáti Ioseph débitis magnificáre praecóniis, benedícere et praedicáre.
Qui et vir iustus, a te Deíparae Vírgini Sponsus est datus, et fidélis servus ac prudens, super Famíliam tuam est constitútus, ut Unigénitum tuum, Sancti Spíritus obumbratióne concéptum, patérna vice custodíret, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cumquibus et nostras voces, ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I o CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Mt 25, 21
Siervo bueno y fiel: entra en el gozo de tu Señor.
Antiphona ad communionem Mt 25, 21
Euge, serve bone et fidélis: intra in gáudium Dómini tui.
Oración después de la comunión
Renovados con este sacramento de vida, concédenos, Señor, vivir siempre para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por la intercesión de san José, tu servidor fiel y obediente en la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
His recreáti, Dómine, vivíficis sacraméntis, in iustítia tibi semper et sanctitáte vivámus, beáti Ioseph exémplo et intercessióne, qui magnis tuis perficiéndis mystériis vir iustus et obo´ diens ministrávit. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 21 de junio
M
emoria de san Luis Gonzaga, religioso, quien, nacido de nobilísima estirpe y admirable por su inocencia, renunció a favor de su hermano el principado que le correspondía e ingresó en la Compañía de Jesús, sucumbiendo, apenas adolescente, por haber asistido durante una grave epidemia a enfermos contagiados (1591).
2*. En Gaël, en la Bretaña Menor, san Meveno, abad, que, nacido en Cambria, se retiró a los bosques de la Armórica y fundó un monasterio (s. VI).
3. En la región de Evreux, en Neustria, san Leufredo, abad, que fundó el monasterio de la Santa Cruz, el cual presidió durante cuarenta y ocho años (738)
4*. En Bourges, en Aquitania, san Radulfo, obispo, quien, solícito por la vida sacerdotal, junto con presbíteros de la iglesia que tenía encomendada recogió textos de los santos Padres y de los cánones para el uso pastoral (866).
5*. En Huesca, en Aragón, san Raimundo, que, siendo canónigo regular, fue designado obispo de Roda y de Barbastro, de donde fue expulsado tres años de la sede por no querer luchar nunca con las armas contra los enemigos del nombre cristiano (1126).
6*. En Orviero, de la Toscana, beato Tomás Corsini, religioso de la Orden de los Siervos de María (1343).
7. En Londres, en Inglaterra, san Juan Rigby, mártir, el cual, reinando Isabel I, fue detenido en Londres y condenado a la pena capital por haberse reconciliado con la Iglesia Católica, siendo ahorcado en Southwark y, aun vivo, descuartizado (1600).
8*. En una nave anclada ante el puerto de Rochefort, en Francia, beato Jacobo Morelle Dupas, presbítero y mártir, que por ser párroco en la región de Poitiers, durante la Revolución Francesa fue encarcelado, falleciendo de hambre, severo para sí mismo y dulce para con los demás (1794).
9. En el lugar de Zapotlanejo, en México, san José Isabel Flores, presbítero, mártir durante la gran persecución en aquel país(1927).