martes, 1 de mayo de 2018

Martes 5 junio 2018, San Bonifacio, obispo y mártir, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

SAN PÍO X, EXORTACIÓN APOSTÓLICA "HAERENT ANIMO" (4 de agosto de 1908)
SOBRE LA SANTIDAD DEL CLERO

Necesidad absoluta de estos medios.

Queridos hijos, mientras hacemos por deber de conciencia estas observaciones, se Nos llena el alma de amargura y se Nos quiebra la voz en sollozos. iPobre del sacerdote que no sabe estar bien en su sitio y que profana con su falta de fidelidad el nombre santo de Dios, a quien está consagrado! La corrupción de los mejores es la peor: "Grande es la dignidad de los sacerdotes pero grande es también su caída, si pecan; alegrémonos por nuestra elevación, pero temblemos por nuestra caída; no hay tanta alegría por haber estado en alto, como dolor por haber caído desde estas alturas" (56). Muy desgraciado es, el sacerdote que se olvida de sí mismo, abandona la oración, no se alimenta con lecturas piadosas, no entra nunca dentro de si para escuchar las acusación, es de su conciencia. Ni las heridas cada vez más enconadas de su alma, ni los gemidos de su madre la Iglesia, conmoverán a este desdichado, hasta que caigan sobre él estas terribles amenazas del Profeta: Endurece el corazón de este pueblo, tápale los oídos, ciérrale los ojos, no sea que vea con sus ojos, oiga con sus oídos y comprenda con su corazón, y así se convierta y yo le cure (57). Que el Dios rico en misericordia aparte de cada uno de nosotros, hijos queridos, este triste presagio. Dios ve el fondo de Nuestro corazón y sabe bien que no está movido por rencor hacia nadie; al contrario, está animado por el amor de pastor y de padre hacia todos. Pues ¿cuál es nuestra esperanza, nuestra alegría y nuestra corona? ¿No lo sois vosotros, delante de Jesucristo Nuestro Señor? (58).

La Iglesia necesita sacerdotes santos.

Vosotros mismos, dondequiera que estéis, podéis ver en que momentos tan desdichados se encuentra la Iglesia por secretos designios de Dios. Dáos cuenta también y meditad que tenéis el sagrado deber de estar decididamente a su lado para asistirla en sus tribulaciones, pues ella os ha revestido de una dignidad tan alta. Ahora más, que nunca se necesita una virtud grande en el Clero; una virtud ejemplar, ardiente, activa, dispuesta a hacer y a soportar grandes cosas por Cristo. Esta es Nuestra más ferviente oración por todos y cada uno de vosotros. Que en vosotros brillo con esplendor inalterable la castidad, el mejor ornato, de nuestro, orden sacerdotal. Por el brillo de esta virtud el sacerdote se hace semejante a los ángeles, aparece más venerable ante el pueblo cristiano y es más fecundo en frutos de santidad. Que el respeto, y la obediencia prometidos a aquellos a quienes el Espíritu Santo ha puesto para regir la Iglesia, crezca cada día más en vosotros, y, sobre todo, que vuestros espíritus y vuestros corazones estén unidos por lazos de fidelidad cada vez más estrechos en la sumisión que se debe a esta Sede Apostólica. Que en todos vosotros brille también la caridad que no busca el provecho propio y, así, ahogando en vosotros los estímulos de la rivalidad inspirada por la envidia y la ambición propias de la naturaleza humana, unid todos vuestros esfuerzos en una fraternal emulación para aumentar la gloria divina. Hay una gran multitud de hambrientos, de ciegos, de cojos, de mancos, multitud desgraciada, que espera los auxilios de vuestra caridad; los esperan sobre todo esas masas de jóvenes, esperanza alegre de la sociedad y de la religión, acosados por todas partes de engaños y de corrupción. Daos con entusiasmo, no sólo a enseñarles el Catecismo, cosa que recomendamos con nuevo y mayor empeño, sino servidles también ayudándoles, con todo posible consejo y dedicación. Cuando prestéis vuestra ayuda y vuestra protección, cuando devolváis la salud y llevéis la paz, tened siempre el mismo punto de mira y estad como sedientos de ganar almas para Jesucristo y mantenerlas unidas a El. Cómo trabajan, cómo se afanan, cómo se agitan incansables los enemigos, y es enorme la ruina de las almas. Para la Iglesia católica es un motivo de alegría y de especial orgullo, el esplendor de la caridad de su Clero, que evangeliza la paz cristiana, que lleva la salvación y la civilización hasta los pueblos bárbaros, entre los cuales, a costa de inmensos trabajos, a veces rubricados con sangre, el reino de Cristo se extiende cada día más y la fe cristiana resplandece con nuevas victorias. Si, como ocurre con frecuencia, en respuesta a las muestras de vuestra caridad os encontráis el odio, el insulto, la calumnia, queridos hijos, no os dejéis dominar por la tristeza, no os canséis de hacer el bien (59). Tened ante la vista esas escuadras de hombres, tan insignes en número como en méritos, que siguiendo el ejemplo de los Apóstoles, en medio de las injurias más crueles soportadas por el nombre de Jesucristo, iban contentos y, maldecidos, bendecían ". Nosotros somos los hijos y los hermanos, de los santos cuyos nombres brillan en el libro de la vida, y cuyos méritos celebra la Iglesia. ¡No hagamos agravio a nuestra gloria! (60).

(57) Is 6, 10
(58) 1 Tes 2, 19.
(59) 1 Tes 3, 13
(60) 1 Mac 9, 10.


CALENDARIO

5 MARTES. SAN BONIFACIO, obispo y mártir, m. obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para un mártir en TP) o de pastores (para misioneros), o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- 2 Pe 3, 12-15a. 17-18. Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva.
- Sal 89. R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
- Mc 12, 13-17. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 6 de junio, pág. 351.
CALENDARIOS: Redentoristas: Corazón Eucarístico de Jesús (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Bonifacio, obispo y mártir. Monje en Inglaterra con el nombre de Wifrido por el bautismo, al llegar a Roma el papa san Gregorio II le ordenó obispo, y cambió su nombre de pila por el de Bonifacio, enviándolo después a Germania para anunciar la fe de Cristo a aquellos pueblos, donde logró ganar para la religión cristiana a mucha gente. Rigió la sede de Maguncia y, hacia el final de su vida, al visitar a los frisios en Dokkum, en la actual Holanda, consumó su martirio al ser asesinado por unos paganos. (754)

Oración colecta propia, resto del común de mártires, I. Fuera de Tiempo Pascual; B. Para un mártir 1.

5 de junio
San Bonifacio, obispo y mártir
Memoria
Die 5 iunii
S. Bonifatii, episcopi et martyris
Memoria
Antífona de entrada
Este santo luchó hasta la muerte en defensa de la ley de Dios y no temió las palabras de los malvados: estaba cimentado sobre roca firme.
O bien: Cf. Sab 10, 12
El Señor lo puso en un duro combate, para que venciera, pues la sabiduría es más fuerte que todo.
Antiphona ad introitum
Iste sanctus pro lege Dei sui certávit usque ad mortem, et a verbis impiórum non tímuit; fundátus enim erat supra firmam petram.
Vel: Cf. Sg 10, 12
Certámen forte dedit illi Dóminus, ut víncere sciret, quóniam ómnium poténtior est sapiéntia.
Oración colecta
Sea, Señor, el mártir san Bonifacio nuestro intercesor, para que mantengamos con firmeza y profesemos con valentía, en las obras, la fe que enseñó de palabra y rubricó con su sangre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Sanctus martyr, Dómine, Bonifátius pro nobis intervéntor exsístat, ut fidem, quam ore dócuit et sánguine consignávit, fírmiter teneámus, et opéribus profiteámur confidénter. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Martes de la IX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Pe 3, 12-15a. 17-18
Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos:
¡Esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios! Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.
Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia, por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables, y considerad que la paciencia de nuestro Señor es nuestra salvación.
Así pues, queridos míos, ya que estáis prevenidos, estad en guardia para que no os arrastre el error de esa gente sin principios ni decaiga vuestra firmeza. Por el contrario, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 89, 2. 3-4. 10. 14 y 16 (R.: 1bc)
R.
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Dómine, refugium factus es nobis, a generatione in generationem.

V. Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. R.
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Dómine, refugium factus es nobis, a generatione in generationem.

V. Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
una vela nocturna. R.
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Dómine, refugium factus es nobis, a generatione in generationem.

V. Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan. R.
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Dómine, refugium factus es nobis, a generatione in generationem.

V. Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción
y sus hijos tu gloria. R.
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Dómine, refugium factus es nobis, a generatione in generationem.

Aleluya Cf. Ef 1, 17-18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama. R.
Pater Dómini nostri Iesu Christi illúminet óculos cordis nostri, ut sciámus quae sit spes vocatiónis nostrae.

EVANGELIO Mc 12, 13-17
Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?». Adivinando su hipocresía, les replicó:
«¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea».
Se lo trajeron. Y él les preguntó:
«¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».
Le contestaron:
«Del César».
Jesús les replicó:
«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Y se quedaron admirados.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Audiencia general 17 de septiembre de 2008
Si en las monedas romanas estaba impresa la imagen del César y por eso a él se le debían dar, en el corazón del hombre está la huella del Creador, único Señor de nuestra vida. Por tanto, la auténtica laicidad no es prescindir de la dimensión espiritual, sino reconocer que precisamente esta dimensión, radicalmente, es garante de nuestra libertad y de la autonomía de las realidades terrenas, gracias a los dictados de la Sabiduría creadora que la conciencia humana sabe acoger y realizar.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario II
290. Elevemos, hermanos, fervientes oraciones a Dios nuestro Padre.
- Para que proteja y guíe a su Iglesia santa. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor llene de su gracia a los obispos, sacerdotes y ministros. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a todo el mundo la justicia y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que socorra a los que están en algún peligro. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros mismos nos conforte y conserve en su servicio. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que te muestres favorable a las oraciones de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Santifica con la eficacia de tu bendición, Señor, estos dones que, por tu gracia, han de encender en nosotros aquel fuego de tu amor que dio fuerza a san N., para vencer todos los tormentos corporales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la memoria de tu mártir san N. para que sean ofrenda tan grata a tu majestad como preciosa fue su sangre derramada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Obláta múnera, quaesumus, Dómine, tua benedictióne sanctífica, quae, te donánte, nos illa flamma tuae dilectiónis accéndat, per quam sanctus N. torménta sui córporis univérsa devícit. Per Christum.
Vel:
Accépta tibi sint, quaesumus, Dómine, múnera, quae in commemoratióne beáti mártyris tui N. deférimus, ut eo maiestáti tuae sint plácita, sicut illíus effúsio sánguinis apud te éxstitit pretiósa. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con las virtudes del cielo te aclamamos continuamente en la tierra, alabando tu gloria sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS MARTYRIBUS
De signo et exemplo martyrii.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam beáti mártyris N. pro confessióne nóminis tui, ad imitatiónem Christi, sanguis effúsus tua mirabília maniféstat, quibus pérficis in fragilitáte virtútem, et vires infírmas ad testimónium róboras, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter celebrámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Cf. Mt 16, 24
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga, dice el Señor.
O bien: Cf. Mt 10, 39
El que pierda su vida por mí, la encontrará para siempre, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 16, 24
Qui vult veníre post me, ábneget semetípsum, et tollat crucem suam, et sequátur me, dicit Dóminus.
Vel: Mt 10, 39
Qui perdíderit ánimam suam propter me, dicit Dóminus, invéniet eam in aetérnum.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que los sacramentos recibidos nos den aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san N. fiel en tu servicio y victorioso en el martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Praestent nobis, quaesumus, Dómine, sacra mystéria quae súmpsimus eam ánimi fortitúdinem, quae beátum N. mártyrem tuum réddidit in tuo servítio fidélem et in passióne victórem. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 6 de junio
S
an Norberto, obispo
, hombre de costumbres austeras y dado enteramente a la unión con Dios y a la predicación del Evangelio, que fundó cerca de Laon, en Francia, la Orden Premonstratense de Canónigos Regulares, y luego, designado obispo de Magdeburgo, en Sajonia, se mostró pastor eximio, reformando la vida cristiana y trabajando para difundir la fe entre las poblaciones vecinas (1134).
2. En Roma, en la vía Aurelia, a dos miliarios de la ciudad, santos Artemio y Paulina, mártires (302).
3. En Scete, en Egipto, san Besarión, anacoreta, que por amor de Dios se comportó como mendigo y peregrino (s. IV).
4*. En Grenoble, en Burgundia, san Ceracio, obispo, que escribió al papa san León I para darle las gracias por su escrito a Flaviano, y preservó a su grey del contagio de la herejía (c. 452).
5. En Milán, en la provincia de Liguria, san Eustorgio II, obispo, que conocido por su piedad, justicia y demás virtudes propias de un pastor, edificó un magnífico baptisterio (518).
6*. En Hibernia (hoy Irlanda), san Jarlato, obispo (550).
7. En el monte Jura, san Claudio, a quien se considera como obispo y abad del monasterio de Condat (c. 703).
8. En la región de Bolonia, en la Emilia, tránsito de san Alejandro, obispo de Fiésole, el cual, de regreso de la ciudad de Pavía, a la que había ido para reclamar ante el rey de los longobardos los bienes de su iglesia, retenidos por usurpadores, estos lo ahogaron arrojándole a un río (823).
9. En Constantinopla, san Hilarión, presbítero y hegúmeno del monasterio llamado de Dalmacio, que, por defender el culto de las sagradas imágenes, hubo de soportar la cárcel, los azotes y el exilio (845).
10*. En las islas Orcadas, próximas a Escocia, san Colman, obispo (c. 1010).
11*. En el monasterio de Cava, en la Campania, beato Falcón, abad (1146).
12*. En Arvernia, en Aquitania, san Gilberto, abad de la Orden Premonstratense, quien, después de haber vivido como eremita, fundó el monasterio y el hospital de Neufontaines (1152).
13*. En Udine, en la región de Venecia, beato Bertrando, obispo de Aquileia y mártir, que trabajó en la formación de su clero, alimentó con sus bienes a los pobres en tiempo de escasez, defendió con tesón los derechos de la Iglesia y, ya nonagenario, fue víctima de unos sicarios (1350).
14*. En Ortona, en el Abruzo, beato Lorenzo de Villamagna de Másculis, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, ilustre por su celo en predicar la palabra de Dios (1535).
15*. En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Greenwood, mártir, de la cartuja de esa ciudad, que por su tenaz fidelidad a la Iglesia, en tiempo de Enrique VIII consumó su martirio por la cárcel, el hambre y la enfermedad (1537).
16. En Saint-Chamond, en la región de Lyon, en Francia, san Marcelino Champagnat, presbítero de la Sociedad de María, que fundó el Instituto de los Hermanos Maristas, para la formación cristiana de los niños (1840).
17. En la ciudad de Luong My, en Tonquín, santos mártires Pedro Dung y Pedro Thuan, pescadores, y Vicente Duong, agricultor, que, en tiempo del emperador Tu Duc, por negarse a pisotear la cruz fueron condenados a la hoguera (1862).
18*. En Ciudad de México, tránsito del beato Rafael Guizar Valencia, obispo de Veracruz, en México, que durante el tiempo de persecución estuvo desterrado o ejerció su ministerio episcopal de modo clandestino (1938).
19*. En Sachsenhausen, en Alemania, beato Inocencio Guz, presbítero, de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, el cual, siendo oriundo de Polonia, durante la ocupación militar de su patria por un régimen contrario a la religión y a los hombres, fue asesinado por los guardias del campo de concentración a causa de su fe en Cristo (1940).