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viernes, 13 de abril de 2018

Viernes 18 mayo 2018, Viernes de la VII semana de Pascua, feria o san Juan I, papa y mártir, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

Mas lo acerbo de su pena y la vehemencia de su palabra provienen menos del temor de las penas eternas que amenazan al pecador impenitente, que de la emoción experimentada por el pensamiento del amor divino desconocido y ofendido. Ante la obstinación del pecador y su ingratitud hacia un Dios tan bueno, las lágrimas manaban de sus ojos. «Oh, amigo mío –decía—, lloro yo precisamente por lo que no lloráis vos» [94]. En cambio, ¡con qué delicadeza y con qué fervor hace renacer la esperanza en los corazones arrepentidos! Para ellos se hace incansablemente ministro de la misericordia divina, la cual, como él decía, es poderosa «como, un torrente desbordado que arrastra los corazones a su paso» [95] y más tierna que la solicitud de una madre, porque Dios está «pronto a perdonar más aún que lo estaría una madre para sacar del fuego a un hijo suyo» [96].

Los pastores de almas se esforzarán, pues, a ejemplo del Cura de Ars, por consagrarse, con competencia y entrega, a este ministerio tan importante, porque fundamentalmente es aquí donde la misericordia divina triunfa sobre la malicia de los hombres y donde el pecador se reconcilia con su Dios.

Téngase también presente que Nuestro predecesor Pío XII ha condenado con fuertes palabras la opinión errónea, según la cual no se habría de tener muy en cuenta la confesión de los pecados veniales: «Para progresar cada día con mayor fervor en el camino de la perfección, queremos recomendar con mucho encarecimiento el piadoso uso de la confesión frecuente, introducido por la Iglesia no sin una inspiración del Espíritu Santo» [97]. Finalmente, Nos queremos confiar que los ministros del Señor serán ellos mismos los primeros, según las prescripciones del Derecho Canónico [98], en acudir regular y fervientemente al sacramento de la Penitencia, tan necesario para su propia santificación, y que tendrán muy en cuenta las apremiantes insistencias de Pío XII, que muchas veces y entrañablemente creyó deber suyo el dirigirles sobre esto [99].

[94] Cf. Ibid., t. 227, p. 999.
[95] Cf. Ibid., t. 227, p. 978.
[96] Cf. Ibid., t. 3900, p. 1554.
[97] Enciclica Mystici Corporis; AAS 35 (1943), 235.
[98] C.I.C. can 125 §1.
[99] Enciclica Mystici Corporis; AAS 35 (1943), 235; encíclica Mediator Dei; AAS 39 (1947), 585; exhort. apost. Menti Nostrae; AAS 42 (1950), 674.

CALENDARIO

18 VIERNES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria o SAN JUAN I, papa y mártir, memoria libre

Misa
de feria (blanco) o de la memoria (rojo).
MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para un mártir en TP) o de pastores (para un papa), o de la feria; Pf. Pasc., de la Ascensión, después de la Ascensión o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 25, 13b-21. De un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo.
- Sal 102. R. El Señor puso en el cielo su trono.
- Jn 21, 15-19. Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 19 de mayo, pág. 316.
CALENDARIOS: Esclavas del Sagrado Corazón: Santa Rafaela María Porras (S).
Josefinos de Murialdo: San Leonardo Murialdo, presbítero (S). Familia salesiana: (ML).
Siervas de Jesús de la Caridad: Santa María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, virgen (S). Bilbao: (MO).
Barbastro-Monzón y Córdoba: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
OFM Cap.: San Félix de Cantalicio, religioso (F). Familia Franciscana y Hermanas de La Cruz: (ML).
Tarragona: San Próspero, obispo (MO).
Agustinos: Beato Guillermo de Tolosa, presbítero (ML).
Orden de San Juan de Jerusalén: Beato Gerardo Mecatti de Villamagna, religioso (MO).
Mallorca: Aniversario de la muerte de Mons. Teodoro Úbeda Gramage, obispo (2003).

TEXTOS MISA

Viernes de la VII Semana de Pascua. Feria sexta. Hebdómada VII Paschae.
Antífona de entrada Ap 1, 5-6
Cristo nos amó y nos ha lavado nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 1, 5-6
Diléxit nos Christus, et lavit nos a peccátis nostris in sánguine suo, et fecit nos regnum et sacerdótes Deo et Patri suo, allelúia.
Oración colecta
Oh, Dios, que, por la glorificación de Cristo y la luz del Espíritu Santo, nos has abierto el acceso a la vida eterna, haz que la participación en tanta gracia nos mueva a dedicamos con mayor empeño a tu servicio y a vivir con mayor plenitud las riquezas de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nobis aeternitátis áditum glorificatióne Christi tui et Sancti Spíritus illuminatióne reserásti, concéde, quaesumus, ut, tanti doni párticeps, devótio nostra profíciat, et ad fídei transferámur augméntum. Per Dóminum.

En la memoria:
Elogio del martirologio
San Juan I, papa y mártir, que, habiendo sido enviado por el rey arriano Teodorico en embajada al emperador Justino de Constantinopla, fue el primer pontífice romano que ofreció la Víctima Pascual en aquella Iglesia, pero a su regreso, detenido de manera indigna y aherrojado en la cárcel por el mismo Teodorico, pereció como víctima por Cristo Señor, en Rávena, en la actual región de Emilia-Romaña, en Italia. (526)

Oración colecta propia, y el resto de la feria de Pascua.

18 de mayo
San Juan I, papa y mártir
Die 18 maii
S. Ioannis I, papæ et martyris
Oración colecta
Oh, Dios, recompensa de las almas fieles, que has consagrado este día con el martirio del papa san Juan, escucha las oraciones de tu pueblo y concédenos imitar la constancia en la fe de aquel cuyos méritos veneramos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, fidélium remunerátor animárum, qui hunc diem beáti Ioánnis papae martyrio consecrásti, exáudi preces pópuli tui, et praesta, ut, qui eius mérita venerámur, fídei constántiam imitémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la VII semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 25, 13-21
De un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para cumplimentar a Festo. Como se quedaron allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:
«Tengo aquí un hombre a quien Félix ha dejado preso y contra el cual, cuando fui a Jerusalén, presentaron acusación los sumos sacerdotes y los ancianos judíos, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana entregar a un hombre arbitrariamente; primero, el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse de la acusación. Vinieron conmigo, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre.
Pero, cuando los acusadores comparecieron, no presentaron ninguna acusación de las maldades que yo suponía; se trataba solo de ciertas discusiones acerca de su propia religión y de un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí de esto. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel para que decida el Augusto, he dado orden de que se le custodie hasta que pueda remitirlo al César».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 102, 1bc-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)
R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que le temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

Aleluya Jn 14, 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. R.
Spíritus Sanctus vos docébit ómnia; súggeret vobis ómnia quæcúmque díxero vobis.

EVANGELIO Jn 21, 15-19
Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 29-junio-2014
Pedro ha experimentado que la fidelidad de Dios es más grande que nuestras infidelidades y más fuerte que nuestras negaciones. Se da cuenta de que la fidelidad del Señor aparta nuestros temores y supera toda imaginación humana. También hoy, a nosotros, Jesús nos pregunta: "¿Me amas?". Lo hace precisamente porque conoce nuestros miedos y fatigas. Pedro nos muestra el camino: fiarse de él, que "sabe todo" de nosotros, no confiando en nuestra capacidad de serle fieles a él, sino en su fidelidad inquebrantable. Jesús nunca nos abandona, porque no puede negarse a sí mismo (cf. 2Tm 2, 13). Es fiel. La fidelidad que Dios nos confirma incesantemente a nosotros, los Pastores, es la fuente de nuestra confianza y nuestra paz, más allá de nuestros méritos. La fidelidad del Señor para con nosotros mantiene encendido nuestro deseo de servirle y de servir a los hermanos en la caridad.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión IV
167. Teniendo por intercesor delante del Padrea Jesús resucitado, y sabiendo que es el Espíritu quien ora en nosotros, pidamos por las necesidades delos hombres.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea congregada en la unidad y crezca por la fuerza del Espíritu, anunciando a los hombres la salvación de Jesucristo. Roguemos al Señor.
- Por todos los cristianos que sufren a causa de su fe: para que el Espíritu de Jesucristo resucitado les mantenga fieles a la verdad y al bien por encima de todas las injusticias e incomprensiones. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren sin esperanza, por los que buscan sin tener fe, por los que aman a Dios sin saberlo: para que el Espíritu consolador colme sus anhelos de felicidad y salud. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que logremos unas celebraciones de la Eucaristía llenas de fe, plenamente participadas, que expresen y fomenten nuestro amor y hermandad en Cristo. Roguemos al Señor.
Danos, Señor, una plena vivencia del misterio pascual para que la alegría que experimentamos en estas fiestas sea siempre nuestra fuerza y nuestra salvación. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con misericordia, las ofrendas de tu pueblo y, para que sean aceptables a ti, haz que la venida del Espíritu Santo purifique nuestras almas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias pópuli tui, quaesumus, Dómine, miserátus inténde, et, ut tibi reddántur accéptae, consciéntias nostras Sancti Spíritus emúndet advéntus. Per Christum.
PREFACIO I DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido, ante el asombro de los ángeles, a lo más alto de los cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, como Juez del mundo y Señor del universo. No se ha ido para desentenderse de nuestra pobreza, sino que nos precede el primero como cabeza nuestra, para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
PRAEFATIO II DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia Dóminus Iesus, Rex glóriae, peccáti triumphátor et mortis, mirántibus Angelis, ascéndit summa caelórum, Mediátor Dei et hóminum, Iudex mundi Dominúsque virtútum; non ut a nostra humilitáte discéderet, sed ut illuc confiderémus, sua membra, nos súbsequi quo ipse, caput nostrum principiúmque, praecéssit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III.
Antífona de comunión Cf. Jn 16, 13
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena -dice el Señor-. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 16, 13
Cum vénerit Spíritus veritátis, docébit vos omnem veritátem, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, tus sacramentos nos purifican y alimentan; concédenos que la participación inmerecida en ellos nos obtenga la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, cuius mystériis mundámur et páscimur, tríbue, quaesumus, ut eórum nobis indúlta reféctio vitam cónferat sempitérnam. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de mayo

1. En Roma y en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Urbano I, papa, que gobernó fielmente la Iglesia Romana durante ocho años, tras el martirio de san Calixto (230).
2. En la misma ciudad, santos Parteno y Calócero, mártires, que dieron insigne testimonio de Cristo en tiempo del emperador Diocleciano (304).
3. En Arras, de Neustria, san Adolfo, obispo a la vez de esta ciudad y de Cambrai (728).
4. En Canterbury, en Inglaterra, san Dunstán, obispo, quien, como abad de Glastonbury, restauró y propagó la vida monástica. Fue promovido a la sede episcopal de Worcester, luego a la de Londres y, finalmente, a la de Canterbury, trabajando para promover la concordia regular de los monjes y de las monjas (988).
5*. En Florencia, de la Toscana, en Italia, beata Humiliana, de la Tercera Orden de San Francisco, que como esposa soportó muy malos tratos con una paciencia y una mansedumbre admirables y luego, habiendo enviudado, se entregó de lleno a la oración y las obras de caridad (1246).
6. En Rocca di Funone, cerca de Alatri, en el Lacio, muerte de san Pedro Celestino, el cual, después de haber abrazado la vida eremítica en el Abruzo con fama de santidad y siendo conocido por sus milagros, ya octogenario fue elegido Romano Pontífice, tomando el nombre de Celestino V, pero en el mismo año renunció al oficio y prefirió retirarse a la soledad (1296).
7. En un castillo cerca de Tréguier, en la Bretaña Menor, en Francia, san Ivo, presbítero, que ejerció la justicia sin acepción de personas, fomentó la concordia, defendió por amor de Cristo las causas de los huérfanos, viudas y pobres, y acogió en su casa a esos mismos desfavorecidos (1303).
8*. En Siena, en la Toscana, beato Agustín Novelli, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, cultivador de la verdadera humildad y amante de la observancia religiosa (1310).
9*. En la ciudad de Granada, en Andalucía, martirio de los beatos Juan de Cetina, presbítero, y Pedro de Dueñas, religioso, ambos de la Orden de Hermanos Menores, que, por predicar a Cristo, fueron degollados por el mismo monarca musulmán (1397).
10*. En Suzuta, en Japón, beato Juan de Santo Domingo Martínez, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que murió en la cárcel por Cristo (1619).
11*. En Londres, en Inglaterra, beato Pedro Wright, presbítero y mártir, que por haber abrazado la fe de la Iglesia Católica ingresando en la Compañía de Jesús y siendo promovido a las órdenes sagradas, en tiempo de la República Inglesa fue conducido al martirio en el patíbulo de Tyburn (1651).
12. En Fucecchio, de la Toscana, san Teófilo de Corte, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien propagó en gran manera las casas de retiro para los frailes, mostrando una gran devoción a la Pasión del Señor y a la Virgen María (1740).
13. En Roma, san Crispín de Viterbo, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que mientras recorría los pueblos de las montañas para mendigar limosna, enseñaba los rudimentos de la fe a los campesinos (1750).
14*. En un barco prisión frente a Rochefort, en Francia, beato Juan Bautista Javier (Juan Luis) Loir, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, quien durante la Revolución Francesa, casi octogenario, fue encarcelado por ser sacerdote y murió estando arrodillado (1794).
15*. En Cartagena de Nueva Granada, en Colombia, beata María Bernarda (Verena) Bütler, virgen, la cual, nacida en Suiza, fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras Franciscanas de María Auxiliadora (1924).
16*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, de Baviera, en Alemania, beato José Czempiel, presbítero y mártir, el cual, nacido en Polonia, durante la guerra pereció en la cámara de gas, asociado al sacrificio de Cristo (1942).