Entrada destacada

Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

sábado, 14 de abril de 2018

Sábado 19 mayo 2018, Sábado de la VII semana de Pascua.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

CONCLUSIÓN

Al terminar esta Carta, Venerables Hermanos, deseamos deciros toda Nuestra muy dulce esperanza de que, con la gracia de Dios, este Centenario de la muerte del Santo Cura de Ars pueda despertar en cada sacerdote el deseo de cumplir más generosamente su ministerio y, sobre todo, su «primer deber de sacerdote, esto es, el deber de alcanzar la propia santificación» [100].

Cuando, desde estas alturas del Supremo Pontificado, donde la Providencia Nos ha querido colocar, consideramos la inmensa expectación de las almas, los graves problemas de la evangelización en tantos países y las necesidades religiosas de las poblaciones cristianas, siempre y doquier se presenta a Nuestra mirada la figura del sacerdote. Sin él, sin su acción cotidiana, ¿qué sería de las iniciativas, aun las más adaptadas a las necesidades de la hora presente? ¿Qué harían aún los más generosos apóstoles del laicado? Y precisamente a estos sacerdotes tan amados y sobre los que se fundan tantas esperanzas para el progreso de la Iglesia, Nos atrevemos a pedirles, en nombre de Cristo Jesús, una íntegra fidelidad a las exigencias espirituales de su vocación sacerdotal.

Avaloren Nuestro llamamiento estas palabras, llenas de sabiduría, de San Pío X: «Para hacer reinar a Jesucristo en el mundo, ninguna cosa es tan necesaria como la santidad del clero, para que con su ejemplo, con la palabra y con la ciencia sea guía de los fieles» [101]. Casi lo mismo decía San Juan María Vianney a su Obispo: «Si queréis convertir vuestra diócesis, habéis de hacer santos a todos vuestros párrocos».

A vosotros, Venerables Hermanos, que tenéis la responsabilidad de la santificación de vuestros sacerdotes, os recomendamos que les ayudéis en las dificultades, a veces muy graves, de su vida personal y de su ministerio. ¿Qué, no puede hacer un Obispo que ama a sus sacerdotes, si se ha conquistado su confianza, si los conoce, si los sigue de cerca y los guía con autoridad siempre firme y siempre paternal? Pastores de todas las diócesis, sedlo sobre todo y de modo particular para quienes tan estrechamente colaboran con vosotros y con quienes os unen vínculos tan sagrados.

A todos los fieles pedimos también en este año centenario, que rueguen por los sacerdotes y que contribuyan, en cuanto puedan, a su santificación. Hoy los cristianos fervientes esperan mucho del sacerdote. Ellos quieren ver en él —en un mundo donde triunfan el poder del dinero, la seducción de los sentidos, el prestigio de la técnica— un testigo del Dios invisible, un hombre de fe, olvidado de sí mismo y lleno de caridad. Sepan tales cristianos que ellos pueden influir mucho en la fidelidad de sus sacerdotes a tal ideal, con el religioso respeto a su carácter sacerdotal, con una más exacta comprensión de su labor pastoral y de sus dificultades y con una más activa colaboración a su apostolado.

CALENDARIO

19 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA VII SEMANA DE PASCUA

Misa
de sábado (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc., de la Ascensión o después de la Ascensión.
LECC.: vol. II.
- Hch 28, 16-20. 30-31. Permaneció en Roma, predicando el reino de Dios.
- Sal 10. R. Los buenos verán tu rostro, Señor.
- Jn 21, 20-25. Este es el discípulo que ha escrito esto, y su testimonio es verdadero.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elog. prop. de la solem. de Pentecostés, pág. 44 y elogs. del 20 de mayo, pág. 318.
CALENDARIOS: Palotinos y Misioneras Cruzadas de la Iglesia: Reina de los Apóstoles (S). Familia Paulina: (F). Monfortianos: (MO).
Dominicas de la Anunciata: San Francisco Coll y Guitart, presbítero (F). Vic y Dominicos: (MO).
Agustinos: Beatos Clemente de Ósimo y Agustín de Tarano, presbíteros (MO).
Tarazona: Beato Juan Lorenzo, mártir (MO).
Vitoria: Santa Josefa del Corazón de Jesús Sancho Guerra (MO).
OFM Cap.: San Crispín de Viterbo, religioso (MO).
Bilbao y Tarragona: San Juan I, papa y mártir (ML-trasladada).
Córdoba: Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, virgen(ML).
Valencia: Beatos Juan de Cetina y Pedro de Dueñas, mártires (ML).
Benedictinos: San Celestino V, papa (ML).
HH. de las Escuelas Cristianas: Beato Rafael Luis Rafiringa, religioso (ML).

TEXTOS MISA

Sábado de la VII Semana de Pascua
Misa matutina
Sabbato. Hebdómada VII Paschae.
Ad Missam matutinam
Antífona de entrada Cf. Hch 1, 14
Los discípulos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Act 1, 14
Erant discípuli perseverántes unanímiter in oratióne, cum muliéribus et María Matre Iesu, et frátribus eius, allelúia.
Oración colecta
Concédenos, Dios todopoderoso, a los que hemos celebrado las fiestas de Pascua, conservarlas por tu gracia, en las costumbres y en la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui paschália festa perégimus, haec, te largiénte, móribus et vita teneámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la VII semana de Pascua. Misa de la mañana (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 28,16-20. 30-31
Permaneció en Roma, predicando el reino de Dios
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con el soldado que lo vigilaba.
Tres días después, convocó a los judíos principales y, cuando se reunieron, les dijo:
«Yo, hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres, fui entregado en Jerusalén como prisionero en manos de los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, me vi obligado a apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo, pues, os he llamado para veros y hablar con vosotros; pues por causa de la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas».
Permaneció allí un bienio completo en una casa alquilada, recibiendo a todos los que acudían a verlo, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 10, 4. 5 y 7 (R.: cf. 7b)
R.
Los buenos verán tu rostro, Señor. Recti vidébunt vultum tuum, Dómine.
O bien: Aleluya.

V. El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R.
Los buenos verán tu rostro, Señor. Recti vidébunt vultum tuum, Dómine.

V. El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R.
Los buenos verán tu rostro, Señor. Recti vidébunt vultum tuum, Dómine.

Aleluya Jn 16, 7. 13
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Os enviaré el Espíritu de la verdad –dice el Señor–; él os guiará hasta la verdad plena. R. Mittam ad vos Spíritum veritátis, dicit Dóminus; ille docébit vos omnem veritátem.

EVANGELIO Jn 21, 20-25
Éste es el discípulo que ha escrito esto, y su testimonio es verdadero
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?».
Al verlo, Pedro dice a Jesús:
«Señor, y este, ¿qué?».
Jesús le contesta:
«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme».
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?».
Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beato Pablo VI, Audiencia General, 20-II-1974
Cuando comienza uno a interesarse por Jesucristo ya no le puede dejar. Siempre queda algo que saber, algo que decir; queda lo más importante. San Juan Evangelista termina su Evangelio precisamente así (Jn 21, 25). Es tan grande la riqueza de las cosas que se refieren a Cristo, tanta la profundidad que hemos de explorar y tratar de comprender (...), tanta la luz, la fuerza, la alegría, el anhelo que de Él brotan, tan reales son la experiencia y la vida que de Él nos viene, que parece inconveniente, anticientífico, irreverente, dar por terminada la reflexión que su venida al mundo, su presencia en la historia y en la cultura, la hipótesis, por no decir la realidad de su relación vital con nuestra propia conciencia, honestamente exige de nosotros.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión III
166. Encomendemos, hermanos, a Cristo, nuestro mediador sentado a la diestra del Padre, los deseos y las necesidades de todos los hombres.
- Para que, como María, nuestra madre, la Iglesia medite las palabras de Cristo y transmite el Evangelio de salvación a todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Para que se afiance la paz en el mundo y desaparezcan las discordias y rivalidades. Roguemos al Señor.
- Para que los incrédulos y los pecadores, los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, los que temen la soledad y la muerte, lleguen a descubrir la alegría del anuncio evangélico y vean robustecida su debilidad humana. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros participemos con mayor abundancia de la vida de Cristo, vid verdadera, y demos frutos de buenas obras. Roguemos al Señor.
Te rogamos, Padre, que permanezcamos en tu amistad a fin de dar buen fruto y poder llegar juntos a la alegría de tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, que la venida del Espíritu Santo prepare nuestras almas con los sacramentos divinos, porque él mismo es el perdón de todos los pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Mentes nostras, quaesumus, Dómine, Spíritus Sanctus advéniens divínis praeparet sacraméntis, quia ipse est remíssio ómnium peccatórum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Cf. Jn 16, 14
El Espíritu Santo me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 16, 14
Spíritus Sanctus, ille me clarificábit, quia de meo accípiet, et annuntiábit vobis, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Asiente compasivo, Señor, a nuestras súplicas, para que, abandonada la vieja condición, nos renovemos con el alma santificada, como nos has hecho pasar de los antiguos sacramentos a los nuevos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Annue, Dómine, nostris précibus miserátus, ut, sicut de praetéritis ad nova sumus sacraménta transláti, ita, vetustáte depósita, sanctificátis méntibus innovémur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogio propio de la solemnidad de Pentecostés
D
ía de Pentecostés, en el que se concluyen los sagrados cincuenta días de la Pascua y se conmemoran, junto con la efusión del Espíritu Santo sobre los discípulos en Jerusalén, los orígenes de la Iglesia y el inicio de la misión apostólica a todas la tribus, lenguas, pueblos y naciones.
Elogios del día 20 de mayo
S
an Bernardino de Siena
, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien, con la palabra y el ejemplo, fue evangelizando por pueblos y ciudades a las gentes de Italia y difundió la devoción al santísimo Nombre de Jesús, perseverando infatigablemente en el oficio de la predicación, con gran fruto para las almas, hasta el día de su muerte, que ocurrió en L’Aquila, del Abruzo, en Italia (1444).
2. Conmemoración de santa Lidia de Tiatira, vendedora de púrpura, que fue la primera que creyó en el Evangelio en Filipos, en Macedonia, cuando lo predicó el apóstol san Pablo (s. I).
3. En Ostia Tiberina, santa Áurea, mártir (s. in.).
4. En Nimes, en la Galia Narbonense, san Baudilio, mártir (s. in.).
5. En Egea, de Cilicia, san Talaleo, mártir (s. III).
6*. En Cagliari, en la isla de Cerdeña, san Lucífero, obispo, el cual, valiente defensor de la fe nicena, sufrió muchas persecuciones por parte del emperador Constancio, siendo enviado al exilio, y al volver a su sede murió como confesor de Cristo (370).
7*. En Toulouse, en la Galia Narbonense, san Hilario, obispo, que levantó una pequeña basílica de madera sobre el sepulcro de san Saturnino, su predecesor (c. 400).
8. En Bourges, en Aquitania, san Austregisilo, obispo, quien se entregó como ministro de caridad, sobre todo entre los pobres, los huérfanos, los enfermos y los condenados a muerte (c. 624).
9. En Brescia, en Lombardía, san Anastasio, obispo (s. VII).
10. En Pavía, también en Lombardía, san Teodoro, obispo, que padeció el exilio durante la terrible guerra entre francos y longobardos (c. 785).
11*. En Castagneto, en la Toscana, beato Guido de Gherardesca, ermitaño (c. 1134).
12*. En Perugia, de la Umbría, beata Columba (Ángela), virgen de la Penitencia de Santo Domingo, que trabajó por la pacificación de la ciudad, la cual estaba dividida en bandos (1501).
13*. En Seúl, en Corea, san Protasio Chong Kuk-bo, mártir, que volvió de nuevo a la fe cristiana que había abandonado anteriormente y la profesó hasta la muerte en la cárcel, que le causaron en medio de crueles torturas (1839).
14*. En el pueblo de Botticino Sera, cerca de Brescia, en Italia, beato Arcángel Tadini, presbítero, quien se dedicó a trabajar con empeño por los derechos y la dignidad de los obreros y fundó la Congregación de las Hermanas Obreras de la santa Casa de Nazaret, dedicada principalmente a la justicia social (1912).