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Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

miércoles, 4 de abril de 2018

Miércoles 9 mayo 2018, Miércoles de la VI semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

Nos quisiéramos, Venerables Hermanos, que todos los sacerdotes de vuestras diócesis se dejaran convencer por el testimonio del Santo Cura de Ars, de la necesidad de ser hombres de oración y de la posibilidad de serlo, por grande que sea el peso, a veces agobiante, de las ocupaciones ministeriales. Mas se necesita una fe viva, como la que animaba a Juan María Vianney y que le llevaba a hacer maravillas: «¡Qué fe! —exclamaba uno de sus compañeros—, con ella bastaría para enriquecer a toda una diócesis» [53].

Esta fidelidad a la oración es, por lo demás, para el sacerdote un deber de piedad personal, donde la sabiduría de la Iglesia ha precisado algunos puntos importantes, como la oración mental cotidiana, la visita al Santísimo Sacramento, el Rosario y el examen de conciencia [54]. Y es también una estricta obligación contraída con la Iglesia, la tocante al rezo cotidiano del Oficio divino [55]. Tal vez por haber descuidado algunas de estas prescripciones, algunos miembros del Clero poco a poco se han visto víctimas de la inestabilidad exterior, del empobrecimiento interior y expuestos un día, sin defensa, a las tentaciones de la vida. Por lo contrario, «trabajando continuamente por el bien de las almas, Vianney no olvidaba la suya. Se santificaba a sí mismo, para mejor poder santificar a los demás» [56].

Con San Pío X «tenemos, pues, que estar persuadidos de que el sacerdote, para poder estar a la altura de su dignidad y de su deber, necesita darse de lleno a la oración... Mucho más que nadie, debe obedecer al precepto de Cristo: Es preciso orar siempre, precepto del que San Pablo se hace eco con tanta insistencia: Perseverar en la oración, velando en ella con acción de gracias. Orad sin cesar» [57]. Y de buen grado, como para concluir este punto, hacemos Nuestra la consigna que Nuestro inmediato Predecesor Pío XII, ya en el alba de su Pontificado, daba a los sacerdotes: «¡Orad, orad más y más, orad con mayor insistencia» [58].

La oración del Cura de Ars que pasó, digámoslo así, los últimos treinta años de su vida en su iglesia, donde le retenían sus innumerables, penitentes, era, sobre todo, una oración eucarística. Su devoción a nuestro Señor, presente en el Santísimo Sacramento del altar, era verdaderamente extraordinaria: «Allí está —decía— Aquel que tanto nos ama; ¿por qué no habremos de amarle nosotros?» [59]. Y ciertamente que él le amaba y se sentía irresistiblemente atraído hacia el Sagrario: «No es necesario hablar mucho para orar bien —así explicaba a sus parroquianos—. Sabemos que el buen Dios está allí, en el santo Tabernáculo: abrámosle el corazón, alegrémonos de su presencia. Esta es la mejor oración» [60]. En todo momento inculcaba él a los fieles el respeto y el amor a la divina presencia eucarística, invitándoles a acercarse con frecuencia a la santa mesa, y él mismo les daba ejemplo de esta tan profunda piedad: «Para convencerse de ello —refieren los testigos— bastaba verle celebrar la santa Misa, y verle cómo se arrodillaba cuando pasaba ante el Tabernáculo» [61].

[53] Cf. Ibid., t. 227, p. 976.
[54] C.I.C., can. 125.
[55] Ibid., can. 135.
[56] Cf. Archivo secreto Vaticano, t. 227, p. 36.
[57] Exhortación Haerent animo: Acta Pii X , 4, 248-249.
[58] Discurso, 24 de junio 1939. AAS 31 (1939), 249.
[59] Cf. Archivo secreto Vaticano, t. 227, p. 1103.
[60] Cf. Ibid., t. 227, p. 45.
[61] Cf. Ibid., t. 227, p. 459.


CALENDARIO

9 MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA DE PASCUA, feria


Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 17, 15. 22 — 18, 1. Eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo.
- Sal 148. R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
- Jn 16, 12-15. El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 10 de mayo, pág. 302.
CALENDARIOS: Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Luisa de Marillac, religiosa (S).
Burgos: Santa Casilda, virgen (MO).
Cartujos: San Nicolás Albergato, obispo (MO).
II Franciscanos: Santa Catalina de Bolonia, virgen (MO).
Pamplona y Tudela: San Gregorio de la Berrueza (ML).
Jerónimos: Invención y traslación de san Jerónimo (ML).

TEXTOS MISA

Miércoles de la VI Semana de Pascua. Feria quarta. Hebdomada VI Paschae.
Ad Missam matutinam
In regionibus ubi sollemnitas Ascensionis fit dominica sequenti, haec Missa etiam vespere adhibetur.
Antífona de entrada Cf. Sal 17, 50; 21, 23
Te daré gracias entre las naciones, Señor; contaré tu fama a mis hermanos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 50; 21, 23
Confitébor tibi in pópulis, Dómine, et narrábo nomen tuum frátribus meis, allelúia.
Oración colecta
Escucha, Señor, nuestra oración y concédenos que, así como celebramos las fiestas de la resurrección de tu Hijo, merezcamos también, cuando vuelva, alegrarnos con todos sus santos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Annue nobis, quaesumus, Dómine, ut, quemádmodum mystério resurrectiónis Fílii tui sollémnia cólimus, ita et in advéntum eius gaudére cum Sanctis ómnibus mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la VI semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 17, 15. 22-18, 1
Eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
«Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido».
Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.
De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».
Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
«De esto te oiremos hablar en otra ocasión».
Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.
Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 148,1bc-2. 11-12. 13. 14 (R.: cf. Is 6, 3c)
R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.
O bien: Aleluya.

V. Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

V. Reyes del orbe y todos los pueblos,
príncipes y jueces del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los ancianos junto con los niños. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

V. Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

V. Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

Aleluya Jn 14, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros. R. Rogábo Patrem, et álium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in ætérnum.

EVANGELIO Jn 16, 12-15
El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa 130
Esta fe nuestra en el Espíritu Santo ha de ser plena y completa: no es una creencia vaga en su presencia en el mundo, es una aceptación agradecida de los signos y realidades a los que, de una manera especial, ha querido vincular su fuerza. Cuando venga el Espíritu de verdad –anunció Jesús–, me glorificará porque recibirá de lo mío, y os lo anunciará (Jn 16, 14). El Espíritu Santo es el Espíritu enviado por Cristo, para obrar en nosotros la santificación que Él nos mereció en la tierra.
No puede haber por eso fe en el Espíritu Santo, si no hay fe en Cristo, en la doctrina de Cristo, en los sacramentos de Cristo, en la Iglesia de Cristo. No es coherente con la fe cristiana, no cree verdaderamente en el Espíritu Santo quien no ama a la Iglesia, quien no tiene confianza en ella, quien se complace sólo en señalar las deficiencias y las limitaciones de los que la representan, quien la juzga desde fuera y es incapaz de sentirse hijo suyo. Me viene a la mente considerar hasta qué punto será extraordinariamente importante y abundantísima la acción del Divino Paráclito, mientras el sacerdote renueva el sacrificio del Calvario, al celebrar la Santa Misa en nuestros altares.

Oración de los fieles
194. Oremos, hermanos, al Señor, y pidámosle, que acuda en auxilio de aquellos que ha querido alegrar con la resurrección de su Hijo.
- Por los niños que en estos días de Pascua son incorporados a la Iglesia por el bautismo o reciben la confirmación y la primera comunión. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres que se esfuerzan por el estudio o el trabajo, por hacer progresar el mundo y acrecentar los bienes de la creación. Roguemos al Señor.
- Por los que vacilan en la fe, por los que se han apartado de la senda del bien, por los que no saben descubrir a Dios en su camino. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos, por nuestros familiares y amigos, por los que nos odian a causa de la fe, y por nuestros difuntos. Roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, que nos concedes cada año la alegría de celebrar las fiestas pascuales, haz que el júbilo de estos días se vea acrecentado con la consecución de los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única y suprema divinidad por el admirable intercambio de este sacrificio, concédenos alcanzar en una vida santa la realidad que hemos conocido en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui nos, per huius sacrifícii veneránda commércia, uníus summaeque divinitátis partícipes effecísti, praesta, quaesumus, ut, sicut tuam cognóvimus veritátem, sic eam dignis móribus assequámur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL I
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS I
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Jn 15, 16. 19
Dice el Señor: «Yo os he escogido sacándoos del mundo y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca». Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 16. 19
Dicit Dóminus: Ego elégi vos de mundo et pósui vos ut eátis, et fructum afferátis, et fructus vester máneat, allelúia.
Oración después de la comunión
Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 10 de mayo

En España es recomendable leer en primer lugar, por tener el grado de Memoria obligatoria en el Calendario español, la conmemoración de san Juan de Ávila, presbítero, que en este día figura en el núm. 12.
1. Conmemoración del santo Job, varón de admirable paciencia en el país de Hus.
2. En Mira, de Licia, san Dioscórides, mártir (s. inc.).
3. En Lentini, en Sicilia, santos Alfio, Filadelfio y Cirino, mártires (s. III).
4. En Roma, en la vía Latina, san Gordiano, mártir, que fue sepultado en la cripta de una iglesia, donde se veneraban ya las reliquias de san Epímaco (c. 300).
5. También en Roma, conmemoración de los santos Cuarto y Quinto, mártires (c. s. IV).
6*. En Irlanda, san Comgall, abad, que fundó el célebre monasterio irlandés de Bangor y fue un padre sabio y un guía prudente de numerosos monjes (622).
7. En Táranto, en la Apulia, san Cataldo, obispo y peregrino, de origen irlandés, como dice la tradición (c. s. VII).
8*. En Bourges, en Aquitania, santa Solangia, virgen, de la cual la tradición ha transmitido que sufrió el martirio en defensa de su virginidad (c. s. IX).
9*. En Pontoise, cerca de París, en Francia, san Guillermo, presbítero de origen inglés, que ejerció su ministerio de párroco resplandeciendo por su entrega a las almas y por su fervor religioso (1195).
10*. En Padua, en la región de Venecia, beata Beatriz de Este, virgen, que restauró el monasterio de Gémmola, situado en los montes Euganeos, de Padua, y aunque su vida fue breve, recorrió hasta el final el arduo camino de la santidad monástica (1226).
11*. En Siena, de la Toscana, beato Nicolás Albergati, obispo de Bolonia, quien ingresó de joven en la Orden Cartujana y, una vez ordenado obispo, prestó un gran servicio a la Iglesia con su celoso servicio pastoral y con su participación en legaciones pontificias (1443).
12*. En Montilla, de la región de Andalucía, en España, san Juan de Ávila, presbítero, el cual recorrió toda la región de la Bética predicando a Cristo y, después de haber sido acusado injustamente de herejía, fue recluido en la cárcel, en la que escribió una parte importante de su doctrina espiritual (1569).
13*. En la ciudad de Zagreb, en Croacia, beato Ivan Merz, que, dedicado al estudio de las letras y a la enseñanza, dio a los jóvenes el ejemplo de un maestro fiel a Cristo y de un laico creyente entregado al bien de la sociedad (1928).
14*. En Cremona, en Italia, beato Enrique Rebusquini, presbítero de la Orden de Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos (Camilos), que sirvió con sencillez a los enfermos en sus dolencias (1938).