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miércoles, 18 de abril de 2018

Miércoles 23 mayo 2018, Miércoles de la VII semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa por los laicos).

SOBRE LITURGIA

"HAERENT ANIMO"
EXORTACIÓN APOSTÓLICA DEL PAPA SAN PÍO X

SOBRE LA SANTIDAD DEL CLERO
4 de agosto de 1908

Tenemos profundamente grabadas en Nuestro ánimo, y Nos llenan de santo temor, las palabras que dirigía a los hebreos el Apóstol de las gentes, cuando al instruirles acerca de la obediencia debida a los superiores, se expresaba en estos graves términos: ellos están obligados a ejercer su ministerio como quien sabe que ha de dar cuenta de vuestras almas (1).

Sí esta afirmación hace referencia a todos aquellos que tienen autoridad en la Iglesia, afecta sobre todo -a Nos, que, por designio de Dios, a pesar de Nuestra insuficiencia, ejercemos en ella, la Suprema autoridad. Es un pensamiento que nos acompaña día y noche y Nos acucia a procurar sin descanso todo lo que se refiere a la defensa y al aumento del rebano del Señor. Un asunto Nos preocupa sobre todo: que los Ministros de Dios sean lo que deben ser por su cargo, pues estamos convencidos de que de ellos, principalmente, hay que esperar el bien de la Religión y su progreso.

Por ello, desde que Nos fuimos investidos con el Pontificado, aunque bien claros están a la vista los muchos méritos del Clero en su conjunto, sin embargo, hemos creído que debíamos exhortar de modo especial a Nuestros Venerables Hermanos los Obispos, para que no haya nada de que más se preocupen y nada consideren más eficaz que formar a Cristo en quienes están destinados por ¡su ministerio a formar a Cristo en los demás. Y hemos comprobado cuál ha sido el celo con que los Prelados han cumplido este encargo. Hemos visto, con cuánta atención y con cuánto celo se han dedicado a formar a su Clero en la virtud, y por esto Nos satisface, más que felicitar a cada uno de ellos, expresarles públicamente Nuestro agradecimiento.

Aliento para los tibios.

Pero, si por una parte Nos alegramos de que, a consecuencia de esta actividad de los Obispos, se ha avivado en muchos sacerdotes el fuego divino, de manera que han recobrado la gracia de Dios que recibieron por la imposición de las manos en su ordenación sacerdotal o la han hecho fructificar; por otra parte, tenemos que deplorar que otros, en algunos países, no se comportan de forma que el pueblo cristiano, al mirarlos como un espejo, pueda ver lo que ha de imitar. A éstos es a quienes en esta carta querernos abrir nuestro corazón de padre, lleno de amor angustiado a la vista de su hijo enfermo.

Bajo la inspiración de este amor, queremos añadir Nuestras - exhortaciones a las del Episcopado, y aunque estas palabras se propongan sobre todo, llamar a los extraviados y a los tibios, queremos que también sean un estímulo para los demás. Queremos mostrarles el camino que cada uno debe procurar seguir, con mayor empeño cada día, para ser verdaderamente el hombre de Dios (2) según la clara expresión del Apóstol, y para responder a lo que justamente espera la Iglesia.

El camino a seguir.

No os diremos nada que no sea sabido, nada nuevo para nadie, sino lo que importa mucho que todos recuerden. Dios Nos hace sentir la esperanza de que Nuestra palabra producirá abundante fruto. Todo Nuestro deseo, es únicamente este: Renovaos en el espíritu de vuestra mente y revestíos del hombre nuevo, que ha sido creado conforme a Dios en justicia y santidad verdadera (3). Este será para Nos el regalo más hermoso y más agradable que podáis hacernos en este quincuagésimo aniversario de Nuestro sacerdocio. Cuando repasemos bajo la mirada de Dios, con corazón contrito y espíritu de humildad (4) estos años de sacerdocio transcurridos Nos parecerá poder expiar en cierto modo todo lo que de humano haya que borrar, recomendándoos y exhortándoos a que caminéis dignamente para agradar a Dios en todos. Pero con esta exhortación no miramos sólo a vuestro bien particular, sino al provecho de todos los fieles, puesto que no puede separarse lo uno de lo otro. Porque es tal la condición del sacerdote que no puede ser bueno o malo sólo para sí, pues el modelo de su vida influye poderosamente en el pueblo. El que cuenta con un buen sacerdote, ¡qué bien tan grande y precioso tiene!

(1) Heb 13, 17.
(2) 1 Tim 6, 11,
(3) Ef 4, 23-24
(4) Dan 3, 39


CALENDARIO

23 MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- Sant 4, 13-17. ¡No sabéis qué es vuestra vida! Por tanto, decid: «Si el Señor quiere».
- Sal 48. R. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
- Mc 9, 38-40. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 24 de mayo, pág. 325.
CALENDARIOS: Barcelona, Tarragona y Vic: Santa Rita de Casia, religiosa (ML).
Osma-Soria: Beato Julián de San Agustín, religioso (ML).
Orden de San Juan de Jerusalén: Beato Guillermo Apor, obispo y mártir (ML).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Juana Antida Thouret, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: de la VII semana del T. Ordinario. (o de otro Domingo del T. Ordinario).

Misa por los laicos
POR LOS LAICOS
PRO LAICIS
Antífona de entrada Mt 13, 33
El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.
Antiphona ad introitum Mt 13, 33
Símile est regnum caelórum ferménto, quod accéptum múlier abscóndit in farínae satis tribus, donec fermentátum est totum.
Oración colecta
Oh, Dios, que enviaste al mundo, como fermento, la fuerza del Evangelio, concede a tus fieles, llamados a vivir en medio del mundo y de los afanes terrenos, que, encendidos de espíritu cristiano, instauren sin cesar tu reino mediante la gestión de los asuntos temporales. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Evangélii virtútem véluti ferméntum in mundum misísti, concéde fidélibus tuis, quos in médio mundi negotiorúmque saeculárium vitam ágere vocásti, ut, spíritu christiáno fervéntes, per temporália quae gerunt múnera, regnum tuum iúgiter instáurent. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la VII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Sant 4, 13-17
¡No sabéis qué es vuestra vida! Por tanto, decid: «Si el Señor quiere»
Lectura de la carta del apóstol Santiago.

Queridos hermanos:
Atención, ahora, los que decís: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y allí pasaremos un año, haremos negocio y ganaremos dinero». ¡Si ni siquiera sabéis qué será del día de mañana! ¿Qué es vuestra vida? Pues sois vapor que aparece un instante y después desaparece.
Más bien deberíais decir: «Si el Señor quiere y estamos vivos, haremos esto o lo otro».
Sin embargo, ahora presumís con vuestras fanfarronerías; todo alarde de ese estilo es malo.
Por tanto, el que sabe cómo hacer el bien y no lo hace, ese está en pecado.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 48, 2-3. 6-8. 9-10. 11 (R.: Mt 5, 3)
R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles,
ricos y pobres. R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. ¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate? R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa. R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños. R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

Aleluya Jn 14, 6bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor-; nadie va al Padre, sino por mí. R. Ego sum via, véritas et vita, dicit Dóminus; nemo veni ad Patrem, nisi per me.

EVANGELIO Mc 9, 38-40
El que no está contra nosotros está a favor nuestro
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 30 septiembre 2012
Jesús (...) aprovecha la ocasión para enseñar a sus discípulos que Dios puede obrar cosas buenas y hasta prodigiosas incluso fuera de su círculo, y que se puede colaborar con la causa del reino de Dios de diversos modos, ofreciendo también un simple vaso de agua a un misionero (v. 41). San Agustín escribe al respecto: "Como en la católica –es decir, en la Iglesia– se puede encontrar aquello que no es católico, así fuera de la católica puede haber algo de católico" (Agustín, Sobre el bautismo contra los donatistas: pl 43, VII, 39, 77). Por ello, los miembros de la Iglesia no deben experimentar celos, sino alegrarse si alguien externo a la comunidad obra el bien en nombre de Cristo, siempre que lo haga con recta intención y con respeto. Incluso en el seno de la Iglesia misma, puede suceder, a veces, que cueste esfuerzo valorar y apreciar, con espíritu de profunda comunión, las cosas buenas realizadas por las diversas realidades eclesiales. En cambio, todos y siempre debemos ser capaces de apreciarnos y estimarnos recíprocamente, alabando al Señor por la "fantasía" infinita con la que obra en la Iglesia y en el mundo.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIII
301. Imploremos, hermanos, al Dios de misericordia, para que nos haga invocar su nombre con sentimientos dignos de él.
R. Amén.
- Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, católica y apostólica, extendida por todo el universo: concédele, según tu misericordia infinita, los dones del Espíritu Santo, y poder cantar eternamente tus alabanzas. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los que gobiernan las naciones, frena a los pueblos que buscan la guerra, ayuda y fortalece a los cristianos: para que llevemos todos una vida honesta y pacífica, glorificando tu nombre. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los necesitados, ancianos e inválidos, de los enfermos y de los que sufren; acuérdate de los prisioneros, emigrantes y desterrados, y de los a causa de tu nombre son perseguidos. R.
- Acuérdate, Señor, en tu gran misericordia, de nosotros, pobres pecadores e indignos siervos tuyos, y ven a socorrernos, para que donde abundó nuestro pecado sobreabunde tu gracia. R.
Ven, Dios de bondad, en ayuda de tus fieles, ven en ayuda de los que te imploran: que no sean privados de auxilio en la tierra los llamados al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que quisiste salvar al mundo entero por el sacrificio de tu Hijo, haz que, por la eficacia de esta ofrenda, tus siervos, a los que no dejas de llamar al apostolado, impregnen el mundo del espíritu de Cristo y sean el fermento de su santificación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui Fílii tui sacrifício cunctum voluísti mundum salváre, per huius oblatiónis virtútem concéde, ut fámuli tui, quos étiam in statu laicáli ad apostolátum vocáre non désinis, et mundum spíritu ímbuant Christi, et eius sint sanctificatiónis ferméntum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA D 2.
PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS II.
Antífona de la comunión Sal 99, 1-2
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Aleluya.
O bien: Cf. Jn 15, 8
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ps 99, 2
Iubiláte Dómino, omnis terra, servíte Dómino in laetítia; introíte in cospéctu eius in exsultatióne, allelúia.
Vel: Jn 15, 8
In hoc clarificátus est Pater meus, ut fructum plúrimum afferátis et efficiámini mei discípuli, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Después de participar de la plenitud de tu gracia, te pedimos, Señor, que tus fieles, que quisiste que se dedicaran a las cosas temporales, fortalecidos con el vigor del banquete eucarístico, sean testigos valientes de la verdad evangélica y transformen tu Iglesia, Presente y activa siempre en las realidades terrenas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
De plenitúdine grátiae tuae suméntes, quaesumus, Dómine, ut, eucharístici convívii fortitúdine roboráti, fidéles tui, quos rebus saeculáribus déditos esse voluísti, strénui sint evangélicae testes veritátis, et Ecclésiam tuam in rebus temporálibus praeséntem iúgiter reddant et actuósam. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de mayo

1. Conmemoración de san Mánahen, hermano de leche del tetrarca Herodes, que era doctor en la Iglesia de Antioquía, en Siria, sobresaliendo como profeta bajo la gracia del Nuevo Testamento (s. I).
2. También conmemoración de la beata Juana, esposa de Cusa, procurador de Herodes, que junto con otras mujeres servía a Jesús y a los apóstoles con sus recursos, y en el día de la Resurrección del Señor encontró removida la losa del sepulcro y lo anunció a los discípulos (s. I).
3. En Listra, en Licaonia (hoy Zoldera, en Turquía), san Zoelo, mártir (s. II/III).
4. En Trieste, en la península de Istria, san Sérvulo, mártir (s. in.).
5. En Nantes, en la Galia Lugdunense, santos hermanos Donaciano y Rogaciano, mártires, de los cuales se narra que el primero había recibido el bautismo y el otro todavía era catecúmeno, pero en el combate final, besando a su hermano, Donaciano rogó a Dios para que el que aún no había podido ser lavado por el bautismo sagrado mereciese ser enjugado en la corriente de su propia sangre (c. 304).
6. Conmemoración de treinta y ocho santos mártires, que, según la tradición, fueron decapitados en Filipópolis, en Tracia (hoy Plovdiv, en Bulgaria), en tiempo de Diocleciano y Maximiano (c. 304).
7. En el monasterio de Lérins, en la Provenza, san Vicente, presbítero y monje, que fue muy célebre por su doctrina cristiana y santidad de vida, y se empeñó con denuedo en el progreso de la fe de los creyentes (c. 450).
8. En el monte Admirable, en Siria, san Simeón Estilita el Joven, presbítero y anacoreta, que vivió sobre una columna en trato íntimo con Cristo, y compuso diversos tratados de temas ascéticos y gozó de carismas espirituales (592).
9*. En Piacenza, en la Emilia, beato Felipe, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, el cual vestía un cota de malla de hierro para castigar la carne con dureza (1306).
10*. En Marruecos, beato Juan de Prado, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que fue enviado a África para prestar auxilio espiritual a los cristianos reducidos a esclavitud en los reinos sarracenos, pero habiendo sido apresado confesó valientemente la fe de Cristo ante el soberano Mulay al-Walid y, por mandato de éste, consumó el martirio por el fuego (1631).
11. En Seúl, en Corea, santos mártires Agustín Yi Kwang-hon, en cuya casa se leían las Sagradas Escrituras; Águeda Kim A-gi, madre de familia, que recibió el bautismo en la cárcel; y sus siete compañeros (Sus nombres son los siguientes: san Damián Nam Myong-hyog, catequista; Magdalena Kim O-bi, Bárbara Han A-gi, Ana Pak A-gi, Águeda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun y Pedro Kwon Tu-gin.), que fueron todos degollados a causa del nombre cristiano (1839).
12*. En la ciudad de Saint-Hyacinthe, en Canadá, beato Luis Ceferino Moreau, obispo, quien en las diversas actividades de la cura pastoral se exhortaba siempre a sí mismo a sentir ardientemente con la Iglesia (1901).