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martes, 10 de abril de 2018

Miércoles 16 mayo 2018, Miércoles de la VII semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

Bien es cierto que la libertad de los hombres o determinados acontecimientos independientes de su voluntad pueden a veces oponerse a los esfuerzos de los mayores santos. Pero el sacerdote tiene el deber de recordar que, según los designios insondables de la Divina Providencia, la suerte de muchas almas está ligada a su celo pastoral y al ejemplo de su vida. Y este pensamiento ¿no bastará para provocar una saludable inquietud en los tibios y para estimular a los más fervorosos?

«Siempre dispuesto a responder a las necesidades de las almas» [80], San Juan María Vianney brilló como buen pastor en procurarles con abundancia el alimento primordial de la verdad religiosa. Durante toda su vida fue predicador y catequista.

Bien conocido es el trabajo ímprobo y perseverante que se impuso para satisfacer plenamente a este deber de oficio, primum et maximum officium, según el Concilio de Trento. Sus estudios, hechos tardíamente, fueron laboriosos; y sus sermones le costaron al principio muchas vigilias. Pero ¡qué ejemplo para los ministros de la palabra de Dios! Algunos se apoyarían de buen grado en la poca instrucción de San Juan María, para disculparse a sí mismos de la falta de interés por los estudios. Mejor sería que imitasen el esfuerzo del Santo Cura, para hacerse digno de un tan gran ministerio, según la medida de los dones que le habían sido conferidos; por otra parte, éstos no eran tan escasos como a veces se anda diciendo, porque «él tenía una inteligencia muy serena y clara» [81]. En todo caso, cada sacerdote tiene el deber de adquirir y cultivar los conocimientos generales y la ciencia teológica proporcionada a su capacidad y a sus funciones. ¡Quiera Dios que los pastores de almas hagan siempre cuanto el Cura de Ars hizo para desarrollar las posibilidades de su inteligencia y memoria. y sobre todo para sacar luces del libro más rico de ciencia que pueda leerse, la cruz de Cristo! Su Obispo decía de él a algunos de sus detractores: «No sé si es docto, pero es claro» [82].

Con mucha razón, pues, Nuestro Predecesor, de f. m., Pío XII, no dudaba en señalar a este humilde cura de pueblo como modelo para los predicadores de la Ciudad Eterna. «El Santo Cura de Ars no tenía ciertamente el genio natural de un Segneri o de un Bossuet, pero la convicción viva, clara, profunda de que estaba animado, vibraba, brillaba en sus ojos, sugería a su fantasía y a su sensibilidad ideas, imágenes, comparaciones justas, apropiadas, deliciosas, que habrían cautivado a un San Francisco de Sales. Tales predicadores conquistan verdaderamente a su auditorio. Quien está lleno de Cristo, no encontrará difícil ganar a los demás para Cristo» [83]. Estas palabras describen maravillosamente al Cura de Ars como catequista y predicador. Y cuando, al final ya de su vida, su voz debilitada no podía llegar a todo el auditorio, todavía su mirada de fuego, sus lágrimas, sus exclamaciones de amor a Dios, y sus expresiones de dolor ante el solo pensamiento del pecado, convertían a los fieles aglomerados a los pies del púlpito. ¿Cómo no quedar cautivados por el testimonio de una vida tan totalmente consagrada al amor de Cristo?

[80] Cf. Ibid., t. 227, p. 580.
[81] Cf. Ibid., t. 3897, p. 444.
[82] Cf. Ibid., t. 3897, p. 272.
[83] Cf. Discurso, 16 de marzo 1946: AAS 38 (1946), 186.


CALENDARIO

16 MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria

Misa de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc. o de la Ascensión o después de la Ascensión.
LECC.: vol. II.
- Hch 20, 28-38. Os encomiendo a Dios, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia.
- Sal 67. R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
- Jn 17, 11b-19. Que sean uno, como nosotros.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de mayo, pág. 313.
CALENDARIOS: Hijas de la Cruz: San Andrés Huberto Fournet, presbítero (S).
Arzobispado Castrense-Infantería de Marina: San Juan Nepomuceno, presbítero y mártir (F). Santander: (MO).
Betharramitas: San Matías, apóstol (F-trasladada).
Pequeña Obra de la Divina Providencia y Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad: San Luis Orione, presbítero (F). Familia salesiana: (ML).
TOR: Santa Margarita de Cortona (F). Familia Franciscana: (MO).
Almería y Jaén: San Isidro labrador (MO-trasladada).
Lugo: San Eufrasio, obispo y mártir (MO).
San Sebastián: San Miguel Garakoitz, presbítero (MO).
Agustinos: Santos Alipio y Posidio (MO).
Benedictinos: San Pacomio, abad (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: San Ubaldo de Gubbio, obispo (MO).
Dominicos: Beato Gil de Santárem, presbítero, o Beato Andrés Abellón, presbítero. (MO).
Pasionistas: Santa Gema Galgani, virgen (MO).
Pamplona y Tudela: San Miguel Garikoitz, presbítero (ML).
Jaca: San Indalecio, obispo y mártir, y los santos Varones apostólicos (ML).
Carmelitas: San Simón Stock (ML).
Jesuitas: San Andrés Bobola, presbítero y mártir (ML).

TEXTOS MISA

Miércoles de la VII Semana de Pascua. Feria quarta. Hebdomada VII Paschae.
Antífona de entrada Sal 46, 2
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ps 46, 2
Omnes gentes, pláudite mánibus, iubiláte Deo in voce exsultatiónis, allelúia.
Oración colecta
Dios misericordioso, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, entregarse a ti de todo corazón y mantenerse unida con voluntad sincera. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ecclésiae tuae, miséricors Deus, concéde propítius, ut, Sancto Spíritu congregáta, toto sit corde tibi devóta, et pura voluntáte concórdet. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la VII semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 20, 28-38
Os recomiendo a Dios, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, dijo Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso:
«Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño sobre el que el Espíritu Santo os ha puesto como guardianes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio Hijo.
Yo sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso de entre vosotros mismos surgirán algunos que hablarán cosas perversas para arrastrar a los discípulos en pos de sí. Por eso, estad alerta: acordaos de que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular.
Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia con todos los santificados. De ninguno he codiciado dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han bastado para cubrir mis necesidades y las de los que están conmigo. Siempre os he enseñado que es trabajando como se debe socorrer a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Hay más dicha en dar que en recibir”».
Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró con todos ellos. Entonces todos comenzaron a llorar y, echándose al cuello de Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba de lo que había dicho era que, no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta la nave.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 67, 29-30. 33-35a. 35bc y 36d (R.: 33a)
R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.
O bien: Aleluya.

V. Oh, Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh, Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor, tocad para Dios,
que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos;
que lanza su voz, su voz poderosa.
«Reconoced el poder de Dios». R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

Aleluya Cf. Jn 17, 17b.a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. R. Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.

EVANGELIO Jn 17, 11b-19
Que sean uno, como nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 9. 
Al meditar aquellas palabras de Nuestro Señor: Yo, por amor de ellos me santifico a Mí mismo, para que ellos sean santificados en la verdad (Jn 17, 19), percibimos con claridad nuestro único fin: la santificación, o bien, que hemos de ser santos para santificar. A la vez, como una sutil tentación, quizá nos asalte el pensamiento de que muy pocos estamos decididos a responder a esa invitación divina, aparte de que nos vemos como instrumentos de muy escasa categoría. Es verdad, somos pocos, en comparación con el resto de la humanidad, y personalmente no valemos nada; pero la afirmación del Maestro resuena con autoridad: el cristiano es luz, sal, fermento del mundo, y un poco de levadura hace fermentar la masa entera (Ga 5, 9). Por esto precisamente, he predicado siempre que nos interesan todas las almas -de cien, las cien-, sin discriminaciones de ningún género, con la certeza de que Jesucristo nos ha redimido a todos, y quiere emplearnos a unos pocos, a pesar de nuestra nulidad personal, para que demos a conocer esta salvación.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión III
166. Encomendemos, hermanos, a Cristo, nuestro mediador sentado a la diestra del Padre, los deseos y las necesidades de todos los hombres.
- Para que, como María, nuestra madre, la Iglesia medite las palabras de Cristo y transmite el Evangelio de salvación a todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Para que se afiance la paz en el mundo y desaparezcan las discordias y rivalidades. Roguemos al Señor.
- Para que los incrédulos y los pecadores, los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, los que temen la soledad y la muerte, lleguen a descubrir la alegría del anuncio evangélico y vean robustecida su debilidad humana. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros participemos con mayor abundancia de la vida de Cristo, vid verdadera, y demos frutos de buenas obras. Roguemos al Señor.
Te rogamos, Padre, que permanezcamos en tu amistad a fin de dar buen fruto y poder llegar juntos a la alegría de tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio, perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, sacrifícia tuis institúta praecéptis, et sacris mystériis, quae débitae servitútis celebrámus offício, sanctificatiónem tuae nobis redemptiónis dignánter adímple. Per Christum.
PREFACIO II DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Que después de su resurrección se apareció visiblemente a todos sus discípulos y, ante sus ojos, fue elevado al cielo para hacernos compartir su divinidad.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui post resurrectiónem suam ómnibus discípulis suis maniféstus appáruit, et ipsis cernéntibus est elevátus in caelum, ut nos divinitátis suae tribúeret esse partícipes.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Jn 15, 26-27
Cuando venga el Paráclito, que os enviaré, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí, y vosotros daréis testimonio, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 15, 26-27
Cum vénerit Paráclitus, quem ego mittam vobis, Spíritum veritátis qui a Patre procédit, ille testimónium perhibébit de me, et vos testimónium perhibébitis, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
La participación en este divino sacramento nos colme siempre de tu gracia, Señor, y, al purificarnos con su fuerza, nos haga cada vez más dignos de este gran regalo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Grátiam tuam nobis, Dómine, semper accúmulet divíni participátio sacraménti, et, sua nos virtúte mundándo, tanti múneris capáces indesinénter effíciat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de mayo

En España es recomendable leer en primer lugar, por tener el grado de Memoria en el Calendario español, la conmemoración de san Pascual Bailón, religioso, que en este día figura en el núm. 6.
1. En Alejandría, en Egipto, san Adrión, mártir (c. s. IV).
2. En Roma, en la vía Salaria Antigua, en el cementerio de Basilla, san Víctor, mártir (c. s. IV).
3. En Niveduno, junto al Danubio, en Escitia, santos Heraclio y Pablo, mártires (c. s. IV).
4. En África Proconsular, conmemoración de santa Restituta, virgen y mártir (c. 304).
5. En Vercelli, de la provincia de Liguria, en Italia, san Emiliano (s. VI).
6. En Villarreal, de la región de Valencia, en España, san Pascual Bailón, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, quien, mostrándose siempre diligente y benévolo hacia todos, honró constantemente el misterio de la santísima Eucaristía con ardiente amor (1592).
7. En la ciudad de Kweyang, en la provincia de Guizhou, en China, san Pedro Liu Wenyuan, mártir y catequista, que fue estrangulado a causa del nombre de Cristo (1834).
8*. En Casoria, cerca de Nápoles, en la Campania, en Italia, beata Julia Salzano, virgen, quien fundó la Congregación de las Hermanas Catequistas del Sagrado Corazón, para enseñar la doctrina cristiana y difundir la devoción hacia la Eucaristía (1923)
9*. En la aldea de Orgosolo, en la isla de Cerdeña, en Italia, beata Antonia Mesina, virgen y mártir, que a los dieciséis años de edad, entregada en obras a favor de la Iglesia, defendió su castidad hasta la muerte (1935).
10*. En el campo de concentración de la ciudad de Oserlag, próximo a Irkutsk, en Rusia, beato Iván Ziatyk, presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor y mártir, que en tiempo de persecución por los enemigos de la fe mereció sentarse a la mesa del banquete celeste de los justos (1952).