martes, 10 de abril de 2018

Martes 15 mayo 2018, san Isidro labrador, memoria obligatoria (España).

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

Lo que primeramente llama la atención es el sentido profundo que él tenía de su responsabilidad pastoral. La humildad y el conocimiento sobrenatural que tenía sobre el valor de las almas, le hicieron llevar con temor su oficio de párroco. «Amigo mío —confiaba en cierto día a un compañero—, ¡no sabéis lo que es para un párroco presentarse ante el tribunal de Dios!» [75]. Y bien conocido es su deseo, que tanto tiempo le atormentó, de retirarse a un lugar solitario para llorar allí su pobre vida, y cómo la obediencia y el celo de las almas le hicieron volver cada vez a su puesto.

Pero si en algunos momentos estuvo tan agobiado por la carga que le resultaba excepcionalmente pesada, fue, en verdad, a causa de la idea heroica que tenía de su deber y de su responsabilidad de pastor. «Dios mío —oraba en sus, primeros años—, concededme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir lo que queráis durante todo el tiempo de mi vida» [76]. Obtuvo del cielo aquella conversión. Pero más tarde declaraba: «Si, cuando vine a Ars, hubiese previsto los sufrimientos que me esperaban, en el acto me hubiese muerto de aprensión» [77]. A ejemplo de los apóstoles de todos los tiempos, veía en la cruz el gran medio sobrenatural para cooperar a la salvación de las almas que le estaban confiadas. Sin lamentarse, por ellas sufría las calumnias, las incomprensiones, las contradicciones; por ellas aceptó el verdadero martirio físico y moral de una presencia casi ininterrumpida en el confesionario, día por día, durante treinta años; por ellas luchó como atleta del Señor contra los poderes infernales; por ellas, mortificó su cuerpo. Y bien conocida es la respuesta que dio a un compañero, cuando éste se quejaba de la poca eficacia de su ministerio: «Habéis orado, habéis llorado, gemido y suspirado. Pero ¿habéis ayunado, habéis velado, habéis dormido en el suelo, os habéis disciplinado? Mientras a ello no neguéis, no creáis haberlo hecho todo» [78].

Nos dirigimos a todos los sacerdotes con cura de almas y les conjuramos a que escuchen estas palabras tan vehementes. Cada uno, según la sobrenatural prudencia que debe siempre regular nuestras acciones, examine su propia conducta con relación al pueblo confiado a su pastoral solicitud. Sin dudar nunca de la divina misericordia que viene en ayuda de nuestra debilidad, considere a la luz de los ejemplos de San Juan María Vianney su propia responsabilidad. «La gran desgracia para nosotros los párrocos —deploraba el Santo— es que el alma se atrofia», y él entendía por esto un peligroso habituarse del pastor al estado de pecado en que viven muchas de sus ovejas. Y aún más, para mejor seguir en la escuela del Cura de Ars, que «estaba convencido de que para hacer bien a los hombres es necesario amarles» [79], que cada uno se pregunte a sí mismo, sobre la caridad de que está animado hacia aquellos por los que ha de responder ante Dios y por los que Cristo murió.

[75] Cf Archivo secreto Vaticano t. 227, p. 1210.
[76] Cf. Ibid., t. 227, p. 53.
[77] Cf. Ibid., t. 227, p. 991.
[78] Cf. Ibid., t. 227, p. 53.
[79] Cf. Ibid., t. 227, p. 1002.


CALENDARIO

15 MARTES. SAN ISIDRO LABRADOR, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc., de la Ascensión, después de la Ascensión o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 20, 17-27. Completo mi carrera y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús.
- Sal 67. R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
- Jn 17, 1-11a. Padre, glorifica a tu Hijo.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 16 de mayo, pág. 311.
CALENDARIOS: Almería: San Indalecio, obispo y mártir (S).
Guadix-Baza, en la ciudad de Guadíx: Santos Torcuato, obispo, y compañeros, mártires (S). Guadix-Baza, diócesis: (F).
Madrid-ciudad: San Isidro labrador (S). Getafe: (F).
Cristianas: San Juan Bautista de La Salle, presbítero (S).
Compañía de María de la Enseñanza: Santa Juana de Lestonnac, religiosa (F).
Jaén: San Eufrasio, obispo y mártir (MO).
Congregación de los Sagrados Corazones, O. Cist. y OCSO: San Pacomio, abad (MO).
Agustinos: Nuestra Señora de Fátima (ML).
Dominicos: Beato Esteban Bandelli, presbítero (ML).
Familia salesiana: Bienaventurada María Virgen de Fátima (ML).
Franciscanos: Beata Yolanda, religiosa (ML).
Pasionistas: Beato Lorenzo Marzás Salvi, presbítero (ML).
Salamanca: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Carlos López Hernández, obispo (1994).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Isidro, labrador, que en Madrid, en el reino de Castilla, juntamente con su mujer, santa María de la Cabeza, llevó una dura vida de trabajo, recogiendo con más paciencia los frutos del cielo que los de la tierra, y de este modo se ha convertido en modelo del honrado y piadoso agricultor cristiano. (c. 1130)

15 de mayo
San Isidro, labrador.
Memoria
COMMUNE SANCTORUM ET SANCTARUM I. PRO OMNIBUS SANCTORUM ORDINIBUS B. Pro uno Sancto 2.
Antífona de entrada Sant 5, 7
El labrador aguarda paciente el fruto precioso de la tierra, esperando con paciencia hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía [T. P. Aleluya].
Antiphona ad introitum
Lex veritátis fuit in ore eius et iníquitas non est invénta in lábiis eius; in pace et in aequitáte ambulávit mecum, et multos avértit ab iniquitáte (T.P. allelúia).
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que en la humildad y sencillez de san Isidro, labrador, nos dejaste un ejemplo de vida escondida en ti, con Cristo, concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza a tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui solus es sanctus, et sine quo nullus est bonus, intercessióne beáti N., iube nos, quaesumus, tales fíeri, qui non debeámus tua glória privári. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la VII semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 20, 17-27
Completo mi carrera y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vinieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:
«Vosotros habéis comprobado cómo he procedido con vosotros todo el tiempo que he estado aquí, desde el primer día en que puse el pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; cómo no he omitido por miedo nada de cuanto os pudiera aprovechar, predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio tanto a judíos como a griegos, para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.
Y ahora, mirad, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu. No sé lo que me pasará allí, salvo que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.
Y ahora, mirad: sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciaros enteramente el plan de Dios».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)
R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Derramaste en tu heredad, oh, Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh, Dios,
preparó para los pobres. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

Aleluya Jn 14, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros. R.
Rogábo Patrem, et álium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in ætérnum.

EVANGELIO Jn 17, 1-11a
Padre, glorifica a tu Hijo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 3-mayo-2009
Bajo la palabra "mundo" san Juan indica y quiere aclarar una mentalidad, una manera de pensar y de vivir que puede contaminar incluso a la Iglesia, y de hecho la contamina; por eso requiere vigilancia y purificación constantes. Hasta que Dios no se manifieste plenamente, sus hijos no serán plenamente "semejantes a él" (1 Jn 3, 2). Estamos "en" el mundo y corremos el riesgo de ser también "del" mundo, mundo en el sentido de esta mentalidad. Y, de hecho, a veces lo somos.
Por eso Jesús, al final, no rogó por el mundo –también aquí en ese sentido–, sino por sus discípulos, para que el Padre los protegiera del maligno y fueran libres y diferentes del mundo, aun viviendo en el mundo (cf. Jn 17, 9.15). En aquel momento, al final de la última Cena, Jesús elevó al Padre la oración de consagración por los Apóstoles y por todos los sacerdotes de todos los tiempos, cuando dijo: "Conságralos en la verdad" (Jn 17, 17). Y añadió: "Por ellos me consagro yo, para que ellos también sean consagrados en la verdad" (Jn 17, 19).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión II
165. Elevemos nuestra oración al Padre celestial, por mediación de su Hijo Jesucristo, ascendido al cielo y constituido pontífice y mediador de la Iglesia.
- Para que desde el trono de su gloria, mire con amor a su Iglesia, que lucha aún en este mundo, peregrina hacia el reino eterno, y le conceda la unidad, la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que en todas las naciones reine la justicia, la concordia y el amor. Roguemos al Señor.
- Para que enjugue las lágrimas de los que sufren, escuche sus ruegos y cumpla sus deseos. Roguemos al Señor.
- Para que justificados por nuestra fe en el Señor y purificados en su sangre, merezcamos el reino eterno. Roguemos al Señor.
Mira, Dios todopoderoso, al pueblo que implora tu misericordia, y pues sólo confía en tu bondad, haz que pueda glorificarse siempre de tus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta y santifica, Señor, estos dones de pan y de vino, fruto de la tierra que cultivó san Isidro, labrador, regándola con el sudor de su frente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifícia, Dómine, quae in hac festivitáte beáti N. tuae offérimus maiestáti, nobis sint ad salútem efficácia, et tuae plácita pietáti. Per Christum.
PREFACIO I DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres, como juez de vivos y muertos. No se ha ido para desentenderse de este mundo, sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia Dóminus Iesus, Rex glóriae, peccáti triumphátor et mortis, mirántibus Angelis, ascéndit (hódie) summa caelórum, Mediátor Dei et hóminum, Iudex mundi Dominúsque virtútum; non ut a nostra humilitáte discéderet, sed ut illuc confiderémus, sua membra, nos súbsequi quo ipse, caput nostrum principiúmque, praecéssit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Sant 5, 18
Oró, y el cielo dio la lluvia y la tierra produjo su fruto. [T.P. Aleluya.]
o bien: Jn 15,1
Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. [T.P. Aleluya.]
Antiphona ad communionem Mt 5, 8-9
Beáti mundo corde, quóniam ipsi Deum vidébunt; beáti pacífici, quóniam fílii Dei vocabúntur (T.P. allelúia).
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que el alimento santo que hemos recibido sea en nosotros siembra prometedora de cosecha abundante de caridad, para que, a imitación de san Isidro, cuya memoria hemos celebrado, sepamos compartir nuestro pan de cada día con nuestros hermanos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacro múnere satiáti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, quod in festivitáte beáti N. débitae servitútis celebrámus offício, salvatiónis tuae sentiámus augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 16 de mayo

1. En Uzala, en África (hoy El-Alia, en Túnez), conmemoración de los santos Félix y Genadio, mártires (s. inc.).
2. En Ósimo, en la región del Piceno, en Italia, santos Florencio y Diocleciano, mártires (s. inc.).
3. En Persia, santos Abdas y Abieso, obispos y mártires, que fueron inmolados en tiempo del rey Sapor II, junto con treinta y ocho compañeros (375-376).
4. En el lugar de Bouhy, del territorio de Auxerre, en la Galia, san Peregrino, mártir, venerado como primer obispo de esta ciudad (s. IV/V).
5. Conmemoración de san Posidio, obispo de Calama, en Numidia (hoy Guelma, en Argelia), discípulo y amigo fiel de san Agustín, quien le asistió en su muerte y escribió su admirable vida (c. 437)
6. En Troyes, en la Galia Lugdunense, san Fídolo, presbítero, de quien se narra que fue capturado por el rey Teodorico cuando devastaba Auvernia, pero fue liberado e instruido en el servicio divino por el abad san Aventino, al que sucedió (c. 540).
7. En Irlanda, san Brendán, abad de Clonfert, diligente propagador de la vida monástica, del cual se cuenta una navegación fabulosa (577/583).
8. En Amiens, de Neustria, san Honorato, obispo (c. 600).
9*. En Bretaña, san Carentoco, obispo y abad de Cardigan (s. VII).
10. En Palestina, martirio de cuarenta y cuatro santos monjes despedazados por los sarracenos que irrumpieron en la laura de San Sabas, en la época del emperador Heraclio (614).
11*. En Toulouse, en Aquitania, san Germerio, obispo, que se afanó en extender el culto de san Saturnino y en asistir al pueblo que se le había confiado (s. VII).
12. En Gubbio, de la Umbría, san Ubaldo, obispo, que se entregó a la labor de reformar la vida común de los clérigos (1160).
13*. En Fermo, del Piceno, en Italia, san Adán, abad del monasterio de san Sabino (c. 1210).
14*. En Burdeos, en Gascuña, san Simón Stock, presbítero, que primero fue ermitaño en Inglaterra y después ingresó en la Orden de los Carmelitas, la cual rigió admirablemente, siendo célebre por su devoción singular a la Virgen María (1265).
15. En Janow, cerca de Pinsk, junto al río Pripet, en los confines de Polonia, san Andrés Bobola, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que se esforzó de forma activa por la unión de los cristianos hasta que, habiendo sido capturado por unos soldados cosacos, dio gustosamente con su sangre el supremo testimonio de la fe (1657).
16*. Cerca de Munich, en Baviera, en Alemania, beato Miguel Wozniak, presbítero y mártir, el cual, habiendo sido llevado desde la sometida Polonia al campo de concentración de Dachau, bajo un régimen hostil a la dignidad humana y a la religión emigró entre torturas a la gloria celestial (1942).
17*. En la ciudad de Drohovych, en Ucrania, beato Vidal Vladimir Bajrak, presbítero de la Orden de San Josafat y mártir, que ante los perseguidores de la religión adquirió el fruto eterno por medio del combate de la fe (1946).