lunes, 23 de abril de 2018

Lunes 28 mayo 2018, Lunes de la VIII semana del Tiempo Ordinario, feria.

SOBRE LITURGIA

SAN PÍO X, EXORTACIÓN APOSTÓLICA "HAERENT ANIMO" (4 de agosto de 1908)
SOBRE LA SANTIDAD DEL CLERO

III. MEDIOS DE SANTIFICACIÓN

1. LA ORACIÓN

Su necesidad.

Se sabe que, la santidad de vida es fruto de nuestra voluntad, en la medida en que sea fortalecida por Dios con el auxilio de la gracia. Dios mismo ha provisto abundantemente para que no nos falte jamás, si no queremos, el don de su gracia; y este auxilio nos lo aseguramos principalmente por medio de la oración. Entre la santidad y la oración existe necesariamente una relación tal, que no es posible la una sin la otra. Es verdad esta frase del Crisóstomo: "Creo que es patente para todos que es sencillamente imposible vivir virtuosamente sin el auxilio de la oración" (32) y San Agustín, agudamente, llega a esta conclusión: "Sabe verdaderamente vivir bien quien sabe orar" (33). Jesucristo mismo nos confirma estas enseñanzas con la exhortación constante de su palabra y sobre todo con su ejemplo. Para orar se retiraba a los desiertos o subía solo a las montañas; pasaba noches enteras en esta ocupación, a la que se entregaba intensamente; iba con frecuencia al Templo, y hasta rodeado de la multitud elevaba los ojos al cielo y oraba en público; por último, clavado en la cruz, en medio dio los dolores de la muerte, suplicó a su Padre con lágrimas y dando una gran voz. Tenemos, pues, que estar persuadidos de que el sacerdote, para poder estar a la altura de su dignidad y de su deber, necesita darse de lleno a la oración. Con demasiada frecuencia hay que lamentar que lo haga más por rutina que por devoción; que rece a su tiempo el oficio descuidadamente y otras pocas oraciones, y que después ya no se acuerde de dedicar ningún otro momento, del día a hablar con Dios, elevando el alma al cielo. Y, sin embargo, el sacerdote, mucho más que nadie, debe obedecer el precepto de Cristo: Es preciso orar siempre (34), precepto del que San Pablo se hace eco con tanta insistencia: Perseverad en la oración,, velando en ella con acción de gracias (35). Orad sin cesar (36).

¡Cuántas ocasiones se presentan durante el día para elevarse hacia Dios a un alma que desea ardientemente su propia satisfacción y la salvación de las otras almas! Los sufrimientos interiores, la violencia y la insistencia de las tentaciones, la escasez de virtud, el desaliento y la esterilidad de los trabajos, las ofensas y las negligencias innumerables, en fin, el temor al juicio de Dios; todas estas cosas son poderosos estímulos para llorar ante el Señor y enriquecernos fácilmente a sus ojos de méritos, además de conseguir su ayuda. Y debemos llorar no sólo por nosotros. En esta marea de pecados que va invadiendo todo sin detenerse, a nosotros nos corresponde de modo especial implorar con nuestras súplicas la clemencia divina.

(32) De praecatione orat. 1.
(33) Hom. 4 ex 50.
(34) Lc 18, 1.
(35) Col 4, 2.
(36) 1 Tes 5, 17.


CALENDARIO

28 LUNES DE LA VIII SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria


Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- 1 Pe 1, 3-9. Sin haber visto a Cristo lo amáis y creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable.
- Sal 110. R. El Señor recuerda siempre su alianza.
- Mc 10, 17-27. Vende lo que tienes y sígueme.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 29 de mayo, pág. 335.
CALENDARIOS: Lleida: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Sant Feliu de Llobregat: San Felipe Neri, presbítero (MO-trasladada).
Orden de San Juan de Jerusalén: Santa Ubaldesca, virgen (MO).
Segovia: Nuestra Señora de Hormuez (ML).
Dominicos: Beata María Bartolomea Bagnesi, virgen (ML).
OFM Cap.: Santa María Ana de Jesús de Paredes, virgen (ML).
Huelva: Aniversario de la muerte de Mons. Rafael González Moralejo, obispo, emérito (2004).

TEXTOS MISA

VIII semana del Tiempo Ordinario, feria.
Hebdómada VIII “Per Annum”, feria.
Antífona de entrada Sal 17, 19-20
El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me amaba.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 19-20
Factus est Dóminus protéctor meus, et edúxit me in latitúdinem, salvum me fecit, quóniam vóluit me.
Oración colecta
Concédenos, Señor, que el mundo progrese según tu designio de paz para nosotros, y que tu Iglesia se alegre en su confiada entrega. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Da nobis, quaesumus, Dómine, ut et mundi cursus pacífico nobis tuo órdine dirigátur, et Ecclésia tua tranquílla devotióne laetétur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la VIII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Pe 1, 3-9
Sin haber visto a Cristo lo amáis y creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia,
mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,
nos ha regenerado
para una esperanza viva;
para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible,
reservada en el cielo a vosotros,
que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios;
para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.
Por ello os alegráis,
aunque ahora sea preciso padecer
un poco en pruebas diversas;
así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego,
merecerá premio, gloria y honor
en la revelación de Jesucristo;
sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía,
creéis en él
y así os alegráis con un gozo inefable y radiante,
alcanzando así la meta de vuestra fe:
la salvación de vuestras almas.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 110, 1b-2. 5-6. 9 y 10c (R.: cf. 5b)
R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

V. Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

V. Él da alimento a los que lo temen
recordando siempre su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

V. Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza.
Su nombre es sagrado y temible.
La alabanza del Señor dura por siempre. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

Aleluya 2 Cor 8, 9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza. R.
Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.

EVANGELIO Mc 10, 17-27
Vende lo que tienes y sígueme
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo Puede todo».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 11-octubre-2015
Jesús intuye este deseo que el joven lleva en su corazón; por eso su respuesta se traduce en una mirada intensa, llena de ternura y cariño. Así dice el Evangelio: «Jesús se lo quedó mirando, lo amó» (Mc 10, 21). Se dio cuenta de que era un buen joven. Pero Jesús comprende también cuál es el punto débil de su interlocutor y le hace una propuesta concreta: dar todos sus bienes a los pobres y seguirlo. Pero ese joven tiene el corazón dividido entre dos dueños: Dios y el dinero, y se va triste. Esto demuestra que no pueden convivir la fe y el apego a las riquezas. Así, al final, el empuje inicial del joven se desvanece en la infelicidad de un seguimiento naufragado.
En la segunda escena, el evangelista enfoca los ojos de Jesús y esta vez se trata de una mirada pensativa, de advertencia: «Mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas?» (Mc 10, 23). Ante el estupor de los discípulos, que se preguntan: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» (Mc 10, 26), Jesús responde con una mirada de aliento –es la tercera mirada– y dice: la salvación, sí, es «imposible para los hombres, no para Dios» (Mc 10, 27). Si nos encomendamos al Señor, podemos superar todos los obstáculos que nos impiden seguirlo en el camino de la fe. Encomendarse al Señor. Él nos dará la fuerza, Él nos da la salvación, Él nos acompaña en el camino.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVI
304. Oremos a Dios Padre.
- Por la Iglesia, en la pluralidad de ministerios y carismas. Roguemos al Señor.
- Por los que trabajan en las diversas profesiones. Roguemos al Señor.
- Por los impedidos y minusválidos. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, que queremos ser fieles a nuestra vocación de cristianos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, los ruegos de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que nos das lo que hemos de ofrecerte y vinculas esta ofrenda a nuestro devoto servicio, imploramos tu misericordia, para que cuanto nos concedes redunde en mérito nuestro y nos alcance los premios eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui offerénda tuo nómini tríbuis, et obláta devotióni nostrae servitútis ascríbis, quaesumus cleméntiam tuam, ut, quod praestas unde sit méritum, profícere nobis largiáris ad praemium. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión Cf. Sal 12, 6
Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, cantaré al nombre del Dios Altísimo.
O bien: Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 12, 6
Cantábo Dómino, qui bona tríbuit mihi, et psallam nómini Dómini Altíssimi.
Vel: Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saeculi, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Saciados con los dones de la salvación, invocamos, Señor, tu misericordia, para que, mediante este sacramento que nos alimenta en nuestra vida temporal, nos hagas participar, en tu bondad, de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Satiáti múnere salutári, tuam, Dómine, misericórdiam deprecámur, ut, hoc eódem quo nos temporáliter végetas sacraménto, perpétuae vitae partícipes benígnus effícias. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 28 de mayo

1. En Corinto, en Acaya, santa Helicónides, mártir, que en tiempo del emperador Gordiano, bajo el gobernador Perenne y después bajo su sucesor Justino, fue probada con muchos tormentos, consumando finalmente el martirio con la decapitación (s. III).
2. En Chartres, en la Galia Lugdunense, san Carauno, mártir (s. V).
3. En Urgel, en la Hispania Tarraconense, san Justo, obispo, quien expuso de forma alegórica el Cantar de los Cantares y tomó parte en los concilios hispanos (s. VI).
4. En París, en la Galia, san Germán, obispo, que habiendo sido antes abad de San Sinforiano de Autún, fue llamado a la sede de París y, conservando el estilo de vida monástico, ejerció una fructuosa cura de almas (576).
5*. En el monasterio de Gelona, en la Galia Narbonense, san Guillermo, monje, el cual, habiendo sido personaje muy brillante en la corte imperial, se unió luego con verdadero afecto de amor a san Benito de Aniano y vistió el hábito monástico con gran honestidad de costumbres (812).
6*. En Canterbury, en Inglaterra, beato Lanfranco, obispo, que como monje de Bec, en Normandía fundó una célebre escuela y disputó contra Berengario acerca de la verdad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en el sacramento de la Eucaristía, y más tarde fue promovido a la sede de Canterbury, donde se afanó en reformar la disciplina de la Iglesia en Inglaterra (1089).
7*. En Pisa, de la Toscana, santa Ubaldesca, virgen, quien durante cincuenta años, desde los dieciséis de edad hasta su muerte, realizó de forma constante y perfecta obras de misericordia en el hospital de su ciudad (1206).
8*. En Castelnuovo de Garfagnana, también en la Toscana, beato Herculano de Piegaro, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, el cual, predicador eximio por su austeridad de vida, resplandeció por su constante abstinencia y la fama de sus milagros (1451).
9*. En Londres, en Inglaterra, beata Margarita Pole, madre de familia y mártir, que siendo condesa de Salisbury y madre del cardenal Reginaldo, bajo el rey Enrique VIII, cuyo divorcio había reprobado, descansó en la paz de Cristo al ser decapitada en la cárcel de la Torre de Londres (1541).
10*. En Florencia, de la Toscana, beata María Bartolomea Bagnesi, virgen, hermana de la Penitencia de Santo Domingo, que soportó muchos y muy duros dolores durante casi cuarenta años (1577).
11*. En Londres, en Inglaterra, beatos Tomás Ford, Juan Shert y Roberto Johnson, presbíteros y mártires, los cuales, habiendo sido falsamente acusados de conjuración ante la reina Isabel I, fueron condenados a muerte y colgados a un mismo tiempo en el patíbulo de Tyburn (1582).
12. En el lugar de Cho Quan, en Conchinchina, san Pablo Hanh, mártir, quien, habiendo olvidado las costumbres cristianas, dirigió una banda de ladrones, pero apresado en tiempo del emperador Tu Duc, confesó que era cristiano, y no siendo apartado de su fe por halagos, azotes, ni por laceraciones con tenazas, culminó su glorioso martirio con la decapitación (1859).
13*. En Sachsenhausen, en Alemania, beato Ladislao Demski, mártir, el cual, siendo polaco de nacimiento, fue internado en el campo de concentración y cruelmente torturado por defender su fe ante los sectarios de las doctrinas que negaban toda la dignidad humana y cristiana (1940).
14*. En la ciudad de Dzialdowo, en Polonia, beato Antonio Julián Nowowiejski, obispo de Plock, quien, habiendo sido recluido en un campo de concentración durante la guerra, emigró al encuentro del Señor consumido por el hambre y las crueles vejaciones (1941).