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Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

jueves, 19 de abril de 2018

Jueves 24 mayo 2018, Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, fiesta, ciclo B.

SOBRE LITURGIA

SAN PÍO, X EXORTACIÓN APOSTÓLICA "HAERENT ANIMO" (4 de agosto de 1908)
SOBRE LA SANTIDAD DEL CLERO

I. EL SACERDOTE DEBE SER SANTO

Luz del mundo y sal de la tierra.


Comenzaremos, pues, dos hijos, Nuestra exhortación, Llamándoos a la santidad de vida que requiere vuestra dignidad. Cualquiera que ejerce el sacerdocio no lo ejerce sólo para sí, sino también para los demás. Porque todo Pontífice tomado de entre los hombres, está constituido para los hombres, en las cosas de Dios (6). Jesucristo expresó el mismo - pensamiento cuando, para explicar la función de los sacerdotes, los compara a la sal y a la luz. Por consiguiente, el sacerdote es luz del mundo y sal de la tierra. Nadie ignora que esto es así, sobre todo al enseñar la verdad cristiana; pero ¿es posible ignorar ya que, este ministerio no es nada, si el sacerdote no avala con su ejemplo lo que enseña con su palabra? Los que le escucharon podrían decir con falta de respeto, si, pero con razón: Confiesan a Dios con las palabras, pero le niegan con los hechos (7); y rechazarían entonces la doctrina, sin dejarse ganar por su luz. Por eso el mismo Jesucristo, constituido modelo de los sacerdotes, enseñen primero con el ejemplo y después con la palabra: Empezó Jesús a hacer y a enseñar(8).

Si el sacerdote descuida su santificación, no podrá ser la sal de la tierra, porque lo que está corrompido y contaminado no puede servir de ninguna manera para conservar otras cosas -, donde la santidad falta es inevitable que entre la corrupción. Así, Jesucristo, continuando la comparación, llama a tales sacerdotes sal sin sabor, que no sirve más que para tirarla y ser pisoteada por los hombres (9).

Dispensador de los misterios de Dios.

Estas verdades aparecen con mayor relieve, si consideramos que nosotros, los sacerdotes, no ejercernos la función ¡sacerdotal en nombre propio, sino en nombre de Jesucristo. Dice el Apóstol: que todo hombre nos considere como ministros de Cristo dispensadores de los misterios de Dios (10): somos embajadores de Cristo (11). Por esta razón Jesucristo mismo nos trató como amigos y no como siervos. Ya no os llamaré siervos..., os he llamado amigos: porque todo lo que he aprendido de mi Padre os lo he hecho conocer a vosotros... Os he elegido y os he Puesto para que vayáis y déis fruto,(12).

Debemos, pues, representar la persona de Cristo, y cumplir la misión que se nos ha confiado, de modo tal, que consigamos el fin que El se propuso. Y como "querer y no querer la misma cosa es lo que constituye la verdadera amistad". estamos obligados. corno amigos, a tener los mismos sentimientos que Jesucristo, que es santo, inocente e inmaculado (13). En cuanto embajadores suyos, estamos obligados a ganar el espíritu de los hombres para su ley y para su doctrina, comenzando por observarlas nosotros mismos; en cuanto que participamos de su poder, estamos obligados a librar a las almas de los lazos del pecado, y hemos de evitar con todo cuidado no caer nosotros mismos en ellos.

Administra las cosas santas.

Pero sobre todo, en cuanto ministros suyos, al ofrecer el sacrificio por excelencia, que cada día se renueva para la vida del mundo, debemos ponemos en la misma disposición de alma que El tuvo cuando se ofreció al Padre en el altar en la Cruz como hostia inmaculada. Si antiguamente, cuando sólo había sombras y figuras, se exigía una santidad tan grande en los sacerdotes, ¿qué no se nos exigirá a nosotros cuando la víctima es el mismo Cristo? Qué pureza no deberá tener el que ofrece tan gran sacrificio?

¿No debiera tener esplendor más brillante que el del sol la mano que parte esta carne? ¿Cómo deberá ser la boca que se llena de ese fuego espiritual, la lengua que se enrojece con tan preciosa sangre? (14)

Con gran razón San Carlos Borromeo insistía en sus discursos al clero: "Si considerásemos, queridísimos hermanos, cuán grandes y santas cosas ha puesto Dios en nuestras manos, ¡qué fuerza tendría esta consideración para llevarnos a vivir una vida digna de sacerdotes! ¡Qué es lo que el Señor no ha puesto en mis manos, cuando ha puesto a su propio Hijo, único, eterno y consustancial a Sí mismo! Ha puesto en mis manos todos: sus tesoros, todos sus Sacramentos, todas sus gracias; ha puesto en mis manos las almas, que es lo que más quiere, a las que ha amado más que a sí mismo, a las que ha comprado con su sangre; ha puesto en mis manos el mismo cielo, que puedo abrir y cerrar a los demás... ¿Cómo podría, pues, yo ser tan ingrato para tantos honores y tanto amor, hasta el punto de pecar contra El, de ofenderle, de contaminar un cuerpo que es el suyo, de profanar esta dignidad, esta vida consagrada a su servicio? "

(6) Heb 5, 1. y Tit 1, 16.
(8) Hech 1, 1.
(9) Mt 5, 13.
(10) 1 Cor 14, 1.
(11) 2 Cor 5. 20.
(12) Jn 15, 15-16..
(13) Heb 7, 26.
(14) S. JUAN CRISÓSTOMO, In Mat. hom., 82, n. 5.


CALENDARIO

24 JUEVES. NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE, fiesta

Misa
de la fiesta (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. I de ordenaciones. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV (lecturas para el año B).
- Jer 31, 31-34. Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados.
o bien: Heb 10, 11-18. Ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados.
- Sal 109. R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
- Mc 14, 12a. 22-25. Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre.

* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 25 de mayo, pág. 327.
CALENDARIOS: Menorca-Ciudadela y Familia salesiana: María Auxiliadora (S).
Auxiliares parroquiales de Cristo Sacerdote, Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote y Misioneras de Cristo Sacerdote: Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote (S).

TEXTOS MISA

Jueves después de Pentecostés
JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE.
Fiesta
DE DOMINO NOSTRO IESU CHRISTO SUMMO ET AETERNO SACERDOTE
Haec Missa dicitur cum colore albo.
Antífona de Entrada Hb 7, 24
Cristo, mediador de una nueva alianza, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.
Ant. ad introitum Ps 109,4
Iurávit Dóminus et non paenitébit eum: Tu es sacérdos in aetérnum secúndum órdinem Melchísedech.
Se dice Gloria.
Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Oh, Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno Sacerdote, concede, por la acción del Espíritu Santo, a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad glóriam tuam et géneris humáni salútem Christum voluísti summum aeternúmque constitúere sacerdótem, praesta, ut pópulus, quem sánguine suo tibi acquisívit, ex eius memoriális participatióne, virtútem crucis ipsíus cápiat et resurrectiónis. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta, ciclo B (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA (opción 1) Jer 31, 31-34
Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados
Lectura del libro de Jeremías.

Ya llegan días —oráculo del Señor— en que haré con la casa de Israel y la casa de Juda una alianza nueva. No será una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor —oráculo del Señor—.
Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días —oráculo del Señor—: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo:
«Conoced al Señor», pues todos me conocerán, desde el más pequeño al mayor —oráculo del Señor—, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (opción 2) Heb 10, 11-18
Ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados
Lectura de la carta a los Hebreos.

Todo sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
Pero Cristo, “después de haber ofrecido” por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.
Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados. Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo.
En efecto, después de decir:
«Así será la alianza que haré con ellos
después de aquellos días»,
añade el Señor:
«Pondré mis leyes en sus corazones
y las escribiré en su mente,
y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus culpas».
Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Sal 109, 1bcde. 2.3 (R.: 4bc)
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

V. Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

V. Desde Sion extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

V. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora».
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Aleluya Heb 5 8-9
R.
Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna. R.

EVANGELIO Mc 14, 12a. 22-25
Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, Jesús tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:
«Tomad, esto es mi cuerpo».
Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo:
«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 7-junio-2015
Jesús toma entre sus manos el pan y dice Tomad, esto es mi Cuerpo (Mc 14, 22). Con este gesto y con estas palabras, Él asigna al pan una función que no es más la de simple alimento físico, sino la de hacer presente su Persona en medio de la comunidad de los creyentes.
La última Cena representa el punto de llegada de toda la vida de Cristo. No es solamente anticipación de su sacrificio que se realizará en la cruz, sino también síntesis de una existencia entregada por la salvación de toda la humanidad. Por lo tanto, no basta afirmar que en la Eucaristía Jesús está presente, sino que es necesario ver en ella la presencia de una vida donada y participar de ella. Cuando tomamos y comemos ese Pan, somos asociados a la vida de Jesús, entramos en comunión con Él, nos comprometemos a realizar la comunión entre nosotros, a transformar nuestra vida en don, sobre todo a los más pobres.

Oración de los fieles
331. Por medio de Jesucristo, nuestro sumo Sacerdote y mediador entre Dios y los hombres, elevemos nuestras peticiones al Padre, que dirige todas las cosas según su voluntad.
- Para que la Iglesia celebre siempre el memorial de la pasión de Cristo, enriquecida por la fe y la devoción de todos sus miembros. Roguemos al Señor.
- Para que la acción sacerdotal de Jesucristo continúe dando la salud espiritual y la vida eterna a los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que la vida de los sacerdotes sea fiel reflejo de la ofrenda que realizan sacramentalmente en el altar. Roguemos al Señor.
- Para que todos los hombres, especialmente los alejados y los no creyentes, encuentren en Cristo el camino que conduce hacia la salvación. Roguemos al Señor.
- Para que el Espíritu Santo mueva los corazones de quienes tomamos parte en el sacrificio eucarístico para ofrecernos juntamente con Cristo oferente y Hostia inmaculada. Roguemos al Señor.
- Para que los frutos de esta Eucaristía llegue también a nuestros hermanos difuntos para que puedan gozar de la gloria eterna. Roguemos al Señor.
Movidos por el Espíritu Eterno, en el que tu Hijo Jesucristo consumó su oblación sacerdotal en la cruz, te pedimos, Padre de bondad, que santifiques a tu pueblo y escuches nuestra oración. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Jesucristo, nuestro Mediador, te haga aceptables estos dones, Señor, y nos presente juntamente con él como ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Concéde nobis, quaesumus, Dómine, haec digne frequentáre mystéria, quia, quóties huius hóstiae commemorátio celebrátur, opus nostrae redemptiónis exercétur. Per Christum.
PREFACIO I DE LAS ORDENACIONES
El sacerdocio de Cristo y el ministerio de los sacerdotes
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que constituiste a tu Unigénito pontífice de la alianza nueva y eterna por la unción del Espíritu Santo, y determinaste, en tu designio salvífico, perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio.
Él no solo confiere el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, elige a hombres de este pueblo, para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión.
Ellos renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención, preparan a tus hijos el banquete pascual, preceden a tu pueblo santo en el amor, lo alimentan con tu palabra y lo fortalecen con los sacramentos.
Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo, y han de darte testimonio constante de fidelidad y amor.
Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, santo Santo…
Praefatio: De Sacerdotio Christi et de ministerio sacerdotum.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Qui Unigénitum tuum Sancti Spíritus unctióne novi et aetérni testaménti constituísti Pontíficem, et ineffábili dignátus es dispositióne sancíre, ut únicum eius sacerdótium in Ecclésia servarétur.
Ipse enim non solum regáli sacerdótio pópulum acquisitiónis exórnat, sed étiam fratérna hómines éligit bonitáte, ut sacri sui ministérii fiant mánuum impositióne partícipes.
Qui sacrifícium rénovent, eius nómine, redemptiónis humánae, tuis apparántes fíliis paschále convívium, et plebem tuam sanctam caritáte praevéniant, verbo nútriant, refíciant sacraméntis.
Qui, vitam pro te fratrúmque salúte tradéntes, ad ipsíus Christi nitántur imáginem conformári, et constánter tibi fidem amorémque testéntur.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la Comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final del mundo, dice el Señor.
Antiphona ad communionem 1Co 11,24-25
Hoc Corpus, quod pro vobis tradétur; hic calix novi testaménti est in meo Sánguine, dicit Dóminus. Hoc fácite quotiescúmque súmitis, in meam commemoratiónem.
Oración después de la comunión
La eucaristía que hemos ofrecido y recibido, nos dé la vida, Señor, para que, unidos a ti en caridad perpetua, demos frutos que siempre permanezcan. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quaesumus, Dómine, ut, huius participatióne sacrifícii, quod in sui commemoratiónem Fílius tuus praecépit offérri, nosmetípsos cum illo oblatiónem fácias tibi sempitérnam. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 25 de mayo
S
an Beda el Venerable
, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, servidor de Cristo desde la edad de ocho años, pasó todo el tiempo de su vida en el monasterio de Wearmouth, en Northumbria, en Inglaterra. Se dedicó con fervor en meditar y exponer las Escrituras, y entre la observancia de la disciplina regular y la solicitud cotidiana de cantar en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, o enseñar, o escribir (735).
San Gregorio VII, papa, el cual, anteriormente llamado Hildebrando, llevó vida monástica y colaboró en la reforma de la Iglesia en numerosas legaciones pontificias de su tiempo, y una vez elevado a la cátedra de Pedro, reivindicó con gran autoridad y fuerte ánimo la libertad de la Iglesia respecto del poder de los príncipes y defendió valientemente la santidad del sacerdocio. Viéndose obligado a abandonar Roma por este motivo, murió en el exilio en Salerno, de la Campania (1085).
Santa María Magdalena de Pazzi, virgen de la Orden del Carmelo, en Florencia, de la Toscana, que llevó una vida de oración abnegadamente escondida en Cristo, orando con empeño por la reforma de la Iglesia, y habiendo sido distinguida por Dios con muchos dones, dirigió de un modo excelente a sus hermanas hacia la perfección (1607).
4. En Atela, en la Campania, san Canión, obispo y mártir (s. III/IV).
5. En Milán, de la Liguria, conmemoración de san Dionisio, obispo, el cual, habiendo sido desterrado a Armenia por el emperador arriano Constancio a causa de su fe católica, murió allí mereciendo el título propio de los mártires (c. 361).
6. En Florencia, de la Toscana, san Zenobio, obispo (s. IV/V).
7. En el cenobio de Mantenay-sur-Seine, junto a Troyes, en la Galia, san León, abad (s. VII).
8. En Inglaterra, san Aldelmo, obispo, quien, varón célebre por su doctrina y escritos, había sido abad de Malmesbury y después fue nombrado primer obispo de Sherborne, entre los sajones occidentales (709).
9. En Peñalba, en la región de Astorga, san Genadio, obispo, que antes fue abad y después obispo del mismo lugar. Prestó su consejo a los reyes, pero movido por el deseo del claustro, renunció a la dignidad episcopal para vivir el resto de sus años como monje y a veces como solitario (c. 925).
10*. En Villamagna, cerca de Florencia, en la Toscana, conmemoración del beato Gerardo Mecatti, quien, siguiendo las huellas de san Francisco, distribuyó sus bienes entre los pobres y, retirándose a un lugar desierto, por amor de Cristo se dedicó a acoger a peregrinos y a ayudar a los enfermos (c. 1245).
11*. En Montesanto, del Piceno, en Italia, tránsito del beato Gerio, que habiendo sido antes conde de Lunel, llevó vida solitaria y murió durante una peregrinación santa (c. 1270).
12*. En Faenza, en la Flaminia, beato Jacobo Felipe (Andrés) Bertoni, presbítero de la Orden de los Siervos de María, insigne por el don de lágrimas y suma humildad (1483).
13. En Tonquín, san Pedro Doan Van Van, mártir, catequista y administrador de la parroquia de Bau No, quien, ya octogenario, en tiempo del emperador Tu Duc confirmó con su sangre la constancia de su fe (1857).
14. En París, en Francia, santa Magdalena Sofía Barat, virgen, que fundó la Sociedad del Sagrado Corazón y trabajó muy afanosamente por la formación cristiana de las jóvenes (1865).
15. En el lugar de Munyonyo, en Uganda, san Dionisio Ssebuggwawo, mártir, el cual, a los dieciséis años de edad, al reconocer ante el rey Mwanga que había enseñado los rudimentos de la fe cristiana a dos personas de su corte, fue traspasado con una lanza por el mismo rey (1886).
16*. En el campo de concentración de la ciudad de Javas, en Moldavia, beato Nicolás Cehelski, presbítero y mártir, el cual, bajo un régimen de persecución contra la religión, superó con la fuerza de su fe los tormentos de su martirio (1951).