jueves, 5 de abril de 2018

Jueves 10 mayo 2018, San Juan de Ávila, presbítero y doctor, memoria obligatoria (España).

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

«El admirable ejemplo del Santo Cura de Ars conserva también hoy todo su valor», afirma Pío XII [62]. En la vida de un sacerdote, nada puede sustituir a la oración silenciosa y prolongada ante el altar. La adoración de Jesús, nuestro Dios; la acción de gracias, la reparación por nuestras culpas y por las de los hombres, la súplica por tantas intenciones que le están encomendadas, elevan sucesivamente al sacerdote a un mayor amor hacia el Divino Maestro, al que se ha entregado, y hacia los hombres que esperan su ministerio sacerdotal. Con la práctica de este culto, iluminado y ferviente, a la Eucaristía, el sacerdote aumenta su vida espiritual, y así se reparan las energías misioneras de los apóstoles más valerosos.

Es preciso añadir el provecho que de ahí resulta para los fieles, testigos de esta piedad de sus sacerdotes y atraídos por su ejemplo. «Si queréis que los fieles oren con devoción —decía Pío XII al clero de Roma— dadles personalmente el primer ejemplo, en la iglesia, orando ante ellos. Un sacerdote arrodillado ante el tabernáculo, en actitud digna, en un profundo recogimiento, es para el pueblo ejemplo de edificación, una advertencia, una invitación para que el pueblo le imite» [63]. La oración fue, por excelencia, el arma apostólica del joven Cura de Ars. No dudemos de su eficacia en todo momento.

Mas no podemos olvidar que la oración eucarística, en el pleno significado de la palabra, es el Santo Sacrificio de la Misa. Conviene insistir, Venerables Hermanos, especialmente sobre este punto, porque toca a uno de los aspectos esenciales de la vida sacerdotal.

Y no es que tengamos intención de repetir aquí la exposición de la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el sacerdocio y el sacrificio eucarístico; Nuestros Predecesores, de f.m., Pío XI y Pío XII en magistrales documentos, han recordado con tanta claridad esta enseñanza que no Nos resta sino exhortaros a que los hagáis conocer ampliamente a los sacerdotes y fieles que os están confiados. Así es como se disiparán las incertidumbres y audacias de pensamiento que aquí y allá, se han manifestado a este propósito.

[62] Cf. Mensaje, 25 de junio 1956: AAS 48 (1956), 579
[63] Cf. Discurso, 13 de marzo 1943: AAS 35 (1943), 114-115.


CALENDARIO

10 JUEVES. SAN JUAN DE ÁVILA, presbítero y doctor, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 18, 1-8. Se quedó a vivir y trabajar en su casa, y discutía en la sinagoga.
- Sal 97. R. El Señor revela a las naciones su salvación.
- Jn 16, 16-20. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 11 de mayo, pág. 304.
CALENDARIOS: Ciudad Real, Córdoba, Sevilla: (F).
Discípulas de Jesús: María, Madre de la Iglesia (S).
Congregación de los Sagrados Corazones: San Damián de Veuster, presbítero (MO).
Dominicos: San Antonio de Florencia, obispo (MO).
RR Camilos: Beato Enrique Rebuschini, presbítero (MO).
Clérigos Regulares de Somasca: Santa Benita Cambiario (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Juan de Ávila, presbítero, que, nacido en Montilla, lugar de Andalucía, en España, recorrió toda la región de la Bética predicando a Cristo, y después, habiendo sido acusado injustamente de herejía, fue recluido en la cárcel, donde escribió la parte más importante de su doctrina espiritual. (1569)

Oración colecta propia en castellano, resto del común de doctores 1.

San Juan de Ávila, presbítero.
Memoria
COMMUNE DOCTORUM ECCLESIAE 1
Antífona de entrada Cf. Eclo 44, 15. 14
El pueblo cuenta la sabiduría de los santos, la asamblea pregona su alabanza; vive su fama por generaciones. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15, 5
In médio Ecclésiae apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiae et intelléctus; stolam glóriae índuit eum. Allelúia.
Oración colecta
Oh, Dios, que hiciste de san Juan de Avila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida y por su celo apostólico; haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de tus ministros. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens aetérne Deus, qui beátum N. Ecclésiae tuae doctórem dedísti, praesta, ut, quod ille divíno affátus spíritu dócuit, nostris iúgiter stabiliátur in córdibus, et quem patrónum, te donánte, ampléctimur, eum apud tuam misericórdiam defensórem habeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la VI semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 18, 1-8
Se quedó a vivir y trabajar en su casa, y discutía en la sinagoga
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Áquila, judío natural del Ponto, y a su mujer, Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma. Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a vivir y trabajar en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, dando testimonio ante los judíos de que Jesús es el Mesías.
Como ellos se oponían y respondían con blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo:
«Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza. Yo soy inocente y desde ahora me voy con los gentiles».
Se marchó de allí y se fue a casa de un cierto Ticio Justo, que adoraba a Dios y cuya casa estaba al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios, al escuchar a Pablo, creían y se bautizaban.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4 R.: cf. 2b)
R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

V. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

V. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

Aleluya Jn 14, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. No os dejaré huérfanos –dice el Señor–; me voy y vuelvo a vuestro lado, y se alegrará vuestro corazón. R. Non vos relínquam órphanos, dicit Dóminus: vado et vénio ad vos, et gaudébit cor vestrum.

EVANGELIO 16, 16-20
Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
Y se preguntaban:
«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Santa Marta 15-mayo-2015
La alegría cristiana no es una simple diversión, no es una alegría pasajera. Más bien, «la alegría cristiana es un don del Espíritu Santo: es tener el corazón siempre alegre porque el Señor ha vencido, el Señor reina, el Señor está a la derecha del Padre, el Señor me miró a mí, me envió, me dio su gracia y me hizo hijo del Padre». He aquí lo que de verdad es «la alegría cristiana».
Un cristiano, por lo tanto, «vive en la alegría». Pero, «¿dónde está esta alegría en los momentos más tristes, en los momentos de dolor? Pensemos en Jesús en la Cruz, ¿tenía alegría? ¡Pues, no! En cambio, ¡sí, tenía paz!». En efecto, «la alegría, en el momento del dolor, de la prueba, se convierte en paz». En cambio, «la sola diversión en el momento del dolor se convierte en oscuridad, se hace tiniebla».
He aquí la razón de por qué «un cristiano sin alegría no es cristiano; un cristiano que vive continuamente en la tristeza no es cristiano». A «un cristiano que pierde la paz, en el momento de las pruebas, de las enfermedades, de tantas dificultades, le falta algo».

Oración de los fieles
195. Renovados en nuestra esperanza, como los discípulos que contemplaron al Señor, presentemos a Dios nuestras peticiones y pidamos que la alegría pascual se extienda al universo entero.
- Para que nuestros hermanos, que han recobrado la vida cristiana por la penitencia cuaresmal, perseveren en su fidelidad al Señor. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos se esfuerzan para que nazca un mundo nuevo sientan el gozo de ser comprendidos y ayudados por los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que los que ven acercarse el fin de sus días no se sientan abandonados y solos, sino que experimenten la alegría de la esperanza futura. Roguemos al Señor.
- Para que los padres y los educadores de los niños de nuestra comunidad (parroquia) que en estos días de Pascua han de recibir el bautismo, la confirmación o la primera comunión aseguren la perseverancia cristiana de estos niños. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, las oraciones de tu Iglesia y haz que pueda alegrarse de ver realizadas sus peticiones. Por Cristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por este sacrificio de salvación que te ofrecemos con reverenda profunda, enciende, Señor, nuestros corazones en el fuego del Espíritu Santo con que encendiste el alma, llena de caridad pastoral, de san Juan de Avila. Por Jesucristo, nuestro Señor
Super oblata
Sacrifícium tibi pláceat, Deus, in festivitáte beáti N. libénter exhíbitum, quo monénte, nos étiam totos tibi réddimus collaudántes. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque, demolida nuestra antigua miseria, fue reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud nuestra vida en Cristo.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus. Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cor 1, 23-24
Nosotros predicamos a Cristo crucificado, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 12, 42
Fidélis servus et prudens, quem constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det illis in témpore trítici mensúram. Allelúia.
Oración después de la comunión
Saciados con la dulzura del manjar de vida, te suplicamos, Señor, que nos unamos más a tu Hijo formando parte más perfectamente de su Cuerpo místico. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Quos Christo réficis pane vivo, eósdem édoce, Dómine, Christo magístro, ut in festivitáte beáti N. tuam discant veritátem, et eam in caritáte operéntur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de mayo

1. En Bizacena, san Mayulo, mártir en Adrumeto, que fue condenado a ser devorado por las fieras (s. II/III).
2. En Roma, en el vigésimo segundo miliario de la vía Salaria, san Antimo, mártir (s. III).
3. En Bizancio, san Mocio, presbítero y mártir (s. inc.).
4. En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Mamerto, obispo, que, con motivo de una inminente desgracia, instituyó en esta ciudad unas solemnes letanías para el triduo preparatorio de la fiesta de la Ascensión del Señor (c. 475).
5. En Varennes, de la región de Langres, también en la Galia, san Gangulfo (s. VIII).
6. En Souvigny, de Borgoña, san Mayolo, abad de Cluny, quien, firme en la fe, seguro en la esperanza y repleto de una doble caridad, renovó numerosos monasterios de Francia e Italia (994).
7*. En el monasterio de Esterp, cerca de Limoges, en la Galia, san Gualterio, presbítero y superior de los canónigos, el cual, después de haberse ejercitado desde su infancia en el servicio de Dios, resplandeció por su mansedumbre para con sus hermanos y por su caridad hacia los pobres (1070).
8*. En Verucchio, cerca de Forlí, en la Romaña, beato Gregorio Celli, presbítero de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, de quien se dice que, después de haber sido rechazado por sus hermanos de religión, se retiró al monte Carnerio con los Hermanos Menores, en donde murió (1343).
9*. En York, en Inglaterra, beatos Juan Rochester y Jacobo Walworth, presbíteros y monjes de la Cartuja de Londres, los cuales, durante el reinado de Enrique VIII, por haberse mantenido fieles a la Iglesia, fueron suspendidos con cadenas de las almenas de la muralla de la ciudad hasta que murieron (1537).
10. En Nápoles, de la Campania, san Francisco de Jerónimo, presbítero de la Compañía de Jesús, que se dedicó a predicar misiones populares y al servicio pastoral de los marginados (1716).
11. En Cagliari, en Cerdeña, san Ignacio de Laconi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, quien por plazas y tabernas del puerto pedía incansablemente limosnas para socorrer las miserias de los pobres (1781).
12. En Saigón, en Conchinchina (hoy Vietnam), san Mateo Lê Van Gâm, mártir, que fue detenido por introducir con su pequeña embarcación a los misioneros europeos y, al cabo de un año transcurrido en la cárcel, fue decapitado por orden del emperador Thiêu Tri (1847).