viernes, 30 de marzo de 2018

Viernes 4 mayo 2018, Viernes de la V semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

I. ASCÉTICA SACERDOTAL

Hablar de San Juan María Vianney es recordar la figura de un sacerdote extraordinariamente mortificado que, por amor de Dios y por la conversión de los pecadores, se privaba de alimento y de sueño, se imponía duras disciplinas y que, sobre todo, practicaba la renuncia de sí mismo en grado heroico. Si es verdad que en general no se requiere a los fieles seguir esta vía excepcional, sin embargo, la Providencia divina ha dispuesto que en su Iglesia nunca falten pastores de almas que, movidos por el Espíritu Santo, no dudan en encaminarse por esta senda, pues tales hombres especialmente son los que obran milagros de conversiones. El admirable ejemplo de renuncia del Cura de Ars, «severo consigo y dulce con los demás» [11], recuerda a todos, en forma elocuente e insistente, el puesto primordial de la ascesis en la vida sacerdotal.

Nuestro predecesor Pío XII, queriendo aclarar aún más esta doctrina y disipar ciertos equívocos, quiso precisar cómo era falso el afirmar «que el estado clerical —como tal y en cuanto procede de derecho divino— por su naturaleza o al menos por un postulado de su misma naturaleza, exige que sean observados por sus miembros los consejos evangélicos» [12]. Y el Papa concluía justamente: «Por lo tanto, el elegido no está obligado por derecho divino a los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia» [13]. Mas sería equivocarse enormemente sobre el pensamiento de este Pontífice, tan solícito por la santidad de los sacerdotes, y sobre la enseñanza constante de la Iglesia, creer, por lo tanto, que el sacerdote secular está llamado a la perfección menos que el religioso. La verdad es lo contrario, puesto que para el cumplimiento de las funciones sacerdotales «se requiere una santidad interior mayor aún que la exigida para el estado religioso» [14]. Y, si para alcanzar esta santidad de vida, no se impone al sacerdote, en virtud del estado clerical, la práctica de los consejos evangélicos, ciertamente que a él, y a todos los discípulos del Señor, se le presenta como el camino real de la santificación cristiana. Por lo demás, con gran consuelo Nuestro, muy numerosos son hoy los sacerdotes generosos que lo han comprendido así, puesto que, aún permaneciendo en las filas del clero secular, acuden a piadosas asociaciones aprobadas por la Iglesia para ser guiados y sostenidos en los caminos de la perfección.

Persuadidos de que «la grandeza del sacerdote consiste en la imitación de Jesucristo» [15], los sacerdotes, por lo tanto, escucharán más que nunca el llamamiento, del Divino Maestro: «Sí alguno quiere seguirme, renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga» [16]. El Santo Cura de Ars, según se refiere, había meditado con frecuencia esta frase de nuestro Señor y procuraba ponerla en práctica [17]. Dios le hizo la gracia de que permaneciera heroicamente fiel; y su ejemplo nos guía aún por los caminos de la ascesis, en la que brilla con gran esplendor por su pobreza, castidad y obediencia.

[11] Cf. Archivo secreto Vaticano C. SS. Rituum, Processus, t, 227, p. 196.
[12] Alocución Annus sacer: AAS 43 (1950), 29
[13] Ibíd.
[14] Sto. Thomas, Sum. Th. II-II, q. 184, a 8, in. C.
[15] Pío XII: Discurso, 16 de abril 1953: AAS 45 (1953) 288.
[16] Mt 16 24.
[17] Cf. Archivo secreto Vaticano, t, 227, p. 42.


CALENDARIO

4 VIERNES DE LA V SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 15, 22-31. Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables.
- Sal 56. R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.
- Jn 15, 12-17. Esto os mando: que os améis unos a otros.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 5 de mayo, pág. 293.
CALENDARIOS: Mínimos: San Francisco de Paula, ermitaño (S).
Brígidas: San Ricardo Reynolds, mártir (F).
Servitas: San Peregrín Laziosi, religioso (F).
Alcalá de Henáres, Almería, Getafe y Madrid: San José María Rubio, presbítero (MO). Jesuitas: (ML).
Ávila: San Atanasio, obispo y doctor (MO-trasladada).
Carmelitas y Carmelitas Descalzos: Beatos Ángel María Prat Hostench, Lucas de San José Tristany Pujol, presbíteros, y compañeros, mártires (MO).
Barbastro-Monzón: Beato Ceferino Jiménez, mártir (ML).
Cartujos: Beatos Juan, Agustín y Roberto, mártires (ML).
Dominicos: Beata Emilia Bilchieri, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Viernes de la V Semana de Pascua. Feria sexta. Hebdomada VI Paschae.
Antífona de entrada Ap 5, 12
Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 5, 12
Dignus est Agnus, qui occísus est, accípere virtútem et divinitátem et sapiéntiam et fortitúdinem et honórem, allelúia.
Oración colecta
Danos, Señor, una plena vivencia de los misterios pascuales, para que, celebrándolos con alegría, nos protejan continuamente y nos salven. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Tríbue nobis, quaesumus, Dómine, mystériis paschálibus conveniénter aptári, ut quae laetánter exséquimur perpétua virtúte nos tueántur et salvent. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la V semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 15, 22-31
Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir a algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Os mandamos, pues, a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto. Saludos».
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras.


Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 56, 8-9. 10-12 (R.: 10a)
R.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Confitébor tibi in pópulis, Dómine

V. Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora. R.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Confitébor tibi in pópulis, Dómine

V. Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria. R.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Confitébor tibi in pópulis, Dómine

Aleluya Jn 15, 15b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. A vosotros os llamo amigos –dice el Señor– porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. R. Vos dixi amícos, dicit Dóminus, quia ómnia quæcúmque audívi a Patre meo, nota feci vobis.

EVANGELIO Jn 15, 12-17
Esto os mando: que os améis unos a otros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, Presentación de A. del Portillo, pp. 25-26.
Filiación y amistad son dos realidades inseparables para los que aman a Dios. A Él acudimos como hijos, en un confiado diálogo que ha de llenar toda nuestra vida; y como amigos (...). Del mismo modo, la filiación divina empuja a que la abundancia de vida interior se traduzca en hechos de apostolado, como la amistad con Dios lleva a ponerse 'al servicio de todos: utilizar esos dones de Dios como instrumentos para ayudar a descubrir a Cristo' (n. 258).

Oración de los fieles
191. Oremos, hermanos, al Padre, que con su poder nos creó y con su bondad nos ha salvado de la muerte, por la resurrección de su Hijo Jesucristo.
- Por la Iglesia: para que apoyada en la resurrección de Jesucristo, mantenga la esperanza en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes y políticos de todos los países: para que trabajen eficazmente por conseguir una convivencia en justicia y libertad. Roguemos al Señor.
- Por los desesperados, los que sufren soledad, los moribundos, los sometidos a prueba, por todos los que se encuentran ante algún peligro. Roguemos al Señor.
- Por los niños que en estos días participaran por vez primera en la Eucaristía: para que su fe crezca incesantemente. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que seamos testigos de la resurrección de Jesucristo ante los hombres de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Señor, que, como los discípulos de Emaús, te sepamos reconocer en tu Palabra y en tu Eucaristía, para que podamos caminar con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, que, en tu bondad, santifiques estos dones, aceptes la ofrenda de este sacrificio espiritual y nos transformes en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propítius, Dómine, quaesumus, haec dona sanctífica, et, hóstiae spiritális oblatióne suscépta, nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL V
Cristo, sacerdote y víctima
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los antiguos sacrificios y, ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, se manifestó, a la vez, como sacerdote, altar y víctima.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS V
De Christo sacerdote et victima
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui, oblatióne córporis sui, antíqua sacrifícia in crucis veritáte perfécit, et, seípsum tibi pro nostra salúte comméndans, idem sacérdos, altáre et agnus exhíbuit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión
El Crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.
Antiphona ad communionem
Crucifíxus surréxit a mórtuis, et redémit nos, allelúia.
Oración después de la comunión
Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente
que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes, ut, quae in sui commemoratiónem nos Fílius tuus fácere praecépit, in nostrae profíciant caritátis augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de mayo

1. En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Joviniano, lector y mártir (s. III).
2. En Alejandría, en Egipto, san Eutimio, diácono y mártir (c. 305).
3. Conmemoración de san Máximo, obispo de Jerusalén, el cual fue condenado por el césar Maximino Daya a trabajos forzados en las minas, después de que le hubieran arrancado un ojo y quemado un pie con un hierro candente. Alcanzada la libertad, pudo marchar de allí y fue nombrado obispo de la Iglesia de Jerusalén, en donde, con el prestigio de su gloriosa confesión, descansó en paz (c. 350).
4*. En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Britón, obispo, quien defendió a su grey de los errores de Prisciliano, pero tratando en vano de detener, juntamente con san Ambrosio, obispo de Milán, y san Martín, obispo de Tours, la violencia de los que reclamaban la ejecución de Prisciliano y de sus seguidores (386).
5. En Arlés, de la Provenza, san Hilario, obispo, que, después de llevar vida eremítica en Lérins, fue promovido, bien a su pesar, al episcopado, desde donde, trabajando con sus propias manos, vistiendo una sola túnica tanto en verano como en invierno, y caminando a pie, manifestó a todos su amor a la pobreza. Entregado a la oración, a los ayunos y a las vigilias, y perseverando en una predicación continua, mostró la misericordia de Dios a los pecadores, acogió a los huérfanos y no dudó en destinar para la redención de los cautivos todos los objetos de plata que se conservaban en la basílica de la ciudad (449).
6. En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Nicecio, obispo (s. V).
7. En Milán, de la Liguria, san Geroncio, obispo (c. 472).
8*. En Marchiennes, en la Galia Bélgica, san Mauronto, abad y diácono, quien fue discípulo de san Amando (702).
9. En Limoges, en Aquitania, san Sacerdote, obispo, que fue monje y abad, y más tarde obispo, pero al final de su vida quiso de nuevo volver a la vida monástica (s. VIII).
10. En Hildesheim, de Sajonia, en Alemania, san Gotardo, obispo, que, siendo abad del monasterio de Niederaltaich, visitó y renovó varios monasterios, y al morir san Bernwardo le sucedió en la sede episcopal, promoviendo la vida cristiana de su Iglesia, la disciplina regular del clero y abriendo escuelas (1038).
11*. En Calabria, san León, eremita, que, entregado a la oración y a las obras de beneficencia en favor de los pobres, murió en el monasterio de Africo, cerca de la ciudad Reggio, que él mismo había fundado (c. s. XIII).
12*. En Vençay, cerca de Tours, en Francia, san Avertino, diácono, que acompañó a santo Tomás Becket al destierro, y a la muerte de éste volvió a dicho lugar, viviendo como ermitaño (1189).
13. En Licata, de Sicilia, en Italia, santo Ángel, presbítero, carmelita y mártir (1225).
14*. En Recanati, en la región del Piceno, en Italia, beato Bienvenido Mareni, religioso de la Orden de los Hermanos Menores (1289).
15*. En Nápoles, de la Campania, beato Nuncio Sulpricio, el cual, después de haber quedado huérfano, con una pierna infectada por la caries y con su cuerpo exhausto soportó todos sus sufrimientos con ánimo sereno y alegre, dispuesto siempre a ayudar a todos, y pobre entre los pobres, consoló en gran manera a los demás enfermos y alivió sus miserias (1836).
16*. En Somasca, cerca de Bérgamo, en Italia, beata Catalina Cittadini, virgen, la cual, privada de sus padres desde la más tierna edad, llegó a ser una paciente y competente maestra, cuidando con esmero una institución dedicada a la educación cristiana de niñas pobres, y con esta misma finalidad, fundó el Instituto de las Hermanas Ursulinas de Somasca. (1857)
17*. En Dresde, en Alemania, beato Gregorio Frackowiak, religioso de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, quien, encarcelado durante la guerra, después de sufrir por Cristo fue degollado por los enemigos de la fe (1943).