viernes, 16 de marzo de 2018

Viernes 20 abril 2018, Viernes de la III semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA "SUMMI DEI VERBUM" (4-noviembre-1963)
DE SU SANTIDAD EL PAPA PABLO VI

Crear un ambiente favorable para las vocaciones sacerdotales


Y ¿cómo no advertir que la vocación sacerdotal, desde su nacimiento hasta su pleno desarrollo, aunque es principalmente un don de Dios, exige, sin embargo, la generosa colaboración de muchos, tanto del clero como del laicado? Pues, al paso que la civilización moderna ha difundido en medio del pueblo cristiano la estima y la ambición por los bienes de este mundo, se ha enfriado en muchos espíritus el aprecio por los bienes sobrenaturales y eternos. ¿Surgirán como entonces numerosas y auténticas vocaciones sacerdotales en ambientes familiares y escolares, en los que se exaltan casi únicamente los valores y beneficios inherentes a las profesiones terrenas? Qué pocos, por desgracia, reflexionan seriamente sobre el consejo del Salvador: “¿De qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si es en detrimento de su alma?” (Mc 8, 36). ¡Qué difícil es en medio de las infinitas distracciones y seducciones del mundo, aplicarse la sentencia del Apóstol: “No ponemos nosotros la mira en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Pues las que se ven son pasajeras; mas las que no se ven, eternas” (2Cor 4, 18). ¿Y no fue abriendo la mente y el corazón a la visión y a la esperanza de las recompensas celestiales, cómo el Señor invitó a los pobres pescadores de Galilea a cooperar en su misión divina? Al ver a los dos hermanos, Simón y Andrés, que eran pescadores, les dijo: “Seguidme y os haré pescadores de hombres” (Mt 4, 19). A Pedro, que en nombre de los demás discípulos le preguntó qué suerte les estaba reservada, después de haber abandonado todo por su amor, Cristo le aseguró solemnemente: “En verdad os digo que vosotros, que me habéis seguido, al tiempo de la regeneración, cuando se sentare el Hijo del Hombre en el trono de su gloria, os sentaréis también vosotros sobre doce tronos para juzgar las doce tribus de Israel” (Mt 19, 28).

Por lo tanto, para que en los corazones de los niños y de los jóvenes germine y se desarrolle la estima y el santo entusiasmo por la vida sacerdotal, es necesario crear un ambiente espiritual apto, tanto en la familia como en la escuela. En otras palabras, aunque no sean muchos los cristianos llamados al sacerdocio y al estado religioso, todos, sin embargo, están obligados a vivir y a juzgar de acuerdo con el espíritu de fe sobrenatural (Hb 10, 28)), y, consiguientemente, a demostrar la más alta estima y veneración hacia las personas que consagran enteramente su vida a su propia santificación, a los intereses espirituales de la humanidad, y a la mayor gloria de Dios. Sólo así se difundirá entre el pueblo cristiano el “sensus Christi” (el sentido de Cristo) y se facilitará el florecimiento de las vocaciones sacerdotales (1Cor 2, 16).

CALENDARIO

20 VIERNES DE LA III SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 9, 1-20. Ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a los pueblos.
- Sal 116. R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
- Jn 6, 52-59. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 21 de abril, pág. 268.
CALENDARIOS: Coria-Cáceres: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Dominicos: Santa Inés de Montepulciano, virgen (ML).
Sevilla: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo (1997).

TEXTOS MISA

Viernes de la III Semana de Pascua. Feria sexta. Hebdómada III Paschae.
Antífona de entrada Ap 5, 12
Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 5, 12
Dignus est Agnus, qui occísus est, accípere virtútem et divinitátem et sapiéntiam et fortitúdinem et honórem, allelúia.
Oración colecta
Dios todopoderoso, concédenos, a los que hemos conocido ya la gracia de la resurrección del Señor, resucitar a la vida nueva por el amor del Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui grátiam domínicae resurrectiónis cognóvimus, ipsi per amórem Spíritus in novitátem vitae resurgámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la III semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 9, 1-20
Ese hombre un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a los pueblos
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres. Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Dijo él:
«¿Quién eres, Señor?».
Respondió:
«Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
«Ananías».
Respondió él:
«Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo:
«Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
Ananías contestó:
«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo».
Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)
R.
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. Eúntes in mundum univérsum, praedicate Evangélium.
O bien: Aleluya.

V. Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R.
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. Eúntes in mundum univérsum, praedicate Evangélium.

V. Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R.
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. Eúntes in mundum univérsum, praedicate Evangélium.

Aleluya Jn 6, 56
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El que come mi carne y bebe mi sangre -dice el Señor- habita en mí y yo en él. R. Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, in me manet, et ego in eo, dicit Dóminus.

EVANGELIO Jn 6, 52-59
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Alfonso María de Ligorio, Práctica del amor a Jesucristo, cap. 2.
Siendo esto así, habíamos de confesar que el alma no puede hacer ni pensar cosa más grata a Jesucristo como hospedar en su corazón, con las debidas disposiciones, a huésped de tanta majestad, porque de esta manera se une a Jesucristo, que tal es el deseo de tan enamorado Señor. He dicho que hay que recibir a Jesús no con las disposiciones dignas, sino con las debidas, porque, si fuese menester ser digno de este sacramento, ¿quién jamás podría comulgar? Sólo un Dios podría ser digno de recibir a un Dios. Digo dignas en el sentido en que convienen a la mísera criatura vestida de la pobre carne de Adán. Ordinariamente hablando, basta con que el alma se encuentre en gracia de Dios y con vivo deseo de aumentar en ella el amor a Jesucristo.

Oración de los fieles
181. Invoquemos, hermanos, con todo el ardor de nuestro espíritu, a Dios nuestro Padre, por medio de nuestro Señor Jesucristo, triunfador glorioso del pecado y de la muerte.
- Para que llene con sus dones a la santa Iglesia, purificada con la sangre de Cristo y glorificada con su exaltación. Roguemos al Señor.
- Para que conceda al mundo la paz: a todos los pueblos creciente desarrollo; a los marginados, la justicia, y a los esposos, la fidelidad. Roguemos al Señor.
- Para que cure las enfermedades, desaparezca el hambre y aleje todos los males. Roguemos al Señor.
- Para que Cristo salve y bendiga a esta comunidad (parroquia), que ha sido redimida con el misterio de su cruz y resurrección. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que por el árbol de la cruz restableciste la antigua dignidad del hombre, concédenos el auxilio de los bienes que te pedimos para que conservemos siempre la alegría pascual los que hemos renacido del Espíritu Santo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, que, en tu bondad, santifiques estos dones, aceptes la ofrenda de este sacrificio espiritual y nos transformes en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propítius, Dómine, quaesumus, haec dona sanctífica, et, hóstiae spiritális oblatióne suscépta, nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión
El Crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.
Antiphona ad communionem
Crucifíxus surréxit a mórtuis, et redémit nos, allelúia.
Oración después de la comunión
Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes, ut, quae in sui commemoratiónem nos Fílius tuus fácere praecépit, in nostrae profíciant caritátis augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 221 de abril
S
an Anselmo, obispo y doctor
de la Iglesia, que, nacido en Aosta, fue monje y abad del monasterio de Bec, en Normandía, enseñando a los hermanos a caminar por la vía de la perfección y a buscar a Dios por la comprensión de la fe. Promovido a la insigne sede de Canterbury, en Inglaterra, trabajó denodadamente por la libertad de la Iglesia, sufriendo por ello dificultades y destierros (1109).
2. En Roma, conmemoración de san Apolonio, filósofo y mártir, que, en tiempo del emperador Cómodo, ante el prefecto Perenio y el Senado defendió con aguda palabra la causa de la fe cristiana, que confirmó con el testimonio de su sangre al ser condenado a la pena capital (185).
3. En Alejandría, en Egipto, san Aristo, presbítero y mártir (s. inc.).
4. En el monte Sinaí, san Anastasio, hegúmeno, que defendió incansablemente la fe ortodoxa ante los monofisitas y escribió obras destinadas a la salvación de las almas (c. 700).
5*. En el monasterio de Applecroos, en Escocia, san Maelrubo, abad, el cual, oriundo de Irlanda y monje de Bangor, fundó un monasterio de misioneros, desde el que distribuyó, durante cincuenta años, la luz de la fe a la población de aquellas regiones (722).
6*. En la ciudad de Cagli, del Piceno, en Italia, beato Juan Saziari, religioso de la Tercera Orden de San Francisco (c. 1372).
7*. En Cervere, cerca de Fossano, en el Piamonte, beato Bartolomé Cerveri, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que luchó por defender la fe católica y la confirmó al morir atravesado por lanzas de herejes (1466).
8. En Altötting, en la región alemana de Baviera, san Conrado de Parzham (Juan) Birndorfer, religioso de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, que durante más de cuarenta años ejerció el humilde oficio de portero, siempre generoso con los pobres, y que nunca dejaba marchar a un menesteroso sin haberle ofrecido una ayuda cristiana con sus amables palabras (1891).
9. En Nochistlán, en el territorio de Guadalajara, en México, san Romás Adame, presbítero y mártir, que en la persecución contra la Iglesia fue martirizado por confesar a Cristo Rey (1927).