sábado, 31 de marzo de 2018

Sábado 5 mayo 2018, Sábado de la V semana de Pascua.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

Ante todo, observad la pobreza del humilde Cura de Ars, digno émulo de San Francisco de Asís, de quien fue fiel discípulo en la Orden Tercera [18]. Rico para dar a los demás, mas pobre para sí, vivió con total despego de los bienes de este mundo y su corazón verdaderamente libre se abría generosamente a todas las miserias materiales y espirituales que a él llegaban. «Mi secreto —decía él — es sencillísimo: dar todo y no conservar nada» [19]. Su desinterés le hacía muy atento hacia los pobres, sobre todo a los de su parroquia, con los cuales mostraba una extremada delicadeza, tratándolos «con verdadera ternura, con muchas atenciones y, en cierto modo, con respeto» [20]. Recomendaba que nunca se dejara atender a los pobres, pues tal falta sería contra Dios; y cuando un pordiosero llamaba a su puerta, se consideraba feliz en poder decirle, al acogerlo con bondad: «Yo soy pobre como vosotros; hoy soy uno de los vuestros» [21]. Al final de su vida, le gustaba repetir: «Estoy contentísimo; ya no tengo nada y el buen Dios me puede llamar cuando quiera» [22].

Por todo esto podréis comprender, Venerables Hermanos, con qué afecto exhortamos a Nuestros caros hijos en el sacerdocio católico a que mediten este ejemplo de pobreza y caridad. «La experiencia cotidiana demuestra —escribía Pío XI pensando precisamente en el Santo Cura de Ars —, que un sacerdote verdadera y evangélicamente pobre hace milagros de bien en el pueblo cristiano» [23]. Y el mismo Pontífice, considerando la sociedad contemporánea, dirigía también a los sacerdotes este grave aviso: «En medio de un mundo corrompido, en el que todo se vende y todo se compra, deben mantenerse (los sacerdotes) lejos de todo egoísmo, con santo desprecio por las viles codicias de lucro, buscando almas, no dinero; buscando la gloria de Dios, no la propia gloria» [24].

Queden bien esculpidas estas palabras en el corazón de todos los sacerdotes. Si los hay que legítimamente poseen bienes personales, que no se apeguen a ellos. Recuerden, más bien, la obligación enunciada en el Código de Derecho Canónico, a propósito de los beneficios eclesiásticos, de destinar lo sobrante para los pobres y las causas piadosas [25]. Y quiera Dios que ninguno merezca el reproche del Santo Cura a sus ovejas: «¡Cuántos tienen encerrado el dinero, mientras tantos pobres se mueren de hambre!» [26]. Mas Nos consta que hoy muchos sacerdotes viven efectivamente en condiciones de pobreza real. La glorificación de uno de ellos, que voluntariamente vivió tan despojado y que se alegraba con el pensamiento de ser el más pobre de la parroquia [27], les servirá de providencial estímulo para renunciar a sí mismos en la práctica de una pobreza evangélica. Y si Nuestra paternal solicitud les puede servir de algún consuelo, sepan que Nos gozamos vivamente por su desinterés en servicio de Cristo y de la Iglesia.

Verdad es que, al recomendar esta santa pobreza, no entendemos en modo alguno, Venerables Hermanos, aprobar la miseria a la que se ven reducidos, a veces, los ministros del Señor en las ciudades o en las aldeas. En el Comentario sobre la exhortación del Señor al desprendimiento de los bienes de este mundo, San Beda el Venerable nos pone precisamente en guardia contra toda interpretación abusiva: «Mas no se crea —escribe— que esté mandado a los santos el no conservar dinero para su uso propio o para los pobres; pues se lee que el Señor mismo tenía, para formar su Iglesia, una caja... ; sino más bien que no se sirva a Dios por esto, ni se renuncie a la justicia por temor a la pobreza» [28]. Por lo demás el obrero tiene derecho a su salario [29]; y Nos, al hacer Nuestra la solicitud de Nuestro inmediato Predecesor [30], pedimos con insistencia a todos los fieles que respondan con generosidad al llamamiento de los Obispos, con tanta razón preocupados por asegurar a sus colaboradores los convenientes recursos.

[18] Cf. Ibíd., t. 227, p. 137.
[19] Cf. Ibíd., t. 227, p. 92.
[20] Cf. Ibíd., t. 3897, p. 510.
[21] Cf. Ibid., t. 227, p. 334.
[22] Cf. Ibid., t. 227, p. 305.
[23] Encíclica Divini Redemptoris: AAS 29 (1937), 99.
[24] Encíclica Ad catholici sacerdotii: AAS 28 (1936), 28.
[25] C.I.C., can. 1473.
[26] Cf. Sermons du B. Jean B-M. Vianney, 1909, t. I, 364.
[27] Cf. Archivo secreto Vaticano, t. 227, p. 91.
[28] In. Lucae evang. Expositio, IV, in c. 12: PL 92, 494-5.
[29] Cf. Lc. 10,7.
[30] Cf. Menti Nostrae: AAS 42 (1950), 697-699.


CALENDARIO

5 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA V SEMANA DE PASCUA


Misa de sábado (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 16, 1-10. Pasa a Macedonia y ayúdanos.
- Sal 99. R. Aclama al Señor, tierra entera.
- Jn 15, 18-21. No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo.
Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 6 de mayo, pág. 295.
CALENDARIOS: Coria-Cáceres: Nuestra Señora de la Montaña (S).
Albacete: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Jaén: San Amador, presbítero y mártir (MO).
Lleida: Beato Salvio Huix Miralpéix, obispo y mártir (MO).
León: Beato José Ricardo Díez, religioso y mártir (ML).
Carmelitas (excepto Carmelitas Descalzos): San Ángel de Sicilia, presbítero y mártir (MO).
Dominicos: San Vicente Ferrer, presbítero (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Estanislao Casamiritano, presbítero (ML).
Calahorra y La Calzada-Logroño: Beato Julián Benigno Moreno, presbítero y mártir (ML).
Granada: Beatos Manuel Sierra y compañeros, mártires (ML).
Tarazona y Agustinos: Beatos Vicente Soler y compañeros, mártires (ML).
Clérigos Regulares de Somasca: Beata Catalina Cittadini, religiosa (ML).

5 SÁBADO. Después de la hora nona:
SEXTA SEMANA DE PASCUA
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del VI Domingo de Pascua (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la V Semana de Pascua. Sabbato. Hebdomada V Paschae.
Antífona de entrada Col 2, 12
Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitado con él por la fe en la fuerza de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Col 2, 12
Consepúlti estis Christo in baptísmo, in quo et resurrexístis per fidem operatiónis Dei, qui suscitávit illum a mórtuis, allelúia.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que, por la regeneración bautismal, te has dignado comunicarnos la vida del cielo, ayuda a llegar, conducidos por ti, a la plenitud de la gloria a quienes has santificado y hecho capaces de la inmortalidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens aetérne Deus, qui nobis regeneratióne baptísmatis caeléstem vitam conférre dignátus es, praesta, quaesumus, ut, quos immortalitátis éfficis iustificándo capáces, usque ad plenitúdinem glóriae, te moderánte, pervéniant. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la V semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 16, 1-10
Pasa a Macedonia y ayúdanos
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

EN aquellos días, Pablo llegó a Derbe y luego a Listra. Había alli un discipulo que se llamaba Timoteo, hijo de una judía creyente, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y, puesto que todos sabían que su padre era griego, por consideración a los judíos de la región, lo tomó y lo hizo circuncidar.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Atravesaron Frigia y la región de Galacia, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 99, 1-2. 3. 5 (R.: 1)
R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.
O bien: Aleluya.

V. Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

V. Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

V. El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

Aleluya Col 3, 1
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. R. Si consurrexístis cum Christo, quæ sursum sunt, quærite, ubi Christus est in déxtera Dei sedens.

EVANGELIO Jn 15, 18-21
No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio Magno, In Ezechielem homiliae, 9.
La hostilidad de los perversos suena como alabanza para nuestra vida, porque demuestra que tenemos al menos algo de rectitud en cuanto que resultamos molestos a los que no aman a Dios: nadie puede resultar grato a Dios y a los enemigos de Dios al mismo tiempo. Demuestra que no es amigo de Dios quien busca complacer a los que se oponen a Él: y quien se somete a la verdad luchará contra lo que se opone a la verdad.

Oración de los fieles
202. Hermanos, queridos, regenerados a la vida nueva por la participación en los misterios de Cristo, muerto y resucitado por nosotros, dirijamos nuestra oración al Padre, confiando en la materna intercesión de María.
- Por la Iglesia: para que, conducida por el Espíritu al conocimiento pleno de la verdad, siguiendo las huellas de la Virgen, viva en nuestro tiempo la memoria de las palabras y de las obras de Jesús, y sea su testigo mediante la santidad de vida de sus hijos. Oremos al Señor.
- Por toda la humanidad, turbada frecuentemente por dramáticos hechos de violencia y de muerte: para que, fijando la mirada en Cristo Señor, pueda renovarse en la luz de la resurrección y exultar en la posesión de la dichosa esperanza. Oremos al Señor.
- Por cuantos han perdido el sentido de la vida: para que, más allá de la noche del dolor, del pecado y de la muerte, sepan descubrir, con María y con las mujeres del Evangelio, la luz radiante del día que vence las tinieblas. Oremos al Señor.
- Por nosotros, reunidos en torno al altar: para que aprendamos de María a acercarnos a los divinos misterios con la humildad del corazón y con la obediencia de la fe, para vivir la bienaventuranza de los que creen sin haber visto. Oremos al Señor.
Oh Dios, Padre bueno, tú que acoges siempre las oraciones de los pequeños y de los pobres, por intercesión de María, nuestra madre, haz que vivamos en la gozosa libertad de tus hijos y experimentemos la alegría del banquete pascual. Te lo pedimos por los méritos de Jesucristo, resucitado de entre los muertos. Él, que vive por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, con bondad las ofrendas de tu familia, para que, bajo tu protección, no pierda los dones ya recibidos y alcance los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónes famíliae tuae, quaesumus, Dómine, súscipe miserátus, ut, sub tuae protectiónis auxílio, et colláta non perdant, et ad aetérna dona pervéniant. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Jn 17, 20-21
Padre, por ellos ruego, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 17, 20-21
Pater, pro eis rogo, ut ipsi in nobis unum sint, ut credat mundus quia tu me misísti, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Contínua, quaesumus, Dómine, quos salvásti pietáte custódi, ut, qui Fílii tui passióne sunt redémpti, eius resurrectióne laeténtur. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 6 de mayo

1. Conmemoración de san Lucio de Cirene, a quien el libro de los Hechos de los Apóstoles nombra entre los profetas y doctores de la Iglesia de Antioquía (s. I).
2. En Lambesa, de Numidia (hoy Argelia), santos mártires Mariano, lector, y Jacobo, diácono. El primero de ellos, después de haber superado con anterioridad por su fe en Cristo diversas pruebas en la persecución desencadenada por Decio, fue detenido de nuevo junto con su querido compañero, y ambos, al cabo de soportar crueles suplicios, confortados con la gracia de Dios fueron muertos a espada en compañía de otros muchos (c. 259).
3. En Milán, de la Liguria (hoy Italia), san Venerio, obispo, discípulo y diácono de san Ambrosio, que acudió en ayuda de los obispos africanos enviándoles clérigos y favoreció a san Juan Crisóstomo en su destierro (409).
4. En Roma, santa Benita, virgen y monja romana, de la cual san Gregorio I Magno cuenta que descansó en el Señor, tal como ella misma había pedido con insistencia, a los treinta días de la muerte de santa Gala, quien la amaba de una manera especial por encima de las demás (s. VI).
5. En Lindisfarne, de Northumbria, en Inglaterra, san Eadberto, obispo, sucesor de san Cutberto, que brilló por su conocimiento de las Escrituras, por su observancia de los preceptos divinos y especialmente por sus generosas limosnas (698).
6*. En Montepulciano, en la Toscana, beato Bartolomé Pucci-Franceschi, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien, impulsado por su amor a Dios, dejó a su mujer, a sus hijos y riquezas, haciéndose pobre de Cristo (1330).
7*. En Londres, en Inglaterra, beatos Eduardo Jones y Antonio Middleton, presbíteros y mártires, los cuales, durante el reinado de Isabel I, por su condición de sacerdotes fueron ahorcados y descuartizados ante su propia casa (1590).
8*. En Quebec, en el dominio de Canadá, beato Francisco de Montmorency-Laval, obispo, quien estableció su sede episcopal en aquella ciudad y desde allí, durante casi cincuenta años, se dedicó con todas sus fuerzas a confirmar y acrecentar la Iglesia en aquella vasta región de América del Norte, llegando incluso hasta el golfo de México (1708).
9*. En El Cairo, en Egipto, beata María Catalina Troiani, virgen de la Tercera Orden de San Francisco, que desde Italia fue enviada a Egipto, en donde fundó una nueva familia de Hermanas Franciscanas Misioneras (1887).
10*. En Roma, beata Ana Rosa Gattorno, religiosa, que era madre de familia, pero, al quedar viuda, lo dejó todo y se entregó totalmente a Dios y al prójimo, fundando las Hijas de Santa Ana, Madre de María Inmaculada, brillando por la gran labor que realizó en favor de los enfermos, los débiles y los niños desamparados, en cuyo rostro contemplaba a Cristo pobre (1900).
11*. Cerca de Munich, de Baviera, en Alemania, beatos Enrique Kaczorowski y Casimiro Gostynski, presbíteros y mártires, que en la invasión de Polonia fueron hechos prisioneros por los perseguidores de la dignidad humana y conducidos al campo de concentración de Dachau, donde, por su fe en Cristo, exhalaron el último suspiro en las cámaras de gas (1942).