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sábado, 17 de marzo de 2018

Sábado 21 abril 2018, Sábado de la III semana de Pascua o san Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA "SUMMI DEI VERBUM" (4-noviembre-1963)
DE SU SANTIDAD EL PAPA PABLO VI

Naturaleza de la vocación


Sin embargo, el primer deber que incumbe a todos los cristianos, en orden a la vocación sacerdotal, es la oración, según el precepto del Señor: “La mies es mucha, pero los operarios son pocos. Pedid al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt9, 37-38). En estas palabras del Divino Redentor está claramente indicado que la primera fuente de la vocación sacerdotal es Dios mismo, su misericordiosa y libérrima voluntad. He aquí por qué les decía a los Apóstoles: “No me habéis elegido, fui yo quien os elegí y determiné que fuerais y consiguierais fruto, y vuestro fruto permanezca” (Jn 15, 16). Y San Pablo, exaltando también el sacerdocio de Cristo sobre el de la Antigua Alianza, hacía observar que todo legítimo sacerdote, siendo por naturaleza un mediador ante Dios y los hombres, depende principalmente del beneplácito divino, afirmando: “El pontífice elegido de entre los hombres está puesto entre los hombres para las cosas de Dios... Y nadie se apropia este honar sino cuando es llamado por Dios, como lo fue Aarón” (Hb 5, 1, 4). Por tanto, muy excelsa y gratuita es la vocación de participar en el sacerdocio de Cristo, del que el mismo Apóstol escribe: “Así también Cristo no se glorificó a sí mismo en hacerse Pontífice...; y, consumado, vino a ser para todos los que le obedecen causa de salud eterna, proclamado por Dios Sumo Sacerdote, según el orden de Melquisedec” (Ibíd., 5, 5,9). Por ello escribe justamente San Juan Crisóstomo en su tratado De Sacerdotio: “El sacerdocio se realiza en la tierra, pero tiene el rango de las órdenes celestiales, y ciertamente con justicia. Pues no el hombre, ni los ángeles, ni los arcángeles, ni cualquier otro poder creado, sino el mismo Paráclito, instituyó este oficio: él hizo que los mortales pudieran realizar un ministerio de ángeles”[9].

Pero con respecto ala vocación divina al sacerdocio, a la que no se tiene ningún derecho, conviene advertir que no se refiere solamente a las facultades espirituales del elegido, es decir, a su inteligencia y a su libre voluntad, sino que se extiende también a sus sentidos y al cuerpo mismo, con el fin de que toda la persona sea idónea para el eficaz y digno cumplimiento de las arduas tareas del sagrado ministerio, que con frecuencia exige renuncias y sacrificios, y a veces la inmolación de la propia vida, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor, Cristo. No hay, por tanto, que pensar que Dios llama al sacerdocio a los niños y a los jóvenes, que por falta de suficientes dotes intelectuales y afectivas, o por evidentes taras sicopáticas, o por graves defectos orgánicos, no puedan cumplir debidamente sus diversos oficios y sobrellevar las cargas inherentes al estado eclesiástico. Al contrario, es consolador defender con el doctor Angélico que se exija en todo elegido al sacerdocio lo que afirmó el Apóstol de los primeros predicadores del Evangelio. Así se expresa Santo Tomás: “Dios de tal forma prepara y dispone a los que elige, que hace sean aptos para la función a que han sido elegidos”, según 2Cor 3,6: “Nos hizo idóneos ministros del Nuevo Testamento” [10].

[9] De Sacerdotio, lib. III, n. 4: PG 48, 642.
[10] Summa Theol., III, q. 27, a. 4 c.


CALENDARIO

21 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA III SEMANA DE PASCUA o SAN ANSELMO, obispo y doctor de la Iglesia, m. libre


Misa
de sábado o de la memoria (blanco).
MISAL: para el sábado ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores (para un obispo) o de doctores, o de la feria; Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 9, 31-42. Se iba construyendo la Iglesia, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.
- Sal 115. R. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
- Jn 6, 60-69. ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 22 de abril, pág. 269.
CALENDARIOS: Capuchinas de la Madre del Divino Pastor y Terciarias del Rebaño de María: Madre del Divino Pastor (S). OFM Cap.: (F). Hijos de la Sagrada Familia: (MO). Sevilla y Asidonia-Jerez: (ML).
Santiago de Compostela: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
OFM Cap.: San Conrado de Parzan, religioso (F). Franciscanos: (ML).
Benedictinos y OCSO: San Anselmo, obispo y doctor (MO).
Hijas de Santa María de la Providencia: Beata Clara Bosatta (MO).
Calahorra y La Calzada-Logroño: Aniversario de la muerte de Mons. Ramón Bua Otero, obispo, emérito (2012).
Segorbe-Castellón: Aniversario de la muerte de Mons. José María Cases Deordal, obispo, emérito (2002).

21 SÁBADO. Después de la hora nona:
CUARTA SEMANA DE PASCUA
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del IV Domingo de Pascua (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la III Semana de Pascua. Sabbato. Hebdomada III Paschae.
Antífona de entrada Col 2, 12
Por el bautismo, fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitados con él por la fe en la fuerza de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Col 2, 12
Consepúlti estis Christo in baptísmo, in quo et resurrexístis per fidem operatiónis Dei, qui suscitávit illum a mórtuis, allelúia.
Oración colecta
Oh, Dios, que has renovado en la fuente bautismal a los que creen en ti, guarda a los renacidos en Cristo, para que, vencida toda clase de engaños, conserven fielmente tu gracia santificadora. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui credéntes in te fonte baptísmatis innovásti, hanc renátis in Christo concéde custódiam, ut, omni erróris incúrsu devícto, grátiam tuae benedictiónis fidéliter servent. Per Dóminum.

En la memoria:
Elogio del martirologio
San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia, originario de Aosta, que fue monje y abad del monasterio de Bec, en el territorio de Normandía, en Francia, donde enseñaba a los hermanos a caminar por la vía de la perfección y a buscar a Dios por la comprensión de la fe. Promovido a la insigne sede de Canterbury, en Inglaterra, trabajó denodadamente por la libertad de la Iglesia, y por ello sufrió dificultades y destierros. (1109)

Oración colecta propia. El resto de la feria de Pascua.

21 de abril
San Anselmo, obispo y Doctor de la Iglesia
Die 21 aprilis
S. Anselmi, episcopi et Ecclesiæ doctoris
Oración colecta
Oh, Dios, que has concedido al obispo san Anselmo investigar y enseñar las profundidades de tu sabiduría, haz que el don de la fe ayude de tal modo a nuestro entendimiento, que aquello que nos mandas creer tenga un dulce sabor en nuestro corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beáto Ansélmo epíscopo dedísti alta sapiéntiae tuae quaerere et docére, fac ita fidem tuam intelléctui nostro subveníre, ut cordi dulce sápiant quae nobis credénda mandásti. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la III semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 9, 31-42
Se iba construyendo la Iglesia, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo. Pedro, que estaba recorriendo el país, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla.
Pedro le dijo:
«Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y arregla tu lecho». Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de
Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor.
Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.
Como Lida está cerca de Jafa, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle:
«No tardes en venir a nosotros».
Pedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron todas las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro, mandando salir fuera a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo:
«Tabita, levántate».
Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él, dándole la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 115, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 12)
R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?
O bien: Aleluya.

V. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?

V. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?

V. Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor. R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?

Aleluya Cf. Jn 6, 63c. 68C
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. R.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vitae aetérnae habes.

EVANGELIO Jn 6, 60-69
¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 23-agosto-2015
El problema de fondo no es ir y abandonar la obra emprendida, sino a quién ir. De esa pregunta de Pedro, nosotros comprendemos que la fidelidad a Dios es una cuestión de fidelidad a una persona, a la cual nos adherimos para recorrer juntos un mismo camino. Y esta persona es Jesús. Todo lo que tenemos en el mundo no sacia nuestra hambre de infinito. ¡Tenemos necesidad de Jesús, de estar con Él, de alimentarnos en su mesa, con sus palabras de vida eterna! Creer en Jesús significa hacer de Él el centro, el sentido de nuestra vida. Cristo no es un elemento accesorio: es el «pan vivo», el alimento indispensable. Adherirse a Él, en una verdadera relación de fe y de amor, no significa estar encadenados, sino ser profundamente libres, siempre en camino.

Oración de los fieles
203. Hermanos, hechos hijos en el Hijo por el agua y el Espíritu, en comunión con María, madre del Resucitado, elevemos nuestra oración a Dios Padre.
- Por la Iglesia: para que a ejemplo de María, fiel a su vocación de virgen-madre, en la integridad de la fe y en la fecundidad del Espíritu, engendre siempre nuevos hijos a la vida nueva. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos: para que, acogiendo la mediación de la Iglesia, maestra y madre, puedan llegar al conocimiento de Jesucristo, único salvador, y entrar en posesión de la herencia prometida. Roguemos al Señor.
- Por cuantos viven en el sufrimiento y la prueba: para que, purificados en el crisol del dolor, permanezcan con María firmes en la esperanza, y, uniéndose al sacrificio de Cristo, reconozcan la revelación de la gloria en la cruz. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que, conscientes de nuestra dignidad de hijos de la luz, vivamos como María en acción de gracias, ofreciendo al Padre, a través de la oración y de la vida, un culto en espíritu y verdad. Roguemos al Señor.
Oh Padre, reconoce en nuestras invocaciones la voz de tu Hijo amadísimo, que sube hacia ti desde el corazón de la Iglesia, en el poder y la alegría del Espíritu Santo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, en tu bondad las ofrendas de tu familia, para que, bajo tu protección, no pierda los dones ya recibidos y alcance los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónes famíliae tuae, quaesumus, Dómine, súscipe miserátus, ut, sub tuae protectiónis auxílio, et colláta non perdant, et ad aetérna dona pervéniant. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL III
Cristo vivo e intercesor perpetuo en favor nuestro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, intercediendo continuamente ante ti; inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus. Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Jn 17, 20-21
Padre, por ellos ruego, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 17, 20-21
Pater, pro eis rogo, ut ipsi in nobis unum sint, ut credat mundus quia tu me misísti, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Contínua, quaesumus, Dómine, quos salvásti pietáte custódi, ut, qui Fílii tui passióne sunt redémpti, eius resurrectióne laeténtur. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 22 de abril

1. En Roma, san Sotero, papa, del que san Dionisio de Corinto alaba su egregia caridad hacia los hermanos y a los extranjeros necesitados y oprimidos por la necesidad o condenados a las minas (175).
2. En Lyon, de la Galia, san Epipodio, que, detenido con su amigo Alejandro, consumó su martirio al ser degollado, después de la muerte de otros cuarenta y ocho mártires (178).
3. En Alejandría, en Egipto, conmemoración de san Leónidas, mártir, que bajo el emperador Septimio Severo fue muerto a espada por su fe en Cristo, dejando a su hijo Orígenes aún niño (204).
4. En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, sepultura de san Cayo, papa, que, escapando de la persecución del emperador Diocleciano, murió como confesor de la fe (296).
5. Conmemoración de san Maryahb, que significa “El Señor hace”, corepíscopo y mártir en Persia, que bajo la persecución desencadenada por Sapor II, durante la octava de Pascua sufrió el martirio por Cristo (341).
6. En Constantinopla, nacimiento para el cielo de san Agapito I, papa, que trabajó enérgicamente para que los obispos fuesen elegidos libremente por el clero de la ciudad y se respetase la dignidad de la Iglesia. Enviado a Constantinopla por Teodorico, rey de los ostrogodos, ante el emperador Justiniano confesó la fe ortodoxa, ordenó a Menas como obispo de aquella ciudad y descansó en paz (536).
7. En Sens, de Neustria, san León, obispo (s. VI).
8. En la aldea de Siceone, en Galacia, san Teodoro, obispo y hegúmeno, que desde la infancia se distinguió por su amor a la soledad, abrazando una vida austera, y obligado a aceptar su ordenación como obispo de Anastasiópolis, insistió ante el patriarca de Constantinopla para ser dispensado de su cargo y volver a su amada soledad (613).
9*. En la región de Séez, en Neustria, santa Oportuna, abadesa, célebre por su abstinencia y austeridad (c. 770).
10*. En Basto, en Portugal, santa Senorina, abadesa, de la que se narra que, por su intercesión, Dios proveyó de pan a las monjas que pasaban necesidad (c. 980).
11* En Fabriano, del Piceno, en Italia, beato Francisco Venimbeni, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, eximio predicador de la Palabra de Dios (1322).