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martes, 20 de marzo de 2018

Martes 24 abril 2018, Martes de la IV semana de Pascua, feria o san Fidel de Sigmaringa, presbítero y mártir, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA "SUMMI DEI VERBUM" (4-noviembre-1963)
DE SU SANTIDAD EL PAPA PABLO VI

La llamada del obispo


Sin embargo, aunque es suficiente para ser aceptado en el seminario que los jóvenes den al menos una primera prueba de recta intención, y de aptitud para el sagrado ministerio y las obligaciones que de él se siguen, para la admisión a las órdenes, y especialmente al presbiterado, los candidatos deben demostrar al obispo o al superior regular una madurez de santos propósitos y de progreso en la piedad, en el estudio y en la disciplina, que infunda en ellos la certeza moral de que está elegido por el Señor (Cfr. 1 S 16, 6). Tremenda es en verdad la responsabilidad del ordinario a quien corresponde el deber de pronunciar el juicio definitivo sobre la demostración de vocación divina del ordenado y al que está reservado el derecho de llamarlo al sacerdocio, haciendo de esta forma auténtica y operante ante la Iglesia la llamada divina que ha ido lentamente madurándose. Con razón podía afirmar en este sentido el catecismo del Concilio de Trento: “Se tienen por llamados por Dios, los llamados por los legítimos ministros de la Iglesia” [14].

También hoy, ante las deplorables defecciones de algunos ministros del santuario, que una mayor severidad en la elección y en la formación hubiera podido prevenir, los pastores de las diócesis habrán de tener presente la severa amonestación de San Pablo a Timoteo:” A nadie impongas las manos de ligero, ni te hagas cómplice de los pecados ajenos” (1Tm 5, 22).

Otros elementos necesarios para la vocación

Después de esta breve referencia al elemento indispensable de la vocación sacerdotal que es la clara, decidida y constante voluntad de abrazar el estado sacerdotal, mirando principalmente a la gloria de Dios, a la salvación de la propia alma y de los hermanos; más aún, de todos los redimidos por la Sangre preciosa del Divino Salvador no quedará fuera de lugar mencionar los restantes elementos que contribuyen a la perfecta preparación del futuro ministro del altar. De este importantísimo problema de la vida de la Iglesia se han ocupado en numerosas ocasiones nuestros predecesores y todos conocen sus más recientes documentos, como la encíclica Ad catholici sacerdotii [15] de Pío XI; la exhortación Menti Nostrae [16] de Pío XII; encíclica Sacerdotii Nostri primordia, de Juan XXIII [17]. Y también el Concilio Ecuménico examinará un esquema de Constitución “De sacrorum alumnis formandis”, cuya aprobación, completando en nuestro tiempo las providenciales disposiciones del decreto tridentino y los diversos documentos de la Sede Apostólica, que le han seguido, estará destinada a despertar un notable avance también en la obra de reclutamiento de las vocaciones eclesiásticas, y en la más importante y comprometedora, de su conveniente formación ascética y litúrgica, intelectual y pastoral.

Esperando confiados las sabías deliberaciones conciliares con respecto a los seminarios, Nos creemos apremiante deber de nuestro supremo oficio pastoral considerar algunos peligros que amenazan la eficacia de la pedagogía en uso en los seminarios y los elementos que en dicha formación es preciso cultivar con mayor diligencia.

[14] Catech. Conc. Trid., p. III, de Ordine, 3.
[15] AAS 28 (1936), pp. 5-53.
[16] AAS 42 (1950), pp. 657-702.
[17] AAS 51 (1959), pp. 545-579.


CALENDARIO

24 MARTES DE LA IV SEMANA DE PASCUA, feria o SAN FIDEL DE SIGMARINGA, presbítero y mártir, m. libre

Misa
de feria (blanco) o de la memoria (rojo).
MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (de un mártir en TP) o de pastores (para un pastor), o de la feria; Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 11, 19-26. Se pusieron a hablar a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús.
- Sal 86. R. Alabad al Señor todas las naciones.
- Jn 10, 22-30. Yo y el Padre somos uno.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 25 de abril, pág. 274.
CALENDARIOS: HH. de Belén: Santo Hermano Pedro de San José Betancourt (S). Tenerife: (F).
Religiosas del Buen Pastor: Santa María Eufrasia Pelletier, religiosa (S). Unión de Nuestra Señora de la Caridad: (MO).
Agustinos: Conversión de san Agustín (F).
Hospitalarias del Sagrado Corazón: San Benito Menni, presbítero (F). Getafe y Hospitalarios de San Juan de Dios: (MO). Madrid: (ML).
OFM Cap.: San Fidel de Sigmaringa (F). Franciscanos: (MO).
Granada: San Gregorio de Elvira, obispo (MO).
Tarragona: San Pedro de Ermengol (MO).
Canónigos Regulares de Letrán y Orden Premonstratense: (MO).
Misioneras Eucarísticas de Nazaret: Santa María Cleofás, santa María Salomé y otras Santas discípulas del Señor (MO).
O. Cist.: Santa Franca de Piacenza, virgen y abadesa cisterciense (ML).

TEXTOS MISA

Martes de la IV Semana de Pascua. Feria tertia. Hebdómada IV Paschae.
Antífona de entrada Ap 19, 7. 6
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias, porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 19, 7. 6
Gaudeámus et exsultémus et demus glóriam Deo, quóniam regnávit Dóminus Deus noster omnípotens, allelúia.
Oración colecta
Al celebrar el misterio de la resurrección del Señor, te pedimos, Dios todopoderoso, que merezcamos recibir la alegría de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui resurrectiónis domínicae mystéria cólimus, redemptiónis nostrae suscípere laetítiam mereámur. Per Dóminum.

En la memoria:
Elogio del martirologio
San Fidel de Sigmaringa, presbítero y mártir, que, siendo abogado, decidió entrar en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, donde llevó una vida observante de vigilias y oraciones. Asiduo en la predicación de la Palabra de Dios, fue enviado a la región de Recia para consolidar la verdadera doctrina, y por su fe católica, en Sevis, en Suiza, sufrió el martirio por obra de algunos herejes. (1622)

Oración colecta propia. El resto de la feria de Pascua.

24 de abril
San Fidel de Sigmaringa, presbítero y mártir
Die 24 aprilis
S. Fidelis de Sigmaringen, presbyteri et martyris
Oración colecta
Oh, Dios, que, en la propagación de la fe, has honrado con la palma del martirio a san Fidel de Sigmaringa, abrasado en tu amor, concédenos, por su intercesión, que, arraigados en la caridad, merezcamos experimentar con él el poder de la resurrección de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui beátum Fidélem, amóre tuo succénsum, in fídei propagatióne martyrii palma decoráre dignátus es, ipso interveniénte, concéde, ut, in caritáte fundáti, cum illo resurrectiónis Christi virtútem cognóscere mereámur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la IV semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 11, 19-26
Se pusieron a hablar a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 86, 1b-3, 4-5. 6-7 (R.: 116, 1a)
R.
Alabad al Señor, todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.
O bien: Aleluya.

V. Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R.
Alabad al Señor todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

V. «Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R.
Alabad al Señor todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

V. El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R.
Alabad al Señor todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Mis ovejas escuchan mi voz –dice el Señor–, y yo las conozco, y ellas me siguen. R. Oves meae vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO Jn 10, 22-30
Yo y el Padre somos uno
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Regina coeli 21-abril-2013
Jesús quiere entablar con sus amigos una relación que sea el reflejo de la relación que Él mismo tiene con el Padre: una relación de pertenencia recíproca en la confianza plena, en la íntima comunión. Para expresar este entendimiento profundo, esta relación de amistad, Jesús usa la imagen del pastor con sus ovejas: Él las llama y ellas reconocen su voz, responden a su llamada y le siguen. Es bellísima esta parábola. El misterio de la voz es sugestivo: pensemos que desde el seno de nuestra madre aprendemos a reconocer su voz y la del papá; por el tono de una voz percibimos el amor o el desprecio, el afecto o la frialdad. La voz de Jesús es única. Si aprendemos a distinguirla, Él nos guía por el camino de la vida, un camino que supera también el abismo de la muerte.
Pero, en un momento determinado, Jesús dijo, refiriéndose a sus ovejas: "Mi Padre, que me las ha dado..." (cf. Jn 10, 29). Esto es muy importante, es un misterio profundo, no fácil de comprender: si yo me siento atraído por Jesús, si su voz templa mi corazón, es gracias a Dios Padre, que ha puesto dentro de mí el deseo del amor, de la verdad, de la vida, de la belleza... y Jesús es todo esto en plenitud. Esto nos ayuda a comprender el misterio de la vocación.

Oración de los fieles
183. Pidamos al Señor que escuche nuestras súplicas en este tiempo glorioso de Pascua.
- Por todas las Iglesias y comunidades cristianas: para que el el Espíritu Santo nos haga sentir con mayor intensidad cada día, el dolor de la mutua división. Roguemos al Señor.
- Por nuestro papa N. y por todos los obispos de la santa Iglesia para que Dios los llene de su gracia, los ilumine y les dé fuerza. Roguemos al Señor.
- Por la paz de todo el mundo: para que se frenen las ambiciones, desaparezcan las enemistades y brote el amor y la concordia en el corazón de todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Por el pueblo de Dios aquí reunido, por los fieles de nuestra comunidad (parroquia) y de nuestra diócesis: para que la fuerza del Espíritu nos haga crecer a todos en la fe y en la unidad. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que has reunido pueblos diversos en la confesión de tu nombre; concede a los que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, alegrarnos siempre por estos misterios pascuales, y que la actualización continua de tu obra redentora sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde, quaesumus, Dómine, semper nos per haec mystéria paschália gratulári, ut contínua nostrae reparatiónis operátio perpétuae nobis fiat causa laetítiae. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque, demolida nuestra antigua miseria, fue reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud nuestra vida en Cristo.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de comunión Cf. Lc 24, 46. 26
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para así entrar en su gloria. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 24, 46. 26
Opórtuit pati Christum, et resúrgere a mórtuis, et ita intráre in glóriam suam, allelúia.
Oración después de la comunión
Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercambio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Exáudi, Dómine, preces nostras, ut redemptiónis nostrae sacrosáncta commércia et vitae nobis cónferant praeséntis auxílium et gáudia sempitérna concílient. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 25 de abril
F
iesta de san Marcos, evangelista, que en primer lugar siguió a san Pablo, en Jerusalén, en el trabajo apostólico, y más adelante siguió los pasos de san Pedro, que lo llama su hijo. Se dice que su evangelio recogió la catequesis de Pedro a los romanos y que fue el que instituyó la Iglesia de Alejandría (s. I).
2. Conmemoración de san Aniano, obispo de Alejandría, en Egipto, que, como narra Eusebio, desde el octavo año de Nerón fue el primer sucesor de san Marcos en el episcopado de esa ciudad, que gobernó durante veintidós años, y que fue un hombre de Dios y admirable en su comportamiento (c. 67).
3. En Dorostoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos Pasícrates y Valencio, mártires, que, por confesar a Cristo como único Dios, sometieron decididos sus cuellos a la espada (c. 302).
4. En Agen, en Aquitania, san Febadio, obispo, que escribió un libro contra los arrianos y protegió a su grey de la herejía (c. 393).
5. En Antioquía, en Siria, san Esteban, obispo y mártir, que sufrió por parte de los herejes que rechazaban el Concilio de Calcedonia, y en tiempo del emperador Zenón murió al ser arrojado al río Orontes (479).
6. En Vienne, en Burgundia, san Clarencio, obispo (s. VII).
7. En Lobbes, de Brabante, en Austrasia, santo Erminio, abad y obispo, que sucedió a san Usmaro y se distinguió por su vida de oración y por su espíritu de profecía (737).
8*. En la región de Piacenza, en la Emilia, santa Franca, abadesa, que ingresó en la Orden Cisterciense y pasaba las noches en oración ante Dios (1218).
9*. En Aosta, en los Alpes Graios, beato Bonifacio Valperga, obispo, insigne por su caridad y su humildad (1243).
10*. En la isla de Wight, en Inglaterra, beatos Roberto Anderton y Guillermo Marsden, presbíteros y mártires, que durante la persecución bajo el reinado de Isabel I fueron condenados a la pena capital por ser sacerdotes y por haber desembarcado, a causa de un naufragio, en Inglaterra, aceptando el martirio con ánimo sereno y decidido (1586).
11. En Antigua, cerca de Guatemala, en América Central, san Pedro de Betancur, religioso de la Tercera Orden de San Francisco, que, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de Belén, se entregó ejemplarmente a cuidar a huérfanos, mendigos, enfermos, jóvenes abandonados sin formación, peregrinos y también a condenados a trabajos forzados (1667).
12*. En la aldea de Remedello, en la región de Brescia, en Italia, beato Juan Piamarta, presbítero, que, en medio de graves dificultades, inició el Instituto de los Pequeños Artesanos de Brescia en una colonia agrícola cercana, donde daba formación religiosa a los jóvenes, así como un oficio, para lo cual fundó también la Congregación de la Sagrada Familia de Nazaret (1913).