lunes, 26 de marzo de 2018

Lunes 30 abril 2018, Lunes de la V semana de Pascua, feria o san Pío V, papa, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

INTRODUCCIÓN

Las primicias de Nuestro sacerdocio abundantemente acompañadas de purísimas alegrías, van para siempre unidas, en Nuestra memoria, a la profunda emoción que experimentamos el día 8 de enero de 1905, en la Basílica Vaticana, con motivo de la gloriosa beatificación de aquel humilde sacerdote de Francia que se llamó Juan María Bautista Vianney. Elevados Nos también pocos meses antes al sacerdocio, fuimos cautivados por la admirable figura sacerdotal que Nuestro predecesor San Pío X, el antiguo párroco de Salzano, se consideraba tan feliz en proponer como modelo a todos los pastores de almas.

Pasados ya tantos años, no podemos menos de revivir este recuerdo sin agradecer una vez más a Nuestro Divino Redentor, como una insigne gracia, el impulso espiritual así impreso, ya desde su comienzo, a Nuestra vida sacerdotal.

También recordamos cómo en el mismo día de aquella beatificación tuvimos conocimiento de la elevación al episcopado de Monseñor Giacomo María Radini-Tedeschi, aquel gran Obispo que pocos días después Nos había de llamar a su servicio y que para Nos fue maestro y padre carísimo. Acompañándole, al principio del mismo año 1905, Nos dirigimos por vez primera como peregrino a Ars, la modesta aldea que su santo Cura hizo para siempre tan célebre.

Por una nueva disposición de la Providencia, en el mismo año en que recibimos la plenitud del sacerdocio, el papa Pío XI, de gloriosa memoria, el 31 de mayo, de 1925, procedía a la solemne canonización del "pobre cura de Ars". En su homilía se complacía el Pontífice en describir la «grácil figura corpórea de Juan Bautista Vianney, resplandeciente la cabeza con una especie de blanca corona de largos cabellos, su cara menuda y demacrada por los ayunos, de la que de tal modo irradiaban la inocencia y la santidad de un espíritu tan humilde y tan dulce que las muchedumbres, ya desde el primer momento de verle, se sentían arrastradas a saludables pensamientos» [1]. Poco después, el mismo Sumo Pontífice, en el año de su jubileo sacerdotal, completaba el acto ya realizado por San Pío X para con los párrocos de Francia, extendiendo al mundo entero el celestial patrocinio de San Juan María Vianney «a fin de promover el bien espiritual de los párrocos de todo el mundo» [2].

Estos actos de Nuestros Predecesores, ligados a tantos caros recuerdos personales, Nos place, Venerables Hermanos, recordarlos en este Centenario de la muerte del Santo Cura de Ars.

En efecto, el 4 de agosto de 1859 entregó él su alma a Dios, consumado por las fatigas de un excepcional ministerio pastoral de más de cuarenta años, y siendo objeto de unánime veneración. Y Nos bendecimos a la Divina Providencia que ya por dos veces se ha dignado alegrar e iluminar las grandes horas de Nuestra vida sacerdotal con el esplendor de la santidad del Cura de Ars, porque de nuevo Nos ofrece, ya desde los comienzos de Nuestro supremo Pontificado, la ocasión de celebrar la memoria tan gloriosa de este pastor de almas. No os maravilléis, por otra parte, si al escribiros esta Carta Nuestro espíritu y Nuestro corazón se dirigen de modo singular a los sacerdotes, Nuestros queridos hijos, para exhortar a todos insistentemente y, sobre todo, a los que se hallan ocupados en el ministerio pastoral a que mediten los admirables ejemplos de un hermano suyo en el sacerdocio, llegado a ser su celestial Patrono.

[1] AAS 17 (1925), 224.
[2] Carta apostólica Anno Iubilari: AAS 21 (1929) 313.


CALENDARIO

30 LUNES DE LA V SEMANA DE PASCUA, feria o SAN PIO V, papa, memoria libre

Misa
de feria o de la memoria (blanco).
MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores (para un papa) o de la feria, Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 14, 5-18. Os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo.
- Sal 113 B. R. No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria.
- Jn 14, 21-26. El Paráclito, que enviará el Padre, será quien os lo enseñe todo.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 1 de mayo, pág. 285.
CALENDARIOS: Canarias: San Pedro de Verona, mártir (S-trasladada).
Córdoba: San Amador, san Pedro y san Luis, mártires (MO).
Dominicos: San Pío V (MO).
Hijos de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Misioneras de la Caridad y Sacramentinas Ciegas: San José Benito Cottolengo, presbítero (MO).
Burgos: San Indalecio, obispo y mártir (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: San Aldobrando, obispo (ML).
OFM Cap.: Beato Benito de Urbino, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

Lunes de la V Semana de Pascua. Feria secunda. Hebdomada V Paschae.
Antífona de entrada Cf. Jn 14, 27
Ha resucitado el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su rebaño. Aleluya.
Antiphona ad introitum
Surréxit pastor bonus, qui ánimam suam pósuit pro óvibus suis, et pro grege suo mori dignátus est, allelúia.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que protejas siempre a tu familia con tu mano poderosa, para que, libre de toda maldad, en virtud de la resurrección de tu Hijo unigénito, consiga los dones del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Famíliam tuam, quaesumus, Dómine, déxtera tua perpétuo circúmdet auxílio, ut, Fílii tui Unigéniti resurrectióne, ab omni pravitáte defénsa, donis caeléstibus prosequátur. Per Dóminum.

En la memoria:
Elogio del martirologio
San Pío V, papa, de la Orden de Predicadores, que, elevado a la sede de Pedro, se esforzó con gran piedad y tesón apostólico en poner en práctica los decretos del Concilio de Trento acerca del culto divino, la doctrina cristiana y la disciplina eclesiástica, promoviendo también la propagación de la fe. Se durmió en el Señor en Roma, el día primero del mes de mayo. (1572)

Oración colecta propia, el resto de la feria de Pascua.

30 de abril
San Pío V, papa
Die 30 aprilis
S. Pii V, papæ
Oración colecta
Oh, Dios, que suscitaste providencialmente en tu Iglesia al papa san Pío, para proteger la fe y darte culto más dignamente, concédenos, por su intercesión, participar en tus misterios con fe viva y caridad fecunda. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui in Ecclésia tua beátum Pium papam ad fidem tuéndam ac te dígnius coléndum próvidus excitásti, da nobis, ipso intercedénte, vívida fide ac fructuósa caritáte mysteriórum tuórum esse partícipes. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lunes de la V semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 14, 5-18
Os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
«Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
«Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo:
«Hombres, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera por su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia».
Con estas palabras, a duras penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 113 B, 1-2. 3-4. 15-16 (R.: 1ab)
R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.
O bien: Aleluya.

V. No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»? R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.

V. Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.

V. Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se les ha dado a los hombres. R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.

Aleluya Jn 14, 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. R.
Spíritus Sanctus vos docébit ómnia; súggeret vobis ómnia quaecúmque díxero vobis.

EVANGELIO Jn 14, 21-26
El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».
Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Regina Coeli, Domingo 15 de mayo de 2016.
El Espíritu Santo ejerce una función de enseñanza y de memoria. Enseñanza y memoria. Nos lo dijo Jesús: «El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14, 26). El Espíritu Santo no trae una enseñanza distinta, sino que hace viva, hace operante la enseñanza de Jesús, para que el tiempo que pasa no la borre o no la debilite. El Espíritu Santo injerta esta enseñanza dentro de nuestro corazón, nos ayuda a interiorizarlo, haciendo que se convierte en parte de nosotros, carne de nuestra carne. Al mismo tiempo, prepara nuestro corazón para que sea verdaderamente capaz de recibir las palabras y los ejemplos del Señor. Todas las veces que se acoge con alegría la palabra de Jesús en nuestro corazón, esto es obra del Espíritu Santo.

Oración de los fieles
187. Roguemos a Dios con la confianza que nos da formar parte de la comunidad que su Hijo constituyó mediante su muerte y su resurrección.
- Para que la Iglesia de Cristo tenga hoy la misma valentía que los apóstoles en anunciar el Evangelio, a pesar de las contrariedades del mundo. Roguemos al Señor.
- Para que las relaciones entre los cristianos y entre todos los hombres se desarrollen en un clima de amor y comprensión. Roguemos al Señor.
- Para que la presencia de Cristo resucitado ayude y consuele a cuantos sufren la enfermedad, el dolor, el abandono y la soledad. Roguemos al Señor.
- Para que los aquí presentes sepamos obedecer a Dios antes que a los hombres y demos fiel testimonio de la resurrección de Cristo con nuestras obras y palabras. Roguemos al Señor.
Padre de misericordia, que resucitaste a Jesús de entre los muertos y lo sentaste a tu derecha; concédenos seguir sus huellas, siendo testigos vivos y valientes de su Evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sacrificio, para que, purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ascéndant ad te, Dómine, preces nostrae cum oblatiónibus hostiárum, ut, tua dignatióne mundáti, sacraméntis magnae pietátis aptémur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL V
Cristo, sacerdote y víctima
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los antiguos sacrificios y, ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, se manifestó, a la vez, como sacerdote, altar y víctima.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS V
De Christo sacerdote et victima
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui, oblatióne córporis sui, antíqua sacrifícia in crucis veritáte perfécit, et, seípsum tibi pro nostra salúte comméndans, idem sacérdos, altáre et agnus exhíbuit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf. Jn 14, 27
La paz os dejo, mi paz os doy; No os la doy como la da el mundo -dice el Señor-. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 14, 27
Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis; non quómodo mundus dat, ego do vobis, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Omnípotens sempitérne Deus, qui ad aetérnam vitam in Christi resurrectióne nos réparas, fructus in nobis paschális multíplica sacraménti, et fortitúdinem cibi salutáris nostris infúnde pectóribus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de mayo
S
an José Obrero
, el carpintero de Nazaret, que con su trabajo remedió las necesidades de María y de Jesús e inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres. Por esta razón, en este día, en el que se celebra la fiesta del trabajo en muchas partes del mundo, los obreros cristianos honran a san José como modelo y patrono suyo.
2. Conmemoración de san Jeremías, profeta, que vivió en tiempo de Joaquim y Sedecías, reyes de Judá. Profetizó la ruina de la Ciudad Santa y la deportación del pueblo, sufriendo muchas persecuciones a causa de ello, por lo que la Iglesia lo considera figura de Cristo sufriente. Predijo, además, que la nueva y eterna Alianza alcanzaría su plenitud en el mismo Cristo Jesús; más aún, que, por medio de él, Dios Padre todopoderoso escribiría su ley en el corazón de los hijos de Israel, a fin de que Él mismo fuese su Dios y ellos fuesen su pueblo.
3. En la región de Viviers, en la Galia, san Andéolo, mártir (s. inc.).
4. En Hispania meridional, conmemoración de san Torcuato, obispo de Acci (hoy Guadix), y otros seis obispos más, que se establecieron en distintas ciudades: Tesifonte, obispo de Bergium (hoy Berja); Esicio, obispo de Carcer (hoy Carcesa); Indalecio, obispo de Urci (hoy Almería); Segundo, obispo de Ábula (hoy Abla); Eufrasio, obispo de Iliturgi (hoy Andújar), y Cecilio, obispo de Illiberis (hoy Elvira, Granada) (s. III/IV).
5. En Auxerre, de la Galia, san Amador, obispo, que trabajó con empeño para extirpar de su ciudad las supersticiones de los paganos y estableció el culto de los santos mártires (418).
6. En Auch, en Aquitania, san Orencio, obispo, que se esforzó en erradicar de su ciudad las costumbres de los paganos y en procurar la paz entre los romanos y el rey de los visigodos de Tolosa (c. 440).
7*. En Bretaña Menor, san Brieuc, obispo y abad, natural de Cambria (País de Gales), quien fundó un monasterio en la costa armórica (Bretaña), que posteriormente fue elevado a la dignidad de sede episcopal (c. 500).
8. En Agaune, en la Recia, sepultura de san Segismundo, rey de los burgundios, el cual, convertido de la herejía arriana a la fe católica, en ese lugar instituyó una comunidad que debía dedicarse sin interrupción a la salmodia ante los sepulcros de los mártires y expió con penitencia, lágrimas y ayunos un crimen que había perpetrado. Más tarde, y en la región de Orleans, fue arrojado a un pozo por sus enemigos (524).
9*. En una isla de Bretaña Menor, san Marculfo, ermitaño, y luego monje y abad del monasterio de Nanteuil (c. 558).
10. En Llan-Elwy, en Cambria (País de Gales), san Asaf, abad y obispo de la sede que después llevó su nombre (s. VI ex.).
11. En Gap, de la Provenza, en Francia, san Arigio, obispo, que se distinguió por su paciencia en las adversidades, por su celo en enfrentarse a los simoníacos y por su caridad para con los monjes que habían sido enviados desde Roma para evangelizar Inglaterra (604).
12*. En la región de Montauban, en la Galia Narbonense, muerte de san Teodardo, obispo de Narbona, que restauró su iglesia catedral, sobresalió por su diligente magisterio y, finalmente, minado por la enfermedad, murió en un monasterio, rindiendo su alma a Dios (893).
13*. En Fossombrone, del Piceno, en Italia, beato Aldebrando, obispo, insigne por la austeridad de su vida y por su espíritu apostólico (1170).
14*. En Arouca, en Portugal, beata Mafalda, virgen, hija del rey Sancho I, que después de quedar libre de un contrato matrimonial previamente acordado, se hizo monja e introdujo en su monasterio la reforma cisterciense (1257).
15*. En Montaione, lugar de Toscana, beato Vivaldo o Ubaldo de San Geminiano, ermitaño de la Tercera Orden de San Francisco, señalándose por su vida de austeridad, de paciencia y de caridad en el cuidado de los enfermos (c. 1320).
16*. En Castello di Valle d’Istria, en Istria, beato Julián Cesarello, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, cuya vida fue un continuo peregrinar por aldeas y plazas, sembrando la palabra de Dios y esforzándose en aplacar las facciones de los ciudadanos (c. 1349).
17. En Forlí, en la provincia de Emilia, san Peregrino Laziosi, religioso de la Orden de los Siervos de María, que desde su dedicación a la Madre de Dios se distinguió por su amor a Jesucristo y por su solicitud para con los pobres (1345).
18*. En Moncel, en la región de Beauvais, en Francia, beata Petronila, virgen y primera abadesa del monasterio de Clarisas de aquel lugar (1355).
19. En Roma, muerte del papa san Pío V, cuya memoria se celebra el día treinta de abril (1572).
20. En la aldea de Son-Tay, en Tonquín, san Agustín Schoeffler, presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y mártir, quien, después de haber ejercido durante tres años su ministerio, fue encarcelado y, por orden del emperador Tu Duc, en un paraje denominado “Cinco Yugadas” fue decapitado, obteniendo así la gracia del martirio que cada día había pedido a Dios (1851).
21. Cerca de la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, san Juan Luis Bonnard, presbítero de la misma Sociedad de Misiones Extrajeras de París, que tras haber sido condenado a muerte por haber bautizado a veinticinco niños, alcanzó la corona del martirio al ser decapitado (1852).
22. En Milán, en Italia, san Ricardo (Herminio Felipe) Pampuri, quien, después de haber ejercido en el mundo con gran generosidad su profesión de médico, ingresó en la Orden de San Juan de Dios y, al cabo de casi dos años, descansó piadosamente en el Señor (1928).
23*. En la ciudad de Wladimir, en Rusia, beato Clemente Septyckyj, presbítero y mártir, superior del monasterio de monjes estuditas de Univ, el cual, durante el régimen hostil contra Dios perseveró en la fe, mereciendo habitar en el santuario del cielo (1951).
24. En la región de Huesca, en la Hispania Tarraconense, memoria de los santos Orencio y Paciencia (s. inc.).