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lunes, 12 de marzo de 2018

Lunes 16 abril 2018, Lunes de la III semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA "SUMMI DEI VERBUM" (4-noviembre-1963)
DE SU SANTIDAD EL PAPA PABLO VI


A LOS PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS Y OBISPOS DEL ORBE CATÓLICO, CON MOTIVO DEL IV CENTENARIO DE LA CONSTITUCIÓN DE LOS SEMINARIOS POR EL CONCILIO ECUMÉNICO DE TRENTO

Venerables hermanos, saludo y bendición apostólica:

El Verbo de Dios, “luz verdadera que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo” (Jn 1, 9), queriendo hacerse hombre por nuestra salvación, y habitar entre nosotros para mostrarnos la “gloria, que como unigénito tiene del Padre, lleno de gracia y de verdad” (ibíd. 1, 14), se dignó vivir escondido durante treinta años en la humilde casita de Nazaret, para preparar dignamente su misión apostólica con la oración y el trabajo, y darnos ejemplo de todas las virtudes, Así, pues, bajo la mirada amorosa de su padre adoptivo, José, y de su santísima madre, María, el niño Jesús “crecía en sabiduría, edad y gracia, delante de Dios y de los hombres” (Lc 2, 52).

Pues bien, si imitar al Verbo encarnado es obligación de todos los cristianos, se impone de forma especial a los que Él ha llamado para ser sus representantes ante los hombres con la predicación de la doctrina evangélica, la administración de los sacramentos, y también, en primer término con la santidad de vida.

Precedentes históricos de la constitución de los seminarios

La autoridad de la Iglesia, consciente del sagrado deber que tienen los ministros de Cristo de aparecer ante los hombres como maestros de la virtud, primero con el ejemplo y en segundo lugar con la palabra, para ser en realidad “sal de la tierra... y luz del mundo” (Mt 5, 15), ha mostrado particulares cuidados en la instrucción y educación de la juventud destinada al sacerdocio. Tenemos de esto un autorizado testimonio de San León Magno, que escribe: “Venerandas son las prescripciones de los padres hablando de la elección de los sacerdotes, que solamente consideraron aptos para el sagrado ministerio, a los que, después de una larga etapa en cada uno de los grados de los divinos oficios, demostraron probada experiencia, para poder dar testimonio de su vida con sus obras” [1]. Concilios generales y particulares fijaron luego las tradiciones ininterrumpidas, precisando paso a paso una legislación y una praxis, que serían en el futuro norma sagrada para toda la Iglesia. Bastaría citar a este respecto las precisas prescripciones de los Concilios Lateranenses III y IV [2]

Motivos de la institución de los seminarios

Pero desgraciadamente, debido a la malicia del mundo que cada vez más se iba extendiendo en el ambiente eclesiástico, y al espíritu pagano que empezaba a renacer en las aulas donde se educaba la juventud, las precedentes normas dictadas por la Iglesia para la preparación de los futuros sacerdotes, resultaron inadecuadas. Por esta razón en los siglos XV y XVI se advirtió con urgencia la necesidad de una reforma general de las costumbres en la Iglesia de Cristo, y el apremio por preservar a los jóvenes levitas de los peligros que les amenazaban, asegurándoles una formación conveniente en lugares apropiados, bajo la guía de sabios educadores y maestros.

[1] Epis. 12, PL 54, 650.
[2] Mansi, Ampliss. Concil. Collect., XXII, 227, 999, 1013.


CALENDARIO

16 LUNES DE LA III SEMANA DE PASCUA, feria


Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 6, 8-15. No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
- Sal 118. R. Dichoso el que camina en la ley del Señor.
- Jn 6, 22-29. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que perdura para la vida eterna.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de abril, pág. 259.
CALENDARIOS: Palencia: Santo Toribio de Astorga, obispo (MO). Santander: (ML).
Trinitarios: San Benito-José Labre (MO). Hermanas de la Cruz y TOR: (ML).
Astorga y Santiago de Compostela: San Fructuoso de Braga, obispo (ML).

TEXTOS MISA

Lunes de la III Semana de Pascua. Feria secúnda. Hebdómada III Paschae.
Antífona de entrada
Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su rebaño. Aleluya.
Antiphona ad introitum
Surréxit pastor bonus, qui ánimam suam pósuit pro óvibus suis, et pro grege suo mori dignátus est, allelúia.
Oración colecta
Te pedimos, Dios todopoderoso, que, despojándonos del hombre viejo con sus inclinaciones, vivamos en la obediencia de aquel a quien nos has incorporado por los sacramentos pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut, véterem cum suis ratiónibus hóminem deponéntes, illíus conversatióne vivámus, ad cuius nos substántiam paschálibus remédiis transtulísti. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la III Semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 6, 8-15
No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
Entonces indujeron a unos que asegurasen:
«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
«Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».
Todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30 (R.: 1b)
R.
Dichoso el que camina en la ley del Señor. Beáti qui ámbulant in lege Dómine.
O bien: Aleluya.

V. Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus decretos;
tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R.
Dichoso el que camina en la ley del Señor. Beáti qui ámbulant in lege Dómine.

V. Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus mandamientos;
instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R.
Dichoso el que camina en la ley del Señor. Beáti qui ámbulant in lege Dómine.

V. Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu ley;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R.
Dichoso el que camina en la ley del Señor. Beáti qui ámbulant in lege Dómine.

Aleluya Mt 4, 4b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R. Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.

EVANGELIO Jn 6, 22-29
Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el que perdura para la vida eterna
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 2-agosto-2015
Con estas palabras nos quiere hacer entender que más allá del hambre físico el hombre lleva consigo otra hambre –todos tenemos esta hambre– un hambre más importante que no puede ser saciada con un alimento ordinario. Se trata de hambre de vida, hambre de eternidad que solamente Él puede saciar porque es «el pan de vida» (Jn 6, 35). Jesús no elimina la preocupación y la búsqueda del alimento cotidiano, no, no elimina la preocupación por lo que te puede mejorar la vida. Pero Jesús nos recuerda que el verdadero significado de nuestra existencia terrena está al final, en la eternidad, está en el encuentro con Él, que es don y donador, y nos recuerda también que la historia humana con sus sufrimientos y sus alegrías tiene que ser vista en un horizonte de eternidad, es decir, en aquel horizonte del encuentro definitivo con Él. Y este encuentro ilumina todos los días de nuestra vida. 

Oración de los fieles
177. Oremos, hermanos, al Padre, que con su poder nos creó y con su bondad nos ha salvado de la muerte, por la resurrección de su Hijo Jesucristo.
- Por la santa Iglesia: para que sea ante todos los hombres un testimonio de amor y de servicio, como lo fueron las primeras comunidades cristianas. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres: para que nuestros tiempos sean pacíficos y los gobernantes logren superar con éxito los problemas que más perturban al mundo. Roguemos al Señor.
- Por los más pobres y los más débiles: por los enfermos, los moribundos, los sometidos a prueba; por los no creyentes. Roguemos al Señor.
- Por nosotros: para que, a ejemplo de la primitiva comunidad, sintamos la urgencia de vivir como hermanos y favorezcamos una comunidad de fe, esperanza y amor. Roguemos al Señor.
Escucha, Padre, la oración de tus hijos y haz que experimenten siempre en su vida el gozo y la paz de Jesucristo resucitado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sacrificio, para que, purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ascéndant ad te, Dómine, preces nostrae cum oblatiónibus hostiárum, ut, tua dignatióne mundáti, sacraméntis magnae pietátis aptémur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL III
Cristo vivo e intercesor perpetuo en favor nuestro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, intercediendo continuamente ante ti; inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de comunión Jn 14, 27
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 14, 27
Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis; non quómodo mundus dat, ego do vobis, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Omnípotens sempitérne Deus, qui ad aetérnam vitam in Christi resurrectióne nos réparas, fructus in nobis paschális multíplica sacraménti, et fortitúdinem cibi salutáris nostris infúnde pectóribus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de abril

1. En Melitene, en Armenia, santos mártires Pedro, diácono, y Hermógenes, su coadjutor (c. s. IV).
2. En Persia, pasión de san Simeón bar Sabas, obispo de Seleucia y Ctesifonte, el cual, por orden de Sapor II, rey de los persas, fue detenido y cargado de cadenas por rechazar la adoración del sol y proclamar a Jesucristo libre y valientemente. Encarcelado junto con más de cien compañeros, obispos, presbíteros y de otros órdenes eclesiásticos, fue sometido a torturas, y el Viernes Santo de la Pasión del Señor, ante sus ojos, y mientras los exhortaba, todos sus compañeros fueron degollados, como él mismo lo fue en último lugar (341).
3. También conmemoración de muchos mártires que, después de la muerte de san Simeón, en toda la región de Persia, e igualmente bajo el rey Sapor II, fueron degollados por causa del nombre de Cristo, entre ellos san Ustazades, eunuco del palacio real, que fue padrino del mismo rey y que, en el primer ímpetu de la persecución, sufrió el martirio en el palacio de Artajerjes, hermano del rey Sapor, en la provincia de Adiabena (341).
4. En Tortona, de la Liguria, san Inocencio, obispo (s. IV).
5. En Melitene, en Armenia, san Acacio, obispo, que intervino en el Concilio de Efeso contra Nestorio para defender la fe católica, y después fue depuesto injustamente de su sede (c. 435).
6. En Vienne, en Burgundia, san Pantagato, obispo (540).
7*. En la isla de Eigg, en las Hébridas interiores, frente a Escocia, san Donnan, abad, junto con cincuenta y dos monjes, que durante las celebraciones pascuales fueron degollados o quemados por unos piratas (617).
8. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Elías, presbítero, ya anciano, Pablo e Isidoro, monjes jóvenes, que perecieron en la persecución llevada a cabo bajo los sarracenos por causa de la fe cristiana (856).
9. En el monasterio de Chaise-Dieu, de la Alvernia, en Francia, san Roberto, abad, que, habiéndose retirado a este lugar para vivir como solitario, se le juntaron muchos hermanos, y con su predicación y ejemplo de vida reunió a un buen número de ellos (1067).
10. En el monasterio de Molesmes, en Francia, san Roberto, abad, el cual, deseoso de una vida monástica más sencilla y más estricta, ya fundador de monasterios y superior esforzado, ya director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, fundó el monasterio de Cister, que rigió como primer abad, y llamado de nuevo como abad a Molesmes, allí descansó en paz (1111).
11*. En Perugia, de la Umbría, beato Jacobo de Cerqueto, presbítero de la Orden de los Eremitas de San Agustín, que dio ejemplo asumiendo con alegría la enfermedad que le aquejaba (1367).
12*. En Pisa, de la Toscana, beata Clara Gambacorti, que, al perder aún muy joven a su esposo, aconsejada por santa Catalina de Siena fundó el monasterio de santo Domingo bajo una austera Regla y dirigió con prudencia y caridad a las hermanas, distinguiéndose por haber perdonado al asesino de su padre y de sus hermanos (1419).
13*. En Madrid, en España, beata María Ana de Jesús Navarro de Guevara, virgen, la cual, después de superar la oposición de su padre, recibió el hábito de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, dedicándose a la vida de oración, penitencia y ayuda a pobres y afligidos (1624)
14*. En Londres, en Inglaterra, beato Enrique Heath, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que bajo el rey Carlos I, por la sola razón de su sacerdocio, fue entregado al verdugo en Tyburn (1643).
15*. En Sault, de la provincia de Québec, en Canadá, beata Catalina Tekawitha, virgen, la cual, nacida entre los indígenas del lugar, recibió el bautismo el día de Pascua y ofreció a Dios su virginidad, que ya había conservado antes de convertirse, sufriendo muchas amenazas y vejaciones (1680).