jueves, 22 de marzo de 2018

Jueves 26 abril 2018, San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, fiesta (España).

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA "SUMMI DEI VERBUM" (4-noviembre-1963)
DE SU SANTIDAD EL PAPA PABLO VI

Formación humana cristiana y sacerdotal


Pero en esta obra de purificación o preservación del espíritu del adolescente de las peligrosas semillas del pecado y el vicio, y de siembra y cultivo de las plantas salutíferas habrá que atender a las buenas cualidades de la naturaleza humana, para que todo el edificio espiritual esté también apoyado en la sólida base de las virtudes naturales. Muy oportuna es a este respecto la sabia afirmación del Aquinatense: “Dado que la gracia no anula la naturaleza, sino que la perfecciona, es conveniente que la inclinación natural esté al servicio de la fe y la inclinación natural de la voluntad llegue a la caridad” [18]. Sin embargo, las buenas cualidades y virtudes naturales no han de ser sobrevaloradas, como si el éxito duradero y verdadero del ministerio sacerdotal dependiera prevalentemente de los recursos humanos, como igualmente hay que tener presente que no es posible educar con perfección el espíritu de la juventud en las mismas virtudes naturales de la prudencia, otras virtudes que están ligadas con ellas, recurriendo solamente a los principios de la recta razón y a los métodos humanos, como la sicología experimental y la pedagogía. Pues es doctrina católica que sin la gracia saludable del Redentor no se pueden cumplir todos los mandamientos de la misma ley natural y, consiguientemente, adquirir perfectas y sólidas virtudes [19]. De este principio inconcuso se deduce una consecuencia de indudable valor práctico: la formación del hombre ha de ir al mismo paso que la del cristiano y futuro sacerdote, con el fin de que las energías naturales estén purificadas y auxiliadas por la oración, la gracia de los sacramentos de la Penitencia y Eucaristía recibidos con frecuencia, y el influjo de las virtudes sobrenaturales, y éstas encuentren en las virtudes naturales una defensa y a la vez una ayuda en su actuación. ¡Pero no es suficiente! Es preciso también que las energías naturales, intelectuales y volitivas, sean dóciles a las directrices de la fe y al impulso de la caridad, con el fin de que todas nuestras acciones, realizadas en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo merezcan el premio eterno (cfr. Col 3, 17; 1Cor 13, 1-3.).

El espíritu de sacrificio y la imitación de Cristo

Es evidente que todo cuanto hemos afirmado ha de estar bien presente en los que han sido llamados a ser con el Salvador víctimas de amor y de obediencia por la salvación de los hombres, y a vivir en castidad virginal y en un ejemplar abandono tanto interno como externo, de las superfluas riquezas de este mundo, para que su ministerio sea más digno y más rico en frutos saludables. Por este motivo, un día se les exigirá no sólo que todas sus buenas cualidades estén al servicio del sagrado ministerio, sino que también estén dispuestos a sacrificar no pocos legítimos deseos de la naturaleza y a soportar trabajos y persecuciones, cumpliendo fiel y generosamente el oficio del Buen Pastor. Todo fiel ministro ha de poder repetir con San Pablo: “Me hice con los débiles débil, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para de todos modos salvar a algunos. Y todo esto lo hago por causa del Evangelio, para tener también yo alguna parte en él” (1Cor 9, 22-23). Esta es también la conducta de muchos obispos y sacerdotes que la Iglesia propone como ejemplo a todo el ambiente eclesiástico; elevándoles a la gloria de los altares.

[18] Summa Theol., I, q. 1, a. 8 c.
[19] Cfr. Summa Theol., I-II, q. 109, a. 4 c.

CALENDARIO

26 JUEVES. SAN ISIDORO, obispo y doctor de la Iglesia, fiesta


Fiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, que, discípulo de su hermano Leandro y sucesor suyo en la sede de Sevilla, en la Hispania Bética, escribió con erudición, convocó y presidió varios concilios, y trabajó con celo y sabiduría por la fe católica y por la observancia de la disciplina eclesiástica (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. prop. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- 1 Cor 2, 1-10. Vuestra fe se apoye en el poder de Dios.
- Sal 118. R. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.
- Mt 5, 13-16. Vosotros sois la luz del mundo.

* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 27 de abril, pág. 277.
CALENDARIOS: León y Sevilla: (S).
Arzobispado Castrense-Cuerpo de Intervención Militar, Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo y Heraldos del Evangelio: Nuestra Señora, Madre del Buen Consejo: (S). Agustinos: (F). HH. de las Escuelas Cristianas: (MO). Asuncionistas y Hospitalarios de San Juan de Dios: (ML).
Orden Premonstratense: San Ludolfo, obispo y mártir (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: Beatos Bonifacio y Emérito, obispos (ML).
Paúles e Hijas de la Caridad: Traslación de las reliquias de san Vicente de Paúl (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del Martirologio
Fiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, que, discípulo de su hermano Leandro y sucesor suyo en la sede de Sevilla, en la Hispania Bética, escribió con erudición, convocó y presidió varios concilios, y trabajó con celo y sabiduría por la fe católica y por la observancia de la disciplina eclesiástica. (636)

26 de abril
SAN ISIDORO, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA
Fiesta
COMMUNE DOCTORUM ECCLESIAE 1
Antífona de entrada Sb 6, 13
Radiante e inmarcesible es la sabiduría, la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15, 5
In médio Ecclésiae apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiae et intelléctus; stolam glóriae índuit eum (T.P. allelúia).
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Señor, Dios todopoderoso, tú elegiste a San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, para que fuese testimonio y fuente del humano saber; concédenos, por su intercesión, una búsqueda atenta y una aceptación generosa de tu eterna verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens aetérne Deus, qui beátum N. (epíscopum) Ecclésiae tuae doctórem dedísti, praesta, ut, quod ille divíno affátus spíritu dócuit, nostris iúgiter stabiliátur in córdibus, et quem patrónum, te donánte, ampléctimur, eum apud tuam misericórdiam defensórem habeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, fiesta (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 2, 1-10
Vuestra fe se apoye en el poder de Dios
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Sabiduría, sí, hablamos, entre los perfectos, pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.
Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Sino que, como está escrito:
«Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 99-100. 101-102. 103-104 (R.: 105)
R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.
O bien: Aleluya.

V. Soy más docto que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos.
Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

V. Aparto mí pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra.
No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

V. ¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca!
Considero tus decretos,
y odio el camino de la mentira. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

Aleluya Mt 5, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre. R.

EVANGELIO Mt 5, 13-16
Vosotros sois la luz del mundo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma, cap. 9.
Ahora adivino que la verdadera caridad consiste en soportar todos los defectos del prójimo, en no extrañar sus debilidades, en edificarse con sus menores virtudes; pero he aprendido especialmente que la caridad no debe permanecer encerrada en el fondo del corazón pues 'no se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa'. Me parece que esta antorcha representa la caridad que debe iluminar y alegrar no sólo a aquellos que más quiero, sino a todos los que están en la casa.

Oraciones de los fieles
324. Oremos a Dios Padre, fuente de toda verdad, en esta fiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia.
- Por el Papa y los obispos, pastores y maestros en la fe del pueblo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los teólogos, que profundizan en la fe de la Iglesia para exponerla con claridad. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, responsables de la educación y la cultura de sus pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los que viven entregados a la investigación científica y técnica. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen dudas de fe o prejuicios que les impiden creer. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, que nos alimentamos en la mesa abundante de la palabra de Dios. Roguemos al Señor.
Dios Padre nuestro, que nos has enviado a Jesucristo, camino, verdad y vida, escucha la oración de tu Iglesia que está en España, en esta celebración de san Isidoro, intercesor nuestro. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Que estas ofrendas, Señor, fruto del trabajo del hombre, atraigan tus bendiciones y nos hagan dóciles al Espíritu de la verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifícium tibi pláceat, Deus, in festivitáte beáti N. libénter exhíbitum, quo monénte, nos étiam totos tibi réddimus collaudántes. Per Christum.
Prefacio: El magisterio de san Isidoro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san Isidoro, y fortaleces a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, la abundancia de su doctrina y la luz de su saber. De este modo la instruyes con su palabra y la proteges con su intercesión.
Por eso, nos asociamos al júbilo de los coros celestiales y, llenos de su misma alegría, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Sb 7, 13-14
Sin engaño aprendí la sabiduría, sin envidia la comparto y no escondo sus riquezas; porque es un tesoro inagotable para los hombres: los que lo adquieren se ganan la amistad de Dios, pues los dones de la instrucción los recomienda. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 1, 2-3
Qui meditábitur in lege Dómini die ac nocte, dabit fructum suum in témpore suo (T.P. allelúia).
Oración después de la comunión
A los que has alimentado con Cristo, pan de vida, ilumínalos, Señor, con las enseñanzas de Cristo, Maestro, para que en la fiesta de san Isidoro aprendan tu verdad y la hagan vida propia en la práctica del amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quos Christo réficis pane vivo, eósdem édoce, Dómine, Christo magístro, ut in festivitáte beáti N. tuam discant veritátem, et eam in caritáte operéntur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 27 de abril

1. En Jerusalén, conmemoración de san Simeón, obispo y mártir, que, según la tradición, era hijo de Cleofás y pariente del Salvador según la carne. Ordenado obispo de Jerusalén después de Santiago, el hermano del Señor, en la persecución bajo el emperador Trajano fue sometido a varios suplicios hasta que, ya anciano, murió en la cruz (107).
2. En Cibali, en Panonia, san Polión, lector y mártir, que, detenido en la persecución durante el emperador Diocleciano, e interrogado por el prefecto Probo, como confesase insistentemente a Cristo y se negase sacrificar a los ídolos, fue quemado vivo fuera de la ciudad (c. 303).
3. En Tabennesi, de la Tebaida, en Egipto, san Teodoro, abad, discípulo de san Pacomio y padre de una congregación de monasterios (s. IV).
4*. En Altino, de la región de Venecia, san Liberal, eremita (c. 400).
5*. En la isla de Man, en la parte septentrional de Cambria, san Macaldo o Maughold, obispo, célebre por su santidad (s. VII).
6. En la isla de Afusia, en Propontide, san Juan, hegúmeno de Catari, que, por defender el culto de las santas imágenes en tiempo del emperador León el Armenio, tuvo de luchar con constancia (s. IX).
7*. En Luca, de la Toscana, santa Zita, virgen, la cual, nacida de hogar humilde, a los doce años entró a servir a la familia de los Fatinelli, perseverando hasta la muerte con admirable paciencia en este servicio doméstico (1278).
8*. En Tarragona, de la corona de Aragón, en España, beato Pedro Ermengol, que, siendo jefe de bandoleros, se convirtió a Dios y entró en la Orden de la Virgen María de la Merced, dedicando su vida a rescatar cautivos en África (1304).
9*. En Bitetto, en la Apulia, beato Jacobo de Iádere Varinguer, religioso de la Orden de Hermanos Menores (c. 1485).
10*. En Kotor (Cattaro), de Montenegro, beata Catalina, virgen, la cual, bautizada en la Iglesia ortodoxa, ingresó en la Orden de Penitencia de Santo Domingo, tomó el nombre de Hosanna y vivió como reclusa durante cincuenta y un años, entregada a la contemplación, e intercedió por el pueblo cristiano en el asedio de los turcos (1565).
11*. En Reims, en Francia, beato Nicolás Roland, presbítero, que, preocupado por la formación cristiana de la infancia, estableció escuelas para niñas pobres que quedaban fuera de otras instituciones y fundó la Congregación de las Hermanas del Santo Niño Jesús (1678).
12*. En la ciudad de Ninh-Binh, en Tonquín, san Lorenzo Nguyen Van Huong, presbítero y mártir, que, detenido cuando de noche visitaba a un moribundo, por no querer pisotear la cruz fue azotado y degollado, siendo emperador Tu Duc (1856).
13*. En Salamanca, en España, beata María Antonia Bandrés y Elósegui, virgen, de la Congregación de las Hijas de Jesús, que entregó su vida a Dios y se consumió en la desolación en breve tiempo (1919).