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viernes, 16 de febrero de 2018

Viernes 23 marzo 2018, Viernes de la V semana de Cuaresma, feria o santo Toribio de Mogrovejo, obispo, conmemoración.

SOBRE LITURGIA

Concilio Vaticano II
DECRETO "PRESBYTERORUM ORDINIS" (7-diciembre-1967)

SOBRE EL MINISTERIO Y LA VIDA DE LOS PRESBÍTEROS

Unión y cooperación fraterna entre los presbíteros

8. Los presbíteros, constituidos por la Ordenación en el Orden del Presbiterado, están unidos todos entre sí por la íntima fraternidad sacramental, y forman un presbiterio especial en la diócesis a cuyo servicio se consagran bajo el obispo propio. Porque aunque se entreguen a diversas funciones, desempeñan con todo un solo ministerio sacerdotal para los hombres. Para cooperar en esta obra son enviados todos los presbíteros, ya ejerzan el ministerio parroquial o interparroquial, ya se dediquen a la investigación o a la enseñanza, ya realicen trabajos manuales, participando, con la conveniente aprobación del ordinario, de la condición de los mismos obreros donde esto parezca útil; ya desarrollen, finalmente, otras obras apostólicas u ordenadas al apostolado. Todos tienden ciertamente a un mismo fin: a la edificación del Cuerpo de Cristo, que, sobre todo en nuestros días, exige múltiples trabajos y nuevas adaptaciones. Es de suma trascendencia, por tanto, que todos los presbíteros, diocesanos o religiosos, se ayuden mutuamente para ser siempre cooperadores de la verdad [68]. Cada uno está unido con los demás miembros de este presbiterio por vínculos especiales de caridad apostólica, de ministerio y de fraternidad: esto se expresa litúrgicamente ya desde los tiempos antiguos, al ser invitados los presbíteros asistentes a imponer sus manos sobre el nuevo elegido, juntamente con el obispo ordenante, y cuando concelebran la Sagrada Eucaristía unidos cordialmente. Cada uno de los presbíteros se une, pues, con sus hermanos por el vínculo de la caridad, de la oración y de la total cooperación, y de esta forma se manifiesta la unidad con que Cristo quiso que fueran consumados para que conozca el mundo que el Hijo fue enviado por el Padre [69].

Por lo cual, los que son de edad avanzada reciban a los jóvenes como verdaderos hermanos, ayúdenles en las primeras empresas y labores del ministerio, esfuércense en comprender su mentalidad, aunque difiera de la propia, y miren con benevolencia sus iniciativas. Los jóvenes, a su vez, respeten la edad y la experiencia de los mayores, pídanles consejo sobre los problemas que se refieren a la cura de las almas y colaboren gustosos.

Guiados por el espíritu fraterno, los presbíteros no olviden la hospitalidad [70], practiquen la beneficencia y la asistencia mutua [71], preocupándose sobre todo de los que están enfermos, afligidos, demasiado recargados de trabajos, aislados, desterrados de la patria, y de los que se ven perseguidos [72]. Reúnanse también gustosos y alegres para descansar, pensando en aquellas palabras con que el Señor invitaba, lleno de misericordia, a los apóstoles cansados: "Venid a un lugar desierto, y descansad un poco" (Mc., 6, 31). Además, a fin de que los presbíteros encuentren mutua ayuda en el cultivo de la vida espiritual e intelectual, puedan cooperar mejor en el ministerio y se libren de los peligros que pueden sobrevenir por la soledad, foméntese alguna especie de vida común o alguna conexión de vida entre ellos, que puede tomar formas variadas, según las diversas necesidades personales o pastorales; por ejemplo, vida en común, donde sea posible; de mesa común, o a lo menos de frecuentes y periódicas reuniones. También han de estimarse grandemente y ser diligentemente promovidas aquellas asociaciones que, con estatutos reconocidos por la competente autoridad eclesiástica, fomenten la santidad de los sacerdotes en el ejercicio del ministerio por medio de una adecuada ordenación de la vida, convenientemente aprobada, y por la fraternal ayuda, y de este modo intentan prestar un servicio a todo el orden de los presbíteros.

Finalmente, por razón de la misma comunión en el sacerdocio, siéntanse los presbíteros especialmente obligados para con aquellos que se encuentran en alguna dificultad; ayúdenles oportunamente como hermanos y aconséjenles discretamente, si es necesario. Manifiesten siempre caridad fraterna y magnanimidad para con los que fallaron en algo, pidan por ellos instantemente a Dios y muéstrenseles en realidad como hermanos y amigos.

[68] Cf. 2 Jn., 8.
[69] Cf. Jn., 17, 23.
[70] Cf. Hb., 13, 1-2.
[71] Cf. Hb., 13, 16.
[72] Cf. Mt., 5, 10.


CALENDARIO

23 VIERNES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria o SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO, obispo, conm.
Abstinencia

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props. [para la conm.: 1ª orac. prop. y el resto de la feria], Pf. I de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: El Señor está con nosotros.
- Jer 20, 10-13. El Señor es mi fuerte defensor.
- Sal 17. R. En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó.
- Jn 10, 31-42. Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos.

Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración del santo.

Martirologio: elogs. del 24 de marzo, pág. 220.
CALENDARIOS: Servitas: Santa María al pie de la cruz (F).
Salamanca: Santo Toribio de Mogrovejo, obispo (conm.).
Barcelona, Sant Feliu de Llobregat y Terrassa: San José Oriol, presbítero (conm.).
Tortosa: Aniversario de la muerte de Mons. Manuel Moll Salord, obispo (1972).

TEXTOS MISA

Viernes de la V Semana de Cuaresma. Feria sexta. Hebdómada V Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 30, 10. 16. 18
Piedad, Señor, que estoy en peligro, líbrame de mis enemigos que me persiguen; Señor, no quede yo defraudado tras haber acudido a ti.
Antiphona ad introitum Ps 30, 10. 16. 18
Miserére mihi, Dómine, quóniam tríbulor; líbera me et éripe me de mánibus inimicórum meórum, et a persequéntibus me. Dómine, non confúndar, quóniam invocávi te.
Oración colecta
Perdona las culpas de tu pueblo, Señor, y que tu bondad nos libre de las ataduras del pecado, que hemos cometido a causa de nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Oh, Dios, que en este tiempo otorgas con bondad a tu Iglesia imitar devotamente a santa María en la contemplación de la pasión de Cristo, concédenos, por la intercesión de la Virgen, adherirnos cada día más firmemente a tu Hijo unigénito y llegar finalmente a la plenitud de su gracia. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Absólve, quaesumus, Dómine, tuórum delícta populórum, ut a peccatórum néxibus, quae pro nostra fragilitáte contráximus, tua benignitáte liberémur. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui Ecclésiae tuae in hoc témpore tríbuis benígne, beátam Maríam in passióne Christi contemplánda devóte imitári, da nobis, quaesumus, eiúsdem Vírginis intercessióne, Unigénito Fílio tuo fírmius in dies adhaerére et ad plenitúdinem grátiae eius demum perveníre. Qui tecum.

En la conmemoración:
Elogio del martirologio
Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, que siendo laico, de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía la Iglesia, catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente en Saña, del Perú, descansó en el Señor. (1606)

23 de marzo
Santo Toribio de Mogrovejo, obispo
Die 23 martii
S. Turibii de Mogrovejo, episcopi
Oración colecta
Oh, Dios, que acrecentaste tu Iglesia mediante el celo por la verdad y la solicitud apostólica del obispo santo Toribio de Mogrovejo, concede al pueblo a ti consagrado crecer y renovarse continuamente en la fe y en la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Ecclésiam tuam beáti Turíbii epíscopi apostólico curis zelóque veritátis auxísti, concéde, ut pópulus tibi sacrátus fídei et sanctitátis nova semper increménta suscípiat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la V semana de Cuaresma (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Jer 20, 10-13
El Señor es mi fuerte defensor
Lectura del libro de Jeremías.

OÍA la acusación de la gente:
«“Pavor-en-torno”,
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si, engañado, lo sometemos
y podemos vengarnos de él».
Pero el Señor es mi fuerte defensor:
me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso,
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor del universo, que examinas al honrado
y sondeas las entrañas y el corazón,
¡que yo vea tu venganza sobre ellos,
pues te he encomendado mi causa!
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libera la vida del pobre
de las manos de gente perversa.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7 (R.: cf. 7)
R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

Versículo antes del Evangelio Jn 6, 63c. 68c
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vitae aetérnae habes.

EVANGELIO Jn 10, 31-42
Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Elles replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Crisóstomo, in Joanem hom 60
Mira qué razonamientos tan irrecusables hacen ellos. Juan, dicen, no hizo ningún milagro, pero Este los ha hecho; lo cual demuestra la preeminencia de Este. Después, para que no se rehúse el testimonio de Juan, so pretexto de que no hizo ningún milagro, añaden: "Mas todas las cosas que Juan dijo de Este eran verdaderas". Si hemos de creer en el testimonio de Juan, con mucha mayor razón debemos creer en el testimonio de Aquel que tiene a su favor la prueba de los milagros. "Y muchos creyeron en El".

Oración de los fieles
129. hermanos, al acercarse la solemnidad de la Pascua, oremos con más insistencia a Dios para que todos nosotros, la muchedumbre de los bautizados, y el mundo entero nos preparemos a participar con más abundancia de este sagrado misterio.
- Por los catecúmenos que van a recibir el bautismo en la próxima solemnidad de la Pascua: para que se afiancen en la fe y en el conocimiento de los misterios. Roguemos al Señor.
- Por los pueblos que necesitan la ayuda de los demás: para que se afirme en ellos la paz, la seguridad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Por todos los afligidos y tentados: para que se fortalezcan con la gracia divina. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que aprendamos a privarnos de algo en bien de los pobres. Roguemos al Señor.
Ten misericordia, Señor, de tu Iglesia suplicante y atiende propicio a los corazones que se inclinan a ti, para que al participar de los divinos misterios, gocemos siempre de tus auxilios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Dios misericordioso, servir siempre a tu altar con dignidad y alcanzar la salvación por la participación constante en él. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Praesta nobis, miséricors Deus, ut digne tuis servíre semper altáribus mereámur, et eórum perpétua participatióne salvári. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Cf. 1 Pe 2, 24
Jesús llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia; con sus heridas somos curados.
Antiphona ad communionem 1P 2, 24
Iesus peccáta nostra pértulit in córpore suo super lignum, ut, peccátis mórtui, iustítiae vivámus; cuius livóre sanáti sumus.
Oración después de la comunión
Que nos acompañe, Señor, la continua protección del sacramento recibido y aleje siempre de nosotros todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumpti sacrifícii, Dómine, perpétua nos tuítio non relínquat, et nóxia semper a nobis cuncta depéllat. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad libitum
Dios todopoderoso, concede a tus siervos, deseosos de la gracia de tu protección, que, libres de todo mal, te sirvan con ánimo sereno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut, fámuli tui, qui protectiónis tuae quaerunt grátiam, liberáti a malis ómnibus, secúra tibi mente sérviant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de marzo

1. En Cesarea de Palestina, santos mártires Timolao, Dionisio, Páusides, Rómulo, Alejandro y otro Alejandro, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano fueron conducidos maniatados ante el prefecto Urbano, donde confesaron que eran cristianos, por lo cual, pocos días después, con los compañeros Agapio y otro Dionisio, fueron decapitados, mereciendo las coronas de la vida eterna (303).
2. En Mauritania, san Secúndulo, que padeció por la fe de Cristo (s. inc.).
3. En Clogher, en Hibernia (hoy Irlanda), san Maccartemio, obispo, a quien se le tiene por discípulo de san Patricio (s. V).
4*. En Catania, de Sicilia, san Severo, obispo (814).
5*. En Fabriano, del Piceno, en Italia, beato Juan del Báculo, presbítero y monje, compañero de san Silvestre, abad (1290).
6. En Vástena, en Suecia, santa Catalina, virgen, hija de santa Brígida, que casada contra su voluntad, con consentimiento de su cónyuge conservó la virginidad y, al enviudar, se entregó a la vida piadosa. Peregrina en Roma y en Tierra Santa, trasladó los restos de su madre a Suecia y los depositó en el monasterio de Vástena, donde ella misma tomó el hábito monástico (1381).
7*. En Ronda, en Andalucía, región de España, beato Diego José de Cádiz (Francisco José) López-Caamaño, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, predicador insigne y propugnador intrépido de la libertad de la Iglesia (1801).
8*. En el lugar de Pniewite, junto a Gdansk, en Polonia, beata María Karlowska, virgen, que instituyó la Congregación de Hermanas del Divino Pastor de la Providencia Divina, cuya finalidad era que recuperasen la dignidad de hijas de Dios las jóvenes y mujeres pobres caídas en la corrupción de costumbres (1935).