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Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

sábado, 3 de febrero de 2018

Sábado 10 marzo 2018, Sábado de la III semana de Cuaresma.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTALIS CAELIBATUS" (24-junio-1967)
BEATO PABLO VI

3. DOLOROSAS DESERCIONES

La verdadera responsabilidad


83. En este punto, nuestro corazón se vuelve con paterno amor, con gran estremecimiento y dolor hacia aquellos desgraciados, mas siempre amadísimos y queridísimos hermanos nuestros en el sacerdocio, que manteniendo impreso en su alma el sagrado carácter conferido en la ordenación sacerdotal, fueron o son desgraciadamente infieles a las obligaciones contraídas al tiempo de su consagración.

Su lamentable estado y las consecuencias privadas y públicas que de él se derivan mueven a algunos a pensar si no es precisamente el celibato propiamente responsable en algún modo de tales dramas y de los escándalos que por ellos sufre el Pueblo de Dios. En realidad, la responsabilidad recae no sobre el sagrado celibato en sí mismo, sino sobre una valoración a su tiempo no siempre suficiente y prudente de las cualidades del candidato al sacerdocio o sobre el modo con que los sagrados ministros viven su total consagración.

Motivos para las dispensas

84. La iglesia es sensibilísima a la triste suerte de estos sus hijos y tiene por necesario hacer toda clase de esfuerzos para prevenir o sanar las llagas que se le infieren con su defección. Siguiendo el ejemplo de nuestros inmediatos predecesores, también hemos querido y dispuesto que la investigación de las causas que se refieren a la ordenación sacerdotal se extienda a otros motivos gravísimos no previstos por la actual legislación canónica (cf. CIC can. 214) [nuevos cán. 290-291], que pueden dar lugar a fundadas y reales dudas sobre la plena libertad y responsabilidad del candidato al sacerdocio y sobre su idoneidad para el estado sacerdotal, con el fin de liberar de las cargas asumidas a cuantos un diligente proceso judicial demuestre efectivamente que no son aptos.

Justicia y caridad de la Iglesia

85. Las dispensas que eventualmente se vienen concediendo, en un porcentaje verdaderamente mínimo en comparación con el gran número de sacerdotes sanos y dignos, al mismo tiempo que proveen con justicia a la salud espiritual de los individuos, demuestran también la solicitud de la Iglesia por la tutela del sagrado celibato y la fidelidad integral de todos sus ministros. Al hacer esto, la Iglesia procede siempre con la amargura en el corazón, especialmente en los casos particularmente dolorosos en los que el negarse a rehusar llevar dignamente el yugo suave de Cristo se debe a crisis de fe, o a debilidades morales, por lo mismo frecuentemente responsables y escandalosas.

Llamamiento doloroso

86. Oh si supiesen estos sacerdotes cuánta pena, cuánto deshonor, cuánta turbación proporcionan a la santa Iglesia de Dios, si reflexionasen sobre la solemnidad y la belleza de los compromisos que asumieron, y sobre los peligros en que van a encontrarse en esta vida y en la futura, serían más cautos y más reflexivos en sus decisiones, más solícitos en la oración y más lógicos e intrépidos para prevenir las causas de su colapso espiritual y moral.

CALENDARIO

10 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA III SEMANA DE CUARESMA


Misa de sábado (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Presentar al Señor un corazón humillado como sacrificio.
- Os 6, 1-6. Quiero misericordia, y no sacrificio.
- Sal 50. R. Quiero misericordia, y no sacrificio.
- Lc 18, 9-14. El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 11 de marzo, pág. 201.
CALENDARIOS: Religiosas de la Asunción: Santa María Eugenia Milleret de Brou (S). Asuncionistas: (conm.).

10 SÁBADO. Después de la hora nona:
CUARTA SEMANA DE CUARESMA
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del IV Domingo de Cuaresma «Laetare» (morado o rosa).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA


Sábado de la III Semana de Cuaresma. Sabbato. Hebdomada III Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 102, 2-3
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas.
Antiphona ad introitum Ps 102, 2-3
Bénedic, ánima mea, Dómino, et noli oblivísci omnes retributiónes eius, qui propitiátur ómnibus iniquitátibus tuis.
Oración colecta
Llenos de alegría, al celebrar un año más la Cuaresma, te pedimos, Señor, al unirnos a los sacramentos pascuales, que gocemos plenamente de su eficacia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Observatiónis huius ánnua celebritáte laetántes, quaesumus, Dómine, ut, paschálibus sacraméntis inhaeréntes, plenis eórum efféctibus gaudeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la III semana de Cuaresma (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Os 6, 1-6
Quiero misericordia, y no sacrificios
Lectura de la profecía de Oseas.

Vamos, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado,
y él nos curará;
él nos ha golpeado,
y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida
y al tercero nos hará resurgir;
viviremos en su presencia
y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia,
como la lluvia de primavera
que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín,
qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera,
como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos;
los castigué por medio de los profetas
con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio,
conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 50, 3-4. 18-19. 20-21ab (R.: Os 6, 6a)
R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

V. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

V. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

Versículo antes del Evangelio Cf. Sal 94, 8a. 7d
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.

EVANGELIO 18, 9-14
El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2559 "La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes"(San Juan Damasceno, f. o. 3, 24). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde "lo más profundo" (Sal 130, 1-4) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf Lc 18, 9-14). La humildad es la base de la oración. "Nosotros no sabemos pedir como conviene"(Rm 8, 26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios (cf San Agustín, serm 56, 6, 9).

Oración de los fieles
110. En este tiempo de Cuaresma, roguemos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que escuche nuestras humildes peticiones.
- Para que Dios nuestro Señor purifique a la Iglesia en la sangre de Cristo y le conceda el don de la unidad. Roguemos al Señor.
- Para que dé la paz, la justicia, la libertad y el amor fraterno a cuantos viven en el mundo. Roguemos al Señor.
- Para que infunda valor a cuantos por la enfermedad, tentación o trabajo, pobreza o humillación participan de la pasión de Cristo. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor, por intercesión de María, la madre de los afligidos, fortalezca a los desesperados y confirme la fe de los que vacilan y dudan. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros, por la pasión y cruz de Jesucristo, lleguemos a la gloria de la resurrección. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de bondad, al pueblo que te suplica, para que lo que no se atreve a esperar por sus propios méritos, lo alcance gracias a la pasión de tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, cuya gracia nos permite, purificados nuestros sentidos, acercarnos a tus santos misterios, concédenos rendirte una alabanza adecuada, al celebrar solemnemente lo que nos has entregado en ellos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, de cuius grátia venit, ut ad mystéria tua purgátis sénsibus accedámus, praesta, quaesumus, ut, in eórum traditióne sollémniter honoránda, cómpetens deferámus obséquium. Per Christum.
PLEGARÍA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Lc 18, 13
El publicano, quedándose atrás, se golpeaba el pecho diciendo: «Oh Dios, ten compasión de este pecador».
Antiphona ad communionem Lc 18, 13
Publicánus, stans a longe, percutiébat pectus suum dicens: Deus, propítius esto mihi peccatóri.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios misericordioso, celebrar con sincera entrega las realidades santas que nos alimentan continuamente, y recibirlas siempre con espíritu de fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da nobis, quaesumus, miséricors Deus, ut sancta tua, quibus incessánter explémur, sincéris tractémus obséquiis, et fidéli semper mente sumámus. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad Iibitum
Extiende, Señor, sobre tus fieles tu mano derecha como auxilio celestial, para que te busquen de todo corazón y merezcan conseguir todo lo que piden dignamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Praeténde, Dómine, fidélibus tuis déxteram caeléstis auxílii, ut te toto corde perquírant, et quae digne póstulant cónsequi mereántur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de marzo

1. En Esmirna, en Asia, san Pionio, presbítero y mártir, de quien narra la tradición que, por haber hecho una apología de la fe cristiana ante el pueblo, fue encarcelado, y allí, en prisión, con sus exhortaciones animó a muchos hermanos a soportar el martirio y, después de sufrir varios tormentos, por medio del fuego alcanzó la muerte por Cristo (c. 250).
2. En Laodicea, en Siria, santos Trófimo y Talo, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, después de muchos y crueles tormentos consiguieron la corona de la gloria (s. IV).
3*. En Escocia, san Constantino, rey, discípulo de san Columba y mártir (s. VI).
4. En Jerusalén, san Sofronio, obispo, que tuvo como maestro y amigo a Juan Mosco, con quien visitó diversos lugares monásticos, siendo elegido a la muerte de Modesto para la sede de la Ciudad Santa, en la cual, cuando cayó en manos de los sarracenos, defendió valientemente la fe y la seguridad del pueblo (639).
5*. En Hanonia, de Neustria, san Vidiciano, obispo de Cambrai y Arras, que, a raíz de la muerte de san Leodegario, invitó al rey Teodorico III a expiar su crimen con la penitencia (c. 712).
6. En Milán, sepultura de san Benito, obispo (725).
7. En el monasterio de Tallaght, en Hibernia (hoy Irlanda), san Oengo, de sobrenombre “Cúldeo”, monje, que compuso el catálogo de los santos de aquel país (c. 824).
8. En Córdoba, en la región de Andalucía, en Hispania, san Eulogio, presbítero y mártir, degollado por su preclara confesión de Cristo (859).
9*. En el lugar de Cupramontana, del Piceno, en Italia, beato Juan Bautista de Fabriano Righi, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores (1539).
10*. En York, en Inglaterra, beato Tomás Atkinson, presbítero y mártir, que en tiempo del rey Jacobo I fue martirizado por ser sacerdote (1616).
11*. En Clona, en Irlanda, beato Juan Kearney, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, el cual, condenado a la pena capital en Inglaterra por ejercer el sacerdocio, con la huida evitó la pena, pero después, bajo el régimen de Oliverio Cromwell, acusado nuevamente de ser sacerdote en la patria, fue ahorcado (1653).
12. En la ciudad de Hung Yên, en Tonquín, santo Domingo Câm, presbítero y mártir, que durante muchos años, a escondidas y con peligro de la vida, ejerció el ministerio, pero finalmente, abrazando la cruz del Señor que con firmeza había rechazado pisotear, fue degollado por mandato del emperador Tu Duc (1859).
13. En el lugar de Sai-Nam-Hte, en Corea, santos mártires Marcos Chng Ui-ba, catequista, y Alejo U Se-yong, los cuales, a causa de su fe cristiana, fueron sometidos por sus mismos familiares a insultos y azotes (1866).
14. En León, en Hispania, san Vicente, abad del monasterio de San Claudio (630).